No todos los entrenamientos buscan romper récords. A veces, el éxito radica en saber bajar las pulsaciones y permitir que el cuerpo procese el esfuerzo. Tras una sesión intensa, realicé una caminata de descarga (cool-down) que resultó ser tanto física como mental.
📍 El recorrido: recuperación en movimiento.
Palermo ofrece ese escenario perfecto de senderismo urbano donde el asfalto y el verde se mezclan. El objetivo era claro: recuperación activa. Mantener un ritmo pausado para favorecer la circulación sin sumar fatiga innecesaria.
Distribución del esfuerzo y sensaciones.
Lo más interesante de esta caminata fue la estabilidad. Con una cadencia media de 112 pasos por minuto, el movimiento se volvió casi meditativo.
• Estado aeróbico: Pasé la mayor parte del tiempo en zona de quema de grasas. Solo unos segundos rozaron lo anaeróbico, lo que confirma que el cuerpo se mantuvo en un estado de oxigenación estable, perfecto para metabolizar el lactato y el esfuerzo previo.
• Cadencia consciente: Al alejarme del rendimiento competitivo, la baja cadencia me permitió conectar con el entorno. Menos enfoque en el cronómetro y más en la respiración.
Reflexión final: Esta caminata no fue solo un cierre técnico de mi entrenamiento; fue un acto de contemplación. Mientras el cuerpo recuperaba su equilibrio, la mente encontró el espacio necesario para transitar hacia un estado más reflexivo.
Palermo, con su ritmo propio, fue el cómplice ideal para este paseo urbano de reconexión. A veces, para seguir avanzando, primero hay que aprender a caminar lento.
Vínculo al rack en Wikiloc: https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/caminata-por-palermo-caba-262007324

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