En las fotografías, tomadas con las dificultades de un colectivo en movimiento, se puede ver.
Crónicas personales y recorridos urbanos por Buenos Aires. Un espacio dedicado a la observación de la ciudad, la literatura y el pensamiento escéptico.
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sábado, 1 de agosto de 2015
Rebajas.
Desde la ventanilla del colectivo un cartel que poseía la ventana de un local comercial, llamaba la atención. Había algo distinto. Algo estaba mal. Y así era, estaba mal la jota, la letra J. Habían colocado la palabra REBAJAS letra por letra. Pero la J la ubicaron al revés, como si para leerla correctamente se necesitase un espejo.
En las fotografías, tomadas con las dificultades de un colectivo en movimiento, se puede ver.
Primeramente, uno puede pensar que fue colocada adrede de esta manera, no cabe dudas que lama la atención, cualquier persona que va observando los comercios, no se le escapa, la primera vez puede pasarlo por alto sin dejar de pensar que algo está fuera de lugar, pero no una segunda vez, que el error salta por sí solo. ¿Pero fue colocada así de esta manera a propósito como para llamar la atención mostrando algo distinto? En principio creería que no y solo se trató de un error, debido a que las dos vidrieras restantes, frente y lado contiguo (como se ve en la última foto), poseen el mismo cartel “rebajas” pero con la J correctamente colocada siguiendo un criterio de uniformidad. Pero al mismo tiempo, también puede creerse que la J colocada al revés fue pensada para atraer la mirada del público que circula mayormente por la avenida a la que da de lleno el cartel. Lo que fuere, allí estaba la palabra con la J colocada al revés.
En las fotografías, tomadas con las dificultades de un colectivo en movimiento, se puede ver.
miércoles, 18 de marzo de 2015
Rey octavo.
Soy un coleccionista de almanaques y calendarios. Mayormente del tipo de bolsillo pero también en otras variedades. Solamente un aficionado, la inmensa mayoría me llegan a través de locales comerciales que suelen entregarlos en fechas que giran alrededor del cambio del año.
Este año pude obtener uno con un pequeño detalle. Fue entregado por el supermercado Rey VIII. Un supermercado chino, como los tantos que hay, y desde Google Street toma la imagen que muestra su fachada con el cartel que posee su nombre. Quién sabe la razón de su elección. En primer orden se me ocurrió que podría haber alguna relación entre un conocido Rey VIII (Enrique VIII de Inglaterra) y el nombre, pero también podría ser cualquier otra cosa, Rey VIII puede hace alusión a cualquier otro rey, no precisamente a ese.
La rareza en el almanaque radica en como escribieron el VIII, justamente al revés, como IIIV, y quedó como Rey IIIV. Pareciera un chiste, y claramente hay un error, el nombre del supermercado del almanaque no se condice con la denominación que figura en el cartel, que es la correcta, corroborada por otro medio. Queda por saber, algo completamente intrascendente, si fue que el encargue fue pasado como aparece escrito en el calendario (hay que tener en cuenta que la escritura antigua china era de derecha a izquierda pero tengo entendido que este sistema cambió y actualmente es de izquierda a derecha) o si fue un error producido por la imprenta cuando lo realizó.
Como para agregar algo, existe un modelo de avión, el Dassault Mirage IIIV (pronunciado «tres-uve»).
El origen de este sistema de numeración se encuentra en pastores de la antigüedad, en la cultura de las muescas.
Con el paso del tiempo los romanos aplican el principio sustractivo para acortar ciertos números.
La cifra I colocada a la izquierda de la V resta una unidad y la cifra I colocada a la derecha de la V le suma una unidad.
Se cree que en algunos momentos históricos, incluyendo parte de la edad media la numeración tanto como la ordenación eran caprichosas dependiendo de la decisión del autor, no teniendo ningún parámetro con cual guiarse.
En diversos estudios sobre restos arqueológicos de rocas y otros elementos grabados en la antigüedad en los que fue la región de Hispania se han encontrado varias combinaciones, algunas veces imposibles, como la cifra IIIV.
martes, 16 de septiembre de 2014
Burlón.
Aquél me levanté tranquilo, en realidad ni siquiera me había acostado a dormir, así que lo correcto sería decir el día de ayer me levanté tranquilo. Era el día que tenía que terminar lo que me había propuesto hacía cuatro meses atrás, o me dejaba a la suerte (que no me acompañó) o cumplía mi propósito. Para entonces había cumplido con todas las formalidades, pero nada de contenido, me había despreocupado todo, me dediqué a lo seguro, con sus pro y sus contra, a lo que uno sabe que va a tener sus frutos, a lo que no te van perjudicar si te esforzás, por mínimo esfuerzo que sea. El caso de ese día era todo lo contrario, no había nada bueno que rescatar. El día que me asignaron el curso esperaba que la suerte me acompañe, y la suerte me dio nunca apareció. Me asignaron al que quería evitar. El peor individuo de todos aquellos que componían la cátedra. Ese mismo día me propuse seguir al final, que me aplacen y cursarla por otra vía. Lo comenté a un amigo, más adelante en el transcurso del tiempo, y luego antes de conocer la primer nota, lo comenté a una compañera. Ya tenía esa idea, ahora solo quedaba trabajarla hasta efectivizarla. Nunca me preocuparon las notas, y si eran malas, notas bajas, aplazos, mucho menos, no vivo para ninguna nota, no me estigmatizan (término que actualmente está en boga). Una noche maratónica fue la que me llevó completar el material a presentar, todo aquel material que debía haberlo ido completarlo durante la cursada, y unas tres o cuatro horas preparar el alegato final. A este último fue al que le dediqué más esmero, porque el mensaje tenía que ser claro y que les llegue a quienes me iban a evaluar. No me importaba nada, nada más que dejarlos al descubierto de su fracaso como educacional. Tocarles su patético orgullo. Y ahora que lo veo en frío me salió tal cual lo imaginé. Fui tranquilo, ¿de qué me iba a preocupar si no me jugaba nada? Solo podía desear tener algo de suerte y nada más, la regla era desaprobar y la excepción era aprobar. Por esas cosas que siempre suceden, que uno no sabe el porque, quien en principio me iba a evaluar no lo hace y se produce un cambio de carpetas, me terminan evaluando otros “profesores”. Así se llaman, se los llaman, aunque algunos no lo merecen, pero allí están. ¿Qué docente se digna a evaluar alumnos de un curso que no conoce cuando al comienzo de las cursadas asignan a cada curso un determinado docente? En esta cátedra abundaban estos descarados, era la manera de proceder y ya tenían años de experiencia. Uno sabía donde se metía.
Aunque siempre tuve la sensación que quien me iba a evaluar había leído el expediente, se lo habían pasado, y por alguna razón habían seleccionados a unos y otros, quizás por el tamaño, no lo se, si se que quien me debía tomar era quien estaba mencionada, sin nombrarla, por sus falencias. No importa, me llamaron, me senté, y se habían leído toda la carpeta, habían seleccionado dos hojas, y me habían marcado un par de puntos, trabajaron de más porque ni siquiera llegaron.
Yo tenía bien en claro que tenía que llevarlos a mi terreno, como sabía que iba a desaprobar y no me importaba, tenía que lograr de una u otra manera que ellos queden mal consigo mismos al darse cuenta de su propio fracaso como educadores con su particular método, todo esto aunque no lo demostrasen (por si algo de dignidad tenían en su haber, porque cualquiera que se presta a estos procederes en una Universidad, o bien es un psicópata, o bien no tiene el más mínimo interés en educar sino en cobrar, y para cobrar, hay que presentarse a “evaluar”). Para este momento venía con cierta tranquilidad de haber aprobado las demás materias, y no con lo justo, así que ya estaba satisfecho conmigo mismo. Tenía que hacerlos quedar mal, demostrarles que no me interesaba en absoluto nada de lo que hicieran, pero para esto ellos tenían que entran en mi juego, sino ya perdía antes de empezar. Traté sobre todo de no mostrarme nervioso, creo que lo conseguí, ir con total tranquilidad, tampoco el otro extremo, de estar acelerado. Puse las dos manos separada sobre la mesa, me senté derecho, y cuando hablaba hice un par de movimientos con las manos, incluso pedí el expediente, busqué, me manejé con tranquilidad con él. No les levanté la voz, como mi vos es baja, y al profesor que hacía las veces de malo tenía dificultad para escuchar, eso le molestaba un tanto más, incluso hizo bajar la voz a los demás que estaban evaluando, que eran tres alumnos más con seis profesores, todos en la misma aula. En está cátedra es así, van más “docentes” que alumnos, arman tribunales de dos o tres, y comienzan con prácticas propias de policiales, uno hace las veces de malo y otro de bueno, tan patético como eso.
Estaba sentado en el asiento de los profesores, y podía verlos a todos que estaban a lo largo de un par de bancos contra la pared, incluso los dos que me evaluaban a mi no veían a los demás, porque estaban de espaldas a los otros. Así que me hacen algunas preguntas, empiezo a dar vueltas, eran tendenciosas, y yo que respondía en general, me dicen que busque un punto que ya previamente había mencionado. Antes de preparar mi expediente, había separado lo que venía junto.
Es decir, que eran dos Resoluciones y fotocopiadas estaba las dos juntos con el resto del material, por esa costumbre que tengo de separar todo, las había vuelto a fotocopiar, está vez, bien fotocopiadas y por separado, y así las agregué. Como ahora tenía que responder mal así me iba rápido, observo la Resolución sobre la que me pregunta y empiezo a buscar la respuesta en la otra Resolución, empiezo a dar vueltas sobre ese punto, estos señores sabían la respuesta, y sabían que mis respuesta eran equivocadas, y por mi parte les leída textual y mi respuesta era correcta pero a una pregunta inexistente, hasta que la profesora que hacía las veces de buena se da cuenta y me señala que estaba en la Resolución equivocada, bien, pasó me disculpo por mi “error”. Superado este punto, pasan al segundo, me pregunta por un fallo, les comienzo a responder teóricamente y ellos querían los hechos, les empiezo a hablar de los hechos a medias y les digo como fue resuelto el otro fallo que acompañaba a ese, ya miran con cara de pocos amigos, frente al error, y ahí les digo que me confundí con el otro fallo. Ya esperaba me dijeran que me vaya pero tenían voluntad de seguir. Lo que siguió después fue fantástico. Me preguntan por mi parcial, o no lo habían visto o lo habían pasado por alto, o se hicieron los descuidados, lo cierto es que el parcial no estaba señalado como lo demás, lo empiezo a buscar hasta que lo encuentro. Me preguntan por la nota y les contesto. Resulta que tenía dos notas para una solo examen. Se sorprenden y me preguntan si había pedido revisión de examen, les contesto que no y me preguntan porque tenía dos notas, les respondo que fue lo que sucedió en el curso, me piden la mejora y les digo que no la hice. Y ya empieza a hacerse el molesto el que hacía las veces de malo, y comienzan a indagar por las mejoras, yo tenía una sola hecha de las como cinco que había que realizar, le digo que no las había hecho, que había cumplido con los requisitos formales, que no eran obligatorias. Le abro de una pasada el expediente ojeándolo y le digo que no había hecho ninguna, dándole a entender que como que no lo había visto cuando lo miró o se hacía el distraído. Me pregunta que había hecho mal y que haga la mejora en el momento, la mujer que hacía de buena miraba callada y el individuo que hacía de malo hace el comentario que esperaba, pero usted así no está para aprobar y sí, tiene razón, estoy de acuerdo con usted, alcanza a decir “pero le faltan las mejoras”, lo corté y le digo de la incoherencia “mi curso-ellos evaluando” y le digo que tiene razón, que no estaba aprobar, la profesora miraba con cara asombrada, le vuelvo a recordar que no estaba para aprobar, que él tenía razón, mirando fijo al profesor (hasta ahora, en la mayoría de las veces, salvo contadas excepciones, miraba a la profesor e ignoraba por completo la existencia del otro profesor), entonces interviene la profesora, y me dice que si pensaba recibirme (exactamente ¿qué te importa? voy a aprender, no a perder el tiempo con dos matones de esa cátedra), y le contesto que algún día me iba a recibir (efectivamente sucedió), me dice que bueno, que estaba ahí para aprobar la materia (la verdad que no, estaba ahí para desaprobar y cursarla en otra opción y si aprobarla, pero nunca ahí con dos miserias como las que ofrecía dicha cátedra para “enseñar”), el digo que no, que ya había patinado dos veces, que tenía razón el "profesor" y es el momento en que al profesor le cae la ficha, alcanzó a decir algo así como “pero, ah…” (el momento del click cerebral al al matón de la cátedra, una cátedra que se nutría de esta gente, a los profesores se los encontraba en las otras cátedras y había disponible más de 8 cada una con no menos de 15 o 16 profesores por comisión) y ahí se quedó inmutable, la mujer sonrió y el profesor dijo “bueno listo”, les pregunto si me podía llevar el expediente, me dicen que si (¿y para que lo querían? ¿para qué lo iban a querer que no fuera molestar a los alumnos? Pocos que llegaban a esa instancia), me devuelven el folio con el que lo tenía, me tomaron el nombre, los saludé y me fui. Fin.
Imagino, que esta dupla, como los restantes matones de esta cátedra, cuyo titular nunca aparece por ningún curso, pasaron a fin de mes a cobrar su salario, a pesar que no enseñan, fastidian, son anónimos, cobardes, gente que es mejor tenerlas lejos que cerca.
A como lo entiendo yo, profesores que desprecian la educación, no aprendí nada en la cursada en dicha comisión, y al final, lo podría haber pasado tranquilamente, con una noche dedicada a hacer todo lo del curso, estaba más completo que la mayoría de los que rendían, estos sujetos solo van a cobrar un sueldo, a mostrarse como los exigentes, a tratar mal a los alumnos, pero de enseñar, bien gracias, que se guarden el aplazo, el orgullo, su triste vida. No me costaba nada aguantar un poco que me sobren e irme aprobado, pero no me interesó. A fin de cuenta, la materia la aprobé, no sin antes aprender, y la cursada en dicha cátedra resultó en una pérdida de tiempo con estos inservibles a su cargo. La próxima vez ese pobre diablo lo va pensar dos veces, como el que dictó la cursada que “misteriosamente”, cambió su actitud de “malo” a “bueno”, son resentidos, canallas. En algún momento, todo vuelve y allá ellos, para ellos Siembra vientos, cosecha tempestades. Para mí, como decía una conocida sor, Presevera y triunfarás.
Aunque siempre tuve la sensación que quien me iba a evaluar había leído el expediente, se lo habían pasado, y por alguna razón habían seleccionados a unos y otros, quizás por el tamaño, no lo se, si se que quien me debía tomar era quien estaba mencionada, sin nombrarla, por sus falencias. No importa, me llamaron, me senté, y se habían leído toda la carpeta, habían seleccionado dos hojas, y me habían marcado un par de puntos, trabajaron de más porque ni siquiera llegaron.
Yo tenía bien en claro que tenía que llevarlos a mi terreno, como sabía que iba a desaprobar y no me importaba, tenía que lograr de una u otra manera que ellos queden mal consigo mismos al darse cuenta de su propio fracaso como educadores con su particular método, todo esto aunque no lo demostrasen (por si algo de dignidad tenían en su haber, porque cualquiera que se presta a estos procederes en una Universidad, o bien es un psicópata, o bien no tiene el más mínimo interés en educar sino en cobrar, y para cobrar, hay que presentarse a “evaluar”). Para este momento venía con cierta tranquilidad de haber aprobado las demás materias, y no con lo justo, así que ya estaba satisfecho conmigo mismo. Tenía que hacerlos quedar mal, demostrarles que no me interesaba en absoluto nada de lo que hicieran, pero para esto ellos tenían que entran en mi juego, sino ya perdía antes de empezar. Traté sobre todo de no mostrarme nervioso, creo que lo conseguí, ir con total tranquilidad, tampoco el otro extremo, de estar acelerado. Puse las dos manos separada sobre la mesa, me senté derecho, y cuando hablaba hice un par de movimientos con las manos, incluso pedí el expediente, busqué, me manejé con tranquilidad con él. No les levanté la voz, como mi vos es baja, y al profesor que hacía las veces de malo tenía dificultad para escuchar, eso le molestaba un tanto más, incluso hizo bajar la voz a los demás que estaban evaluando, que eran tres alumnos más con seis profesores, todos en la misma aula. En está cátedra es así, van más “docentes” que alumnos, arman tribunales de dos o tres, y comienzan con prácticas propias de policiales, uno hace las veces de malo y otro de bueno, tan patético como eso.
Estaba sentado en el asiento de los profesores, y podía verlos a todos que estaban a lo largo de un par de bancos contra la pared, incluso los dos que me evaluaban a mi no veían a los demás, porque estaban de espaldas a los otros. Así que me hacen algunas preguntas, empiezo a dar vueltas, eran tendenciosas, y yo que respondía en general, me dicen que busque un punto que ya previamente había mencionado. Antes de preparar mi expediente, había separado lo que venía junto.
Es decir, que eran dos Resoluciones y fotocopiadas estaba las dos juntos con el resto del material, por esa costumbre que tengo de separar todo, las había vuelto a fotocopiar, está vez, bien fotocopiadas y por separado, y así las agregué. Como ahora tenía que responder mal así me iba rápido, observo la Resolución sobre la que me pregunta y empiezo a buscar la respuesta en la otra Resolución, empiezo a dar vueltas sobre ese punto, estos señores sabían la respuesta, y sabían que mis respuesta eran equivocadas, y por mi parte les leída textual y mi respuesta era correcta pero a una pregunta inexistente, hasta que la profesora que hacía las veces de buena se da cuenta y me señala que estaba en la Resolución equivocada, bien, pasó me disculpo por mi “error”. Superado este punto, pasan al segundo, me pregunta por un fallo, les comienzo a responder teóricamente y ellos querían los hechos, les empiezo a hablar de los hechos a medias y les digo como fue resuelto el otro fallo que acompañaba a ese, ya miran con cara de pocos amigos, frente al error, y ahí les digo que me confundí con el otro fallo. Ya esperaba me dijeran que me vaya pero tenían voluntad de seguir. Lo que siguió después fue fantástico. Me preguntan por mi parcial, o no lo habían visto o lo habían pasado por alto, o se hicieron los descuidados, lo cierto es que el parcial no estaba señalado como lo demás, lo empiezo a buscar hasta que lo encuentro. Me preguntan por la nota y les contesto. Resulta que tenía dos notas para una solo examen. Se sorprenden y me preguntan si había pedido revisión de examen, les contesto que no y me preguntan porque tenía dos notas, les respondo que fue lo que sucedió en el curso, me piden la mejora y les digo que no la hice. Y ya empieza a hacerse el molesto el que hacía las veces de malo, y comienzan a indagar por las mejoras, yo tenía una sola hecha de las como cinco que había que realizar, le digo que no las había hecho, que había cumplido con los requisitos formales, que no eran obligatorias. Le abro de una pasada el expediente ojeándolo y le digo que no había hecho ninguna, dándole a entender que como que no lo había visto cuando lo miró o se hacía el distraído. Me pregunta que había hecho mal y que haga la mejora en el momento, la mujer que hacía de buena miraba callada y el individuo que hacía de malo hace el comentario que esperaba, pero usted así no está para aprobar y sí, tiene razón, estoy de acuerdo con usted, alcanza a decir “pero le faltan las mejoras”, lo corté y le digo de la incoherencia “mi curso-ellos evaluando” y le digo que tiene razón, que no estaba aprobar, la profesora miraba con cara asombrada, le vuelvo a recordar que no estaba para aprobar, que él tenía razón, mirando fijo al profesor (hasta ahora, en la mayoría de las veces, salvo contadas excepciones, miraba a la profesor e ignoraba por completo la existencia del otro profesor), entonces interviene la profesora, y me dice que si pensaba recibirme (exactamente ¿qué te importa? voy a aprender, no a perder el tiempo con dos matones de esa cátedra), y le contesto que algún día me iba a recibir (efectivamente sucedió), me dice que bueno, que estaba ahí para aprobar la materia (la verdad que no, estaba ahí para desaprobar y cursarla en otra opción y si aprobarla, pero nunca ahí con dos miserias como las que ofrecía dicha cátedra para “enseñar”), el digo que no, que ya había patinado dos veces, que tenía razón el "profesor" y es el momento en que al profesor le cae la ficha, alcanzó a decir algo así como “pero, ah…” (el momento del click cerebral al al matón de la cátedra, una cátedra que se nutría de esta gente, a los profesores se los encontraba en las otras cátedras y había disponible más de 8 cada una con no menos de 15 o 16 profesores por comisión) y ahí se quedó inmutable, la mujer sonrió y el profesor dijo “bueno listo”, les pregunto si me podía llevar el expediente, me dicen que si (¿y para que lo querían? ¿para qué lo iban a querer que no fuera molestar a los alumnos? Pocos que llegaban a esa instancia), me devuelven el folio con el que lo tenía, me tomaron el nombre, los saludé y me fui. Fin.
Imagino, que esta dupla, como los restantes matones de esta cátedra, cuyo titular nunca aparece por ningún curso, pasaron a fin de mes a cobrar su salario, a pesar que no enseñan, fastidian, son anónimos, cobardes, gente que es mejor tenerlas lejos que cerca.
A como lo entiendo yo, profesores que desprecian la educación, no aprendí nada en la cursada en dicha comisión, y al final, lo podría haber pasado tranquilamente, con una noche dedicada a hacer todo lo del curso, estaba más completo que la mayoría de los que rendían, estos sujetos solo van a cobrar un sueldo, a mostrarse como los exigentes, a tratar mal a los alumnos, pero de enseñar, bien gracias, que se guarden el aplazo, el orgullo, su triste vida. No me costaba nada aguantar un poco que me sobren e irme aprobado, pero no me interesó. A fin de cuenta, la materia la aprobé, no sin antes aprender, y la cursada en dicha cátedra resultó en una pérdida de tiempo con estos inservibles a su cargo. La próxima vez ese pobre diablo lo va pensar dos veces, como el que dictó la cursada que “misteriosamente”, cambió su actitud de “malo” a “bueno”, son resentidos, canallas. En algún momento, todo vuelve y allá ellos, para ellos Siembra vientos, cosecha tempestades. Para mí, como decía una conocida sor, Presevera y triunfarás.
lunes, 15 de septiembre de 2014
Taxista desatento.
Como curiosidad, cierta vez allá por el año 2007, a punto de cruzar caminando la Avenida Coronel Díaz, un turista, con su pareja, la cual llevaba un cochecito con un bebé en su interior, hace señas a un taxi para tomarlo, el taxi para, el taxista abre la puerta trasera del auto, el turista como que se agacha, no para entrar, asoma la cabeza, y habrán sido dos segundos, cierra la puerta y dice, con acento característico de algún lugar, "No, otro, no, no, otro". Ya para mis adentros me estaba preguntando que habrá sucedido. El taxista se inclina y vuelve abrir la puerta y le pregunta ¿por qué no?, el turista lo ignora con un gesto y vuelve a repetir "no, no, otro", en ese mismo momento hace señas a otro taxi que aún no había cruzado, de hecho mirando lo que sucedía yo no había cruzado. El otro taxi al que le hace señas, también para, y taxista anterior cierra la puerta luego de repetir otra vez ¿por qué no?, el nuevo taxi para, ve a la mujer y le pregunta al turista ¿el coche lo pones atrás o adelante? el turista responde en cualquier lado está bien, y el taxista comienza a mover el asiento.
Como tercero observador no puedo conocer la causa de la negativa del turista al primer taxi, pero intuyo que fue a desatención de mover el asiento para el cochecito del bebé, el primer taxista le fue indiferente la situación, y creo que el turista espera un gesto, fue lo único que note en diferencias, de hecho el primer taxi era mejor auto que el segundo, este último ni siquiera tenía apoya-cabeza delantero (cuando son obligatorios) pero el chofer fue más amable con el turista al que le dio la atención en lo concerniente al cochecito.
Como tercero observador no puedo conocer la causa de la negativa del turista al primer taxi, pero intuyo que fue a desatención de mover el asiento para el cochecito del bebé, el primer taxista le fue indiferente la situación, y creo que el turista espera un gesto, fue lo único que note en diferencias, de hecho el primer taxi era mejor auto que el segundo, este último ni siquiera tenía apoya-cabeza delantero (cuando son obligatorios) pero el chofer fue más amable con el turista al que le dio la atención en lo concerniente al cochecito.
domingo, 31 de agosto de 2014
La Boca.
Enero 2007. Fui hasta el barrio La Boca, la idea era llegar a Caminito, sacar algunas fotos y regresar. Tomé el colectivo 152. La Boca es un barrio de casas humildes sin mucho de ostentación. El colectivo 152 tiene la particularidad que te muestra como las dos caras de la ciudad, en un lado los edificios más grandes, nuevos, cuidados, las plazas arregladas y cuidadas, limpias, muchos edificios de oficinas, una o tal vez la zona más cara de Capital Federal, pero una vez que el colectivo cruza la Casa de Gobierno, yendo para el otro lado, o sea, la zona sur de la Ciudad, a unas pocas cuadras ya todo comienza a cambiar, las casas son todas viejas, se nota el descuido, es un barrio más humilde y más pobre. Actualmente hacia el 2014 están realizando algunas obras y dándoles otro aspecto a la zona sur de la Ciudad, allá por comienzos del 2007 era bastante distinto.
El colectivo cruzó la autopista, vi el edificio del diario Crónica, al que había ido en un par de oportunidades anteriormente por otra cuestión, vi el Parque Lezama, donde había una feria, como tantas muchas que hay los fines de semana en los parques de la ciudad, es una feria con importante cantidad de puestos de ropa usada, vi el hospital Cosme Argerich, un edificio imponente que ya tiene más de cincuenta años, tantas veces escuchado en la televisión, y luego ya se llega al Riachuelo, me baje un par de cuadras antes y caminé hasta llegar al puente Avellaneda, me paré y le tomé una fotografía, luego otra, había una familia también tomando fotos en el lugar. En eso un policía, que previamente había cruzado cuando llegaba caminado, me llama, me pregunta si soy turista y de donde era, le respondo que no, que era de Capital, y me dice que tenga cuidado con la cámara y con la mochila, que la zona estaba complicada y que estaba calificada como alerta rojo. Allá por principios del 2007 era una zona insegura, turística pero insegura, generalmente toda la zona sur de la Ciudad es insegura, al menos eso indicaban las estadísticas con respecto a otros lugares de la Capital. Le di las gracias al policía por la advertencia y me fui caminando hasta Caminito, que serían dos cuadras por la vereda que bordea el Riachuelo, había una cantidad de prefectos, este policía estaba en la esquina, pero fácil conté en dos cuadras diez o más miembros de prefectura, imagino que es para proteger y cuidar el turismo del lugar. Continué caminando y llegué a la otra punta, el olor que sale del Riachuelo es terrible, insoportable, tenemos uno de los ríos más contaminados del mundo, y allá por el 2007 nadie de los que deberían preocuparse en hacer algo, hace algo, o sea, nuevamente el gobierno y todos los anteriores. La Corte Suprema falló, y ordenó senear al Riachuelo, y esto es que lo vienen haciendo hace ya algunos años, desconozco como estará la situación ahora en el 2014. Allí en La Boca, al menos en ese sector del barrio, la zona turística hay una feria, muy pequeña en relación con las de las demás plazas y parques. Y luego el Caminito y los que venden artesanías y dibujos y hasta algunos bares y restaurantes. Caminito es un viejo callejón o pasaje, de 150 metros de largo, angosto, por ese lugar circulaba originalmente un tren, que en algún momento se inauguró una calle museo, conservándose la fachada de las antiguas casas, de variados colores, como eran originalmente, producto de la inmigración, sobre todo italiana. La Boca es una barrio que tiene cercanía al puerto en los primeros años del siglo XX. En el momento que llegué, justo terminaba una pareja de bailar tango y otra pareja de turistas que los estaban mirando que se iban, en eso veo que la chica que bailaba tango los corre con el sombrero y les dice “¿no?” y algo más que no alcancé a escuchar, entonces la pareja de turistas se sonríe y le deja en el sombrero una moneda o billete. Llegado hasta ahí, di la vuelta y regresé hasta donde estaba el policía que me paró cuando llegaba, pensaba tomar el colectivo pero no sabía donde estaba la parada, si ahí mismo o caminar unas cuadras, así que caminé y cuando llegó nuevamente a la esquina, lo saludo al policía y se viene, y me pregunta para donde iba, le dije que iba para Lezama, y me dice que bueno, pero que tenga cuidado de ir para el otro lado (para el lado del río), que no vaya para la plaza Solís y que ayer habían acuchillado a una persona o le habían cortado con una botella, plaza Solis queda a dos cuadras de allí. Me fui caminando hacía Parque Lezama, pero cuando llegué al hospital, desde donde se veía el parque, decidí no continuar y ahí mismo subía al 152 para emprender el regreso, dejando pendiente Parque Lezama para otra oportunidad.
El colectivo cruzó la autopista, vi el edificio del diario Crónica, al que había ido en un par de oportunidades anteriormente por otra cuestión, vi el Parque Lezama, donde había una feria, como tantas muchas que hay los fines de semana en los parques de la ciudad, es una feria con importante cantidad de puestos de ropa usada, vi el hospital Cosme Argerich, un edificio imponente que ya tiene más de cincuenta años, tantas veces escuchado en la televisión, y luego ya se llega al Riachuelo, me baje un par de cuadras antes y caminé hasta llegar al puente Avellaneda, me paré y le tomé una fotografía, luego otra, había una familia también tomando fotos en el lugar. En eso un policía, que previamente había cruzado cuando llegaba caminado, me llama, me pregunta si soy turista y de donde era, le respondo que no, que era de Capital, y me dice que tenga cuidado con la cámara y con la mochila, que la zona estaba complicada y que estaba calificada como alerta rojo. Allá por principios del 2007 era una zona insegura, turística pero insegura, generalmente toda la zona sur de la Ciudad es insegura, al menos eso indicaban las estadísticas con respecto a otros lugares de la Capital. Le di las gracias al policía por la advertencia y me fui caminando hasta Caminito, que serían dos cuadras por la vereda que bordea el Riachuelo, había una cantidad de prefectos, este policía estaba en la esquina, pero fácil conté en dos cuadras diez o más miembros de prefectura, imagino que es para proteger y cuidar el turismo del lugar. Continué caminando y llegué a la otra punta, el olor que sale del Riachuelo es terrible, insoportable, tenemos uno de los ríos más contaminados del mundo, y allá por el 2007 nadie de los que deberían preocuparse en hacer algo, hace algo, o sea, nuevamente el gobierno y todos los anteriores. La Corte Suprema falló, y ordenó senear al Riachuelo, y esto es que lo vienen haciendo hace ya algunos años, desconozco como estará la situación ahora en el 2014. Allí en La Boca, al menos en ese sector del barrio, la zona turística hay una feria, muy pequeña en relación con las de las demás plazas y parques. Y luego el Caminito y los que venden artesanías y dibujos y hasta algunos bares y restaurantes. Caminito es un viejo callejón o pasaje, de 150 metros de largo, angosto, por ese lugar circulaba originalmente un tren, que en algún momento se inauguró una calle museo, conservándose la fachada de las antiguas casas, de variados colores, como eran originalmente, producto de la inmigración, sobre todo italiana. La Boca es una barrio que tiene cercanía al puerto en los primeros años del siglo XX. En el momento que llegué, justo terminaba una pareja de bailar tango y otra pareja de turistas que los estaban mirando que se iban, en eso veo que la chica que bailaba tango los corre con el sombrero y les dice “¿no?” y algo más que no alcancé a escuchar, entonces la pareja de turistas se sonríe y le deja en el sombrero una moneda o billete. Llegado hasta ahí, di la vuelta y regresé hasta donde estaba el policía que me paró cuando llegaba, pensaba tomar el colectivo pero no sabía donde estaba la parada, si ahí mismo o caminar unas cuadras, así que caminé y cuando llegó nuevamente a la esquina, lo saludo al policía y se viene, y me pregunta para donde iba, le dije que iba para Lezama, y me dice que bueno, pero que tenga cuidado de ir para el otro lado (para el lado del río), que no vaya para la plaza Solís y que ayer habían acuchillado a una persona o le habían cortado con una botella, plaza Solis queda a dos cuadras de allí. Me fui caminando hacía Parque Lezama, pero cuando llegué al hospital, desde donde se veía el parque, decidí no continuar y ahí mismo subía al 152 para emprender el regreso, dejando pendiente Parque Lezama para otra oportunidad.
sábado, 2 de agosto de 2014
Vivencias. La viejita que esperaba.
Esto lo escribí en enero del 2007. Leyendo unos recortes de diario que tenía, encontré uno que a continuación voy a transcribir, aunque el original era más extenso, solo voy a copiar la parte que más me interesa, y dice:
Cuando te sonríe un adulto mayor, es porque espera…
¿Qué espera?
Que lo saludes y no pases a su lado, sin hablarle sin saludarlo. Quiere que le cuente, como te ha ido, ¿te divertiste?
(y sigue…)
Allá por el día domingo 14 de enero de 2007, visitando el Rosedal, me paro en el muelle del lago a tomar algunas fotos, había unos pájaros que paraban todos en un árbol lleno de ramas sin hojas, estos pájaros daban vueltas en el aire, y algunos se lanzaban al agua, posiblemente en el vuelo capturaban su comida, quizás eran golondrinas, pero desconozco, porque no los pude ver con claridad de cerca. Y ahí parado en una de las puntas del muelle, que es bien chico, si llega a medir dos metros es mucho, tomaba fotos, saqué unas cuantas, y por ahí me doy cuenta que en la otra punta, en un asiento, había una viejita sentada, estaba sola. Cuando llegué al muelle, la viejita ya estaba pero no me había dado cuenta de su presencia, vi la punta del muelle vacía y los pájaros volando y me dirigí de una a ese lugar, que por cierto estaba muy bueno para sacar fotos. La viejita se ve que me observaba, y cuando me estoy por ir, me pregunta por el alcance de la cámara, así que le doy una respuesta y me empieza a comentar que era un lindo lugar, y que había visto un gorrión con un encuadre excelente encima de la baranda del muelle, etc… En fin, al parecer quería hablar, así que después de cruzar un par de palabras, me fui, y después cuando leo el recorte del cual cite un fragmento al comienzo, recordé a esa viejita que esperaba, esperaba hablar con alguien.
Cuando te sonríe un adulto mayor, es porque espera…
¿Qué espera?
Que lo saludes y no pases a su lado, sin hablarle sin saludarlo. Quiere que le cuente, como te ha ido, ¿te divertiste?
(y sigue…)
Allá por el día domingo 14 de enero de 2007, visitando el Rosedal, me paro en el muelle del lago a tomar algunas fotos, había unos pájaros que paraban todos en un árbol lleno de ramas sin hojas, estos pájaros daban vueltas en el aire, y algunos se lanzaban al agua, posiblemente en el vuelo capturaban su comida, quizás eran golondrinas, pero desconozco, porque no los pude ver con claridad de cerca. Y ahí parado en una de las puntas del muelle, que es bien chico, si llega a medir dos metros es mucho, tomaba fotos, saqué unas cuantas, y por ahí me doy cuenta que en la otra punta, en un asiento, había una viejita sentada, estaba sola. Cuando llegué al muelle, la viejita ya estaba pero no me había dado cuenta de su presencia, vi la punta del muelle vacía y los pájaros volando y me dirigí de una a ese lugar, que por cierto estaba muy bueno para sacar fotos. La viejita se ve que me observaba, y cuando me estoy por ir, me pregunta por el alcance de la cámara, así que le doy una respuesta y me empieza a comentar que era un lindo lugar, y que había visto un gorrión con un encuadre excelente encima de la baranda del muelle, etc… En fin, al parecer quería hablar, así que después de cruzar un par de palabras, me fui, y después cuando leo el recorte del cual cite un fragmento al comienzo, recordé a esa viejita que esperaba, esperaba hablar con alguien.
domingo, 8 de junio de 2014
Vivencias. La mala atención.
Realicé la compra de un nebulizador, que
no era el más barato ni el más caro. Y lo hice porque tenía la comodidad de
poder elegirlo por mí mismo sin interferencias de vendedores. Aun así me acerco
a la sección farmacia y le hago una consulta a la farmacéutica la cual no sabe
contestar, una consulta que versaba sobre la comparativa en dos aparatos. A
pesar de la ignorancia en materia de nebulizadores por parte de la farmacéutica
me decido por uno voy y lo pago. Después que lo pago, y no antes, la empleada
de caja, me dice que después que pase una
semana me acerque nuevamente al local con el ticket de compra y la garantía que
me la van a sellar. Que hagan esto está mal, la deberían sellar en el
momento como cualquier casa seria y responsable. Pero esta gente parece
comportarse de maneras diferente. Y conjeturo que lo hacen porque algunas
personas no les interesan volver, o no pueden, o pierden el ticket, o desisten
de hacerlo por restarle importancia. Cuando me retiro del local sonó como pasa
siempre la alarma, porque algunos productos no los desactivan entonces uno
tiene que esperar la venia complaciente de esas patéticas personas que hacen la
seguridad privada del local.
Pasa una semana y regreso como me
indicaron. Hago la fila de espera me atiende el cajero y me dice que él no sella, que lo hacen en farmacia.
Me dirijo a la sección farmacia, que generalmente está al fondo del local, y me
atiende una irrespetuosa que lo primero que me dice es que ella no sella. Le explico lo que me indicó
la cajera que me vendió el nebulizador y mira el ticket, y continuación dice
que ese no era el local, le digo que
sí, ese es el local donde hice la compra. Termina diciendo que me lo sella pero con la fecha de compra.
Bueno, sellalo y listo, ¡que me importa la fecha!, hubiese preferido que lo
sellen el día que lo compré y listo. Me repite que los sellados de garantías se tienen que realizar el mismo día de la
compra. Entonces ¡pónganse de acuerdo entre ustedes que no son más que
simple empleados vendedores y nada más! Ahí me fui, quizás no vuelva a comprar
un producto de similares características a Farmacity,
habiendo otras cadenas de farmacias, cuando te tratan así de forma
desconsiderada me parece que lo mejor que buscar otras opciones.
viernes, 6 de junio de 2014
Vivencias. Sociedad.
Ayer al
mediodía veo un señor de esos que cuidan las obras en construcción, más bien un
cuidador del terreno cercado por chapas y portones, arrancando con toda a furia
unos carteles de propaganda mal pegados justamente estaban pegados en “sus
chapas” y luego que los arranca (los carteles que molestaban solo eran dos) los
arroja al piso y los comienza a pisar con violencia para achicarlos a modo que
molesten lo más mínimo posible en un rincón entre dos postes donde los había
arrojado, más adelante, me cruzo con una mujer que no se caracterizaba por la
pulcritud, le hablaba a un gato maullador que llevaba en una bolsa, el felino
había sido capturado en el Jardín Botánico, y la mujer, en la huida, le decía “callate, ya pasa, ya va” luego unos
pasos más adelante, justo en el frente de la comisaría, una frenada brusca de
un taxista, inmediatamente seguida del grito de un peatón que cruzaba un poco
más atrás junto con su familia “el
derecho de paso lo tengo yo que estoy cruzando”, era un sujeto grandote y
fornido, y al parecer el taxista se adelantó (mal) y este señor le golpeó el
auto, lo escupió o le gritó, lo cual motivó al taxista al frenado, luego
siguieron cada uno por su camino. Continué mi itinerario, y a sólo una cuadra
del lugar, un auto bien cuidado, bastante nuevo, un Passat color verdeazulado,
polarizado, abre la ventanilla y tira una bolsa a la calle, que hace un pequeño
estruendo, al parecer era un plato y posibles cubiertos descartables de la
comida del mediodía, un verdadero pelotudo de esos que tantos hay, y un
transeúnte que ve desde la vereda ve lo que sucede y dice en voz alta, aahhh bueno, ¿y ahora que sigue? de
forma despectiva (con toda razón), el auto arrancó y siguió su camino.Se me
ocurrió terminar con una frase de Arthur Schopenhauer (1788-1860) Los hombres vulgares han inventado la vida
en sociedad porque les es más fácil soportar a los demás que soportarse a sí
mismos.
Aunque no estoy del todo de acuerdo con esta
frase, creo que se adecúa bastante bien a los hechos comentados.
miércoles, 4 de junio de 2014
Vivencias. Elecciones.
Ayer
27/10/2007 se realizaron las elecciones presidenciales. Y como sucede siempre,
la palabra en base a conjeturas y especulaciones de todo tipo se impuso, es lo
que percibo, un discurso único, el discurso que todos están equivocados y que
todos tienen razón, y multitud de pequeños discursos independientes entre sí en
los cuales todos tienen su verdad, y forman el discurso único. Lo cierto que
finalizadas las elecciones se puede efectuar muchas conclusiones que por
supuesto no escapan a este discurso único formado por todos mini-discursos, y
que no difiere en nada de todos ellos, mis conclusiones son mi verdad le guste
a quien le guste. Finalmente el candidato que voté para el cargo de Presidente
quedó en tercer lugar, como lo anticipaban las encuestas, el tema de las
encuestas es interesante, pero que no se diferencia mucho del resto, suelen
tener mucha tapa luego de la elección cuando desaciertan por la sorpresa que da
el electorado, esto no suele pasar casi nunca, por eso es la excepción, las
encuestas a boca de urna suelen reflejar el resultado final. Esta elección no
fue diferente, ganó la candidata oficialista, no logró superar el 45 por ciento
de los votos y le sacó una ventaja de 20 puntos al segundo candidato que
resultaba ser, también, una mujer. Las encuestas propiciaban un posible
ballotage, pero yo creo que era un impulso para llegar a él y no fundado en
datos reales, una vez finalizada la votación, la televisión, ya mostraba los
datos que con muy leves diferencias luego se dieron. ¿Quién alentó ese impulso
del que hablo? Y es muy complicado responder, los medios en primer lugar, y acá
empiezan a jugar los intereses, las partes implicadas, ¿el mismo oficialismo
propiciando y/o eligiendo su competidor? ¿el competidor en base a propias
mediciones buscando un lugar y agrandando el que tiene con base real? ¿los
intereses de determinados grupos con poder para mantenerlo o buscando ese
espacio de poder? los encuestadores ¿a quienes responden? ¿favorecen a quienes
le pagan por su trabajo? ¿actúan con independencia devolviendo calidad? no lo
sabemos, ambas situaciones son respetables. Ahora entremos a los comentarios y
discursos luego de la elección, acá es donde comienza a florecer de todo tipo,
voy a tratar de hacerlo lo más amplio posible, por lo menos todo los que
recuerde, no olvidemos que todos y cada uno de ellos tiene la razón, tienen la
verdad, y todo ellos forman la verdad. Y trataré siempre con lo negativo al
solo efecto de sacar algo bueno, porque lo negativo es lo que hay que mejorar,
es el “deber ser”, es a lo que se apunta, a alguien, le tiene que interesar, me
niego a pensar que nadie quiere cambiar lo malo, y desde una mirada
individualista favorecerse a uno mismo y no al conjunto, pero de manera que
para favorecerse a uno mismo haya que favorecer al conjunto
Comencemos
antes del inicio del comicio, ya un día antes, las autoridades de mesa
designadas sólo habían confirmado el 20% del total de sobres enviados, mal y
cierto, la falta de organización comenzaba a manifestarse, como luego hablaré
de ella, y eso está mal, ¿fue hecho a propósito? nunca lo sabremos, creo que en
la desorganización manifestada influyó la burocracia de parte del Gobierno,
Nacional y Provinciales como primer factor importante, punto a considerar los
errores en los padrones, las faltas y demoras en entregar DNI, como suele suceder
con las entregas de DNI, apuran todo a último momento y esto no se escapa a las
reglas de la experiencia, ya lo dijo Napoleón, “vísteme despacio que estoy apurado”, evidentemente querer hacer el
último día lo que no se hizo durante todo el año, es de lógico pensar que iba a
resultar mal, como así resultó, en un caso, los señores del Registro decidieron
hacer un paro por “sueldos dignos”, ¿qué
más decir? Es burocracia y desidia de los Gobiernos de turno, otro punto a
tener en cuenta son los fiscales y los ciudadanos, estos últimos merecen
párrafo especial por dos motivos que ahora explicaré, de los cuales uno es
complicidad entre gobierno y ciudadano, ahora es el tema de los fiscales,
cuanto más, mejor, es mi parecer, pero aquí se presenta la falta de fiscales de
partidos opositores o con menos afiliados, el tema de los afiliados es un caso
particular, por la falta de control y datos certeros, pero no es punto para
tratar los Partidos Políticos minoritarios, tienen de alguna u otra manera, que
garantizar la elección, con las herramientas que se tengan a mano, una de ellas
es la fiscalización de la misma, entonces, creo yo, es conveniente que en cada
elección los Partidos Políticos minoritarios se ocupen de este tema, incluso
capacitando (por mínimo que sea, no se requiere mucho para fiscalizar una
elección), es fundamental lograr inducir la voluntad del potencial fiscalizador
en que ejerza con ganas su tarea fiscalizadora, para esto, y ahora regreso
sobre el punto ciudadano-gobierno, es necesaria una motivación, en lo posible
materialmente positiva, es decir, los ciudadanos no quieren fiscalizar, es una
realizar, van compelidos porque se trata de una carga pública, siempre hay un
poco de todo, hay algunos voluntarios y otros que por sus funciones deben
acudir (maestros, funcionarios judiciales), pero los hechos revelan que el
común de la gente trata de evitar la actividad que le consume una jornada
laboral cuando podría ser una jornada de descanso, cuando “se luchó” por el
voto, cuando habiendo pasado por la triste experiencia de no poder votar, es
justamente que ahora que sí podemos en el más largo período ininterrumpido de
ejercerlo, ¿por qué no fortalecerlo? es justamente cuando hay que fortalecer la
institución y no desvalorizarla y descuidarla, los ciudadanos motivarse,
encontrar la vuelta para que sea algo bueno y no malo como se lo ve, los
Partidos Políticos fomentando la participación no solo en la tarea
propagandística y el ir a votar (este tema nos mete en el “voto voluntario”
idea con la que comulgo), y de parte del Gobierno, la motivación y
capacitación, la primera por sobre todo, dada que actualmente de paga un total
de $ 60 (alrededor de U$S 3) al presidente de mesa, ahora en la mesa hay como
mínimo un presidente, el presidente suplente (ambas autoridades de mesas) y
luego los fiscales, en la que me tocó a mí, había tres, el número variaba
entres tres o cuatro. Bien, los $60 los repartían entre los cinco o seis en la
mesa, la ecuación es sencilla, $10 pesos por estar todo un día sentado y
atendiendo a los votantes más lo que implica el conteo y problemas que se
pueden suscitar. Eso es malo, si van a alentar con una motivación económica,
que sea eso y no una burla. Ahora el País está saliendo de la crisis, hay
reactivación, las arcas están llenas, hay superávit económico, dinero no falta,
yo no se nada de economía pero no hay que ser muy despierto para una ecuación
simple, pago más, no importa cuánto, $60 , $100 o $150 pesos a cada uno de los
integrantes de la mesa y no un total a uno solo o a repartir entre todos, de
manera que evidentemente ingresa dinero al sistema, esto se resta (para el caso
que influya en la inflación) vendiendo divisas por parte del Estado. Acá existe
falta de interés del Estado en motivar los integrantes de las casi 80.000
mesas. Bien, ahora se desarrolla la jornada y lo de siempre, golpes de calor en
la gente, falta de espacio, falta de organización, los que llegan a último
momento, los que llegan primero y los hacen quedarse en el mesa por ausencia de
los requeridos, algún que otro conflictivo al que retiran del lugar, algunas
confusiones, pero en líneas generales, todo se desarrolló con normalidad, no
hubo hechos de violencia, los medios lo hubiesen reflejado al momento, la
sangre es de lo que más vende, por suerte no la hubo, en esto tuvo razón el
Ministro del Interior cuando dijo que todo se desarrolló con total normalidad,
es entendible que luego exageró un poco, pero es natural por su función, es
lógico que la defienda y la exalte, porque por cualquier problema debe (en los
hechos corresponde un “debería”) responder. Una jueza luego dijo que "no se registran delitos
electorales", salvo tres casos de contravenciones. Las irregularidades
de siempre, que muestran lo malo del País, y lo peor de la naturaleza humana,
tanto de aquellos que hacen como de aquellos otros que no hacen cuando deben
hacer, así se ven casos de personas que alquilaban bebés para pasar primero en
la fila, en Provincias del interior la manipulación con los aborígenes abusando
de la ignorancia de estos en temas cívicos, burlándose con sus nombres, los DNI
falsos y los duplicados, los muertos que votan, aunque parezca increíble votan
muertos por burocracia y desconsideración administrativa, existen muertos
habilitados para votar en número importante, todas noticias que uno lee en los
medios y que ya son tan comunes que casi pasan desapercibidas, los cortes
dañinos a las boletas, los robos de boletas, etc… . El comicio finalizaba a las
seis de la tarde, por las irregularidades, se amplió el horario, en Capital se
estiró el horario hasta las siete de la tarde, una hora más, en Provincia de
Buenos Aires se extendió hasta que sufrague el último votante en las colas que
se habían formado para votar. Existían colas largas, debido a que muchos
votantes concurren a último momento, un punto en contra para los ciudadanos, a
pesar que voté al mediodía, también había colas largas, y ingratos momentos de
espera, en mi caso, y en varios más, no menos de ocho o nueve con quienes tuve
oportunidad de hablar, también demoraron, alrededor de una hora y media. Una
vez finalizada la jornada, comienza a escucharse la voz de queja de parte de
los candidatos y de sus voceros. Por parte de los principales, los que tienen
más pantalla en la televisión, todos ellos perdedores de la elección y casi en
mayoría (porque no todos así lo hicieron) la falta de boletas era la acusación
principal y en la que todos coincidían, y esto se daba principalmente en un
sector del conurbano, uno de los lugares con mayor afluencia de votantes, y una
zona económicamente no muy bien (para decirlo de alguna manera), parecía que
casi todos coincidían que por alguna razón el Gobierno o alguien que había
favorecido al Gobierno había logrado hacer que no lleguen las boletas al lugar
de la elección, a su respectivo destino, y la segundo acusación fuerte, era que
una vez que las boletas habían llegado, por alguna razón había desaparecido o
eran saqueadas de manera sistemática, se dijo públicamente y luego se mostró
por los medios que se formularon denuncias al respecto por parte de los
apoderados de los distintos grupos políticos. Las primeras denuncias de este
tipo a los medios se hicieron muy apresuradas, y tal fue así que a los muy
pocos minutos el Ministro del Interior, salió a los medios a defender la
jornada y devolver las acusaciones, considerado que fue desconocimiento de los
Partidos Políticos hacerse cargo de enviar las boletas como correspondía, que
pareciera ser, no habían hecho lo que debían hacer. De toda maneras esta
elección me dejó mala impresión, antes los medios hablaban de una negativa de
parte del Gobierno a veedores internacionales. La carencia de voto electrónico,
por lo menos en las grandes urbes, que no son pocas, hace que proliferen estas
acusaciones fundadas o infundas, ya debería estar instalado el voto
electrónico, para evitar suspicacias. Por una lado los ánimos se elevaron y fue
así que luego una candidata, la que resultó segundo acusó al Presidente y su
esposa, la ganadora de la elección de un festejo anticipado en una especie de
ganar tiempo mientras contabilizaban los votos excluyendo a los de los grandes
centros urbanos, acusación que luego quedó en el aire porque efectivamente los
resultados se dieron, pero es algo interesante de ver, por un lado el festejo
fue prematuro con respecto a otras elecciones, por otro lado es cierto que los
resultados mostrados excluían a los grandes centros urbanos, y es cierto que se
dio el resultado, ¿es posible que todos tenían razón? quizás sí, creo yo en
opinión personal que el Presidente, tenía información que convalidaba su
festejo, sino no se hubiese lanzado a hacerlo, más que son bastante previsores,
no iban a entrar en un fiasco. Por un lado, algunos de los perdedores acusaban
de fraude y por el otro le respondían que “desde
tiempo inmemorial, el que pierde denuncia fraude”. Finalmente, perdedores
reconocieron a ganadores y estos festejaron. Lo que no cabe dudas es que ganó
la desorganización general.
(publicado originalmente el 29/10/2007)
martes, 3 de junio de 2014
Vivencias. Incendio.
El día
del incendio, flor de susto me pegué. Ese día estaba sentado escuchando música
moderadamente, en volumen bajo diría, porque me gusta escucharla muy bajo, y
sentado en la pc chateaba por msn. Tenía las ventanas abiertas. Hacía calor.
Era la tardecita, ya no recuerdo la hora exacta, pero creo que eran alrededor
de las cinco de la tarde. En eso escuché unos gritos, pero no les hice caso. La
vecina de abajo tenía la costumbre de gritar, en realidad gritaba todo el
tiempo, cuando hablaba, gritaba. Su hija, vivía un piso más abajo, justo abajo
del de ella. Su hija tenía la costumbre de gritar repitiendo lo que la madre
decía, intuyo yo que era una burla por la molestia que le ocasionaban los
gritos de su madre. La costumbre en esa familia era gritar. Así que no presté
atención a los gritos que escuchaba porque imaginé que eran los habituales.
Justo ese día no eran esos gritos, sino que eran los gritos del incendio. Yo
seguía lo más tranquilo del mundo en la pc escuchando música y chateando y los
gritos continuaban. Así que en un momento ya me pareció algo extraño, me
acerqué a la ventana, y veo que los gritos eran algo así como “salgan que se incendia”. Me empecé a
preocupar, no sabía lo que pasaba, y de la ventana que miraba no se veía nada,
ni tampoco se podía ver para abajo, pero las que gritaban, eran madre y abuela
de la hija/nieta que se le incendiaba la casa, sí, la abuela también vivía en
el edificio. Mi preocupación desconociendo la gravedad del siniestro y
escuchando muchos gritos, me llevó a dar la vuelta y abrir la otra ventana. Así
va, que me asomo por la ventana y una nube negra de humo que había tapado todo
el hueco del edificio venía subiendo. Ahí, mi anterior preocupación se
transformó en un miedo del carajo. Lo primero que se me ocurrió fue, cierro
todo y bajo. Así que inmediatamente cerré todas las ventanas, tomé las cosas de
rigor como las llaves, el reloj, y los documentos, no se cómo hice para perder
tiempo en eso, aunque siempre los tengo en el mismo lugar, y también tomé un
pañuelo, me puse la remera y antes de salir, se me ocurrió pensar en que quizás
el incendio era de abajo de todo y no iba a poder llegar. Una ocurrencia muy
tonta, no se cómo me daba tiempo para pensar cosas en ese momento, otros quizás
hubiesen rajado al toque así como estaban. Como los gritos continuaban, se me
ocurrió volver a abrir una ventana, y preguntar si se podía bajar, la nube
negra ya casi llegaba arriba de todo, abrí la ventana rapidísimo y grité “¿se puede bajar?”, las dos mujeres que
estaban a los gritos pero que evidentemente no bajaban, me escucharon, y me
respondieron, “¡por la escalera!”. Me
habían escuchado pero no habían escuchado que fue lo que pregunté, así que
volví a cerrar todo y me apresuré a salir. Cuando abro la puerta, un humo
blanco que me invade, la volví a cerrar al instante, sin siquiera poner un pie
del otro lado de la puerta, ahí mi miedo se duplicó, me decía a mí mismo en mi
interior que de esa no salía bien, pero me convencí inmediatamente que tenía
que salir, y que le iba a dar para adelante, hasta llegar debajo de todo. Como
el humo que me invadió me había permitido darme cuenta que no se veía nada, fui
a buscar la linterna, desde ese día, tengo siempre una linterna al lado de la
puerta (ya cargada con pilas). Lo segundo que hice casi instantáneamente fue
sacar el pañuelo que había tomado, un error que cometí fue no mojarlo, es de
buen saber que cuando se toma un pañuelo para taparse la boca y la nariz en
caso de humo de incendio, hay que mojarlo así funciona como filtro, pues bien,
yo no lo mojé, mi cabeza no dio para pensar en tanto, aunque hubiese debido
hacerlo. El humo de un incendio no solo es humo común sino que está acompañado
de un montón de partículas muy dañinas, además que algunas son grandes y uno
las ve volando. Ni bien tenía el pañuelo en la mano, encendí la linterna, abrí
nuevamente la puerta, salí y la cerré. Luego me había olvidado que había
cerrado a puerta, ya no recuerdo si lo hice así nomás o con llave, luego me
había entrado la duda si la había dejado abierta, pero no, la había cerrado.
Cuando arranco caminando a máxima velocidad me doy cuenta que aún con la
linterna no veía nada, apenas veía un poquito del rayo luminoso. Llegué a la escalera,
y llevaba tapada la boca y nariz con el pañuelo algo que no servía de mucho
porque no lo había mojado. No veía nada, pero como iba tanteando logré ubicar
el hueco de la escalera, y tanteando la pared comencé a bajar, en esa
situación, al ser los escalones del lado de la pared más gruesos, me arrojé
contra la pared temiendo patinar o errar de escalón y terminar cayéndome, lo
cual me produjo algunos raspones en la mano con la que iba apoyando, ya en que partes apoyaba con la
parte superior de la mano, y así seguí bajando, termino el primer piso en mi
bajada y cada vez aceleraba más la marcha, quería correr y no podía, llegando
al cuarto, veo un claro así que faltando como tres escalones doy un salto, y en
eso me doy cuando que ya no había tanto humo, el humo tiende a subir y el
incendio era en ese mismo piso, eso me doy cuenta en ese momento y me
tranquilizo bastante, todo eso pasó en un tiempo que no puedo medir, fue
instantáneo, resulta que cuando doy el salto de los últimos escalones, hice un
pequeño ruido y por el pasillo de ese piso iban dos o tres personas, ya no
recuerdo bien, creo casi con seguridad que eran dos, el encargado del edificio
y otra persona más. Los dos iban agachados, el encargado llevaba un matafuegos,
y el otro sujeto iba con una linterna y una escoba, y yo en mi salida, cuando
dí el salto los ví, y ellos por el ruido se dieron vuelta y me vieron, lo único
que se me ocurrió decirles fue un pregunta, “¿y
los de arriba?”, arriba vivían como dos o tres ancianos, que era imposible
que salieran, y por la situación pensaba que estos habían pasado a otra vida,
algo que por suerte no resultó así, pero en ese momento se me ocurrió eso, a lo
que el encargado, me responde “no se
puede subir más”, y tenía razón, era imposible, de hecho, yo venía de ahí. No
me ofrecí por si necesitaban algo o los acompañé, creo que en ese momento mi
prioridad era salir de ahí, en realidad pienso que un poco del susto, más lo
que había visto, es decir, la cantidad de humo, habían hecho que solo pensara
en salir, y más que no había un hecho concreto que requiriese de mi asistencia,
y a eso iba sumado mi enojo que nadie se
le dio por tocar todos los timbres dando aviso de salir, algo que me indignó
cuando bajé y vi la dueña del departamento siniestrado llorando preocupada por
el perro y no por las personas de los demás departamentos, algo desde mi
parecer muy deplorable, imagino que habrá que estar en el lugar de esa persona,
pero por más que uno quiera mucho a un perro, primeros deberían estar los de su
misma especie, sus pares, sus similares, pero pongo “debería” porque evidentemente no es así en muchas personas, y esta
persona que fue la que salió primero ni siquiera se tomó el trabajo de tocar
los demás timbres para anoticiar de lo que sucedía a los demás. En definitiva,
luego que me respondió el encargado, continué mi bajada, y ellos continuaron
adentrándose al departamento incendiado. Finalmente llegué debajo de todo,
había pocas personas, me quedé un ratito viendo, y empezaban a salir las demás
personas, y esta mujer sentada llorando por el perro. No di aviso por los
porteros, porque pensé que ya lo habían hecho, en eso vuelven a bajar el
encargado, en realidad no recuerdo y al momento llegan los bomberos y se acerca
un policía, y al rato para en la esquina una ambulancia. La gente, más que nada
los auto-evacuados, se empiezan a juntar alrededor de la puerta, el policía se
encarga de correrlos a todos y asegurarse que no molesten, yo ni bien salí, me
puse en el edificio de al lado, pero siempre están los estorbos, aquellas
personas que sin ser útiles para nada y sin necesidad de estar, ahí están
metidas en el medio de todo, y acá estaban, así que el policía se encargaba de
correrlos, a su vez varios de los del
edificio que llegaban desde afuera y algunas de las viejas de siempre con
chusmerío sacando conclusiones de lo sucedido, y a esto sumado los transeúntes,
los curiosos y los chusmas que se acercaban a mirar lo que sucedía. Los
bomberos se calzaron sus tanques de oxígenos, sus hachas y empezaron a subir con
la manguera del carro hidrante, por supuesto que no es como en el primer mundo,
porque en Argentina los bomberos tienen muchas deficiencias y a pesar del
loable trabajo que hacen, los Gobiernos y la sociedad en su mayoría miran para
otro lado sin atender las necesidades de este oficio. Al tiempo abrieron el
agua, no se por donde ingresaron, si por la puerta principal o se descolgaron
del techo, mi ventana estaba abierta casi hasta la mitad y el vidrio también,
imagino yo que fue para observar si el fuego había alcanzado el interior del
departamento o si no había necesidad de ingresar a apagar fuego, el
departamento de abajo, también había sido forzado, luego alcancé a ver que
tenía uno de sus vidrios rotos, y finalmente se veía el siniestrado que estaba
destruido, el fuego lo había acabado con todo ahí. Esto lo alcancé a ver cuando
pude regresar, pero mientras los bomberos trabajaban, estaba abajo, el
encargado del edificio de al lado, hizo evacuarlo por prevención, en ese momento
no se sabía la magnitud del siniestro y se temía por alguna explosión,
derrumbre o por prvención. Al rato seguían saliendo personas evacuadas del
edificio, uno que salió en cuero y pantalones cortos, una mujer que salió con
su bebita envuelta una toalla y según había contado estaba encerrada en el baño
asustada y había puesto a la beba en la bañadera, otro muchacho joven que lo llevaron
a la ambulancia para darle un poco de oxígeno. Yo que estaba parado contra una
pared y escuchaba un grupo de vecinas chusmas, algo que me molestaba mucho,
aproveché que justo salía la gente evacuada del edificio de al lado y me fui a
llamar por teléfono, ahí me di cuenta que tenía en la mano la linterna, que era
una de metal de las grandes, muy notoria, había olvidado que la tenía, y luego
me voy hasta el kiosko a una cuadra, llamo por teléfono, y cuando me regresaba,
me doy cuenta que tenía hollín en los brazos, luego cuando me pude ver en el
baño, tenía hollín en toda la cara y en todo el cuerpo, estaba bastante sucio,
y todo era consecuencia de ese humo negro. Se habían acercado un par de
policías más, debido al amontonamiento de personas y la situación que se daba.
Finalmente luego de un par de horas de trabajo, cuando los bomberos se
aseguraron de que estaba todo listo para regresar, y el incendio había sido
sofocado, por suerte sin víctimas fatales, dieron el visto bueno para que
ingrese la gente. Yo que había vuelto y seguía observando muy atento, cuando vi
que se podía ingresar, me mandé, y es ahí que me agarran para que firme no se
que hoja de los bomberos, a mí y a otro más que también procedía a entrar,
bueno, firmamos esa planilla y subimos, el agua chorreaba por todas las
escaleras, mi temor era la puerta abierta, no se temor de que, pero eso me
preocupaba, pero cuando subí, vi que la había cerrado, ingresé y sonaba la
alarma de monóxido, y no paró hasta un buen rato, abrí todo para airear, era
imposible, había un olor a humo impresionante, no se aireó completamente hasta
después de meses, todo estaba negro, el hollín que había era impresionante,
tuve que limpiar todo varias veces hasta dejarlo más o menos bien, al rato se
asoma por la puerta del pasillo la vecina gritona que estaba paseando mirando
lo sucedido y me pregunta que era el ruido, le contesto que era la alarma de
monóxido y se va. Al tiempo la familia completa de la siniestrada, abuela,
madre e hija se mudaron. Así fue la crónica del día del incendio.
lunes, 2 de junio de 2014
Vivencias. Granizo.
Hace un
año atrás, hacia el 27/7/2006 cayó granizo sobre la ciudad, no fue un hecho
natural más, sino porque no sucedía prácticamente nunca, no era habitual, y fue
producto del ahora conocido “cambio climático”. El tamaño de las piedras y sus
consecuencias, hicieron que ese acontecimiento haya destacado por los medios,
que por cierto, y en cierta medida lo magnificaron o crearon esa sensación que
era más de lo que fue, además que va a ser recordado por unos cuantos, más que
nada propietarios de autos, que fueron las principales víctimas del suceso, al
encontrarse desprevenidos y viéndose afectados.
Ese era
un día normal como cualquier otro y no parecía haber tormenta como la que se
desarrolló, me encontraba con un amigo tomando mates, charlando, usando
internet y escuchando música, y de repente se pone negro el día, se oscurece y
se larga a llover. Nada fuera de lo normal, pero al rato la lluvia se hizo más
fuerte, y empezamos a escuchar una fuerte ruido sobre una chapa, me asomo por
la ventana y eran piedras, pero eran piedras grandes. Tomé la camarita y
salimos los dos a la calle, y ya había una mujer que también salió con su
hijita a ver las piedras. Era impresionante la lluvia, la oscuridad y las
piedras, el tamaño de las piedras, y en eso vemos que pasa un auto con la
luneta rota y lo mirábamos sorprendidos, y al rato dos y tres y cuatro y todos
los autos que pasaban con lunetas y parabrisas rotos, y todas las chapas
picadas por la ferocidad de la tormenta. Recuerdo que estábamos a cubierto y aun
así nos mojábamos un poco con las salpicaduras.
Y empezamos a ver como algunos
automovilistas de los que estacionan el auto en la vereda, salían y los ponían
a cubierto subiéndolos a las veredas, preferentemente en todas las esquinas.
Fue
tan fuerte que hubo heridos por los golpes recibidos, también hubo accidentes
de tránsito, aunque esto es habitual con o sin granizo. Y después lo de
siempre, calles inundadas, evacuados y todo lo que sucede cada vez que hay
temporal.
Un link
http://www.lanacion.com.ar/826643
(publicado originalmente el 27/7/2008)
domingo, 1 de junio de 2014
Vivencias. Nieve.
9 de
julio de 2007, en Argentina es fecha patria, feriado nacional, se recuerda y
conmemora la declaración de la Independencia,
hecho sucedido en 1816.
Pero
justo hoy iba a suceder algo fuera de lo común, cayó nieve, nevó en la ciudad
de Buenos Aires, y en varias localidades más. Hecho que llama la atención,
porque en toda la historia de la ciudad, sólo se tenía un registro y que había
sucedido en el año 1918, así que todos los porteños contentos con el evento
natural, los medios de comunicación todos tocando el tema, algunas personas
conocían por primera vez la nieve, todos los chiquitos llenos de
alegría,
conforme a los adelantos de la época muchos sacando fotos y filmando el
sucesos, y la parte trágica que siempre presente está, con algunos muertos y
mucha gente bajo la línea de pobreza sufriendo el intenso frío, problemas
consecuencias del descuido de los políticos y la indiferencia ciudadana. Lo
cierto es que hoy hubo un fenómeno natural que quizás no se vuelva a producir
pasados muchos años. Cayó nieve, efectivamente era nieve, pero no se acumulaba
porque la temperatura del suelo no estaba por debajo del 0º al caer la nieve,
el suelo “caliente” la disolvía en agua, sí se acumulaba en las plantas y
superficies frías como los techos de los autos y también pude verla acumulada
en las bolsas de consorcio. En algunas zonas, la nevada fue más fuerte, llegada
la noche comenzó a menguar.
Dejo
algunos enlaces interesantes para visitar
y
algunas fotos del fenómeno meteorológico.
sábado, 31 de mayo de 2014
Vivencias. Monedas.
Subo al
colectivo vacío al cual previamente habían subido una chica y un muchacho, yo
era el tercero. Veo que saca el boleto la chica, justo, una moneda y toma el
boleto, luego el muchacho, mete los noventa centavos justo y toma el boleto, me
toca a mí, una moneda y cuando voy a buscar el vuelto, ¡sorpresa! Dos monedas
de diez centavos, evidentemente una no era mía. La tomo y me acerco y cuando
voy para el fondo, de pasada se la doy a la chica, me dice que no era de ella,
luego se la doy al muchacho que estaba justo atrás de ella, me dice que no era
de él, perfecto, me quede con los diez centavos. Por diez centavos no iba a ir
a llevárselos al chofer, no valía la pena. Tampoco sabía que iba perder cinco del total ganado. Después los
terminé regalando junto con un par de monedas más, pero eso no viene al caso. Así
es que por la tarde subo a otro colectivo, una mujer de esas bien maleducadas
que previamente se había colado en la fila, sube y saca el boleto de noventa,
paga con cinco monedas, con lo justo, toma el boleto y se sienta, me toca a mí,
saco el de noventa y vuelvo a pagar con un peso. Cuando voy a buscar el vuelto,
encuentro tres monedas, veinticinco centavos, una era mía, y quince centavos
eran de alguien que no era yo, enseguida me di cuenta que esos pertenecían a
alguien que ya venía viajando sentado, posiblemente el último que había subido
al colectivo, para no quedar como un verdadero apropiador de quince centavos,
lo primero que hago se los ofrezco como el vuelto que “le había quedado” a la
desesperada mujer que subió antes que yo, como cualquier lento pero desesperado
por unos míseros quince centavos, primero dice que no con la cabeza, y al
momento le cae la ficha y sonríe y dice “ah,
sí”, se los deposito en la mano, y la desvergonzada se queda pegada con los
quinces centavos que en realidad pertenecían a otro que presupongo, iba sentado
en el colectivo y si los dejó abandonado tampoco le importaban mucho, es así,
para algunos quince centavos valen más que su propia honestidad.
(publicado
originalmente el 19/4/2008)
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