lunes, 9 de marzo de 2026

Referencia a Voltaire en el libro Historias de lo sobrenatural de Vivianne Perrot.

 


Leí este libro Historias de lo sobrenatural de la autora Vivianne Perrot (Editorial El Ateneo, 2014). La autora aborda el fenómeno de lo paranormal desde una perspectiva que mezcla la recopilación histórica con el relato testimonial. Funciona como una antología de casos. De lectura fácil y rápida, toca diversos puntos entre el espiritismo y la parapsicología en su relación con la ciencia, la autora no toma partido sino más redacta en modo de crónica, favoreciendo una investigación cultural divulgativa. A mí me quedó la sensación que se orienta más que nada por el lado escéptico, en citas y referencias parecieras tener un aire por lada de la racionalidad (ejemplo: cita a Voltaire en las primeras páginas, cita a un estudio científico en el tema Tutankamon), aunque el libro no está presentado como una lucha superstición vs. ciencia, sino que va más por el lado de las historias personales de los personajes y su contexto cultural en el vivieron y se desarrollaron. El caso que más me impactó fue el de Arthur Conan Doyle, que fue un creyente convencido en el espiritismo, incluso contra la evidencia en su contra, a pesar que su personaje literario, que lo llevó a la cumbre (Sherlock Holmes) se basó en su capacidad de observación y razonamiento deductivo, aunque como veremos en el libro también explica o señala las posibles causas de su cercanía al espiritismo por parte del autor.

Sobre este libro me enfoqué puntualmente en una frase en la que alude a Voltaire. La frase de la autora referida al filósofo dice: “Entre los escépticos que, como Voltaire, decían en forma burlona que el charlatanismo nació el día que el primer pícaro encontró al primer imbécil”. Tomando como base eso, realice un short (video corto) de 12 segundos para Youtube, y también realicé una caminata para Wikiloc.

En Capital Federal, existe un pasaje de dos cuadras que rinde homenaje en su nombre al pesador, el Pasaje Voltaire. También la ciudad posee una escultura denominada “La Duda” (o Le Doute), una obra del artista francés Henri Michel Antoine Chapu, que refiere a la “duda voltariana”.

Duda voltariana: ejercicio de la sospecha metódica llevada al terreno de la ironía y el sentido común. La duda contra la "verdad absoluta", el rechazo a los sistemas cerrados y la función social de la duda como un acto de tolerancia. La actitud crítica y escéptica que Voltaire promovía frente a las creencias establecidas, especialmente las religiosas y supersticiosas. Una actitud permanente de mantener una vigilancia crítica, un “no dar nada por sentado”.


Ficha Técnica de la Crónica.

Libro: Historias de lo sobrenatural, Vivianne Perrot (Editorial El Ateneo, 2014).

Contenido: Short de edición personal, basado en una selección de textos del autor.

Créditos de Imagen:

Retrato de Voltaire: Maurice Quentin de La Tour (Dominio Público).

Fotografía de cierre: De mi autoría (Registro urbano, Buenos Aires).

sábado, 25 de septiembre de 2021

Senderismo Urbano: Cruce por el Ecoparque.

 

Hoy la caminata nos lleva a Palermo, uno de los pulmones verdes más importantes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Pero no es cualquier paseo; estamos realizando un urban trek que atraviesa un espacio con historia y propósito: el Ecoparque BA.
 

Naturaleza en movimiento.
Mientras caminamos por los senderos, la ciudad parece quedar atrás. El Ecoparque no es solo un lugar de paso, es un paseo familiar donde el objetivo es claro: comprender la importancia de la conservación de nuestras especies y sus ambientes.

A medida que avanzamos, nos encontramos con los verdaderos protagonistas del lugar:

•    Aves en libertad: Los pavos reales despliegan sus colores sobre el camino de baldosas, mientras los patos y garzas descansan junto a los estanques.
•    Fauna autóctona: Es imposible no detenerse a observar a los carpinchos y maras que circulan libremente, recordándonos la biodiversidad de nuestra región.
•    Arquitectura y paisaje: Pasamos bajo los imponentes arcos de entrada (el antiguo Zoo Municipal) y admiramos cómo la vegetación abraza las viejas estructuras, creando un contraste fascinante entre lo histórico y lo natural.
El Recorrido.
No se trata solo de llegar a destino, sino de observar el vuelo de una mariposa entre los pinos o descubrir un coipo asomándose entre el pasto dentro del Ecoparque.
El sendero está perfectamente señalizado y es ideal para quienes buscan sumar kilómetros de urban trek sin renunciar a la paz del verde. 

Información útil para tu visita:
•    Ubicación: Palermo, CABA.
•    Propósito: Educación ambiental y rescate de fauna.
•    Web Oficialhttps://buenosaires.gob.ar/vicejefatura/ambiente/ecoparque
•    Ruta de senderismo: Si querés seguir mis pasos, podés ver el recorrido detallado en https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/caminata-por-palermo-caba-ecoparque-225475251

viernes, 24 de septiembre de 2021

Urban Trek: El pulso de Palermo entre asfalto y flores.

 

Camino por Palermo, yendo y viniendo entre la Av. Santa Fe y la Av. Scalabrini Ortiz. El tránsito, las vidrieras y el ritmo de la ciudad se mezclan con la rutina de mis pasos. Palermo se despliega como un mapa vivo, un escenario de senderismo urbano, un paseo que se convierte en caminata consciente. El ruido de los colectivos y el movimiento de la gente marcan el compás de mi caminata, pero siempre hay rincones donde la ciudad decide contarte otra historia.

La pausa naranja en Plaza Casares.
Llego a la Plaza Intendente Casares y el paisaje cambia. Entre el verde, resaltan las Clivias (Clivia × cyrtanthiflora). Sus flores acampanadas y ese tono anaranjado tan particular detienen mi marcha por un segundo. Es un recordatorio de que, incluso en el corazón de CABA, la naturaleza reclama su espacio con elegancia.
 

El detalle de la especie (Híbrido Clivia × cyrtanthiflora).
A diferencia de la Clivia miniata común (la que tiene flores anchas que miran hacia arriba), la cyrtanthiflora es un híbrido elegante cuyas flores son más tubulares y péndulas (caen un poco hacia abajo).


El "reloj" de la primavera porteña.

En Buenos Aires, las clivias son las "anunciadoras". Florecen justo cuando el invierno empieza a ceder, marcando el inicio de la temporada de caminatas largas.
 

Curiosidad: "La planta de la sombra".
Es una planta que odia el sol directo (se quema), por eso en las plazas de CABA siempre las vas a encontrar bajo la sombra de los grandes gomeros o plátanos.

Fragmentos de Italia en la vereda.
Lo más curioso de este paseo urbano sucede en el suelo. Me detengo ante un hallazgo melancólico: dos postales tiradas entre los restos de lo que alguien decidió descartar. Son recuerdos impresos que, por alguna razón, pasaron de un estante a la categoría de basura.
No puedo evitar tomarles una foto para rescatarlas del olvido:

•    Piazza Umberto I en Capri: El azul del Mediterráneo y el glamour de la "Piazzetta".
•    Plaza de España en Roma: La icónica escalinata con la Iglesia de la Santísima Trinidad de los Montes custodiando el horizonte.
Es extraño pensar que el recuerdo de un viaje tan lejano termine su recorrido en una vereda de Buenos Aires. Una muestra de cómo la memoria impresa puede perder su lugar en la vida cotidiana. Quizás ese es el verdadero encanto del urban trek: no solo caminamos por calles, sino por los restos de historias que otros dejan atrás.


La ruta en detalle la subí a Wikiloc en el siguiente vínculo:
https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/caminata-por-palermo-caba-225475246

 

jueves, 23 de septiembre de 2021

Llavero. Libro con poema en idioma chino.

 

Una vez estaba en una de las ferias del Parque Centenario buscando monedas, y de repente vi este llavero. Me llamó la atención la forma de libro y los caracteres en chino ¿qué decía ese libro? supuse un souvenir común y corriente de venta usual en los mayoristas de Once. Aún así me pudo la curiosidad y se lo compré al feriante. 

Rastreando información, el texto está en chino simplificado y se traduce de la siguiente manera:

Traducción del texto:

    Título (arriba a la izquierda): 共谱人生 (Gòng pǔ rénshēng) - "Componiendo una vida juntos".

    Página izquierda:

        你出现在我书中的每一页是我唯一想要的了解
        "Apareces en cada página de mi libro, es el único conocimiento que deseo."

    Página derecha:

        我接着写把永远爱你写进诗的结局...
        "Sigo escribiendo, plasmando el 'te amaré por siempre' en el final del poema..."


Otra posible variante puede ser traducida como:

En la página izquierda está grabado:
Escribimos juntos la vida”,

y debajo:
Apareciste en cada página de mi poema, eres la única persona que quiero comprender”.
Esto expresa que la otra persona es lo más importante en su vida y quien realmente lo entiende.

En la página derecha continúa el tono poético:
Sigo escribiendo, escribo ‘te amaré por siempre’ en el final del poema…”,

y al final hay un pequeño corazón rojo, reforzando la idea de amor eterno.

En conjunto, el diseño usa la idea de que “la vida es como un poema”.


Hallazgos sobre el objeto.

Investigando un poco más sobre su origen, descubrí que este tipo de llaveros suelen ser piezas de regalo temático.

    Material: Parece ser una aleación de zinc con acabado en plata mate o acero inoxidable.

    Diseño: Es un modelo de "libro abierto" que simboliza una historia de amor compartida. El detalle de los dos corazones rojos al final es un sello característico de productos diseñados para aniversarios o parejas.

Se trata de un set de llaveros para parejas (en combo de libro y pluma) que se distribuye de forma masiva en plataformas de comercio electrónico global.

Normalmente no se venden como una pieza única, sino como un "Couple Keychain Set" (Set de llaveros para parejas).

    Una persona lleva el libro (que contiene la promesa de amor).

    La otra lleva la pluma (que simboliza quién sigue escribiendo esa historia).


Es un objeto muy simbólico, especialmente porque la traducción ("Componiendo una vida juntos") encaja perfectamente con el concepto de la pluma y el libro. Se utiliza como regalo entre parejas para expresar amor y compromiso.


Conocido todo esto, tal vez este llavero sea parte de la ruptura de alguna pareja, que de alguna manera terminó, una mitad, primero Argentina, luego en una Feria del Parque Centenario y finalmente en mi colección. ¿Qué camino habrá seguido la pluma que lo completaba? ¿Habrá quedado olvidada en un cajón, o seguirá escribiendo otra historia en manos de alguien más?

miércoles, 22 de septiembre de 2021

Llavero. Pez metálico.

El pez articulado: entre el mito artesanal y la serie industrial.
Ahí colgado posa una pieza más de mi colección: un llavero de metal con forma de pez. Su cuerpo segmentado se mueve con una flexibilidad sorprendente, como si imitara el nado de una trucha bajo el agua. El brillo frío del metal refleja la luz, las escamas grabadas repiten un patrón minucioso y el pequeño punto verde que hace de ojo le otorga vida.
No es un objeto estático ni meramente utilitario: es un diseño que juega con la tridimensionalidad, que convierte lo cotidiano en algo decorativo y casi poético. En el mundo de la copoclefilia, son estos detalles —el peso del metal, el tintineo de las anillas, la fluidez del movimiento— los que transforman un simple accesorio en una verdadera pieza de colección.
El pez cuelga del gancho, brilla bajo la luz y espera, paciente, su turno para ser protagonista de la próxima crónica donde lo industrial y lo personal terminan por fundirse.

La memoria del origen.
A este llavero le tengo un aprecio especial. Mi padre me lo compró en la localidad de Alpa Corral, provincia de Córdoba. Se lo compró a un vendedor que estaba parado en una esquina. Lo conservo como un gesto de afecto. El hombre apostado en la calle, aseguraba que era una pieza de artesanía propia, que lo había hecho él mismo, y que representaba una trucha, un pez común en esos ríos serranos. El único llavero de su tipo que le quedaba. No tenía motivos para sospechar: los demás eran llaveros comunes, pensados para turistas, en años en que muchos llegaban como importaciones. Desde entonces, este objeto guarda para mí no solo un valor estético, sino también una evocación emocional: la escena de aquel encuentro y la transmisión de un gesto sencillo que se volvió memoria.
Esa historia, la del artesano local y el souvenir autóctono, es la que le da alma al objeto. Sin embargo, el ejercicio de la copoclefilia a menudo nos obliga a contrastar el mito con el dato, y la investigación me revela hoy una genealogía distinta, quizá más global.

Anatomía de un clásico.

Más allá de mi historia personal, el pez metálico pertenece a una tradición más amplia. Estos llaveros vivieron su auge en las décadas de 1960 y 1970, cuando diseños figurativos —animales, símbolos, marcas— se popularizaron en Europa y América Latina.
Al observar los detalles, la pieza se revela como un exponente de la producción metalúrgica de mediados del siglo XX:
•    Mecánica y diseño: Las uniones son pequeñas anillas que funcionan como una columna vertebral. El grabado de las escamas es minucioso y el ojo, un punto verde esmeralda, rompe la frialdad del metal niquelado.
•    Contexto histórico: Aunque el vendedor de Alpa Corral le otorgó un aura artesanal, este diseño tiene raíces en la joyería oriental (el pez Koi) y vivió un auge masivo entre las décadas del 60 y 70.
•    Influencias orientales: El diseño articulado proviene de China, donde el pez (especialmente el koi) simboliza buena suerte y abundancia.
•    Producción: Se trata de un diseño que circuló globalmente. Desde Hong Kong hasta Europa y América Latina, estos peces se fabricaron en serie como piezas de deadstock para tiendas de regalos y ferias.
•    Producción masiva: Se fabricaron en serie en Hong Kong, China, España e Italia, en materiales que iban desde plata de ley hasta metales comunes.
•    Variantes: Algunos tenían ojos de cristal o esmaltes cloisonné; otros, como el mío, conservan un detalle pintado en verde.
•    Valor actual: Hoy circulan en portales de coleccionismo y subastas, con precios que rondan entre 5 y 15 euros en plataformas online como TodoColección o Etsy, dependiendo del estado. Lo que realmente importa es que las articulaciones sigan “nadando” con fluidez, sin trabas ni oxidación.

Reflexión de coleccionista.
En el mundo del coleccionismo, el valor es una magnitud dual. Por un lado, está la realidad técnica: un objeto de aleación ligera, probablemente de producción seriada, que sobrevive con sus articulaciones fluidas y su brillo intacto. Por otro, está la historia biográfica, cada llavero de la colección es una cápsula de tiempo, un gesto de diseño que se vuelve signo y rescata anécdotas.

martes, 21 de septiembre de 2021

Do we understand De Waal, or do we just like his anecdotes?.


I recently finished reading Are We Smart Enough to Know How Smart Animals Are? by Frans de Waal. On the surface, it is undoubtedly a delightful book: it’s filled with fascinating anecdotes about political chimpanzees, elephants that recognize themselves in mirrors, and empathetic bonobos. However, after closing the final page, I was left with an ambivalent feeling that I would like to share.
 

The Anecdote Trap.
The book is extremely pleasant. De Waal writes with a fluency that makes you feel like you're having a conversation over coffee. But therein lies, in my view, the greatest difficulty for the lay reader. Because it is a work by an author at the pinnacle of his career, the text is actually an intellectual battlefield.
 

The Invisible Enemy.
The problem for the average reader is that De Waal throws punches, but we don't always see at whom. If one doesn't know what radical behaviorism is, if one hasn't heard of Morgan’s Canon or the resistance of traditional comparative psychology, many of his statements can seem defensive or unnecessarily insistent.
For those reading for pleasure, the author might seem to be tilting at windmills, when in reality he is taking on scientific dogmas that dominated the 20th century. Without that prior theoretical framework, the reader risks:
1.    Coming away only with the "cute story" of the intelligent animal.
2.    Missing the deep significance of the ethical and biological discussion the author proposes.
 

The Key Word: Anthropodenial.
To understand De Waal’s sometimes combative tone, one must know his concept of "anthropodenial." This is the term he coined to criticize those scientists who—almost religiously—refuse to see human traits in animals. If you don't know that De Waal has spent 40 years dealing with colleagues who consider a chimpanzee to be nothing more than a "biological machine" without feelings, his arguments might seem redundant. In reality, he is trying to tear down an academic concrete wall.
 

The Book as a Mirror, Not a Window.
In the end, you discover that De Waal’s premise is not just a window to look outward (at animals), but a mirror to look at ourselves. The author poses a disarming question: if we are unable to understand the intelligence of a being that shares 99% of our DNA, what does that say about our own intelligence? Perhaps the "blind spot" is not in the chimpanzee's brain, but in our arrogance in believing ourselves to be a species outside of biology.
 

A Suggestion for the Next Reader.
If you are going to read this book, my recommendation is that you don't do it just for the anecdotes. Try to read between the lines and detect who De Waal is talking to when he takes a firm stand. Sometimes, popular science assumes we are all aware of the "hallway fights" of the university, and that can alienate the common reader.
 

A Book for Experts or the Curious?.
I believe this book is enjoyed in two very different ways:
•    For the expert: It is a political and scientific manifesto, a high-level debate between peers who know the rules of the game.
•    For the uninitiated (like me): It is a parade of surprises and wit, but one that leaves a void. Those piercing questions with which the book opens—about our own capacity to understand—perhaps require having first gone through a basic manual of ethology.
 

Conclusion: The Naive Gaze.
Sometimes, ignorance in a subject allows us to approach these readings with a "sense of wonder" that the expert has already lost. But for that surprise not to be merely superficial, we need to know exactly which current the author is swimming against.


In the Spanish entry, I made some additional comments on specific points, which can be found at the following link: https://reuniendoletras.blogspot.com/2021/09/entendemos-de-waal-o-solo-nos-gustan.html

lunes, 20 de septiembre de 2021

Crónica a pie: Del corazón de Once a Plaza Italia.

 
El urban trek por Buenos Aires no es solo ejercicio; es una lectura a cielo abierto de la arquitectura y los mitos de la ciudad. Hoy la caminata comienza en el límite de Balvanera, un barrio donde lo sagrado y lo profano conviven en cada esquina.

El punto de partida: Lavalle y Riobamba.
Los pies se ponen en marcha hacia el norte, dejando atrás la intensidad comercial para encontrar las primeras joyas patrimoniales.
 

Parroquia Nuestra Señora de Balvanera.
La primera parada es: la Parroquia Nuestra Señora de Balvanera. Construida hacia 1930, este templo (junto al Colegio San José) es un Monumento Histórico Nacional que define la identidad del barrio. Su fachada impone un respeto que frena, por un segundo, el ritmo frenético de la zona.
 

El vuelo de la arquitectura (Riobamba y Sarmiento).
Un poco más adelante, en Riobamba al 300, nos topamos con un imponente edificio ecléctico de 1918. Obra del ingeniero César B. Pertierra, esta pieza protegida destaca por su elegancia. En su frente, un cartel pasacalle rompe la estética académica, recordándonos que Buenos Aires es una ciudad viva y en constante diálogo con lo cotidiano.
 

Oro y Negro en el Palacio Rossini.
Al llegar a Perón y Larrea, la vista se eleva hacia el Palacio Rossini. Antiguo edificio de la Società Italia Unita y actual restaurante tanguero, hoy luce una sugerente combinación de negro y dorado. En lo alto, un águila vigila la esquina, sumándose a ese bestiario de cemento que solo los que caminan mirando hacia arriba logran descubrir.
 

El mito de los "Setenta Balcones".
Cruzamos hacia la emblemática esquina de Corrientes y Pueyrredón. Aquí se alza la antigua Caja Internacional Mutua de Pensiones (1908). De puro estilo academicista, es mundialmente conocida como "La casa de los 70 balcones".
Dato curioso: La leyenda dice que este edificio inspiró a Baldomero Fernández Moreno para su famoso poema "Setenta balcones y ninguna flor". Aunque el autor aclaró en vida que la casa original estaba en el actual Paseo de Julio y ya no existe, el mito urbano es más fuerte que la realidad y los caminantes seguimos buscando, por inercia, las flores inexistentes en estos balcones.

El tramo final: hacia Plaza Italia.
El senderismo urbano continúa. Dejamos atrás el bullicio de Once para adentrarnos en la transición hacia Palermo. Las veredas cambian, el aire se vuelve más abierto y el destino final, Plaza Italia, nos espera como el cierre perfecto para este paseo de contrastes.

Podés seguir esta ruta detallada en
https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/caminata-por-balvanera-y-palermo-caba-225475213

 

domingo, 19 de septiembre de 2021

¿Entendemos a De Waal o solo nos gustan sus anécdotas?.

 
Recientemente terminé de leer "¿Tenemos suficiente inteligencia para entender la inteligencia de los animales?" de Frans de Waal. Es, sin duda, un libro delicioso en su superficie: está lleno de anécdotas fascinantes sobre chimpancés políticos, elefantes que se reconocen al espejo y bonobos empáticos. Sin embargo, tras cerrar la última página, me quedé con una sensación ambivalente que me gustaría compartir.


La trampa de la anécdota.
El libro es sumamente agradable. De Waal escribe con una fluidez que te hace sentir en una charla de café. Pero aquí reside, a mi juicio, su mayor dificultad para el lector profano. Al ser una obra de un autor que está en la cima de su carrera, el texto es, en realidad, un campo de batalla intelectual.

 

El enemigo invisible.
El problema para el lector común es que De Waal lanza golpes, pero no siempre vemos a quién. Si uno no sabe qué es el conductismo radical, si no ha oído hablar del Canon de Morgan o de la resistencia de la psicología comparada tradicional, muchas de sus afirmaciones parecen defensivas o innecesariamente insistentes.


Para el que lee por placer, el autor parece estar peleando contra molinos de viento, cuando en realidad está enfrentando dogmas científicos que han dominado el siglo XX. Sin ese marco teórico previo, el lector corre el riesgo de:
1.    Quedarse solo con la "historia linda" del animal inteligente.
2.    Perderse el calado profundo de la discusión ética y biológica que el autor propone.


La palabra clave: Antropodenegación.
Para entender el tono a veces combativo de De Waal, hay que conocer su concepto de "antropodenegación". Es el término que él acuñó para criticar a esos científicos que se niegan, casi por religión, a ver rasgos humanos en los animales. Si uno no sabe que De Waal lleva 40 años lidiando con colegas que consideran que un chimpancé es solo una "máquina biológica" sin sentimientos, sus argumentos pueden parecer redundantes. Pero en realidad, está intentando derribar un muro de hormigón académico.
 

El libro como espejo, no como ventana. 
Al final, descubres que el planteo de De Waal no es solo una ventana para mirar hacia afuera (a los animales), sino un espejo para mirarnos a nosotros. El autor nos lanza una pregunta que desarma: si no somos capaces de entender la inteligencia de un ser que comparte el 99% de nuestro ADN, ¿qué dice eso sobre nuestra propia inteligencia? Quizás el "punto ciego" no está en el cerebro del chimpancé, sino en nuestra soberbia de creernos una especie fuera de la biología.


Una sugerencia para el próximo lector. 
Si vas a leer este libro, mi recomendación es que no lo hagas solo por las anécdotas. Trata de leer entre líneas y detectar a quién le está hablando De Waal cuando se pone firme. A veces, la divulgación científica presupone que todos estamos al tanto de las "peleas de pasillo" de la universidad, y eso aleja al lector común.
 

¿Un libro para expertos o para curiosos?.
Creo que este libro se disfruta de dos maneras muy distintas:
•    Para el experto: Es un manifiesto político y científico, un debate de altura entre pares que conocen las reglas del juego.
•    Para el ignorante (como yo): Es un desfile de sorpresas e ingenio, pero que deja un vacío. Esas preguntas punzantes con las que abre el libro —sobre nuestra propia capacidad de entender— requieren, quizás, haber pasado antes por un manual básico de etología.
 

Conclusión: La mirada ingenua.
A veces, la ignorancia en la materia nos permite abordar estas lecturas con una "mirada de sorpresa" que el experto ya perdió. Pero para que esa sorpresa no sea solo superficial, necesitamos saber contra qué corriente está remando el autor.

La trampa lingüística.
El lenguaje como "mueble" que movemos a conveniencia.
De Waal expone una maniobra intelectual casi cómica en la ciencia: el uso del lenguaje para proteger nuestro ego.
Un ejemplo claro es el verbo inglés "to ape" (monear o imitar). Durante siglos, nadie dudó de que los simios imitaban; de hecho, el idioma lo daba por sentado. Sin embargo, en el momento en que la ciencia descubrió que la imitación requiere procesos cognitivos complejos y alta inteligencia, la regla cambió.
De pronto, lo que hacían los animales dejó de llamarse "imitación" para pasar a ser "monería" o "mímica mecánica", reservando el término "imitación genuina" exclusivamente para los humanos.


Su tesis: En cuanto una capacidad animal se revela como un signo de inteligencia, los humanos le cambiamos el nombre o redefinimos el concepto para seguir sintiéndonos únicos. Como dice De Waal, es como si estuviéramos constantemente moviendo la portería a mitad del partido para que el rival nunca pueda anotar un gol.
De Waal compara este comportamiento de los científicos con un personaje de Saturday Night Live (Jon Lovitz) que inventaba excusas absurdas sobre la marcha para justificar sus mentiras, convenciéndose a sí mismo de que tenía razón.

   

La política no empezó en Grecia, empezó en la selva. 
Uno de los puntos más provocadores de De Waal es su análisis de la Inteligencia Maquiavélica. Nos cuenta cómo un chimpancé viejo y desplazado, en lugar de intentar pelear solo, decide apoyar a un joven retador contra el macho alfa dominante.
Aquí aparece la "paradoja del jugador más poderoso": a veces, aliarse con el que tiene toda la fuerza es la peor decisión estratégica, porque ese líder no te necesita y no te dará nada. En cambio, el débil es el aliado más atractivo porque está dispuesto a pagar cualquier precio por llegar al poder.
Esto que vemos en los primates es exactamente lo que sociólogos como William Riker explican en las coaliciones políticas humanas: buscamos el beneficio máximo con el mínimo de aliados. De Waal nos está diciendo que nuestras estrategias parlamentarias y pactos internacionales tienen un rastro evolutivo que compartimos con los simios desde hace millones de años.

Ni tan únicos ni tan egoístas: La prehistoria de la seguridad social.
En sociología solemos estudiar la cooperación como un contrato social, algo que inventamos para convivir. De Waal nos baja a la tierra y nos muestra el Paradigma de Tracción Cooperativa. Resulta que un mono capuchino entiende perfectamente el concepto de 'pago por servicios': si me ayudaste a conseguir la comida, te doy una parte; si no hiciste nada, no hay trato.
Lo más impactante es que la ciencia ha probado, mediante análisis de ADN, que los chimpancés cooperan con extraños por pura reciprocidad. Esto ataca la idea de que la cooperación humana es una 'anomalía' en la naturaleza. No inventamos la solidaridad; simplemente la heredamos de una larga línea de ancestros que ya sabían que sobrevivir solo es mucho más difícil que hacerlo en equipo.
Para quienes buscan un marco más técnico, los hallazgos de De Waal encajan perfectamente con la tesis de Martin Nowak en su libro Súper Cooperadores. Mientras Nowak nos demuestra matemáticamente que la cooperación es una fuerza evolutiva tan poderosa como la selección natural, De Waal le pone rostro y sentimiento a esas ecuaciones. El chimpancé que ayuda a otro no está resolviendo una fórmula en una pizarra, pero su cerebro ha evolucionado para sentir la reciprocidad como una necesidad biológica. Ambos autores coinciden: la solidaridad no es un invento cultural moderno, es la estrategia que permitió que la vida llegara hasta donde está.



En estas páginas, De Waal nos quita el último pedestal: la autoconciencia. Durante años creímos que ser conscientes de nuestra propia existencia era el rasgo que nos separaba del 'resto de las máquinas biológicas'.
Pero el autor nos muestra que la autoconciencia es un proceso gradual. Desde el delfín que se mira una mancha hasta la urraca que se quita una pegatina, la naturaleza está llena de individuos que saben quiénes son. De Waal incluso se atreve a hablar de vanidad animal. Si un orangután intenta ponerse guapo frente a un espejo, ¿no estamos viendo ahí el embrión de nuestra propia cultura de la imagen y el narcisismo moderno? La 'cebolla' de la conciencia que describe De Waal tiene capas que compartimos con especies que ni siquiera tienen manos.



¿La presión de grupo es un invento humano? 
En mi lectura de De Waal, me topé con una frase (o refrán español que proviene de la máxima latina del siglo IV «cum Romae fueris, Romano vivito more» ("cuando a Roma fueres, vive como romano"), atribuida a San Ambrosio de Milán.) que todos conocemos: "Donde fueres, haz lo que vieres". El autor la utiliza para explicar un experimento increíble con monos y maíz de colores.
Resulta que los monos prefieren "encajar" en su comunidad antes que seguir su propio instinto o experiencia previa. Si un mono se muda a un grupo nuevo donde todos comen maíz rosa, él también lo hará, aunque en su casa anterior comiera azul.
Esto me hizo pensar en mis manuales de sociología. Siempre estudiamos el conformismo como algo ligado a la moda, las leyes o la presión social humana. Pero aquí vemos que es una herramienta de supervivencia biológica: copiar al grupo local es la forma más rápida de aprender qué es seguro y qué no. No somos los únicos que tememos ser el "raro" del grupo; los primates llevan millones de años practicando el arte de encajar para sobrevivir.
Con este experimento intenta demostrar que la cultura no es un barniz que nos pusimos hace poco, sino un sistema de aprendizaje que compartimos con otras especies. El "extranjero" que se adapta a las costumbres locales no está solo siguiendo una norma de cortesía, está siguiendo una instrucción evolutiva muy profunda.

sábado, 18 de septiembre de 2021

Urban Trek: Leones en Balvanera y Palermo.

 Recorro la ciudad desde Balvanera hasta Palermo. El trayecto sigue en gran parte la Avenida Córdoba, que funciona como límite entre los barrios de Recoleta, Almagro, Villa Crespo y Palermo. Esta caminata, se centra en un objetivo específico: localizar figuras de leones en la arquitectura y el espacio público.

El simbolismo del león.
La figura del león es una de las alegorías más frecuentes en el entorno urbano. Según el Diccionario de los Símbolos de Chevallier, su significado es amplio:
•    Símbolo de poder: Representa autoridad y fuerza.
•    Guardián: Funciona como protector de la morada.
•    Protección: Muchos edificios incorporan estas imágenes en sus fachadas como un signo de resguardo.

Registro de hallazgos.
La lista incluye estatuas, molduras, frisos y blasones. Algunas imágenes pertenecen a recorridos adicionales que se integran aquí por coherencia temática.
•    Riobamba y Lavalle: Ornamentación en fachada.
•    Azcuénaga al 400: Detalles decorativos.
•    Godoy Cruz al 1600: Presencia de felinos en el diseño.
•    Lavalle al 1900: Esculturas en la Comisaría.
•    El Salvador al 5500: Molduras.
•    Cabrera al 3000: Un blasón con la figura del león.
•    Av. Sarmiento al 2800: Ingreso a La Rural.
•    Av. Luis M. Campos al 500: Regimiento de Granaderos a Caballo.
•    Av. Scalabrini Ortiz al 2200: Detalles en altura.
•    Av. Santa Fe: El arco de entrada al Eco Parque.


Esculturas destacadas en Plaza Holanda.

En Palermo, destacan dos obras de Nicolás Augusto Cain (francés, 1821-1894), inauguradas en 1907:
1.    León con su caza: Representación de la fuerza depredadora.
2.    Leona con su cría: Representación del instinto de protección.
Estas piezas son referentes del patrimonio escultórico de la ciudad y refuerzan el carácter del paseo como un ejercicio de observación detallada del entorno.

Tipo de actividad: Senderismo urbano / Paseo por la ciudad. Ruta disponible en:
https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/caminata-por-balvanera-y-palermo-caba-encontrando-leones-224455140