La crónica que sigue es la continuación de la Parte III de IV de Visitando San Ignacio – Provincia de Misiones.
Viene de aquí http://reuniendoletras.blogspot.com.ar/2015/02/visitando-san-ignacio-provincia-de_25.html
Nuestro último día en la localidad de San Ignacio en la Provincia de Misiones. Y todavía nos quedaba bastante tiempo. Nos levantamos temprano y preparamos los bolsos. Luego pasamos a tomar el desayuno, las empleadas estaban reunidas con la dueña en una charla, y mientras nosotros tranquilamente desayunábamos, dos mesas más allá, la charla entre la dueña y las empleadas por parte tomaba caras de sorpresas y acotaciones del tipo “¡qué barbaridad!” “¿cómo pueden pasar cosas así?” y frases del estilo. En manos de la dueña del hospedaje había un diario. Y era esta señora la que les trasmitía las noticias a las empleadas. No paso mucho tiempo que ya nos enterábamos de la noticia que alborotaba. Alguien había asaltado a una pareja de turistas. Los turistas viajan en auto en un camino hacia el río, el delincuente había colocado un tronco que cortaba el paso, cuando el turista bajo a mover el tronco el delincuente pretendió robarlo y frente a la resistencia del turista el asaltante lo golpeó, y le pegó un tiro al auto. A pesar que no había más datos que eso, vox populi ya se había determinado quien era el delincuente. Aún no lo habían atrapado y solo se tenía la declaración del turista en sede policial, la cual fue transmitida al periodismo y el periodismo a través del diario la comunicó a la población, una de las lectora, la dueña del hospedaje leyó la noticia y nos la comunicó a nosotros, no sólo eso, sino que nos dijo quien era el delincuente asaltante ¡y con todo detalle!. Según ella, ató cabos y conjeturó que el delincuente no era otro sino aquél preso fugado una semana antes de un penal carcelario de una localidad cercana, noticia que también figuraba en los diarios de aquella semana ya pasada. Y cuando todos creían que el fugado había cruzado la frontera y partido al Paraguay, la señora nos tranquilizó diciendo que pronto lo atraparían ya que se habría quedado, y al no tener dinero procedió a asaltar a esos turistas en ese camino alejado y solitario, cubierto de vegetación. Un hecho aislado. Y por suerte, para la dueña, caso resuelto, ya estaba cercado e identificado, solo faltaba atraparlo. Se notaba la preocupación en esa señora de transmitir cierta tranquilidad a los turistas. Digamos que se preocupan en cuidar al turismo, fuente de sus ingresos. Por suerte, la preocupación por este terrible acontecimiento entre la dueña y sus empleadas enseguida pasó al olvido cuando se leyeron las noticias del carnaval, ganó la comparsa que ya había ganado en otras ocasiones, y esto generó suspicacias entre las presentes.
El hecho, es que una vez que termináramos de desayunar íbamos a partir al Club de Río. Y cuando se lo comentamos a la dueña del hospedaje, nuevamente la inquietud se apoderó de ella, al Club del Río se llega por un camino aislado y solitario cubierto de vegetación, fue en ese camino donde intentaron asaltar al turista. Señora no se preocupe. Es de día, hay mayor circulación, y todos están alerta del criminal y de su hecho delictivo, además, ataca de noche y solo a turistas que viajan solos. En definitiva no fue más que un hecho aislado, un robo que no pasó a mayores (por suerte), y nada más, aquí se suceden hechos delictivos todos los días, y muchos son graves, es extraño aquél día en el que no se lee una noticia de crimen. Estamos acostumbrados.
Debíamos desocupar el hospedaje a las 10am de la mañana y teníamos micro a las 19:30hs de la tarde. Imposible alquilar el hospedaje por unas horas, dado que ya estaba todo reservado, salíamos nosotros y entraban nuevos turistas. La temporada estaba a pleno. Le pedimos permiso a la dueña para poder dejar los bolsos esas siete u ocho horas que íbamos a estar fuera, y ella amablemente nos permitió dejarlos su casa. Siempre nos trató muy bien.
Pedimos un taxi y partimos, son 15 minutos de viaje.
En el camino pasamos por la Plazoleta Virgen de Itatí. Apenas se alcanza a ver la pequeña ermita con la Virgen. Y dos carteles, uno que indica el nombre de la Plazoleta y el otro que semana el Parque Nacional Teyú Cuaré. En dicho cartel indica Guardaparque 7km, para llegar al Club de Río hay que realizar el mismo camino y en un momento se bifurcan, uno va a Club de Río el otro hacia el Parque Provincial. Hasta Club de Río con 3500 metros, o sea 3,5km.
Recuerdo que también pasamos por otra Plaza o Plazoleta, no tomé fotos, pero recuerdo haber visto el busto de Güemes, y es posible que sea de él y no de otro, ya que por ahí mismo pasaba la calle Martin Güemes.
Es conveniente en estos casos que si uno va a movilizarse en remis, consulte primeramente el costo, algunos remises paran en la Terminal, otros remises paran en la cuadra donde se encuentra la Iglesia. Posiblemente haya más paradas.
Llegamos al Club de Río. El costo de la entrada es de 95 cada persona. Coordinamos con el remis para que regrese a buscarnos a las 17hs. En la entrada hay una casilla, hay una o dos personas que cobran la entrada y una barrera.
Al mismo tiempo este Club tiene algunas cabañas para alquilar a los turistas. Es el lugar más completo en cuando a complejo turístico, y también es uno de los que cuesta más caro. Entramos y fuimos directo a un lugar donde hay una oficina de Información. Una mujer te atiende y te explica los lugares del complejo. Luego te entrega un folleto con información. En ese mismo lugar hay un restaurante pequeño y también al lado un sector donde venden algunas vestimentas náuticas y playeras. Salimos y nos fuimos al sector de la playa. Tomamos una calle interna que nos llevó al sector de la Playa. La arena estaba limpia y había unas sombrillas amplias, las llama “tipo sombrillas quincho”. También había “carretones de madera”, uno los ajustaba como mejor quería y de esta manera se podía acomodar sentado o acostado. Así nos instalamos, todavía no era el mediodía, el sol pegaba fuerte, y la gente estaba comenzado a llegar.
Un tanto más adelante, a unos 70 metros de la costa adentrándose en el río una isla artificial y sobre ella construyeron un resto bar llamado justamente “La Isla”.
Si bien no fuimos al resto, paseamos a su alrededor, ya que también funciona como punto panorámico.
Este club es de lo más completo, ofrece mucho más, posee el sector de las cabañas, posee una sala de conferencias, posee un sector de quinchos y parrillas, otro sector para camping, todo lo relacionado con la recreación.
Muchos árboles y unas cuantas palmeras. Para el mediodía ya se estaba llenado de gente. Hasta tenía un estacionamiento.
En otro sector, pero por debajo del nivel del suelo, es decir, bajando unas escaleras, se encontraba la pileta, a su alrededor mesas, sillas, y sobrillas. La piscina estaba separada en dos partes para diferenciar del sector profundo. Y sobre uno de los lados se encontraban las duchas. Allí también había un bar donde vendían los licuados frutales. Había distintas posibilidades de mezclas frutales. En la playa también había otro bar, nos tomamos dos licuados a compartir dado que eran en tamaño grande. También almorzamos un sandwich de lomito a la parrilla que realizaban allí también. Era impresionante ver al barman en el bar del río, como se manejaba con las frutas (todas dulces) más el azúcar y todas las abejas y avispas alrededor, se le subían a las manos, a los bordes de los vasos, a los picos de botellas, y él continuaba con su trabajo.
Este club ofrece varias opciones de turismo alternativo y actividades recreativas. Y no nos íbamos sin hacer algo, si hubiésemos contado con más tiempo quizás habríamos hecho algo más. Entre las actividades que ofrecían estaban: * Treking y Caminatas avistando especies de flora y fauna, ascendiendo al cerrito, a la reserva Osununú y a la aldea Pindoity. * Canopy. * Rapel, Tirolesa y Sup. * Arquería, Canotaje y Escalada. * Mountain Bike. * Luna Llena. Caminata, Tirolesa y Canotaje bajo la luna llena. * Fiesta en la Playa. * Fogones / Karaoke. * Paseo Acuático.
La oferta era interesante. ¿Qué hacer?. Resultó que había un sector donde llegaban unos jóvenes, y ellos se dedicaban a todas estas actividades. Las organizaban para los interesados. Así que nos acercamos a consultarles. Para las actividades había que formar pequeños grupos de cuatro o cinco integrantes como mínimo, te cobraban y salían. Llegando al mediodía ya se habían instalado todos lo organizadores, faltaba la que llegue la gente, y no faltó mucho más que dos minutos que ya empezaban las actividades.
En Arquería un padre, llevó a su pequeño hijo, y allí estaban los dos compitiendo al blanco. La Tirolesa parecía cortita, venía desde el restó isla, cruzaba un trayecto por el río y llegaba a donde estaban los organizadores. La Caminata al cerrito sumaba puntos y la queríamos hacer, pero demoraba varias horas, y eso nos complicaba con el tiempo. Se formó un grupo de entre cinco o seis jóvenes y partieron a la caminata. Estos organizadores, era gente preparada, el grupo partió con su guía. Decidimos que podíamos hacer canotaje. Y eso fue lo que hicimos.
Le pagamos a la organizadora y esperamos que lleguen otras personas que quieran hacer canotaje. A los cinco minutos se acercan dos parejas más que quería subir a los kayaks. Listo, se formó el grupo. Nosotros teníamos un par de mochilas de mano, y nos permitieron dejarlas en la caja de los arqueros hasta que regresemos. La duración de la actividad era de alrededor de una hora. Se acerca uno de los organizadores, que luego nos comentó que es Licenciado en Turismo, y nos coloca los salvavidas a los seis. También tuvimos que dejar las zapatillas allí. Luego nos entregan el remo y nos llevan a la rampa para botes. Para esto, otros dos ayudantes y también guías estaban colocando los kayaks en el agua. Ahora el guía nos pone medianamente ordenados y parado en frente nuestro nos da la clase de instrucción: el remo se maneja así y así, para doblar así y así, para frenar así. Y por favor, si llegamos junto a las rocas, no se impulsen con el remo, siempre con la mano. Listo. Último consejo, si se caen al agua no se preocupen, el bote flota, el remo flota, y ustedes también flotan. Ahora sí, al agua. Genial. Un par de remadas y ya estábamos en el Río Paraná. El guía se pone adelante, otros se retrasan un poquito allá, y remar, y remar.
El guía es respetuoso y para nada hincha. Simplemente nos deja que vayamos como podamos, algunos rápidos, otros se quedan, otros se traban entre las ramas, otros chocan, lo natural de siempre, y el guía no dice nada, ni se molesta ni nos molesta a ninguno de los paseantes de la travesía.
No obstante, cada tanto hace un parate. Espera que nos reunamos todos y luego continuamos viaje. En el trayecto dos tres veces nos reúne a todos y nos da comentarios interesantes sobre el lugar.
Por ejemplo, del otro lado del río se encuentra el país vecino limítrofe de Paraguay. Nos señala su costa y nos indica unas elevaciones en el terreno a modo de pequeños cerros, que le llaman “el hombre muerto”. Debido a la forma que asume el terreno vista desde la costa argentina. Dicha forma del terreno ha sido identificada como el perfil de un hombre acostado sobre el suelo y lo han bautizado como "el hombre muerto".
Aquí mismo, cuando paramos y nos reunimos todos nos dice, “en este punto el río tiene 30 metros de profundidad”. Llegados a este punto habíamos remado un buen tiempo y nos habíamos alejado un buen trecho de la costa.
Giramos y tomamos rumbo hacia la costa.
Nos señala el peñón. Se trata del Peñón del Teyú Cuaré. Una colina rocosa y con monte. Este cerro del Parque Provincial posee una altura de 120 metros. El guía nos comenta que Teyú Cuaré en guaraní significa “Cueva del Lagarto”.
Luego nos acerca a la roca, nos señala una rendija en la piedra. Se veía algo “como chorreado”, y se escuchaba un ruidillo. Nos explica que son murciélagos. En esos huecos en la roca habitan murciélagos. Nos dice que “hay alrededor de 11 especies en la región de Teyú Cuaré. Que solo una es sanguinaria, y el resto son todas insectívoras. Nos comenta también que una habita solamente esos lugares y que solo se puede acceder llegando desde el río”.
Desde allí y luego del breve descanso con charla, emprendemos el regreso. Este se facilita bastante porque venimos con la corriente a nuestro favor, hasta que no nos inclinamos más al centro y todos los peaseantes entramos en fila a un sector lleno de ramas, donde quedamos medio atorados. Después de acomodarnos y poder salir de ese lugar, cada uno de nosotros volvemos a tomar rumbo hasta el Club de Río.
Terminado el canotaje, devolvimos los remos, los botes, los salvavidas, retiramos nuestras mochilas y calzado. Y continuamos dando vueltas por Club de Río a medida que se hacía la hora del regreso. Encontramos un buen lugar donde estar tranquilos a la sombra de una palmera con vista al río en un par de reposeras que encontramos en la playa.
Unos minutos antes de las 17hs nos llegamos hasta el ingreso, donde está la barrera. El muchacho que estaba recibiendo a las ingresantes y cobrando la entrada nos ofreces un par de sillas mientras esperamos al remis. Caían al suelos una semillas o frutos duros del algunos árboles, no se de que planta se trataba, pero había que estar a un lado para evitar que nos golpee uno en la cabeza.
Al rato, llaman por teléfono al muchacho de la cabina para preguntarle por “las dos personas que estaban sentadas en la entrada” le responde que “esperaban un remis”, evidentemente tenían alguna cámara de seguridad y alguna central por donde nos estaban observando.
Llego, el remis, volvimos al hospedaje a retirar nuestros bolsos.
En el hospedaje, nos despedimos de la dueña. Y nos fuimos caminando hasta la Terminal. No recuerdo su regresamos por la calle Marcelo T. de Alvear o por la calle Uruguay. Una calle de tierra, angosta, poceada, en mal estado, fea para circular. La caminamos las cinco calles hasta Avenida Sarmiento y desde allí, cruzar la ruta y llegar a la Terminal.
En la fotografías se puede ver un característico hormiguero de esos que se erigen de la tierra formando un montículo elevado, son altos con forma de domo, y que los hay por todas partes, en todos los alrededores de San Ignacio, incluso en la misma ciudad, este mismo se encontraba en una esquina.
La verdad que no se específicamente de que hormiga se trata ni como se llaman estos hormigueros, puede que sean los llamados tacurú, pero no lo sé con seguridad.
Solo pude encontrar en la web algunos link como para leer un poco sin conformarme ni saciar la curiosidad completamente.
http://www.territoriodigital.com/notaimpresa.aspx?c=1895316413224563
http://antzgroup.unq.edu.ar/proyectos/camponotus/tacurues-intro.html
http://www.produccion-animal.com.ar/produccion_y_manejo_pasturas/pasturas_combate_de_plagas_y_malezas/49-hormigas_argentinas.pdf
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/futuro/13-1021-2004-12-05.html
Habiendo concluido la visita a esta ciudad, resta decir que faltó mucho por recorrer y conocer, desde probar la gastronomía local, algo que no hicimos pero hubieses estado bueno, conocer algún yerbatero, recorrer el Parque Provincial Teyú Cuaré, la Reserva Natural Osununú, alguna aldea aborigen, el Puerto Viejo y tal vez alguna de las localidades cercanas. También hay otro sector de la ciudad, que no está señalizado como de poseer algo turístico, pero existe un tanto más allá, que no conocimos.
De regreso, venías desde Puerto Iguazú los micros de la empresa Via Bariloche, uno venía con retraso de una hora, el otro venía a horario con una diferencia de 10 minutos con el retrasado, el que venía a horario era el nuestro. En San Ignacio, en la Terminal, los encargados de esta empresa de micros, no se si de las demás lo mismo, pude ver que cada vez que suben los pasajeros toman una fotografía desde el local que se encuentra a algunos metros más atrás, ¿por qué será? ¿el modo que encontraron de suplantar una cámara de seguridad? Los que fuere, subimos y nos trajo de vuelta a Capital Federal.
Crónicas personales y recorridos urbanos por Buenos Aires. Un espacio dedicado a la observación de la ciudad, la literatura y el pensamiento escéptico. Un archivo de reflexiones diversas e historias cotidianas que emergen entre el caos y la rutina. Aquí conviven varietés de ideas, análisis atentos y colecciones de detalles imperceptibles: objetos, deriva geográfica, lecturas, vistas inconexas y preguntas abiertas que invitan a mirar la realidad con curiosidad y cierto distanciamiento crítico.
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martes, 24 de febrero de 2015
Visitando San Ignacio – Provincia de Misiones. (Parte IV de IV)
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lunes, 23 de febrero de 2015
Parque Nacional Iguazú. Cataratas.
Estando de visita en la ciudad de San Ignacio Miní, uno de aquellos días, mi esposa y yo, realizamos una visita al Parque Nacional Iguazú. Fue una visita fugaz, de casi medio día, lo cual hizo posible solo recorre una pequeña parte, dejando para otro oportunidad una visita más completa conjugando con otras actividades disponibles en el mismo, por ejemplo la observación o el senderismo interno.
No voy a realizar un comentario con características específicas del mismo, porque hay abundante información en la web, solo mencionaré algunos aspectos generales, como que comprende alrededor de 67.000 ha, posee una gran biodiversidad, es uno de lo poco que queda de lo que alguna vez fue la selva misiones, también conserva muchas especies en peligro de extinción, es mundialmente conocido por la presencia de las Cataratas del río Iguazú, un espectáculo natural único con saltos de hasta 80 metros de altura y en su mayor parte se encuentran del lado argentino ya que las cataratas son compartidas con el vecino Brasil, fue creado en 1934 (el año pasado cumplió 80 años de existencia).
El logo del parque, está conformado con una fondo de cataratas, y en primer plano un ave volando, esta ave se trata del vencejo de cascada, con alas en forma de boomerang con terminación en punta, pasa la mayor parte del tiempo volando, y para dormir y anidar se refugia en las rocas debajo del agua que cae por las cascadas. Es una de las más de 450 aves que circulan por la región. Si bien no realizamos mayores avistamientos de aves de aquellos que se fueron dando a lo largo del recorrido y que fueron pocos, hay recorridos que se dedican específicamente a visualizar aves, con cámaras fotográficas, binoculares, y guías que van señalando, también venden guías de aves del lugar para poder identificarlas con más facilidad.
En el año 1984, el Parque Nacional Iguazú fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO debido a su importancia natural y cultural excepcional.
El cartel de la imagen, ubicado en el ingreso del Parque, dice en idioma inglés Iguazu Fall. New 7 Wonder of Nature. Dicho cartel hace alusión a un evento realizado en el año 2011 en Suiza por la Fundación New Seven Wonder, donde después de una votación mundial, las Cataratas del Iguazú fueron seleccionadas en calidad de Nueva Maravilla Natural del Mundo, entre otros lugares, de entre todos los propuestos, también ganadores en la votación.
En 2013, nuevamente la UNESCO premia al Parque Nacional Iguazú como Valor Universal Excepcional.
Así que presentadas de este modo las Cataratas como el Parque Nacional Iguazú, estamos frente a un lugar de la naturaleza de suma importancia por su reconocimiento nacional e internacional.
Otro de los carteles, en tamaño grande, muestra un mapa con los senderos posibles y los puntos principales para ubicarse y saber qué, y por donde recorrer el Parque Nacional Iguazú.
El día que lo visitamos estaba nublado, y el pronóstico para ese día anunciaba lluvia. Cuando se llega, hay todo un direccionamiento para estacionar los automóviles. Luego uno camina hasta que encuentra la entrada, a un costado primeramente están las boleterías, hay tres o cuatro tipos de tarifas, para argentinos, para brasileros, y para el resto de los turistas. El costo de la entrada al Parque Nacional Iguazú, para argentinos, era de 160 pesos. Luego de abonar, a un lado se encuentran los baños. Unos metros antes hay una mesita, en la que se encontraban, 3 chicas con una remera del Parque Nacional Iguazú. Debajo de la mesa, tiene pilas de folletos con todo el mapa del recorrido, así que hay que acercarse y pedirles uno, sino, no dan, los tiene para dar, pero no los tiene a la vista ¿por qué motivo? No lo sé. Hay diversos folletos, logré obtener tres, unos completamente en idioma inglés, otro más grande bilingüe en español y portugués, y un tercero que solo era un volante referido a la no alimentación de los animales. Del lado de afuera del ingreso, hay algunos locales con venta de artesanías. Ni bien se ingresa, cuando se cruza el acceso de entrada, a los pocos metros del lado izquierdo, se encuentra el Centro de Visitantes Ivyrá Retá. Lo referido a este Centro de Visitantes ya lo comenté específicamente en otra entrada del blog. La mayoría de los visitantes, al menos, el breve tiempo de ese día en particular, que estuvimos allí, pasan de largo, van directo al punto, a la mayor atracción, que es ni más n menos, la Garganta del Diablo. El resto de todo lo ofrecido por la naturaleza y la institución del Parque Nacional por decirlo de alguna manera, pasa a segundo plano, y muchas veces es dejado de lado. En nuestro caso, visitamos el Centro de Visitantes a la vuelta, cuando nos retirábamos. Y éramos muy pocos lo que los recorríamos en ese momento. Unos metros más adelante, ingresando, hay para tomar un desayuno, una merienda o una almuerzo, hay sanitarios, cajeros, y para comprar regalos y recuerdos. En nuestro caso lo que adquirimos por 65 pesos cada uno, fue unos pilotines para la lluvia, en blanco casi transparente, con capucha y abiertos abajo, de mangas cortas y amplias, estos pilotines eran muy cómodos, y también muy calurosos, al ser pleno veranos, altas temperaturas, cuando no llovía había que quitárselos. Pero fue conveniente comprarlos, porque a los 20 minutos de haber ingresado se largó una lluvia muy fuerte, y hubo que utilizarlos, y sirvieron para protegernos, al menos el torso, las mochilas, y las cámaras fotográficas. Se camina unos metros más adelante y llega a una pequeñísima rotonda de cesped de la cual parten dos opciones. Una es un camino llamado Sendero Verde, y la otra La Estación Central de donde parte el primer tren. Se trata del Tren de la Selva, un servicio de transporte interno, un tren ecológico, de tamaño pequeño, en el que van por espacio hasta 10 personas sentadas, 5 y 5 sentadas frente contra frente. Estos trenes se llenan, salen con bastante regularidad, de entre 15 minutos a 30 minutos. Todos viajan sentado. En este caso, es preferible tomar el Sendero Verde, se camina y en 5 a 10 minutos uno llega a la Estación Cataratas. El Sendero Verde es un camino peatonal de 600 metros que permite acceder a los saltos a través de la selva. Es preferible, porque el trayecto es corto, el camino a pie corta camino entre la vegetación, en cambio, el tren da oda una vuelta más extensa que demora, además que va muy lento, y también hay que considerar el tiempo de espera hasta que salga de la estación, previo descenso de pasajeros que llegan. Los trenes son dos, el segundo tren sí es conveniente tomarlo. En nuestro caso, de ida, tomamos los dos trenes. En su mayor parte del recorrido, este primer tren bordea un camino de tierra. Y este tren no lleva a la Estación Cataratas. Aquí también tenemos puestos de comidas, sanitarios, y es el lugar desde donde parte el segundo tren y los senderos, al menos dos de los senderos. El Circuito Inferior y el Paseo Superior. El Paseo Superior permite la vista panorámica de los saltos desde arriba. Posee una longitud de 650 mts.
Nosotros iniciamos el recorrido del Circuito Inferior o Paseo Inferior que posee una longitud de 1600 mts según uno de los folletos, de 1400 mts según otro de los folletos, y de 2500 mts según los carteles ubicados en el mismo Parque Nacional. Lo cierto es que es un camino largo, hay que tomarse algo de tiempo, y recorrerlo con paciencia, hay muchas escaleras para bajar y aun así se está alto. A los pocos metros de comenzar, uno se encuentra con una construcción alta, antiguamente era un tanque de agua, luego transformó en una torre mirador, un mirador al que se accede por una escalera externa en forma de caracol y luego se continúa por otra escalera interna. Al parecer la vista desde allí arriba es excelente, pero lamentablemente no está abierto al público, se encuentra cerrado, y diría que casi abandonado, originalmente estaba pintado de blanco y rojo, y ahora parece algo abandonado. Se comienzan a bajar escaleras, y se llega a una especie de parador pequeño, hay baños y lugar para comer, y muchos coatíes que se sirven de lo que llevan y les dan los turistas.
Aquí hay que tener en cuenta una volante que se llama “Tu comida me mata”, en realidad hay que tenerlo en cuenta durante todo el recorrido del Parque. Este volante también lo entregan a la entrada, y digo que aquí hay que tenerlo en cuenta porque es el primer lugar donde se los encuentra y en cantidad considerable, no menos de veinte había en dicho lugar, y justamente acuden a estos paradores por la presencia de comida y el poco miedo que tiene de los humanos. El volante se llama “Tu comida me mata” y luego agrega “En los parques nacionales está prohibido tocar y alimentar animales” y efectivamente había gente irresponsable que se acercaba dándoles algo para poder acariciarlos, por suerte eran los menos, y casi todos ellos adultos, adultos irresponsables. Durante el recorrido al Parque Nacional se observan numerosos carteles con imágenes crudas y duras en primer plano de ataques de animales a personas, por ejemplos manos desgarradas por rasguños. Algunos de ellos, mostrando una mano lastimada, dicen “Monos y Coatíes pueden morder, rasguñar y robas cosas”. Y estos carteles son parte de un plan llamado Control de Animales Problemáticos en el Área Cataratas.
Estos volantes los realiza la Administración de Parques Nacionales cuya webage es http://www.parquesnacionales.gob.ar/
El volante posee indicada la web de Administración de Parques Nacionales desactualizada, ya hace varios años que gov no se escribe más con b. La parte trasera del volante, mediante gráficos indicativos explica y conscientiza los peligros de alimentar a los animales, haciéndolos hablar a ellos mismos. El volante dice “Los animales del parque sabemos buscar nuestro propio alimento en la selva. Si nos alimentas… Nos enfermamos y mueren nuestras crías. Nos volvemos agresivos entre nosotros y con las personas. Removemos y desparramamos la basura. Dejamos de transportar semillas y algunas plantas no pueden crecer.”
Dicho esto, el recorrido por el Parque continuó su curso. A partir de aquí, ya solo veremos selva y agua, el camino está todo rodeado de vegetación. El clima cada vez iba desmejorando. La llovizna que caía cada vez se volvía más fuerte. Fue necesario ponerse los pilotines. Se veían algunas aves, pero no muchas, una que recuerdo, eran aquellas de un color negro u oscuro y algo más y que tenía como una especie de pequeño copete, desconozco cuales serían, posiblemente hayan sido urracas, se las veía de dos en dos, algunos arácnidos con sus tejidas telas en tamaños considerable, y bastantes mariposas, a pesar de la llovizna se las veía volar. Algunas estaban en los pisos donde se formaban chacos de agua, otras volando, y otras sobra las barandas del camino, también un gusanito caminando por una de las barandas. Las mariposas en colores amarillos, rojos, azules, naranjas y varios más. La lluvia cada vez se intensificaba más. Justamente el cartel indicador en madera al comienzo del sendero, señalaba la prohibición de tocar animales (representados con una mariposa) y tocar plantas (representadas por una flor), tocar es los menos, porque algunas personas directamente arrancan flores que les gustan. De pronto, un conjunto de personas se detiene siguiendo con la mirad la parte superior de un árbol, allí se veía lo que parecía ser una serpiente, pero estaba bastante alto como para distinguirla bien. Por parte el camino era de piedra con barandas en metal y/o madera, y por partes era completamente metálico.
Así uno continua caminado un trecho, siempre rodeado de vegetación. Cada tanto tomando fotos que parecen interesante o porque solo se presenta la ocasión para hacerlo. Hasta que se llega a un lugar con un cartel de precaución por riesgo de caer por las escaleras, y con la humedad y el agua en partes se corre el riesgo de resbalar. En el camino recuerdo haber leído un cartel, que lamentablemente no le tomé foto, con la imagen de una persona y el comentario sobre las especies vegetales del parque, y resulta que esta persona había introducido en algún momento varias especies exóticas que luego se convierten en maleza y van ocupando el lugar de las especies autóctonas. De hecho otros carteles de mayor tamaño en la zona de la Estación Central, daban cuenta de un plan de erradicación de aquellas especies exóticas que fueron introducidas por el hombre. Se cuenta que en algunos casos se han plantado de forma delibera árboles y plantas frutales con la finalidad que se acerquen los animales y así poder atraparlos fácilmente los cazadores furtivos. En Argentina, las malezas exóticas no habían sido motivo de preocupación hasta hace pocos años que se comenzó a estudiar el tema y el impacto evaluando los perjuicios ocasionados y planificando soluciones en base a acciones concretas.
El camino sigue, y se sigue bajando, no obstante, todavía estamos lejos del suelo, llega un momento en que se comienza a sentir el ruido del agua, y se va a haciendo cada vez más fuerte, hasta que llega el primer salto de agua, el llamado salto Lanusse. Este nombre es en homenaje a Juan José Lanusse, segundo gobernador de lo que era el Territorio Nacional de Misiones (antes de ser convertido en Provincia). Se trata de una pequeña cascada que surge desde la selva, y el camino, por medio de un puente, lo cruza por delante y permite apreciarlo de lleno. Este salto es como una introducción a lo que viene. En nuestro recorrido, llegados a este punto, se había puesto a llover muy intensamente, hubo que proteger las cámaras, celulares, mochila y cartera y todo aquello que se podía mojar. Con los pies no había caso, comenzaban a mojarse de lleno. Ya en este momento se veía allá abajo la parte inferior del Río Iguazú Inferior.
El siguiente salto al que se accede yendo por el Circuito Inferior, es el salto Alvar Nuñez Cabeza de Vaca. Existe una placa metálica de bronce que dice “A Alvar Nuñez Cabeza de Vaca. Homenaje de la Administración de Parques Nacionales y Turismo a la memoria del descubridor de estas Cataratas don Alvar Nuñez Cabeza de Vaca. Quien tras de cruentas luchas contra la naturaleza lo ignoto en su temerario viaje desde las selvas brasileñas atlántica, en busca de una vía al Río de la Plata, descubrió esta maravilla del mundo en el año 1541.”
Este salto se encuentra algo distante de la mayoría de los saltos que suelen verse en las fotografías por donde cae el grueso de caudal de aguas, pero no es menos importante siendo tal vez la mayor atracción del Circuito Inferior. Posee dos puentes que lo circundan, permitiendo la observación de frente y también la observación desde arriba del salto. El camino permite rodearlo en su totalidad. Es otro de los lugares lindos para tomar fotografías.
En este salto, los buenos observadores suelen ver vencejos aferrados a las rocas, pues allí suelen anidar, pero a nosotros se nos pasó por alto, por desconocimiento.
Desde ya antes de llegar al primer salto, el camino es prácticamente en su totalidad un pasarela metálica con escaleras metálicas. Cuando uno va bajando, por parte de ven los restos del viejo y antiguo camino de pierda que se encuentra uno o dos metros por debajo. Apenas se deja ver en la fotografía. Pero allí está en partes cubierto de musgo y vegetación. Las escalinatas están fuera de uso, pero aun se dejan ver. El Circuito Inferior, se continúa hasta llegar abajo de todo al nivel del río. Más adelante, siguiendo la pasarela se permiten ver a lo lejos el salto Bossetti, se encuentra el mirador final con vista a todos los saltos, y finalmente al puerto embarcadero de donde salen los botes que permiten cruzar a la Isla San Martin, dicha isla también posee un circuito para recorrer. Desde el embarcadero salen dos tipos de botes, los que cruzan gratuitamente a la isla, y los que son una travesía pagada que llevan casi hasta el interior de las cataratas en un recorrido de mayor tamaño en catamaranes. El regreso se puede hacer por otro sendero que pasa por el Salto Chico y por el Salto Dos Hermanas. Este último salto posee una pileta natural formada por el pozón que realiza el agua al caer y alrededores, en dicho lugar antiguamente se permitía a los visitantes bañarse, actualmente está prohibido. Todo este recorrido no lo realizamos. Para este momento se había largado una lluvia constante y fuerte que dificultaba el avance, y nos iba a retrasar para visitar lo demás. Pero hubiese sido lindo haber contado con más tiempo para poder disfrutarlo en su totalidad.
Desde aquí, desde el salto Alvar Nuñez, se continúa bajando a través de un largo camino en forma de pasarela metálica. En ocasiones del trayecto hay pequeños paradores para la observación y permiten tomarse fotografías con las cataratas de fondo en su total magnitud. En el camino solo se veían aves sobrevolando el agua, y algunos insectos y arácnidos. Y muchos turistas. En la fotografía también se pueden ver algunas palmeras. Creería que son palmeras pindó, pero no lo puedo aseverar con seguridad. También se pueden ver sobre algunos árboles algunas plantas epífitas como las orquídeas. Desde aquí también se puede observar la Isla San Martin, solo se ve vegetación exuberante y viejas escaleras de piedra o de madera, que no llegan a apreciarse bien.
Emprendimos el regreso por el Circuito Inferior, justo por donde veníamos, y ya la lluvia caía muy fuerte. El pilotín protegía lo justo, pero los pies y los brazos estaban completamente empapados. En mi caso utilizaba un gorro de pescador, que al tener alas a su alrededor me protegía la totalidad de la cabeza además que llevaba puesta la capucha del pilotín. Muchos turistas iban completamente mojados. Algunos ya circulaban descalzas y con los calzados en las manos, otros iban sin remera y cuando llegaban a algún reparo las escurrían para volvérselas a poner. Fue así que llegamos caminando bajo la lluvia a un lugar bien pintado pero completamente deshabitado. Se trataba del “Viejo Hotel Cataratas”. Allí hicimos un descanso de algunos minutos para ver si calmaba la lluvia. Antes de llegar al “Viejo Hotel Cataratas” pasamos por un parador de comida, un restaurant parrilla, y allí se encontraban un grupo de coatíes alimentándose (o esperando comida de los visitantes).
Y así iba llegando gente, algunos todos mojados, otros un poco menos, algunos chicos jugando en los charcos de agua, algunos paraban en este Viejo Hotel, y al rato continuaban su camino. Al rato la lluvia comenzó a menguar, así que nos dirigimos nuevamente hasta la Estación Cataratas.
El Paseo Superior no lo realizamos. Su recorrido demora alrededor de una hora. Este paseo lleva hasta el salto Bossetti, siempre por arriba, y luego continúa por los saltos Adan y Eva hasta llegar finalmente al salto Mbiguá.
Desde la Estación Central tomamos el tren ecológico que nos llevaba hasta el sector de la Garganta del Diablo. Un tren fabricado bajo normas ambientales. Allí había mucha gente esperando para subir, una vez que se habilita hay que caminar rápido para conseguir asiento porque se completa enseguida, y la gente se abalanza con avidez. Una vez que se completa, el tren parte en un recorrido de entre 15min a 20 min circulando a 20km/h. Este Tren de la Selva ya va por entre el medio del parque, vegetación a ambos lados, se suelen ver algunos animales, mayormente aves. El final del recorrido es la Estación Garganta del Diablo. Aquí hay lugar para comer, sanitarios, y un lugar de salud por si alguien sufre algún accidente o algo. También es el lugar donde se pueden contratar algunas de las excursiones que se realizan, todas pagas. No las realizamos por falta de tiempo, pero resultaban interesantes como el Paseo Ecológico, realizado en gomones a remo remontando el Iguazú superior. En esta crónica debo mencionar, el Hotel Sheraton, el Sendero Macuco, el Safari a la Cascada, el Safari en la Selva y los Restaurantes en los Paradores.
No pasamos ni realizamos ninguna actividad en ninguno de ellos, pero están disponibles en lo que ofrece en Parque Nacional Iguazú.
A partir de aquí se comienza el trayecto a lo que es el final del recorrido de todo el Paseo de las Cataratas, lo que creo, es la mayor atracción turística, el mayor espectáculo natural. La Garganta del Diablo. Puedo imaginarlo, pero desconozco a ciencia cierta la razón u origen de tal denominación.
Un primer cartel indicador señala el peligro, representado por una víbora, de salirse del camino. De hecho, un único camino lleva a la mejor parte. Este recorrido tiene una extensión de alrededor de 1100 mts.
El recorrido se realiza a través de una larga y única pasarela, asentada sobre pilotes, y casi en su totalidad metálica. El piso realizado con una malla metálica resistente que permite la visión del agua circulando por debajo. Uno va viendo vegetación propia de lugares húmedos y mucha agua, y algunas aves y peces. Los saltos varían con el caudal de agua, y este varía con relación a las lluvias. En el camino hay alrededor de seis miradores, espacios amplios donde apreciar el lugar, descansar, comentar y tomar fotos o realizar filmaciones.
La actual pasarela está realizada completamente en hierro, la antigua estaba realizada en madera, y fue destruida casi en su totalidad en dos ocasiones donde se produjeron grandes inundaciones, una en el año 1983 y otra en el año 1992.
Los restos de la vieja pasarela ahora en deshuso por inutilizable, se puede ver desde la nueva. Le tome una foto, aunque ahora solo queda como, podría decirse, “contaminación visual”.
Algo impresionante es ver la primera caída, el ruido que se escucha, el agua correr, y el hueco por donde se cae, la claridad que se forma en dicho lugar, el vapor surgiendo del pozo que se forma. Pero nada comparado con lo que está por llegar.
Metros más adelante llegamos al punto culminante.
La Garganta del Diablo. Se trata de una estrecha hondonada que concentra el mayor caudal de agua que cae. Hay alrededor de 80 metros de altura. Se trata de una de las cataratas de mayor caudal de agua del mundo. Con la caída del agua se generan altas fumarolas que pueden verse desde muy lejos. Se produce vapor de agua.
Desde el mirador final, se tiene una vista panorámica del salto Unión. Es el salto que da origen a las cataratas y por donde cruza la línea divisoria de la frontera con Brasil. Se concentra mucha gente. Casi que no hay lugar para tomarse fotos o filmar. Todos quieren hacerlo ni bien llegan. Hay un sector reservado a los fotógrafos profesionales. Te toman una fotografía personalizada, sin gente alrededor, solo, con pareja, con familia, con amigos, como uno prefiera. La foto te la entregan entre una o dos horas más tarde en la puerta de entrada/salida y te la cobran a 100 pesos. Considero que vale la pena adquirirla como recuerdo, y luego enmarcarla.
El mirador final es uno de los puntos más concurridos. Hay una o dos banderas argentinas. Luego se emprende el regreso. En el camino de regreso pudimos ver algunas aves acuáticas totalmente color negras paradas sobre una roca saliente en el río. También se ven algunas especies de peces grandes que se concentran en algunos determinados lugares debajo de las pasarelas. También hay un lugar con una importante cantidad de monedas, al parecer es el lugar elegido por los turistas, donde, por alguna razón, arrojan monedas al río. Y como se ve el fondo, allí se ven todas las monedas que tiran. Llegados a la Estación Garganta del Diablo, tomamos el tren de regreso, y la última parte del recorrido desde Estación Central hasta la Salida la realizamos a pie por el Sendero Verde. Llegando casi a la salida, del lado derecho, hay un conjunto de mesas bajo un quincho, donde artesanos guaraníes ofrecen sus productos. Y en el camino suele haber un conjunto de niños guaraníes con un guía que forman un coro y cantan sus canciones y su música y recaudan a la gorra, lo que uno les quiera dejar. De estos niños cantores hay videos en la web de youtube que han subido los visitantes. Por parte lo veo bien en que realizan una actividad musical artística y recaudan un dinero, por parte está mal porque son niños menores de edad y los tienen trabajando, cuando, sin dejar de realizar la actividad del canto podrían estar estudiando o jugando, y no trabajando en el Parque. Llegados a la salida, visitamos el Centro de Visitantes Ivyrá Retá. Retiramos la foto y salimos.
Saliendo del Parque Nacional Iguazú, nos dirigimos a la ciudad de Puerto Iguazú. Unos pocos kilómetros por ruta. A los costados del camino hay innumerables carteles de señalización por el peligro que representan los animales que se cruzan por la ruta y el riesgo que corren de ser atropellados, aun así, las noticias dan cuenta de la cantidad de animales muertos productos de choques de automovilistas, que van desde yaguareté, ocelotes, tucanes, osos hormigueros, mulitas, zorros de monte y muchos más víctimas animal. Puede que algún accidente sea imprevisto pero mayormente, estos accidentes se deben a la poca o nula responsabilidad vial de los automovilistas.
Llegamos al Punto de las Tres Fronteras o Hito de las Tres Fronteras. En este lugar, en la cima de las barrancas que se encuentran sobre la ribera de los ríos, hay un monolito en cada uno de los países, que tiene pintado cada una de sus respectivas banderas nacionales. Y desde cada una de las costas, se pueden los otros monolitos. Antiguamente el monolito estaba ubicado sobre una base de ladrillos rojos a la vista, lo mismo que las escaleras a su alrededor. Actualmente, eso está cambiado.
Allí mismo, hay tres mástiles con las banderas de los países, y en su base el escudo de los mismos.
En el lado argentino, en el año 2010, con motivo del bicentenario del nacimiento de la patria, hay instalado un pequeño monumento del Club de Leones, que solo posee una placa y la distintiva cabeza de león.
A pocos metros del lugar, entrando o saliendo, depende cada caso, hay una feria de artesanías que ofrecen los lugareños.
La ciudad de Puerto Iguazú ofrece mucho más al turismo. Como lo señalado en el mapa de la fotografía. Pero se requiere tiempo, mínimo un día para recorrer lo más posible.
Luego de alrededor de cuatro horas y media de viaje, regresamos a la ciudad de San Ignacio Miní.
Así doy por concluida la crónica de este recorrido y visita.
Links. (Visitados Febrero 2015)
http://www.iguazuargentina.com/
http://es.wikipedia.org/wiki/Parque_nacional_Iguaz%C3%BA
http://www.iguazuargentina.com/el-navegante-y-explorador-espanol-alvar-nunez-cabeza-de-vaca-descubre-las-cataratas-de-iguazu/
http://www.parquesnacionales.gob.ar/areas-protegidas/region-noreste/pn-iguazu/
http://www.sib.gov.ar/
No voy a realizar un comentario con características específicas del mismo, porque hay abundante información en la web, solo mencionaré algunos aspectos generales, como que comprende alrededor de 67.000 ha, posee una gran biodiversidad, es uno de lo poco que queda de lo que alguna vez fue la selva misiones, también conserva muchas especies en peligro de extinción, es mundialmente conocido por la presencia de las Cataratas del río Iguazú, un espectáculo natural único con saltos de hasta 80 metros de altura y en su mayor parte se encuentran del lado argentino ya que las cataratas son compartidas con el vecino Brasil, fue creado en 1934 (el año pasado cumplió 80 años de existencia).
El logo del parque, está conformado con una fondo de cataratas, y en primer plano un ave volando, esta ave se trata del vencejo de cascada, con alas en forma de boomerang con terminación en punta, pasa la mayor parte del tiempo volando, y para dormir y anidar se refugia en las rocas debajo del agua que cae por las cascadas. Es una de las más de 450 aves que circulan por la región. Si bien no realizamos mayores avistamientos de aves de aquellos que se fueron dando a lo largo del recorrido y que fueron pocos, hay recorridos que se dedican específicamente a visualizar aves, con cámaras fotográficas, binoculares, y guías que van señalando, también venden guías de aves del lugar para poder identificarlas con más facilidad.
En el año 1984, el Parque Nacional Iguazú fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO debido a su importancia natural y cultural excepcional.
El cartel de la imagen, ubicado en el ingreso del Parque, dice en idioma inglés Iguazu Fall. New 7 Wonder of Nature. Dicho cartel hace alusión a un evento realizado en el año 2011 en Suiza por la Fundación New Seven Wonder, donde después de una votación mundial, las Cataratas del Iguazú fueron seleccionadas en calidad de Nueva Maravilla Natural del Mundo, entre otros lugares, de entre todos los propuestos, también ganadores en la votación.
En 2013, nuevamente la UNESCO premia al Parque Nacional Iguazú como Valor Universal Excepcional.
Así que presentadas de este modo las Cataratas como el Parque Nacional Iguazú, estamos frente a un lugar de la naturaleza de suma importancia por su reconocimiento nacional e internacional.
Otro de los carteles, en tamaño grande, muestra un mapa con los senderos posibles y los puntos principales para ubicarse y saber qué, y por donde recorrer el Parque Nacional Iguazú.
El día que lo visitamos estaba nublado, y el pronóstico para ese día anunciaba lluvia. Cuando se llega, hay todo un direccionamiento para estacionar los automóviles. Luego uno camina hasta que encuentra la entrada, a un costado primeramente están las boleterías, hay tres o cuatro tipos de tarifas, para argentinos, para brasileros, y para el resto de los turistas. El costo de la entrada al Parque Nacional Iguazú, para argentinos, era de 160 pesos. Luego de abonar, a un lado se encuentran los baños. Unos metros antes hay una mesita, en la que se encontraban, 3 chicas con una remera del Parque Nacional Iguazú. Debajo de la mesa, tiene pilas de folletos con todo el mapa del recorrido, así que hay que acercarse y pedirles uno, sino, no dan, los tiene para dar, pero no los tiene a la vista ¿por qué motivo? No lo sé. Hay diversos folletos, logré obtener tres, unos completamente en idioma inglés, otro más grande bilingüe en español y portugués, y un tercero que solo era un volante referido a la no alimentación de los animales. Del lado de afuera del ingreso, hay algunos locales con venta de artesanías. Ni bien se ingresa, cuando se cruza el acceso de entrada, a los pocos metros del lado izquierdo, se encuentra el Centro de Visitantes Ivyrá Retá. Lo referido a este Centro de Visitantes ya lo comenté específicamente en otra entrada del blog. La mayoría de los visitantes, al menos, el breve tiempo de ese día en particular, que estuvimos allí, pasan de largo, van directo al punto, a la mayor atracción, que es ni más n menos, la Garganta del Diablo. El resto de todo lo ofrecido por la naturaleza y la institución del Parque Nacional por decirlo de alguna manera, pasa a segundo plano, y muchas veces es dejado de lado. En nuestro caso, visitamos el Centro de Visitantes a la vuelta, cuando nos retirábamos. Y éramos muy pocos lo que los recorríamos en ese momento. Unos metros más adelante, ingresando, hay para tomar un desayuno, una merienda o una almuerzo, hay sanitarios, cajeros, y para comprar regalos y recuerdos. En nuestro caso lo que adquirimos por 65 pesos cada uno, fue unos pilotines para la lluvia, en blanco casi transparente, con capucha y abiertos abajo, de mangas cortas y amplias, estos pilotines eran muy cómodos, y también muy calurosos, al ser pleno veranos, altas temperaturas, cuando no llovía había que quitárselos. Pero fue conveniente comprarlos, porque a los 20 minutos de haber ingresado se largó una lluvia muy fuerte, y hubo que utilizarlos, y sirvieron para protegernos, al menos el torso, las mochilas, y las cámaras fotográficas. Se camina unos metros más adelante y llega a una pequeñísima rotonda de cesped de la cual parten dos opciones. Una es un camino llamado Sendero Verde, y la otra La Estación Central de donde parte el primer tren. Se trata del Tren de la Selva, un servicio de transporte interno, un tren ecológico, de tamaño pequeño, en el que van por espacio hasta 10 personas sentadas, 5 y 5 sentadas frente contra frente. Estos trenes se llenan, salen con bastante regularidad, de entre 15 minutos a 30 minutos. Todos viajan sentado. En este caso, es preferible tomar el Sendero Verde, se camina y en 5 a 10 minutos uno llega a la Estación Cataratas. El Sendero Verde es un camino peatonal de 600 metros que permite acceder a los saltos a través de la selva. Es preferible, porque el trayecto es corto, el camino a pie corta camino entre la vegetación, en cambio, el tren da oda una vuelta más extensa que demora, además que va muy lento, y también hay que considerar el tiempo de espera hasta que salga de la estación, previo descenso de pasajeros que llegan. Los trenes son dos, el segundo tren sí es conveniente tomarlo. En nuestro caso, de ida, tomamos los dos trenes. En su mayor parte del recorrido, este primer tren bordea un camino de tierra. Y este tren no lleva a la Estación Cataratas. Aquí también tenemos puestos de comidas, sanitarios, y es el lugar desde donde parte el segundo tren y los senderos, al menos dos de los senderos. El Circuito Inferior y el Paseo Superior. El Paseo Superior permite la vista panorámica de los saltos desde arriba. Posee una longitud de 650 mts.
Nosotros iniciamos el recorrido del Circuito Inferior o Paseo Inferior que posee una longitud de 1600 mts según uno de los folletos, de 1400 mts según otro de los folletos, y de 2500 mts según los carteles ubicados en el mismo Parque Nacional. Lo cierto es que es un camino largo, hay que tomarse algo de tiempo, y recorrerlo con paciencia, hay muchas escaleras para bajar y aun así se está alto. A los pocos metros de comenzar, uno se encuentra con una construcción alta, antiguamente era un tanque de agua, luego transformó en una torre mirador, un mirador al que se accede por una escalera externa en forma de caracol y luego se continúa por otra escalera interna. Al parecer la vista desde allí arriba es excelente, pero lamentablemente no está abierto al público, se encuentra cerrado, y diría que casi abandonado, originalmente estaba pintado de blanco y rojo, y ahora parece algo abandonado. Se comienzan a bajar escaleras, y se llega a una especie de parador pequeño, hay baños y lugar para comer, y muchos coatíes que se sirven de lo que llevan y les dan los turistas.
Aquí hay que tener en cuenta una volante que se llama “Tu comida me mata”, en realidad hay que tenerlo en cuenta durante todo el recorrido del Parque. Este volante también lo entregan a la entrada, y digo que aquí hay que tenerlo en cuenta porque es el primer lugar donde se los encuentra y en cantidad considerable, no menos de veinte había en dicho lugar, y justamente acuden a estos paradores por la presencia de comida y el poco miedo que tiene de los humanos. El volante se llama “Tu comida me mata” y luego agrega “En los parques nacionales está prohibido tocar y alimentar animales” y efectivamente había gente irresponsable que se acercaba dándoles algo para poder acariciarlos, por suerte eran los menos, y casi todos ellos adultos, adultos irresponsables. Durante el recorrido al Parque Nacional se observan numerosos carteles con imágenes crudas y duras en primer plano de ataques de animales a personas, por ejemplos manos desgarradas por rasguños. Algunos de ellos, mostrando una mano lastimada, dicen “Monos y Coatíes pueden morder, rasguñar y robas cosas”. Y estos carteles son parte de un plan llamado Control de Animales Problemáticos en el Área Cataratas.
Estos volantes los realiza la Administración de Parques Nacionales cuya webage es http://www.parquesnacionales.gob.ar/
El volante posee indicada la web de Administración de Parques Nacionales desactualizada, ya hace varios años que gov no se escribe más con b. La parte trasera del volante, mediante gráficos indicativos explica y conscientiza los peligros de alimentar a los animales, haciéndolos hablar a ellos mismos. El volante dice “Los animales del parque sabemos buscar nuestro propio alimento en la selva. Si nos alimentas… Nos enfermamos y mueren nuestras crías. Nos volvemos agresivos entre nosotros y con las personas. Removemos y desparramamos la basura. Dejamos de transportar semillas y algunas plantas no pueden crecer.”
Dicho esto, el recorrido por el Parque continuó su curso. A partir de aquí, ya solo veremos selva y agua, el camino está todo rodeado de vegetación. El clima cada vez iba desmejorando. La llovizna que caía cada vez se volvía más fuerte. Fue necesario ponerse los pilotines. Se veían algunas aves, pero no muchas, una que recuerdo, eran aquellas de un color negro u oscuro y algo más y que tenía como una especie de pequeño copete, desconozco cuales serían, posiblemente hayan sido urracas, se las veía de dos en dos, algunos arácnidos con sus tejidas telas en tamaños considerable, y bastantes mariposas, a pesar de la llovizna se las veía volar. Algunas estaban en los pisos donde se formaban chacos de agua, otras volando, y otras sobra las barandas del camino, también un gusanito caminando por una de las barandas. Las mariposas en colores amarillos, rojos, azules, naranjas y varios más. La lluvia cada vez se intensificaba más. Justamente el cartel indicador en madera al comienzo del sendero, señalaba la prohibición de tocar animales (representados con una mariposa) y tocar plantas (representadas por una flor), tocar es los menos, porque algunas personas directamente arrancan flores que les gustan. De pronto, un conjunto de personas se detiene siguiendo con la mirad la parte superior de un árbol, allí se veía lo que parecía ser una serpiente, pero estaba bastante alto como para distinguirla bien. Por parte el camino era de piedra con barandas en metal y/o madera, y por partes era completamente metálico.
Así uno continua caminado un trecho, siempre rodeado de vegetación. Cada tanto tomando fotos que parecen interesante o porque solo se presenta la ocasión para hacerlo. Hasta que se llega a un lugar con un cartel de precaución por riesgo de caer por las escaleras, y con la humedad y el agua en partes se corre el riesgo de resbalar. En el camino recuerdo haber leído un cartel, que lamentablemente no le tomé foto, con la imagen de una persona y el comentario sobre las especies vegetales del parque, y resulta que esta persona había introducido en algún momento varias especies exóticas que luego se convierten en maleza y van ocupando el lugar de las especies autóctonas. De hecho otros carteles de mayor tamaño en la zona de la Estación Central, daban cuenta de un plan de erradicación de aquellas especies exóticas que fueron introducidas por el hombre. Se cuenta que en algunos casos se han plantado de forma delibera árboles y plantas frutales con la finalidad que se acerquen los animales y así poder atraparlos fácilmente los cazadores furtivos. En Argentina, las malezas exóticas no habían sido motivo de preocupación hasta hace pocos años que se comenzó a estudiar el tema y el impacto evaluando los perjuicios ocasionados y planificando soluciones en base a acciones concretas.
El camino sigue, y se sigue bajando, no obstante, todavía estamos lejos del suelo, llega un momento en que se comienza a sentir el ruido del agua, y se va a haciendo cada vez más fuerte, hasta que llega el primer salto de agua, el llamado salto Lanusse. Este nombre es en homenaje a Juan José Lanusse, segundo gobernador de lo que era el Territorio Nacional de Misiones (antes de ser convertido en Provincia). Se trata de una pequeña cascada que surge desde la selva, y el camino, por medio de un puente, lo cruza por delante y permite apreciarlo de lleno. Este salto es como una introducción a lo que viene. En nuestro recorrido, llegados a este punto, se había puesto a llover muy intensamente, hubo que proteger las cámaras, celulares, mochila y cartera y todo aquello que se podía mojar. Con los pies no había caso, comenzaban a mojarse de lleno. Ya en este momento se veía allá abajo la parte inferior del Río Iguazú Inferior.
El siguiente salto al que se accede yendo por el Circuito Inferior, es el salto Alvar Nuñez Cabeza de Vaca. Existe una placa metálica de bronce que dice “A Alvar Nuñez Cabeza de Vaca. Homenaje de la Administración de Parques Nacionales y Turismo a la memoria del descubridor de estas Cataratas don Alvar Nuñez Cabeza de Vaca. Quien tras de cruentas luchas contra la naturaleza lo ignoto en su temerario viaje desde las selvas brasileñas atlántica, en busca de una vía al Río de la Plata, descubrió esta maravilla del mundo en el año 1541.”
Este salto se encuentra algo distante de la mayoría de los saltos que suelen verse en las fotografías por donde cae el grueso de caudal de aguas, pero no es menos importante siendo tal vez la mayor atracción del Circuito Inferior. Posee dos puentes que lo circundan, permitiendo la observación de frente y también la observación desde arriba del salto. El camino permite rodearlo en su totalidad. Es otro de los lugares lindos para tomar fotografías.
En este salto, los buenos observadores suelen ver vencejos aferrados a las rocas, pues allí suelen anidar, pero a nosotros se nos pasó por alto, por desconocimiento.
Desde ya antes de llegar al primer salto, el camino es prácticamente en su totalidad un pasarela metálica con escaleras metálicas. Cuando uno va bajando, por parte de ven los restos del viejo y antiguo camino de pierda que se encuentra uno o dos metros por debajo. Apenas se deja ver en la fotografía. Pero allí está en partes cubierto de musgo y vegetación. Las escalinatas están fuera de uso, pero aun se dejan ver. El Circuito Inferior, se continúa hasta llegar abajo de todo al nivel del río. Más adelante, siguiendo la pasarela se permiten ver a lo lejos el salto Bossetti, se encuentra el mirador final con vista a todos los saltos, y finalmente al puerto embarcadero de donde salen los botes que permiten cruzar a la Isla San Martin, dicha isla también posee un circuito para recorrer. Desde el embarcadero salen dos tipos de botes, los que cruzan gratuitamente a la isla, y los que son una travesía pagada que llevan casi hasta el interior de las cataratas en un recorrido de mayor tamaño en catamaranes. El regreso se puede hacer por otro sendero que pasa por el Salto Chico y por el Salto Dos Hermanas. Este último salto posee una pileta natural formada por el pozón que realiza el agua al caer y alrededores, en dicho lugar antiguamente se permitía a los visitantes bañarse, actualmente está prohibido. Todo este recorrido no lo realizamos. Para este momento se había largado una lluvia constante y fuerte que dificultaba el avance, y nos iba a retrasar para visitar lo demás. Pero hubiese sido lindo haber contado con más tiempo para poder disfrutarlo en su totalidad.
Desde aquí, desde el salto Alvar Nuñez, se continúa bajando a través de un largo camino en forma de pasarela metálica. En ocasiones del trayecto hay pequeños paradores para la observación y permiten tomarse fotografías con las cataratas de fondo en su total magnitud. En el camino solo se veían aves sobrevolando el agua, y algunos insectos y arácnidos. Y muchos turistas. En la fotografía también se pueden ver algunas palmeras. Creería que son palmeras pindó, pero no lo puedo aseverar con seguridad. También se pueden ver sobre algunos árboles algunas plantas epífitas como las orquídeas. Desde aquí también se puede observar la Isla San Martin, solo se ve vegetación exuberante y viejas escaleras de piedra o de madera, que no llegan a apreciarse bien.
Emprendimos el regreso por el Circuito Inferior, justo por donde veníamos, y ya la lluvia caía muy fuerte. El pilotín protegía lo justo, pero los pies y los brazos estaban completamente empapados. En mi caso utilizaba un gorro de pescador, que al tener alas a su alrededor me protegía la totalidad de la cabeza además que llevaba puesta la capucha del pilotín. Muchos turistas iban completamente mojados. Algunos ya circulaban descalzas y con los calzados en las manos, otros iban sin remera y cuando llegaban a algún reparo las escurrían para volvérselas a poner. Fue así que llegamos caminando bajo la lluvia a un lugar bien pintado pero completamente deshabitado. Se trataba del “Viejo Hotel Cataratas”. Allí hicimos un descanso de algunos minutos para ver si calmaba la lluvia. Antes de llegar al “Viejo Hotel Cataratas” pasamos por un parador de comida, un restaurant parrilla, y allí se encontraban un grupo de coatíes alimentándose (o esperando comida de los visitantes).
Y así iba llegando gente, algunos todos mojados, otros un poco menos, algunos chicos jugando en los charcos de agua, algunos paraban en este Viejo Hotel, y al rato continuaban su camino. Al rato la lluvia comenzó a menguar, así que nos dirigimos nuevamente hasta la Estación Cataratas.
El Paseo Superior no lo realizamos. Su recorrido demora alrededor de una hora. Este paseo lleva hasta el salto Bossetti, siempre por arriba, y luego continúa por los saltos Adan y Eva hasta llegar finalmente al salto Mbiguá.
Desde la Estación Central tomamos el tren ecológico que nos llevaba hasta el sector de la Garganta del Diablo. Un tren fabricado bajo normas ambientales. Allí había mucha gente esperando para subir, una vez que se habilita hay que caminar rápido para conseguir asiento porque se completa enseguida, y la gente se abalanza con avidez. Una vez que se completa, el tren parte en un recorrido de entre 15min a 20 min circulando a 20km/h. Este Tren de la Selva ya va por entre el medio del parque, vegetación a ambos lados, se suelen ver algunos animales, mayormente aves. El final del recorrido es la Estación Garganta del Diablo. Aquí hay lugar para comer, sanitarios, y un lugar de salud por si alguien sufre algún accidente o algo. También es el lugar donde se pueden contratar algunas de las excursiones que se realizan, todas pagas. No las realizamos por falta de tiempo, pero resultaban interesantes como el Paseo Ecológico, realizado en gomones a remo remontando el Iguazú superior. En esta crónica debo mencionar, el Hotel Sheraton, el Sendero Macuco, el Safari a la Cascada, el Safari en la Selva y los Restaurantes en los Paradores.
No pasamos ni realizamos ninguna actividad en ninguno de ellos, pero están disponibles en lo que ofrece en Parque Nacional Iguazú.
A partir de aquí se comienza el trayecto a lo que es el final del recorrido de todo el Paseo de las Cataratas, lo que creo, es la mayor atracción turística, el mayor espectáculo natural. La Garganta del Diablo. Puedo imaginarlo, pero desconozco a ciencia cierta la razón u origen de tal denominación.
Un primer cartel indicador señala el peligro, representado por una víbora, de salirse del camino. De hecho, un único camino lleva a la mejor parte. Este recorrido tiene una extensión de alrededor de 1100 mts.
El recorrido se realiza a través de una larga y única pasarela, asentada sobre pilotes, y casi en su totalidad metálica. El piso realizado con una malla metálica resistente que permite la visión del agua circulando por debajo. Uno va viendo vegetación propia de lugares húmedos y mucha agua, y algunas aves y peces. Los saltos varían con el caudal de agua, y este varía con relación a las lluvias. En el camino hay alrededor de seis miradores, espacios amplios donde apreciar el lugar, descansar, comentar y tomar fotos o realizar filmaciones.
La actual pasarela está realizada completamente en hierro, la antigua estaba realizada en madera, y fue destruida casi en su totalidad en dos ocasiones donde se produjeron grandes inundaciones, una en el año 1983 y otra en el año 1992.
Los restos de la vieja pasarela ahora en deshuso por inutilizable, se puede ver desde la nueva. Le tome una foto, aunque ahora solo queda como, podría decirse, “contaminación visual”.
Algo impresionante es ver la primera caída, el ruido que se escucha, el agua correr, y el hueco por donde se cae, la claridad que se forma en dicho lugar, el vapor surgiendo del pozo que se forma. Pero nada comparado con lo que está por llegar.
Metros más adelante llegamos al punto culminante.
La Garganta del Diablo. Se trata de una estrecha hondonada que concentra el mayor caudal de agua que cae. Hay alrededor de 80 metros de altura. Se trata de una de las cataratas de mayor caudal de agua del mundo. Con la caída del agua se generan altas fumarolas que pueden verse desde muy lejos. Se produce vapor de agua.
El vapor de agua se produce cuando el agua choca contra las rocas. Este vapor produce una incesante llovizna. Inevitablemente toda la gente se termina mojando.
Desde el mirador final, se tiene una vista panorámica del salto Unión. Es el salto que da origen a las cataratas y por donde cruza la línea divisoria de la frontera con Brasil. Se concentra mucha gente. Casi que no hay lugar para tomarse fotos o filmar. Todos quieren hacerlo ni bien llegan. Hay un sector reservado a los fotógrafos profesionales. Te toman una fotografía personalizada, sin gente alrededor, solo, con pareja, con familia, con amigos, como uno prefiera. La foto te la entregan entre una o dos horas más tarde en la puerta de entrada/salida y te la cobran a 100 pesos. Considero que vale la pena adquirirla como recuerdo, y luego enmarcarla.
El mirador final es uno de los puntos más concurridos. Hay una o dos banderas argentinas. Luego se emprende el regreso. En el camino de regreso pudimos ver algunas aves acuáticas totalmente color negras paradas sobre una roca saliente en el río. También se ven algunas especies de peces grandes que se concentran en algunos determinados lugares debajo de las pasarelas. También hay un lugar con una importante cantidad de monedas, al parecer es el lugar elegido por los turistas, donde, por alguna razón, arrojan monedas al río. Y como se ve el fondo, allí se ven todas las monedas que tiran. Llegados a la Estación Garganta del Diablo, tomamos el tren de regreso, y la última parte del recorrido desde Estación Central hasta la Salida la realizamos a pie por el Sendero Verde. Llegando casi a la salida, del lado derecho, hay un conjunto de mesas bajo un quincho, donde artesanos guaraníes ofrecen sus productos. Y en el camino suele haber un conjunto de niños guaraníes con un guía que forman un coro y cantan sus canciones y su música y recaudan a la gorra, lo que uno les quiera dejar. De estos niños cantores hay videos en la web de youtube que han subido los visitantes. Por parte lo veo bien en que realizan una actividad musical artística y recaudan un dinero, por parte está mal porque son niños menores de edad y los tienen trabajando, cuando, sin dejar de realizar la actividad del canto podrían estar estudiando o jugando, y no trabajando en el Parque. Llegados a la salida, visitamos el Centro de Visitantes Ivyrá Retá. Retiramos la foto y salimos.
Saliendo del Parque Nacional Iguazú, nos dirigimos a la ciudad de Puerto Iguazú. Unos pocos kilómetros por ruta. A los costados del camino hay innumerables carteles de señalización por el peligro que representan los animales que se cruzan por la ruta y el riesgo que corren de ser atropellados, aun así, las noticias dan cuenta de la cantidad de animales muertos productos de choques de automovilistas, que van desde yaguareté, ocelotes, tucanes, osos hormigueros, mulitas, zorros de monte y muchos más víctimas animal. Puede que algún accidente sea imprevisto pero mayormente, estos accidentes se deben a la poca o nula responsabilidad vial de los automovilistas.
Llegamos al Punto de las Tres Fronteras o Hito de las Tres Fronteras. En este lugar, en la cima de las barrancas que se encuentran sobre la ribera de los ríos, hay un monolito en cada uno de los países, que tiene pintado cada una de sus respectivas banderas nacionales. Y desde cada una de las costas, se pueden los otros monolitos. Antiguamente el monolito estaba ubicado sobre una base de ladrillos rojos a la vista, lo mismo que las escaleras a su alrededor. Actualmente, eso está cambiado.
Allí mismo, hay tres mástiles con las banderas de los países, y en su base el escudo de los mismos.
En el lado argentino, en el año 2010, con motivo del bicentenario del nacimiento de la patria, hay instalado un pequeño monumento del Club de Leones, que solo posee una placa y la distintiva cabeza de león.
A pocos metros del lugar, entrando o saliendo, depende cada caso, hay una feria de artesanías que ofrecen los lugareños.
La ciudad de Puerto Iguazú ofrece mucho más al turismo. Como lo señalado en el mapa de la fotografía. Pero se requiere tiempo, mínimo un día para recorrer lo más posible.
Luego de alrededor de cuatro horas y media de viaje, regresamos a la ciudad de San Ignacio Miní.
Así doy por concluida la crónica de este recorrido y visita.
Links. (Visitados Febrero 2015)
http://www.iguazuargentina.com/
http://es.wikipedia.org/wiki/Parque_nacional_Iguaz%C3%BA
http://www.iguazuargentina.com/el-navegante-y-explorador-espanol-alvar-nunez-cabeza-de-vaca-descubre-las-cataratas-de-iguazu/
http://www.parquesnacionales.gob.ar/areas-protegidas/region-noreste/pn-iguazu/
http://www.sib.gov.ar/
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domingo, 31 de agosto de 2014
La Boca.
Enero 2007. Fui hasta el barrio La Boca, la idea era llegar a Caminito, sacar algunas fotos y regresar. Tomé el colectivo 152. La Boca es un barrio de casas humildes sin mucho de ostentación. El colectivo 152 tiene la particularidad que te muestra como las dos caras de la ciudad, en un lado los edificios más grandes, nuevos, cuidados, las plazas arregladas y cuidadas, limpias, muchos edificios de oficinas, una o tal vez la zona más cara de Capital Federal, pero una vez que el colectivo cruza la Casa de Gobierno, yendo para el otro lado, o sea, la zona sur de la Ciudad, a unas pocas cuadras ya todo comienza a cambiar, las casas son todas viejas, se nota el descuido, es un barrio más humilde y más pobre. Actualmente hacia el 2014 están realizando algunas obras y dándoles otro aspecto a la zona sur de la Ciudad, allá por comienzos del 2007 era bastante distinto.
El colectivo cruzó la autopista, vi el edificio del diario Crónica, al que había ido en un par de oportunidades anteriormente por otra cuestión, vi el Parque Lezama, donde había una feria, como tantas muchas que hay los fines de semana en los parques de la ciudad, es una feria con importante cantidad de puestos de ropa usada, vi el hospital Cosme Argerich, un edificio imponente que ya tiene más de cincuenta años, tantas veces escuchado en la televisión, y luego ya se llega al Riachuelo, me baje un par de cuadras antes y caminé hasta llegar al puente Avellaneda, me paré y le tomé una fotografía, luego otra, había una familia también tomando fotos en el lugar. En eso un policía, que previamente había cruzado cuando llegaba caminado, me llama, me pregunta si soy turista y de donde era, le respondo que no, que era de Capital, y me dice que tenga cuidado con la cámara y con la mochila, que la zona estaba complicada y que estaba calificada como alerta rojo. Allá por principios del 2007 era una zona insegura, turística pero insegura, generalmente toda la zona sur de la Ciudad es insegura, al menos eso indicaban las estadísticas con respecto a otros lugares de la Capital. Le di las gracias al policía por la advertencia y me fui caminando hasta Caminito, que serían dos cuadras por la vereda que bordea el Riachuelo, había una cantidad de prefectos, este policía estaba en la esquina, pero fácil conté en dos cuadras diez o más miembros de prefectura, imagino que es para proteger y cuidar el turismo del lugar. Continué caminando y llegué a la otra punta, el olor que sale del Riachuelo es terrible, insoportable, tenemos uno de los ríos más contaminados del mundo, y allá por el 2007 nadie de los que deberían preocuparse en hacer algo, hace algo, o sea, nuevamente el gobierno y todos los anteriores. La Corte Suprema falló, y ordenó senear al Riachuelo, y esto es que lo vienen haciendo hace ya algunos años, desconozco como estará la situación ahora en el 2014. Allí en La Boca, al menos en ese sector del barrio, la zona turística hay una feria, muy pequeña en relación con las de las demás plazas y parques. Y luego el Caminito y los que venden artesanías y dibujos y hasta algunos bares y restaurantes. Caminito es un viejo callejón o pasaje, de 150 metros de largo, angosto, por ese lugar circulaba originalmente un tren, que en algún momento se inauguró una calle museo, conservándose la fachada de las antiguas casas, de variados colores, como eran originalmente, producto de la inmigración, sobre todo italiana. La Boca es una barrio que tiene cercanía al puerto en los primeros años del siglo XX. En el momento que llegué, justo terminaba una pareja de bailar tango y otra pareja de turistas que los estaban mirando que se iban, en eso veo que la chica que bailaba tango los corre con el sombrero y les dice “¿no?” y algo más que no alcancé a escuchar, entonces la pareja de turistas se sonríe y le deja en el sombrero una moneda o billete. Llegado hasta ahí, di la vuelta y regresé hasta donde estaba el policía que me paró cuando llegaba, pensaba tomar el colectivo pero no sabía donde estaba la parada, si ahí mismo o caminar unas cuadras, así que caminé y cuando llegó nuevamente a la esquina, lo saludo al policía y se viene, y me pregunta para donde iba, le dije que iba para Lezama, y me dice que bueno, pero que tenga cuidado de ir para el otro lado (para el lado del río), que no vaya para la plaza Solís y que ayer habían acuchillado a una persona o le habían cortado con una botella, plaza Solis queda a dos cuadras de allí. Me fui caminando hacía Parque Lezama, pero cuando llegué al hospital, desde donde se veía el parque, decidí no continuar y ahí mismo subía al 152 para emprender el regreso, dejando pendiente Parque Lezama para otra oportunidad.
El colectivo cruzó la autopista, vi el edificio del diario Crónica, al que había ido en un par de oportunidades anteriormente por otra cuestión, vi el Parque Lezama, donde había una feria, como tantas muchas que hay los fines de semana en los parques de la ciudad, es una feria con importante cantidad de puestos de ropa usada, vi el hospital Cosme Argerich, un edificio imponente que ya tiene más de cincuenta años, tantas veces escuchado en la televisión, y luego ya se llega al Riachuelo, me baje un par de cuadras antes y caminé hasta llegar al puente Avellaneda, me paré y le tomé una fotografía, luego otra, había una familia también tomando fotos en el lugar. En eso un policía, que previamente había cruzado cuando llegaba caminado, me llama, me pregunta si soy turista y de donde era, le respondo que no, que era de Capital, y me dice que tenga cuidado con la cámara y con la mochila, que la zona estaba complicada y que estaba calificada como alerta rojo. Allá por principios del 2007 era una zona insegura, turística pero insegura, generalmente toda la zona sur de la Ciudad es insegura, al menos eso indicaban las estadísticas con respecto a otros lugares de la Capital. Le di las gracias al policía por la advertencia y me fui caminando hasta Caminito, que serían dos cuadras por la vereda que bordea el Riachuelo, había una cantidad de prefectos, este policía estaba en la esquina, pero fácil conté en dos cuadras diez o más miembros de prefectura, imagino que es para proteger y cuidar el turismo del lugar. Continué caminando y llegué a la otra punta, el olor que sale del Riachuelo es terrible, insoportable, tenemos uno de los ríos más contaminados del mundo, y allá por el 2007 nadie de los que deberían preocuparse en hacer algo, hace algo, o sea, nuevamente el gobierno y todos los anteriores. La Corte Suprema falló, y ordenó senear al Riachuelo, y esto es que lo vienen haciendo hace ya algunos años, desconozco como estará la situación ahora en el 2014. Allí en La Boca, al menos en ese sector del barrio, la zona turística hay una feria, muy pequeña en relación con las de las demás plazas y parques. Y luego el Caminito y los que venden artesanías y dibujos y hasta algunos bares y restaurantes. Caminito es un viejo callejón o pasaje, de 150 metros de largo, angosto, por ese lugar circulaba originalmente un tren, que en algún momento se inauguró una calle museo, conservándose la fachada de las antiguas casas, de variados colores, como eran originalmente, producto de la inmigración, sobre todo italiana. La Boca es una barrio que tiene cercanía al puerto en los primeros años del siglo XX. En el momento que llegué, justo terminaba una pareja de bailar tango y otra pareja de turistas que los estaban mirando que se iban, en eso veo que la chica que bailaba tango los corre con el sombrero y les dice “¿no?” y algo más que no alcancé a escuchar, entonces la pareja de turistas se sonríe y le deja en el sombrero una moneda o billete. Llegado hasta ahí, di la vuelta y regresé hasta donde estaba el policía que me paró cuando llegaba, pensaba tomar el colectivo pero no sabía donde estaba la parada, si ahí mismo o caminar unas cuadras, así que caminé y cuando llegó nuevamente a la esquina, lo saludo al policía y se viene, y me pregunta para donde iba, le dije que iba para Lezama, y me dice que bueno, pero que tenga cuidado de ir para el otro lado (para el lado del río), que no vaya para la plaza Solís y que ayer habían acuchillado a una persona o le habían cortado con una botella, plaza Solis queda a dos cuadras de allí. Me fui caminando hacía Parque Lezama, pero cuando llegué al hospital, desde donde se veía el parque, decidí no continuar y ahí mismo subía al 152 para emprender el regreso, dejando pendiente Parque Lezama para otra oportunidad.
domingo, 10 de agosto de 2014
Jardín Botánico.
Placa y plano del Jardín Botánico.
Noviembre 2006. Un día de mucho calor. Visita de poco más de una hora recorriendo el Jardín Botánico. Todo verde y tranquilidad, no hay muchas flores, salvo en los pies de algunas obras de arte, esculturas que las hay en todo el parque. La entrada es gratuita.
A pesar de ser día de media semana, estaba bastante lleno. Algunos personas leyendo, otras trotando, otras tiradas en el cesped, algunas madres con sus hijos, tal vez a la salida o previa entrada a la escuela por lo que vi, también numerosas personas que van a almorzar al Botánico, algunos turistas, tres pibes practicando malabares con pelotas y un “alimenta gatos”.
Tome muchas fotografías, el jardín se presta para las fotos, desde particulares hasta profesionales van a tomar fotos. Jóvenes que cumplen los quince años van a tomarse fotos con su vestido de fiesta, también van modelos publicitarias con fotógrafos profesionales y asistentes con sus paneles para reflejar la luz, y también los paseantes ocasionales que no pierden la oportunidad, los caminos, las fuentes y las esculturas invitan las fotos.
Por primera vez vi el sector de cactus, cercano al patio de las mariposas, no sabía que existía, pero ahí estaba, es pequeño pero tiene algunas variedades todos agrupadas allí
Cactus que me pinchaste un dedo y sin embargo te quiero.
(Dicho popular que leí una vez en el blog de alguien
que tenía por hobbie el cultivo de cactus)
Las obras de artes, en general todas esculturas, estatuas o torsos, algunas están a mi parecer, bastante descuidadas, más que nada por suciedad, aunque algunas pocas obras estan rotas o otras deterioradas por el paso del tiempo, los caminos no son los mejor tampoco, hay partes que están bastante mal. Aunque se ve que cada tanto hacen una limpieza y un reordenamiento. Hay una cantidad importante, se pueden encontrar enumeradas y con una descripción de cada en el siguiente link http://www.buenosaires.gob.ar/jardinbotanico/obrasdearte
La casa del centro, o por lo menos la construcción más grande fue reparada y ahora esté muy bien, allí es donde se realizan las muestras y exposiciones culturales.A los invernáculos nunca entré, hay dos o tres, pero si los estuve observando desde afuera, en uno de ellos se encuentran las plantas carnívoras, aunque no son plantas grandes y están agrupadas en un estante al costado de uno de los invernáculos, a pesar del nombre vulgar y genérico como se las conoce, “plantas carnívoras”, da la sensación que son plantas sumamente delicadas, son todas pequeñas y se encuentran sobre tierra pero todas dentro de una especie de fuente con agua.
Algo que no entiendo es la presencia de los gatos. En algunos sectores el olor a gatos es insoportable para aquellos que lo percibimos, seguramente alguien que tiene gatos en su casa está acostumbrado, a lo que sumamos algunos de los caminos llenos de excremento de gatos, pareciera que hay una superpoblación de gatos, creería que ninguno de ellos está vacunado y más sabiendo que trasmiten enfermedades, esos gatos no están debidamente cuidados, y nunca faltan los “alimentadores de gatos” , personas que tiene por hobbie ir y llevarles comida a los gatos, se los suelen ver muy seguido, posiblemente vecinos del lugar ¿qué gana con esto? ¿por qué no los cuidan en su totalidad? ¿por qué no se dedican a vacunarlos y limpiar el botánico de su suciedad? No, estos “alimentadores de gatos” solo les importa llevarles comida y nada más. Desconozco como llegaron los gatos allí, si llegaron solos, si alguien los dejó o si estaba en los planes originales cuando se diagramó el Jardín, de introducir gatos, algo que no creo.
Las que siguen, dos esculturas ubicadas en diferentes lugares del Jardín Botánico pero con la características que ambas se llaman Flora, imagino que representan justamente a la Flora. La primera es una obra original y representa la Flora Argentina, la segunda es una reproducción del original que se encuentra en Francia.

Una obra interesante, es la Saturnalia, grupo escultórico trabajado por Ernesto Biondi. Se trata de personajes de la antigua Roma que representan una escena orgiástica en honor a Saturno. Fue censurado y enterrado durante los años de la dictadura militar.
Otro lugar dentro de Jardín Botánico, es el Jardín Romano, justo al lado del Jardín Frances. Hay una reproducción de la loba capitolina, la obra original se encuentra en Italia.
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