martes, 30 de septiembre de 2014

Impacts on the Moon

From common reading, reinforced by what one learns in school, we know that the Moon is covered in craters resulting from meteorite impacts, since the satellite has no atmosphere and meteorites therefore strike directly, impact, and leave a crater. Well, the other day I was wondering if these craters were all the result of impacts from many years ago or if there were new ones. The answer I gave myself out of common sense is that there must be impacts from all times, including recent ones. Then I wondered if humans ever see these collisions on the Moon, because surely many should be visible, yet I haven't heard them being reported in the news. The only impact I recall is that of a comet hitting Jupiter, and nothing more. But it couldn't be possible that I had never read about a single impact on the Moon. So I searched the internet, and indeed, these impacts do occur; a few flashes have been caught on video, though it seems like tracking and recording them has gone out of fashion—even though they are still spotted every now and then.

Then I wondered about the risks of a meteorite landing near a moon landing site. Luckily that hasn't happened, but it could. At least, that's what I imagine; I assume that possibility has been studied in some way. The darkness of the satellite is another factor that plays a role, at least on its dark side, making a flash of light much easier to spot than a dust cloud. I also don't know whether ground-based telescopes—not the most powerful ones, but regular amateur ones—have enough resolving power to view the surface clearly enough to catch one of these impacts. Because the Moon is full of craters of all sizes, and these craters were formed at some point and continue to form today.

I wonder how scientists plan to mitigate this exact hazard when they finally decide to build the first lunar base. Will it be an underground base? Will it have some sort of protective shield? Is any protection even possible when there is no atmosphere to act as a shield? Could an atmosphere—or a protective mini-atmosphere—ever be created?

(originally published on July 31, 2007)

lunes, 29 de septiembre de 2014

The memory could not be "written."

A couple of days ago, a strange error showed up. The first symptom was a sound: when I turned off the computer, it made a very weird, unusual noise—a sound I had never heard before and one that the computer shouldn't make under normal conditions. It was a clear sign that something was wrong.

Having only that as a diagnostic, while the computer was still running at full capacity, raised even more questions about the noise. What was causing it? A loose cable? It was strange because it only happened once Windows shut down.

Until one of those times Windows shut down—we are talking about Windows XP with SP3—it gave me another clue. The enemy revealed its face, and a error pop-up briefly flashed on the screen. The hated message stayed up for a very short time, but I managed to read part of it, which said ERROR: “(...) referenced memory at (...) The memory could not be "written"”. The message contained a number that I couldn't write down in time. It was a memory address.

This scared me; my first thought was that one of the memory sticks had failed. Since I have more than one, it was a headache because they are expensive, and I would have to remove them and test them one by one. But that wasn't the issue.

I searched the internet, and the problem came up. It turns out to be an error that has been appearing since older versions of Windows. The important thing was that it wasn't a physical RAM error, so there was no problem with the memory slots.

There are countless posts on tech forums—well, many are computer forums, but not specialized ones, haha. And many of the answers received are wrong; while making clear the goodwill of their authors, many of those solutions don't fix the problem or address it from the wrong angle.

The best response I read for these cases was:

“As far as I know, these 'descriptive' errors happen when a program tries to send an instruction to a wrong address. They are usually caused in most cases by an incompatibility between applications, or a poorly registered driver or library.”
Which is complemented by this other one:

“Those errors happen when a program tries to 'occupy' a sector of the OS memory, and since it is an 'unrecognized' process, access is denied.”

Indeed, I started uninstalling the last programs I had installed. It turns out I was installing software, and after one of these—one of the last four I installed—the error appeared. So I rolled back and uninstalled them step by step. There were two that, one way or another, tampered with "Explorer": one was a browser that used the Internet Explorer engine, and the other was a reader that integrated a toolbar into browsers and Windows Explorer. Once uninstalled, the problem disappeared.


The solution for cases like the one I described is to gradually uninstall the most recently installed programs. I should clarify that I don't know if it's the same when the error pops up while running Windows; in those cases, it's possible that the solution, if there is one, might be different.


(originally published on 8/9/2008)

domingo, 28 de septiembre de 2014

Ocho Sentencias De Muerte.

Ocho Sentencias De Muerte - 1949 - Robert Hamer

Esta es una película británica del año 1949. Se trata de una comedia negra, es decir, incluye el crimen, la intriga, el drama y el humor. La película está realizada en blanco y negro (El color se volvió masivo en el cine a partir de la década del ´50).

Está basada en una novela de 1907 llamada Israel Rango: La autobiografía de un criminal, escrita por Roy Horniman. El título de la película proviene de un poema de Tennynson de 1842 llamado “Señora Clara Vere de Vere”.

El Instituto de Cine Británico (BFI – British Film Institute) elaboró una lista con las mejores 100 películas británicas del siglo XX, y ubicó a Ocho sentencias de muerte en el sexto lugar.

La película gira en torno a Louis Mazzini (interpretado por Dennis Price), y cuenta la vida del mismo, un personaje resentido y ambicioso que buscar obtener por el mal camino lo que le negaron, fue rechazado por parte de su familia y este rechazo a él y su madre, en realidad el rechazo fue hacia su madre y por extensión, también a él. Su madre fallece y él busca vengar la afrenta y obtener el título que por linaje le corresponde. Entre él y su herencia nobiliaria se interponen 8 familiares, y decide acelerar los tiempos y allanar su camino. La mejor manera que encuentra es eliminándolos, ir asesinando uno por uno hasta que no quede ninguno de ellos.

El papel de asesino serial llevado a cabo por Dennis Price fue el punto más alto de su carrera actoral.
La película, ambientada en el año 1868, comienza con el personaje principal en la cárcel, esperando el cumplimiento de su sentencia de muerte a la que fue condenado, a la mañana siguiente, a las 8 am será ahorcado.

La película posee ricos diálogos, letra, es para disfrutar la manera en que se expresan cada uno de los personajes, por ejemplo, al comienza quien parece ser el juez se presenta en la cárcel donde se encuentra el sentenciado y en diálogo con el jefe de la prisión le dice:
- Ni siquiera mi difunto maestro, el gran Perry en persona, tuvo el privilegio de ahorcar a un duque. Un gran final para toda una vida en el ministerio público. 
- ¿Final?
- Sí, quiero retirarme. Si has utilizado la cuerda de seda, no puedes seguir trabajando con cáñamo.

El duque pasa sus últimos momentos en la prisión escribiendo sus memorias. Eso da pie a contar su historia, y allí comienza el hilo de la película. Va intercalando con una voz en off. El duque es un personaje tranquilo, calculador, con buenos modales y que va maquinando su macabro plan mientras vive una vida sin mayores sobresaltos.

La película tiene un humor negro bastante particular. No hay de esperar grandes risotadas. Más bien es un humor más pensado, más elaborado.

Las 8 víctimas, los 8 herederos pertenecientes al clan Ascoyne, están interpretados, cada uno de ellos, por el mismo actor, Alec Guinness, quien realiza un muy buen papel asumiendo cada uno de los personajes, y todos ellos variopintos. Por este papel, Guinness ganó el Premio National Board of Review Motion Picture al Mejor Actor en 1950. Algo muy meritorio para un actor de renombre como lo fue.

Completan el elenco dos mujeres, una de ellas, Sibellla, es frívola, oportunista y avispada, que deja una sensación de malicia en su proceder, diría de chantaje con motivación económica o de prestigio social, interpretada por Joan Greenwood. La otra mujer, Edith, interpretada por Valerie Hobson, es una mujer sofisticada y de clase alta. En parte uno podría encontrar cierta descripción burlesca de un sector de la sociedad británica de aquel tiempo, una sátira a ciertas costumbres de dicha época. Pero detenerse en esto llevaría a un mayor y minucioso análisis del film. En este otro blog http://otrosclasicos.blogspot.com.ar/2007/10/kind-hearts-and-coronets-1949.html se puede leer un buen comentario sobre la película. Y aquí algunas otras críticas http://www.filmaffinity.com/es/reviews/1/404067.html

Uno puede encontrar referencias históricas a costumbres de época como cuando en un momento habla que “adquirió un piso de solteros” o ver solo una película que trata la historia de una venganza, más que nada por la conocida frase, que un momento el protagonista la menciona, “la venganza es una plato que se come frío”, pero vista con detenimiento se pueden encontrar muchas más cosas.

En otro momento, uno de los personajes hace referencia a Matabele. La campaña de Matabele, se refiere a la guerra de Boers en lo que hoy es Zimbawe, pero dichas guerras comenzaron en 1880 y la campaña de Matabele sucedió en 1896 y la película está ambientada poco antes de 1868 como puede verse en la fecha que figura en el cartel al comienzo. A este acontecimiento hacen referencia otros autores en sus respectivos textos, por la importancia o repercusión que tuvo en su momento.

En su momento, la película fue censurada en EEUU, no en su totalidad, sino en ciertas partes que habla de la infidelidad y el adulterio, y le cambiaron el final. Hacia el 2006 y 2011 lanzaron una edición en dvd que incluía la película con los dos finales. Solamente vi la original con el final inglés.

A quienes gustan del cine clásico, y quiren disfrutar de una muy buena película, no pierdan oportunidad de verla.

Para concluir, debo decir que el final es magnífico, en los minutos finales, la película da un giro terriblemente bueno, y como si fuera poco, el remate final es sensacional. Uno no lo espera y realmente se sorprende gustosamente.

sábado, 27 de septiembre de 2014

Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori.

Ticket de Entrada
Hoy día jueves 28 de junio de 2007 fui a visitar el Museo Sívori. El día estaba frío con un leve viento, y el cielo despejado con sol. Así que resultaba un día muy agradable. Abre de 12:00hs a 18:00 hs. (Actualmente al 2014, abre de 12hs a 20hs). Fui alrededor de las 13:30hs. La web del museo es  http://www.museosivori.org.ar/

El museo estaba prácticamente vacío, entré, la entrada cuesta un peso (año 2007), y pregunto si puedo sacar fotos y me dicen que no. Así que pagué la moneda y empecé a recorrerlo. Empecé por el lado izquierdo (creo que hice el camino inverso al recomendado).

La mujer que me atendió era algo fría para hablar, me preguntó si era de alguna escuela de arte o algo así por las fotos, porque había que pedir un permiso escrito (No se si lo hacen de malicia o que, daño a las obras expuestas nada le iba a ocasionar, en el MNBA lo permiten, en internet está lleno de fotos del interior de este museo, creo que es ese momento que tiene aquellos obtusos de sentirse por encima de los demás prohibiendo algo insensatamente). Le contesté que no, la ignoré y empecé a recorrerlo.
Ni siquiera tuvo la amabilidad de darme algún folleto de los muchos y variados que había sobre la mesa de entrada. Así te tratan en ese museo. Tampoco tomé ninguno por mi cuenta ni cuando entré ni cuando salí, aunque debería haberlo hecho. Había un guardia de seguridad privada en la puerta, y luego los “que cuidan” y otros adentro del museo, esos que van y vienen observando la persona visitante sin nada más que hacer, dudo si esas personas sirven para otra cosa. También había una mujer durmiendo en una silla, sí, así como se lee, una mujer durmiendo en una silla, realmente no es lindo ver eso en un museo, pero ahí estaba, en este museo no tienen la delicadeza de acomodar una cama en el interior para las mujeres que quieren ponerse a dormir, así que ofrecen una silla en plena sala de exposiciones y ahí mismo se duermen. Luego otro más, sentado en otra silla, en la otra punta que estaba despierto y cada rato se paraba y me seguía por el recorrido, “por las dudas” no se, que me afane un cuadro (algo difícil) o que rompa alguno, medio ridículo, pero en fin, supongo que para eso le pagan al viejo inservible ese. A pesar del malestar que te hacen sentir en ese lugar, continúe mi recorrido.


En la primer sala estaba expuesta “El Universo y Yo…Uno” de Graciela Shalev, estos cuadro no me gustaron demasiado, tenían muchos colores y creo que nada más; luego hay un pasillo desde el cual se veía un patio con algunas obras, pero no se podía salir, o sea, te presentan algunas obras para que las observes desde dentro y a la distancia.

En ese pasillo, se encontraban las mejores obras a mi gusto, casi todos paisajes, no eran muchos cuadros pero los pocos que estaban eran realmente interesantes para verlos, se trataba de las “Obras restituidas por la Legislatura Porteña”. 

A continuación venía una sala que tenía obras de Elena Visnia,  “La belleza de lo cotidiano”, muchos trabajos en carbonilla y la gran mayoría se trataban de mujeres y/o mesas y ventanas, tampoco me gustaron demasiado.

La sala siguiente poseía obras del artista Jorge Rivara, “La otra
pintura”, es la que menos me gustó, no la entendí ni me parecieron interesantes, noté que utiliza mucho el color naranja, pero no le encontré sentido a ninguna de sus obras; al final hay un cuartito, con unos pocos cuadros variados, algunos pocos de ellos me resultaron de interés.

Cuando me regresaba para visitar la última sala, me crucé con otros visitantes, una pareja que venía hablando en inglés, posiblemente turistas, hasta ese momento estaba solo yo recorriendo el museo, salvo los poco útiles personajes que estaban sentados, durmiendo o persiguiendo al visitante (entiendo que eran todos individuos del museo).

Finalmente la última y más grande sala, la recorrí toda y llegando al final que supe de que se trataba, y también ahí fue que me di cuenta que había comenzado recorriendo el museo al revés, se exponía "Cuatro décadas de arte en el Perú" (1960-2000) Colección del
Instituto Cultural Peruano Norteamericano; me gustó mucho un solo cuadro, el resto mucho no los entendí, se trataba del interior de una basílica (creo, no recuerdo bien) con muchos colores vivos.

Cuando me iba, ya había ingresado un contingente con chicos de algún jardín de infantes, y estaban todos sentados frente a uno de los cuadros, quizás uno de los más grades y más importantes, en la punta de la sala, y les explicaban a los chicos los gauchos y un
caballo que figuraban en el cuadro.

Salí y me cruce al Rosedal, me senté un rato frente a una fuente, enfrente, otra pareja de turistas, y la mujer que le daba la teta al bebé. Descansé un rato y me crucé para el otro lado de donde me encontraba, me senté en uno de los escalones frente al lago, daban ganas de quedarse un buen rato, había tranquilidad, el día estaba especial, y en eso pasan dos policías en uno de los carritos con los que recorren el parque, que solo entran dos personas, y justo en la punta de donde me encontraba, había dos pibes algo grande, calculo de treinta años, que estaban sentados en el pasto al borde del lago, pero habían cruzado el alambre, se bajan los policías, los sacan, y un policía empieza  a mirar el suelo, empieza a buscar, con una rama movía
el agua, y a los dos sujetos los hacen sentar en un banco, luego de tenerlos un buen rato parados, ya había preparado la camarita e iba a registrar lo que sucedía, quería sacar al policía revisando el agua del
lago, más si encontraba algo interesante (¿un arma?), pero me tapaban unos arbustos y se veían todos parcialmente. Finalmente no pasó nada, me fui y no vi nada más, pero estos muchachos quedaban ahí sentados, posiblemente se estarían fumando un porro y los atraparon (hace siete años atrás era muy posible).

Dejo un archivo con una breve exposición con una fotos de cada una de las muestras de las fecha tomada de la web del museo.

Exposiciones En Museo Sivori 28-06-2007.

PATRIMONIO
Obras restituidas por la Legislatura Porteña
Hasta el 5 de agosto


Se exhibe una parte de las obras restituidas este año al Museo Eduardo Sívori por parte de la Legislatura Porteña después de mas de cincuenta años de ausencia en sus salas.


"Cuatro décadas de arte en el Perú"
(1960-2000)
Colección del Instituto Cultural Peruano Norteamericano
2/6 al 15/7 sala Permanente


“Cuatro Décadas de Arte en el Perú (1960-2000)”

Esta exposición de arte peruano de la segunda mitad del siglo XX –la primera de esta importancia que arriba al país– viene a completar y retribuir el gesto de intercambio patrimonial iniciado por la Argentina en 2002, cuando con el concurso directo de nuestra Cancillería se presentó en las salas del ICPNA (Instituto Cultural Peruano Norteamericano), en el barrio limeño de Miraflores, la que sería la mayor muestra oficial de arte argentino hasta hoy exhibida en el Perú, integrada por las obras más representativas del acervo del Museo Sívori y de otras instituciones.

Este programa de intercambio patrimonial fue creado por María Isabel de Larrañaga y Alberto Petrina  –quienes actuaron como curadores del envío argentino a Lima–, estando la contraparte peruana a cargo de Pedro Pablo Alayza y Fernando Torres. La exposición que ahora llega al Museo Sívori ha sido curada por el crítico Alfonso Castrillón, y cuenta con el auspicio de Prom-Perú, del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú y de la Embajada del Perú en Buenos Aires.

La muestra reúne 50 obras del rico acervo del ICPNA y de otras calificadas colecciones privadas, pertenecientes a los más destacados artistas visuales peruanos del siglo XX, entre quienes sobresalen los nombres de los pintores Fernando de Szyszlo, Víctor Humareda, Miguel Nieri, Carlos Polanco y Oswaldo Sagástegui, así como el de los escultores Alina Canziani y Jorge Eielson.

La exposición será oficialmente inaugurada el sábado 2 de junio a las 13 horas en la sede del Museo Sívori, permaneciendo abierta al público hasta el domingo 15 de julio.


Jorge Rivara
“La otra pintura”  -  Pinturas
Desde el 2 de junio al 1 de julio


Jorge Rivara “La otra pintura”

Jorge Rivara realizó sus estudios de dibujo y pintura con Marcos Tiglio durante la década del cincuenta. Su formación escultórica la adquirió en el taller de Carlos de la Mota. En 1961 viajó a Montevideo y estableció contacto con los discípulos de Torres García. Esta experiencia fue vital para la concepción plástica de Rivara ya que diez años después, en 1971 fundó junto a Alberto Delmonte el Taller Río de la Plata, basándose en la teoría del maestro uruguayo, en especial en la creación de una iconografía absolutamente rioplatense. Este también es el punto de partida para sus obras, las cuales participan de un lenguaje propio y alejado de modas y tendencias pasajeras.
“La otra pintura” remite al quehacer artístico en sí mismo, a la vuelta al oficio, a la recuperación de las tradiciones artesanales que presenta toda técnica. Rivara se pregunta sobre la posibilidad de la existencia de otra pintura, meditada y recoleta, que no sigue las pautas mediáticas actuales. Para ello recupera una “imagen originaria” que es reelaborada de acuerdo a las diferentes necesidades expresivas del artista.  De una pintura eminentemente bidimensional, Rivara va incorporando elementos que le otorgan tridimensionalidad. En este caso emplea una variada paleta que denota su calidad como colorista destacando las diferentes texturas empleadas y que junto a la rigurosa estructuración compositiva da como resultado una muestra madura tanto en su concepción como en su realización.

Silvia Marrube
Museo de Artes Plásticas “Eduardo Sívori”.


ELENA VISNIA
Una retrospectiva – Pinturas y dibujos
Desde el 2 de junio hasta el 1 de julio



Elena Visnia  “La belleza de lo cotidiano”

Elena Visnia inició sus estudios en 1957 en la Escuela de Arte Moderno con Esteban Lisa y luego los continuó en 1958 con Bruno Venier, con Batlle Planas en 1962 y con quien fuera su maestro, el pintor español Julián Gómez Fraile.
 La producción de Elena Visnia se centró en una temática muy cercana a sus afectos. El punto de partida lo constituía su mundo circundante y cotidiano que se reflejaba en sus flores, en un rincón de su casa, en la mesa tendida para el desayuno, en los utensilios domésticos. Cada objeto aparece plasmado desde un punto de vista original, desde una visión tamizada por la afectividad y dotados de la proyección espiritual que la artista les otorgaba. Si en la historia del arte la naturaleza muerta supo ser una reflexión sobre el devenir de la vida, en la obra de Visnia esa reflexión se detiene en el presente para retenerlo así de manera permanente a través del  recuerdo.
Los materiales elegidos fueron  el óleo, el acrílico, las carbonillas y los pasteles. Con esta economía de medios, y con una riqueza de combinaciones Visnia logró crear imágenes ricas en atmósferas y climas, aportando cada una de ellas no sólo una intencionalidad particular que la pintora quiso imprimirles sino que el objetivo último que las trasciende es  un acto íntimo de simpatía con quien las observa.

Silvia Marrube
Museo de Artes Plásticas “Eduardo Sívori”.


GRACIELA SHALEV
“La otra pintura”  -  Pinturas
Desde el 2 de junio hasta el 1 de julio



Graciela Shalev “El Universo y Yo…Uno

Graciela Shalev nace en Buenos Aires y en esta misma ciudad recibe su formación plástica en la Escuela Nacional de Bellas Artes “Manuel Belgrano”. Al egresar de la misma perfecciona sus estudios en pintura junto a Naum Goijman, en escultura con Leo Vinci y en grabado con Aída Carballo. Se establece en 1990 en Estados Unidos, en la ciudad de Miami, continuando con su carrera artística no sólo en ese país sino también en Europa e Israel.
Para Graciela Shalev lo primordial es la forma que adquiere su manera de comunicarse con el mundo a través del lenguaje plástico. Así líneas, volúmenes y colores, junto a la palabra, constituyen el medio esencial para transmitir, a través de esta forma de expresión  un crecimiento espiritual interno en constante movimiento. El punto de partida es generado por la figura humana que es sometida a un proceso de despojamiento hasta llegar a una síntesis donde predomina el trabajo compositivo. Extensas pinceladas recorren la superficie de la tela y van guiando una lectura de la misma a través del uso del color en grados de alta saturación.
Para la pintora “el lenguaje del alma y las experiencias de cada ser humano forman su propio universo”. La necesidad de una búsqueda interior, de lo esencial que se torna en lo fundamental y universal es el objetivo que da origen a esta serie de pinturas. De allí la depuración  a que somete sus trabajos eliminando todo vestigio innecesario o superfluo. Sus obras son el producto de un hacer progresivo que evidencian una intensa experiencia interior, experiencia que además funciona como un acto de comunicación con el otro.

Silvia Marrube
Museo de Artes Plásticas “Eduardo Sívori”

viernes, 26 de septiembre de 2014

Curso en aulafácil.

Mirando viejos correos electrónicos guardados, que increíblemente aún conservo desde el año 2002 aproximadamente, y algunos que debe haber de antes también, me encontré precisamente uno del día que propuse algunas pequeñas correcciones a un curso gratuito ofrecido en una web. La web en cuestión, es http://www.aulafacil.com/ Es una web que se caracteriza por ofrecer cursos variados y gratuitos. Recomendable para visitarla.

Allá por el año 2002, mientras participaba de un curso de idioma italiano, al mismo tiempo visitaba la web de aula-fácil, que ofrecía un curso on-line y gratuito de idioma italiano, y lo hacía para fortalecer mi aprendizaje de dicho idioma.

Justo se dio que para entonces habían subido recientemente dicho curso de idioma italiano, y no solo que lo miré, lo leí sino que me lo bajé para realizarlas prácticas.

Y en su momento, allá por el año 2002 encontré algunos errores, errores menores, así que decidí escribirle al webmaster de dicha web.
Le envié un mail con ocho puntos en los que había ubicado errores. 



Creyendo que los iban a corregir y nada más. No sólo que lo corrigieron, sino que para mi sorpresa me enviaron un mail agradeciendo.



Y luego, en la portada del mismo curso le agregaron un comentario que decía 
“Queríamos agradecer también muy sinceramente la colaboración desinteresada de dos alumnos que han sometido el curso a un verdadero “control de calidad” y que nos ha permitido corregir algunos errores mecanográficos. Muchas gracias.” 



Al parecer había habido otra persona que también había observado errores, tal vez los mismos que yo, tal vez otros, y que también había escrito a la web, un usuario anónimo como yo, que había sido agradecido por y en dicha web. Realmente no se si solo eran mecanográficos, pero no importa, el hecho es que tomaron en consideración las sugerencias enviadas, tanto de mí parte como de la otra persona.

Al día de la fecha ya no se encuentra dicho agradecimiento, le han hecho algunas modificaciones al curso en cuestión, el mensaje duró desde marzo del 2002 hasta diciembre del 2003, en que fue modificado y eliminado de la portada del curso, pero aún se puede ver en la web archive.org que es de donde tomé las últimas capturas.



A la fecha actual, año 2014, cada tanto, aún sigo visitando la web de Aula-Fácil.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Legalizations II

Once again at the UBA Legalizations sector—now, looking back and comparing it to the past (ten years ago), the place is more comfortable. The requirements have led to joining what used to be three classrooms into a single hall-classroom, a waiting room with chairs where those of us who used to line up along a couple of sidewalks on the street itself can now settle in.
Is there a need for this? Is there not a single official, supervisor, or worker with a bit of aptitude (and the necessary attitude) to organize the distribution of the waiting numbers?

I estimate there were about 200 people waiting for legalizations, far fewer than when I went back in February 2008. The signs indicate that they hand out 800 numbers per day. Out of old habit—very common in public agencies and nowadays in private ones as well—people arrive very early to queue up and secure one of the first spots or, in extreme cases, hold a spot for someone else. Today the same thing keeps happening, but thinking about it carefully, you lose more than you gain.

I was analyzing the situation: I arrived at 8:30 a.m., and there were already about 50 people waiting. Some people arrived between half an hour early and 11:00 a.m., which is when they start serving. They move at a pace of 50 people every 20 minutes out of the 800 available spots. The last person, who arrived at 11:00 a.m. (in a hypothetical case), was served in 1 hour and 20 minutes, meaning by 12:20 p.m. at noon. It’s a bargain compared to those of us who waited from 8:30 a.m. until 11:00 a.m. But why do so many of us arrive so early? Do we still put our trust in something? I think we do, and that "something" is order in the distribution of the numbers.

Once again, they mock us. From the time I arrived, only the cleaning staff was present, along with one person whose exact role I don't know, but who could well be an orderly or a hall monitor. What would it cost to give that person the numbers right then so they could hand them out as people arrived? What would it cost to leave the numbers out so everyone could help themselves? Only the incompetence of the public employees—who are no more than 5 or 6—can provide an explanation. When everyone is already waiting in total disarray, one of the regular employees comes out with the numbers and places them on a door, causing everyone to crowd around and frantically grab one before hearing the employee say, "Please, in an orderly fashion"—what hypocrisy!

Today, as people kept arriving, they were sitting down in a disorganized manner. One person stood up and suggested sitting down in an organized way; most did, while others stayed as we were—I had taken a spot near the door. Those who kept arriving after the first rows filled up neatly went back to sitting down in a disorganized way. Before the numbers were brought out, a woman stood up and spoke about taking them in an orderly fashion, replying haughtily to someone and implying she had gone the day before and it had been total chaos. But that was nothing new—it is always a mess, and tomorrow it will be a mess again. It cannot be solved through self-management by those waiting; that culture simply doesn't exist among us, and there is no authority figure to enforce that order. In fact, it is authority itself that causes the disorganization. When they brought out the numbers, a young guy near the back headed straight down the aisle to grab one of the first ones, but a barrage of shouting and catcalls sent him back where he came from. The typical local "cleverness" (viveza) had awakened in that individual, but it's nothing new—when the exact same scenario plays out every day, this guy just had the bad luck that today the "waiters" had organized themselves.

Let us consider those who travel from out of town, or those who have a one-hour commute within the city itself. Let us think of those who work and request to arrive late just to get this procedure done. They shouldn't be mocked with an unnecessary, avoidable wait that offers no benefit whatsoever.

The fee schedules on the bulletin boards are poorly explained—or at least confusing—though they are remarkably efficient when it comes to collecting payment.

Anyway, I assume that tomorrow the story of waiting for a legalization number will repeat itself once more, just with a different cast of characters.

 

(originally published on 07/29/2008)

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Lesson

An incident worth noting happened back in July 2007 while I was waiting in line at a service window at the University, which I thought I would share here on the blog. After waiting for who knows how long—maybe an hour—as I was near the front, a man standing ahead of me pulled out some papers, and one fell to the floor. It was a useless paper verifying a process done at the legalizations office. I was watching everything unfold since I was right behind the guy. At that moment, they were serving a young woman—for some reason, that day they were only serving at one window, when they usually open two, especially considering it was registration day. A female student, who was second in line to be served, saw the paper fall and let the man know he had dropped it. He replied with total indifference, "It doesn't matter, it's useless." The young woman paused to think for a couple of seconds and replied very gently, "Well, but we're still not going to leave it here." She picked it up and put it away (to throw it in a trash can later). The man didn't even acknowledge it, perhaps out of shame for how he felt in front of the student's gesture.

martes, 23 de septiembre de 2014

Boy-Scout

Browsing the internet a few days ago, I found a photo that reminded me of something from when I was a kid, which I will refer to later; and it just coincided, almost at the same time, with a news article I read in the newspaper, www.lanacion.com.ar/930025 titled Los scouts, un siglo ¡siempre listos! ("The Scouts, a century: always prepared!"), as the worldwide Scout movement turns 100 years old after being created in 1907 by the Englishman Robert Baden-Powell. I was reading this gentleman's biography and he had an interesting life, plus he wrote quite a few books.

As I was saying, the photo I found reminded me of when I was a kid, specifically an event that happened back when I went to the Scouts, during a brief—very brief—time I spent with that troop. We used to go and come back by bus. If I remember correctly, the meeting days were Saturdays. We had to bring a mug, made of tin or plastic—ours were tin, and I still keep mine—and with these mugs we would burn our hands because they served us very hot mate cocido, accompanied by a bizcocho de grasa (shortening pastry) or a piece of bread. There weren't many of us, mostly boys, very few girls.

We boys were divided into three groups; each group was identified by a pennant, and each pennant featured an animal. Those of us in the newest group had a flag with a Tero (Southern Lapwing). Then there was another group whose animal I can't recall—it seems it was an Eagle—and finally the most advanced ones, who were identified by a Bull. I don't remember which animal identified the girls either. In turn, each group had a small wooden cabin; the best cabin belonged to the oldest group, and it had a red carpet and a red light.

Various activities were held. Once they took us to a plot of land down the slope, a few blocks from where the troop was located. Back then, it was full of reeds—some are still left—and we started cutting reeds and then built a little birdhouse.

And the photo relates to an anecdote: at the troop's location, there was a shed, and on top it had a loft accessible by a ladder that they would put up and take down. To get in, you had to open a door; it was where they kept a lot of field equipment—ropes, shovels, etc.—as well as banners, torches, and all kinds of things used there. Only a few went up, usually two or three of the advanced scouts. Once, we went up to snoop around and see what was there. It wasn't very large, and there was another kid in the group who was very restless; while we were all up there, he set fire to the hair of a third boy who was climbing up. After the incident, someone threw a mate at this kid's head—the lighter one—hitting him right on the forehead and causing a bump. I don't remember if he got angry, because it wasn't a fight; we were all just having fun.

Something I do remember from my brief time there is the salute, a salute that consisted of the following: To make the Scout sign, extend the index, middle, and ring fingers, while the pad of the thumb rests on the fingernail of the little finger, all with the right hand. When saluting, place the hand at shoulder level while making the sign.

And its meaning: The three raised fingers represent the three parts of the Scout Promise or also the three virtues: Loyalty, Selflessness, and Purity; and the little finger, protected by the thumb, reminds us that the strong must protect the weak.

I had always believed that the joining of the two fingers meant “unity,” but I was mistaken.
There is much more to write about the topic, but it would derail the idea of this post, which is nothing more than telling an anecdote from many years ago. To look into Scouting further, one should visit the websites that explain it very well.

Several years had passed, and when I was older, I was walking back one day and passed by the troop's location. It was open with a sign that read “Museum,” and indeed, they had (and still have) a museum. I remember I went in; it was free and wasn't a big museum, just one or two very small rooms containing mostly photos and newspaper clippings.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Movie “Geisha Assassin”

 Movie “Geisha Assassin” (2008) directed by Go Ohara.

This movie has a promising beginning. Classical oriental music and a woman dressed in traditional attire performing a dance, in a setting that could be said to have good cinematography. Apparently, fans are a kind of symbol for many things. According to these two websites, sobre-japon.com/2010/09/07/los-abanicos-japoneses/ and www.absolutjapon.com/abanicos-un-verdadero-simbolo-de-la-cultura-egipcia/, we can read that they are important in Japan. The first website says, "...fans in Japan have been a bit of everything: a symbol of friendship, of respect, a dance instrument, weapons, signal flags, and even toys." And the second website says, "in Japan they are also an important element of their culture, which has accompanied the inhabitants of the Asian country for thousands of years." Then the sound of water and the striking of a bamboo water feature interrupt. And that's the end of the interesting part; what follows is a movie that lacks a cohesive thread, has no script, not even a vocabulary, short phrases, and senseless fights, where various kinds of "warriors"—to put it one way—begin to appear and challenge the martial arts expert actress, and so we hear lines like "I must kill you" spoken by someone perched on a tree branch, or a kind of flying ninjas who, of course, do a thousand stunts for nothing because they don't cause even a scratch on this film's lead. Everything is very predictable. And if up to this point her short phrases had been careful in choosing words, they are no longer cared for, and by the fifteen-minute mark the first insult appears; who knows, perhaps for some people it's boring for sword clashes to lack cursing. Once past this hurdle, the geisha undergoes such a transformation that she goes from being a geisha to a living kind of Japanese anime character. How did that happen? We may never know, but the new geisha, or the transformed geisha we now see, wears short sleeves with her arms bare and a delicate cut in the fabric—we don't know if it was the result of previous fights or if she stopped by a tailor—along with a new hairstyle featuring a side sweep with visible ends, bangs, and a ponytail or topknot that leaves a lock of hair loose. Not only that, but shots begin to appear that reveal her face, close-ups where her face is clearly visible, now free of makeup! Where did it go? Where did she wash it off? It is amazing to see how she doesn't have the slightest trace of all that makeup she had on (white, red, pink, black, etc.), yet traces of injuries and what looks like blood are visible. In other words, we can suppose she deeply washed off her makeup but didn't bother to clean her injuries. At this point, whatever comes next won't be surprising: that is, the clothing that had bloodstains is now as spotless as when she began her walk, just as the terrible slash she had on one of her cheeks completely disappears. This is a good time to stop watching this movie because of how bad it is, but since it isn't very long—and thank goodness they didn't think of making it longer than it is, not even reaching an hour and twenty minutes—I keep watching, and it stays the same: fights where the bad guys always lose and the geisha wins, until the ending finally arrives. And when you expect a grand finale with some sort of surprise, no, it remains the same, completely predictable. Best of all, I think, are just the last two seconds. Yes, that's right—aside from what I mentioned earlier up to the bamboo strike—the last two seconds when the actress looks at the camera and smiles. I don't know at what, perhaps as a way to save face from what the movie is. I didn't like it, but maybe it's aimed at a young audience, kids who like adventures, martial arts, fights, cartoons, fantasy, and the combination of all that thrown together half-heartedly to make a movie. Even a young audience deserves a better film.

domingo, 21 de septiembre de 2014

What song could it be?

While watching the movie The Tailor of Panama (2001 - John Boorman), a song caught my attention and I couldn't find it, so if anyone knows it, it wouldn't hurt to let me know. It's a song that sounds like a cumbia, a tropical rhythm. I found that someone else was looking for it too, but didn't get a satisfactory answer—right over here:  forums.terra.com/foros/musica/Musica_C15/M%FAsica_F49/necesito_ayuda_para_encontrar_cancion_P110935/

As for the movie, there's not much to say; it has a pretty interesting plot—a spy movie that seems like it promises to be good, without deaths and blood, but when it nears the end, everything fades away and it ends up having one of the worst endings I've ever seen. The last part of the film destroys everything the first part had promised.

The lyrics of the song go something like this:

They've told me that you feel lonely that even the nights

Pelaaaao

camameola

They've told me that your life is a torment now that you don't have me

Pelaaaao

… (this desire marks it for me) (I think that's what it says)

Let them talk, let them talk Let them say whatever they want Let them talk, let them talk Let them say whatever they want

That I am, that I am a fine hen Pelaaaao Not for just anyone I am a fine hen Not for just anyone

Let them talk, let them talk Let them say whatever they want Let them talk, let them talk Let them say whatever they want

That I am, that I am a fine hen Pelaaaao Not for just anyone I am a fine hen Not for just anyone Nobody knows what they have Until they have it And until they lose it Nobody knows what they have

In that same movie, they also play a really good song by Víctor Heredia called "Todavía Cantamos", but in the movie it's sung by someone else and with a different, much slower rhythm; it didn't turn out very nice.

(originally published 8/20/2007)

 
Textual contribution from a visitor of the previous blog: By chance I found the song; it's called "Gallina fina", from 1994, and it's sung by Sammy and Sandra. Sammy Sandoval is the one who plays the accordion, from Panama specifically, and I found an article talking about him at this link: mensual.prensa.com/mensual/contenido/2006/10/29/hoy/panorama/768728.html

sábado, 20 de septiembre de 2014

Tocando el Vacío.

Tocando el Vacío – 2003 – Kevin Macdonald

Hace un tiempo vi la película Tocando El Vacío. Es una película inglesa del año 2003. Es verídica, está basada en un libro (Touching the Void), que fue un best-seller escrito por el montañista Joe Simpson en el que cuenta hechos que sucedieron en 1985 en Perú por dos alpinistas ingleses (Joe Simpson y Simon Yates). En su mayor parte es aburrida, salvo a mitad de la película cuando cae y sobrevive, que se pone interesante. Igual es recomendable verla. A aquellos que estudian derecho penal puede resultarles interesante porque es un vivo ejemplo de un caso que suelen dar en materia de estado de necesidad justificante y estado de necesidad exculpante, generalmente citan el ejemplo de los dos náufragos, en el que uno mata a otro para quedarse con la madera que flota que le salvará la vida. En esta película, dos alpinistas están atados juntos a punto de caer a un precipicio, uno de ellos le corta la cuerda al otro que cae al vacío, para salvarse de caer junto con él, quien cortó la cuerda finalmente se salva, lo que no sabe es que quien cayó al vacío también se salvó.

La película ganó el premio Alexander Korda a la mejor película británica en los Premios BAFTA del año 2004, y fue destacada en el Sundance Film Festival también en 2004 según indica Wikipedia y FilmAffinity.
No tengo mucho más para decir de ésta película, sinopsis, reseñas y críticas se las pueden encontrar en la web.



Algo me llamó la atención del film y es el motivo de este mensaje del blog, en un momento el alpinista mira la hora, y cuando muestran el reloj me detuve en el mismo, primero pensé que era igual al que había tenido algún tiempo atrás, luego cuando lo vi con detenimiento, no se trataba del mismo, el del alpinista al parecer, era un modelo más viejo. Tiene cierta lógica, si los hechos sucedieron en 1985.
Me pregunto si habrán encontrado y filmado con el modelo de reloj que utilizó el verdadero alpinista o si utilizaron un modelo cercano al verdadero.
El modelo del alpinista, comparando con los de la colección Casio, sería parecido al F-91W-1YEF , posiblemente no sea el original, ya que Casio comenzó con los relojes analógicos menos de 10 años antes, y eran modelos más rudimentarios.
Pero es difícil saberlo, porque para años cercanos al hecho, Casio tenía varios modelos similares. Casio entre sus relojes tiene algunos con opciones especiales para variadas actividades (pesca, trekking, buceo, etc..) y también para alpinismo, pero no se si estos modelos especiales fueron naciendo a posterior del hecho de la película.
No se trata de hacerle propaganda a esta marca de relojes, pero se dio que era la que muestra la película, tal vez los alpinistas hasta utilizaron otra marca y/u otro modelos y el actor o el director señaló de ponerse justo ese reloj Casio, quizás en el libro se haga mención a dicho reloj y por eso lo utilizaron, no lo se y no lo investigué, solo me detuve a realizar este comentario por los dos segundos que duró la imagen en más de una hora y media de la película.
Pero al ser basada en hechos reales, hay algunos directores, (al menos debería haberlos y se que los hay), que son detallistas, muy detallistas y es posible que existan algunos que sean detallistas al extremos, puede ser algo que pasa desapercibido, pero a veces las cosas pequeñas tienen su importancia, y para muchas actividades, un reloj es importante.


viernes, 19 de septiembre de 2014

Museo de Armas de la Nación.

Octubre 2006. Desde hacía una tiempo venía con la idea de visitar este museo, pero el mismo no abre los fines de semana, así que concreté a visita el lunes 30 de octubre de 2006. Para ese entonces, había ganado en un Concurso organizado por el diario La Nación, una entrada para visitar una exposición, y debía ir a retirar el premio, o sea la entrada.
Mirando el plano de calles, observé que el Museo de Armas me quedaba cerca de allí, así que decidí ir a visitarlo.
Salí pasado el mediodía, subí al colectivo 152 y me bajé en Plaza San Martín, desde allí fui caminando hasta la sucursal del diario a retirar mi entrada, de pasada crucé por el museo.
Cuando llego a la sucursal, encuentro todo cerrado con una cortina metálica y toco timbre, no salía nadie, vuelvo a tocar, y nada, camino hasta la esquina (no se para que), regreso y veo un cartel delante de mi cara, que por distraído no lo había visto antes, el cartel indicaba que se entraba por el otro lado.

Sabía que era por la calle Alem, pero despistado doble una calle antes y llegué justo del otro lado de las oficinas. Cuando doy la vuelta, veo el cartel del diario, las oficinas, la puerta y el frente todo de vidrio, así que ingreso. Un señor, posiblemente de seguridad, de esos que dan indicaciones estaba sentado, le digo que vengo por la entrada del concurso y me contesta que no tenía ni idea, me manda a una de las ventanillas y me da un número. Tenía el número 69, y estaba solo ahí esperando, una de las secretarias que atienden me ve, y comienza a llamar, 63, 64, hasta que me pregunta -¿qué número tenés?, -69, -bueno, pasá. Le comento que venía a retirar mi entrada, a lo que me contesta que no tenía ni idea. Al instante le cae la ficha, y luego de decirme que no sabía de que se trataba, ve una carpeta y la va buscar, efectivamente eran las entradas. Me la da y me hace llenar una hoja con algunos  datos, los completo, guardo la entrada, saludo y me voy. Recuerdo que le pregunté -¿esto es? Y me dijo –sí. Me había sorprendido por el tamaño de la entrada, resulta que después, pude ver, que eran todas así. No me pidió documento, es más yo mismo le indiqué quien era en el listado porque no me había escuchado, lo cual significa que ante el desconcierto y el poco control, cualquiera podía haber ido y llevarse una entrada poniendo datos falsos, lo cual es un pensamiento muy conspirativo (aunque posible) ya que, creo, nadie se atrevería a hacer eso por una entrada a una exposición.

Bueno, un vez retirada la misma, me regresé caminando al museo, ingresé, y había tres mujeres charlando y un hombre que tenía un talonario, así que fui hacia él, estaba escuchando tango, y saqué la entrada, cuyo valor eran $3 y me preguntó si era del interior, le dije cortante un no, y tuve que dejar el bolso, pero pregunté si podía tomar fotos, me dijo que sí, así que ingresé con la cámara.

A comparación de lo que parece en Internet, es bastante pequeño, esa fue la idea que me hice, en Internet parece mucho más grande de lo que en realidad es. Me lo recorrí todo, me gustó la sala de la Campaña al Desierto, no se habla mucho de ese conflicto, es muy escueta dicha sala, pero me gustó, la sala de la Guerra de las Malvinas es muy pequeña, diría que pequeñísima.

La sala de armas de oriente, desconozco si solo comprende armas japonesas, o también de otros lugares, era llamativa, más que nada por los maniquíes de samurais.
Justo ese día, esa sala estaba sin luz, se había roto el foco, y había varios turistas, en realidad no había mucha gente en el museo, serían 10 personas además de mí, dando vueltas y recorriendo, pero algunos se quejaron que no podían ver bien dicha sala por la ausencia de luz. Yo tampoco la pude ver, pero le tomé fotos con el flash para noche, así que salieron bastante bien. Se veía al el señor que cobraba la entrada, apurado y discutiendo con otro señor por el tema de la falta de luz, con el fin de arreglar el problema.



En la sala de ametralladoras pesadas, había dos babiecas que estaban meta tocar, si es un museo, no es para “probar” las ametralladoras, están justamente expuestas para poder observarlas, estos dos, no se si las querían hacer funcionar, o si pensaban que iban tirar un tiro, lo cierto es que parecían dos niños tocando las armas, fabulando situaciones, sentándose encima, y ya eran bastantes grandes para tener esa actitud.

Cuando llegué al final, en la sala de los cañones, encontré una mesita, donde apoyé la cámara y me tomé una foto a mí mismo, una autofoto con el automático. Finalmente regresé dando finalizado el recorrido. No se cuánto me habrá tomado de tiempo recorrerlo todo, una hora tal vez, pero no lo recuerdo bien.

jueves, 18 de septiembre de 2014

La Noche De Los Generales.

La Noche De Los Generales - 1967 - Anatole Litvak

Esta es una película atípica. Me gustó mucho y la recomiendo ver. Es una película franco-británica de la década del ´60. Cuenta con un elenco de actores muy reconocidos. Es atípica, no porque se trate de algo raro o extraño, sino por la trama, es una mezcla de cine bélico, drama, thriller, intriga y policial. Es una historia que no se agota en un suceso acotado en el tiempo, supongamos unos pocos días, sino que se traslada en el tiempo. La trama comienza con un crimen, el crimen de una prostituta polaca en la Polonia ocupada por los nazis. La prostituta era un agente alemán (“-Se llamaba Kupieska, María Kupieska; -Kupieska, ¡oh, si!, una prostituta y buena amiga nuestra; -En efecto, era agente alemana”). El crimen, parece ser pasional, recibe 100 puñaladas, (en un momento en el futuro, el inspector francés lo dice que se trata de un crimen pasional). Hay un testigo, y el testigo identifica parcialmente al asesino, un general alemán, identifica la raya que cruzaba el pantalón, esos pantalones solo los utilizaban los generales alemanes. Interviene en la resolución del hecho otro oficial militar, y descubre que hay tres sospechosos, tres generales alemanes, y los tres sin coartadas.
Así la película gira en torno a una investigación de tres generales alemanes por otro oficial alemán, el mayor Grau, que luego es ascendido (Omar Sharif).
La película, recorre alrededor de 25 años en el tiempo, por partes va intercalando situaciones del futuro con el pasado.
La ambientación es muy buena, bien lograda, y trabaja en varios lugares diferentes, lo que la hace más interesante, en varias ciudades y en distintos momentos en el tiempo.
La música del comienzo no me agradó, es característica de las películas bélicas de esa época, es música clásica triunfalista, pero no es demasiado, solo al comienzo.
Desconozco si el guión se basa en alguna obra literaria o si fue tomado de hechos reales, supongo que lo diría, lo cual me hace creer que no fue así, aun así, la película hace alusión a varios acontecimientos históricos que realmente ocurrieron, por ejemplo, el complot para matar a Hitler y la operación Valquiria (Gérard Buhr) sobre la que se realizaron varias películas, el ataque por parte de un avión al auto donde viajaba Rommel (Christopher Plummer), el robo de obras de arte de Francia por parte de los alemanes, la resistencia, etc…
La trama se vuelve interesante porque luego aparece otro crimen, tal vez se está en presencia de un asesino serial y al mismo tiempo se desarrolla una historia de amor entre otros dos actores, la hija de uno de los generales (Juliette Gréco), y el otro de ellos, el cabo Hartman (Tom Courtenay) que si bien realiza un papel secundario, es una historia interesante pero que no se desarrolla. Pensemos que la resistencia, en varios países tuvo películas que espacialmente la tratan, pero no recuerdo la historia de un soldado alemán desmovilizado y convertido a campesino en la clandestinidad  bajo identidad falsa buscado por un crimen que no cometió, es bastante poco común.
Si hay algo que le cuestionaría a la película, es justamente que muchas de la historia que contempla, no son desarrolladas y dejan un aire a continuación, a saber que hubiese pasado, a querer conocer la historia detrás de ese suceso o de ese personaje.
Es una película rica en diálogos, “letra”, está bien cuidada la redacción, la palabra de cada personaje es la apropiada, es la justa, no hay frases hechas o clichés.
En la película no se muestran imágenes fuertes, crudas, gráficas, por ejemplo de la violencia nazi o de los crímenes, pero tampoco se ocultan o pasan por alto, en el caso de los crímenes las actuaciones a uno lo convencen del hecho trágico, en el caso de la violencia nazis, crímenes en mayor escala si se quiere, también, si bien se ven algunos tiros, cañonazos y fuego, más bien es el lenguaje el que pone en contexto la situación (al comienzo cuando menciona la Gestapo, luego el gral al otro gral “el peor métodos” , luego el gral método de los pescadores población civil escarmiento) todo lleva a que uno imagine el horror por lo que se conoce de otros lado, por ejemplo, cuando menciona a la Gestapo, a pesar que no aparece en escena prácticamente en ningún momento, uno se lo imagina de la información que ya posee en sí, tal vez actualmente hacia el 2014, muchísimas personas ni siquiera sepan de que se trataba, pero al momento del estreno, hacia 1967 era un tema más fresco, incluso con juicios en boga contra algunos criminales y otros casos de cumplimiento de sus condenas (pensemos que en la película también toca una situación de esta última).

Algo que merece la pena rescatar es la caracterización de los personajes, sobre todo de los tres principales, aunque hasta los secundarios tienen su participación, y que lo están, los ayudantes, los subordinados, los que se encuentran en los bares, los inspectores policiales, etc… todos ellos cumplen un papel, y aunque sea por dos o tres segundos realizan su aporte.


El mayor Grau, (Omar Sharif) asume el papel de alguien justo, perseguidor de una justicia, hasta cierto punto ideal, pensemos la situación límite a la que se enfrenta, buscar a un potencial criminal entre la oficialidad superior de una régimen que hacia culto a la personalidad, en medio de una guerra, y su búsqueda no lo detienen aunque pase el tiempo. Y tengamos en cuenta que se trata de un delito común en un país invadido. En un momento dice “lo que por millares en un campo de batalla resulta heroico, cuando se hace en privado y en solitario resulta monstruoso”. Ya al comienzo marca su línea de conducta cuando dice – Quiero una investigación completa. (…) ¿Qué que pasará? Pues, la justicia es ciega mi querido inspector, y no se detiene ante una franja roja o un galón dorado. Tiene más en cuenta el grito de una mujer asesinada. Si el responsable de esto es un general, tendremos que ahorcarle. No se preocupe Liesowski, la responsabilidad es mía. Buenas noches.


El general Tanz (Peter O´Toole) asume el papel de un individuo despiadado, un psicópata, un fanático del régimen, donde la persona como tal no vale nada sino que lo que vale es el Partido, se muestra como una persona fría, ciega, llena de virulencia, un sádico calculador. Los dos diálogos que siguen lo muestran en persona:

- Es necesario cercar todo el barrio. Utilizaremos el método de los pescadores. Balizaremos un amplio perímetro, luego rastrearemos las calles adyacentes y los peces se pondrán en movimiento. Intentaran escapar en dirección opuesta, pero también tendremos bloqueadas las salidas. Y cuando hallamos cerrados la red, los pondremos donde queremos verlos, de espaldas al muro del gueto.
- Perdone general, ¿y la población civil? Según los últimos cálculos hay unos 80.000 habitantes.
- La de este barrio, difícilmente puede considerarse una población civil y normal. Creo que el escarmiento que proporcionará está operación es absolutamente indispensable.

Y luego hablando entre los tres generales:
“- Y una vez todo en orden haré vallar el barrio y pasaré a su habitantes por una criba. 
-¿A los 80.0000? (le responde Kahlenberge)
– Mmm (asiente con la cabeza)
- General Tanz, aunque sea por curiosidad, ¿cuál es, después de todo el objetivo táctico?
- ¿Ya ha leído el memorandum?
- Si, si, ya lo he leído, pero…. (le responde Kahlenberge)
- Yyyy ¿qué dice el memorandum?
- Que la fase primera es para intimidar a la población y luego registrar las casas y detener a los resistentes. (le responde Kahlenberge)
- Entonces el objetivo está claro.
- Entonces debo entender que si hay resistencia en la fase primera, pasará a la segunda, incluso a la tercera con la destrucción de toda la parte vieja de la ciudad. (le responde Kahlenberge)
- Eso es lo que debe entender exactamente.
- ¿Y no le parece, algo, en cierto modo, excesivo? (le responde Kahlenberge)” 

Y al mismo tiempo una persona perfeccionista, con modales y con ciertos conocimientos culturales, refinados si se quiere. Al parecer sufre de lo que hoy llaman los psicólogos, el TOC, trastorno obsesivo compulsivo. El castigo está presente todo el tiempo para con sus subordinados, una persona que provoca miedo, y una persona con traumas propios de la guerra, él mismo lo dice en un momento, “¿Por qué? ¿Necesita una explicación? Son cosas que ocurren, eso es todo, no me caben dudas de que hay muchas razones pero la culpable de todas es la guerra”.

Por esta actuación, O´Toole ganó el premio David Donatello a mejor actor extranjero en 1966. Estos premios son la mayor premiación cinematrográfica en Italia.


El general Kahlenberge (Donald Pleasence), por su parte, asume un rol de general despreocupado pero inteligente, más reflexivo, arriesgado, en presencia de otros generales su rol pareciera menor, como que queda opacado, pero es él quien asume esa postura, no así frente a los demás, subordinados, civiles u otras personas. Se sabe que sale y se ausenta por uno o dos días y no se sabe que hace en ese tiempo, aunque se trata de otra historia que no se termina de desarrollar. Este actor, conocido como “el hombre de los ojos hipnóticos”. No es una rol menor, y está bien logrado. Sobre todo las conversaciones que mantiene. Pensemos que es el general ayudante del otro general a cargo de la guarnición, pero básicamente como ayudante es quien piensa, es quien organiza, el general a cargo habla por él.


El general Garble (Charles Gray) es más bien un burócrata, miedoso pero precavido, artero, trata de moverse siempre para el lado que gana, adhiriéndose, no arriesgándose a nada, con Hitler, con los complotados contra Hitler, con losa liados terminada la guerra, con los que reivindican a los nazis cuando escribe sus memorias sin atacarlos, etc.. Siempre trata de acomodarse. Posee una familia tipo, y pareciera que trata de seguir ciertos estándares de vida o de conducta sin comprometerse mucho en casi nada.


El inspector Morand (Philippe Noiret) representa la clásica caracterización del policía investigador, con un pasado en la resistencia pero al modo antihéroe diría, se lo ve trabajando en oficinas, aunque con algunas salidas, y su trabajo lo lleva a relacionarse oportuna y convenientemente con oficiales alemanes, una especie de pantalla como colaboracionista pero que cubre una realidad en la resistencia. Finalizada la guerra, continúa con su trabajo, esta vez habiendo logrado ascensos a otras esferas dentro delo policial.

Es un film que no tiene desperdicio, desde las escenografías hasta los actores, vale la pena verlo, si gusta la Segunda Guerra Mundial y los film de intriga, esta es una buena opción para disfrutar.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Venganza.

Venganza de George Jonas, libro en el que se basó la película Munich (de Steven Spielberg) que trata el tema de la respuesta de los israelíes a los terroristas palestinos luego de la masacre de Munich en 1972. El Mossad prepara y envía a Europa occidental a un grupo de agentes con un listado de 11 individuos a eliminar. Empiezan la tarea, pero no la terminan como estaba pensado en un comienzo. El libro fue escrito en 1984. No pierde vigencia, aunque ahora han cambiado algunas tácticas, como los asesinatos selectivos de algunos líderes de grupos terroristas árabes, o por lo menos lo que se leía en las noticias hace un par de años atrás. Esto no es algo nuevo ni propio de Israel, pero en este caso, el libro cuenta esta historia. Tiene unas cuantas citas interesantes. Son alrededor de 440 páginas. Lenguaje simple, aunque algunas veces no me gustó como está redactado, en algunas porque no logra su cometido y en otras porque tiene un lenguaje poco apropiado, o quizás sea la traducción. Es interesante desde el punto de vista de la historia, es detallista en algunos aspectos pero sin llegar a ser abundante. El libro habla de un argentino, el encargado de enseñar e instruir en lo que respecta a las falsificaciones. Luego hay una parte que no me cerró del todo, cuando habla que nunca le dijo al Mossad sobre la existencia del Grupo, ¿o sea que el Mossad se enteró cuando leyó el libro? No tiene mucho sentido esa parte, por lo menos yo no le encontré sentido. El autor comienza hablando que está a favor de este tipo de venganzas, del “ojo por ojo y diente por diente”, pero luego ya llegando al final, da entender prácticamente lo contrario, pero lo pone en boca del líder de los agentes de la misión, y lo deja ver en dos o tres ocasiones, como que no sirvió de mucho o que no es un método para frenar la violencia, más que nada cuando hace un balance al final de todo lo sucedido y menciona otros hechos que ocurrieron por parte de los terroristas. Aplica otro dicho que dice “la violencia engendra más violencia”. El autor citas otros textos, textos a los que continuamente marca diferencias. Es recomendable leer el libro y no quedarse sólo con la película que también esta buena de ver, me pasó que con la película a uno le queda una sensación fea, de la historia y todo lo sucedido, pero cuando uno lee el libro también deja esa sensación fea sumado a que uno puede hacer un análisis que va un poco más allá de la matanza, los tiros y las bombas. Tener un panorama más general, como pensaban, como se organizaban, tanto la parte operativa como la directiva, porque tales o cuales personas, su situación en la sociedad, las relaciones de poder, como se comportan los gobiernos o los diferentes grupos frente a determinados actos y determinadas situaciones, y mucho más, que si bien no se hace un análisis en profundidad uno puede tener una idea superficial y luego sacar conclusiones propias.
Además permite tener una idea muy general sobre como estaba (y funcionaba) el mundo en ese momento histórico con respecto al tema tratado y algunas aristas que tocan en alguna medida al eje central del libro. Es llamativa la corta edad de los agentes, y de los terroristas también, o por lo menos no pasaba por mi cabeza esa idea de que eran bastante jóvenes, aunque sí tenía una idea de parte de los terroristas, pero no de los agentes del Mossad.

Hay un fragmento que me causó gracia, hay que entenderlo en el contexto que se da, en plena misión, estalla la guerra, y tres deciden regresar al país a combatir, lo hacen sin decir nada, arriban, se integran a sus respectivos regimientos, van al frente, combaten y tienen suerte de terminar todos ilesos, hasta que los descubren, los mandan a llamar y se da lo que sigue:

Por el camino se pregunta si Steve y Robert estarían allí esperándole, pero no fue así. Sí estaba Efraín.
- ¿Estáis todos locos, muchachos? – inquirió cuando Avner fue llevado a su despacho - . ¿Creéis que sois héroes, que no podemos ganar la guerra sin vosotros? ¡Debería llevaros a un consejo de guerra!
A pesar de las palabras de Efraím, Avner pudo apreciar por el tono de su voz, como esperaba, la cosa no tendría verdaderas repercusiones.
- Quiero que salgáis de Israel hoy mismo – continuó Efraím - . Volved a Europa y acabad lo que estáis haciendo. Si necesitamos que volváis aquí, os llamaremos. Si no os ordenamos regresar, no quiero que ninguno de vosotros se presente en Israel otra vez. ¿He hablado claro?.

martes, 16 de septiembre de 2014

Burlón.

Aquél me levanté tranquilo, en realidad ni siquiera me había acostado a dormir, así que lo correcto sería decir el día de ayer me levanté tranquilo. Era el día que tenía que terminar lo que me había propuesto hacía cuatro meses atrás, o me dejaba a la suerte (que no me acompañó) o cumplía mi propósito. Para entonces había cumplido con todas las formalidades, pero nada de contenido, me había despreocupado todo, me dediqué a lo seguro, con sus pro y sus contra, a lo que uno sabe que va a tener sus frutos, a lo que no te van perjudicar si te esforzás, por mínimo esfuerzo que sea. El caso de ese día era todo lo contrario, no había nada bueno que rescatar. El día que me asignaron el curso esperaba que la suerte me acompañe, y la suerte me dio nunca apareció. Me asignaron al que quería evitar. El peor individuo de todos aquellos que componían la cátedra. Ese mismo día me propuse seguir al final, que me aplacen y cursarla por otra vía. Lo comenté a un amigo, más adelante en el transcurso del tiempo, y luego antes de conocer la primer nota, lo comenté a una compañera. Ya tenía esa idea, ahora solo quedaba trabajarla hasta efectivizarla. Nunca me preocuparon las notas, y si eran malas, notas bajas, aplazos, mucho menos, no vivo para ninguna nota, no me estigmatizan (término que actualmente está en boga). Una noche maratónica fue la que me llevó completar el material a presentar, todo aquel material que debía haberlo ido completarlo durante la cursada, y unas tres o cuatro horas preparar el alegato final. A este último fue al que le dediqué más esmero, porque el mensaje tenía que ser claro y que les llegue a quienes me iban a evaluar. No me importaba nada, nada más que dejarlos al descubierto de su fracaso como educacional. Tocarles su patético orgullo. Y ahora que lo veo en frío me salió tal cual lo imaginé. Fui tranquilo, ¿de qué me iba a preocupar si no me jugaba nada? Solo podía desear tener algo de suerte y nada más, la regla era desaprobar y la excepción era aprobar. Por esas cosas que siempre suceden, que uno no sabe el porque, quien en principio me iba a evaluar no lo hace y se produce un cambio de carpetas, me terminan evaluando otros “profesores”. Así se llaman, se los llaman, aunque algunos no lo merecen, pero allí están. ¿Qué docente se digna a evaluar alumnos de un curso que no conoce cuando al comienzo de las cursadas asignan a cada curso un determinado docente? En esta cátedra abundaban estos descarados, era la manera de proceder y ya tenían años de experiencia. Uno sabía donde se metía.
Aunque siempre tuve la sensación que quien me iba a evaluar había leído el expediente, se lo habían pasado, y por alguna razón habían seleccionados a unos y otros, quizás por el tamaño, no lo se, si se que quien me debía tomar era quien estaba mencionada, sin nombrarla, por sus falencias. No importa, me llamaron, me senté, y se habían leído toda la carpeta, habían seleccionado dos hojas, y me habían marcado un par de puntos, trabajaron de más porque ni siquiera llegaron.
Yo tenía bien en claro que tenía que llevarlos a mi terreno, como sabía que iba a desaprobar y no me importaba, tenía que lograr de una u otra manera que ellos queden mal consigo mismos al darse cuenta de su propio fracaso como educadores con su particular método, todo esto aunque no lo demostrasen (por si algo de dignidad tenían en su haber, porque cualquiera que se presta a estos procederes en una Universidad, o bien es un psicópata, o bien no tiene el más mínimo interés en educar sino en cobrar, y para cobrar, hay que presentarse a “evaluar”).  Para este momento venía con cierta tranquilidad de haber aprobado las demás materias, y no con lo justo, así que ya estaba satisfecho conmigo mismo. Tenía que hacerlos quedar mal, demostrarles que no me interesaba en absoluto nada de lo que hicieran, pero para esto ellos tenían que entran en mi juego, sino ya perdía antes de empezar. Traté sobre todo de no mostrarme nervioso, creo que lo conseguí, ir con total tranquilidad, tampoco el otro extremo, de estar acelerado. Puse las dos manos separada sobre la mesa, me senté derecho, y cuando hablaba hice un par de movimientos con las manos, incluso pedí el expediente, busqué, me manejé con tranquilidad con él. No les levanté la voz, como mi vos es baja, y al profesor que hacía las veces de malo tenía dificultad para escuchar, eso le molestaba un tanto más, incluso hizo bajar la voz a los demás que estaban evaluando, que eran tres alumnos más con seis profesores, todos en la misma aula. En está cátedra es así, van más “docentes” que alumnos, arman tribunales de dos o tres, y comienzan con prácticas propias de policiales, uno hace las veces de malo y otro de bueno, tan patético como eso.
Estaba sentado en el asiento de los profesores, y podía verlos a todos que estaban a lo largo de un par de bancos contra la pared, incluso los dos que me evaluaban a mi no veían a los demás, porque estaban de espaldas a los otros. Así que me hacen algunas preguntas, empiezo a dar vueltas, eran tendenciosas, y yo que respondía en general, me dicen que busque un punto que ya previamente había mencionado. Antes de preparar mi expediente, había separado lo que venía junto.
Es decir, que eran dos Resoluciones y fotocopiadas estaba las dos juntos con el resto del material, por esa costumbre que tengo de separar todo, las había vuelto a fotocopiar, está vez, bien fotocopiadas y por separado, y así las agregué. Como ahora tenía que responder mal así me iba rápido, observo la Resolución sobre la que me pregunta y empiezo a buscar la respuesta en la otra Resolución, empiezo a dar vueltas sobre ese punto, estos señores sabían la respuesta, y sabían que mis respuesta eran equivocadas, y por mi parte les leída textual y mi respuesta era correcta pero a una pregunta inexistente, hasta que la profesora que hacía las veces de buena se da cuenta y me señala que estaba en la Resolución equivocada, bien, pasó me disculpo por mi “error”. Superado este punto, pasan al segundo, me pregunta por un fallo, les comienzo a responder teóricamente y ellos querían los hechos, les empiezo a hablar de los hechos a medias y les digo como fue resuelto el otro fallo que acompañaba a ese, ya miran con cara de pocos amigos, frente al error, y ahí les digo que me confundí con el otro fallo. Ya esperaba me dijeran que me vaya pero tenían voluntad de seguir. Lo que siguió después fue fantástico. Me preguntan por mi parcial, o no lo habían visto o lo habían pasado por alto, o se hicieron los descuidados, lo cierto es que el parcial no estaba señalado como lo demás, lo empiezo a buscar hasta que lo encuentro. Me preguntan por la nota y les contesto. Resulta que tenía dos notas para una solo examen. Se sorprenden y me preguntan si había pedido revisión de examen, les contesto que no y me preguntan porque tenía dos notas, les respondo que fue lo que sucedió en el curso, me piden la mejora y les digo que no la hice. Y ya empieza a hacerse el molesto el que hacía las veces de malo, y comienzan a indagar por las mejoras, yo tenía una sola hecha de las como cinco que había que realizar, le digo que no las había hecho, que había cumplido con los requisitos formales, que no eran obligatorias. Le abro de una pasada el expediente ojeándolo y le digo que no había hecho ninguna, dándole a entender que como que no lo había visto cuando lo miró o se hacía el distraído. Me pregunta que había hecho mal y que haga la mejora en el momento, la mujer que hacía de buena miraba callada y el individuo que hacía de malo hace el comentario que esperaba, pero usted así no está para aprobar y sí, tiene razón, estoy de acuerdo con usted, alcanza a decir “pero le faltan las mejoras”, lo corté y le digo de la incoherencia “mi curso-ellos evaluando” y le digo que tiene razón, que no estaba aprobar, la profesora miraba con cara asombrada, le vuelvo a recordar que no estaba para aprobar, que él tenía razón, mirando fijo al profesor (hasta ahora, en la mayoría de las veces, salvo contadas excepciones, miraba a la profesor e ignoraba por completo la existencia del otro profesor), entonces interviene la profesora, y me dice que si pensaba recibirme (exactamente ¿qué te importa? voy a aprender, no a perder el tiempo con dos matones de esa cátedra), y le contesto que algún día me iba a recibir (efectivamente sucedió), me dice que bueno, que estaba ahí para aprobar la materia (la verdad que no, estaba ahí para desaprobar y cursarla en otra opción y si aprobarla, pero nunca ahí con dos miserias como las que ofrecía dicha cátedra para “enseñar”),  el digo que no, que ya había patinado dos veces, que tenía razón el "profesor"  y es el momento en que al profesor le cae la ficha, alcanzó a decir algo así como “pero, ah…” (el momento del click cerebral al al matón de la cátedra, una cátedra que se nutría de esta gente, a los profesores se los encontraba en las otras cátedras y había disponible más de 8 cada una con no menos de 15 o 16 profesores por comisión) y ahí se quedó inmutable, la mujer sonrió y el profesor dijo “bueno listo”, les pregunto si me podía llevar el expediente, me dicen que si (¿y para que lo querían? ¿para qué lo iban a querer que no fuera molestar a los alumnos? Pocos que llegaban a esa instancia), me devuelven el folio con el que lo tenía, me tomaron el nombre, los saludé y me fui. Fin.
Imagino, que esta dupla, como los restantes matones de esta cátedra, cuyo titular nunca aparece por ningún curso, pasaron a fin de mes a cobrar su salario, a pesar que no enseñan, fastidian, son anónimos, cobardes, gente que es mejor tenerlas lejos que cerca.
A como lo entiendo yo, profesores que desprecian la educación, no aprendí nada en la cursada en dicha comisión, y al final, lo podría haber pasado tranquilamente, con una noche dedicada a hacer todo lo del curso, estaba más completo que la mayoría de los que rendían, estos sujetos solo van a cobrar un sueldo, a mostrarse como los exigentes, a tratar mal a los alumnos, pero de enseñar, bien gracias, que se guarden el aplazo, el orgullo, su triste vida. No me costaba nada aguantar un poco que me sobren e irme aprobado, pero no me interesó. A fin de cuenta, la materia la aprobé, no sin antes aprender, y la cursada en dicha cátedra resultó en una pérdida de tiempo con estos inservibles a su cargo. La próxima vez ese pobre diablo lo va pensar dos veces, como el que dictó la cursada que “misteriosamente”, cambió su actitud de “malo” a “bueno”, son resentidos, canallas. En algún momento, todo vuelve y allá ellos, para ellos Siembra vientos, cosecha tempestades. Para mí, como decía una conocida sor, Presevera y triunfarás.