Participar en la 4ta edición de la Carrera MaraTANA fue solo el comienzo. Tras cruzar la meta, decidí que el regreso no sería en transporte, sino a pie. Lo que empezó en Puerto Madero terminó en Plaza Italia: una travesía urbana de 8.29 km que se transformó en el cierre perfecto para un día de alta intensidad.
1. Travesía visual: entre nubes y patrimonio.
El inicio de la caminata estuvo marcado por un cielo dramático. Nubes de tormenta acechaban sobre Puerto Madero, donde los reflejos metálicos de los rascacielos y la silueta del Puente de la Mujer (esa danza de acero diseñada por Calatrava) creaban una atmósfera cinematográfica.
Cruzando hacia el casco histórico, la caminata se convirtió en un repaso por nuestra identidad:
• Plaza de Mayo: El paso frente a la Casa Rosada y el saludo visual a los Granaderos, que mantienen viva la tradición de custodia del General San Martín.
• Catedral Metropolitana: Un momento de pausa frente a la Llama Votiva, que arde permanentemente en honor al Libertador.
• Monumento a Juan de Garay: Un recordatorio silencioso del segundo fundador de la ciudad en 1580.
2. Rumbo al Norte: arquitectura y agua.
Al enfilar hacia el norte, Buenos Aires despliega su elegancia ecléctica:
• El Obelisco: El imán visual de la 9 de Julio.El recorrido finalizó en Palermo. Allí, el clima nos dio una tregua: el cielo se despejó justo para encontrarnos con el movimiento del Road Show de Franco Colapinto. La multitud en Av. del Libertador y Av. Sarmiento le puso una energía eléctrica al cierre de mi caminata.
• Avenida Callao: Donde se imponen el Colegio e Iglesia del Salvador, joyas de la orden jesuita.
• Palacio de las Aguas Corrientes: Probablemente el edificio más bello de la ciudad. Es fascinante pensar que esa estructura de terracota importada (1894) no es un palacio real, sino un gigante contenedor de tanques de agua.
3. Análisis de Recuperación: La "anarquía de los pasos" en acción.
Como fiel creyente de no seguir métodos rígidos ni entrenadores, esta caminata fue un ejercicio de libertad y lógica fisiológica.
• El volumen del día: Sumando la carrera y la vuelta a pie, acumulé 20,12 km y un total de 21.727 pasos (un 362% de mi objetivo diario). Una recuperación activa sólida que ayuda a barrer el lactato residual y evitar la rigidez muscular.
• Ritmo y progresión: Empecé con un "enfriamiento" lento (13:06 min/km) para estabilizar el ritmo cardíaco, encontrando una marcha crucero constante de 5,5 km/h entre los kilómetros 3 y 5. Hubo incluso picos de intensidad de 8,2 km/h, demostrando que las piernas aún tenían respuesta.
• La pausa estratégica: El GPS no miente. Entre la duración del entrenamiento (1:33:56) y el tiempo total (2:16:25) hay una brecha de 42 minutos: el tiempo exacto de un desayuno reparador.
Filosofía de marcha: Integrar un desayuno en medio de un urban trek de 8 km no es "perder el tiempo", es priorizar el bienestar y la flexibilidad. Es adaptar el esfuerzo a la vida, y no al revés.
Datos finales del recorrido:
• Distancia de la caminata: 8,29 km.
• Clima: 17,0°C (óptimo para recuperación).
• Terreno: Mayormente plano (elevación entre -3m y 63m), ideal para favorecer la circulación sin fatiga extra.
Una jornada que comenzó con el cronómetro de una carrera y terminó con el placer de redescubrir la ciudad a pie. Senderismo urbano en su máxima expresión.
Visitar la ruta en Wikiloc: https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/caminata-por-palermo-caba-265132888

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