Todo trayecto tiene un plan, y todo plan urbano tiene la vocación de ser incumplido. El mío, esta vez, era simple: partir del cruce de Av. Scalabrini Ortiz y Av. Santa Fe, atravesar Palermo, cruzar Av. Córdoba hacia Villa Crespo, y llegar hasta la Plaza General Benito Nazar y la Plaza 24 de Septiembre. Un recorrido cerrado, con inicio y final en el mismo punto. Pero al llegar a la esquina de Rojas y Cnel. Apolinario Figueroa, un mural me interceptó. Y después otro. Y otro. Lo que siguió fue una deriva de dos cuadras, cámara en mano, que terminó reescribiendo el itinerario original.
Los murales se concentran en tres calles —Rojas, Luis Viale y Cnel. Apolinario Figueroa— y ahí documenté, sobre todo, la galería a cielo abierto de Rojas al 1300-1400.
Identidad murguera y cultura popular
La esquina abre con la iconografía de Cachengue y Sudor, murga de arpillera independiente y autogestiva, célebre por sus corsos en la cercana Plaza 24 de Septiembre. La tipografía y el bombo con el número 30 están resueltos en el clásico estilo del fileteado porteño. En la pared superior derecha aparece el retrato de Zele (Ezequiel Picher), artista urbano, fileteador y muralista del barrio. Entre ambos, una fauna simbólica —un ciervo, un elefante naranja, un escorpión— conviven con ilustraciones botánicas y retratos figurativos en blanco y negro.
Galería polícroma de retratos
La sección central se organiza en módulos verticales donde se cruzan estilos muy distintos: hiperrealismo monocromático, pintura figurativa al óleo trasladada al aerosol, paletas saturadas, retratos poéticos y surrealistas —rostros cubiertos de flores, abrazos, miradas que sostienen la escena—. Ahí conviven las firmas de @si_manches, @le.frango.art, @fran_otto (autor de una medusa flotante y de composiciones montañesas), @santi.portfolio, @vulpina.arte, @la.compadrita, entre otros muralistas independientes.
El mural histórico de Villa Crespo
El tramo que dobla la esquina cierra con una pieza narrativa e historiográfica: la fábrica barrial, los viejos cafés con la cartelería de Nápoles, los músicos de tango, el tranvía, los carruajes a caballo, la vida cotidiana del Villa Crespo de principios del siglo XX. Arriba, en la marquesina, la inscripción "Villa Crespo" corona el muro.
Al doblar hacia Luis Viale (altura 600-700), el registro cambia de manera abrupta: de la memoria colectiva se pasa a una deriva de mitología, literatura gótica, cine de culto y retratos académicos.
Continuación del muro histórico
El tramo inicial de Luis Viale retoma por un momento la narrativa barrial: la antigua estación de subte/tranvía Malabia, el camión repartidor de hielo, la Librería Gleizer —histórica editorial ligada al Grupo de Boedo y a la primera edición de El juguete rabioso de Roberto Arlt— y el cartel del aperitivo Hesperidina.
Bestiario mitológico y fantasía neoclásica
Después, la pared se puebla de figuras quiméricas: un felino-demonio alado de colores estridentes, un águila en lucha con una serpiente humanoide, una criatura dracónica blanca emergiendo de un huevo en llamas. Firman Zeke (@ezequiel.mollia) y las colaboraciones de @Juiroz y JOAX.
Cine de culto, terror gótico y literatura
El tramo siguiente muta hacia lo cinematográfico: el monstruo de Frankenstein en un retrato pop azulado y verdoso, rodeado de margaritas; Shelley Duvall como Wendy Torrance en El resplandor, con el bosque de Overlook al fondo, firmado por Fran Otto; junto a ella, un retrato realista de Kurt Russell. Más allá, una joven de época leyendo junto a un dragón azul que la envuelve.
Retrato clásico y naturaleza muerta
El tramo de Luis Viale cierra con rostros de ancianos y campesinos resueltos con un claroscuro que remite a la pintura barroca europea —varios también de @fran_otto— y con un bodegón de hortalizas y zapallos firmado por Zeke, que devuelve la escena al género pictórico más tradicional, pero a escala urbana.
El giro hacia Apolinario Figueroa
Completando la manzana —Rojas, Luis Viale y ahora Apolinario Figueroa al 600-700— aparecen dos registros que no dialogan entre sí y por eso mismo definen bien el barrio: los murales infantiles de un jardín de infantes y, a metros, el tramo dedicado a Memoria, Verdad y Justicia.
En la fachada azulejada del jardín, dos paneles enmarcados retoman una estética puramente infantil: soles, casitas, árboles, nubes, un cordero bajo un paraguas en celestes y verdes, trazos que integran el lenguaje gráfico de los propios alumnos al entorno urbano.
El frente sobre Apolinario Figueroa gira hacia lo político: intervenciones realizadas en el marco de las conmemoraciones del 24 de marzo, con pañuelos blancos estampados y las huellas de pies y manos como motivo recurrente.
Cierre: bodegón marino y onirismo
Los últimos paneles vuelven a lo surreal. Un bodegón marino de peces y cítricos con una figura alada al fondo, firmado por @fran_otto. Una Atlántida en azules profundos, con estatuas sumergidas bajo la luz del océano. Y, para cerrar, un retrato en turquesas de @color.catalina: una figura femenina dormida entre vegetación, junto al mural que conmemora el 24 de marzo. (48 años, 2024).
Senderismo urbano. Paseo urbano. Caminata urbana.
Vínculo a Wikiloc: https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/caminata-por-palermo-y-villa-crespo-caba-murales-277051742












