jueves, 31 de julio de 2014

Winamp, el tiempo pasa y nunca digas nunca...

Es muy conocido el programa reproductor multimedia Winamp.
Nació hace mucho tiempo, la web archive.org registra desde 1998, y fue creado un año antes, lo que hace ya muchos años, un reproductor muy completo y siempre creciendo.
Una buena opción para los que no gustan de usar el Windows Media Player y otros reproductores alternativos. Es de fácil uso y tiene varias funcionalidades. Entre idas y venidas, la empresa que lo fabricaba anunció la discuntinuación para fines de 2013 y luego otra empresa se hizo cargo de la continuación.


Hace muchos años que utilizo el Winamp.
Pero el tema del mensaje es otro, que a continuación comento.

Resulta que hace mucho, Winamp, burlándose de aquellas web que ofrecían varias versiones de un programa, una de las cuales era gratis y las demás pagas, irónicamente Winamp ofrecía varias versiones y todas gratis, en realidad solo podías descargar la Full, que por supuesto era gratis, pasó el tiempo, y parece que Winamp se vio tentado por el lado del negocio, para el 2007 ofrecía cuatro versiones, tres gratis y una paga. Lo cual no está nada mal, aunque ya no hay “burla” , ¿en qué quedó esa “ironía”?


Como la web antigua ya no esta on-line, o mejor dicho, la actual web fue sufriendo las actualizaciones y modificaciones que hicieron que desaparezca aquella “burla”, acudí a www.archive.org y encontré una captura pero que le faltan algunas imágenes, entre los que le faltan los tildes por ejemplo, pero lo esencial está y le hice una captura de la web actualizada al 2007, no de la descarga (que muestra cuatro opciones de descargar) ya que con la primer captura, también contiene lo esencial del mensaje. Ahora al año 2014 ya no queda nada, para descargarlo hay que acudir a un foro, y en dicho foro encontramos un link a un sitio de descargas.

miércoles, 30 de julio de 2014

El dolor de la guerra.

Allá por enero del 2008 leí el libro El Dolor de la Guerra del autor Bao Ninh. Unos días antes, recorriendo una librería me atrajo la foto de la portada y pensé que se trataba de una “novelas más”, que mi genio interior me dice “pasala por alto”, pero inmediatamente se me dio por leer el autor e imaginé que era un vietnamita, no lo sabía pero tenía toda la pinta de serlo por el nombre, y efectivamente lo era. Así que lo levanté, lo tomé, lo miré y lo compré. Creo que fue la tapa que le hicieron, más el nombre del autor, lo que me llevó a comprarlo, que tampoco estaba muy caro, entre diez y quince pesos, ahora no recuerdo exacto. Siempre tuve ganas de leer algo sobre la guerra de Vietnam, pero no algo de estudios posteriores o ficción de algún autor extranjero. Esta era la novela que buscaba, estaba escrita “desde adentro”. Quien la escribió conocía mejor que nadie lo que fue la guerra.

Voy a transcribir lo que dice la solapa de la portada.
Bao Ninh nació en Hanoi en 1952. Durante la guerra de Vietnam sirvió en la Gloriosa 27º Brigada Juvenil. De los quinientos miembros de la misma que fueron a la guerra en 1969, él fue uno de los 10 supervivientes. “El dolor de la guerra” , su primera novela, ha sido un rotundo éxito de ventas en Vietnam. Ganadora de diversos premios literarios, como el que otorga “The Independent” a la mejor novela extranjera, Bao Ninh no pudo obtener el visado para salir de su país a recogerlos hasta cuatro años después de publicada.


Es quizás, sino, el libro más triste que haya leído hasta ahora. Como su título lo dice, una novela dolorosa. Hasta los pocos momentos que el personaje muestra como “felices”, están rodeados del peor de los escenarios. Tiene muerte, muertes y más muertes, violaciones, heridos, lisiados, inválidos, rupturas de familias, explosiones, peleas internas, prostitución, agresiones, soledad, vacío, tristeza, todo lo que uno encuentra en una guerra. Cuenta la historia de un joven que a los 17 se enrola al ejército frente a la inminencia de la guerra. Pasa los 11 años de guerra combatiendo con el ejército regular. Ni bien ingresa, le dan una instrucción de tres meses y lo destinan al sur. Es conveniente leer algo de información extra de cómo se desarrolló la guerra, en que situación, más que nada la parte histórica, que se encuentra en cualquier enciclopedia, porque sirve, a los que no conocen nada, poder ubicarse entiempo y espacio. El personaje se encontraba en Hanoi, y lo envían a combatir al sur del país. Parte con su batallón, pero como dice la introducción mueren todos, por lo menos su mayoría salvándose solo diez, no voy a contar como se salva, ni como se desarrolla el tema, porque eso se encuentra en la novela.

Es una novela corta, de 220 páginas. Se lee rápido. Tiene la particularidad de no estar divida en capítulos, cuando quiere separar algo, deja un espacio. Pero también esta escrita en una forma particular, continuamente da saltos en el tiempo, esta mezclada en el tiempo de acuerdo a como iba recordando los episodios al momento de escribirla, según el mismo autor cuenta.

Para vender el libro, en la portada y contratapa, pusieron opiniones de diarios, la opinión debe nacer del propio lector, es algo que no me gustó de la edición, quizás esos diarios hayan fomentado de alguna manera la edición en castellano, no lo se, conjeturas mías, aunque la novela sí que me gustó.

La novela tiene algunas ausencias que me llamaron la atención, más que nada por la idea que tenía sobre la guerra, idea infundada quizás en las películas que uno vez, en general películas americanas sobre la guerra, es decir, el autor no habla de los túneles en la guerra, tampoco hace mención a la guerrilla vietnamita, conocida como Vietcom. Pero intuyo que esto se debe a la situación que el personaje se encontraba en el ejército regular de Vietnam.

El lenguaje es común, el de un joven que no había querido ir a la universidad para alistarse al ejército. Al margen que puede ser una crítica a los países que utilizan a menores y chicos en las guerras, en este caso el joven tenía 17 años, pero es conocida la triste situación de África y sus conflictos internos y la utilización de chicos actualmente. Decía lo del lenguaje, porque deja ver en varias ocasiones la referencia a las creencias de los combatientes, menciona muchas historias de fantasmas, creencias vulgares y/o populares sobre fantasmas, sin sustento racional, el mismo autor lo dice.


Me llamó la atención, algo que quería escribirlo también, sobre el libro, que pertenece a la editorial Ediciones B, y al final en la contratapa dice Ediciones B destina el 0.7% de los beneficios por la venta de este ejemplar a Amnistía Internacional.


Para terminar voy a copiar algunos fragmentos

Allí la canina crece cerca de la orilla de los riachuelos, al alcance de la carpa de montaña, que mordisquea sus raíces, de forma que al pescarla resulta exquisita, pero de efectos narcotizadores. Los lugareños afirman que la canina se da muy bien en los cementerios o en cualquier parte en la que flote el olor de la muerte. Es una flor que ama la sangre. Su olor es tan dulce que cuesta creerlo. (Pág. 15)

Sin embargo, sólo unos pocos de sus héroes  vivirían desde las primeras escenas hasta las páginas finales, pues los vio, y a continuación los describió, atrapados en feroces tiroteos, en combates tan horribles que todo el mundo tuvo que participar en ellos ruega al cielo no volver a experimentar semejante terror. Combates en los que la muerte los acechaba, los perseguía y les tendía emboscadas. Donde una delgada línea separaba la muerte de la supervivencia: los iban matando uno a uno, o a todos a la vez; morían en el acto, o bien resultaban heridos y se desangraban entre terribles dolores; o es probable que vivieran, pero sufriendo las pesadillas de explosiones blancas que le desgarraban el alma y los despojaban de su personalidad.(Pág. 87)

A Kien y al resto del equipo del MIA no les hacía ninguna falta un juramento. Habían salido de la guerra imbuidos de respeto y luto por los desafortunados muertos, con o sin nombre. (Pág. 89)

Kien echó a reir. Naturalmente, Phuong tenía razón. Ella se subió de un salto y él se sentó y empezó a pedalear. Resultaba peligroso, ya que eran los únicos que andaban por aquellas calles desiertas y corrían el riesgo de que los guardias los arrestasen. Sin embargo, cuando se aproximaban a la estación, sonó la sirena que indicaba el cese de los bombardeos, lo que los hizo estallar en eufóricas carcajadas. Bajar a toda velocidad las últimas, desiertas calles camino de la estación, pasar por delante de los comercios vacíos, que devolvían el eco de sus risas, y coger un tren que iba a la guerra…, ¡era sensacional!. (Pág. 156)

martes, 29 de julio de 2014

¿Suerte o Éxito?

Suerte
Definición de Suerte según la RAE, trae 19 item más 11 frases comunes, voy a tomar solo las que me interesan.

Suerte.
(Del lat. sors, sortis).

1. f. Encadenamiento de los sucesos, considerado como fortuito o casual. Así lo ha querido la suerte.

2. f. Circunstancia de ser, por mera casualidad, favorable o adverso a alguien o algo lo que ocurre o sucede. Juan tiene mala suerte. Libro de buena suerte.

3. f. suerte favorable. Dios te dé suerte. Juan es hombre de suerte.

4. f. Casualidad a que se fía la resolución de algo. Elegir caudillo por suerte. Decídalo la suerte.

6. f. Aquello que ocurre o puede ocurrir para bien o para mal de personas o cosas. Ignoro cuál será mi suerte. Fiar a hombres incapaces la suerte del Estado.

7. f. Estado, condición. Mejorar la suerte del pueblo. Hombre de baja suerte.

10. f. Manera o modo de hacer algo.

11. f. Como contrapuesto al azar en los dados y otros juegos, puntos con que se gana o acierta.

19. f. ant. En el comercio, capital, hacienda, caudal.

caerle a alguien en ~ algo.
1. fr. Corresponderle por sorteo.

2. fr. Sucederle algo por designio providencial.

caerle a alguien la ~.
1. fr. tocarle la suerte.

correr bien la ~ a alguien.
1. fr. Ser dichoso.

correr mal la ~ a alguien.
1. fr. Ser desgraciado.

tocarle a alguien en ~ algo.
1. fr. Tenerlo o tocarle en un sorteo.


Definición de Éxito según la RAE

Éxito.
(Del lat. exĭtus, salida).

1. m. Resultado feliz de un negocio, actuación, etc.

2. m. Buena aceptación que tiene alguien o algo.

3. m. p. us. Fin o terminación de un negocio o asunto.



Ahora bien, muchas veces decimos como expresión de deseo “buena suerte” o “mucha suerte” a alguien. Deseándole un bien a dicha persona.

Cuando este deseo se envía, por lo general, en la mayoría de los casos es antes de que suceda lo que va a suceder o, antes de que se conozca el resultado.

Hasta, y siguiendo las acepciones que nos brinda la RAE, no estaría mal, es lo correcto, que a uno lo ayude la providencia, librarse de un daño o perjuicio. Verse favorecido por la casualidad.

Resulta que últimamente se escucha una frase que repiten mucho y que dice “Éxitos, la suerte es para los mediocres”. Sin entrar en la palabra mediocre, que claramente es descalificadora, me atrevería a decir que los que repiten ese dicho ahora de moda, no tienen idea de lo que están diciendo, repiten por repetir, porque se lo escucharon a alguien, nunca se pusieron a analizar lo que están diciendo. (Es mi parecer, esto lo escribí hacia el año 2006, pero sigue en boga ahora en el 2014, aunque se escucha un tanto menos, al menos en los medios).

Ahora si volvemos a la RAE, encontramos que la palabra “éxito” nos habla ya de un resultado obtenido. El fin ya se obtuvo, por tanto si lo decimos antes de que esto se produzca, estaríamos utilizando mal la palabra, dándole el uso incorrecto, la frase no tiene sentido, esta “deseando algo” cuando en realidad ese algo ya debería haber sucedido. El éxito es más como un felicitación que como un deseo a que algo se produzca. Si no se quiere utilizar la palabra suerte, lo que debería hacerse es buscar otra palabra que vaya acorde con la oración y los hechos que se quiere expresar. ¿Y qué sucede si se desean “éxito” y nunca tenemos un resultado buscado, o bien, el resultado es desfavorable? En el último de los casos, al desear “suerte”, si bien no es la idea, siempre estaríamos dentro de sus acepciones cuando el resultado no es el esperado o sale mal, es una posibilidad incluida dentro de la frase, a lo sumo, pasaría a convertirse en “mala suerte”.

En todo caso, se puede utilizar el “buenaventura” o “buena ventura” que según la RAE nos dice

Buenaventura.
(De buena y ventura).

1. f. Buena suerte, dicha de alguien.
2. f. Adivinación supersticiosa de la suerte de las personas, que hacen las gitanas por el examen de las rayas de las manos y por su fisonomía.


Miremos ahora, cuatro ítem de la palabra “fortuna” que nos brinda nuevamente la RAE

Fortuna.
(Del lat. Fortūna).

1. f. Encadenamiento de los sucesos, considerado como fortuito.
2. f. Circunstancia casual de personas y cosas.
3. f. Suerte favorable.
4. f. éxito (ǁ buena aceptación).
probar ~.
1. fr. Intentar una empresa cuyo buen término se considera difícil o dudoso.



La palabra “fortuna” nuevamente nos acerca a la palabra “suerte” y no así a la palabra “éxito” que claramente nos indica algo ya aceptado, de algo que ya tenemos el resultado.

Todo sea por desterrar la mal-usado frase que dice “Éxito, la suerte es para los mediocres”, para que no se terminen convirtiendo en mediocres al hablar de semejante manera.


En Argentina se suelen inventar muchas cosas, algunas para bien, otras para mal, y también se suelen imponer modas que enseguida se adaptan al común de la gente y más cuando alguien con acceso a los medios las propaga, el común de la gente las adopta como tal sin ton ni son. Desconozco si en otro lado del Globo se utiliza, pero actualmente, digo actualmente porque cuando era más chico no recuerdo haberla escuchado a nadie, (quizás esté equivocado) y de repente, de un día para otro, era tan común como cualquier otra frase, decía, actualmente es común como expresión de deseo decir “mucha mierda”, lo cual ya me parece que es algo patético, como un insulto, le estás deseando “mierda”, un desecho, algo que no sirve, sin embargo, en la avesada mentalidad de muchos argentinos, esto un deseo “para bien”, me cuesta creerlo, lo veo más por el lado de la envidia y los malos deseos hacia el otro, quiero que no te vaya bien, pero si te lo digo así, seguramente te vas a ofender, te lo digo con una frase que en sí te lo está diciendo, peor te miento y escondo la frase en una interpretación por la cual te transmito un buen deseo, contrario a lo que la frase indica.
Para terminar, la frase en cuestión, ha evolucionado en el lenguaje de los argentinos, vaya uno a saber porque razón específicamente, lo cierto es que muchos dicen “mucha merde” que básicamente es lo mismo pero más lindo, decir  “mucha mierda” para algunos es muy chocante, pero en realidad quiero decirte eso, entonces lo voy a decir más suavecito, más escondiendo la palabra, distorsionándola, otros que se sienten no tan vulgares, a pesar que en el fondo piensen igual, no pueden rebajarse a decir “mucha mierda”, entonces adoptan el “mucha merde” con el cual marcan una diferencia con eso vulgares del “mucha mierda”, así vemos sectores bien diferenciados, que aunque en el fondo piensen igual con respecto al deseo que piensan transmitir, no sea cosa que alguien lo note, los hay de uno y los hay de otro.
Me pareció apropiado agregar a este mensaje, para no dejarlo pasar: Lo de “merde” viene de la época de los carruajes tirados por caballos:  cuanto más éxito una obra de teatro, más caballos “cagaban” la calle donde estaba el teatro…ergo a más mierda, más exitosa la obra.
Entiendo que la frase tenga su sentido, pero en su contexto. ¿Cuánto hace que se dejó de llegar a caballo a los teatros? ¡y a los teatros! No solo que es una frase atemporal en la actualidad, sino que se la utiliza para cualquier situación todo el tiempo, descontextualizada.

(Publicado originalmente el 09-12-2006)


Algunos links sobre el tema
2005 - http://www.liderazgoymercadeo.com/artic_detalle.asp?id_articulo=1001
2006 - http://psicoaraujo.blogia.com/2006/032902-el-cociente-de-exito.php
2006 - http://blogs.20minutos.es/yaestaellistoquetodolosabe/el-origen-de-la-expresion-mucha-mierda/
2007 - http://www.eduardpunset.es/113/general/el-exito-no-depende-de-la-suerte
2007 - http://www.tudecides.com.mx/articulos-y-casos-de-estudio/liderazgo/exito-icuestion-de-suerte-o-de-talento.html#.U9W6hp7D88J
2008 - http://www.fotolog.com/shinphoenix/50432091/
2009 - http://www.saberderecho.com/2009/11/yo-deseo-suerte.html
2010 - http://unmundobinario.com/2010/01/29/sobre-la-suerte-y-el-exito/
2011 - http://www.buenastareas.com/ensayos/Suerte-%C3%B3-%C3%89xito/1941716.html
2012 - http://honorioalvarez.com/suerte-o-exito/
2012 - http://pequenabiatch.blogspot.com.ar/2012/03/suerte-o-exito.html
2012 - http://www.emprendovenezuela.net/2012/09/emprendedor-suerte-o-exito.html
2013 - http://es.slideshare.net/miguelfrias1/emprendedor-suerte-o-exito
2013 - http://queaprendemoshoy.com/suerte-o-exito/
2013 - http://www.antoniotomasio.com/suerte-o-exito/ 

lunes, 28 de julio de 2014

Yendo por el Bois de Boulogne.

Yendo por el Bois de Boulogne
con un aire independiente
Oyes a las chicas decir
Debe ser un hombre pudiente
Yo fui el que hice saltar
la banca en Montecarlo.


Esa canción canta Lawrence de Arabia (en la película de 1962), cuando viaja en su camello entrando en el desierto. Me pregunto como se llamará la canción, si en realidad existe y tiene nombre, si se trata de un fragmento de otra canción, si la crearon para la película o si el mismo Lawrence la escribió. Desconozco si está publicada en su libro, porque no lo leí, pero no deja de ser una posibilidad.

En la película, continúa cantando con el eco de fondo:

Yendo por el Bois de Boulogne
con un aire independiente
Oyes a las chicas decir
Debe ser un hombre pudiente
Yo fui el que hice saltar
la banca en Montecarlo.

Si eres tan titán titán titán
yo una vez salté en la banca en Montecarlo.

domingo, 27 de julio de 2014

7-Zip File Manager

Esto lo escribí hacia el 2007, al día de hoy lo sigo utilizando. Un tiempo antes de aquella fecha, me había descargado un programita muy bueno. Buscando una alternativa para los archivos comprimidos, empecé a probar algunos compresores/descompresores gratis. Luego de varias pruebas, unas cuentas instalaciones, pruebas y desinstalaciones durante un tiempo y como resultado lograr que no me convenza ninguno (estaba usando como parámetros el Winzip y el Winrar), llegué al 7-Zip. 
El programa es una genialidad, es gratis y reúne prácticamente todas las funciones de los otros dos, es estable, potente, abarca una variada cantidad de formatos, cuando descubre un error, avisa del error y aun así descomprime y une el fichero (algo que los otros dos no hacen), y es gratuito. Esos programas que suelen aparecer, muy funcionales y necesarios, que vale la pena tener, sin gastar un peso ni tener que buscar como evitar que se bloqueen y esas cosas. 
Un programa de calidad. Su web, es muy simple (¿humildad o falta de recursos?) 
Dejo el link http://www.7-zip.org




sábado, 26 de julio de 2014

Software and Animals

Each program is identified by a logo. Often, the logo coincides with the icon that identifies the program, although the icon can be changed to taste (I don't know of any case where someone changes the icons, but there's always someone). And many times, the logo corresponds to a company that makes many programs and they don't match—well, I don't know why I'm writing all this since the idea is to collect all those programs that are identified in one way or another with animals, or more broadly, with the animal kingdom. Not only that, since they aren't just programs, but—as we will see—it is much broader. We must not forget that a program can be identified with many icons, and variations can exist among them. Let's see: from the very beginning, those malicious programs created for destructive purposes were called viruses. Time passed and viruses evolved; someone came up with a way for the program to reproduce on its own, and that's when the name of this new genre changed—they came to be called worms. Now let's look at Operating Systems: one of the many existing ones is Linux, which is identified with a penguin. And before getting directly into the programs themselves, let's look at the case of Photoshop, which used to be identified with an eye, but in recent versions changed to a feather. And now, onto the programs…


IrfanView with a cat with a mask and/or a bear
Arovax with a beetle
eMule with a donkey or mule
Handy Recovery with an eagle
Mozilla with a fox
AvRack with a... phoenix?
SoulSeek with a... dove?
Panda with a bear
AdWatch by Ad-Aware with an insect... a beetle?
Napster with a cat... wearing headphones?
Lphant with an elephant
Ants with an ant
BearShare with a bear
AdMuncher with a bull
GIMP with a mouse
My Driver with a bear or dog
Sass POS for cafes and restaurants with a kangaroo


If you read this and know more, please add them in the comments section :)


(originally published on 4/9/2007)


viernes, 25 de julio de 2014

The Cat, the Chicks, and Popular Irony: Iconography and Meaning of a Commercial Print


 
The images show a classic Argentine commercial pocket calendar (calendar card):
•    Obverse: Features a heartwarming vintage-style photograph showing a sweet white kitten with blue/light blue eyes surrounded by yellow flowers alongside three small yellow chicks on the grass.
This tender scene has been very popular over the years as a decorative image, wallpaper, and even in crafts such as diamond painting kits or calendars.
"God made the cat to give man the pleasure of stroking a tiger."
— Victor Hugo

Breed of the Cat in the Image

In printed imagery with a commercial and industrial aesthetic (typical of calendar cards or advertising prints from the 1980s and 1990s), a domestic shorthair mixed-breed cat (Domestic Shorthair) is usually depicted, with an entirely white coat and heterochromia/blue eyes.
It does not necessarily belong to a strict pedigreed breed, although it shares phenotypic traits with:

•    Domestic Shorthair (common European or mixed-breed/criollo cat).

•    Turkish Angora or Khao Manee (due to its pristine white fur and light blue or pale green eyes).

Meaning and Symbolism

The iconography of the print combines traditional elements of bucolic imagery and mid-20th-century kitsch aesthetics:

•    Innocence and Purity: The white of the kitten and the bright yellow of the chicks symbolize childhood, tenderness, and moral cleanliness.

•    Unlikely Harmony / Pastoral Idyll: In nature, the cat is a natural predator of birds. Showing a feline coexisting peacefully with newborn chicks in a field of flowers (buttercups or crowfoot) creates an allegory of universal peace, peaceful coexistence, and shared vulnerability, overriding natural instinct in favor of a utopian space.

•    Spring and Life: The flowers, the vibrant green grass, and the young animals are universal symbols of rebirth, vitality, and prosperity (an ideal motif for a year-end commercial calendar).

"Estar como el gato con el pollito" / "Cuidar como el gato a los pollos"

A popular Hispanic saying often used ironically or cautiously when someone guards or watches over someone who should theoretically be their prey or rival, or to emphasize an apparent gentleness that demands vigilance.

This is a fundamental nuance. In popular speech and Hispanic paremiology, these types of idioms operate precisely through irony and suspicion:

•    "Cuidar (o guardar) como el gato a los pollos" (To guard like the cat guards the chickens): A direct metaphor for false guardianship or conflict of interest. It expresses the recklessness of leaving an asset, a vulnerable person, or a responsibility in the hands of someone who—by nature, appetite, or self-interest—would end up devouring it or taking advantage. It is equivalent to expressions like "putting the wolf in charge of the sheep" or "leaving the fox in the hen house."

•    Photographic Tension: This adds an intriguing layer of double meaning to the calendar image. On a purely visual and commercial level, the print seeks to convey a bucolic and innocent sweetness (the innocence of interspecies coexistence). However, when viewed through the lens of the popular proverb, the scene takes on a subtle dramatic tension: Is it a true postcard of peace and innocence, or is it the calm before the storm of a restrained predator contemplating its prey?

That contrast between the apparent gentleness of the image and the deeply ingrained suspicion suggested by folk wisdom is precisely what makes these commercial prints so compelling in popular graphics.



Prepared with the collaboration of AI tools, based on the author's concept and guidance.

jueves, 24 de julio de 2014

El gato, los pollitos y la ironía popular: iconografía y significado de una estampa comercial

 

Las imágenes muestran un clásico almanaque comercial argentino de bolsillo (tarjeta calendario):

•    Anverso: Presenta una entrañable imagen fotográfica de estilo vintage que muestra a un tierno gatito blanco de ojos azules/celestes rodeado de flores amarillas junto a tres pequeños pollitos amarillos sobre el pasto. 


Esta tierna escena ha sido muy popular a lo largo de los años como imagen decorativa, fondo de pantalla e incluso en manualidades como cuadros de diamond painting o calendarios. 

"Dios hizo al gato para ofrecerle al hombre el placer de acariciar un tigre." 
— Victor Hugo


Raza del gato de la imagen

En las imágenes impresas de estética comercial e industrial (típicas de tarjetas almanaques o láminas publicitarias de las décadas de 1980 y 1990), suele utilizarse el macho o hembra de gato doméstico mestizo de pelo corto (domestic shorthair), de pelaje enteramente blanco y heterocromía/ojos azules.

No responde necesariamente a una raza con pedigree estricto, aunque comparte rasgos fenotípicos con:

•    Gato Doméstico blanco de pelo corto (común europeo o criollo).

•    Angora turco o khao manee (por el pelaje blanco inmaculado y el color celeste o verde claro de sus ojos).

Significado y simbolismo

La iconografía de la estampa reúne elementos tradicionales del imaginario bucólico y la estética kitsch de mediados del siglo XX:

•    Inocencia y pureza: El blanco del gatito y el amarillo brillante de los pollitos simbolizan la infancia, la ternura y la pulcritud moral.

•    Armonía improbable / idilio pastoral: En la naturaleza, el gato es un depredador natural de las aves. Mostrar a un felino conviviendo apaciblemente con pollitos recién nacidos en un campo de flores (ranúnculos o botones de oro) construye una alegoría de la paz universal, la convivencia pacífica y la vulnerabilidad compartida, rompiendo el instinto natural en favor de un espacio utópico.

•    La primavera y la vida: Las flores, el verde vivo del césped y los animales jóvenes son símbolos universales de renacimiento, vitalidad y prosperidad (motivo idóneo para un almanaque comercial de fin de año).

"Estar como el gato con el pollito" / "Cuidar como el gato a los pollos"

Refrán popular hispano que suele utilizarse en sentido irónico o cauteloso cuando alguien cuida o vigila a quien en teoría debería ser su presa o rival, o para remarcar una aparente mansedumbre que exige vigilancia.

Es un matiz fundamental. En el habla popular y la paremiología hispana, este tipo de modismos opera precisamente desde la ironía y la sospecha:

•    "Cuidar (o guardar) como el gato a los pollos": Es una metáfora directa sobre la falsa custodia o el conflicto de intereses. Expresa la imprudencia de dejar un bien, a un vulnerable o una responsabilidad en manos de quien, por naturaleza, apetito o beneficio propio, terminaría devorándolo o sacando ventaja. Equivale a expresiones como "poner al lobo a cuidar las ovejas" o "dejar al zorro en el gallinero".

•    La tensión fotográfica: Esto le da un giro de doble lectura muy interesante a la imagen del almanaque. En el plano puramente visual e industrial, la lámina busca transmitir una ternura bucólica y candorosa (la inocencia de la convivencia entre especies). Sin embargo, al pasarlo por el tamiz del refrán popular, la escena cobra una sutil tensión dramática: ¿es una verdadera postal de paz e inocencia, o es la calma previa de una fiera contenida contemplando a sus presas? 

Ese contraste entre la mansedumbre aparente de la imagen y el recelo atávico que sugiere la sabiduría popular es justo lo que vuelve a este tipo de estampas comerciales tan sugerentes en la gráfica popular.



Elaborado con la colaboración de herramientas de IA, según el concepto y guía del autor.

miércoles, 23 de julio de 2014

Between Bachelard’s refuge and Carroll’s logic: The iconography of the fantasy mushroom


This piece is a classic promotional pocket calendar (handheld almanac), a traditional corporate gift in Argentina at the end or beginning of a year.
The Illustration (Front)
•    Style and imagery: It features a picturesque and nostalgic fantasy illustration. It shows an enchanted forest filled with glowing vegetation, flowers (such as orange-toned lilies and white flowers), a lush weeping willow in the background, and, as its central element, a mushroom house (a stylized Amanita muscaria) with small arched windows and a front door.

•    Aesthetics: It carries the charm of vintage or retro fantasy illustrations typical of greeting cards, children’s books, or promotional calendars from the late 1990s and early 2000s.

It is precisely the artwork Enchanted Forest by the American illustrator and digital artist Philip Straub.


This piece is part of his series titled Secret Places, originally conceived to illustrate children’s books. The illustration stands out for its magical atmosphere, featuring a large red mushroom with white spots transformed into a tiny house with windows and doors, surrounded by a fantasy environment of weeping willows and wild flowers bathed in mystical light.

Due to its popularity, the design—which achieved immense international reach—is frequently commercialized across various home decor and entertainment products. It is very common for graphic licenses from the MGL (Meiklejohn Graphics Licensing) agency or stock image distributors from that era to have sold the rights to this artwork for use in jigsaw puzzles, cross-stitch kits, posters, and, as in this particular case, promotional almanacs and pocket calendars produced by commercial printing presses (such as the firm RJ, which printed the 2011 calendar).


Readings, Quotes, and References

A highly representative piece of local commercial memorabilia or collector’s item: on one side, a whimsical fairy-tale scene; on the other, the everyday utility of a promotional pocket almanac.

"The house in fantasy or fairy tales is not merely a building; it is the first universe of being, a nest, a refuge where the imagination takes shelter in miniature." 

— Gaston Bachelard, The Poetics of Space (on the mushroom as architecture and shelter).

In The Annotated Alice, Martin Gardner carefully analyzes this passage from Chapter V ("Advice from a Caterpillar") and the Caterpillar's famous line: "One side will make you grow taller, and the other side will make you grow shorter." In his explanatory notes to this exact fragment, Gardner addresses several key points:
•    The circular geometry of the mushroom: When the Caterpillar delivers that phrase and crawls away into the grass, Alice remains bewildered, thinking to herself: "One side of what? The other side of what?" Gardner points out the logical and geometric irony: a mushroom (especially the circular cap drawn by John Tenniel, similar to the one in the calendar image) is round. For a circular shape, there are no two defined opposite "sides" (as there would be on a table or a door). Alice has to stretch her arms around the mushroom and break off a piece from opposite edges with each hand to test the theory.

•    The myth of drugs and psychedelics: Gardner alludes to how, in the 1960s—with the rise of psychedelic culture and Jefferson Airplane's song White Rabbit—a popular theory emerged suggesting that Lewis Carroll was referencing hallucinogenic mushrooms or drug use (such as opium or laudanum). Gardner debunks this psychedelic reading in his notes:
o    He explains that in Victorian England, knowledge of hallucinogenic mushrooms (such as Amanita muscaria or psilocybin mushrooms) was not widespread in Carroll's social circle.

o    Carroll was an Anglican deacon and a deeply reserved, abstemious Oxford mathematics tutor whose inspiration stemmed from logic games, geometric scale shifts, and mathematical distortions rather than substances.

•    Micropsia and macropsia (Alice in Wonderland Syndrome): In later revisions of his annotations, Gardner and other literary commentators link the mushroom-induced size changes to visual perception disorders known medically as micropsia (seeing objects as smaller) and macropsia (seeing objects as larger)—a condition technically known as Alice in Wonderland Syndrome (AIWS), which is often associated with migraine auras that Carroll himself suffered from.


Text created with AI assistance, under my personal direction and editing.

martes, 22 de julio de 2014

Entre el refugio de Bachelard y la lógica de Carroll: La iconografía del hongo de fantasía


Esta pieza es un clásico calendario de bolsillo publicitario (almanaque de mano), muy tradicional como obsequio comercial en Argentina al finalizar o comenzar un año.


La Ilustración (Frente)

•    Estilo e imaginería: Presenta una ilustración de fantasía bastante pintoresca y nostálgica. Muestra un bosque encantado repleto de vegetación luminosa, flores (como lirios de tonos anaranjados y flores blancas), un sauce frondoso de fondo y, como elemento central, una casa-hongo (Amanita muscaria estilizada) con pequeñas ventanas arqueadas y una puerta de entrada.

•    Estética: Tiene ese aire de ilustración fantástica vintage o retro propia de tarjetas, cuentos infantiles o calendarios promocionales de finales de los años 90 e inicios de los 2000.
Se trata exactamente de la obra Enchanted Forest (Bosque Encantado) del ilustrador y creador digital estadounidense Philip Straub.

Esta pieza forma parte de su serie titulada Secret Places, concebida originalmente para ilustrar libros infantiles. La ilustración destaca por su atmósfera mágica, con un gran hongo rojo con lunares transformado en una pequeña casa con ventanas y puertas, rodeado de un entorno de fantasía, sauces y flores silvestres iluminados por una luz mística.

Debido a su popularidad, el diseño —que alcanzó una enorme difusión internacional— se comercializa frecuentemente en diversos productos de decoración y entretenimiento. Es muy habitual que licencias gráficas de la agencia MGL (Meiklejohn Graphics Licensing) o distribuidores de bancos de imágenes de esa época hayan vendido los derechos de esta obra para ser usada en rompecabezas, bordados en punto de cruz (cross stitch), pósteres y, como en este caso particular, en almanaques publicitarios y calendarios de bolsillo producidos por imprentas gráficas comerciales (como la firma RJ que imprimió el calendario de 2011). 


Lecturas, citas y referencias

Una pieza de colección o memorabilia comercial local muy representativa: de un lado, una escena gráfica fantástica de cuento de hadas; del otro, la utilidad cotidiana de un almanaque de bolsillo publicitario.


«La casa en la fantasía o en el cuento no es simplemente un edificio; es el primer universo del ser, un nido, un refugio donde la imaginación se guarece en la diminutez.»

— Gastón Bachelard, La poética del espacio (sobre el hongo como arquitectura y refugio).

En Alicia anotada (The Annotated Alice), Martin Gardner analiza con detenimiento este pasaje del Capítulo V ("El consejo de una Oruga") y la frase de la Oruga: «Un lado te hará crecer y el otro lado te hará encoger». En sus notas explicativas a este fragmento exacto, Gardner aborda varios puntos clave:

•    La geometría circular del hongo: Cuando la Oruga pronuncia esa frase y se aleja entre la hierba, Alicia se queda desconcertada pensando: «¿Un lado de qué? ¿El otro lado de qué?». Gardner señala la ironía lógica y geométrica: un hongo (especialmente el sombrerete circular que dibujó John Tenniel, similar al de la imagen del calendario) es redondo. Para una figura circular no existen dos "lados" opuestos definidos (como en una mesa o una puerta). Alicia tiene que rodear el hongo con ambos brazos y romper un trozo con cada mano de los bordes opuestos para probar la teoría.

•    El mito de las drogas y los psicodélicos: Gardner alude a que en la década de 1960 —con el auge de la cultura psicodélica y la canción White Rabbit de Jefferson Airplane— surgió la teoría popular de que Lewis Carroll estaba haciendo referencia a hongos alucinógenos o al uso de drogas (como el opio o el láudano). Gardner desmiente esta lectura psicodélica en sus notas:

o    Explica que en la Inglaterra victoriana el conocimiento de los hongos alucinógenos (como la Amanita muscaria o los hongos psilocibes) no estaba extendido de esa manera en el entorno de Carroll.

o    Carroll era un diácono anglicano, profesor de matemáticas en Oxford muy reservado y abstenido, cuya inspiración provenía de juegos de lógica, escalas geométricas y distorsiones matemáticas, más que de sustancias.

•    La micropsia y la macropsia (El "Síndrome de Alicia"):
En las revisiones posteriores de sus anotaciones, Gardner y otros comentaristas de la obra conectan los cambios de tamaño provocados por el hongo con trastornos de la percepción visual conocidos en medicina como micropsia (ver las cosas más pequeñas) y macropsia (verlas más grandes), afección conocida técnicamente como el Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas, que a menudo se relaciona con auras de migraña que el propio Carroll padecía.


Texto elaborado con asistencia de IA, bajo mi dirección y edición personal.

lunes, 21 de julio de 2014

Botany of the Will: From the Lucky Supermarket to the Edinburgh Garden


An advertising calendar from the "Lucky" supermarket.


This image shows a beautiful landscape corresponding to a section of the Royal Botanic Garden Edinburgh, located in Scotland, United Kingdom. It is a prestigious scientific center and a world-famous tourist attraction, celebrated for its spectacular landscapes and botanical collections, which include ornamental conifers and a wide variety of Himalayan rhododendrons that bloom profusely.


"Every plant speaks to us of life, and consequently makes us happy to the extent that we contemplate in it pure life, free from all pain and struggle; but vegetation, in the infinite variety of its forms and combinations, also offers us the purest spectacle of the development of the vital force."

— Arthur Schopenhauer, The World as Will and Representation (Book III, § 38).

In The World as Will and Representation (1819), Schopenhauer devotes fundamental pages to the contemplative value of vegetation and gardens, where human beings achieve a respite from constant desire by contemplating the pure forms of plant life.


The "War of All Leaves": The Endless Struggle in Nature

Far from seeing the forest as an idyllic picture of harmonious peace, Schopenhauer describes nature as a permanent battlefield where the Will devours itself in its various manifestations:

"The will must feed on itself, for there is nothing outside it, and it is a hungry will... We see this at all levels of its objectification: each force of nature contests another for matter, space, and time. [...] In plant nature, the smallest blade of grass struggles with the tree for light and air; the fungus feeds on decaying wood; conflict is the law of existence."

— The World as Will and Representation (Book II, § 27).

In a dense mass of vegetation—such as that of a botanical garden—every branch, every leaf, and every root is locked in a silent yet relentless war to capture sunlight, drain soil nutrients, and choke neighboring species. It is the blind selfishness of being in its purest state.


The Relief of Aesthetic Contemplation: Why Does the Contemplation of Plants Bring Us Joy?

The answer lies in the third book of his main work (dedicated to aesthetics). When contemplating the beauty of plants, human beings experience a temporary truce:

1.    Absence of Pain in the Plant: The plant is an affirmation of life, but without knowledge or suffering. It knows neither the fear of death nor the anguish of time.

2.    The Pure Subject of Knowing: By contemplating a landscape or a garden disinterestedly (out of pure aesthetic appreciation and not out of practical or selfish interest), the human mind is temporarily freed from the yoke of its own desires.

For a moment, we cease to be a "suffering individual" who wants things, becoming instead the "pure eye of the world," contemplating the force of life stripped of the tragedy of conscious pain.

Under Schopenhauer's gaze, the botanical garden is a fascinating theater: on the one hand, a fierce contest of roots and leaves fighting for the sun; on the other, a tranquil mirror where the human mind rests for a moment from the weight of its own willing.



Text developed with AI assistance under the author's supervision.

domingo, 20 de julio de 2014

Botánica de la Voluntad: del supermercado Lucky al Jardín de Edimburgo


Un calendario publicitario del supermercado "Lucky" del año 2011.

Esta imagen muestra un hermoso paisaje que corresponde a un sector del Jardín Botánico de Edimburgo (Royal Botanic Garden Edinburgh), situado en Escocia, Reino Unido. Es un prestigioso centro científico y una atracción turística de fama mundial, célebre por sus espectaculares paisajes y sus colecciones botánicas que incluyen coníferas ornamentales y una gran variedad de rododendros de origen himalayo que florecen profusamente.

«Toda planta nos habla de la vida, y en consecuencia nos hace dichosos en la medida en que contemplamos en ella la vida pura, libre de todo dolor y de toda lucha; pero la vegetación, en la variedad infinita de sus formas y combinaciones, nos ofrece además el espectáculo más puro del desarrollo de la fuerza vital.»

— Arthur Schopenhauer, El mundo como voluntad y representación (Libro III, § 38).

En El mundo como voluntad y representación (1819), Schopenhauer dedica páginas fundamentales al valor contemplativo de la vegetación y los jardines, donde el ser humano logra una tregua en el deseo constante al contemplar las formas puras de la vida vegetal.


La «guerra de todas las hojas»: la lucha interminable en la naturaleza

Lejos de ver el bosque como un cuadro idílico de paz armónica, Schopenhauer describe la naturaleza como un campo de batalla permanente donde la Voluntad se devora a sí misma en sus distintas manifestaciones:

«La voluntad debe devorarse a sí misma, porque no hay nada fuera de ella y es una voluntad hambrienta... Vemos esto en todos los grados de su objetivación: cada fuerza de la naturaleza disputa a otra la materia, el espacio y el tiempo. [...] En la naturaleza vegetal, la hierba más pequeña lucha con el árbol por la luz y el aire, el hongo se alimenta de la madera en descomposición; el conflicto es la ley de la existencia.»

— El mundo como voluntad y representación (Libro II, § 27).

En una masa de vegetación frondosa —como la de un jardín botánico—, cada rama, cada hoja y cada raíz está trabada en una guerra silenciosa pero implacable por capturar la luz solar, drenar los nutrientes del suelo y ahogar a la especie vecina. Es el egoísmo ciego del ser en estado puro.


El alivio de la contemplación estética. 

¿Por qué la contemplación vegetal nos produce dicha?

La respuesta está en el tercer libro de su obra principal (dedicado a la estética). Al contemplar la belleza de las plantas, el ser humano experimenta una tregua transitoria:

1.    Ausencia de dolor en la planta: La planta es afirmación de vida, pero sin conocimiento ni sufrimiento. No conoce el miedo a la muerte ni la angustia del tiempo.

2.    El sujeto puro del conocer: Al contemplar un paisaje o un jardín desinteresadamente (por pura apreciación estética y no por un interés práctico o egoísta), la mente humana se libera temporalmente del yugo de sus propios deseos.

Por un instante, dejamos de ser un «individuo sufriente» que quiere cosas para convertirse en el «ojo puro del mundo», contemplando la fuerza de la vida despojada de la tragedia del dolor consciente.

El jardín botánico es, bajo la mirada de Schopenhauer, un teatro fascinante: por un lado, una contienda encarnizada de raíces y hojas peleando por el sol; por el otro, un espejo tranquilo donde la mente humana descansa por un momento del peso de su propio querer.


Redacción desarrollada con asistencia de IA bajo la supervisión del autor.

sábado, 19 de julio de 2014

Biological Lottery and Electric Hearts: A 1992 Almanac and the Persistence of Myth

 
Advertising pocket calendar from 1992 for "La Bomba-Chita," a shop that still exists today.
Obverse (Front Side): Features a romantic, retro illustration with an 80s or early 90s aesthetic. It depicts the silhouette of a young couple under a starry sky, connected by a circuit or energy that forms a large, luminous lightning-bolt-shaped heart.

 

"Behind the myth of the cosmic spark and the joining of souls, there are only two brains exchanging electrical impulses and neurochemistry. We supply the poetry; physics supplies the current."

 

"The universe was not pregnant with life, nor the biosphere with man. Our number came up in the Monte Carlo game."

— Jacques Monod, Chance and Necessity (1970)

 

Jacques Monod's quote is from the final chapter (Chapter 8, titled "The Kingdom and the Darkness") of his seminal work Chance and Necessity (Le Hasard et la Nécessité, 1970). The original French reads: "L'univers n'était pas pregnant de la vie, ni la biosphère de l'homme. Notre numéro est sorti à la loterie de Monte-Carlo." It remains one of the most famous summaries of evolutionary biology and 20th-century skeptical, materialist thought.

Two silhouettes face to face, connected by headbands or electrodes, project a heart made of lightning and electric current against the starry night. The image was intended to be romantic, but viewed through the cold lens of science, it turns into an unwitting lesson in molecular biology. As Monod pointed out, living organisms are strange objects in the universe: microscopic systems of blind precision operating under the laws of physics and chemistry.

What poetry and popular culture insist on calling "love at first sight" or a "soul connection" is nothing more than the result of a biological lottery—a chance encounter between two trajectories that, upon crossing, trigger a thoroughly ordinary electrochemical cascade.

The irony of the illustration lies in its literalness: the wires and electricity binding the lovers connect them not to the cosmos, but to raw matter. The luminous heart in the firmament is a fiction manufactured by the brain to make sense of the spark. The universe, meanwhile, remains mute and indifferent in the background.

And yet, defying all skeptical reason, culture insists on wrapping that electrical current in eternity, repeating the old refrain Michael Hutchence sang during the golden years of INXS:

"I was standing
You were there
Two worlds collided
And they could never tear us apart..
."

— INXS, Never Tear Us Apart (1987)

There lies the true tension: between the cold mechanics of bodies exposed by science and the stubborn urgency of myth. When all is said and done, the luminous heart in the firmament will remain the cherished fiction with which we try to warm a brief spark amid stellar indifference.

viernes, 18 de julio de 2014

Lotería biológica y corazones eléctricos: un almanaque de 1992 y la resistencia del mito


Calendario de bolsillo publicitario de 1992 de la casa "La Bomba-Chita", un comercio que aún existe. 

Anverso (Cara frontal): Presenta una ilustración romántica y retro con estética de los años 80 o principios de los 90. Muestra la silueta de una pareja joven bajo un cielo estrellado, conectados por un circuito o energía que dibuja un gran corazón luminoso en forma de rayo. 

«Detrás del mito de la chispa cósmica y la unión de almas, solo hay dos cerebros intercambiando impulsos eléctricos y neuroquímica. La poesía la ponemos nosotros; la física pone la corriente.» 


«El universo no estaba preñado de la vida, ni la biosfera del hombre. Nuestro número salió en el juego de Montecarlo.»
— Jacques Monod, El azar y la necesidad (1970)

La cita de Jacques Monod pertenece al capítulo final (el octavo, titulado precisamente "El reino y las tinieblas") de su obra fundamental El azar y la necesidad (Le Hasard et la Nécessité, 1970). En el original en francés dice: "L'univers n'était pas pregnant de la vie, ni la biosphère de l'homme. Notre numéro est sorti à la loterie de Monte-Carlo." Es una de las síntesis más célebres de la biología evolutiva y del pensamiento escéptico y materialista del siglo XX.

Dos siluetas cara a cara, conectadas por diademas o electrodos, proyectan sobre el cielo estrellado un corazón hecho de rayos y corriente eléctrica. La imagen pretendía ser romántica, pero vista con la frialdad de la ciencia resulta una lección involuntaria de biología molecular. Como señalaba Jacques Monod, los seres vivos somos objetos extraños en el universo: sistemas microscópicos de una precisión ciega que obedecen a las leyes de la física y la química. Lo que la poesía y el consumo popular insisten en llamar «flechazo» o «conexión de almas» no es más que el resultado de una lotería biológica. Un encuentro fortuito entre dos trayectorias que, al cruzarse, desencadenan una cascada electroquímica perfectamente ordinaria. 

La ironía de la ilustración radica en su propia literalidad: los cables y la electricidad que unen a los amantes no los conectan con el cosmos, sino con la pura materia. El corazón luminoso en el firmamento es la ficción que el cerebro inventa para interpretar el chispazo. El universo, mientras tanto, permanece mudo e indiferente en el fondo de la escena. 

Y sin embargo, contra toda razón escéptica, la cultura insiste en revestir esa corriente eléctrica de eternidad, repitiendo el viejo estribillo que Michael Hutchence cantaba en los años dorados de INXS:

«I was standing / You were there / Two worlds collided / And they could never tear us apart...»
(«Yo estaba de pie / Tú estabas allí / Dos mundos colisionaron / y nunca pudieron separarnos...»)
— INXS, Never Tear Us Apart (1987)

Ahí radica la verdadera tensión: entre la fría mecánica de los cuerpos que señala la ciencia y la terca urgencia del mito. Al fin y al cabo, el corazón luminoso en el firmamento seguirá siendo la entrañable ficción con la que intentamos abrigar un chispazo en medio de la indiferencia estelar. 


jueves, 17 de julio de 2014

The Physiology of Taste, Under the Microscope: Between Gastronomic Mysticism and Empirical Suspicion

 
There are books that found a genre, and books that, in addition, found a secular religion. The Physiology of Taste (1825) belongs to this second lineage: Brillat-Savarin did not write a cookbook; he wrote a treatise on philosophical anthropology disguised as an after-dinner manual. His preface—that collection of aphorisms today quoted in isolation, stripped of context, as if they were almanac proverbs—is in reality the manifesto of a far more ambitious thesis: that eating is, above all, an act of civilization.
It is worth, then, first walking through that architecture of ideas just as Savarin himself constructed it, in order to then—and this is what truly interests me—subject it to the kind of scrutiny he never applied to himself.


The Construction of the Myth: Four Foundational Connections

The first thing Savarin does is remove food from the domain of the purely biological and place it, with complete naturalness, into the domain of identity. "Tell me what you eat, and I will tell you what you are" is no mere boutade: it is the cornerstone of the idea that diet functions as a mirror of character, that the plate reveals more than the mouth confesses. In the same vein, the distinction between "animals feed; man eats; only the man of intellect knows how to eat" establishes a hierarchy of three levels of existence and places the sophisticated diner at the apex of the evolutionary scale of taste.
From there, Savarin takes a leap that sounds almost prophetic to us today: he connects the table with politics. "The fate of nations depends on how they feed themselves" is nothing less than a anticipation of what centuries later we would call food geopolitics—the idea that a country's sovereignty begins, quite literally, with what its people have to eat.
But the most elegant gesture of the preface is another: the democratization of pleasure. When he states that the pleasure of the table "belongs to all ages, all conditions, all countries, and all days," Savarin constructs an egalitarian, accessible hedonism that accompanies human beings from the cradle to the grave. And that hedonism is completed by an ethic: hospitality. "To invite someone is to take charge of their happiness for as long as they are under our roof" transforms the table into an almost sacred space, where the host assumes a moral and affective responsibility for the guest.


What Savarin Flatly Rejects

This edifice rests, moreover, on two explicit rejections. The first is to functionalist asceticism: the idea of food as mere caloric fuel strikes Savarin as a renunciation of human understanding—almost a form of modern barbarism. The second rejection, more subtle, is to unreasoned excess: "those who get indigestion or get drunk know neither how to eat nor how to drink" sets a clear boundary within hedonism itself. It is not brute gluttony that Savarin celebrates, but an Epicureanism with rules: temperance, lucidity, intelligence. Pleasure, for him, always comes with fine print.


Now, the Suspicion

Up to this point, the complacent reading. But if one puts on the hat of the empirical skeptic—distrustful by trade of any sharp universalization, attentive to the gap between what is observed and what is declared—the edifice begins to show cracks far more interesting than the facade.

The fallacy of cultural determinism. "Tell me what you eat, and I will tell you what you are" assumes that diet is a reliable predictor of character, intelligence, or moral rigor. But food is conditioned, above all, by geography, social class, and economic circumstances: reducing a person's psyche to what is in their refrigerator is a reductionism with the pretensions of an aphorism. And there is something worse hidden there: the phrase presupposes that one freely chooses what to eat, when for the vast majority of human history nutrition was a biological necessity subordinate to scarcity, not an act of aesthetic self-determination. Class bias is not a detail; it is the silent heart of the maxim.

Elitism disguised as distinction. The animal–man–man of intellect triad is a moral hierarchy wearing the guise of a neutral observation. Where is the evidence that savoring food according to a certain protocol confers greater intellectual worth? There is none: it is a moralization of taste, a shift of value judgment from the realm of culinary skill to the realm of being. And the historical moment is no coincidence: this construction of new codes of prestige through the refinement of the palate is precisely what a post-revolutionary French bourgeoisie—no longer able to appeal to titles of nobility—needed in order to invent new forms of distinction.

Cause-and-effect magnification. That malnutrition or famine impacts the stability of a state is undeniable. But to assert that the fate of a nation depends on its diet is to confuse correlation with mechanical determinism. Geopolitical, institutional, economic, and technological variables operate with a complexity that diet alone can never fully explain. It is a borrowed causality, inflated so that the aphorism sounds more profound than its evidence allows.

The normativist trap of "knowing how to eat." Here lies, perhaps, the most elegant and tricky gesture of the entire preface: disguising a prescription as a description. Saying that whoever suffers indigestion or gets drunk "does not know" how to eat or drink presents as natural law what is in reality a particular aesthetic preference—that of Enlightenment balance, of 19th-century bourgeois measure. But the concepts of excess, temperance, and enjoyment vary radically across eras and cultures, and possess no ontological foundation to render them universal.


The Final Diagnosis

What this skeptical reading ultimately reveals is that Savarin's gastronomic aphorism never functioned as an empirical law or a neutral observation of human nature. It functioned—and continues to function whenever someone quotes it at an after-dinner table with an air of absolute authority—as an aesthetic and moral dogma with a very precise birth date: early 19th-century France, with its freshly rearranged class anxieties. Savarin's genius was not in discovering a universal truth about food, but in dressing up as universal truth what was, at bottom, the very particular taste of a very particular man of his time.

Written with coffee and a bit of AI.

miércoles, 16 de julio de 2014

La fisiología del gusto, puesta bajo la lupa: entre la mística gastronómica y la sospecha empírica


Hay libros que fundan un género y libros que, además, fundan una religión secular. La fisiología del gusto (1825) pertenece a esta segunda estirpe: Brillat-Savarin no escribió un recetario, escribió un tratado de antropología filosófica disfrazado de manual de sobremesa. Su prefacio —esa colección de aforismos que hoy se citan sueltos, descontextualizados, como si fueran refranes de almanaque— es en realidad el manifiesto de una tesis mucho más ambiciosa: que comer es, ante todo, un acto de civilización.
Vale la pena, entonces, recorrer primero esa arquitectura de ideas tal como el propio Savarin la construyó, para después —y esto es lo que a mí me interesa de verdad— someterla al tipo de escrutinio que él jamás se aplicó a sí mismo.


La construcción del mito: cuatro conexiones fundacionales

Lo primero que hace Savarin es sacar a la comida del terreno de lo puramente biológico y meterla, con total naturalidad, en el terreno de la identidad. "Dime qué comes y te diré quién eres" no es una boutade: es la piedra fundamental de la idea de que la alimentación funciona como espejo del carácter, que el plato revela más de lo que confiesa la boca. En la misma línea, la distinción entre "los animales se restauran; el hombre come; sólo el hombre de ingenio sabe comer" jerarquiza tres niveles de existencia y planta al comensal sofisticado en la cúspide de la escala evolutiva del gusto.
De ahí, Savarin da un salto que hoy nos suena casi profético: conecta la mesa con la política. "El destino de las naciones depende de cómo se nutren" es, ni más ni menos, una anticipación de lo que siglos después llamaríamos geopolítica alimentaria —la idea de que la soberanía de un país empieza, literalmente, en lo que su gente tiene para comer.
Pero el gesto más elegante del prefacio es otro: la democratización del placer. Cuando dice que el placer de la mesa "pertenece a todas las edades, a todas las condiciones, a todos los países y a todos los días", Savarin construye un hedonismo sin aristocracia, accesible, que acompaña al ser humano de la cuna a la tumba. Y ese hedonismo se completa con una ética: la hospitalidad. "Invitar a alguien es encargarse de su felicidad durante todo el tiempo que está bajo nuestro techo" transforma la mesa en un espacio casi sagrado, donde el anfitrión asume una responsabilidad moral y afectiva sobre el invitado.


Lo que Savarin rechaza de plano

Este edificio se sostiene, además, sobre dos rechazos explícitos. El primero es al ascetismo funcionalista: la idea de la comida como mero combustible calórico le resulta, a Savarin, una renuncia al entendimiento humano —casi una forma de barbarie moderna. El segundo rechazo, más sutil, es al exceso no razonado: "los que se indigestan o se emborrachan no saben ni comer ni beber" marca un límite claro dentro del propio hedonismo. No es gula bruta lo que Savarin celebra, sino un epicureísmo con reglas: templanza, lucidez, inteligencia. El placer, para él, siempre viene con letra chica.


Ahora, la sospecha

Hasta acá, la lectura complaciente. Pero si uno se pone el sombrero del escéptico empírico —desconfiado por oficio de toda universalización tajante, atento a la distancia entre lo que se observa y lo que se declara—, el edificio empieza a mostrar grietas bastante más interesantes que la fachada.

La falacia del determinismo cultural. "Dime qué comes y te diré quién eres" asume que la dieta es un predictor confiable de carácter, inteligencia o rigor moral. Pero la comida está condicionada, ante todo, por geografía, clase social y coyuntura económica: reducir la psique de una persona a lo que hay en su heladera es un reduccionismo con pretensiones de aforismo. Y hay algo peor escondido ahí: la frase presupone que uno elige libremente lo que come, cuando para la inmensa mayoría de la historia humana la nutrición fue una necesidad biológica subordinada a la escasez, no un acto de autodeterminación estética. El sesgo de clase no es un detalle, es el corazón silencioso de la sentencia.

El elitismo disfrazado de distinción. La tríada animal-hombre-hombre de ingenio es una jerarquía moral con forma de observación neutra. ¿Dónde está la evidencia de que paladear con cierto protocolo otorgue mayor valía intelectual? No la hay: es una moralización del gusto, un traslado del juicio de valor desde el terreno de la habilidad culinaria hacia el terreno del ser. Y no es casual el momento histórico: esta construcción de nuevos códigos de prestigio a través del refinamiento del paladar es exactamente lo que necesitaba una burguesía post-revolucionaria francesa que ya no podía apelar al título nobiliario y tuvo que inventarse otras formas de distinción.

La magnificación causa-efecto. Que la malnutrición o las hambrunas impacten la estabilidad de un Estado es innegable. Pero afirmar que el destino de una nación depende de su régimen alimentario es confundir correlación con determinismo mecánico. Las variables geopolíticas, institucionales, económicas y tecnológicas operan con una complejidad que la dieta, por sí sola, jamás alcanza a explicar. Es una causalidad prestada, inflada para que el aforismo suene más trascendente de lo que su evidencia permite.

La trampa normativista del "saber comer". Acá está, quizás, el gesto más elegante y más tramposo de todo el prefacio: disfrazar una prescripción de descripción. Decir que quien se indigesta o se emborracha "no sabe" comer ni beber presenta como ley natural lo que en realidad es una preferencia estética particular —la del equilibrio ilustrado, la de la mesura burguesa del siglo XIX. Pero los conceptos de exceso, templanza y disfrute varían radicalmente entre épocas y culturas, y no tienen fundamento ontológico alguno que los vuelva universales.


El diagnóstico final

Lo que termina revelando esta lectura escéptica es que el aforismo gastronómico de Savarin nunca funcionó como ley empírica ni como observación neutra de la naturaleza humana. Funcionó, y sigue funcionando cada vez que alguien lo cita en una sobremesa con aires de sentencia, como un dogma estético y moral con fecha de nacimiento muy precisa: la Francia de comienzos del siglo XIX, con sus ansiedades de clase recién reacomodadas. La genialidad de Savarin no fue descubrir una verdad sobre la comida; fue disfrazar de verdad universal lo que era, en el fondo, el gusto muy particular de un hombre muy particular de su época.

Escrito con café y un poco de inteligencia artificial.

martes, 15 de julio de 2014

From Chaos to the Name

 
Naming a space is never an innocent task, nor is it a mere typographical formality. When this project was taking its first steps, the search for a title quickly turned into an exercise in patience. I didn't want a whimsical label, a flashy yet hollow play on words, or a random combination of terms that ultimately said nothing. I needed a name that would serve as a declaration of intent: something that summarized the dual nature of what I intended to do here.
On one hand, the slow work of the artisan who gathers fragments, arranges ideas, and seeks a certain harmony in syntax. On the other, the perspective of the wanderer who strolls through the city without haste, registering seemingly minor details to give them meaning on the page. Between hesitation and doubt, the answer didn't appear in front of the screen, but out in the open, during an afternoon walk in the rain. From that tension between initial chaos and the pursuit of order, the following poem was born.

A poem reflecting how I created the blog's name.

From Chaos to the Name
I was searching for a name in the twilight,
a stroke in the mind, a random spark,
minutes turning as doubt brings to light
what I still didn't know how to name in the dark.
It was not a matter of joining, of grouping in vain,
of piling up characters in a simple heap.
Gathering was the art: shaping what was lost,
arranging each piece with patience deep.
Organizing the letters, rearranging the verse,
giving each a place until harmony was found,
and watching from the pulse of this universe
the exact identity the blog needed abound.
The frame was missing, the right kind of light,
the precise image to capture the moment through,
and memory returned of that walk in the night
beneath a leaden sky, cold and distant too.
Costanera Sur on a gray afternoon,
the rain falling with a slow, quiet sound,
a pirincho perched on the edge of the river,
solitary and watchful, taking in all around.
There, amidst the fog and the falling rain,
in the precise assembly of each letter found,
remained the living name, patient and pulsing,
like the bird on the edge, as dawn broke around.
Reuniendo Letras (Gathering Letters)

 

Created in collaboration with my virtual assistant.

lunes, 14 de julio de 2014

Del caos al nombre

 
Nombrar un espacio nunca es una tarea inocente ni un mero trámite tipográfico. Cuando este proyecto empezaba a dar sus primeros pasos, la búsqueda de un título se transformó rápidamente en un ejercicio de paciencia. No quería un rótulo caprichoso, un juego de palabras vistoso pero hueco, ni una combinación azarosa de términos que terminara por no decir nada. Necesitaba un nombre que funcionara como una declaración de intenciones: algo que sintetizara la doble naturaleza de lo que pretendía hacer aquí.
Por un lado, la labor pausada del artesano que junta fragmentos, ordena ideas y busca en la sintaxis una cierta armonía. Por el otro, la mirada del caminante que recorre la ciudad sin prisa, registrando detalles aparentemente menores para darles un sentido sobre la página. Entre el titubeo y la duda, la respuesta no apareció frente a la pantalla, sino en la intemperie, durante una tarde de caminata bajo la lluvia. De esa tensión entre el caos inicial y la búsqueda de orden nació el poema que sigue.

Poema que refleja como cree el nombre del blog.

Del caos al nombre 
Buscaba un nombre en la penumbra,
un trazo en la mente, una chispa al azar,
minutos que giran mientras la duda alumbra
lo que aún no sabía cómo nombrar.
No era cuestión de unir, de agrupar sin sentido,
de sumar caracteres en un simple montón.
Reunir era el arte: dar forma a lo perdido,
acomodar cada pieza con paciencia y razón.
Organizar las letras, reordenar el verso,
darle un sitio a cada una hasta hallar la armonía,
y ver nacer del pulso de este universo
la identidad exacta que el blog pedía.
Faltaba el marco, la luz adecuada,
la imagen justa para guardar el instante,
y volvió la memoria de aquella caminata
bajo un cielo de plomo, frío y distante.
Costanera Sur en una tarde gris,
la lluvia cayendo con lento rumor,
un pirincho posado en el borde del río,
solitario y atento, mirando el contorno.
Allí, entre la niebla y el agua cayendo,
en el ensamble preciso de cada letra hallada,
quedó el nombre vivo, pausado y latiendo,
como el ave en el borde, bajo la madrugada.
Reuniendo Letras.

Hecho en colaboración con mi asistente virtual.