lunes, 14 de julio de 2014

Del caos al nombre

 
Nombrar un espacio nunca es una tarea inocente ni un mero trámite tipográfico. Cuando este proyecto empezaba a dar sus primeros pasos, la búsqueda de un título se transformó rápidamente en un ejercicio de paciencia. No quería un rótulo caprichoso, un juego de palabras vistoso pero hueco, ni una combinación azarosa de términos que terminara por no decir nada. Necesitaba un nombre que funcionara como una declaración de intenciones: algo que sintetizara la doble naturaleza de lo que pretendía hacer aquí.
Por un lado, la labor pausada del artesano que junta fragmentos, ordena ideas y busca en la sintaxis una cierta armonía. Por el otro, la mirada del caminante que recorre la ciudad sin prisa, registrando detalles aparentemente menores para darles un sentido sobre la página. Entre el titubeo y la duda, la respuesta no apareció frente a la pantalla, sino en la intemperie, durante una tarde de caminata bajo la lluvia. De esa tensión entre el caos inicial y la búsqueda de orden nació el poema que sigue.

Poema que refleja como cree el nombre del blog.

Del caos al nombre 
Buscaba un nombre en la penumbra,
un trazo en la mente, una chispa al azar,
minutos que giran mientras la duda alumbra
lo que aún no sabía cómo nombrar.
No era cuestión de unir, de agrupar sin sentido,
de sumar caracteres en un simple montón.
Reunir era el arte: dar forma a lo perdido,
acomodar cada pieza con paciencia y razón.
Organizar las letras, reordenar el verso,
darle un sitio a cada una hasta hallar la armonía,
y ver nacer del pulso de este universo
la identidad exacta que el blog pedía.
Faltaba el marco, la luz adecuada,
la imagen justa para guardar el instante,
y volvió la memoria de aquella caminata
bajo un cielo de plomo, frío y distante.
Costanera Sur en una tarde gris,
la lluvia cayendo con lento rumor,
un pirincho posado en el borde del río,
solitario y atento, mirando el contorno.
Allí, entre la niebla y el agua cayendo,
en el ensamble preciso de cada letra hallada,
quedó el nombre vivo, pausado y latiendo,
como el ave en el borde, bajo la madrugada.
Reuniendo Letras.

Hecho en colaboración con mi asistente virtual.

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