miércoles, 27 de enero de 2021

Bicicleteada por 5 barrios de CABA. 22,8km. 108min.




El día de hoy, realice una salida en bicicleta pedaleando por los barrios de Palermo, Villa Crespo, Caballito, Almagro y Boedo, de allí el título a la entrada del blog. La hice todo por ciclovía, utilizando Google Maps con la opción En bicicleta que marca todas las ciclovías disponibles.

El día estuvo muy caluroso con temperaturas que alcanzaron los 30ºC. Cada 15 o 20 minutos, hacía una parada mínima para hidratarme con agua.


Algunas capturas con más datos estadísticos del recorrido. Algo novedoso, que estuve viendo los últimos días en la app, seguramente surgió en alguna de las últimas actualizaciones, cuando uno por ejemplo realiza la actividad de ciclismo, es como que convirtiera lo pedaleado a pasos y automáticamente actualiza la cantidad de pasos. Antes diferenciaba, tanto caminar/ciclismo y dividía el gráfico en dos partes, ahora queda todo en uno, por ejemplo, este día, lo caminado ha sido muy poco, unos 15 minutos, pero para haber completado unos 6000 pasos debería haber caminado unos 50 o 55 minutos. Otro dato de mi interés, es la velocidad, con un promedio de 14,5km/h, es decir, fui tranquilo, a velocidad paseo, poco más poco menos, la velocidad paseo “normal” se la suele considerar en los 16km/h, aunque tuve un pico de alcanzar los 23km/h, en algún o alguna bajada.








Comencé a pedalear y enfilé hacia el Parque Centenario, pasé por la conocida como Plaza Serrano (Plaza Cortázar), donde había mucha gente, hay que pasar con cuidado allí, porque alguna gente se cruza por las ciclovía sin importarles nada, no miran para ningún lado, hay que ir despacio para no llevarse puesto a ninguno, e ir tocando bocina cada dos por tres. Algunos feriantes también, han naturalizado cruzar sin mirar para los dos lados, por suerte la mayoría no. Reconozco que hay ciclistas también que circulan a alta velocidad, y es peligro porque al ser una curva y está tapada por los puestos, los árboles, y demás no se ve si uno viene a alta velocidad. En 22 minutos ya había llegado al Parque Centenario y comenzaba a bordearlo por el mi lado izquierdo, justo la parte que no tiene ciclovía.

Parque Centenario.

Un corto trayecto y llegué al mástil, conocido como el mástil del Parque Centenario. Los fines de semana ese lugar se llena de gente, es una de las entradas al parque, y al mismo tiempo punto de reunión de diversos grupos de personas distintos entre sí, desde los que adoptan perros y gatos, los ciclistas que lo utilizan como punto de encuentro, los partidos políticos de izquierda que se paran para repartir volantes, los que hacen artes marciales que también lo utilizan como punto de encuentro, y además ocasionales como músicos a la gorra y amigos que se encuentran, o fijos como los carritos de comida chatarra. En esta ocasión no había nadie, por ser día miércoles y por el sol que partía la vereda. Me tomé un par de selfies y seguí pedaleando.

Mástil del Parque Centenario.

Seguí bordeando el Parque Centenario hasta conectar con la ciclovía. De paso fui tomando algunas fotos.
Parque Centenario.

Frente a Parque Centenario.

Tomé la ciclovía de la calle Otamendi, y comencé a bajar, hice siete cuadras hasta llegar a las vías. En el camino tomé un par de fotos.


Ciclovía de la calle Otamendi.


 

La calle presenta una ligera elevación, que termina en un puente, el puente no se nota porque sigue la calle, y cruza por encima de las vías del ferrocarril Línea Sarmiento. Justo en ese momento pasaba un tren. Tomé algunas fotos y seguí.





 

Al cruzar el puente hice dos calles más, y llegué a la Av. Rivadavia. En este punto hay que tener cuidado, mucho cuidado. Hay que hacer un pequeño desvío en forma de S, y tomar la calle El Maestro, pero esta calle es muy angosta y no tiene ciclovía, apenas dos líneas blancas donde “supuestamente” deberían circular las bicicletas, pero la realidad que muchos automovilistas irresponsables se mandan ocupando ese pequeño espacio, así fue que lo hice con sumo cuidado y esperando no sufrir ningún problema. Por suerte es solo una cuadra, luego se retoma la ciclovía en la calle Chaco que a doscientos metros cambia de nombre a calle Quito. La calle cambia de nombre, y también cambia el barrio, salgo del barrio Caballito y entro en el barrio de Almagro. Frente a mí, tenía el panorama de una T, la ciclovía de calle Quito tiene una extensión de tres cuadras y finaliza en la calle Treinta y Tres Orientales, allí se abre para dos lados (o es cruzada por otra ciclovía que corre por calle Treinta y Tres Orientales). Al día de la fecha, enero de 2021 Google Map registra en el mapa la ciclovía pero al visualizar la calle no figura porque el auto de Google Map pasó por allí en 2019. Esto indica que es una ciclovía bastante nueva en cuanto a realización, tiene menos de dos años de existencia. Antes de despedirme de la calle Quito, vi un muralito al que le tomé foto.

Mural El destino de Mercurio.

Le llamé muralito por su tamaño pequeño, pero se trata de un mural con todas las letras. El mural tiene firma y fecha, Ale Viña ´17 lo que me permitió rastrearlo por la web (1), el autor se llama Alejo y el mural se denomina “El destino de Mercurio”. (2) Aguas turbulentas, mar embravecido, olas y tormenta, eso es lo que vi, y va con el estilo de otros trabajos del autor que se ven por sus redes sociales. Este mural presenta una ligero detalle, el agua “se sale” del mural, de la pared, y continúa por la vereda. Hace tres años atrás se veía con mayor claridad, hoy el deterioro producido por el paso del tiempo ya lo muestra desgasto y no permite que se aprecie bien.

Mural El destino de Mercurio.

Mural El destino de Mercurio.

Mural El destino de Mercurio.


 

Paré en la equina antes del cruce de calle Treinta y Tres Orientales. La idea era hacer tres calles hacia la izquierda y continuar por la ciclovía de calle Don Bosco. Mientras esperaba, con un pie apoyado en el cordón, vi perdidas dos piezas de un puzzle, y le saqué una foto rápida, ¿cómo llegaron esas dos piezas de un rompecabezas ahí? No había contenedor de basura cerca, ¿volaron del carro de un cartonero? ¿se le cayeron a alguien? ¿sería del mismo juego? Preguntas intrascendentes, pero que al tomarles fotos deseaba hacer comentario, el juego es, como encajan esas fichas en el mundo, el puzzle más grande. Había otro puzzle ahí mismo, la línea amarilla del cordón de la vereda, desgastada, que era y no era a la vez.





Automóvil mal estacionado ocupando la ciclovía.

Sobre la ciclovía de calle Don Bosco, un automóvil mal estacionado, ocupando con total desconsideración por los ciclistas, la mitad de la ciclovía. Le tomé una foto y seguí. Como ciclista molesta, molestan estas actitudes de personas que no les importan los demás. Podría entenderse hasta por ahí nomás si fuera una emergencia, pero aquí no, no tenía balizas, no estaba con el motor marcha, simplemente estaba cómodamente estacionado bajo la sombra. Para estos casos existe una app que se llama BA Denuncia Vial. (3) En mi caso, todavía nunca la utilicé. Cuando bajé la foto, se me ocurrió buscar la patente (en este caso, y como hago siempre, la pixelee, que no se vea) para ver que muestra sobre el infractor, en la web Consulta de infracciones (4), y efectivamente le han marcado una multa, justamente por mal estacionamiento, la infracción fue “estacionamiento en áreas peatonales”. Cuando uno mira el acta, figuran los datos, incluso fotos, entre los datos, la fecha de generación del acta, en este caso fue a las 11:51 y la foto que tomé fue justo una hora más tarde. Si el acta la generó otro transeúnte, ciclista y/o peatón, o si la tomó alguna cámara del GCBA, lo cuál es indistinto, lo bueno es que aplican multan, después podría analizarse el tema de las multas, parece alta, pero si se paga en determinado tiempo le hacen un descuento del 50%. El llamado “pago voluntario”, pero cuando no es “voluntario” ¿cómo hace el Estado para cobrar la multa? Sobre todo por el tiempo que lleva el procedimiento, en realidad, no sé que tiempo lleva el cobro del no pago voluntario, pero tampoco hay información al respecto al alcance de todos.




Más adelante apareció otro mural, no muy grande, tiene pinta de ser una ballena franca austral, la misma que parece en el actual billete de 200 pesos. El mural data de 2018. Casi no hay información en la web, solo aparece en cache de google el link a una foto de dicho mural pero que ya no existe, y otra foto en Facebook pero de un usuario que lo vio y lo fotografió. La ballena del mural está vista desde abajo, con un juego de luces y sombras, lo que parecen ser algunas algas, y la superficie del mar que se logra jugando con un desnivel que tiene la pared en ese lugar. Por la temática animal, me gustó y por eso lo fotografié. Tiene firma, dice, un perfil de Instagram (5) llamado simplelau, y también dice Shar. ¿Qué será “shar”? según google traductor, shar en árabe significa maldad. También podría ser un seudónimo, en Instagram aparece un tag que dice “Mural Art/Shar”. En modo rebuscado, temática mar, shark en inglés es tiburón, pero ya sería otra palabra al agregarse la k. Lo que fuere, no hay mucho, solo aparece Shar.


Ciclovía.

Cartel.


En el cruce de las calles Don Bosco y calles Castro Barros, dos paredones se encuentran y en la punta, en un pequeño rincón, un espacio tipo oratorio, la estatua del santo Don Bosco que da nombre a la calle, y una par de imágenes en mozaico sobre la pared, justamente la pared que da a la calle Don Bosco, presenta un mural y un espacio en blanco, que tal vez más adelante se llene con otro mural. Les tomé foto desde mi ángulo y continué pedaleando.



Oratorio don Bosco.


Seguí por ciclovía hasta llegar a la calle Virrey Liniers, una calle antes del límite del barrio Almagro, y ahí giré hacia la derecha, todo por ciclovía. Hice tres cuadras y me encontré con la Av. Belgrano. Aquí hay que prestar atención dado que la ciclovía continúa por la misma calle pero del lado izquierdo, así que después de cruzar la avenida, y teniendo sumo cuidado, hay que pasarse al lado de enfrente para poder cruzar bien, y viceversa cuando se viene en sentido contrario.

Ciclovía calle Virrey Liniers.


Apenas cruzar, aparece una iglesia, ya su torre se ve desde la cuadra anterior. Se trata de la Parroquia Santa Amelia. Templo de estilo neorrománico, con muros gruesos y pesados, con pocas ventanas y escasas aberturas. Un campanario único anexado al edificio. (6) En realidad, Santa Amelia refiere a Santa Amalberga de Maubeuge (también Amalburga, Amalia, o Amelia de Lobbes), del siglo VII, cuya festividad en el santoral está situada en el 10 de julio. (7)

Parroquia Santa Amelia.


Y seguí rodando.

Ciclovía calle Virrey Liniers.


El cambio de mano que se produce en la ciclovía al cruzar Av. Belgrano es corto, poco más de una cuadra, esto se debe a la calle Venezuela, que está partida, cuando se pasa la segunda parte de la calle Venezuela, la ciclovía retoma por el lado derecho, nuevamente hay que tener mucho cuidado en el cambio, una senda verde se tiene en forma diagonal, pero los inconvenientes a estar atentos son varios: los vehículos que viene por la calle Virrey Liniers, los vehículos que viene por la calle Venezuela, las otras bicicletas que van a realizar el cruce, y justo en ese lugar hay una entradas de vehículos que no se si es una garaje o estacionamiento o lo que sea que hay ahí, además suelen estacionar un auto, justo delante de esa entrada lo que impide la visión para el frente. Parece tonto, pero hay que estar con los sentidos bien despiertos.

Y seguí rodando, la ciclovía estaba muy relajada, iba muy bien, y así llegué al cruce con la Av. Independencia. Tomé una foto del cielo casi despejado, con apenas una nube paseando.

Ciclovía calle Virrey Liniers.

Nubes.


Una cuadra más, y gire a la derecha por la ciclovía de la calle Estados Unidos. Al cruzar la Av. Independencia entré al barrio siguiente, el barrio Boedo.



Mural.
Unas cinco calles más adelante apareció el primer mural de esta zona con el que me encontré, me llamó la atención y le tomé foto. Es un mural que mezcla varias temáticas, que tal vez la autora haya encontrado un punto de unión. Una especie de flor de loto, una mano de la que nace un árbol, que a su vez la copa del árbol es la plumífera panza de un colibrí, la mano es la de una aborigen desnuda, que le crece un brote verde por la cabeza, y en su cuello tiene el símbolo del ying y el yang del taoísmo chino, plumas, raíces, tatuajes, y el camino de la trenza de funde en un arco iris multicolor que a su ve corona un cielo oscuro, hojas, ríos, montañas, fuego y un rostro dentro de una montaña. Este mural tiene una firma, con el tiempo se volvió ilegible, comencé a rastrear en búsquedas por la web a ver si lo encontraba, hasta que finalmente apareció su autora Naffis-Nadia Fischbein (8), en su perfil de Facebook tiene la foto del mural (9) y un comentario que dice Mural en Boedo! Poniéndole color, vida, mensaje de conciencia y amor a la ciudad gris y la cotidianidad rutinaria de la capital. 15 de abril de 2019.



Continué por la ciclovía de la calle Estados Unidos y al llegar al cruce con calle Treinta y Tres Orientales, que también tiene ciclovía, por la que ya había pasado al comienzo de este recorrido, recordé algo, un cartel oculto, ¿qué tal si me salgo del camino, voy a fotografíarlo y me regreso?, así que decidí abrirme e ir a fotografiar ese cartel. Un cartel con aviso para los ciclistas, que debido al crecimiento de la vegetación se torna ilegible, prácticamente está oculto. Aprovecharon el poste de luz, pero si no se lo ve ¿qué sentido tiene?.

Cartel.

Cartel.

Cartel.


Regresando al camino, pasó por un geriátrico y en este caso, los carteles estaban visibles.

Carteles.


Al llegar a la Av. Independencia, la ciclovía estaba ocupada por operarios trabajando, habían llegado en no más de cinco minutos que había pasado por allí. Para cruzar la avenida, hay que hacer un pequeño desvío, una S, por eso hay que tener cuidado, prestar mucha atención al semáforo.

Operarios trabajando.


En esa esquina de Av. Independencia y calle Treinta y Tres Orientales, se está terminando de construir un nuevo edificio, al que le saqué foto mientras esperaba para cruzar.



Retomé por la ciclovía de calle Estados Unidos. A poco de girar por allí, me encontré con otro mural. Me llamó la atención y le tomé foto. Básicamente dos colores eran los predominantes, una azulado y un rosado, aves y flores, la naturaleza parecía ser el tema expresado.

Mural.
Al bajar las fotos y ponerme a escribir la crónica del recorrido, me puse a buscar en Google algo acerca del mural. Y como sucede a veces, se complica un poco, pero al final apareció la información. Lo primero que vi fue una firma, Obaldía Furiosa. Al principio me pareció extraña, porque parece como que está fuera del mural (si no consideramos el fondo celeste), y bien podría haber sido un grafiti agregado a posteriori, pero cuando busco, era real, se trataba de la firma. La segunda sorpresa, es que se trata de una firma doble, dos artistas, Obaldía es una y Furiosa es la otra. Obaldía refiere a la artista Jovana De Obaldia (10) y Furiosa refiere a la artista Johanna Furiosa Utrera (11). Luego busqué en ambos perfiles de Facebook donde suben las fotos de sus obras y nada, no aparecía el mural en cuestión. Saltando de link en link, llegué a otros dos perfiles, uno de Facebook (12) distinto del anterior y uno de Instagram (13) donde apareció “algo”, digo algo, porque ni siquiera apareció el mural completo sino un fragmento del mismo, la parte del loro, al que llamaron Loro cósmico.

Captura Instagram. Loro cósmico.

https://www.instagram.com/p/BnOWTohHPky/

A esta imagen la acompañaba le siguiente texto “pronto fotos del muro terminado”. Esto fue en septiembre de 2018, y a enero de 2020, nada, tal vez nunca se terminó este mural (más que nada por el fondo superior celeste), o bien se terminó pero no se lo fotografió terminado, o bien sí se lo fotografió terminado pero no subieron las fotos a las redes sociales. No importa, ya lo fotografié yo mismo, han pasado dos años, pero por suerte aún se conserva bien y no fue atacado por vándalos.

 

Así continuó mi derrotero, pedaleando siempre por la ciclovía, hasta que me encontré con algo inusual. En realidad es bastante común, encontrar obstáculos en las ciclovías, lo correcto sería decir que encontré algo que no debería haber estado allí. Un pequeño arbolito, que ya sea por su propio peso o por algún incidente que haya sufrido, estaba cayendo, fue apuntalado para evitar que caiga, el hecho que el soporte, dos maderos, fueron colocados justo en la ciclovía, ocupando la mitad de ella, algo que está mal. O debieran haber hecho eso sobre la vereda, o haber podado el árbol, o buscar una solución mejor que la ofrecida. En ese momento tomé una foto y la mostré a un grupo, me sugirieron llamar al número telefónico 147 para reportar un problema de arbolado en la vía pública, pero ¿quién había apuntalado ese árbol? ¿un vecino buen samaritano? ¿o fue el mismo GCBA que se encargó provisoriamente de eso? Otro miembro del grupo, avisó que ya había visto ese soporte en el mismo lugar desde hacía un par de semanas. Al final no hice nada más que tomarle algunas fotos y continuar pedaleando.

Árbol apuntalado sobre ciclovía.

Árbol apuntalado sobre ciclovía.



La calle Estados Unidos llega un punto que cambia de nombre y pasa a ser calle Valle. El cambio de nombre de calle, también coincide con el cambio de barrio, salí de Boedo y nuevamente entré a Caballito.

Cartel.



Desde la ciclovía, se alcanza a ver un edificio de grandes dimensiones con aspecto de palacio, apenas se ve la parte superior y el lateral que da cuenta su aspecto. Ocupa una manzana entera, se trata del Depósito de Gravitación de Caballito, un edificio de estilo neorrenacentista francés, que fue un inmenso depósito de agua potable construido por la empresa Obras Sanitarias de la Nación entre los años 1912 y 1915. Este edificio, conocido como Tanque distribuidor o Casa Bomba Caballito, se encuentra protegido como edificio patrimonial.

Tanque distribuidor de Caballito.



La ciclovía que va por calle Valle finaliza en el cruce con calle Puan. Allí, se abre una nueva ciclovía derecha-izquierda por calle Puan. Esta ciclovía es bastante nueva, en 2019 no existía, la han hecho en el último año y medio.

Ciclovía cruce de Puan y av Juan Bautista Alberdi.

Ciclovía cruce de Puan y av Juan Bautista Alberdi.


Hay un pequeño desvío de dos cuadras, por calle Cnel Ramon L. Falcon y luego por calle Chirinay. Antes de cruzar Av. Rivadavia, le tomé foto a un perro plástico, la figura de un galgo negro con la que adornaban la puerta de un local venta de comida para mascotas perrunas.





Ciclovía.


Llegado a la calle Yerbal, aparece un puente, que cruza todo el sector de las vías del ferrocarril, la zona que cruza es un poco amplia, hay vías de línea, vía de talleres ferroviarios, y un sector d un club. Son algo así como tres cuadras. Además se encuentra en forma de curva, no es completamente recto. Y algo más llama la atención, al parecer, todavía no tiene nombre. En Google Maps, por ejemplo, figura con dos nombres distintos. Se lo conoce como Puente provisorio de conectividad vial y emplazamiento, pero en realidad nadie lo llama así, más bien se le dice directamente “el puente de Caballito”. Se han planteado el ofrecimiento de diversas denominaciones como Puente Fragata Sarmiento, Puente Gerónimo Cacho Saccardi, Puente Club Ferro Carril Oeste, Puente Nicolás Vila. Pero aún no se decidió por ninguna de ellas. Fue inaugurado en 2007 y catorce años después no tiene nombre.

Puente de Caballito.

Puente de Caballito.

Puente de Caballito.

Si bien en Google Map figura haber una ciclovía, no la hay, el puente solo tiene dos carriles para vehículo y un solo espacio para peatones, tipo vereda. Lo que hice fue ir por allí, por la vereda. Ya eran las 14hs, hacía  mucha calor, pleno sol, y por allí no circulaba nadie, no sé si eso es bueno o malo, o ambas cosas, el miedo de que aparezca un delincuente es fundado en este país, pero la verdad que no es un lugar donde se denuncien muchos hecho delictivos como si sucede con otro puente de la ciudad, y al no habar prácticamente nadie, podía circular con tranquilidad, tomar fotos, no tener que esquivar a nadie, y eso fue lo que hice, salvo un solo vecino, todo tatuado que paseaba su perro, un perro de gran porte, y lo llevaba cruzando el puente. También vi que cruzaron no menos de tres ciclistas, pero todos ellos por la calle y no por la vereda por la que iba yo.

Puente de Caballito.

Puente de Caballito.

Puente de Caballito.

Vista desde el puente de Caballito.

Vista desde el puente de Caballito.

Puente de Caballito.

Puente de Caballito.

Vista desde el puente de Caballito.

Puente de Caballito.


Ya en la vereda, donde finaliza el puente, en Club Ferro Carril Oeste, más conocido como Ferro, a través de un alambrado, le tomé foto a una pared-mural con la figura de Carlos Timoteo Griguol, futbolista y director técnico, que salió campeón dirigiendo a este club en dos ocasiones, en las fechas marcadas con estrellas en el mural, 1982 y 1984.

Pared-mural Carlos Timoteo Griguol
en Club Ferro Carril Oeste.


Aquí continué pedaleando unas once cuadras por la ciclovía que corre por la calle Fragata presidente Sarmiento. Todavía estoy dentro del barrio Caballito.
Desde esta ciclovía, le tomé foto a otro mural, este mural cubre la totalidad de una fachada, y llama la atención porque son tres dibujos simples de figuras humanas sobre un fondo contrastante completamente verde. Algo más, las manos pintadas. La casa resulta en ser la sede de una asociación civil llamada APEBI que se dedica, desde 1975, al desarrollo de programas preventivos, asistenciales, recreativos, deportivos y de rehabilitación, para personas con espina bífida e hidrocefalia y otras patologías neurológicas.

Mural APEBI.


Antes de llegar al final de la ciclovía, unos autos en reparación.




La ciclovia finaliza en el cruce con la calle Tres Arroyos, y es ahí, tanto para la derecha como para la izquierda, donde se abre una nueva ciclovía. Hacia la derecha es el rumbo que tomé, y a tres cuadras de pedaleo, llegué a la Av. San Martín, límite de barrios, salgo de Caballito e ingreso a Villa Crespo. Último de los cinco barrios visitados en este recorrido, terminando en barrio Palermo donde comencé.

Y así concluye esta crónica. Agrego tres fotos finales. Muchos ciclistas circulan mal, por ejemplo, por fuera de la ciclovía sin razón, cuando la tienen habilitada sin ningún obstáculo, colocándose en una situación desfavorable para ellos y para con el tránsito en general. Ni hablar del no uso del casco. El recorrido terminó pasadas las 15hs.


Ciclista imprudente.

Ciclista imprudente.

 

 


Referencias.
(1) https://www.facebook.com/Alentropia/https://www.behance.net/alentropia
(2) https://www.instagram.com/p/BihPdnQgHVy/
(3) https://www.buenosaires.gob.ar/aplicacionesmoviles/ba-denuncia-vial
(4) https://www.buenosaires.gob.ar/consulta-de-infracciones
(5) https://www.instagram.com/simplelau/
(6) https://baiglesias.com/parroquia-santa-amelia/
(7) https://es.wikipedia.org/wiki/Amalberga_de_Maubeuge
(8) https://www.facebook.com/NAFFIS.nadiafischbein/
(9) https://www.facebook.com/NAFFIS.nadiafischbein/photos/a.436024443412937/865536030461774/?type=3&theater
(10) https://www.facebook.com/jovanadeobaldia
(11) https://www.facebook.com/flavia.deutrera
(12) https://www.facebook.com/obaldiaArt/photos
(13) https://www.instagram.com/p/BnOWTohHPky/

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