Mostrando las entradas con la etiqueta lectura. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta lectura. Mostrar todas las entradas

lunes, 26 de julio de 2021

En auto a través de los continentes.



Ficha técnica:
Título: En auto a través de los continentes. (1990-2004)
Autora: Clara Stinnes.
Editorial: Juventud.
Colección Universal. Viajes.
Año: 1994.
Páginas: 295.
Número de Edición de E.J.: 8984.

Reseña:
El 25 de mayo de 1927 Clara Stinnes inció su proeza: recorrer en automóvil casi 50.000 km alrededor del mundo. La historia de la primera mujer que dio la vuelta al mundo en automóvil. Algunos gigantes del automóvil como Adler, Bosch y Aral financiaron la travesía. Junto a ella iban un fotógrafo Carl-Axel Söderström, que había conocido dos días antes y con quien se casó a la vuelta, a bordo de un Adler Standard 6 (conocido como Eagle 6), y dos mecánicos que los escoltaban en otro coche con repuestos. Finalmente tras numerosas aventuras y más de dos años de travesía, entraron en Berlín el 24 de junio de 1929. El libro fue todo un Best Seller de la época.

Autora:
Clärenore Stinnes (1901-1990) fue una piloto de carreras alemana que en 1929, a los 28 años, se convirtió en la primera persona en dar la vuelta al mundo en coche. Antes de este éxito, era una consumada piloto de carreras. Para 1927, en sus dos primeros años de carreras, había ganado 17 títulos.
Nacida el 21 de enero de 1901 en Mülheim, Alemania como Clara Eleonore, Stinnes era hija del industrial alemán Hugo Stinnes. Más tarde conocida como Clärenore, comenzó a dar vueltas alrededor de la fábrica de su padre a los 15 años y obtuvo su licencia de conducir a los 18. Cuando tenía poco más de 20 años, ayudó a su padre a administrar una sucursal del negocio familiar en América del Sur. Cuando él murió, ella regresó a Berlín para comenzar a correr autos a los 24 años. Al ganar muchas de sus carreras, rápidamente se hizo conocida como una de las pilotos de autos de carreras más exitosas de toda Europa.  
El 25 de mayo de 1927, Stinnes partió en un automóvil Adler Standard 6 desde Frankfurt. La acompañaba un camarógrafo sueco, Carl-Axel Söderström, dos mecánicos, un camión de escolta y su perro, Lord. El viaje tomó dos años y un mes y cubrió 29,054 millas (46,758 km). Se completó con éxito el 24 de junio de 1929.
Stinnes y Söderström se casaron en 1930 y se mudaron a Suecia para administrar una granja. La pareja tuvo tres hijos y acogió a muchos otros.
Clärenore Stinnes murió el 7 de septiembre de 1990, a los 89 años.


Este libro lo compre en una librería de saldos. Estaba en una mesa del fondo junto con cuatro o cinco más, diferentes, pero de la misma colección. Baratísimo. Y como me gustan los libros de aventuras, viajes y hazañas, me lo llevé.

Es una edición vieja, que proviene de España. Aún conserva la tarjeta postal, con las que las editoriales, en la época pre-internet enviaban los catálogos a domicilio para luego realizar las compras. Es pequeño, casi de bolsillo, teniendo en cuenta que tiene casi trescientas páginas. Lo que me gusta de la edición, es que trae mapa del recorrido realizado, y fotografías en blanco y negro que tomaron los viajantes. Sirve para ponerse en contexto y ubicarse.

Imagen tomada del libro con el mapa del recorrido de Stinnes y su equipo.

Imagen tomada del libro con el mapa del recorrido de Stinnes y su equipo.

No trae introducción, ni reseña, ni biografía de la autora, ni siquiera prólogo. Busqué en web, y es difícil encontrar una biografía resumida de Clärenore Stinnes o Clara Eleonore Stinnes (1), quizás la más completa que se encuentra, es la que figura en Wikipedia. En los últimos años, al menos, en el mundo occidental, pongamos 10 años en Argentina, y 20 años hacia atrás en primer mundo o países desarrollados, se ha revitalizado el rol de la mujer, y han surgido compendios y estudio sobre mujeres que a lo largo de la historia han sido ocultadas u olvidadas. Por ejemplo, la biografía en Wikipedia en español, finaliza con un atribuyó la falta de cobertura mediática al aspecto de género: que tales logros no se esperaban de una mujer en ese momento que algún anónimo escribió. Esto mismo figura en la web Wikipedia en alemán, ambas biografías son casi un calco, y las más completas que hay en la web (salvo libros puntuales). ¿Es realmente así? ¿su figura decayó solo por ser mujer? Puede ser, pero debería estar mejor fundado, también se da el caso de hombres que hay pasado al olvido luego de realizar una hazaña. La mayoría de los escritos sobre ella data de los últimos 20 años, pero este libro que posee data de 1994, en Wikipedia figura otro que data de 1981, otro texto en 1996, entrevistas entre 1983 y 1986. Es decir, ¿hasta qué punto o bajo que parámetros se considera que una persona fue olvidada o no se le dio cabida en los medios o por “culpa” del machismo se la dejó de lado y ahora es momento de elevar su figura después de ese ostracismo? Siguiendo nuevamente las biografías leídas en Wikipedia, tanto en alemán como en español, en ambas figuran lo siguiente “Stinnes fue el líder del pequeño equipo que empujó a los tres hombres y a los muchos ayudantes…” y “Stinnes era la líder del pequeño equipo que empujó implacablemente a los tres hombres y a los muchos ayudantes…”. Nótese que quien haya editado la entrada en español agregó el “implacablemente” ¿eso verdaderamente fue así?. Existe una necesidad de colocar al figura de la mujer, con todos sus pros, que fue grande, corredora y conductora, como por encima de todo, pero se pasa al olvido y al ostracismo, lo que ella misma escribió al comienzo de su libro, que fue acompañada por tres hombres, dos de ellos olvidados casi para siempre, y el otro mencionado como su esposo.

Para los que como a mí, les gustan los libros de viajes y aventuras, más que nada en tiempos pasados, está bueno. Vale la pena leerlo. Que además va presentando aspectos culturales de aquel mundo que vivió. Por parte es redundante, habida cuenta que circulaban horas y horas en un coche pero lo bueno es ir descubriendo esa riqueza con la que se iban encontrando, y es muchas ya que dieron la vuelta al mundo. El viaje les llevó dos años 1927-1929.

En cierta medida la tuvo fácil. Trabajaba como administrativa y si su padre era un empresario pudiente. Como si fuera poco, uno de los productos a los que se dedica su padre eran automóviles. Ella misma lo cuenta en el primer capítulo.
La magna organización industrial de mi padre comprendía, entre otras empresas, una importante fábrica de automóviles. (Pág. 7)
Durante la semana no me faltaba nunca trabajo de escritorio en exceso. (…)
El viaje de prueba que el gobierno comunista organizó en Rusia en 1925, suscitó en mí, el deseo de realizar en auto un viaje mundial. (Pág. 8)
Contraté a los dos mejores mecánicos que encontré en los talleres Adler: Victor Heidtlinger  y Hans Grunow, quienes tendrían que relevarse en la conducción del furgón. (Pág. 15) (…)
No habiendo nunca nadie que se me anticipara en un viaje de tal naturaleza, decidí hacer filmar todos sus incidentes y peripecias. (Pág. 15)

Mejor idea no podía haber tenido, fotografiar y filmar todo lo que pueda. Se lee en la web que llegó a tomar hasta 800 fotografías, y en Youtube se pueden ver fragmentos de sus filmaciones. Es una herramienta fenomenal para poder ver una época desde la distancia. Su co-equiper Carl-Axel Söderström, era quien hacía de camarógrafo y fotógrafo, aunque se lee que ella también tomó fotografías. En un momento corrieron la mala suerte de perderlos cuando los bártulos cayeron al agua, pero con buena suerte rescató la bolsa con los negativos que finalmente no se vieron afectados. (Págs. 235/236)



Como nadie se le “anticipó” en hacer dicho viaje, quedó registrada como tal en el libro de los Record Guinnes.

Imagen Tapa y pág. 70 del libro Guinness World Records 2014.

Captura del libro Guinness World Records 2014.


Se trata de una mujer de alta situación social. Y como es de suponer, un pensamiento de acuerdo a su época. Esto es relativo, en ocasiones ve bien cazar animales, hoy día por ejemplo, los animalistas lo verían mal. Pero el punto en este momento, es la diferencia social entre “normales y civilizados” y los “otros” qué, ¿quiénes serían? ¿los “anormales e incivilizados”?, que trae a la mente el libro de Sarmiento, Facundo o Civilización y Barbarie, publicado en 1845. En el libro de Stinnes, esta diferenciación está llevada nivel mundial, así lo escribe “Mientras tanto, las tierras que recorríamos eran todavía demasiado normales y civilizadas para que pudieran despertar en nosotros verdadero interés (Pág. 21)
También podría mencionar el tema del “trabajo”, hoy día en Argentina, mucho lo verían mal, justamente los que no trabajan, en tanto que en el libro, escrito hace 90 años, y a pesar que tenía un buen pasar, hace mención al trabajo como sostén para ganarse la vida, sobre todo, mucho énfasis al comienzo, de hecho las primeras hojas del libro están cargadas de ideas morales y/o costumbres de vida.
Lo bueno, que “lo diferente” es lo que era de interés para ellos.

Y ya que mencioné la palabra “costumbres”, hay una referencia muy importante que dice en un par de ocasiones, y que es de utilidad para cualquier viajero, si hay una norma implícita en los viajeros, creería que es esta, cuando dice “Decidida a no ir jamás contra las costumbres… (pág. 179)

Clara Stinnes tiene una forma particular de hablar, cuando uno lo lee el texto detecta enseguida esa manera “diferente” en que lo escribió. En realidad, no sé si es un acento puntual, o es así como se habla el alemán, ya que no lo conozco, de todas maneras, lo que me llega es a partir de la traducción, y estaría considerando una traducción literal. Algunos ejemplos:
“Desde que salí del colegio, viviendo todavía mi padre, me acostumbré al trabajo. Mis ocupaciones fueron múltiples y diversas, por querer mi padre adiestrarme en diferentes actividades a fin de poder descansar de mí.” (pág. 7)
“Lo que más me agradó fue el tamaño y disposición del motor, construido por el profesor Becker, de la Escuela Técnica Superior de Berlín, hombre a quien yo siempre tuve por muy competente” (Pág. 9)
“En la misma exposición hablé con los directores de los talleres Adler, apalabrando con ellos un coche…” (Pág. 9)
“Empleaba las horas que le dejaba libre la escuela, en ayudar a los demás y hacerse útil.” (Pág. 10)
“Al concluir el servicio militar se presentó, pues, Sörderström, en los laboratorios Pathé Fréres, quedando inmediatamente colocado.” (Pág. 11)
“Con cuantas comodidades hubiera podido soñar el más inteligente.” (Pág. 183)
“Desde El Real emprendimos nuestro regreso poco menos que prensados por los plátanos. No había que soñar ya con las comodidades de la ida.” (Págs. 277/278)

Como se ve con estos ejemplos, así es todo el libro, llama la atención esa manera de hablar y los remates al final de cada frase.

“Fuera de la ciudad, vimos en el camino que debía conducirnos a Bulgaria, a través de las montañas, un imponente monumento que recordaba la dominación turca: era una casa construida con cráneos de soldados serbios…” (Pág. 24)
¿A qué se referirá? ¿existirá aún? ¿será Céle Kula (2)? Aunque si fuera este último, ya para cuando pasaron ellos, se le había construido una capilla a su alrededor.

“De Constantinopla a Ismid se nos prohibió por razones militares, trasladarnos en automóvil y forzoso nos fue hacer el viaje en tren.” (Pág. 31)
En la actualidad han cambiado los dos nombres de estas dos ciudades, Constantinopla ahora es Estambul, e Ismid ahora es Izmit (en la antigüedad se llamaba Nicomedia), en realidad, Estambul ya se había oficializado como tal aunque los occidentales continuaban llamándola Constantinopla. ¿Por “razones militares”? La distancia eran apenas 100km ¿qué peligro podían ocasionar dos automóviles con cuatro personas? ¿tal vez los vieron como espías? ¿o tal vez había focos de conflictos? Algunos años antes había tenido lugar una grave conflagración turco-griega.  

“…inútil buscar sombra bienhechora de árboles que no existen.” (pág. 34)
Esto me recordó algunas ciudades pequeñas de este país que carecen de árboles en sus veredas. Sin ir más lejos, hacia 2021 un barrio de CABA carecía de plaza, no tenía ni una sola plaza.

“Vimos una vez a un pobre caballo al que dos persas se empañaban en hacerle tirar del carro, a pesar de tener la pata rota. ¡Era de ver con qué dolorosos esfuerzos iba avanzando el animal, merced a sus tres patas útiles, a los golpes, palos y latigazos de sus desalmados dueños!” Sölderström y yo tuvimos la misma idea: comprar el caballo. Detuvimos el coche y pregunté al propietario, cuanto quería por el animal. Me pidió 30 marcos en moneda persa; más por fin se contentó con 20, en consideración a que lo probable era que de ningún modo pudiese recorrer la miserable bestia los 110 kilómetros que la separaban todavía del mercado más próximo. Toda la caravana se detuvo para ver lo que haríamos nosotros con el caballo recién comprado. Lo apartamos del camino y con dos o tres tiros le pusimos fin a sus sufrimientos. Los persas nos miraban asombrados como si estuvieran en presencia de un par de locos.” (Pág. 57-58)                                                  
La anécdota resulta entretenida, y hasta benevolente con el animal, pero al mismo tiempo es raro, es rara la actitud que tienen para con los animales a lo largo del libro, por ejemplo, un momento sentían deseos de cazar liebre, no a los tiros sino encandilándolas con los focos (p. 21) o en otros momentos refiere a la nostalgia que sintió su perro en su ausencia (p. 278), así como esta, hay más situaciones con animales. De hecho, nos toca de cerca, al pasar por Argentina le hicieron ver un espectáculo de doma “como se hacía antes”, se sorprende con la crueldad con que se trata al animal realizando algunas apreciaciones.
Encabritábase entonces el animal, y daba tremendos botes con ánimo de despedir al jinete. Esta lucha, entre la bestia y el hombre, duraba hasta que, vencido el potro y cubierto el cuerpo de espuma y sudor, se rendía, fatigado, a la voluntad del jinete.
Esta era una muestra de los antiguos métodos de doma; los modernos, sin embargo, son menos brutales. Actualmente principíase por acostumbrar al potranco a la compañía y vecindad de los hombres desde que nace. La doma es, luego, gradual y paulatina, quedando suprimida la violencia y la crueldad. Los gauchos del antiguo cuño apenas si existen ya. (Pág. 262)
Como cierra el párrafo es genial, apenas un par de años antes se había publicado el libro cásico (3) que evoca la figura del gaucho ya desaparecido/extinto.
Pero la autora sigue, e incluye la palabra “salvajismo”, que denota cierto aprecio por los animales al tildar así ciertas prácticas para con ellos.
Las vacas y los toros crecían con el mismo grado de salvajismo que los caballos. Sujetábase a los animales con el lazo y se les marcaba el hierro de su propietario. También esta costumbre empieza a caer en el olvido. Se construyen corrales con distintos apartaderos. El animal entra en ellos y allí se les pone la marca, sin la crueldad del lazo. Verdad es que aún hoy en día se les graba la marca en la piel con un hierro al rojo; pero se le atiendo  luego al animal y se le prodigan los cuidados necesarios. (Pags. 262/263)



“Los aldeanos la fabrican con alcohol añadido a una maceración de maíz. Rechazar a un bureta la libación ofrecida es inferirle un agravio; (…) Los cánones de consumo con la cortesía, exigían que se llenase el vaso hasta los bordes; se vertían luego en el suelo algunas gotas, se bebía un sorbo y el resto era para el forastero o invitado a quien deseaba obsequiar.” (Pág. 112)
¿Conocido? En casi toda hispanoamérica, sobre todo en pueblos del interior, tienen la misma práctica, bebida fermentada del maíz (chicha), arrojan una chorrito a la tierra (madre tierra) y se ofenden cuando se les rechaza.  
 
“A nuestra llegada salió a recibirnos un muchacho con ojos de sueños.” (Pág. 164)
La manera de referirse a la “brida mongólica”,(4) epicanto, o pliegue epicantico, comúnmente llamados ojos rasgados, ojos achinados, ojos orientales.

En el texto encontré un montón de palabras que no conocía, enriqueciendo el vocabulario como por ejemplo: albayalde (p. 6), relejes (p. 34), alquería (p. 66), astroso (p. 66), quinqué (p.81), corvejones (100), tolla (p. 100), pitanza (p. 101), pelmeni (p. 108), muflón (p. 110), garduña (p. 168), vedija (p. 201), oquedal (p. 201), acémulas (p. 204), balumba (p. 205), gollerías (p. 65 y p.165), pollino de tiro (p. 225), cura de mono (p. 243), etc… el texto posee un lenguaje enriquecedor de palabras poco comunes, al menos, por estos lares.

“Tula, la famosa ciudad de los aurífices” (p. 72)
Con Tula se refiere a una ciudad rusa, pero lo llamativo aquí es la palabra “aurífice”. ¿A qué se refiere?. Equivocadamente, lo relacioné con el oro y pensé en alguna leyenda que desconocía, pero estaba errado. Aquí tenemos una palabra que si bien está relacionada con el oro, es una palabra en desuso, ya no se la utiliza, pero figuraba en un Diccionario histórico de la lengua española (1933-1936).
https://www.rae.es/tdhle/aur%C3%ADfice


Cuenta un relato sobre los lobos, que se lo contaron lugareños de Flachland ¿…? ¿qué lugar se refiere con Flachland? No lo pude encontrar, pero se trataría de una lugar en Rusia, ya que iba por ese camino. El fragmento dice:
Por la noche, mientras preparábamos nuestra cena los aldeanos nos contaban historias espeluznantes. En invierno se reunían en manadas de treinta o cuarenta y, acuciados por el hambre, declaraban al hombre la guerra. Caían inopinadamente sobre los trineos que se aventuraban a viajar solos, y se daban el gran banquete a costa de los infelices que tan cara pagaban su imprudencia. (Pág, 99)
Me interesa rescatar la primera parte “los aldeanos nos contaban historias espeluznantes”, esto es algo muy común en todos los pueblos pequeños del “interior” de cada país, cualquier manual de supervivencia alerta sobre esto, cualquier viajero, de antes o en la actualidad conoce de esto ¿por qué es así? tal vez, la tradición oral mezclada con creencias, y el hecho que un “cuento” puede atemorizar al viajante/invitado, creando cierta “magia” y “prestigio” en quien lo cuenta, y pesar que uno sepa que le están contando una terrible mentira poco convincente, todos recomiendan “seguir el juego” y no “faltarle el respeto” contradiciendo lo que relatan. Dicho esto, paso a la segunda parte, el ataque de mandas de lobos, en este caso la historia es creíble, no se trata de hechos sobrenaturales sino de algo real, no obstante, hay que considerar dos cosas, una que las manadas de lobos solían atacar más a otros animales a un humano, y dos, que la figura del lobo tiene mucha relevancia en la cultura europea.(5) Si bien, aquí estamos geográficamente en Asia, se trata de pueblos eslavos.

Las villas suntuosas de los ricachos, estaban pintorescamente situados en un inmenso parque de feraz vegetación tropical. Veíanse entre las fronda animales de diferentes especies, unos en libertad, otros enjaulados. (Pág. 185)
Hablando de los animales, y también sumo a los vegetales, no es específica con la naturaleza que se encuentra, en muchas ocasiones, habla en “general” y no detalla, tal vez por desconocimiento y/o dificultad para acceder a ese conocimiento más específico por ejemplo, cuando habla del guano, y menciona a las “aves” no puntualiza que aves.

He notado que no hace alusión a mujeres, en líneas generales, no “rescata” a  ninguna, no hablaban o evitó mencionar alguna, a lo sumo, las menciona como “la esposa de…”, “su esposa…”,  “la geisha…”, “una negra…”, “una mujer pelirroja…”, jamás un nombre propio, salvo un caso, el nombre de un vapor costero llamado Olga, en tanto que los hombre, sí, a casi todos (salvo algún “indio”) los menciona con nombres propio, generalmente acompañado de un título “el capitán”, “el señor”, “el jefe”, etc… Incluso en cierta ocasión, hace alusión a la confusión que pudo originar pasar como hombre. No queda claro si lo dice con ironía o si en verdad pudo darse esa confusión o fue un descrédito hacia ella por parte del capitán.
El capitán Möller, un verdadero lobo de mar, salió a recibirnos con su paso tardo y grave, a la escalerilla del barco. Su recibimiento no pudo ser más amable. Nos acercamos a saludarle; con gran alegría saludó el capitán a su compatriota Söderström y con menos afabilidad me tendió la mano, sin saber a punto fijo si aquella persona con pantalones de vellorí era un muchacho o una muchacha. (Pág. 187)  


En cierta medida, la vuelta “al mundo”, efectivamente lo fue, pero “pudiendo” haber pasado por muchas más regiones no lo hizo, no le quito méritos a la hazaña, por ejemplo, el "mundo" no incluyó África, el continente quedó fuera, podría especularse con que la “vuelta al mundo” se puede completar sin pasar por allí, es cierto, pero también se puede completar sin pasar por América del Sur y sin embargo sí pasaron por estos lugares. Lo mismo podría decir de Oceanía, América Central y partes de Asía (Medio Oriente, India e Indochina, sudeste asiático) que se evitaron. Supongo que se debe a las dificultades que se presentaban, sobre todo, lo referido a los caminos, y peligros de zonas mayormente colonizadas y/o poco conocidas. Circular cruzando con barcos, no les causó mayores problemas. Ni quiero meterme en considerar al título En viaje a través de los continentes.

Algo que resulta llamativo, visto a la distancia, es la facilidad y comodidad de comprar y llevar explosivos con los cuales se abrían paso por los caminos de montaña, impensado hoy en día, porque ya existen los caminos, y además, porque está prohibido. Y al parecer, la utilizaban bastante “De nuevo tuvimos que recurrir al frecuente uso de la dinamita(Pág. 223) Esto de la dinamita va de la mano con que viajaban armados, y al parecer no tuvieron ningún inconveniente en ningún país por los que cruzaron para con sus armas, que las podían usar para matar animales como para matar personas y sin embargo dieron la vuelta al globo armados. Hoy no sería viable (y hasta sorprende leerlo/verlo a la distancia), al menos, los viajantes de los últimos 50 años no andan armados. No obstante, peligros y amenazas de peligros no les faltaron en el recorrido. El tema de las armas que portaban aparece varias veces, algunos ejemplos son los siguientes:  
Una de las fotos lleva la leyenda “Los facinerosos se hacían señas con banderas”.
Teníamos que atravesar una de las comarcas más peligrosas: la región de los tunguses, bandas de salteadores formadas por soldados chinos licenciados o desertores y por habitantes de aquellos pueblos ladrones.” (Pág. 141)
“Cada minuto aumentaba para nosotros de ver cortado el camino de Pekín por las mesnadas de atacantes.” (Pág. 156)
“Antes de internarnos en la región montañosa, nos aseguramos del buen estado de nuestras pistolas. La semana anterior los bandidos habían asaltados tres autos.” (Pág. 197)
“Por haber sido asaltado y robado el convoy con nuestras provisiones que habíamos comprado en Caraveli, nos vimos obligados a echar mano de nuestras reservas.” (Pág. 225)

En un caso, el acompañante le pego un tiro en el pie a uno agresor.


Algo para rescatar, es el trato recibido en Sudamérica, en realidad siempre recibieron buen trato en cada acogida donde paraban, pero la impresión que se llevaron de los sudamericanos parece que fue más fuerte que las demás.

Nunca como entonces pudimos comprobar el espíritu de hospitalidad de los sudamericanos. No se nos hizo ninguna pregunta. Nadie quiso saber de donde procedíamos, adonde íbamos, que habíamos ido a hacer a aquél país, qué nos proponíamos. Tan solo se nos hizo objeto de atenciones, procurarnos hacernos grata la estancia y autorizándonos incondicionalmente a prolongar esta cuanto quisiéramos. (Pág. 196)
Los peruanos del interior nos dispensaron un recibimiento verdaderamente cordial. (Pág. 198)
Hasta cuando la pasaban mal, se sentían bien por el ofrecimiento de un lugara para dormir.
Pasamos las noches en albergues de lo más primitivo. En Arequipa, pintoresco pueblecito de la montaña, creí morir devorada por las pulgas. La misma desdichada suerte cupo al capitán Gálvez, Söderström, en cambio, se libró de las picadas de los ruines animalejos por haber preferido quedarse a dormir en el auto. Pero si no con comodidades, el dueño de la posada conquistó, al menos, nuestra simpatía con su afabilidad y cordial acogimiento. (Pág. 208)


Hay un fragmento que resulta interesante, donde se refleja cuestiones de eurocentrismo del pasado (¿y presente?), tanto de aquellos años como de mucho antes, y al mismo tiempo la realidad de los pueblos caribeños, en parte, las poblaciones pobres de aquellos lugares. Cierta mirada personal y no está exenta de comentario que se le pueden formular.
Nunca he visto gente más simpática que aquellos bronceados habitantes del bosque. Su mirada era franca y abierta. Les rogamos que se dejaran fotografiar para poder enseñar su retrato a nuestros hermanos y hermanas cuando regresásemos a la patria. Accedieron a la demanda a condición de que les diéramos cuatro libras de abalorios. Prometimos enviárselas; pero nuestra palabra no les bastó. Querían que les diéramos los abalorios en aquél instante mismo. . No tenían ellos la culpa de su desconfianza, ya que hubo una vez un blanco que les hizo la misma promesa que nosotros, olvidándose, después, de cumplirla. Nos costó gran trabajo convencerles de nuestra absoluta buena fe. Convencidos, por fin, se ataviaron con sus mejores galas. Vergüenza hubiera tenido que darle al blanco que abusó de la credulidad de gentes tan cándidas. Por su culpa, una tribu de indios tiene por falsa y desleal a toda la raza blanca. Así es como se incuban las guerras. (Pág. 275)


Por momentos, la lectura se vuelve un poco densa en cuanto a la descripción de los trayectos y algunos inconvenientes repetitivos que se van presentando, como roturas, caminos cortados, desperfectos con el auto, hondonadas y hundimientos, camino fangoso, pero que en definitiva son parte de la aventura.  

Hay mucho más para comentar que resulta interesante, como por ejemplo la mención de tipos de vegetación que encontraron en suelo argentino y los animales que también mencionan como yuntas de bueyes, grillos, escorpiones, serpientes, arañas, vacas, etc… que comparado con otras partes donde casi no menciona nada (liebres en una lago, aves en otro lado, etc…), a pesar de mencionarlos genéricamente, los menciona, que sumados son bastantes. Un accidente que por distracción, terminó el acompañante golpeando con la cabeza contra el parabrisas (p. 256) (pensemos hoy día en el cinturón de seguridad y los airbags).  Pero ya me excedí demasiado comentado este pequeño libro. Algo más para finalizar, aparecen algunos errores, en cuanto a las localidades, que puede ser por desconocimiento de la autora o por algún error en la traducción, no he mirado la primera edición en idioma original como para corroborar. A modo de ejemplo dice “nos acercábamos a Quiaca, última ciudad boliviana(p. 252) cuando es y fue en ese entonces una ciudad argentina. “Tuvimos que resistir la incomodidad hasta Malibrán(p. 257) en realidad se refiere al municipio de Malbrán en Santiago del Estero. Con “Punto del Inca” supongo que estaría refiriendo a “Puente del Inca (p. 264).

Algunas fotos tomadas del libro que ilustra con unas cuantas más.





Referencias.
1. https://es.wikipedia.org/wiki/Cl%C3%A4renore_Stinnes
2. https://es.wikipedia.org/wiki/%C4%86ele_Kula
3. https://es.wikipedia.org/wiki/Don_Segundo_Sombra
4. https://es.wikipedia.org/wiki/Brida_mong%C3%B3lica
5. https://es.wikipedia.org/wiki/El_lobo_en_la_cultura_europea

jueves, 22 de julio de 2021

Caminata 6,32km. 66min. Arte conceptual.


Caminata con objetivos cumplidos.

Hoy día, en un supermercado chino, recibí como vuelto cuatro billetes de 100 pesos con la particularidad que finalizan en 222, 777, 888 y 999. No tienen nada de especial, circulados, sin valor extra, no son de los “coleccionables”. Ha sido coincidencia, o alguien ha estado jugando con esas finalizaciones y en ese sentido los recibí, por ejemplo, pudo acomodarlos la cajera, o pudo ser un cliente que abonó con 400 (ejemplo) y eran esos 400 con dichas terminaciones, y así como entraron a la caja, salieron juntos en un vuelto.   





Estaba leyendo rápidamente un breve libro titulado Breve historia conceptual del arte del autor J. A. García Martínez. Un autor que firmó solo con las iniciales. En otros libros de arte, aparece como José A. García Martínez. Editorial Claridad.


Lo que emotiva la siguiente entrada al blog, es la dedicatoria que presenta el ejemplar. No está muy clara, por la manera de escribir, pero pareciera decir “Para Andrés, a un año de su nacimiento de” y luego sigue un firma. Esto me da pie para elaborar conjeturas.

La firma se compone de dos líneas curvas verticales cruzadas por una raya inferior. ¿Será la del autor? Es posible, en una web de ventas online, hay a la venta otros ejemplares de este mismo libro, y uno de ellos, posee una dedicatoria con la misma firma. Otro camino, sería el de una persona que adquirió los libros y luego los regaló previamente firmándolo, algo muy común. Tomo el camino más sencillo, que supondría que la dedicatoria fue firmada por  el mismo autor.


Este libro presenta un problema, no tiene indicada la fecha de edición. Solo figura el año 1990 justo antes del símbolo de copyright © (derechos de autor) pero este año suele diferir del año en que se editó. Buscando por isbn en Argentina, no aparece nada, pero buscando por isbn en España figura que se editó en 1993. Aunque el isbn de España presenta otra tapa, ¿es el mismo texto o son ediciones diferentes? Difícil saberlo, pero al menos, tenemos un margen de fecha, entre 1990 y 1993. Por la dedicatoria, el libro fue regalado a un niño de 1 año. ¿Habrá coincidido la fecha de edición con el momento del regalo? ¿o habrá sido comprado a posterior para realizar el regalo?. Esto me abre varios caminos, siempre en el camino de las conjeturas con las que estoy jugando. Puede que los padres, o uno de ellos, o algún familiar, o allegado al niño, haya adquirido el libro para dejarlo como un regalo a futuro, y cuando compraron el libro, lo hicieron firmar por el autor, por ejemplo en una feria de libros, en una presentación, o bien se lo compraron de manera directa pidiéndole al mismo tiempo el autógrafo. También puede ser el caso, que el mismo autor lo haya regalado y en ese caso, lo regaló autografiado.




El libro fue muy usado, se encuentra todo subrayado, con comentarios remarques, indicaciones, flechas de unión, etc… y todo con lápiz (que se puede borrar). Hay personas a las que les resulta un poco engorroso leer un libro ya trabajado, otros no tiene problemas, como si el subrayado no existiera. En mi caso, no me molesta mucho el subrayado con lápiz, tal vez por la uniformidad y por el saber que se puede borrar, pro me fastidian aquellos libros intervenidos con birome, con resaltadores y con colores. Libros en esas condiciones prefiero evitarlos. ¿Quién habrá subrayado este libro? ¿Habrá sido su destinatario? ¿u otra persona? Fue abordado en todas sus páginas, quien lo hizo, tenía necesidad de leerlo y estudiarlo. Tal vez un estudiante o un docente, pero también pude ser un autodidacta. ¿En qué momento ha sido leído y estudiado el libro? ¿fue antes o después de la masividad de internet en este país?. Una cosa no tiene que ver con la otra, pero con la masividad de internet, muchos conceptos de este libro, ahora se pueden abordar desde la web. Al año de haber nacido, el destinatario primero recibió el libro, ¿habrá crecido con él? ¿O por los vaivenes de la vida nunca se enteró que este libro era para él, y el libro se despegó de ese futuro poseedor antes que él tome conciencia que era suyo? No lo sabemos, no sabemos, cuantas veces cambió de manos, ni siquiera si fue su original poseedor quien se deshizo del libro ya de grande. Demasiado divague para la entrada de hoy, surgido a partir de la dedicatoria de ese libro.

domingo, 18 de julio de 2021

Caminata 3,58km. 39min. El universo holográfico.


Caminata con objetivo no cumplido, ni en pasos ni en tiempo. No tengo nada para escribir de la salida. No tomé fotos, ni me sucedió nada, ni vi algo como para comentar en este día.

Me encanta leer libros de divulgación científica. Por muchas razones, no son tan escuetos como un artículo de revista, y no son tan complicados como un libro técnico especializado. Apuntan a un público general para, justamente la palabra dice, divulgar (transmitir, propagar, difundir, sembrar) ciertos conocimientos alcanzados por la ciencia. Esto me resulta gratificante porque me acerca a un mundo desconocido (en ocasiones, me reafirma conocimientos) y al mismo tiempo me genera un montón de dudas e incertidumbres. Pero siempre suman, acrecientan el saber, no un saber profundo y avanzado, pero sí un saber que está por encima de la media, es decir, por sobre aquellos no lo saben por no haberlo aprendido, lo mismo sucede con por ejemplo, un hobby o un oficio aprendido, en este caso hablamos de libros y de cultura general. No hay una verdad, hay muchas verdades, y estos libros de divulgación las presentan con sus fundamentos (lo que plantea cada autor). Los divulgadores se refieren a las obras de otros autores que es lo que buscan hacer llegar, y muchas veces son posturas contrapuestas bien defendidas, y dejan en manos de cada quien tomar partido por tal o cual corriente o teoría o lo que fuere.  Y como la ciencia es muy amplia, hay libro de divulgación para todos los gustos.

No todos los libros de divulgación son fáciles de comprender, hay veces, en mi caso, cuando se trata de ciencias duras (matemáticas, física, química, etc…) incluyen fórmulas que son difíciles o imposibles de comprender, sobre todo cuando uno proviene de otra área de la ciencia, pero no hay que dejarse vencer, o se las intenta aprender o se las pasa por alto y se sigue con la lectura. En ocasiones, el libro de divulgación, si bien apunta a un público general, el autor necesita incluir cuestiones “difíciles” para aquellos lectores que sin ser avanzados están un paso más adelante que el lector común, por ejemplo un estudiante universitario. Esto también pasa en libros de divulgación de ciencias blandas o artísticos, por ejemplo un libro de divulgación de filosofía o de un filósofo en particular, puede contener referencias que uno desconoce o postulados complejos en su enunciación, frases en otros idiomas, etc…

Hace algunos años, cinco o seis años atrás, me fui comprando la colección de libros titulada Un paseo por el cosmos. Actualmente, ya se puede encontrar estos ejemplares en las librerías de saldos, ya que venden los rezagos. En su momento me fui comprando los 80 tomos, y ya llevo leídos más de la mitad. Y la mayoría están muy buenos, depende mucho el interés del lector sobre los temas que se tratan, la idea es leerlos todos. Para no apabullarme con tantos libros de divulgación, voy intercalando entre lecturas más de recreación con uno o dos de divulgación, y dentro de los de divulgación, de diversas colecciones o temas. Con todos los libros se aprende, pero leer una novela (en general, porque hay novelas de lectura compleja) suele ser más relajado que leer un libro de ciencia. 



Después de haber leído este libro en particular titulado El universo holográfico. Desentrañando la naturaleza del especio y el tiempo. Se me ocurre mencionar este libro, por un lado para completar con algo la entrada la blog, y por otro lado, porque dedica unas cuantas páginas al planteamiento realizado por un científico argentino. Es difícil reseñar un libro de divulgación, generalmente alcanza con leer al contratapa (o alguna web con reseñas “oficiales”), porque los libros de divulgación suelen ir encadenando conceptos (ideas, planteamientos) que para entender el segundo primeramente hay que comprender el primero, y para pasar al tercero, previamente hay que haber entendido los dos primeros. Uno puede leer un capítulo “descolgado”, pero, al menos que tenga un sustento teórico suficiente puede que no lo entienda si no sigue el desarrollo del autor.
 

Básicamente en la física, hay dos modelos de estudio, la teoría clásica y la teoría de la mecánica cuántica, una estudia (y explica) los grandes cuerpos y la otra estudia (y explica) los cuerpos microscópico (y todo lo más pequeño que pueda existir). Todo esto dicho a las apuradas, muy pero muy genéricamente. El problema radica que ambas posiciones no se pueden juntar (unir). Esto da camino a tres posibilidades: que las dos posturas estén mal, que las dos posturas estén bien pero aún no se haya conocido el saber que las junta, que una u otra de las postura este bien y la otra este mal. Es un problema que la física intenta desentrañar desde hace casi 100 años. Pareciera que uno de los principales inconveniente es la “fuerza de gravedad”, que no puede “encajar” en la teoría cuántica. Para esto se trata de estudiar los “agujeros negros”, algo que existen ene le universo, y que se creen que allí convergen las dos teorías, es decir, si pueden entender que pasa dentro de los “agujeros negros”, podrían elaborar un conocimiento que una a ambas teorías. Pero los “agujeros negros” son un problema en sí mismos, están lejos, no se puede acercar a ellos, y todo lo que entra no sale, ¿entonces como se los va a estudiar? Por ahora todo lo que se hace, es formular teorías tratando de aplicar esas formulaciones, y refutando y creando nuevas, y refutando, y así, así como funciona la ciencia. Una de esas tantas hipótesis de trabajo, es la llamada “principio holográfico” que sobre lo que trata el libro. El rol de Maldacena, es de los más importantes, porque es quien le da el fundamento matemático que sirve para explicar la hipótesis del “principio holográfico”. Que dicho sea de paso, no es nada fácil de entender, para el individuo común y corriente que lee el libro de divulgación, ni quiero imaginar lo que debe ser la explicación científica en crudo, pero esto ya es saltar a otro nivel, inaccesible para el lector común como mi caso. 

 

En la introducción, el autor Eduardo Arroyo, dice “Un gran avance en la compresión del principio holográfico fue el que logró el físico argentino Juan Maldacena (n. 1968), que construyó un modelo de universo, distinto del real, tal que toda su física podía ser descripta por la de un espacio-tiempo con una dimensión espacial menos, y que, en un determinado sentido, es su superficie. Maldacena usó para la física de la superficie, una variante específica de la teoría cuántica de campos, la teoría CFT, que, pese a no describir el universo que habitamos, tiene muchas características en común con el modelo estándar (la teoría cuántica de campos es el conjunto de procedimientos con que se construye el llamado modelo estándar de la física de partículas, que describe las partículas elementales hasta ahora conocidas y sus interacciones, salvo la gravedad). El logro de Maldacena permitió establecer la primera correspondencia entre un universo con todas sus dimensiones, entre el bulto, pues, de ese universo, y una superficie que, en algún sentido lo envuelve, demostrando que el principio holográfico no solo era admisible, sino que emergía de forma natural de un universo relativamente parecido al nuestro. Además, en el modelo de Maldacena, las leyes de la física en la superficie, al contrario que en el bulto del universo, no contienen la gravedad: es decir, una teoría puramente cuántica daba lugar, a través de la holografía, a un universo con una dimensión más y con gravedad.
 

Un aspecto que me hizo volar la cabeza, es cuando habla del “entrelazamiento”. Muchos libros mencionan el entrelazamiento cuántico, ponen ejemplos, pero casi ninguno lo desarrolla un poco. Este sí lo hace (claro está, desde la perspectiva del principio holográfico), pero no deja de ser sorprendente. Al final del libro, el autor, deja en manifiesto muchos aspectos que aún faltan resolver, algunas cuestiones no claras y otras que fueron refutadas de alguna manera, o al menos, puestas en duda con dificultades que sobrevienen, pero la idea de desarrollar el principio holográfico y el camino recorrido hasta su formulación, resulta interesante para aprender, leyendo el libro.

martes, 6 de julio de 2021

Rayo Dorado.



Lo que sigue, lo escribí en el año 2016, lo reservé y ahora lo subo al blog.


Finalicé la lectura del libro titulado Rayo Dorado, cuyo autor es Rodolfo Bellani. Perteneciente a la colección Robin Hood, de la Editorial Acme S.A.C.I. Edición de 1957. La ilustración color de la portada del libro, con su característico fondo amarillo, corresponde al dibujante Pablo A. Pereyra, y en el interior, también hay ilustraciones, en blanco y negro, firmadas por Ely Cuschié, que se corresponden con la dibujante Aurelia Cuschié.

 

Este libro lo tenía visto de la colección, pero nunca lo había comprado. Recordaba la imagen de la paloma en primer plano, pero no me llamaba la atención. Un día, buscando otra cosa, encuentro un texto en la web donde se hablaba del autor del texto, y allí se decía que había sido colombófilo. Esto encendió un lucecita que hizo centrar la atención en el texto, podría ser un texto “más del montón” o podía tener algún contenido que resulte interesante relacionado con las palomas, y este contenido encontrarse en medio de una historia ficcionada. Así que me puse en la tarea de conseguir el libro. Se trata de una obra que no se reedita con asiduidad, debía conseguir alguna usada, de no menos de la década del ´80, es decir, cualquier libro que consiguiese iba a tener más de veinte años en su haber (por lo menos). Aquí consideré tres cuestiones, una primera que efectivamente se puedan conseguir ejemplares, una segunda cuestión es el estado en que se los pueda obtener, y una tercera es el precio. Primeramente recorrí algunas librerías conocidas de ventas de usados y no lo tenían, luego un par de ferias de usados y tampoco había ejemplares, finalmente visité una conocida plataforma de ventas on-line, y allí sí había disponibles cuatro o cinco, el precio era accesible, alrededor de los 40 pesos, pero inmediatamente descarté un par, uno con el lomo “restaurado” con un cartón, otro en pésimo estado con la tapa “arrancada” y toda escrita, y quedaron un par más, uno no tenía la foto original del producto, y uno que parecía en buen estado. Busco en google al “usuario” y descubro que tenía un puesto en la feria de libros usados de Primera Junta. Allá fui. Ya conocía el lugar. Los puestos no son muchos, y no sabía cuál puesto era el que lo tenía. Pregunto al primero, le pregunto simplemente si tenía libros de la colección Robin Hood, y tengo la mala suerte que el vendedor algo desconsiderado, me contesta que le diga los títulos que quiero que “él me va a decir si los tiene o no”, bueno, le tiré tres títulos al azar “Jorli, El malón y El pequeño Lord”, me dice que “No los tiene”, en eso veo una pila en un rincón, pero eran todos de los que reeditó el diario clarín, no tenía ni uno solo de la colección original. Continúo, un puesto estaba cerrado, doy la vuelta, pregunto al siguiente puestero, me dice que si tiene algunos, me los muestra, pero eran pocos, este puestero mucho más avispado que el anterior, me dice que “tiene más libros en su casa”, que le diga cuales necesito que el para el día siguiente me los trae si es que los tiene. Le agradezco, y llego al último. Le pregunto por los libros, y me señala varios que estaba entre los de adelante, pero empieza a revolver los de atrás y saca unos cuantos más, y entre ellos, allí venía Rayo Dorado. El libro estaba en buen estado y a buen precio (hasta tenía el cubre-tapas). Ahí mismo lo compré.

 

Esta edición presenta algunas irregularidades. Un error que nunca había visto antes en algún libro, la palabra “colonia” (p. 24) escrita al revés de lado a lado y a la inversa, quien diría “patas para arriba”. Más adelante, una serie de páginas, del lado izquierdo, presentan una numeración del 1 al 9.




Sobre el autor, Rodolfo Bellani (1904-1984), no he leído nada de él. No hay mucha información, se menciona que fue historiador y lo que hay de referencia, indica que era un escritor con una extensa lista de obras mayormente dentro del formato pulp, textos caracterizados por su encuadernación rústica, económicos, de argumentos simples, ilustraciones y de consumo popular, siempre dentro de la ficción.

La solapa del cubre-tapas del libro dije lo siguiente:
“Rayo Dorado. Rodolfo Bellani. Narra el autor en magnífico relato la maravillosa historia de una pequeña y valerosa avecilla, perteneciente al Servicio de Comunicaciones del Ejército Norteamericano, que admiró con sus proezas y abnegación al orbe entero durante la última contienda mundial. En forma harto interesante describe el autor el severo adiestramiento a que se someten las palomas mensajeras por los especializados en la materia, colombófilos, llamando poderosamente la atención que en una época en que se alcanzaron adelantos técnicos tan perfeccionados, se utilice un antiquísimo medio de comunicación económico y seguro como es la noble paloma mensajera. Rayo Dorado es un alto ejemplo de inteligencia, espíritu de sacrificio, de fidelidad, y de sentido de orientación, habiendo cruzado el océano para retornar a su patria, al nido de sus amores, tras haber cumplido importantes y patrióticos servicios, que la hicieron acreedora de las más altas distinciones y condecoraciones, aunque póstumas, del Ejército de los Estados unidos de Norteamérica.”


En la web, lo poco que pude encontrar referido a este libro son solo unos cuatro comentarios que a continuación cito:

“"Rayo Dorado", novela infantil en donde se personifica a una paloma mensajera y que inauditamente adereza elementos de espionaje y de las gadget-stories.”

“Rayo dorado (1957) es la historia de un niño criador de palomas mensajeras. Era su texto preferido de entre toda su obra, ya que era altamente educativo (incluía todos los datos necesarios para llevar adelante un palomar, y contenía numerosas enseñanzas morales).”

““Rayo Dorado” Es -como dice el autor- un caso entre miles de buenas mensajeras y que es posible en una paloma bien entrenada. Ella, goza de todos los placeres y sufre todas las penurias de un hombre o de una mujer cualquiera… El amor por sobre todas las cosas; el odio al adversario que le quiere quitar su nido o a compañera elegida para siempre; los celos que lo hacen retornar aún más rápidamente al hogar; la tristeza; el miedo; o sea todas las sensaciones que se experimentan en el diario vivir. Es un libro que interioriza a muchos a muchos de los que están ajenos a la colombófila, que ha sido reeditado cuatro o cinco veces por la colección Robin Hood y que merecería sin duda ser traducido a otros idiomas.”

“"Rayo Dorado" en cambio, es muy distinto. Lo compré en una librería conocida una vez que es estábamos con mi familia en Atlántida. Era uno de esos libros que se amontonan en una esquina y que nadie quiere y ponen en ofertas como 3 libros por 40 pesos, sin saber qué me iba a encontrar tras las tapas duras de "Rayo Dorado", lo llevé a casa y comencé a leerlo, no muy convencida.
Pero no me decepcioné... en cambio, fue una de las mejores historias jamás vividas y me hizo sentir tantas cosas que no puedo menos que mencionar el genio de Bellani al narrar la historia de "Rayo Dorado". Tanta ternura, emoción, suspenso, miedo, tristeza, alegría... al cerrar las tapas del libro (tras un final tan trágico como injusto) no pude sino llorar como una Magdalena, y decir adiós al amigo que me había llevado a descubrir muchas cosas.
"Rayo Dorado" es uno de los tesoros que se encuentra pocas veces en la vida y quiere guardarse para sus hijos y nietos y mostrarle a todo el mundo con orgullo maternal.”


En mi opinión es un buen libro, entretenido, que se lee rápido, sus 252 páginas se pasan de un tirón. Es sencillo, no utiliza un lenguaje muy elaborado ni difícil. Claramente apunta a un sector, no lo englobo como literatura infantil, sino más bien, infantil y juvenil de la década del ´50 que no son los mismos jóvenes que en la actualidad. Claro que cualquier adulto lo puede leer sin mayores inconvenientes, y creo que no se va a desilusionar, no sé si es una historia para llorar, a mí no me lo pareció, pero eso es algo muy personal. Y dado que el autor era colombófilo, ahí está el fuerte de la historia, su conocimiento de las palomas, por eso, si alguien tiene interés en las palomas, es un libro que si puede leerlo que lo lea, o al menos conozca su título y una breve reseña. No es un libro imprescindible pero tampoco resta, leerlo suma.       
La historia gira en torno de una paloma, una historia de aventuras y peripecias que va viviendo el plumífero a lo largo de su vida. Y aquí el autor comienza a interrelacionar diversas mini-historias sobre el eje principal.  
Si bien engrandece la paloma y sus cualidades, esta nunca pierde su condición de paloma, el autor no la humaniza.

Bellani recrea la historia en un contexto muy particular, los años donde se desarrollaba la segunda guerra mundial, la historia comienza en un pueblo de los EEUU pero por diversos avatares va de un lado a otro por muchos lugares del mundo. Y esto le da pie al autor para ir encadenando una suerte de mini-historias que van desde un espionaje “liviano”, una breve historia de amor entre dos de los personajes involucrados, una historia familiar conflictiva y hasta las penurias como consecuencia de la guerra.

El sustento de la historia puede rastrearse en hechos reales, si bien la historia en sí misma es ficción, la existencia de palomas mensajeras es de público conocimiento, y quizás no tanto conocida, pero también es cierto la existencia de palomas utilizadas en las guerras, no solo palomas, sino otros cuantos animales para diversas actividades (perros, caballos, gatos, etc…). En el año 2005 se realizó una película de animación 3D dirigida por Gary Chapman titulada Valiant y versa sobre la historia de palomas utilizadas en la guerra.

Un aspecto positivo del libro son los muchos “trucos” que brinda con respecto a las palomas, el cuidado, el adiestramiento, los palomares, los comportamientos de estos animales. Y todo esto lo acompaña con variada información de diversa índole, trae a colación antecedentes históricos relacionados con las palomas (competencias, anécdotas, registros, etc…)

Hace referencia a nuestro país, dice “en la Argentina, país de América del Sud, se efectúan anualmente concursos desde Montevideo, capital de la república Oriental del Uruguay a Buenos Aires y viceversa; son 208 kilómetros sobre el agua, que las aves salvan en menos de tres horas con toda felicidad, y dicen los sudamericanos, que en ese concurso o carrera sufren muy pocas pérdidas. (p. 141)
Aquí en el país es conocida la presencia de palomas. Prácticamente se han adaptado a todos los lugares, hacia el año 2010, 2011 y sucesivos, se las consideraba una plaga, diversas noticias periodísticas así lo anoticiaban. http://www.clarin.com/salud/palomas-grave-plaga-provincias-Capital_0_286171451.html y http://www.lanacion.com.ar/1351623-la-silenciosa-invasion-de-las-palomas-portenas   

En Argentina, existe un importante desarrollo de la colombófila, colombofilia o colombicultura. Al respecto, la ciudad de Zárate lleva por máxima la de ser ciudad “cuna de la colombófila argentina” o también conocida como “cuna de la colombófila nacional” con importante cantidad de palomares. Tal es así, que esta ciudad posee un monumento a la paloma.
Una nota titulada “Zárate revitaliza su identidad como cuna de la colombófila nacional” puede leerle en el siguiente enlace
http://area18.com.ar/coquito-infla-el-pecho-y-el-mundo-se-paraliza/ o en archive https://web.archive.org/web/20170919094354/http://area18.com.ar/coquito-infla-el-pecho-y-el-mundo-se-paraliza/


Monumento a la paloma. (Zárate).


Volviendo al libro, en algunas oportunidades, se basa en hechos, que los afirma registrados, de determinados logros conseguidos por palomas, que pueden ser ciertos, y creería que los utiliza para abrir el camino al desarrollo de su historia, ya que más adelante, nuestro protagonista, realiza hazañas realmente imposibles.

Introduce conceptos desconocidos para mí, así como otros también que pueden resultar curiosos y/o extraños.

Hace mención a las palomas belgas, dado que es muy conocido el desarrollo de la colombófila en Bélgica, país considerado como la meca de este deporte, el paraíso de las palomas. Este país, también tiene un monumento con una placa que dice “al palomo soldado y a los colombófilos muertos en combate”.

El libro también comenta variadas especies de palomas como la zurita o a romana. No se detiene ahí, sino que brevemente hace alusión a otras aves y sus costumbres como la golondrina, la gaviota o el petrel de la tempestad.

Describe una especie de artefacto para tomar el tiempo, que desconozco como sería, no me lo imagino y no pude encontrar algo parecido con dicha descripción, dice “Jerry había logrado que su padre le comprara un reloj constatador para controlar la llegada de las aves en carrera. Era una especie de reloj para sereno, pero de una configuración diferente. Una caja cuadrada y alta de metal blanco, con frente de grueso vidrio. Esa caja se abría y en su mecanismo se colocaban dos esferas de papel impreso con todas las horas, minutos y segundos del día. Cuando llegaban las aves, con un simple movimiento de palanca se dejaría establecido que la paloma número… (p. 32)

Se despacha con muchos sinónimos para denominar a una misma ave “por un cerco de ligustro, moraba una colibrí, avecilla la más pequeña de las aladas y a la que se la llama también “picaflor”, “pájaro mosca”, “sun-sun”, “tominejo”, “rayo de sol”, “chupaflor”, “tente en el aire” y otros diez nombres diferentes.(p. 33) “Tente en el aire” es debido a que “nunca se posa”. ¿Otros diez nombres diferentes? He buscado en la web, y efectivamente aparecen denominaciones muchas para esta ave, primeramente decir que cada especie de colibrí tiene su denominación en latín con su correspondiente traducción, excluyendo esto, encontré que popularmente se la conoce también como: troquilinos, quindes, tucusitos, chupamirtos, chuparrosas, guanumby, zunzún, zunzuncito, pájaro joya, ruundún, elfo de las abejas, siete colores (por su plumaje), hummingbird (en inglés), huitsitsili (idioma nahuatl), mainumby (idioma guaraní),  quentí (en quechua), pinsha o pinda (en mapuche), beija flor (en Brasil) y tumuñuco (noroeste argentino).      

En ocasiones, el autor manifiesta consejos morales, por ejemplo “Bueno pensó el chico, no es tanto el premio que me permite haber salvado los gastos de encanastamiento, sino haber “terciado” en la lid con los mayores(p. 50), o “no siempre es premiado el humano por sus merecimientos; que a veces los “arribistas” se comen las castañas que otros sacan del fuego…(p. 52) en este segundo fragmento frase introduce una expresión propia de España, donde era común que en invierno vendan castañas asadas (y/o caramelizadas) en puestos callejeros, aquí en Argentina la expresión similar vendría a ser “sacar las papas del fuego”. Un último ejemplo, de contenido moral, donde el autor también introduce un conocido refrán, dice “Al “tramposo” no hay que darle lugar para que ejerza sus mañas… y con la oportunidad a su alcance, se puede volver “tramposo” hasta el hombre más honesto. Hay una vieja sentencia que dice: “La ocasión hace al ladrón”…, pero no vamos a creer por ello que las personas honradas sean excepción. Creemos lo contrario… para poder dormir más tranquilos.(p.53)    

Una curiosidad, que en mi caso desconocía de su existencia, es cuando hace mención al silbato chino para palomas, lo interesante es como lo da a conocer, como lo presenta, cuenta su existencia, y su uso ancestral, y como da lugar a la inquietud, para luego terminar indicando que no funcionan, no sin antes hacer lugar a la molestia que pueden sentir/sufrir las aves que los portan, y cerrar con una conclusión bastante sensata, al presentar el doble peligro de las palomas en esta historia (los soldados enemigos y las aves rapaces).

“Cuando MacPerson pensó en este inconveniente, recordó que en China, viejo país de mensajera, se utilizaban silbatos para alejar a los piratas del aire. Esos pequeños artefactos, hechos con madera muy liviana y de los más diversos modelos, se colocan sobre la cola de la paloma, sujetándolos con ligaduras que no molesten el mecanismo del vuelo. Las palomas así provistas van dejando en el aire un “reguero de música”, y obligan a los peatones a levantar la cabeza para ver que cosa es aquello que suena prolongadamente en el espacio. Esos silbatos, a los cuales los chinos llaman “chao-tse”, son difíciles de conseguir pero el teniente movilizó a sus amistades y logró por fin proveerse una docena de ellos, conseguidos por una agregado militar en el Asia todavía misteriosa. MacPerson no perdió tiempo y ensayó con sus palomas los silbatos. Como cada uno era diferente del otro se armaba en el aire un concierto nada armónico pero agradable al oído. Huelga decir que “Rayo Dorado” también cargó con su “chao-tse”, y que al principio se le encogió el corazón al oír detrás de sí aquél silbido penetrante. Luego, su clara inteligencia le dictó la verdad de las cosas…
- ¿Usted cree, teniente, que con esos silbatos las aves están a salvo de los halcones? – preguntó Harrison.
- No del todo, pero si se usan en el mundo desde hace siglos, por algo será. He leído por ahí, que en el nido de una rapaz se hallaron varios “chao-tse”, lo que indica que apresó lo mismo a palomas con silbato, pero eso sería la excepción que justifica toda regla. Además es un ensayo romántico más que nada, ya que en el frente de batalla el corredor alado debe pasar inadvertido, y por eso nunca le pondríamos silbato para dar aviso al enemigo.” (p. 136)


En el texto vamos a encontrar una suerte de curiosidades más, al menos que a mí en particular me llamaron la atención, no las detallaré todas, algunas de ellas van desde la utilización de “latas donde se expende jabón o gasolina(p. 23) para fabricar nidos (ya no creo que se venda jabón en latas, más bien el plástico ha suplantado a las latas en muchos casos), las “aves correos” y los “carros palomares o palomares móviles(p. 145) (se pueden encontrar fotografías en la web) o la “la reparación de plumas con pegamento (p. 167) (que aunque suene raro no es menos conocido la utilización de pegamento de contacto por algunas personas para ciertas heridas).
En un fragmento introduce el azar en la vida y dice “Indudablemente la vida encierra una cantidad de misterios indescifrables. Acontecimientos que se esperan años ocurren en un segundo, y sombras siniestras que pesan sobre las almas se disipan con la llegada del sol mañanero.(p. 162) En otra ocasión presenta un tinte poético cuando dice “la exhortaba a tener resignación, pues el autor de sus días había sido llamado al seno de los dioses”. (p. 162)

Concluyo el comentario a este libro, con un fragmento final que dice “Mariquita estaba creída que su favorito ya era parte integral de la casa, pero el señor Montemar, abuelo, había leído muchas historias de palomas, y también otras de animales que parecían domesticados pero que un día cualquiera desaparecían para nunca más volver”. (p. 215) Este último fragmento me hace ver dos cuestiones, una es referida al el conocimiento del autor sobre el hecho que describe, cuando refiere “había leído muchas historias de palomas” es muy posible que siendo el autor un colombófilo haya tenido alguna experiencia del tipo, y otra cuestión me rememora una anécdota personal que me reafirma la verosimilitud de dicho comentario, de la llegada de una paloma (anillada) a un pequeño palomar propio, el haberse quedado por meses, el haberse traído a una paloma (no anillada) a convivir con ella por meses, tener crías, y la desaparición voluntaria de ambas luego de meses (poco más de un año), que un día nunca más regresaron al palomar en el que tenían las puertas abiertas (de día, claro está) y comida asegurada.

Este libro, si bien es propio de una literatura juvenil, pienso que su lectura puede resultar enriquecedora y entretenida para cualquier lector.

lunes, 14 de junio de 2021

Caminata 7,62km. 85min. Las palomas.




Caminata con objetivo cumplido. Completada en cinco partes, salidas esporádicas ya que el día estuvo nublado con amenazas de lluvia. No tengo nada para escribir de la salida. No tomé fotos, ni me sucedió nada, ni vi algo como para comentar en este día.

Se me ocurre compartir unas páginas referidas a las palomas, de un antiguo libro, del cual no se casi nada. El libro se titula El niño y la naturaleza de Ediciones Bruño. 5º Año. Fue impreso en Perú, pero por lo que pude encontrar en la web, fue de uso en España. Se trata de una primera edición, pero no dice el año, estimo que debe ser de entre las décadas del ´50 o ´60. El autor figura como Ludovico María, FSC. Donde las siglas refieren a los Hermanos de las Escuelas Cristianas. (F.S.C.; en latín, Institutum Fratrum Scholarum Christianarum), más conocidos como Hermanos de La Salle.

El niño y la naturaleza de Ediciones Bruño.

El niño y la naturaleza de Ediciones Bruño.

El niño y la naturaleza. (Ediciones Bruño).

jueves, 10 de junio de 2021

Veintiún días en el asilo San Miguel.


Ficha técnica:
Título: Veintiún días en el asilo San Miguel.
Autora: Victoria Fénix.
Editorial: Calidón.
Año: 1983.
Primera edición: 1955. (“best-seller”)
Segunda edición, corregido y aumentada: 1982.
Páginas: 112.

Reseña:
…Victoria Fénix es una mujer fuerte: siempre pensó vigorosamente y su alma intrépida se liberó de los vanos terrores que dominan el corazón de los hombres. En 1955 lanzó su primer libro Veintiún días en el asilo San Miguel, un reflejo fiel de la realidad padecida. Acusa la autora de ese resumen de vida, generosas cualidades creadoras, imaginación dinámica, sensibilidad desvelada y fluidez en su estilo narrativo. Los argentinos que deseamos saber algo de nuestro País tenemos que recurrir a nuestros novelistas más que a nuestros sociólogos. Victoria Fénix aporta una cosa digna de señalarse a nuestras letras, que cuenta con tantos otros valores: la seriedad, la fuerte convicción, el deseo de ser útil, la capacidad de emoción. El libro termina, pero sus personajes siguen viviendo… César Tiempo, 1970.

Veintiún días en el asilo San Miguel, novela testimonial mereció distinguida crítica y ahora Calidón reedita por su alto valor literario y humano.
(Tomado de la contratapa).

Autora:
Victoria Fénix, escritora y periodista radial y TV, conferenciante y traductora, nación en Colón, Entre Ríos. Estudio Literatura hispano-americana e Historia de la pintura. Alemán, francés, italiano e inglés. Creadora y directora de la Audición “Mar del Plata en Buenos Aires”, Radio El Mundo 1962. Entre sus libros publicados se destacan Poemas en Prosa, 1958; Un Jardín en el hospital, 1970; Un Jardín en el hospital, reeditado con tercera parte, 1993. Su novela La Transferencia, 1960 obtuvo el Premio Benito Lynch del Consejo del Escritor. La Transferencia de Múltiples Departamentos, segunda edición, 1987. Siete cuentos infantiles, Siete, 1987. Creíbles Historias –cuentos–, 1988. El 29 de junio de 1990 recibió el homenaje de la Sociedad Argentina de Escritores por su trayectoria literaria y humana.
En 1993 forma parte de la Comisión Directiva de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE).
Proyecto de Ley Solidaridad con los hospitales. Y anteproyecto por el cual buscaba incorporar la materia “Moral y Solidárismo” al sistema de enseñanza (1998).



Terminé la lectura de este libro y voy a realizar un comentario sobre el mismo. El libro me lo encontré, es tapa blanda, y pequeño (19cmx13cm), pocas páginas y tipografía “normal”. Se lee de un tirón. Busqué información sobre la autora, y no encontré mucha, salvo la plasmada detrás de la contratapa de libros. Uno señala que era el pseudónimo de una conocida escritora argentina, pero es erróneo por otros datos comparativos que no coinciden, pero me queda cierta duda en el aire si su nombre era así tal cual como figura o si se trataba de un pseudónimo. Creo que ese era su nombre, pero no es descabellado pensar en un posible pseudónimo ya que hace sesenta o más años, era muy común la utilización de pseudónimos. Otro dato que figura en una web, señala que nació en 1908, pero este dato no me cierra, no dan las fechas si nos apegamos a lo que escribe el libro, en caso de estar relatando hechos con base real. Tampoco tengo ningún dato como para confrontarlo. He buscado y encontré que no tiene entrada con su biografía en Wikipedia, al mes junio de 2021, de tal manera que si aparece un lector-editor wikipedista, puede rellenar su biografía utilizando los datos aquí proporcionados.

El asilo San Miguel, funcionó desde 1898 hasta 1968. En ese lugar se encerraba a cierta población penal: prostitutas y detenidas por “orden político”. Estaba regido por religiosas. En la web, hay disponible un interesante artículo titulado Asilo San Miguel (1898-1968) Fundación, reglamento y testimonios. (1) que describe y cuenta la historia de este lugar. La Escuela Federal de Suboficiales y Agentes “Don Enrique O’Gorman” originalmente fue la Alcaldía y Cárcel de Mujeres Contraventoras “Asilo San Miguel”, construida durante el gobierno de Juan Domingo Perón. (2)

Volviendo al libro, me queda la duda si se trata de un hecho real, de una crónica, de una ficción basada en un hecho real, o si es totalmente ficcional. Si me apego a lo que señala la reseña en la contratapa del libro “un reflejo fiel de la realidad padecida” y “novela testimonial”, tampoco clarifica mucho, porque la novela testimonial aparece un poquito después que esta fuese publicada. Lamentablemente queda la duda, uno cuando lo lee le surgen mucho interrogantes, si se la toma como puramente ficcional, no conmueve, “muy actuada”, pero si se la toma como crónica real de esos acontecimientos, resulta un poco cuestionable, dado que señala cosas que no son o no se muestran tales, al final.

Lo positivo es el registro de una época, precisamente el año 1944. El aspecto histórico es rescatable. El tema del “crimen político”. La falta de garantías para con la persona acusada. El tipo de proceso y como era llevado a cabo. La actividad policial. Los peligros de un sistema de esas características. Los abusos. Los diferentes roles de otras instituciones ajenas a la justicia que terminaban siendo cómplices de esas irregularidades. La historia más o menos pasable, no es emocionante, un poco tediosa o monótona. Pero que permite tener una idea de como se vivía encerrada en la década del ´40, al menos unos pocos días que relata a autora, tal vez un encierro más prolongado y “otro tipo” de mujer hubiese sido relatado con más rudeza y dificultades.  

La lectura por momentos se vuelve irritante, más que nada visto lo sucedido con los ojos de hoy. Pero haciendo un ejercicio mental, y trasladándonos a aquella época, también aparecen “contradicciones desagradables o molestas”. Esto viene a cuento, porque la narradora se presenta como una persona culta, leída, educada, decente e íntegra, pero en el texto empiezan a aparecer discriminaciones, estigmatizaciones, un desprecio considerable de esta mujer (la narradora) hacia otras mujeres (no todas). Y realmente esto aparece cada dos por tres en casi todo el texto, es por este aspecto que me resulto penoso. Y puedo entender que si quien habla no tenía otra manera de tratar a las semejantes, estén en la situación que estén, lo haya hecho como lo hizo, pero viendo que solo se despachaba de manera verbalmente contra las mujeres más vulnerables de todas y al mismo tiempo se jactaba de su status educacional y sus valores cristianos, entonces no lo puedo aceptar.

Aquí hay otra cuestión que es difícil de dilucidar correctamente. ¿Qué postura asume la narradora? ¿o cuáles son sus cualidades frente a los demás? ¿Es comunista? Ella dice que no pero se expresa de maravillas para con las comunistas y el movimiento de los trabajadores. ¿Es política, es decir, adhiere a algún sector de la política? Ella dice que no, pero parece conocer muy bien de la política en general. ¿Está implicada en algo? Lo niega rotundamente, se dice inocente, pero luego descubrimos que “algo” hizo. ¿Es católica? Se asume como tal, pero al mismo tiempo que dice expresar caridad y sentir compasión, desprecia con toda el alma y las peores palabras a algunas de sus semejantes. ¿Adhiere a la religión? Ella dice que sí, pero castiga verbalmente y condena mucho de lo que hacen las religiosas. ¿Era como se presentaba? Ellas se decía ser muy querida pero no la visitaba nadie o casi nadie… etc… es difícil tener una idea exacta de quien era en realidad, es verdad que es muy humano lo que plantea, muchos pro y contras, pero al mismo tiempo se acerca mucho a una creación ficcional bastante contradictoria. Algunos lectores pueden encontrar algo bueno en este tipo de caracterizaciones.


– ¿Por qué?
Muy sencillo. A su demanda: – ¿Ha estado usted escribiendo un papel que anda por ahí? –respondí: No, señor, –y según me explicó luego, con eso dí a entender que lo había escrito, pues no inquirí de que papel se trataba… Lo lamentable es que tuve en la punta de la lengua la pregunta: – ¿Qué papel? –, no atreviéndome a hacerla, teniendo en cuenta la mala educación que se demuestra al responder con otra interrogación. (Pág. 11)
Este fragmento señala dos aspectos.
Uno, la incriminación a partir de una respuesta correcta, incriminación inducida por el interrogador de manera canalla, “con esa respuesta dio a entender que sí”, si esto realmente sucedía así hace 80 años, sea testimonial o novelado, es a todas luces malo y peligroso, baste colocarse en lugar de la víctima para sentirse afectado, para evitar esto existen las garantías procesales.
El segundo aspecto que me interesa apuntar, es el final del fragmento “teniendo en cuenta la mala educación que se demuestra al responder con otra interrogación.
Hoy día no sé si está mal visto, creería que no, tampoco sé que se enseña en las escuelas, colegios y universidades al respecto. Pero justamente en la vida diaria es muy común la respuesta con una pregunta. Podemos verlas en las redes sociales infinidad de veces, pero si saltamos a la pantalla, los comunicadores sociales, explotan al máximo la respuesta con una pregunta, se nota muchísimo en aquellos que trabajan de “panelistas”. Estamos en el año 2021, y el libro que estoy comentando data de hace 70 años que fue editado, pero cuando busco en la web, encuentro una consulta a la RAE que data de 2019. Y según la RAE, se trata de una consideración extralingüística, dentro del idioma es totalmente válido la respuesta con una pregunta. Acudí a buscar alguna una respuesta en el listado de Sesgos cognitivos, pasando también por el listado de Figuras literarias y no encontré ninguna justificación que dé cuenta de esa “mala educación”. Un surtido variopinto de respuesta, aparecieron en el Foro de WordReference (3) pero nada fundamentado.

Captura Twitter de RAE con consulta y respuesta.



Me trataba con respeto a causa del incidente con el chofer cuando me dio tratamiento de “vos” al encaminarnos hacia la escalera. Reaccioné con energía, gritándole: –¡Usted a mí no me va a tutear! Exijo que me respete. –Y permanecí inmóvil, mirándolo con arrogancia desde lo alto de la a escalera, haciendo ademán de regresar para quejarme. Se disculpó entonces con humildad, manifestando que no lo había hecho adrede. Más tarde comprendí que me había confundido con algunas de las prostitutas que conducía diario. (Pág. 13)
(…)
Conmigo bajaron otras dos mujeres, de rara catadura… (Pág. 13)
(…)
¡Qué caras espantosas, Dios mío! Reían y eran máscaras. Hablaban y emitían blasfemias, palabras soeces, brutales, bromas inmundas, risas cínicas. Los bajos términos que me herían a veces en la calle, proferidos por carreros y de los que huía, alejándome veloz, los tenía junto a mí. (Pág. 18)
(…)
Era imposible desear comer junto a ellas a mí alrededor. (Pág. 18)
(…)
La horrible mujer desdentada parecía más conmovida… (Pág. 18)
(…)
Ofendida, obligada a soportar que me tutearan, lo que consideraba una enorme falta de respeto… (Pág. 19)
¡Qué aspecto de bruta tenía…! (Pág. 45)
Había cinco mujeres gordas, engrosadas hacia los costados, de piel oscura, ojos negrísimos y oblícuos, aindiados, labios carnosos, abultados. (Pág. 77)
Este tipo de contrapuntos en la figura de la narradora son aquellos que irritan. El tuteo lo veía como una inconcebible falta de respeto, pero describir a la mujer desdentada, o las caras que le parecían máscaras, le parecía bien, y así quedó escrito. Existe una distancia, y esa distancia se expresa en la arrogancia manifestada. La estigmatización por el aspecto, cuando supuestamente la narradora era una persona de conducta intachable.


Cuando me investigaron en la política, respondí que mi conducta fue siempre intachable: carecía de cualquier  clase de antecedente; era apolítica. (Pág. 21)
Aquí introduce un tema interesante. La cuestión política. Equipara la militancia política con delito. Es un tema que se lo pasa muy por arriba, no se detiene en pormenores, ¿realmente está hablando de un delito? ¿o con delito se refiere a otra figura? Por ejemplo, en el libro siempre se habla de “policías”, por tanto, con “delitos” ¿estará refiriendo a los antiguos edictos policiales?. También hay una realidad histórica, durante la década del ´40 fue difícil ideas opositoras con total libertad, lo que se vio reflejado en las leyes penales de la etapa, endurecidas al compás de la escalada en el conflicto político entre peronismo-antiperonismo. En este sentido, las actividades de los partidos políticos estaban muy limitadas, los periódicos opositores encontraban dificultades para editarse y circular. (4)

 

Lo que importaba era que yo había sacado copias de un panfleto que hablaba contra el gobierno y debía decirles quien me había suministrado el original. (Pág. 21)
Ahora la cuestión se pone más clara. Panfleto, de allí venía la insinuación anterior del crimen político. La peligrosidad del panfleto. Hoy día, prácticamente en desuso, lo que se busca  controlar (al menos en gobiernos autoritarios) son las fake news y las comunicación directa por redes sociales. Pero el tema del panfleto, y sobre todo la impresión del panfleto, resultó perjudicial para muchas personas, en Argentina y en el mundo. Por sui carácter, el panfleto es utilizado en la política. Y muchas veces, personas inescrupulosas se han aprovechado de una situación de jerarquía para sacar provecho de la situación de una secretaria o ejecutiva con acceso a máquinas de escribir o impresoras, dependiendo el momento. También se daba el caso de quien lo hacían voluntariamente por la motivación que fuere.


En cierto momento menciona un tormento azteca (Pág. 47-48), que leyó en un folleto, el cual decía que los aztecas metían a los españoles en un pozo pintado con franjas rojas y blancas y cuando daba el sol, producía un efecto cegador.
No conocía de esto, y no encontré nada al respecto. Si es verídico, tal vez se me pasó, o no está muy desarrollado. Tal vez una búsqueda más precisa en la web permita encontrar mejor resultado.


En esta cárcel teníamos además el insoportable olor nauseabundo que se expandía en ese espacio reducido, donde hacinaron a tanta mujer sucia, maloliente: prostitutas de la especie más baja, mendigas con pulgas, piojos, chinches y rateras, pendencieras y borrachas. (…) Con mi olfato tan sensible sentí que me iba a indisponer. (Pág. 48)
Otra de las contradicciones irritantes. Las adjetivaciones, el olfato sensible pero nada de sensibilidad para con las otras detenidas.


Menciona la medalla del asilo (Pág. 48) con la imagen del Arcángel San Miguel.


Una página más (Pág. 49) y se aprecia cierto trato preferencial en cuanto a la descripción de las comunistas por parte de la narradora. No es aquella descripción con adjetivos descalificadores sino todo lo contrario.


La lectora irlandesa, con cuya conversación me entretuve tanto algunos días más tarde, me refirió que le Asilo vendía empanadas y pastelitos deliciosos… a total beneficio de la Congregación de esas hermanas, los que preparaban con provisiones destinadas a las presas. (Pág. 50)
Que raro la corrupción en este país. Este párrafo, sin mayores fundamentos ni datos, es completamente creíble. La caridad con dinero ajeno, lo mismo. Las malas costumbres argentinas, repetidas y transmitidas años tras año, época tras época. Ya había dejado entrever cierta estrechez de juicio en la mentalidad de las monjas, o cierta necesidad de hacer daño, cuando hablaba de la película proyectada (Pág. 48).


En cierto momento, comenta una conversación que tuvo con una joven detenida. (Pág. 51) La joven era bastante ingenua y estaba casada con un obrero. Este obrero era militante comunista. Lo que me interesa rescatar es cuando describe al sujeto, una persona con “ideas adelantadas” como así lo veía (o le hacía ver) la joven a su esposo. Esto tampoco varió, los partidos de izquierda actuales, se basan en un núcleo de dirigentes “esclarecidos” y luego vienen los obreros/trabajadores. Hablamos de 70 u 80 años, pero el “adelantado” del ayer es el “esclarecido” de hoy. La narradora, continúa le relato de la joven, y vuelve sobre un tema referido anteriormente, el de la máquina de escribir. Cuando llegó la policía a requisar (posiblemente de manera injusta) lo primero que atinó la joven fue a esconder la máquina de escribir, ya que ella enseñaba dactilografía. Es raro, ya que la joven “apenas sabía leer y escribir” pero “enseñaba dactilografía”. ¿O era una excusa y la máquina de escribir pertenecía al señor de ideas adelantadas? Es una suposición, nada dice, y jamás lo sabremos. Pero queda dando vuelta esa insinuación en el aire al leer el texto en contexto.


Más adelante, recibe cartas (Págs. 54 y ss.) y resulta que las firmas son solo una letra, tu hermano J., el Sr. B, también F., D., L., y M., Saludos L. Cariños la Inglesita. Clarísimo que protege la identidad de los firmantes. Pero hasta este momento, no hizo lo mismo con las detenidas, todas ellas tenían nombre Berta, Isabel, Raquel, Clara, Elena, Anne, Aurora, etc… Es, cuanto menos, chocante. ¿Por qué hizo eso me preguntaba? ¿Para proteger a sus familiares y cercanos del trabajo? Podría ser, pero hay dos cuestiones, habían pasado varios años (10 u 11 años) desde que estuvo detenido hasta que publicó, y también podría haber inventado nombres. Supongamos, a la inversa ¿por qué le dio nombres a las detenidas? Son nombres comunes y corrientes, podrían ser inventados, y si no lo fueron, y alguien hiciese una super-investigación para conocer quienes eran, deberían rastrear registros si es que queda alguno, con fechas y demás concordancias. Me parece, que allí aparece otra vez esa diferenciación entre ellos o nosotros. Los de cierto status social y los de otro status social. A algunos hay que cuidarlos y a los otros no importa si se los expone. Pero solo es una suposición personal.


Pasada la mitad del libro (Págs. 60 y ss) la historia da un leve giro, y uno se pregunta ¿hay que creerle a la narradora? Si confrontamos lo que nos decía a los lectores y luego nos que nos está diciendo aquí, finalmente aparecen las palabras “tenía buenas amigas, camaradas de infortunio”. (Pág. 65)


Aunque parezca increíble, la narradora da “clase” de caridad, y refuta a la madre superiora cuando el interés de esta era una cuestión de fe (en el fondo, política), frente al comunismo ateo. (Pág. 67) En otra ocasión, luego de otra “clase”, directamente le reprocha a la madre superiora la carencia de caridad cristiana (Pág. 69). Por lo que se describe, está claro que a la madre superiora no le importaba nada ni tenía caridad, pero la narradora ¿la tenía?. Las religiosas, siempre están pintadas de autoritarias, y no me extraña, en régimen de jerarquía, tratando con personas rudas, y conociendo la historia, no faltarían algunos excesos también. Al tiempo que estaban al servicio del poder de turno, el análisis pasaría, si el tiempo que estuvieron a cargo del correccional fue positivo o si fue para peor, más allá de las formas, si las hacían rezar o lo que fuere, ¿era mejor eso o directamente una cárcel?. Hoy día ya no existen los asilos, delito igual cárcel, y por suerte tampoco existe “a disposición del poder ejecutivo” o los edictos, a lo sumo contravenciones que se pasan con multa o trabajo comunitario, aunque subsisten algunas con días de arresto, las libertades políticas se ampliaron muchísimo, pero en aquél entonces ¿el rol del asilo fue mejor que la cárcel o no?. Y algo más, el libro al venderse la primera edición, según consta en la segunda edición, fue un best-seller. Al ser de los más vendidos ¿tuvo alguna influencia concreta?. No encontré nada en la web, solo encontré un registro gráfico de lo que se tituló “Se rebelan las mujeres del Asilo San Miguel” en 1968 (Revista Careo Nº289), pero un hecho posterior y ajeno al libro. Pareciera que el libro se vendió mucho, pero no tuvo un peso en mejorar la situación de las detenidas ni mucho menos un cambio drástico en el sistema de detenidas.


Detrás de ese enrejado estaba mi prima... (…)
Era la persona que menos esperaba ver, puesto que había procurado que no se enterara de mi detención conociendo su tendencia a la angustia, que podía enfermarla de gravedad. (Págs. 84-85)
Única persona que la visita… y la descalifica.


Se había llenado prácticamente todo el Asilo con ejemplares muy repugnantes; la última hez de los bajos fondos de Buenos Aires. (…)
En la capilla sentía escalofríos cada vez que me debía sentar entre esas mujeres, temiendo el contagio de sus piojos y chinches. (Pag.s 91-92)
¿Y los valores cristianos? ¿la humildad? ¿la caridad fraterna?


La autora nos lleva a una morigerada transformación de la narradora, cuando se volvió impertinente y contestadora frente a la religiosa (Pág. 97). Luego relata un conflicto entre una prostituta y las comunistas, con los maridos de estas últimas que termina en nada, una se va (supuestamente humillada) y las otras se ponen a tejer. (Pág. 98-99). Podría verse como nimiedades, para ambos grupos, como un aire de superficialidad en sus vidas cotidianas. Llegando al final cita poetas, hasta cierto punto, levanta una frase de lucha, y al dos páginas más, antes del final, relata sobre le médico, que prácticamente fue él quien la envió presa, con una admiración, que no deja de sorprender. Con un mensaje final de tinte moral sobre la amistad, los amigos y la confianza.


Sin nada más que comentar de este libro. Solo agregar que aparecen palabras propias del lunfardo, ya en desuso, como por ejemplo: gavio, vento, gira, etc… Un libro pequeño, pero que me generó algunas chispas.



Referencias.
1. https://www.revistadeprisiones.com/wp-content/uploads/2020/12/2.-Carmen-Graciela-Rodriguez-Lopez.pdf
2. https://www.buenosaires.gob.ar/sites/gcaba/files/boletin_el_observador_26.pdf
3. https://forum.wordreference.com/threads/responder-a-una-pregunta-con-otra-pregunta-denominaci%C3%B3n.2699109/
4. Sarrabayrouse, Eugenio C. El derecho penal del primer peronismo y los fusilamientos de junio de 1956. Revista de historia del derecho. 2015. Versión On-line.