Realicé una caminata que comenzó en el cruce de Av. Monroe y Av. Del Libertador, en Belgrano, y se extendió hasta el corazón de Plaza Italia, en Palermo. Lo que debería ser un simple trayecto urbano se convirtió en una inmersión en un ecosistema diverso.
A continuación, comparto los hallazgos de este trekking urbano, donde la flora, la fauna y los monumentos cuentan la historia del paisaje porteño.
Los guardianes del paisaje: Nuestros árboles.
Caminar por estas avenidas es caminar bajo la sombra de gigantes. Destacaron ejemplares maduros con cortezas rugosas y cubiertas de musgo, probablemente Tipas (Tipuana tipu), componentes importantes del arbolado urbano.
También nos encontramos con:
• Palo Borracho (Ceiba speciosa): Un espectáculo visual que nos permite ver el ciclo completo de la naturaleza: flores rosadas inconfundibles junto a los frutos en forma de cápsula verde, preparando la futura liberación de su fibra algodonosa.
• Fresno Americano (Fraxinus pennsylvanica): En esta época, sus hojas tiñen el paisaje de un amarillo vibrante.
¿Por qué el amarillo? Al acercarnos al invierno, estos árboles deciduos dejan de producir clorofila. A medida que este pigmento verde se degrada, quedan al descubierto los carotenoides, los pigmentos responsables de esos tonos amarillos y anaranjados que anuncian el reposo invernal.
• Eucalyptus (posiblemente E. leucoxylon 'Rosea'): Con sus flores rosadas que parecen pompones, aportando un toque exótico y elegante al recorrido.
Tesoros en el sotobosque: Flores y arbustos.
El suelo y los canteros fueron una explosión de color y formas, demostrando la gran resistencia de las plantas que conviven con nosotros en la ciudad:
• Los clásicos de siempre: la Abelia (Abelia × grandiflora), resistente y siempre florida; la Margarita amarilla (Euryops pectinatus), que aporta luz incluso en los días nublados; y la infaltable Lavanda, con su follaje plateado y aroma inconfundible.
• Bellezas con historia: la Polygala (Polygala myrtifolia) con su magenta vibrante; el Ave del paraíso (Strelitzia reginae), una joya sudafricana perfectamente adaptada; y el Ajo de jardín (Tulbaghia violacea), una planta pequeña pero rústica que florece casi todo el año.
• Bulbos y rastreras: desde la delicada "Estrellita" (Ipheion uniflorum) que forma alfombras espontáneas, hasta la Zephyranthes candida ("Duende"), que surge mágicamente tras la lluvia. También vimos Crocosmias de colores intensos y Liriope con su follaje acintado.
No puedo dejar de mencionar la Tradescantia pallida ("Niña en barco") con su morado llamativo, la Rosa blanca tipo floribunda, la Clivia y la Salvia leucantha, cuya textura aterciopelada es un deleite para la vista.
Fauna y cultura urbana.
A mitad de camino, entre la Plaza Paseo de las Américas y los espacios verdes, la fauna también dijo presente. Observé a un Carancho (Caracara plancus) posado en lo alto de un árbol, actuando como un centinela urbano. En vuelo, su silueta es inconfundible, con esas manchas blancas en las alas que lo distinguen rápidamente.
Además de la naturaleza, el recorrido nos regala historia:
• El Monumento a los Caídos de la Policía Federal Argentina: Una pausa necesaria para mirar hacia arriba y reflexionar.
• El Jachkar: Un momento de quietud frente a este grupo escultórico. El Jachkar, o "cruz de piedra", es una obra fundamental que encapsula la espiritualidad y la historia del pueblo armenio. https://www.sardarabad.com.ar/ugab2994/2994-jachkar
Reflexión final.
Esta caminata por Belgrano y Palermo no fue solo un traslado de punto A a punto B. Fue un recordatorio de que, incluso en una metrópoli tan densa como Buenos Aires, si prestamos atención, podemos encontrar un Clavel del aire (Tillandsia aeranthos) viviendo en equilibrio sobre un árbol o una suculenta cubriendo un rincón del suelo.
Ruta en Wikiloc:
https://es.wikiloc.com/rutas-observacion-de-flora/caminata-por-belgrano-y-palermo-caba-261571224

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