miércoles, 24 de junio de 2026

De gansos, grullas y certezas rotas: un ejercicio de duda escéptica.


Tomé algunas fotos de gansos en el pasto con los árboles de fondo y el terraplén del tren, y el sol con sus rayos cayendo la tarde. ¿Con qué puedo relacionar esta foto? Se me ocurrió ir a lo fácil, y busqué en las fábulas, pero la inmensa mayoría de los fabulistas no utiliza a los gansos (u ocas, como también les llaman) como yo imaginaba, de hecho, muy pocas fábulas introducen gansos como participantes. 
Pero había uno, uno de los más conocidos y antiguo que sí lo hizo. Fue Esopo, en una de sus fábulas que se denominó "Los gansos y las grullas".
Esopo fue un fabulista y narrador de historias de la Antigua Grecia, acreditado como el autor de numerosas fábulas conocidas colectivamente como las Fábulas de Esopo. Si bien su existencia sigue siendo incierta y no se conservan escritos suyos, numerosos relatos que se le atribuyen se recopilaron a lo largo de los siglos y en muchos idiomas, en una tradición oral que perdura hasta nuestros días. Muchos de estos relatos se caracterizan por personajes animales antropomórficos. 
Tengo la edición de la Biblioteca Clásica Gredos (Fábulas de Esopo, Vida de Esopo, Fábulas de Babrio), donde a la fábula "Los gansos y las grullas" se la llama "Las ocas y las grullas" y es la número 228. 



La fábula “Las ocas y las grullas” y también “El pavo real y la grulla” pertenecen al corpus clásico de Esopo. Aquí hay que hacer una salvedad, en gansos/ocas y pavo real, porque esa es una derivación o devenir que por distintas razones se cambió al animal. 
Como se ve, en el mismo ejemplar, también tengo las fábulas de Babrio
Babrio fue un poeta latino que vivió en Siria y escribió en griego fábulas a fines del siglo I d.C. y comienzos del II. Adaptó cien fábulas de Esopo a la forma del verso coliámbico, más adecuada para la sátira, y llegaron a confundirse con las originales.
Ya en las fábulas de Babrio, con el número 65 aparece “El pavo real y la grulla”, la misma fábula, pero con otro animal suplantando a los gansos.

Diferencias de Esopo con Babrio
- Esopo (n.º 228, Gredos): Gansos vs. grullas → contraste entre utilidad alimenticia y libertad aérea.

- Babrio (n.º 65): Pavo real vs. grulla → contraste entre belleza ostentosa y capacidad de volar.

Moral: En Esopo, la enseñanza es que lo atractivo puede ser perjudicial; en Babrio, que la vanidad sin talento es inútil.

Babrio.

Esopo.

Contexto de la fábula original

Los gansos y las grullas: Esopo contrapone a los gansos, capturados por su carne, con las grullas, que escapan volando.

El argumento de la fábula es muy sencillo: Un cazador coloca redes.
En ellas caen: varios gansos y varias grullas.
Cuando el cazador se acerca: las grullas levantan vuelo y escapan, en tanto que los gansos permanecen atrapados porque son mucho más pesados y tienen menor capacidad para despegar rápidamente.
Finalmente los gansos son sacrificados.
¿Qué representa cada ave? No es casual.
Las grullas. En el mundo griego las grullas simbolizaban: libertad, migración, altura, inteligencia, movilidad. Son aves famosas por recorrer enormes distancias.
Los gansos. Los gansos representaban algo completamente distinto. Eran aves domésticas. Vivían junto al hombre. Se criaban para: carne, huevos, plumas. Su destino estaba ligado al ser humano.

Moral: La utilidad práctica o la apariencia externa pueden determinar el destino; lo ostentoso no siempre es ventajoso.
(El tema de la moraleja, el desdoblamiento de la moraleja será retomado más adelante)

Versiones posteriores
El cambio en la tradición latina: Cuando las fábulas llegan al mundo romano ocurre algo muy habitual. Los autores no se limitan a traducir. Las reescriben. Cambian personajes. Añaden moralejas. Modernizan ejemplos. En ese proceso aparecen nuevas aves.

¿Por qué desaparece el ganso? 
Porque el objetivo moral cambia
En Esopo el problema era utilidad frente a destino. En los fabulistas posteriores el problema pasa a ser vanidad frente a verdadera capacidad.
Y para representar la vanidad... el ganso no sirve. El animal perfecto era el pavo real.
El pavo real era el símbolo clásico de la vanidad. Para los romanos el pavo real era casi el emblema de la ostentación. ¿Por qué? Porque posee: enorme cola, colores brillantes y porte majestuoso, pero vuela muy poco.
En cambio, la grulla, aunque gris y poco llamativa, es capaz de recorrer miles de kilómetros.
Nace otra fábula: El pavo real y la grulla. Esta es probablemente la variante más famosa. Su estructura cambia bastante. 
El pavo real presume. Dice algo parecido a: "Mira mis plumas." "Mira mis colores." "Todos me admiran."
La grulla responde. La grulla no discute la belleza. Simplemente dice algo como: "Tú eres hermoso." "Pero yo vuelo hasta las nubes." "Yo viajo por el mundo." "Tú apenas puedes levantar el vuelo."
La discusión deja de ser sobre supervivencia. Ahora es una comparación entre apariencia contra capacidad.
La nueva moraleja. Ahora el mensaje cambia completamente. Ya no habla del destino. Habla del mérito. Lo importante no es parecer extraordinario. Lo importante es poder hacer cosas extraordinarias. Es una crítica muy fuerte a la superficialidad.
¿Dónde aparece esta versión? Aquí entran varios fabulistas.
Flavio Aviano (siglo IV-V). Aviano escribió cuarenta y dos fábulas en latín. No traduce literalmente a Esopo. Hace versiones literarias. Muchas poseen animales distintos y moralejas algo diferentes. Su influencia durante toda la Edad Media fue enorme. En muchas escuelas medievales Aviano se estudiaba incluso más que Esopo.
Laurentius Abstemius (siglo XV). Abstemius añadió más de cien fábulas nuevas. Muchas imitaban a Esopo. Otras eran completamente originales. Su intención era completar los huecos que veía en las colecciones antiguas. Aquí aparecen numerosos animales diferentes reutilizando viejas estructuras narrativas.
Poggio Bracciolini. Humanista italiano del Renacimiento. También escribió pequeñas narraciones morales que utilizan animales. No siempre son fábulas estrictamente esópicas. Pero participan del mismo ambiente cultural. La comparación resulta mucho más evidente.

* El pavo y la grulla:
Aparece en colecciones latinas y medievales (Aviano, Poggio Bracciolini).
Sustituye al ganso por el pavo real, enfatizando la vanidad frente a la capacidad de volar.
Moral: La belleza superficial no compensa la falta de habilidades útiles.

¿Qué ocurrió en el Renacimiento? Durante el Renacimiento sucedió algo muy importante. Los impresores empezaron a reunir a Esopo, Aviano, Abstemius, Fedro y otros fabulistas en un solo volumen. Por eso muchas personas creían que todas esas historias eran de Esopo. No lo eran. Era una gran colección de tradición fabulística.

¿Y en el siglo XVII? Las colecciones empiezan a traducirse. Por ejemplo, Roger L'Estrange publica versiones inglesas. Más tarde George Fyler Townsend hace otra recopilación muy conocida. Ellos difunden especialmente El pavo real y la grulla, que acaba siendo mucho más popular que la antigua historia de los gansos.
¿Por qué triunfó el pavo real?. Porque comunica la moraleja casi instantáneamente. Todos entienden que el pavo real es hermoso, pero no vuela bien. La grulla es sencilla, pero domina el cielo. Visualmente la comparación es mucho más poderosa.

* El pavo real y la grulla:

Traducida en múltiples idiomas (francés, inglés, español) desde el siglo XVII.
Ejemplo: Roger L’Estrange (1692) y George Fyler Townsend (1887) incluyen esta versión en sus colecciones.
Compilaciones renacentistas:
Obras como La vida y fábulas del Esopo (Amberes, 1607) añadieron variantes de Auieno y otros fabuladores.
La fábula sí fue reversionada: el motivo de aves ostentosas frente a aves útiles se mantuvo, pero el ganso fue reemplazado por el pavo real en la tradición latina y medieval. Esto muestra cómo los fabulistas adaptaban las imágenes animales a sensibilidades culturales distintas, reforzando la crítica a la vanidad.



El punto de la fábula es que los cazadores atrapan a los gansos por ser más pesados, mientras las grullas escapan volando rápido y, en su derivada, el pavo presume sus plumas de oro y púrpura, pero la grulla le recuerda que ella puede volar cerca de las estrellas.
Cuando era joven veía las fábulas por el mensaje moral que surgía de su moraleja. Con el devenir del tiempo comencé a verlas con otros ojos, ¿hay un meta mensaje? ¿hay algo que criticar? ¿hay algo que falta o que no cierra?, a pesar que estas historias (y tantas otras) se continúan transmitiendo a lo largo del tiempo, el contenido moral continúa vigente, y ni siquiera me centro en las fábulas, está en los artículos políticos, sociales, económicos, psicológicos, médicos, periodísticos, etc… Ahora, las leo para ejercitar la duda. 

Los gansos y las grullas” de Esopo nos presenta un escenario sencillo con una moraleja moralista y pragmática muy clara:

    Un grupo de gansos (pesados y lentos) y grullas (ligeras y rápidas) se alimentan en un campo. Cuando llega el cazador, las grullas levantan el vuelo rápidamente y escapan, mientras que los gansos, entorpecidos por su propio peso, son capturados.
    Moraleja tradicional: Los que están menos cargados o son más ágiles escapan más fácilmente del peligro; la riqueza o la pesadez excesiva pueden ser una trampa.

Si pasamos esta fábula por el tamiz del escepticismo, la supuesta "lección" moral se desmorona. El escepticismo (al menos, uno de ellos, la versión clásica) no busca dar lecciones, sino suspender el juicio (epojé) para alcanzar la imperturbabilidad del alma (ataraxia).

La ilusión de la causalidad y el juicio apresurado
Desde esta perspectiva, el autor de la fábula comete un error dogmático: asume una relación causal absoluta entre las características de las aves y su destino. El contraargumento escéptico: ¿Es verdaderamente el peso lo que condenó a los gansos? ¿O fue el azar, la dirección del viento, o la posición exacta del cazador? Al afirmar que "los gansos murieron por ser pesados", se dogmatiza sobre un evento multifactorial.
No podemos conocer la naturaleza última de las cosas (si el peso es inherentemente malo o bueno), solo cómo se nos aparecen en un momento dado. Si nos llegamos a la actualidad, podríamos ver (o encontrar) algo en la probabilidad, pero no voy a entrar allí.

Los tropos de la relatividad (¿es mejor ser grulla?)

Sexto Empírico utilizaba "tropos" (modos de escepticismo) para demostrar que todo conocimiento es relativo al sujeto y a las circunstancias.
    Relatividad de las circunstancias: La fábula pretende que ser grulla (ligera, capaz de huir) es una condición superior. Pero esto es un juicio condicionado por la situación particular del cazador.
Si en lugar de un cazador terrestre hubiera aparecido un halcón en el cielo, las grullas al volar habrían sido presa fácil, mientras que los gansos, quietos y camuflados en la densa hierba, habrían sobrevivido. Por lo tanto, no se puede determinar que la ligereza sea un "bien" en sí mismo ni la pesadez un "mal". Todo valor es relativo.
Esto lleva a la esencia misma del relativismo y la duda escéptica. Vale la pena diferenciar entre el relativismo y el escepticismo.
Parecen lo mismo, pero operan de forma distinta ante esa incertidumbre, y aquí es donde se empieza a vislumbrar si hay o no una salida, porque si todo es duda o todo es relativo, entonces ¿no hay salida? ¿es el problema de estas dos corrientes?
- El Relativismo (Protágoras): Dice que "el hombre es la medida de todas las cosas". Para el relativista, no hay una verdad única, sino muchas verdades válidas. En el escenario del cazador, es verdad que la grulla es superior; en el del halcón, es verdad que el ganso es superior. El peligro del relativismo es que, si todo es relativo, la propia afirmación "todo es relativo" también lo es, cayendo en una contradicción lógica.
- El Escepticismo (en este caso, el Pirrónico): Es más radical y, a la vez, más honesto. No dice "existen muchas verdades relativas". Dice: "Dado que todo parece depender del contexto, suspendo el juicio (epojé) porque no sé cuál es la verdad real". El escéptico no afirma que la incertidumbre sea una ley universal; simplemente constata que, hasta ahora, no ha encontrado nada que no sea incierto. Aquí está matiz exacto, el problema de la inducción, el cual, aunque fue formulado de forma definitiva por David Hume en el siglo XVIII, pero que hunde sus raíces directamente en el escepticismo antiguo. Cuando decimos que el escéptico no afirma una "ley universal" de la incertidumbre, sino que solo habla de lo que ha constatado hasta ahora, estamos aplicando la lógica que desarma a la inducción. No importa cuántos casos pasados se acumulen; el pasado no garantiza matemáticamente el futuro. Bastará con que aparezca un solo cisne negro (o un halcón en el cielo) para que la ley universal se desmorone.
Paradójicamente, para los escépticos (aclaro que no todos, hay vertientes modernas que asumen otras posturas) la puerta de salida a la libertad.
Los escépticos clásicos no veían esto como un problema sin salida, sino como una liberación. Sexto Empírico explicaba que el escéptico no se paraliza; vive conforme a las apariencias y las costumbres locales, pero sin comprometerse mentalmente con ellas.
Si ve venir un carro o un cazador, se aparta (por instinto y apariencia), pero no teoriza sobre ello. La verdadera salida que propone el escepticismo no es intelectual, sino vital: Al darte cuenta de que no puedes decidir si es mejor ser ganso o grulla, dejas de angustiarte por no ser lo suficientemente ligero, o por no haber acumulado suficiente peso. La aceptación de la incertidumbre desarma el sufrimiento metafísico. Si el objetivo es vivir en paz en un mundo cambiante, aceptar esa incertidumbre es, precisamente, la salida lógica.
El escéptico, consciente del problema de la inducción, evita esa trampa mediante la crónica de su experiencia actual:
    No dice: "Es imposible conocer la verdad".
    Dice: "He buscado la verdad en muchos sistemas filosóficos y, hasta ahora, no la he encontrado. Por ende, de momento, suspendo el juicio".
Al limitarse a registrar el "hasta ahora", el pirrónico (escéptico clásico) no hace una inducción hacia el futuro. No afirma cómo será el mundo mañana, ni si aparecerá una certeza a la vuelta de la esquina. Solo testifica sobre su presente y su pasado inmediato. La inducción no se basa en la razón, sino en la costumbre o el hábito.
Si las grullas siempre han escapado volando, nuestra mente asume habitualmente que el vuelo es la salvación. Creemos que hay una "conexión necesaria" entre volar y salvarse. Pero esa conexión solo existe en nuestra imaginación, basada en la repetición de eventos pasados. En el momento en que cambia el contexto (el halcón), el hábito nos traiciona.
Mientras que el científico o el filósofo dogmático intentan usar el pasado para legislar sobre el futuro (cayendo en la trampa de la inducción), el escéptico se queda deliberadamente en la descripción del instante:
"Hasta ahora, el peso ha salvado al ganso del halcón y la ligereza a la grulla del cazador. No sé qué pasará mañana, ni pretendo dictar una ley sobre ello. Por lo tanto, no me adhiero a ninguna de las dos estrategias como una verdad absoluta."

La trampa del dogmatismo moral
La fábula de Esopo es una herramienta pedagógica diseñada para implantar un dogma: "Evita las cargas excesivas (o la codicia) si quieres salvarte".
    El escepticismo ataca directamente este tipo de juicios de valor. Al definir rígidamente qué es "bueno" (escapar) y qué es "malo" (ser capturado), los seres humanos caen en la ansiedad.
    El cazador persigue a las aves, las grullas huyen con pánico, los gansos sufren por su captura. Todos están atrapados en el torbellino de sus propias naturalezas y deseos. El escéptico, al no juzgar si la vida de la grulla es preferible a la del ganso, se mantiene al margen de la angustia existencial de la comparación.

La suspensión del juicio (Epojé) ante el destino
La fábula asume que el lector debe "aprender a ser como la grulla". El escepticismo respondería que intentar alterar lo que somos basándonos en una fábula es una insensatez, pues no tenemos control ni conocimiento real sobre el futuro.
    "Ninguna razón se opone a otra con mayor fuerza." — Máxima escéptica.
Ante la moraleja de Esopo, un escéptico opone una contra-moraleja igualmente válida: A veces, el que vuela alto es derribado por la tormenta, y el que se queda en el suelo prospera. Al equipararse ambas lógicas, las opiniones se cancelan mutuamente.

La fábula de Esopo intenta enseñarnos cómo vivir bajo la ilusión de que entendemos las reglas del mundo. El escéptico miraría el campo, vería volar a las grullas y correr a los gansos, y ante la pregunta de "¿cuál de los dos eligió la mejor vida?", simplemente se encogería de hombros, suspendería el juicio (epojé) y alcanzaría la paz mental al aceptar que las cosas simplemente aparecen, pero su valor intrínseco nos es inaccesible.

Vale la pena regresar sobre un punto, la moraleja. ¿Cuál era realmente la moraleja? Aquí aparece un detalle interesante. Muchas versiones modernas resumen la moraleja como "Lo útil vale más que lo bello." Pero eso simplifica demasiado. En realidad la enseñanza es más compleja. 
El destino de cada uno depende de aquello que posee. 
Las grullas sobreviven gracias a una capacidad. Los gansos mueren precisamente por la utilidad que tienen para el hombre. Es decir: 
la misma cualidad que hace valioso a un animal puede convertirse en su condena.
Esto es bastante más trágico que una simple crítica a la vanidad.
En Los gansos y las grullas, el centro es la relación entre utilidad y destino: el valor práctico del ganso para el ser humano acaba siendo la causa de su muerte. 
Sin embargo, cada tradición desarrolla ese contraste con un propósito moral distinto, por ejemplo, en El pavo real y la grulla, el foco se desplaza hacia la crítica de la vanidad: la belleza pierde importancia frente a la habilidad y la libertad que proporciona el vuelo. 
Pero volviendo a los gansos y las grullas, en esta “segunda” moraleja implícita aparece el azar, aparece la complejidad de la vida, aparece la incertidumbre ¿qué posee cada quien en cada momento?  La fábula se convierte en una reflexión sobre la contingencia (lo que podría haber sido de otra manera), la incertidumbre y el límite del juicio humano. Y justamente ahí es donde un pirrónico podría hacer una lectura muy interesante.
El azar entra inmediatamente. Empiezan a surgir las preguntas
¿Por qué estaban allí las grullas?
¿Por qué el cazador eligió ese lugar?
¿Por qué había una red?
¿Por qué ese día las grullas lograron despegar?
¿Por qué no estaban heridas?
¿Por qué el viento permitió levantar vuelo?
¿Por qué el cazador llegó unos segundos después y no antes?
Cada una de esas variables podía haber cambiado completamente el resultado. 
Entonces la historia deja de ser
capacidad → salvación
y pasa a ser
capacidad + circunstancias + azar.
El resultado nunca depende de un solo factor.

"Cada uno depende de lo que posee". No habla únicamente de bienes. Habla de todo aquello que constituye nuestra situación. Cada uno posee: un cuerpo determinado, una inteligencia determinada, ciertas habilidades, determinados afectos, una posición social, una edad, una salud, una familia, una época histórica, una nacionalidad, incluso una determinada suerte.
Todo eso constituye "lo que posee". Pero... nadie eligió casi ninguna de esas cosas. Entonces aparece la contingencia. El ganso no eligió ser ganso. La grulla no eligió ser grulla. Y sin embargo ese hecho determina el desenlace.
Aquí la moraleja deja de ser moralizante. Se vuelve casi trágica. No dice "Esfuérzate." Dice algo bastante más inquietante: "Muchas veces tu destino depende de condiciones que jamás elegiste." Eso ya no es una fábula para niños. Dejamos lo simple, ¿ganso o grulla? ¿correcto o equivocado?. ¿Qué se preguntaría un pirrónico? Quizás ¿cómo sabemos cuál fue realmente la causa? Porque solo estamos viendo el resultado. Un escéptico sospecharía de las explicaciones rápidas, la desconfianza del salto entre 
hecho

causa.
Eso ocurre continuamente en nuestra mente. Ante un éxito, se brinda una explicación (inventada). Pero quizás (muy probable) existían muchas causas invisibles.
Los escépticos repetirían algo parecido a esto: "A cada argumento puede oponerse otro igualmente plausible."
Aplicado aquí:
Argumento A: Las grullas sobrevivieron porque vuelan.
Argumento B: Sobrevivieron porque el cazador llegó tarde.
Argumento C: Porque eran menos.
Argumento D: Porque el viento ayudó.
Argumento E: Porque las redes estaban mal colocadas.
Argumento F: Porque el cazador perseguía especialmente a los gansos.
Multiplicidad de argumentos, y ninguno puede afirmarse que haya sido el verdadero, como no lo sabemos, no se afirma ni tampoco se niega, uno o varios influyeron, en ese caso, lo prudente es suspender el juicio (epoché).
Desde una mirada moderna, estamos frente un sistema complejo. Viendo el final se inventa una historia que lo determina, la falacia narrativa (en sintonía con Taleb). Después de ver que las grullas sobrevivieron parece evidente que "volar era la clave". Antes del acontecimiento nadie podía saberlo.
Los escépticos (posiblemente) hayan solo constatado que, en esa ocasión, las grullas escaparon y los gansos fueron capturados. Si fue por el vuelo, por el azar, por la disposición de las redes, por la tardanza del cazador o por una combinación de causas, no estarían en condiciones de afirmarlo con certeza. Por ello suspenden el juicio acerca de la causa última y se limitan a describir el fenómeno tal como apareció.
La fábula, leída desde esta perspectiva, deja de ser una lección moral simple y se convierte en una advertencia contra la tendencia a construir explicaciones demasiado seguras a partir de resultados contingentes.

El concepto de "posesión". 
Poseemos cosas que pueden ser ventajas. Pero toda ventaja puede convertirse en desventaja.
El ganso posee: más carne, más grasa, domesticación. Eso lo condena.
La grulla posee: ligereza, migración, vuelo. Eso la salva.
Pero imaginemos otro escenario.
Invierno extremo. No hay alimento. Quizá la grasa del ganso sería precisamente lo que le permitiría sobrevivir. Entonces aquello que era una ventaja deja de serlo. El valor de una cualidad depende siempre del contexto.
Conectado con un acertijo. Un granjero dice: «Todos mis animales son gansos menos dos, todos son perros menos dos, y todos son gatos menos dos». ¿Cuántos animales tiene?  (Solución: Tiene exactamente tres animales: un ganso, un perro y un gato). 
Es un problema de ecuaciones diofánticas. Una ecuación diofántica es cualquier ecuación algebraica con dos o más incógnitas cuyos coeficientes son números enteros y de la cual nos interesan únicamente sus soluciones en el conjunto de los números enteros o naturales.
El acertijo se puede plantear y resolver formalmente como un sistema de ecuaciones diofánticas. Aunque la solución lógica es directa y puede parecer un simple juego de palabras, el trasfondo matemático cumple estrictamente con la definición: variables que representan cantidades que solo pueden ser números enteros no negativos (no puedes tener medio perro o gansos negativos). Modela una situación real donde las incógnitas representan seres vivos individuales, forzando a que las soluciones pertenezcan estrictamente al conjunto de los números enteros no negativos.
Aquí los gansos no simbolizan el destino, pero representan que el resultado depende de las restricciones iniciales. Hay una curiosa afinidad con Esopo. En ambos casos el desenlace depende de las propiedades de cada elemento.
La conexión conceptual con el "destino y la posesión". Este enigma destruye la ilusión del lenguaje. La frase "El destino de cada uno depende de aquello que posee" se resignifica aquí desde el absurdo lógico. El destino de estos animales (el ser contados o clasificados) depende de una exclusión mutua ("menos dos"). Lo que el ganso "posee" en este acertijo no es su peso físico, sino su singularidad: existe gracias a que los demás no son como él.

Para cerrar esta entrada, voy con Konrad Lorenz. Esto ya es ciencia. En El anillo del rey Salomón y otros libros describe sus gansos. Lorenz observa que cada ganso posee: temperamento, jerarquía, capacidades. Su destino dentro de la bandada depende parcialmente de esas características. Aquí aparece una idea muy moderna: el comportamiento surge de la interacción entre genética, ambiente y azar.


Links:
https://es.wikipedia.org/wiki/Esopo
https://es.wikipedia.org/wiki/Babrio
https://es.wikisource.org/wiki/El_pavo_y_la_grulla?utm_source 
https://es.wikisource.org/wiki/La_vida_y_f%C3%A1bulas_del_Esopo
Uso de IAs: Gemini, Chat GPT, Copilot, Mistral, Claude y Grok.

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