jueves, 23 de julio de 2026

Girandomédulas: crónica de un libro rescatado de la vereda, un poema para Oliverio Girondo y tres vueltas al Rosedal


 

«Yo no tengo ni deseo tener sangre de estatua...
Mejor reírse de uno mismo, excederse de humano
»

— María del Mar Estrella, Girandomédulas, pág. 37

Crónica del hallazgo: un objeto liberado en la acera

El azar urbano en Buenos Aires no suele presentarse con violencia: llega con el sigilo de las cosas apoyadas al borde del cordón, a medio metro del paso de los desconocidos. Allí, expuesto al tránsito, apareció el ejemplar: Fuegos Ceremoniales, de María del Mar Estrella, publicado en 2007 por la editorial Vinciguerra, dentro de su Colección Metáfora. Un libro de tapa dura texturada, de esos que invitan al tacto antes que a la lectura, con ese gramaje sobrio que promete permanencia. Alguien lo descartó. Alguien, alguna vez, lo eligió.

Al abrirlo, la primera señal de su vida privada está en la página de cortesía, trazada en tinta con caligrafía fluida:

«A mi querida amiga y poeta Susana, con cariño y en hermandad de palabra.»
2 de mayo de 2015.

Ocho años mediaron entre la imprenta (2007) y el gesto afectivo de la autora (2015). Y luego, más de una década hasta que el ejemplar terminó en la calle. 

Frente a esta escena, cabe preguntarse qué ruta siguió el objeto hasta la vereda. Se me ocurren cuatro hipótesis:

1.    La disolución del vínculo. La «hermandad de palabra» caducó. Desprenderse del objeto es borrar la prueba material del lazo: si ya no existe el libro regalado, es como si el afecto nunca hubiera estado en la repisa.

2.    Muerte o vaciamiento de biblioteca. Fallecimiento de la destinataria y posterior limpieza por herederos desinteresados, que despachan cajas enteras a la vía pública sin abrir siquiera la tapa. La dedicatoria se vuelve invisible para quien no sabe leer el interior de los vínculos ajenos.

3.    Desvalorización implícita. El regalo jamás llegó a apreciarse en su justa medida y rodó lentamente hacia el descarte: primero una repisa, luego una caja, luego la calle.

4.    Ritual de desapego y circulación. La hipótesis más noble y más poética. El libro no fue desechado por desprecio: entre sus últimas páginas había quedado un marcador de otra editorial, testimonio inequívoco de que alguien recorrió el texto hasta la última línea. Cumplida su misión con esa lectora, el libro fue liberado para que encontrara al siguiente. Es la vieja práctica de la siembra de libros: la obra, leída, vuelve al flujo de la ciudad. El marcador funciona como un mensaje botado al río: «yo llegué hasta acá; ahora te toca a vos».
No hay manera de saber cuál hipótesis es la verdadera, o si existen otras que se me escapan, y esa ignorancia es parte del hallazgo. El objeto cuenta lo que cuenta; el resto es interpretación. Pero el libro tenía más capas.


Un panteón en verso

Fuegos Ceremoniales tiene una estructura poco habitual: cada poema está dedicado explícitamente a un grande de las letras, y cada dedicatoria añade un atributo, como si la autora estuviera construyendo un museo de bustos en verso:

•    De pie frente a la luz (A Julio Cortázar: el sentimiento)
•    Sombras en el muro (A Ernesto Sabato: el compromiso)
•    La pródiga (A Alejandra Pizarnik: el desgarramiento)
•    Cuaderno de la noche (A Jorge Luis Borges: la memoria)
•    Herramienta terrestre (A José Pedroni: la esperanza)
•    Azar y circunstancia (A Alfonsina Storni: el desafío)
•    Sembrador de sueños (A Fermín Estrella Gutiérrez: la entrega)
•    Girandomédulas (A Oliverio Girondo: la ironía)
•    Círculo de fuego (A Enrique Molina: el erotismo)
•    Bajo el signo de un ala (A Olga Orozco: el misterio)

Y así continúa con muchos más…

Cortázar, Sabato, Pizarnik, Borges, Pedroni, Storni, Girondo, Molina, Orozco: no es una dedicatoria a un «cuatro de copa», a un indistinto. Es un panteón nacional, y cada poema busca su lugar a la sombra de un gigante. Uno de los nombres, sin embargo, no es una aspiración sino una herencia: Fermín Estrella Gutiérrez, académico hispano-argentino y poeta, fue el padre de la autora. María del Mar Estrella, nacida en Buenos Aires en 1941, es hija de ese poeta y acumula más de cincuenta años de escritura ininterrumpida y siete libros publicados, empezando por El poblador (RdC Publishing). Esto reencuadra todo: no estamos ante una desconocida que se cuelga de famas ajenas, sino ante una poeta con trayectoria propia, formada dentro de una casa donde los bustos del panteón eran, al menos uno, el retrato de familia del living.


Las siete páginas de validación

Y entonces aparece la otra particularidad, la que incomoda: al final del volumen, bajo el título «Acerca de María del Mar Estrella», la autora despliega cerca de siete páginas con transcripciones de elogios y alusiones de autores consagrados que le escribieron a lo largo de su trayectoria. Al parecer, no solo dedicó poemas: les escribió en persona a muchos de los vivos (esto es conjetura mía), y recibió respuesta. Y publicó las respuestas. Uno de ellos decreta: «A María del Mar ya no se la podrá olvidar».

La escena adquiere así su matiz más irónico: un libro diseñado para asegurar la legitimación y la perdurabilidad de su autora mediante el aval de las autoridades literarias termina abandonado sobre las baldosas. La frase «ya no se la podrá olvidar» convive en el mismo objeto con un marcador olvidado y una calle que no recuerda nada.

Antes de juzgar, conviene el desplazamiento de foco. Primero: la búsqueda de validación no es una falla personal de María del Mar Estrella; es un rasgo de la condición del creador, de todo creador, que sabe que la tinta no garantiza nada y que firma el mundo esperando que alguien firme de vuelta. Ella solo fue más transparente que otros a la hora de exhibir las palmadas en el hombro. Segundo: la dedicatoria de 2015 es el testimonio de un afecto real en un momento dado; que termine en la vereda habla del paso implacable del tiempo, de cómo las bibliotecas se dispersan, no de la falsedad del afecto. La paradoja es melancólica, casi trágica, y merece respeto antes que mofa. Tercero: el giro más noble de esta historia es el propio acto de rescate. En lugar de terminar en un contenedor o destruido por la lluvia, el ejemplar fue levantado por alguien que se tomó el trabajo de leerlo completo, analizarlo y llevarlo a pasear. Si alguien debería agradecer este final, es la propia palabra que sigue circulando.

La calle es el gran ecualizador: evapora la vanidad y los elogios de compromiso, pero también devuelve los libros a su función primera, que es encontrar lectores, uno a la vez, por azar.


La motivación de la caminata: girar la médula

Entre los diez primeros poemas del panteón, uno saltó de la página por derecho propio: Girandomédulas, página 37, dedicado expresamente «A Oliverio Girondo: la ironía». Vale la pena transcribir un fragmento:

(¿A través de qué loca cerradura penetra subversiva
y dando cuerda al ocio
hace bailar la sangre en la verdad de un solo filo?
Provocadora impúdica, perversa, la ironía distrae
rondando en un tranvía de crepúsculo
como un espantapájaros que repta
en la masmédula del llanto.)

Señoras y señores: aquí tienen
un alfiler o filigrana o beso de cianuro convincente;
según qué mano lo libere, qué labios lo pronuncien
será fiesta sutil o bacanal grosera
escándalo de puritana hipocresía.

(Girandomédulas gatilla contra el fantasma de la duda
dispara
a caballo de una vigilia nómade y punzante
mientras las niñas de Flores agonizan
apretando gemidos en sus músculos de mármol.)

Yo no tengo ni deseo tener sangre de estatua...
Mejor reírse de uno mismo, excederse de humano

(y continúa)

La masmédula: la palabra enterrada en el título

El título es una palabra-gusano, un portmanteau que solo se abre con la llave correcta: girando + masmédula. No es una anatomía abstracta: «en la masmédula del llanto» cita textualmente el título del último libro de poemas de Oliverio Girondo, En la masmédula (1956), el más hondo y desgarrado del autor de Veinte poemas para ser leídos en el tranvía. La médula del título de Estrella no es tuétano genérico: es la médula de Girondo, su palabra final, citada y girada.

Y el poema está cosido de guiños girondianos que confirman la operación:

•    «Señoras y señores: aquí tienen» — la fórmula de conferenciante bufón que Girondo estrenó en Espantapájaros (1932), el libro-manifiesto de su Yo que se burla de toda solemnidad.

•    «rondando en un tranvía de crepúsculo» — imposible no leer ahí el tranvía del título fundacional de 1922, Veinte poemas para ser leídos en el tranvía.

•    «como un espantapájaros que repta» — el espantapájaros, alter ego de Girondo, reaparece reptando dentro del propio homenaje.

•    «mientras las niñas de Flores agonizan / apretando gemidos en sus músculos de mármol» — imagen de estirpe masmedular, barroca y punzante.

•    «Yo no tengo ni deseo tener sangre de estatua» — la anti-estatua: el que no quiere ser monumento, el que elige reírse de sí mismo.
Estrella no le dedica un poema a Girondo: se viste de Girondo, imita su sintaxis, roba su bestiario y lo hace girar. Y aquí aparece la ironía mayor del objeto: el poema que le dedica al gran ironista argentino fue a parar —ella, su libro— al más girondiano de los finales posibles, la vereda, donde el espantapájaros del comienzo termina «reptando en la masmédula» del descarte urbano. Girondo habría firmado ese guion.


La geometría del concepto

Sobre esa base, la caminata se armó sola, porque el poema y el apellido trazan un mapa mental con forma de círculo:

•    Girondo / Giro: el apellido lleva inscripta la rotación. Dar vueltas.

•    Hondo: lo profundo, lo cóncavo. Y lo hondo, estirando el hilo, es un pozo; y el pozo, casi por definición, es redondo.

•    Médula: el centro, el tuétano, el eje interno. Girar la médula es remover el fondo de uno mientras los pies trazan el círculo por fuera.

•    Rosedal / Vueltas: la caminata materializa el concepto: el trazado alrededor del lago es literalmente un giro hondo con agua en el centro.
La respuesta natural ante la lectura fue trasladar el texto al movimiento del cuerpo: el libro en el bolsillo y las vueltas al Lago del Rosedal de Palermo, cuyo perímetro de aproximadamente 1,6 km es el circuito clásico de caminantes y corredores del parque.


Por qué el Rosedal: la coincidencia que no es casualidad

Hay un argumento extra, casi escandaloso de tan exacto: el Rosedal, diseñado por Carlos Thays sobre un proyecto inaugurado en 1914, conserva entre sus rosales una colección de bustos de escritores, el llamado Paseo de los Poetas, con más de dos decenas de esculturas de autores de todo el mundo. Es decir: caminar por el Rosedal es caminar, literalmente, entre poetas convertidos en mármol y bronce. Y el libro en el bolsillo es exactamente eso: un paseo de poetas convertidos en bustos de tinta —«músculos de mármol», «sangre de estatua»—, cada uno con su pedestal de dedicatoria.

El escenario físico y el escenario del libro son el mismo escenario. La pregunta del poema («¿A través de qué loca cerradura penetra subversiva?») encuentra su respuesta urbana: la calle fue esa loca cerradura por la que el objeto se filtró hasta acá. Añádase el Puente Blanco —el Puente de los Enamorados, para cruzar de una orilla a la otra sin mojarse, como los vínculos que prometen—, el Patio Andaluz donado por Sevilla en 1929, con su fuente y sus mayólicas, y enfrente el Museo Eduardo Sívori, y el dispositivo está completo.


Relación libro–poema–caminata: las tres vueltas concéntricas

El recorrido se planteó como un ensayo pedestre en tres vueltas al lago, cada una con su eje de reflexión. Tres veces 1,6 km: casi cinco kilómetros de círculos para un libro que salió de un círculo —la imprenta— y volvió a otro —el de la calle.

 

Primera vuelta: la superficie y la legitimación

El Rosedal en flor es pura superficie: pétalos, perfumes, la ornamentación de la naturaleza organizada por la mano del paisajista. Sobre esa superficie, los bustos: poetas de mármol que ya no respiran, monumentos que el parque exhibe como acreditación de su propia nobleza. Es imposible no pensar en las siete páginas finales del libro, en el panteón de dedicatorias, en la autora resguardándose bajo la sombra de los gigantes e imprimiendo sus aplausos como escudo contra el olvido.

La ironía de la primera vuelta: quien busca la inmortalidad de la estatua termina en el cordón de la vereda. Pero también la reversal: la verdadera validación del libro no llegó por las firmas de los maestros, sino por este instante en que un caminante anónimo lo rescata y lo lee completo. La calle, que equaliza, también redime.

 

Segunda vuelta: la hermandad y el desapego

En el segundo giro, el foco se corre a la dedicatoria manuscrita. «Hermandad de palabra y pleito» es el rastro de un afecto genuino que incluyó su propio desacuerdo: un vínculo que se sabía de ida y vuelta. Los vínculos cambian, las bibliotecas se disuelven, las personas se desprenden de los objetos, y lo que un día fue tinta azul de cariño hoy es papel al sol del cordón. No hay trauma en esto: hay paso del tiempo.

El marcador de otra editorial entre las últimas páginas es el testigo material de que la lectura se completó. Si el abandono fue un acto de entrega y no de desprecio, entonces la segunda vuelta se camina como un ritual de desapego: alguien dejó ir el libro para que la palabra siguiera su curso. La siembra urbana funciona si alguien recoge. Se recogió.

En el plano físico, esta vuelta tiene su momento emblemático: entender que también los espacios son dedicatorias —el patio Andaluz fue dejado por Sevilla para Buenos Aires en 1929, y la ciudad lo sigue leyendo.


Tercera vuelta: la masmédula y el giro

La última vuelta integra el juego completo: Giro — Hondo — Médula — Rosedal. El lago es el pozo, lo hondo con agua; la médula es el centro que no se ve, el eje de uno mismo; girar alrededor es la única manera de rodear un fondo sin caer en él. Caminar en círculos mientras se piensa en la futilidad del reconocimiento humano es, literalmente, girar la médula: remover el tuétano mientras los pies repiten el trazado.

El poema —y con él el libro entero— encuentra su escala correcta: no la del monumento sino la del cuerpo que da vueltas y se ríe de sí mismo. «Yo no tengo ni deseo tener sangre de estatua... Mejor reírse de uno mismo, excederse de humano». El círculo se cierra con la sentencia girondiana: el libro que pretendía erigirse en monumento impreso encuentra su dimensión humana en el descarte, en el azar y en el andar.
La paradoja final

Si la autora llegara a enterarse, la ironía tocaría su techo: un poema dedicado a Oliverio Girondo sobre la ironía cobra vida, justamente, a través del hecho más irónico posible —el descarte, el azar, el rescate, la caminata—. Pero hay algo todavía más hondo: el libro que quería que no se lo olvidara no será recordado por sus siete páginas de elogios consagratorios, sino por el hueco que dejó en una biblioteca y el nudo que formó en el bolsillo de un desconocido. La verdadera vida de la palabra no ocurrió en la tinta fija de la imprenta, sino en el movimiento: de la imprenta a la amiga, de la amiga a la vereda, de la vereda al bolsillo, del bolsillo al círculo del lago.

Y esta crónica es el siguiente eslabón de la cadena. La palabra encontrada sigue circulando. Queda una pregunta abierta, la de toda siembra: cuando este libro termine de cumplir su misión con este lector, ¿volverá a la calle para encontrar al próximo? El marcador ya dejó el mensaje: «llegué hasta acá; ahora te toca a vos».



Fuentes y verificaciones

•    Datos biográficos de María del Mar Estrella (hija de Fermín Estrella Gutiérrez, nacida en 1941, cincuenta años de escritura, siete libros): RdC Publishing https://rdcpublishing.com.ar/artista.php?id=167
•    Circuito del Lago del Rosedal, ~1,6 km: Meteored https://www.meteored.com.ar/noticias/actualidad/el-rosedal-de-palermo-el-pulmon-verde-de-buenos-aires-aire-libre.html  y Mapa de Pacer https://www.mypacer.com/es/routes/327892/lago-del-rosedal-caminar-y-correr-sendero-palermo-buenos-aires-argentina 
•    Diseño de Carlos Thays (1914) y colección de bustos de escritores: Alquiler Argentina https://www.alquilerargentina.com/blog/paseos-y-excursiones/recorriendo-el-rosedal-de-palermo.html
•    Patio Andaluz (donación de Sevilla, 1929), Puente Blanco, Museo Sívori: Buenos Aires 123 https://www.buenosaires123.com.ar/paseos/rosedal.html
•    Poema Girandomédulas (pág. 37), índice de dedicatorias, dedicatoria manuscrita de 2015 y datos de edición: transcripción del propio ejemplar encontrado.
•    https://www.cultura.gob.ar/oliverio-girondo-7-poemas-imperdibles_7045/
•    https://www.cervantesvirtual.com/portales/oliverio_girondo/su_obra_literaria/


Vínculo a Wikiloc: https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/caminata-por-palermo-caba-maria-del-mar-estrella-girandomedulas-libro-poesia-290489226

 

Con ayuda de IA (Gemini). 

miércoles, 22 de julio de 2026

The Illusion of Certainty: Taleb, Popper, and the Medical Certificate (Apto Médico) in Running in Buenos Aires


Walk through Palermo and Recoleta, CABA

Urban hiking (Urban Trek), city-trekking, and low-intensity steady-state urban walking (LISS). An active yet contemplative route.
Walking through some streets in the neighborhoods of Palermo and Recoleta.
Urban walk: starting and finishing at Plaza Italia. Crossing Av. Coronel Díaz brings you into Recoleta. Outbound along Arenales to Av. Pueyrredón, and returning via Av. Las Heras.


Medical Certificate (Apto físico or apto médico)

This walk was done to renew the medical certificate required to participate in races.
The medical certificate is required for all races of 5 km and above. Larger platforms usually allow uploading it online. Mid-sized organizations are often satisfied with just a signed waiver, while some smaller organizers—more responsible, cautious, or fearful—require bringing a physical hard copy (a photocopy). Those that request it online check whether it is up to date when delivering the race kit.

The medical certificate generally lasts for 1 year. Costs for those getting it privately range from 25,000 to 45,000 pesos as of today (approximately 16 to 29 USD). These are "standard" medical certificates. There are other, more comprehensive ones (which include clinical lab work, among other tests) that cost more, but these are specific to certain high-performance competitions or athletes. For "regular" road races, basic medical clearances are sufficient.
An entire industry dedicated to this exists, complete with exclusive social media advertising, word-of-mouth communication, organizer recommendations, and suggestions from training groups. And, of course, it can also be covered by health insurance plans and prepaid medical care (obras sociales and prepagas).

The examination generally consists of a resting electrocardiogram (ECG) + stress test (ergometry) + Doppler echocardiogram.

On this occasion, I arrived at the health center and had a stress ergometry (which includes an exercise electrocardiogram) + Doppler echocardiogram performed. Everything came back fine, enabling me to run for another year.

For my part, I activated my basic, entry-level smartwatch that measures heart rate. I kept it active the entire time, including during the bicycle stress test. Recording the entire duration of the exercise with the corresponding minutes, resistance, and speed, it registered a peak heart rate of 163 bpm. However, during races I have reached peak heart rates of 172 and 174, and in certain training sessions I have reached 178.

I brought this minor observation to an AI for analysis and explanation:

The difference observed between the peak heart rate (HRmax) during the test and during races or hard training sessions is a very common phenomenon with very specific physiological and methodological explanations:

1.    Stationary Bike Ergometry vs. Running
o    Muscular mass involved: The stationary bike (cycle ergometer) primarily uses the quadriceps. By recruiting less total muscle mass than running (which engages full legs, arm swing, core, and stabilization), oxygen demand and peak cardiac response are typically 5% to 10% lower on a bike than while running.

o    Prior localized fatigue: On the bike, the legs often "fill with lactate" and fatigue before the cardiovascular system reaches its actual operational limit.

2.    Emotional and Environmental Factors (The "Bib Effect")
o    Race adrenaline: Motivation, the presence of other runners, and the tension of race pacing release catecholamines (adrenaline and noradrenaline), allowing the heart to beat at higher frequencies than in the controlled, cool, and neutral setting of a doctor's office.

o    Thermoregulation and dehydration: During outdoor races or training, body heat increases, the body loses fluids, and cardiovascular drift occurs: the heart must beat faster to maintain the same stroke volume per minute.

3.    Technological Accuracy (Smartwatch vs. Electrocardiograph)
o    Optical sensor (PPG) vs. Electrodes (ECG): The entry-level watch measures pulse using light sensors on the wrist, making it susceptible to interference from movement, sweat, or slight fit adjustments. Ergometry measures direct electrical activity of the heart via chest electrodes.

o    Cadence and bounce: When running on foot, arm swing can produce a phenomenon called cadence lock (where the watch mistakes stride cadence for heart rate), something that does not happen while holding stationary bike handlebars.

What the Result Means

Reaching 163 bpm during the ergometry without arrhythmias, ischemia, or blood pressure anomalies demonstrates that your heart responds safely under load. Reaching 172–178 bpm on the street simply reflects your actual functional reserve when running, facilitated by movement-specific mechanics, race enthusiasm, and maximum exertion on the road.


The Critique: Is the Medical Certificate Actually Useful?

That figure of 163 in the doctor's office versus 178 on the street is precisely what leads me to pose a critique, attempting to approach it from a skeptical, empiricist viewpoint grounded in the following questions: Methodological application? Is it truly useful or not? Actual probabilities and evidence? Prior statistics or absence of statistics? Along with relevant philosophical and analytical perspectives.

The argument touches on a key point: the gap between bureaucratic medical protocol and the complexity of real human physiology. Requiring a medical certificate is an excellent and necessary preventive measure, but when examined under an epistemic lens, it reveals several inconsistencies and illusions of security.


Is the Basic Certificate Useful? Statistics and the Prevention Paradox

The primary goal of requiring a medical certificate in popular races is to prevent Sudden Cardiac Death (SCD).

•    Actual incidence: Sudden death in marathons and road races is statistically rare, occurring in roughly 0.5 to 1 per 100,000 runners.

•    Screening efficacy: A resting electrocardiogram (ECG) combined with a stress test detects severe structural pathologies (such as hypertrophic cardiomyopathy or advanced ischemic heart disease) in symptomatic or high-risk individuals. However, in asymptomatic athletes, the sensitivity of these tests to predict a future lethal event is relatively low.

•    False positives and false negatives:
o    False negative: A "normal" bicycle ergometry does not guarantee 100% that an atheromatous plaque will not rupture under thermal stress, dehydration, and extreme adrenaline surge at kilometer 18 of a race.

o    False positive: Generates unnecessary anxiety, additional costs, and medical over-testing in healthy athletes.
Something worth mentioning: theoretical formulas (220−age) have a deviation of ±12 bpm, so no single number represents "the" true HRmax. This discussion is highly complex and leans heavily into technical and specific medical territory.


Where the Numbers Hold (and Where to Adjust Them)

The cited incidence (0.5–1 per 100,000) matches published literature: the RACER registry, tracking ~30 million marathon and half-marathon finishers in the US (2010–2023), reported 0.60 cardiac arrests per 100,000 runners (1.12 in men vs. 0.19 in women). The classic Marine Corps/Twin Cities study had already shown ~1 in 50,000 and explicitly concluded that routine screening "may not be justifiable."

A key nuance: In competitive young athletes, the risk is not negligible—up to 5.6 per 100,000 according to MacLachlan et al.—and the causal profile shifts (cardiomyopathies, myocarditis) compared to master runners, where coronary artery disease dominates (Frontiers). It is worth distinguishing between both groups within the critique.


The Argentine Case

What exists in Argentina: There is no national registry or systematic statistics. Local medical media explicitly admits this: "In Argentina, where there are no data in this regard, individual cases are always news" (El Día). In other words, we rely on anecdotes rather than calculated incidence. There is no Argentine equivalent to the US RACER registry (which tracked ~30 million runners over decades).

Known cases (the dark chronicle of Buenos Aires running):

•    2018 Buenos Aires Half Marathon: A 55-year-old runner from Santa Fe collapsed 300 meters before the finish line and died five days later. Key detail for this critique: he had undergone complete medical testing (ECG, maximum-intensity ergometry, Doppler echocardiogram, carotid artery ultrasound, blood work) and still died. Family physicians pointed out that even carotid ultrasound carries a recommendation against use in asymptomatic individuals due to over-diagnosis (AMMF / La Nación).

•    2022 Buenos Aires 21K: A 30-year-old Chilean woman suffered sudden death upon crossing the finish line—resuscitated after 22 minutes without a pulse, she survived (La Nación).

•    2024 Mar del Plata: A runner passed away during the marathon among more than 4,000 participants (El Día).

•    2026 Buenos Aires 21K: One death among ~31,160 registered participants (La Nación).

Contextual figures used by Argentine cardiology: When local media cite numbers, they draw from international data: an incidence of ~1.6 per 100,000 in marathons, and the Japanese study (251 races, 1,965,265 runners, 1.56 arrests per 100,000, 93% successful resuscitation with bicycle-borne AEDs) (Clarín). Note: The 0.5–1/100,000 figure applies to the US; the Japanese figure is higher (~1.6), likely due to a different participant demographic.


Nassim Taleb's Critique: Illusion of Control and Iatrogenesis

Nassim Nicholas Taleb (author of The Black Swan and Antifragile) proposes several concepts applicable to this scenario:

•    The Illusion of Certainty (Black Swans): Signing a document or stamping a medical certificate creates a false sense of security. The bureaucratic system assumes that risk is reduced to zero because the test came back normal. In reality, sudden death is typically a "Black Swan" event: rare, high-impact, and

unpredictable through standardized 15-minute protocols in a sterile environment.
•    Medical Interventionism and Iatrogenesis: Taleb criticizes the tendency to apply complex screenings to young, asymptomatic populations. The risk of over-medicating or diagnosing clinically irrelevant "incidental findings" (iatrogenesis) sometimes outweighs the statistical benefit of the test.

•    Naive Empiricism: Evaluating the heart at 163 bpm on an exercise bike in an air-conditioned room without competitive stress, in order to clear someone to run at 178 bpm under scorching heat, extrapolates data from an unrepresentative environment to a complex system far out of equilibrium.

Karl Popper's Critique: Falsifiability and the Illusion of "History"

Karl Popper argued that for a statement to be scientific, it must be falsifiable; furthermore, he criticized "historicism"—the idea that we can predict the future solely by looking at past records.

•    The study measures the past, not the future: An ECG and ergometry tell the physician how your heart performed over the preceding 15 minutes. Extrapolating that it will remain healthy over the next 365 days under any physical condition is an inductive fallacy (the same one illustrated by Russell's "Turkey Illusion" adapted to sports medicine, a metaphor Taleb frequently recycles).

•    Absence of a stress test to failure: In the clinic, ergometry is stopped upon reaching a theoretical target percentage or due to local muscle fatigue (lactate-heavy quadriceps). By not pushing the system to its actual breaking point or maximum effort (as occurs during a final race sprint), the hypothesis that "your heart tolerates maximum effort" was never actually refuted or tested (falsified) in the lab.

•    Unfalsifiability due to statistical opacity: The absence of Argentine statistics is not a neutral vacuum; it is the condition that enables the medical certificate to function as an un accountable ritual. If no one tracks how many certificate holders suffer cardiac arrests in Argentina, the hypothesis that "the certificate prevents SCD" remains unfalsifiable at the local level—it can neither be confirmed nor refuted. The system demands the paper, but never audits whether the paper works. Cases from 2018 and 2026 (complete exams + death) show that even "ideal" screening guarantees nothing, whereas survivors (2018, 2022) were saved by AEDs and CPR on the course, not by prior prevention. By failing to audit or measure the correlation between submitted certificates and adverse events on the street, the administrative requirement becomes a bureaucratic ritual immune to refutation—an act of normative faith rather than epidemiological rigor.

Nuances to the Taleb/Popper Perspective

Taleb would also argue the inverse: in Antifragile, he praises the stressor of running as something that strengthens the system. His critique would target low-signal bureaucratic screening, not exercise itself. This perspective can be used to support urban walking.

The Popperian argument also faces an empirical counter-example: records show that survival from cardiac arrest during races improved with on-course defibrillators—meaning the life-saving intervention is not the clearance certificate, but rapid in situ response. This reinforces the core point: funds allocated to mass screening might yield greater returns if invested in emergency logistics.


Final Reflection

Raising this critique does not mean dismissing medicine or opposing health checkups. On the contrary, the coherent recommendation is to obtain comprehensive medical studies (adding blood work, Doppler echocardiography, and personalized cardiological consultations) while understanding their inherent limitations.

The administrative medical certificate functions as a low-cost, mass filter to detect obvious abnormalities, but it should never replace an athlete's self-awareness, progressive training, or prudence when the body sends signals out on the street.


 

Wikiloc Link: https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/walk-through-palermo-and-recoleta-caba-physical-fit-clearance-290489198


 

International Statistics

•    RACER Registry (TCTMD): https://www.tctmd.com/news/racer-no-change-cardiac-arrests-during-marathons-survival
•    Marine Corps/Twin Cities Study (PubMed): https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/8800121/
•    NEJM Full Study on the same registry: https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa1106468

Argentine Cases
•    2018 Buenos Aires Half Marathon (La Nación, runner who died five days later): https://www.lanacion.com.ar/sociedad/un-corredor-se-descompenso-a-300-metros-de-la-llegada-de-la-media-maraton-de-buenos-aires-y-murio-nid04092026/
•    2018 Coverage (La Nación, runner's death): https://www.lanacion.com.ar/deportes/murio-corredor-media-maraton-buenos-aires-otro-nid2165933/
•    2022 Buenos Aires 21K (Chilean woman resuscitated after 22 minutes, La Nueva / El Ciudadano): https://www.lanueva.com/nota/2022-8-24-11-42-0-corrio-los-21k-de-buenos-aires-se-descompenso-y-la-reanimaron-estuve-22-minutos-muerta
•    2024 Mar del Plata (El Día): https://www.eldia.com/nota/2024-4-15-4-37-35-conmocion-murio-un-corredor-en-la-maraton-de-mar-del-plata-informacion-general
•    2024 Mar del Plata (La Nación): https://www.lanacion.com.ar/sociedad/conmocion-por-la-muerte-de-un-atleta-porteno-de-48-anos-en-la-maraton-de-mar-del-plata-nid14042024/

Japanese Study / Contextual Figures
•    Clarín (Japanese method, 93% successful resuscitation): https://www.clarin.com/sociedad/muertes-maratones-exitoso-metodo-japones-salvo-93-infartados-carreras_0_Hy_tv1XDQ.html

Indirect Citation:
•    MacLachlan et al. (5.6/100,000 in youth): exact Frontiers article not found; data appears in this review on sudden death in athletes: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9965876/

 

This essay was prepared with the support of artificial intelligence tools: Gemini and Mistral.

La ilusión de la certidumbre: Taleb, Popper y el apto médico en el running porteño


Caminata por Palermo y Recoleta, CABA

Senderismo urbano (Urban Trek), city-trekking y marcha urbana de baja intensidad (LISS). 

Travesía activa, pero contemplativa.

Caminando por algunas calles de los barrios de Palermo y Recoleta.

Caminata urbana: iniciando y finalizando en Plaza Italia. Al cruzar Av. Coronel Díaz se ingresa a Recoleta. Ida por Arenales hasta Av. Pueyrredón y regreso por Av. Las Heras.
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Apto físico (o apto médico)

Este recorrido fue con motivo de renovar el apto físico para participar de las carreras.
El apto físico lo exigen para todas aquellas carreras a partir de los 5 km. Las plataformas más grandes suelen permitir subirlo vía web. Las organizaciones menos grandes muchas veces se conforman solamente con la firma de un deslinde, en tanto que algunos de los organizadores más chicos, responsables, precavidos o temerosos piden llevarlo en físico (una fotocopia). Las que lo piden vía web, lo revisan si está al día cuando entregan el kit.

El apto físico generalmente dura 1 año. Los costos para quienes se lo hacen en privado van desde los 25.000 a los 45.000 pesos al día de hoy (aproximadamente de 16 a 29 USD). Estos son aptos físicos "usuales". Después hay otros más completos (que incluyen análisis clínicos entre otras cosas) y los costos son mayores, pero estos son específicos para determinadas competencias o deportistas de alto rendimiento. Para las carreras de calle "comunes", con los aptos físicos básicos alcanza.

Existe toda una mecánica que se dedica a esto, con publicidades exclusivas por redes, la comunicación boca en boca, recomendaciones de organizadores y sugerencias de los grupos de entrenamiento. Y, por supuesto, también se pueden realizar cubiertos por las obras sociales y las medicinas prepagas.

Generalmente el examen se compone de electrocardiograma (de reposo) + ergometría de esfuerzo + ecocardiograma Doppler.

En esta ocasión, llegué al centro de salud y me realizaron la ergometría de esfuerzo (que incluye el electrocardiograma de esfuerzo) + ecocardiograma Doppler. Me dio bien, lo que me habilita para correr un año más.

Por mi parte activé mi reloj smartwatch (gama de entrada), básico, pero que mide la frecuencia cardíaca. Y lo activé todo el tiempo, incluyendo el momento de la prueba de esfuerzo de la bicicleta. Pasando el total del ejercicio con los minutos, pesos y velocidad correspondientes, me marcó un máximo de 163 de frecuencia cardíaca máxima. Sin embargo, en las carreras he alcanzado una frecuencia cardíaca máxima de 172 y 174, y en algún entrenamiento llegué a los 178.


Esta mínima observación de mi parte se la llevé a la IA para que la analice y me la explique:

La diferencia que registro entre la frecuencia cardíaca máxima (FCM) de la prueba y la de mis carreras o entrenamientos duros es un fenómeno muy común y tiene explicaciones fisiológicas y metodológicas muy concretas:

 

1. Ergometría en bicicleta vs. carrera a pie

•    Masa muscular involucrada: la bicicleta fija (cicloergómetro) utiliza principalmente los cuádriceps. Al reclutar menos masa muscular global que la carrera a pie (donde intervienen piernas completas, braceo, torso y estabilización), la demanda de oxígeno y la respuesta cardíaca máxima suelen ser entre un 5% y un 10% menores en bici que corriendo.

•    Fatiga local previa: muchas veces en la bicicleta las piernas se "llenan de lactato" y se agotan antes de que el sistema cardiovascular llegue a su límite real de esfuerzo.

2. Factores emocionales y ambientales (efecto "dorsal")
•    Adrenalina en competencia: la motivación, la presencia de otros corredores y la tensión del ritmo de carrera liberan catecolaminas (adrenalina y noradrenalina), lo que permite al corazón latir a frecuencias más altas que en el entorno controlado, frío y neutro de un consultorio.

•    Termorregulación y deshidratación: en carreras o entrenamientos al aire libre, el calor corporal aumenta, el cuerpo pierde líquidos y se produce el cardiovascular drift (deriva cardíaca): el corazón debe latir más rápido para mantener el mismo volumen de sangre por minuto.

3. Precisión de la tecnología (smartwatch vs. electrocardiógrafo)
•    Sensor óptico (PPG) vs. electrodos (ECG): el reloj de gama de entrada mide la frecuencia mediante pulsos de luz en la muñeca, lo cual es susceptible a interferencias por movimiento, sudor o pequeñas variaciones de ajuste. La ergometría mide la actividad eléctrica directa del corazón a través de los electrodos en el tórax.

•    Cadencia y rebote: corriendo a pie, el rebote del brazo a veces genera un fenómeno llamado cadence lock (el reloj confunde la cadencia de pasos con las pulsaciones), algo que no ocurre mientras sostenés el manubrio de la bicicleta.


Lo importante del resultado

Haber alcanzado 163 bpm en la ergometría sin arritmias, isquemias ni alteraciones en la presión demuestra que tu corazón responde de forma segura bajo carga. Que en la calle alcance los 172–178 bpm refleja simplemente mi reserva funcional real corriendo, favorecida por el gesto específico, el entusiasmo de la carrera y el esfuerzo máximo en ruta.


La crítica: ¿sirve realmente el apto físico?

Esa cifra de 163 en el consultorio, frente a los 178 en la calle, es justamente la que me lleva a plantear una crítica, tratando de hacerla desde una mirada escéptica y empirista, que parta de dudas que generan las siguientes preguntas: ¿aplicación metodológica? ¿sirve o no sirve realmente? ¿probabilidades y evidencia reales? ¿estadísticas previas o ausencia de estadísticas? Y algunos autores relevantes desde el pensamiento o la filosofía.

El planteo toca un punto clave: la brecha entre el protocolo médico burocrático y la complejidad de la fisiología real. Exigir el apto físico es una medida preventiva excelente y necesaria, pero analizada con lupa epistémica revela varias inconsistencias e ilusiones de seguridad.


¿Sirve de algo el apto básico? Estadísticas y paradoja preventiva

El objetivo primario de exigir un apto físico en carreras populares es prevenir la Muerte Súbita Cardíaca (MSC).

La incidencia real: la muerte súbita en maratones y carreras de calle es estadísticamente rara: ocurre aproximadamente en 0,5 a 1 por cada 100.000 corredores.

Eficacia del screening: un electrocardiograma (ECG) de reposo junto con una ergometría detectan patologías estructurales graves (como miocardiopatía hipertrófica o cardiopatía isquémica avanzada) en sujetos sintomáticos o de alto riesgo. Sin embargo, en deportistas asintomáticos, la sensibilidad de estas pruebas para predecir un evento letal futuro es relativamente baja.

Falsos positivos y falsos negativos:

•    Falso negativo: una ergometría en bicicleta que da "normal" no garantiza al 100% que una placa de ateroma no se rompa bajo el estrés térmico, de deshidratación y descarga extrema de adrenalina en el kilómetro 18 de una carrera.

•    Falso positivo: genera ansiedad inútil, costos adicionales y sobreestudio médico en atletas sanos.
Algo que vale la pena mencionar: las fórmulas teóricas (220 − edad) tienen un desvío ±12 bpm, así que ninguna cifra es "la" FCM. Es un tema harto complejo esta discusión, que camina más para el lado técnico, específicamente médico.


Donde los números se sostienen (y donde ajustarlos)

La incidencia que cito (0,5–1 por 100.000) coincide con lo publicado: el registro RACER, sobre ~30 millones de finishers de maratón y medio maratón en EE.UU. (2010–2023), reportó 0,60 paros cardíacos por 100.000 corredores (1,12 en hombres vs. 0,19 en mujeres). El clásico estudio de Marine Corps/Twin Cities ya daba ~1 en 50.000 y concluía explícitamente que el screening de rutina "puede no ser justificable".

Un matiz: en atletas jóvenes competitivos el riesgo no es despreciable —hasta 5,6 por 100.000 según MacLachlan et al.— y ahí el perfil causal cambia (miocardiopatías, miocarditis) versus corredores masters, donde domina la enfermedad coronaria (Frontiers). Vale distinguir ambos grupos en la crítica.


El caso argentino

Lo que existe de Argentina: no hay un registro nacional ni estadísticas sistemáticas. La prensa médica local lo admite directamente: "En Argentina, donde no hay datos al respecto, los casos puntuales son siempre noticia" (El Día). Es decir, contamos con anécdotas, no con incidencia calculada. No existe un equivalente argentino del registro RACER de EE.UU. (que siguió ~30 millones de corredores durante décadas).

Los casos conocidos (crónica negra del running porteño):

•    Media Maratón de Buenos Aires 2018: corredor santafesino de 55 años que colapsó a 300 m de la meta y falleció cinco días después. Dato clave para esta crítica: se había hecho estudios completos (ECG, ergometría a intensidad máxima, ecocardiograma Doppler, eco de vasos de cuello, análisis de sangre) y aun así murió. Los médicos de familia señalaron que incluso la eco de cuello tiene recomendación en contra en personas asintomáticas por el sobrediagnóstico que genera (AMMF / La Nación).

•    21K Buenos Aires 2022: joven chilena de 30 años con muerte súbita al cruzar la meta —reanimada tras 22 minutos sin pulso, sobrevivió— (La Nación).

•    Mar del Plata 2024: corredor fallecido en la maratón, entre más de 4.000 participantes (El Día).

•    21K Buenos Aires 2026: un fallecido entre ~31.160 inscriptos (La Nación).

Cifras de contexto usadas por la cardiología argentina: cuando los medios locales citan números, toman datos de registros internacionales: incidencia de ~1,6 por 100.000 en maratones, y el estudio japonés (251 carreras, 1.965.265 corredores, 1,56 paros por 100.000, 93% de reanimación exitosa con DEA en bicicleta) (Clarín). Nota: la cifra de 0,5–1/100.000 corresponde a EE.UU.; la japonesa es más alta (~1,6), probablemente por una demografía distinta de participantes.



La crítica de Nassim Taleb: ilusión de control e iatrogenia

Nassim Nicholas Taleb (autor de El Cisne Negro y Antifrágil) propone varios conceptos aplicables a este recorrido:

•    La ilusión de certidumbre (Cisnes Negros): la firma de un papel o el sello en el apto físico crea una falsa sensación de seguridad. El sistema burocrático asume que el riesgo se reduce a cero porque el estudio dio bien. En la realidad, la muerte súbita suele ser un evento "Cisne Negro": raro, de alto impacto e impredecible mediante protocolos estandarizados de 15 minutos en un entorno estéril.

•    Intervencionismo médico e iatrogenia: Taleb critica la tendencia a aplicar chequeos complejos a poblaciones asintomáticas jóvenes. El riesgo de sobremedicar o diagnosticar "hallazgos incidentales" sin relevancia clínica (iatrogenia) a veces supera el beneficio estadístico de la prueba.

•    Empirismo ingenuo (Naive Empiricism): evaluar el corazón a 163 bpm en una bicicleta estática, con aire acondicionado y sin estrés competitivo, para autorizar a correr a 178 bpm bajo el sol abrasador es extrapolar datos de un entorno no representativo a un sistema complejo fuera de equilibrio.

La crítica de Karl Popper: la falsabilidad y la ilusión de la "historia"

Karl Popper sostenía que para que una afirmación sea científica debe ser falsable; además, criticaba el "historicismo" o la idea de que podemos predecir el futuro mirando únicamente el historial pasado.

•    El estudio mide el pasado, no el futuro: un ECG y una ergometría le dicen al médico cómo estuvo tu corazón en los últimos 15 minutos. Extrapolar que estará sano durante los próximos 365 días bajo cualquier condición física es una falacia inductiva (la misma que ilustra la metáfora del "pavo de Navidad" de Russell adaptada a la medicina del deporte, metáfora que Taleb recicla).

•    Ausencia de prueba de falla: en el consultorio, la ergometría se interrumpe al alcanzar cierto porcentaje teórico o por fatiga muscular local (cuádriceps cargados de lactato). Al no llevar al sistema hasta su verdadero punto de ruptura o esfuerzo máximo (como sí ocurre en un sprint final de carrera), la hipótesis de que "tu corazón soporta el esfuerzo máximo" nunca fue realmente refutada ni puesta a prueba (falsada) en el laboratorio.

•    Infalsabilidad por opacidad estadística: la ausencia de estadística argentina no es un vacío neutro: es la condición que permite que el apto físico funcione como ritual sin rendición de cuentas. Si nadie mide cuántos portadores de apto al día sufren paros en Argentina, la hipótesis "el apto previene la MSC" queda infalsable a nivel local —nunca podrá ser ni confirmada ni refutada. El sistema exige el papel, pero no audita si el papel sirve. Y los casos de 2018 y 2026 (exámenes completos + muerte) muestran que incluso el screening "ideal" no garantiza nada, mientras que los reanimados (2018, 2022) lo fueron por DEA y RCP en ruta, no por prevención. Al no auditar ni medir la correlación entre el «apto presentado» y los eventos adversos en calle, el requisito administrativo se convierte en un ritual burocrático invulnerable a la refutación: un acto de fe normativa más que de rigor epidemiológico.

Matices a la línea Taleb/Popper

Taleb diría también lo contrario: en Antifrágil elogia el estresor de correr como algo que fortalece el sistema. Su crítica sería al screening burocrático de baja señal, no al ejercicio. Esto puede usarse a favor de las caminatas.

El argumento popperiano tiene un contraempírico: los registros muestran que la sobrevivencia a un paro cardíaco en carrera mejoró con desfibriladores en ruta —es decir, la intervención que salva vidas no es el apto, sino la respuesta rápida in situ. Eso refuerza el punto: el dinero del screening masivo quizá rinde más en logística de emergencia.



Reflexión final

Plantear esta crítica no significa descartar la medicina ni oponerse a los chequeos. Al contrario: la recomendación coherente es hacerse los estudios lo más completos posible (sumando análisis de sangre, ecocardiograma Doppler y consulta cardiológica personalizada) entendiendo sus límites.

El apto físico administrativo funciona como un filtro masivo de bajo costo para detectar anomalías evidentes, pero no debe reemplazar la autopercepción del atleta, el entrenamiento progresivo ni la prudencia cuando el cuerpo da señales en la calle.


Enlace a Wikiloc: https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/caminata-por-palermo-y-recoleta-caba-apto-fisico-290489166


Estadísticas internacionales

•    Registro RACER (TCTMD): https://www.tctmd.com/news/racer-no-change-cardiac-arrests-during-marathons-survival
•    Estudio Marine Corps/Twin Cities (PubMed): https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/8800121/
•    Estudio completo del NEJM sobre el mismo registro: https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa1106468

Casos argentinos
•    Media Maratón de Buenos Aires 2018 (La Nación, el corredor que murió cinco días después): https://www.lanacion.com.ar/sociedad/un-corredor-se-descompenso-a-300-metros-de-la-llegada-de-la-media-maraton-de-buenos-aires-y-murio-nid04092026/
•    Cobertura de 2018 (La Nación, muerte del corredor): https://www.lanacion.com.ar/deportes/murio-corredor-media-maraton-buenos-aires-otro-nid2165933/
•    21K Buenos Aires 2022 (la chilena reanimada tras 22 minutos, La Nueva / El Ciudadano): https://www.lanueva.com/nota/2022-8-24-11-42-0-corrio-los-21k-de-buenos-aires-se-descompenso-y-la-reanimaron-estuve-22-minutos-muerta
•    Mar del Plata 2024 (El Día): https://www.eldia.com/nota/2024-4-15-4-37-35-conmocion-murio-un-corredor-en-la-maraton-de-mar-del-plata-informacion-general
•    Mar del Plata 2024 (La Nación): https://www.lanacion.com.ar/sociedad/conmocion-por-la-muerte-de-un-atleta-porteno-de-48-anos-en-la-maraton-de-mar-del-plata-nid14042024/

Estudio japonés / cifras de contexto
•    Clarín (método japonés, 93% de reanimación exitosa): https://www.clarin.com/sociedad/muertes-maratones-exitoso-metodo-japones-salvo-93-infartados-carreras_0_Hy_tv1XDQ.html
 

Cita indirecta:

•    MacLachlan et al. (5,6/100.000 en jóvenes). Frontiers. El dato aparece en esta revisión sobre muerte súbita en atletas: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9965876/


 

Este ensayo fue elaborado con el apoyo de herramientas de inteligencia artificial: Gemini y Mistral.

Urban walk between Palermo and Recoleta

 
If there is a fascinating way to rediscover Buenos Aires, it is through city-trekking or urban hiking. I propose a low-intensity steady-state (LISS) journey, as active as it is contemplative, starting and finishing at the iconic Plaza Italia.

The route leads us across Coronel Díaz Ave. to venture into Recoleta, advancing through the tranquility of Arenales Street up to Pueyrredón Ave., before making our way back via the majestic Las Heras Ave.



1. Plazoleta Castex: A green respite with medical history

Located right at the intersection of General Las Heras and Coronel Díaz avenues next to Jerónimo Salguero Street, Plazoleta Castex functions as a sort of green "prow" before crossing the avenues. It is situated on the opposite corner of Las Heras Park and just a few blocks from Rivadavia Hospital and the headquarters of the National Academy of Medicine.
Who does it pay tribute to?

It is named after the eminent Argentine clinical physician and researcher Dr. Mariano Rafael Castex (1886–1968), full professor of Clinical Medicine, dean of the Faculty of Medical Sciences at UBA, and a prominent figure in Argentine medicine during the first half of the 20th century.

His legacy endures through the voices of his contemporaries:

«He represented the ultimate expression of the classic Argentine clinical school: a master of semiology, a rigorous observer at the patient's bedside, and a prominent figure in our academic institutions.» — Bernardo A. Houssay (Nobel Prize in Physiology or Medicine)

«His presence in the hospital ward commanded the respect of high rank: distinguished, strict in discipline, faultless in observation, and deeply humane in the face of the patient's suffering.» — Dr. Nicolás Romano (Collaborator and disciple)

«Doctor Mariano Castex belonged to that lineage of physicians who were simultaneously men of vast culture and gentlemen of unalterable correctness, whose word conveyed natural authority.» — Victoria Ocampo (Testimonies and memoirs)

In the institutional memory of Argentine medicine, he is remembered simply as «The master of accurate diagnosis and intellectual elegance.»
 

2. Las Heras Park: Nature, memory, and heritage

Crossing the avenue, we find Las Heras Park, a space that combines living history with outstanding botanical specimens:

•    The wall of the former National Penitentiary: During the restoration works in March 1997, a exposed-brick monolith was preserved with the inscription: «Wall belonging to the foundations of the former penitentiary found during remodeling works». It marks the foundations of the prison that occupied this site until its demolition in the early 1960s.

•    Tribute to June 9, 1956: A sector of the park houses commemorative plaques dedicated to those executed by firing squad following the uprising against the self-proclaimed "Revolución Libertadora" dictatorship.

•    A botanical treasure: Among the trees, a variegated Incense Cedar (Calocedrus decurrens 'Aureovariegata') stands out. This majestic coniferous specimen is distinguished by:
o    Bark: Fibrous, reddish to orange-brown in tone, with deep longitudinal fissures.
o    Foliage: Scale-like leaves on flattened branchlets, with golden and yellow shades interspersed over traditional green.

Circuit Summary
•    Mode: Urban hiking / Urban Trek / LISS urban walk.
•    Start and end point: Plaza Italia.
•    Neighborhoods: Palermo and Recoleta

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Wikiloc Link: https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/walk-through-palermo-and-recoleta-caba-287852825