domingo, 19 de abril de 2026

El eco digital: Cuando la IA usa mis propios pasos para desmentirme.

El algoritmo que me leyó en un mes. Breve crónica de una corrección circular.

Piqueras en distintos estadios: unas terminadas, otras empezando. 

Hace exactamente treinta días, un hallazgo fortuito en una de mis caminatas habituales me llevó a un laberinto tecnológico inesperado. Fotografié unas estructuras curiosas: piqueras de abejas sin aguijón (meliponas). En aquel entonces, la identificación fue un proceso de ida y vuelta entre buscadores, visión artificial y una persistente insistencia de mi parte ante Gemini, que tras dudar, terminó dándome la razón y explicando su error de interpretación.
Publiqué el registro en Wikiloc, cumpliendo con mi rutina de cronista de lo mínimo. Lo que no esperaba es que, un mes después, la serpiente se mordería la cola.

La resistencia de la máquina.
Al encontrar nuevas piqueras —algunas terminadas, otras en plena construcción— decidí consultar a Copilot (OpenAI). Para mi sorpresa, la IA se plantó en una postura antagónica: según sus algoritmos, no eran abejas sin aguijón, sino abejas solitarias o avispas.
Lo más espectacular no fue la discrepancia técnica ni que citara al CONICET para fundamentar su "no", sino el origen de su certeza. Al revisar las fuentes en las que la IA se sustentaba para rebatirme, la primera de la lista era... mi propia entrada de Wikiloc de hace un mes.


La paradoja del espejo.
Resulta asombroso —y un tanto inquietante— considerar la velocidad de indexación actual. En menos de 30 días, un contenido publicado en una red social de nicho, una crónica urbana que apenas busca documentar un recorrido personal, ya ha sido "ingerido" por los modelos de lenguaje globales para ser devuelto como verdad procesada.
Estamos ante una situación de epistemología circular:

1.    Yo observo la realidad y la vuelco a la red.
2.    La IA absorbe ese fragmento de realidad.
3.    Al consultarle de nuevo, la IA me devuelve mi propio dato, pero lo interpreta de forma confusa para intentar corregirme sobre mi propia observación.
El riesgo de la "verdad automatizada".
Este incidente pone de manifiesto la fragilidad del conocimiento en la red. Si la IA utiliza publicaciones recientes de usuarios para alimentarse, y luego usa esa misma información (a veces malinterpretada) para "corregir" a otros usuarios, corremos el riesgo de crear un salón de espejos donde el error se vuelve ley por pura repetición algorítmica.
Para el flâneur que busca la precisión en el detalle, esto es una advertencia: la IA no siempre consulta "la verdad", a veces solo está leyendo nuestro propio diario de ayer sin entender que el autor está parado frente a ella, hoy, con una nueva foto en la mano.

La trampa de la autoridad algorítmica. La "autofagia" de los datos.
Lo que este episodio demuestra es que la IA no tiene un "criterio" propio, sino un mecanismo de consenso. Al encontrar mi publicación en Wikiloc (un sitio con coordenadas geográficas y fotos reales), la IA le otorgó categoría de evidencia científica, pero al cruzarla con otros datos —quizás generalistas o mal etiquetados— terminó generando un híbrido informativo que no se ajustaba a la realidad que yo tenía frente a mis ojos.


Conclusiones de este "bucle":

•    Velocidad vs. Veracidad: La velocidad de indexación es asombrosa, pero no garantiza comprensión. La IA leyó mi entrada, pero no supo relacionar que el autor de la consulta actual y el de la fuente eran la misma persona.
•    El ojo humano sigue siendo el juez: A pesar del despliegue de fuentes (incluyendo al CONICET), la observación directa y la insistencia en la búsqueda profunda le ganaron a la respuesta automatizada y perezosa.
•    La huella digital es inmediata: Lo que hoy subimos como una simple anotación de campo, mañana es el cimiento de la respuesta que la IA le dará a otro usuario (o a nosotros mismos).


"Alucinación por anclaje". 
La IA se ancló al primer post de Wikiloc como una verdad absoluta y, a partir de ahí, intentó forzar que mis nuevas fotos "encajaran" en una explicación distinta para no contradecirse, o simplemente se confundió al procesar la taxonomía de las abejas solitarias frente a las meliponas.

PD. Con esto no estoy desalentando el uso de Copilot, de hecho me parece una herramienta fabulosa, y a pesar que utiliza el mismo motor que Chat GPT, en algunos aspectos es muy superior, al menos, en el tema de imágenes, permite mucha mayor cantidad para subir o para crear, solo realizo una entrada comentando y analizando con ayuda de Gemini, lo que me sucedió.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario