domingo, 26 de julio de 2026

Caminata por Palermo, CABA: El Planetario, la pausa consciente y la trampa de los algoritmos


Caminando por algunas calles del barrio de Palermo, empezando el recorrido en el cruce de Avenida Scalabrini Ortiz con Avenida Santa Fe. Desde ahí, conectando con Avenida Santa Fe, calle República Árabe Siria, Avenida Las Heras, calle República de la India, Avenida del Libertador y Avenida Sarmiento, para hacer una vuelta al Planetario Galileo Galilei y otra vuelta a la Plaza Dr. Benjamín Apthorp Gould. Una clásica travesía urbana, city-trekking o entrenamiento de baja intensidad (LISS) para sumar movimiento.

Sin embargo, este mes estuvo flojo para mis caminatas. No completé el desafío mensual. Ninguno de los dos. Habían habilitado un desafío extra de esos que hacen para ocasiones particulares, en este caso con motivo de la Copa Mundial de Fútbol.

Es la primera vez que no lo completo desde que los inicié hace 6 años. No es que no caminé: acumulé 140.000 pasos, unos 4.500 de promedio diario. El ejercicio diario y saludable está realizado; lo que no se completó fue el desafío autoimpuesto.

 

"La libertad no es hacer lo que uno quiere, sino no hacer lo que uno no quiere."

— Jean-Jacques Rousseau

Esta célebre frase sintetiza uno de los pilares del pensamiento del filósofo ginebrino: la transición de la libertad natural a la libertad moral y civil. Para él, hacer lo que uno quiere sin límites no es verdadera libertad, sino una forma de esclavitud bajo los propios impulsos o caprichos. La auténtica libertad radica en la autodeterminación y el autodominio, algo que se desglosa en puntos clave:

•    Autonomía vs. impulso: Quien solo sigue sus deseos inmediatos termina gobernado por sus pasiones o por las modas y presiones de la sociedad. La libertad madura exige la capacidad de regirse por una ley que uno mismo se impone con conciencia y razón.

•    La libertad de decir "no": No hacer lo que uno no quiere representa la resistencia ante las expectativas ajenas, la manipulación externa y las convenciones sociales impuestas. Es el poder de negarse a actuar en contra de los propios principios.

•    El Contrato Social: En el ámbito político, Rousseau traslada esta idea a la voluntad general. Los ciudadanos son libres porque obedecen leyes en cuya creación han participado activamente, lo que significa que, al obedecer a la comunidad, solo se obedecen a sí mismos.

Reflexión desde el escepticismo y la razón

No me ha importado mucho no completar la meta. Se impone la realidad: no lo logré y fui consciente de ello. Cuando llegó el momento de decidir si salía a caminar o no, y sin nada "real" o concreto que me lo impidiera, fui yo quien decidió no hacerlo porque estaba cansado, porque hacía frío, o por cualquier otra cuestión menor o no definitiva. No se trata de abandonar, sino de pausar, descansar o utilizar el tiempo para otra actividad, y retomar sin estar atado a una app. Y esto me abre el espacio para reflexionar.

Desde una perspectiva escéptica o crítica, el problema rara vez es la realidad —nuestros pasos reales, nuestra salud, el esfuerzo genuino—, sino la arbitrariedad de los constructos artificiales. Las aplicaciones, los algoritmos y las plataformas de fitness están diseñados con mecánicas de juego (gamification): insignias, metas redondas, rachas y desafíos temáticos. Funcionan como un andamiaje psicológico útil para empezar, pero que muchas veces termina convirtiéndose en una tiranía arbitraria.

Un pensador crítico ante esto se preguntaría: ¿por qué darle autoridad moral a una barra de progreso programada por una empresa de software?

Dos ideas clave sostienen esta mirada:

1.    La falacia de la racha perfecta: La narrativa de que una racha de seis años se "rompe" es una ilusión matemática. Los seis años de salud, constancia y hábito acumulados en tus piernas siguen estando ahí. Una racha no se borra; es una acumulación continua. El número mágico de la app es solo un límite artificial.

2.    El mapa no es el territorio: El desafío digital (el territorio virtual que pedía la app) no es tu vida real (el territorio físico). Hiciste 140.000 pasos. Tus músculos, tu corazón y tu metabolismo recibieron exactamente los mismos beneficios biológicos, sin importar si la app te dio una medalla virtual o una pantalla triste de "desafío no completado".

Autonomía y pausa frente al algoritmo

Hay un abismo entre abandonar —romper un compromiso con uno mismo de forma indefinida— y pausar de manera consciente. Cuando una app se convierte en el motor principal, el riesgo es caer en una disciplina heterónoma: cumplimos para satisfacer al algoritmo, a la racha o a la medalla virtual.

Pero cuando la app pasa a segundo plano y sos vos, con total honestidad, quien dice "hoy no salgo porque estoy cansado, porque hace frío, o porque simplemente prefiero hacer otra cosa", el control vuelve a ser tuyo. Ese momento de decisión donde sopesás el clima, el cansancio y el deseo, y elegís pausar sin culpa, es el triunfo de la agencia personal sobre la gamificación. No soy un esclavo de una racha de seis años; soy una persona que camina porque le hace bien, pero que también es dueña de su tiempo, de su descanso y de sus prioridades.

Elegir descansar cuando el cuerpo o la mente lo piden —incluso si es por un motivo menor— no es una falla; es el espacio necesario para que el hábito siga siendo sostenible a largo plazo, sin volverse una carga rígida.

Enlace a Wikiloc: https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/caminata-por-palermo-caba-planetario-292600605

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