jueves, 16 de abril de 2026

Safari Urbano: De Belgrano a Palermo, un ecosistema escondido.

 

A veces, para encontrarse con la naturaleza, no hace falta viajar a una reserva remota. Solo hace falta caminar con otros ojos.
Hace unos días, decidí hacer un recorrido a pie que une dos de los barrios más emblemáticos de Buenos Aires: desde el cruce de Av. Monroe y Av. Del Libertador (Belgrano) hasta el corazón de Plaza Italia (Palermo). Lo que empezó como un simple paseo, se convirtió en una expedición de senderismo urbano. Entre el ruido de la ciudad y el asfalto, descubrí que la fauna local está más viva que nunca.

Aquí, lo que encontré en el camino.

1. El maestro del camuflaje: La Tucura.
En el suelo, casi invisible, me crucé con una tucura. Por sus marcas amarillas en las patas traseras, todo apunta a una Dichroplus o Tucura quebrachera.
Es una experta en supervivencia: su coloración terrosa la hace desaparecer entre la tierra y las piedras. Lo más impresionante es observar sus patas traseras, que funcionan como resortes mecánicos de precisión, permitiéndole escapar de cualquier peligro en una fracción de segundo. En este otoño, estas pequeñas herbívoras están en su etapa adulta, completando su ciclo antes de que lleguen los primeros fríos.

2. Joyas aladas: Las mariposas de la ciudad.
La caminata fue también un despliegue de colores y comportamientos:
•    La "Cuatro Ojos" (Junonia evarete): Famosa por los ocelos (manchas circulares) en sus alas que actúan como una defensa maestra. Cuando se siente amenazada, esos "ojos" confunden a los depredadores, haciéndoles creer que se enfrentan a un animal mucho más grande. La vi practicando el basking (tomar sol en el suelo) para ganar temperatura y energía para sus vuelos rápidos y erráticos.
•    La Ajedrezada y los "Saltarines": Pertenecientes a la familia de los Hespéridos, estas pequeñas mariposas son los "deportistas" del grupo. Su patrón a cuadros parece un tablero de ajedrez, perfecto para camuflarse con la tierra seca (un arte llamado cripsis). Se mueven a saltos rápidos, por eso en inglés las llaman skippers.
•    La "Espejitos" (Agraulis vanillae): Es, quizás, la más elegante. De color naranja vibrante, su nombre se debe a las manchas plateadas que esconde en el envés de sus alas. Si ves muchas de estas rondando un jardín, podés estar seguro de que cerca hay un Mburucuyá (pasionaria), la única planta que sus orugas aceptan como alimento.
 
3. Ingeniería biológica a pequeña escala.
No todo ocurre en el aire. En el suelo, la vida sigue su curso con una eficiencia admirable:
•    Las hormigas (Género Camponotus): Vi a estas hormigas negras trabajando en equipo para transportar una pieza de masa dulce. Es pura física: usan sus mandíbulas para elevar la carga y reducir el roce. Para ellas, esa bolita de masa es un "tesoro energético" vital para el hormiguero.
•    Abejas nativas sin aguijón: En una pared urbana, noté unas pequeñas estructuras de cera y resina: las "piqueras" de las abejas nativas (tipo Yateí). Son arquitectas increíbles. Al no tener aguijón (o tenerlo atrofiado), son completamente inofensivas. Estas abejas sociales, que incluso tienen "guardias" que vigilan la entrada, son un recordatorio de que la biodiversidad se abre camino incluso en las grietas de la ciudad.

Reflexión final.
Caminar por Palermo y Belgrano no es solo transitar calles; es recorrer un ecosistema en constante movimiento. La naturaleza está ahí, esperando ser descubierta, justo bajo nuestros pies.

Ruta y fotos en Wikiloc:  https://es.wikiloc.com/rutas-observacion-de-fauna/caminata-por-belgrano-y-palermo-tucura-mariposas-cuatro-ojos-ajedrezada-espejitos-saltarines-hormig-261712719

Caminata por Belgrano y Palermo: Un recorrido botánico y urbano en Buenos Aires.

 
Realicé una caminata que comenzó en el cruce de Av. Monroe y Av. Del Libertador, en Belgrano, y se extendió hasta el corazón de Plaza Italia, en Palermo. Lo que debería ser un simple trayecto urbano se convirtió en una inmersión en un ecosistema diverso.
A continuación, comparto los hallazgos de este trekking urbano, donde la flora, la fauna y los monumentos cuentan la historia del paisaje porteño.

Los guardianes del paisaje: Nuestros árboles.
Caminar por estas avenidas es caminar bajo la sombra de gigantes. Destacaron ejemplares maduros con cortezas rugosas y cubiertas de musgo, probablemente Tipas (Tipuana tipu), componentes importantes del arbolado urbano.
También nos encontramos con:
•    Palo Borracho (Ceiba speciosa): Un espectáculo visual que nos permite ver el ciclo completo de la naturaleza: flores rosadas inconfundibles junto a los frutos en forma de cápsula verde, preparando la futura liberación de su fibra algodonosa.
•    Fresno Americano (Fraxinus pennsylvanica): En esta época, sus hojas tiñen el paisaje de un amarillo vibrante.
¿Por qué el amarillo? Al acercarnos al invierno, estos árboles deciduos dejan de producir clorofila. A medida que este pigmento verde se degrada, quedan al descubierto los carotenoides, los pigmentos responsables de esos tonos amarillos y anaranjados que anuncian el reposo invernal.
•    Eucalyptus (posiblemente E. leucoxylon 'Rosea'): Con sus flores rosadas que parecen pompones, aportando un toque exótico y elegante al recorrido.

Tesoros en el sotobosque: Flores y arbustos.
El suelo y los canteros fueron una explosión de color y formas, demostrando la gran resistencia de las plantas que conviven con nosotros en la ciudad:
•    Los clásicos de siempre: la Abelia (Abelia × grandiflora), resistente y siempre florida; la Margarita amarilla (Euryops pectinatus), que aporta luz incluso en los días nublados; y la infaltable Lavanda, con su follaje plateado y aroma inconfundible.
•    Bellezas con historia: la Polygala (Polygala myrtifolia) con su magenta vibrante; el Ave del paraíso (Strelitzia reginae), una joya sudafricana perfectamente adaptada; y el Ajo de jardín (Tulbaghia violacea), una planta pequeña pero rústica que florece casi todo el año.
•    Bulbos y rastreras: desde la delicada "Estrellita" (Ipheion uniflorum) que forma alfombras espontáneas, hasta la Zephyranthes candida ("Duende"), que surge mágicamente tras la lluvia. También vimos Crocosmias de colores intensos y Liriope con su follaje acintado.
No puedo dejar de mencionar la Tradescantia pallida ("Niña en barco") con su morado llamativo, la Rosa blanca tipo floribunda, la Clivia y la Salvia leucantha, cuya textura aterciopelada es un deleite para la vista.

Fauna y cultura urbana.
A mitad de camino, entre la Plaza Paseo de las Américas y los espacios verdes, la fauna también dijo presente. Observé a un Carancho (Caracara plancus) posado en lo alto de un árbol, actuando como un centinela urbano. En vuelo, su silueta es inconfundible, con esas manchas blancas en las alas que lo distinguen rápidamente.


Además de la naturaleza, el recorrido nos regala historia:
•    El Monumento a los Caídos de la Policía Federal Argentina: Una pausa necesaria para mirar hacia arriba y reflexionar.
•    El Jachkar: Un momento de quietud frente a este grupo escultórico. El Jachkar, o "cruz de piedra", es una obra fundamental que encapsula la espiritualidad y la historia del pueblo armenio. https://www.sardarabad.com.ar/ugab2994/2994-jachkar

Reflexión final.
Esta caminata por Belgrano y Palermo no fue solo un traslado de punto A a punto B. Fue un recordatorio de que, incluso en una metrópoli tan densa como Buenos Aires, si prestamos atención, podemos encontrar un Clavel del aire (Tillandsia aeranthos) viviendo en equilibrio sobre un árbol o una suculenta cubriendo un rincón del suelo.


Ruta en Wikiloc:
https://es.wikiloc.com/rutas-observacion-de-flora/caminata-por-belgrano-y-palermo-caba-261571224

 

 

miércoles, 15 de abril de 2026

Las fronteras de la ciencia. Michael Shermer.

 

Las fronteras de la ciencia. Entre la ortodoxia y la herejía. 

Me topé con Las fronteras de la ciencia de Michael Shermer casi por casualidad en una librería, atraído primero por su estética, lo primero que me atrajo fue su tapa y contratapa: el resumen prometía un recorrido interesante. Al final, cumplió sobradamente.

Es un libro que genera opiniones divididas. He leído críticas en plataformas como Goodreads donde se le cuestiona su falta de linealidad o una supuesta dificultad para transmitir sus tesis centrales. Es cierto que no es una lectura "fácil" en el sentido tradicional; el autor salta de temas medio complejos —como la demarcación entre ciencia y pseudociencia, o la distinción entre teorías revolucionarias y evolución científica— sin seguir un hilo conductor rígido. Sin embargo, creo que esa complejidad es, en realidad, una virtud. No intenta simplificar lo que, por naturaleza, es intrincado. Shermer salta de la cuestión de qué es ciencia y dónde están sus límites, a debates sobre teorías revolucionarias y su impacto, lo que exige al lector un esfuerzo adicional de comprensión.

Lo que más destaco es cómo Shermer, siendo cofundador de la Sociedad de Escépticos, no cae en la trampa de adoptar una postura dogmática. Lejos de condenar sin matices la pseudociencia, su enfoque es mucho más humano y, por momentos, irónico: examina cómo grandes figuras de la ciencia —Newton, Copérnico, Wallace— estuvieron influenciadas por prejuicios, conservadurismo o inclinaciones que hoy consideraríamos irracionales. Nos obliga a preguntarnos hasta qué punto el científico, que debería ser un modelo de objetividad pura, está en realidad atravesado por la moral y los prejuicios de su época.

El recorrido del libro es bastante heterogéneo, y esto me permitió redescubrir historias que ya conocía bajo una nueva mirada que las cuenta. Uno de los capítulos que más me atrapó fue el dedicado a Alfred Russel Wallace. Es fascinante ver cómo una mente brillante se adentra en el espiritismo, muy de moda en su época, un fenómeno que, si bien Shermer no menciona explícitamente en ese fragmento, conecté inevitablemente con la figura de Arthur Conan Doyle, quien también osciló entre el rigor científico y la fascinación por lo oculto. Del mismo modo, el análisis sobre el fraude de Piltdown, un recordatorio de cómo la ciencia, pese a sus tropiezos, tiene mecanismos de autocorrección, o los breves pero agudos ensayos sobre el "mito de Amadeus" y el "mito del pueblo perfecto" ofrecen una mirada histórica que va más allá de la ciencia dura para entrar en lo antropológico y lo cultural.

La lectura no siempre es fácil de seguir, ofrece un mosaico de historias y reflexiones. Shermer no condena de manera tajante la pseudociencia, sino que muestra cómo incluso grandes figuras como Newton o Wallace tuvieron inclinaciones hacia ella. Esa tensión entre audacia y escepticismo, entre creatividad y rigor, es lo que da vida a la obra.

En definitiva, me costó un poco leerlo, no tanto por las 440 páginas —de las cuales unas 380 son contenido real y el resto referencias—, sino por la densidad de sus planteamientos. Es un libro que no se agota en sí mismo; funciona más bien como una puerta de entrada, una red de textos que invita a profundizar en otros autores y obras. Para alguien que valora el escepticismo y la duda constante como herramientas, Las fronteras de la ciencia es una pieza valiosa: nos recuerda que la ciencia es un proceso humano, lleno de fisuras, incertidumbre y, a veces, errores que terminan siendo parte del camino hacia el conocimiento.


La cita del autor que dice "Los escépticos, que tanto abundan en la ciencia, necesitan que cierta audacia modere su escepticismo. Cuando un herético se encuentra con un escéptico surge un científico creativo."

Delimitando por un lado el peligro del escepticismo puro y por otro el riesgo de caer en las pseudociencias. En el fondo está el problema de la medida. El problema que cruza a todas las ciencias, aunque en las humanísticas es más bien de tipo metodológico. Justamente la "frontera" de la que habla Shermer en el título, es literalmente, el lugar donde nuestras herramientas de medición dejan de ser precisas. La imposibilidad de una medición perfecta. La medición aparece como un símbolo de la tensión: necesaria para validar, pero insuficiente para decidir por sí sola qué entra o no en el corpus científico.

Me resulta valioso que el libro incluya un índice analítico y onomástico, una herramienta que valoro mucho en este tipo de libros. Es un texto densamente poblado de autores, conceptos y referencias cruzadas, que estos índices son muy útiles para ir y volver.

Las fronteras de la ciencia no es un libro sencillo ni lineal, pero sí estimulante. Obliga a pensar en la ciencia no como un bloque cerrado, sino como un territorio en disputa, atravesado por prejuicios, moral y conservadurismo, pero también por genialidad y apertura. Es un texto que invita a profundizar en otros autores y temas, y que deja la sensación de haber recorrido un mapa complejo, lleno de fronteras y cruces inesperados.

domingo, 12 de abril de 2026

El Almirante sin rostro: entre la Costanera y las páginas de un libro.



Hoy encaro una caminata especial por Palermo y la Costanera Norte. El objetivo es un ida y vuelta hasta el Monumento a Cristóbal Colón, pero con una intención extra: conectar este paseo urbano con la lectura de "Colón. El Almirante sin rostro", el único libro que he leído sobre este personaje, de entre los miles que existen.


El monumento frente al río.
Frente al Aeroparque Jorge Newbery, mirando hacia el Río de la Plata, se encuentra el monumento. Es una pieza imponente: 26 metros de altura y más de 600 toneladas de mármol de Carrara. Realizado por el escultor italiano Arnaldo Zocchi e inaugurado en 1921 como obsequio de la colectividad italiana por el Centenario de la Revolución de Mayo, es hoy una de las esculturas más destacadas de Buenos Aires.
Su historia es tan accidentada como la del personaje que representa. Tras décadas detrás de la Casa Rosada, el monumento fue trasladado a su ubicación actual. Su base, que todavía conserva las marcas del bombardeo de 1955, funciona como un testimonio artístico y político de la ciudad. Es una parada ideal para reflexionar sobre cómo nuestras urbes reescriben el pasado: aquí no solo se cambian los libros, también se mudan las estatuas.
Para información técnica y detallada, puedes consultar este enlace:
https://es.wikipedia.org/wiki/Monumento_a_Crist%C3%B3bal_Col%C3%B3n_(Buenos_Aires)

El exceso de literatura y el enigma.
Es irónico. Si sumamos todas las publicaciones sobre Colón desde el siglo XVI hasta hoy, la cifra supera las decenas de miles. Sin embargo, cuanto más se escribe, más se oscurece el personaje. El exceso de literatura no sirve para "revelar" a Colón, sino para sepultarlo bajo capas de interpretaciones, intereses nacionales, leyendas negras y misticismos. La figura real sigue siendo un enigma.

La lectura: "Colón. El Almirante sin rostro".
Hace tiempo encontré en una librería de saldos el libro de Mariano Fernández Urresti. Me atrapó su tapa y una contratapa llena de preguntas.
A diferencia de una biografía tradicional, este texto propone un recorrido cargado de hipótesis. ¿Genovés, mallorquín, gallego, castellano? El autor nos sumerge en un mar de dudas donde las versiones se multiplican y chocan entre sí. La lectura es ágil y entretenida, y aunque el autor se cuida de no abrazar una única tesis, la acumulación de opciones logra desconcertar.
A veces cuestiona con dureza a Colón y a su hijo Hernando, otras veces se apoya en sus relatos; esa ambigüedad es lo que hace al libro tan curioso. Más que certezas, el texto ofrece la experiencia de perderse en las contradicciones. Es una propuesta interesante para leer sin buscar respuestas definitivas, sino simplemente para disfrutar del misterio que sigue envolviendo a este personaje.
Es, en definitiva, un libro para abrir preguntas en lugar de cerrarlas. En definitiva, es un libro intrigante y provocador: no ofrece certezas, pero sí la experiencia de perderse en las dudas sobre uno de los personajes más enigmáticos de la historia. 
Senderismo urbano, paseo urbano, caminata urbana: Palermo y Colón se cruzan en este recorrido entre monumento y libro.

Ruta en Wikiloc

https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/caminata-por-palermo-caba-cristobal-colon-monumento-y-libro-261438348

 

viernes, 10 de abril de 2026

Caminata urbana en Palermo: El Lago de Regatas.


El objetivo de hoy es completar un recorrido a pie por el barrio de Palermo, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con destino final en el Lago de Regatas. La caminata incluye un circuito completo de dos vueltas alrededor del lago para registrar el entorno.


El recorrido.
La ruta se desplaza a través de los siguientes puntos:

•    Avenida Sarmiento.
•    Cruce por Plaza Seeber.
•    Cruce por El Rosedal.
•    Avenida Figueroa Alcorta.
•    Plaza República de Serbia.
•    Plaza Pakistán.
•    Cruce por Plaza Florencio Sánchez.
•    Llegada al Lago de Regatas.

 

El entorno: Paseo Ernesto Jaimovich.

El Lago de Regatas está rodeado por el Paseo Ernesto Jaimovich. Este circuito posee un perímetro de 2.000 metros y es un espacio concurrente para corredores y caminantes. El proyecto de protección del área fue declarado Área de Protección Histórica del Parque 3 de Febrero el 9 de junio de 1994, por iniciativa de Ernesto Jaimovich.
 

Puntos de interés en el lago.

1. Señalética náutica. Se observan mástiles con banderas rojas y amarillas a cuadros. Es una señal náutica internacional que indica "regata en curso" o "zona de competencia". No son elementos ornamentales, sino infraestructura operativa utilizada para organizar pruebas deportivas en el espejo de agua.

2. Monumento a Juan Manuel Fangio. Situado en la intersección de Andrés Bello e Intendente Bunge, frente al lago. La escultura es obra del artista Joaquim Ros Sabaté y representa a Fangio junto a su monoplaza, el Mercedes-Benz W196 ("Flecha de Plata"). Fue trasladado a esta ubicación en 2023, en el sitio exacto donde en 1948 se trazó el antiguo circuito automovilístico del Gran Premio.
 

Registro de biodiversidad.
Durante el recorrido, observo la presencia de diversas especies animales y elementos del ecosistema local:
•    Peces: Se visualiza un cardumen de carpas (Cyprinus carpio) patrullando los bordes y aguas poco profundas cerca del adoquinado.
•    Aves:
- Garza blanca (Ardea alba): Se observa sola o en grupos pequeños, acechando a sus presas con un pico amarillento y porte esbelto.
- Benteveo (Pitangus sulphuratus): Practica la técnica de espera desde las ramas para capturar insectos o peces pequeños.
- Otras especies: Presencia de gansos, patos, gallaretas y biguá.
- Observaciones particulares: Un tordo músico (Agelaioides badius) sin cola y un estornino pinto (Sturnus vulgaris) en etapa de volantón. También, una paloma común blanca con pintas oscuras.
•    Invertebrados:
- Caracoles acuáticos: Géneros probables Lymnaea o Pomacea (concha alargada y amarillenta).
- Caracoles terrestres: Probables Theba pisana u Otala lactea (con bandas concéntricas oscuras, comunes en zonas urbanas).
- Otros: Se observan libélulas posadas y abejas tomando agua.

Ruta en Wikiloc:

https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/caminata-por-palermo-caba-lago-de-regatas-261437378

 


lunes, 9 de marzo de 2026

Referencia a Voltaire en el libro Historias de lo sobrenatural de Vivianne Perrot.

 


Leí este libro Historias de lo sobrenatural de la autora Vivianne Perrot (Editorial El Ateneo, 2014). La autora aborda el fenómeno de lo paranormal desde una perspectiva que mezcla la recopilación histórica con el relato testimonial. Funciona como una antología de casos. De lectura fácil y rápida, toca diversos puntos entre el espiritismo y la parapsicología en su relación con la ciencia, la autora no toma partido sino más redacta en modo de crónica, favoreciendo una investigación cultural divulgativa. A mí me quedó la sensación que se orienta más que nada por el lado escéptico, en citas y referencias parecieras tener un aire por lada de la racionalidad (ejemplo: cita a Voltaire en las primeras páginas, cita a un estudio científico en el tema Tutankamon), aunque el libro no está presentado como una lucha superstición vs. ciencia, sino que va más por el lado de las historias personales de los personajes y su contexto cultural en el vivieron y se desarrollaron. El caso que más me impactó fue el de Arthur Conan Doyle, que fue un creyente convencido en el espiritismo, incluso contra la evidencia en su contra, a pesar que su personaje literario, que lo llevó a la cumbre (Sherlock Holmes) se basó en su capacidad de observación y razonamiento deductivo, aunque como veremos en el libro también explica o señala las posibles causas de su cercanía al espiritismo por parte del autor.

Sobre este libro me enfoqué puntualmente en una frase en la que alude a Voltaire. La frase de la autora referida al filósofo dice: “Entre los escépticos que, como Voltaire, decían en forma burlona que el charlatanismo nació el día que el primer pícaro encontró al primer imbécil”. Tomando como base eso, realice un short (video corto) de 12 segundos para Youtube, y también realicé una caminata para Wikiloc.

En Capital Federal, existe un pasaje de dos cuadras que rinde homenaje en su nombre al pesador, el Pasaje Voltaire. También la ciudad posee una escultura denominada “La Duda” (o Le Doute), una obra del artista francés Henri Michel Antoine Chapu, que refiere a la “duda voltariana”.

Duda voltariana: ejercicio de la sospecha metódica llevada al terreno de la ironía y el sentido común. La duda contra la "verdad absoluta", el rechazo a los sistemas cerrados y la función social de la duda como un acto de tolerancia. La actitud crítica y escéptica que Voltaire promovía frente a las creencias establecidas, especialmente las religiosas y supersticiosas. Una actitud permanente de mantener una vigilancia crítica, un “no dar nada por sentado”.


Ficha Técnica de la Crónica.

Libro: Historias de lo sobrenatural, Vivianne Perrot (Editorial El Ateneo, 2014).

Contenido: Short de edición personal, basado en una selección de textos del autor.

Créditos de Imagen:

Retrato de Voltaire: Maurice Quentin de La Tour (Dominio Público).

Fotografía de cierre: De mi autoría (Registro urbano, Buenos Aires).