Entrenar en la Ciudad de Buenos Aires ofrece escenarios icónicos, pero pocos tan versátiles como los Bosques de Palermo. Mi última sesión no fue solo un rodaje más; fue un ejercicio de esfuerzo sostenido con transición de superficies, un análisis de cómo el cuerpo reacciona cuando el suelo deja de ser predecible.
El Recorrido: del asfalto al cross.
Inicié la marcha en la esquina del Ecoparque, avanzando por Av. Las Heras, República de la India y Av. Del Libertador. Hasta aquí, el terreno fue puramente urbano: veredas y superficie dura.
Sin embargo, el núcleo del entrenamiento comenzó al cruzar Av. Del Libertador. Entré en el tramo paralelo a la Av. Sarmiento, recorriendo la Plaza Almirante Ramón González Fernández y la Plaza Brigadier General Juan Facundo Quiroga. Aquí es donde el entrenamiento se transformó en cross (del inglés cross-country), desplazándome exclusivamente por la senda de tierra y césped que bordea las veredas.
Análisis de rendimiento y biomecánica.
El cambio de superficie después de los primeros 2 km fue el factor determinante. Estas son las métricas clave de la sesión:
1. Gestión de la cadencia.
Mantuve una media de 162 ppm, con picos de 170 ppm. Mantener una cadencia alta y sólida es fundamental al pasar a superficies irregulares como el césped, ya que ayuda a minimizar el impacto y mejora la estabilidad.
2. Estabilidad de Ritmo
• Ritmo promedio: Alrededor de 7'06"/km.
• Velocidad: Rango constante entre 8 y 9 km/h. Lo más positivo fue la gestión de la energía: no hubo caídas significativas de velocidad al entrar en el terreno blando, lo que indica un control aeróbico eficiente.
Intensidad cardiovascular: el corazón en juego.
El esfuerzo fue predominantemente de alta intensidad, lo que refleja que el terreno irregular exige un "peaje" extra al sistema cardiovascular.
• Frecuencia Cardíaca (FC): Media de 149 lpm con un máximo de 172 lpm.
• Zona Anaeróbica (Naranja): 29:49 min. Este fue el estado dominante. A mi condición actual, un ritmo de 7'/km representa un desafío cardiovascular importante.
• Zona Extenuante (Rojo): 5:38 min. Probablemente coincidiendo con los tramos de tierra más pesada donde los músculos estabilizadores trabajan al máximo.
Nota técnica: Es totalmente normal que la FC suba o se mantenga alta al pasar de asfalto a tierra/césped, incluso si el ritmo baja. El cuerpo debe reclutar más fibras musculares para estabilizar cada pisada. Lograr mantener la cadencia constante en esta transición fue el mayor éxito técnico de la jornada.
El "desafío incompleto".
En paralelo a mis sensaciones físicas, este mes me sumé a un reto especial en una de mis aplicaciones de running: 220.000 pasos en 26 días para desbloquear beneficios para realizar compras.
Aunque me uní por la curiosidad del reto, esta vez la marca quedó fuera de alcance. A veces, la planificación y la realidad no se alinean al 100%, y está bien. Sin embargo, el enfoque sigue firme en el objetivo mensual de 200.000 pasos, el cual estoy en camino de completar con éxito.
Conclusión: Un entrenamiento de cross que deja mucho aprendizaje biomecánico y la satisfacción de haber mantenido la técnica ante el cambio de terreno. ¡Seguimos sumando!
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