Caminata por Palermo y Recoleta, CABA
Senderismo urbano (Urban Trek), city-trekking y marcha urbana de baja intensidad (LISS).
Travesía activa, pero contemplativa.
Caminando por algunas calles de los barrios de Palermo y Recoleta.
Caminata urbana: iniciando y finalizando en Plaza Italia. Al cruzar Av. Coronel Díaz se ingresa a Recoleta. Ida por Arenales hasta Av. Pueyrredón y regreso por Av. Las Heras.
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Apto físico (o apto médico)
Este recorrido fue con motivo de renovar el apto físico para participar de las carreras.
El apto físico lo exigen para todas aquellas carreras a partir de los 5 km. Las plataformas más grandes suelen permitir subirlo vía web. Las organizaciones menos grandes muchas veces se conforman solamente con la firma de un deslinde, en tanto que algunos de los organizadores más chicos, responsables, precavidos o temerosos piden llevarlo en físico (una fotocopia). Las que lo piden vía web, lo revisan si está al día cuando entregan el kit.
El apto físico generalmente dura 1 año. Los costos para quienes se lo hacen en privado van desde los 25.000 a los 45.000 pesos al día de hoy (aproximadamente de 16 a 29 USD). Estos son aptos físicos "usuales". Después hay otros más completos (que incluyen análisis clínicos entre otras cosas) y los costos son mayores, pero estos son específicos para determinadas competencias o deportistas de alto rendimiento. Para las carreras de calle "comunes", con los aptos físicos básicos alcanza.
Existe toda una mecánica que se dedica a esto, con publicidades exclusivas por redes, la comunicación boca en boca, recomendaciones de organizadores y sugerencias de los grupos de entrenamiento. Y, por supuesto, también se pueden realizar cubiertos por las obras sociales y las medicinas prepagas.
Generalmente el examen se compone de electrocardiograma (de reposo) + ergometría de esfuerzo + ecocardiograma Doppler.
En esta ocasión, llegué al centro de salud y me realizaron la ergometría de esfuerzo (que incluye el electrocardiograma de esfuerzo) + ecocardiograma Doppler. Me dio bien, lo que me habilita para correr un año más.
Por mi parte activé mi reloj smartwatch (gama de entrada), básico, pero que mide la frecuencia cardíaca. Y lo activé todo el tiempo, incluyendo el momento de la prueba de esfuerzo de la bicicleta. Pasando el total del ejercicio con los minutos, pesos y velocidad correspondientes, me marcó un máximo de 163 de frecuencia cardíaca máxima. Sin embargo, en las carreras he alcanzado una frecuencia cardíaca máxima de 172 y 174, y en algún entrenamiento llegué a los 178.
Esta mínima observación de mi parte se la llevé a la IA para que la analice y me la explique:
La diferencia que registro entre la frecuencia cardíaca máxima (FCM) de la prueba y la de mis carreras o entrenamientos duros es un fenómeno muy común y tiene explicaciones fisiológicas y metodológicas muy concretas:
1. Ergometría en bicicleta vs. carrera a pie
• Masa muscular involucrada: la bicicleta fija (cicloergómetro) utiliza principalmente los cuádriceps. Al reclutar menos masa muscular global que la carrera a pie (donde intervienen piernas completas, braceo, torso y estabilización), la demanda de oxígeno y la respuesta cardíaca máxima suelen ser entre un 5% y un 10% menores en bici que corriendo.
• Fatiga local previa: muchas veces en la bicicleta las piernas se "llenan de lactato" y se agotan antes de que el sistema cardiovascular llegue a su límite real de esfuerzo.
2. Factores emocionales y ambientales (efecto "dorsal")
• Adrenalina en competencia: la motivación, la presencia de otros corredores y la tensión del ritmo de carrera liberan catecolaminas (adrenalina y noradrenalina), lo que permite al corazón latir a frecuencias más altas que en el entorno controlado, frío y neutro de un consultorio.
• Termorregulación y deshidratación: en carreras o entrenamientos al aire libre, el calor corporal aumenta, el cuerpo pierde líquidos y se produce el cardiovascular drift (deriva cardíaca): el corazón debe latir más rápido para mantener el mismo volumen de sangre por minuto.
3. Precisión de la tecnología (smartwatch vs. electrocardiógrafo)
• Sensor óptico (PPG) vs. electrodos (ECG): el reloj de gama de entrada mide la frecuencia mediante pulsos de luz en la muñeca, lo cual es susceptible a interferencias por movimiento, sudor o pequeñas variaciones de ajuste. La ergometría mide la actividad eléctrica directa del corazón a través de los electrodos en el tórax.
• Cadencia y rebote: corriendo a pie, el rebote del brazo a veces genera un fenómeno llamado cadence lock (el reloj confunde la cadencia de pasos con las pulsaciones), algo que no ocurre mientras sostenés el manubrio de la bicicleta.
Lo importante del resultado
Haber alcanzado 163 bpm en la ergometría sin arritmias, isquemias ni alteraciones en la presión demuestra que tu corazón responde de forma segura bajo carga. Que en la calle alcance los 172–178 bpm refleja simplemente mi reserva funcional real corriendo, favorecida por el gesto específico, el entusiasmo de la carrera y el esfuerzo máximo en ruta.
La crítica: ¿sirve realmente el apto físico?
Esa cifra de 163 en el consultorio, frente a los 178 en la calle, es justamente la que me lleva a plantear una crítica, tratando de hacerla desde una mirada escéptica y empirista, que parta de dudas que generan las siguientes preguntas: ¿aplicación metodológica? ¿sirve o no sirve realmente? ¿probabilidades y evidencia reales? ¿estadísticas previas o ausencia de estadísticas? Y algunos autores relevantes desde el pensamiento o la filosofía.
El planteo toca un punto clave: la brecha entre el protocolo médico burocrático y la complejidad de la fisiología real. Exigir el apto físico es una medida preventiva excelente y necesaria, pero analizada con lupa epistémica revela varias inconsistencias e ilusiones de seguridad.
¿Sirve de algo el apto básico? Estadísticas y paradoja preventiva
El objetivo primario de exigir un apto físico en carreras populares es prevenir la Muerte Súbita Cardíaca (MSC).
La incidencia real: la muerte súbita en maratones y carreras de calle es estadísticamente rara: ocurre aproximadamente en 0,5 a 1 por cada 100.000 corredores.
Eficacia del screening: un electrocardiograma (ECG) de reposo junto con una ergometría detectan patologías estructurales graves (como miocardiopatía hipertrófica o cardiopatía isquémica avanzada) en sujetos sintomáticos o de alto riesgo. Sin embargo, en deportistas asintomáticos, la sensibilidad de estas pruebas para predecir un evento letal futuro es relativamente baja.
Falsos positivos y falsos negativos:
• Falso negativo: una ergometría en bicicleta que da "normal" no garantiza al 100% que una placa de ateroma no se rompa bajo el estrés térmico, de deshidratación y descarga extrema de adrenalina en el kilómetro 18 de una carrera.
• Falso positivo: genera ansiedad inútil, costos adicionales y sobreestudio médico en atletas sanos.Algo que vale la pena mencionar: las fórmulas teóricas (220 − edad) tienen un desvío ±12 bpm, así que ninguna cifra es "la" FCM. Es un tema harto complejo esta discusión, que camina más para el lado técnico, específicamente médico.
Donde los números se sostienen (y donde ajustarlos)
La incidencia que cito (0,5–1 por 100.000) coincide con lo publicado: el registro RACER, sobre ~30 millones de finishers de maratón y medio maratón en EE.UU. (2010–2023), reportó 0,60 paros cardíacos por 100.000 corredores (1,12 en hombres vs. 0,19 en mujeres). El clásico estudio de Marine Corps/Twin Cities ya daba ~1 en 50.000 y concluía explícitamente que el screening de rutina "puede no ser justificable".
Un matiz: en atletas jóvenes competitivos el riesgo no es despreciable —hasta 5,6 por 100.000 según MacLachlan et al.— y ahí el perfil causal cambia (miocardiopatías, miocarditis) versus corredores masters, donde domina la enfermedad coronaria (Frontiers). Vale distinguir ambos grupos en la crítica.
El caso argentino
Lo que existe de Argentina: no hay un registro nacional ni estadísticas sistemáticas. La prensa médica local lo admite directamente: "En Argentina, donde no hay datos al respecto, los casos puntuales son siempre noticia" (El Día). Es decir, contamos con anécdotas, no con incidencia calculada. No existe un equivalente argentino del registro RACER de EE.UU. (que siguió ~30 millones de corredores durante décadas).
Los casos conocidos (crónica negra del running porteño):
• Media Maratón de Buenos Aires 2018: corredor santafesino de 55 años que colapsó a 300 m de la meta y falleció cinco días después. Dato clave para esta crítica: se había hecho estudios completos (ECG, ergometría a intensidad máxima, ecocardiograma Doppler, eco de vasos de cuello, análisis de sangre) y aun así murió. Los médicos de familia señalaron que incluso la eco de cuello tiene recomendación en contra en personas asintomáticas por el sobrediagnóstico que genera (AMMF / La Nación).
• 21K Buenos Aires 2022: joven chilena de 30 años con muerte súbita al cruzar la meta —reanimada tras 22 minutos sin pulso, sobrevivió— (La Nación).
• Mar del Plata 2024: corredor fallecido en la maratón, entre más de 4.000 participantes (El Día).
• 21K Buenos Aires 2026: un fallecido entre ~31.160 inscriptos (La Nación).Cifras de contexto usadas por la cardiología argentina: cuando los medios locales citan números, toman datos de registros internacionales: incidencia de ~1,6 por 100.000 en maratones, y el estudio japonés (251 carreras, 1.965.265 corredores, 1,56 paros por 100.000, 93% de reanimación exitosa con DEA en bicicleta) (Clarín). Nota: la cifra de 0,5–1/100.000 corresponde a EE.UU.; la japonesa es más alta (~1,6), probablemente por una demografía distinta de participantes.
La crítica de Nassim Taleb: ilusión de control e iatrogenia
Nassim Nicholas Taleb (autor de El Cisne Negro y Antifrágil) propone varios conceptos aplicables a este recorrido:
• La ilusión de certidumbre (Cisnes Negros): la firma de un papel o el sello en el apto físico crea una falsa sensación de seguridad. El sistema burocrático asume que el riesgo se reduce a cero porque el estudio dio bien. En la realidad, la muerte súbita suele ser un evento "Cisne Negro": raro, de alto impacto e impredecible mediante protocolos estandarizados de 15 minutos en un entorno estéril.
• Intervencionismo médico e iatrogenia: Taleb critica la tendencia a aplicar chequeos complejos a poblaciones asintomáticas jóvenes. El riesgo de sobremedicar o diagnosticar "hallazgos incidentales" sin relevancia clínica (iatrogenia) a veces supera el beneficio estadístico de la prueba.
• Empirismo ingenuo (Naive Empiricism): evaluar el corazón a 163 bpm en una bicicleta estática, con aire acondicionado y sin estrés competitivo, para autorizar a correr a 178 bpm bajo el sol abrasador es extrapolar datos de un entorno no representativo a un sistema complejo fuera de equilibrio.
La crítica de Karl Popper: la falsabilidad y la ilusión de la "historia"
Karl Popper sostenía que para que una afirmación sea científica debe ser falsable; además, criticaba el "historicismo" o la idea de que podemos predecir el futuro mirando únicamente el historial pasado.
• El estudio mide el pasado, no el futuro: un ECG y una ergometría le dicen al médico cómo estuvo tu corazón en los últimos 15 minutos. Extrapolar que estará sano durante los próximos 365 días bajo cualquier condición física es una falacia inductiva (la misma que ilustra la metáfora del "pavo de Navidad" de Russell adaptada a la medicina del deporte, metáfora que Taleb recicla).
• Ausencia de prueba de falla: en el consultorio, la ergometría se interrumpe al alcanzar cierto porcentaje teórico o por fatiga muscular local (cuádriceps cargados de lactato). Al no llevar al sistema hasta su verdadero punto de ruptura o esfuerzo máximo (como sí ocurre en un sprint final de carrera), la hipótesis de que "tu corazón soporta el esfuerzo máximo" nunca fue realmente refutada ni puesta a prueba (falsada) en el laboratorio.
• Infalsabilidad por opacidad estadística: la ausencia de estadística argentina no es un vacío neutro: es la condición que permite que el apto físico funcione como ritual sin rendición de cuentas. Si nadie mide cuántos portadores de apto al día sufren paros en Argentina, la hipótesis "el apto previene la MSC" queda infalsable a nivel local —nunca podrá ser ni confirmada ni refutada. El sistema exige el papel, pero no audita si el papel sirve. Y los casos de 2018 y 2026 (exámenes completos + muerte) muestran que incluso el screening "ideal" no garantiza nada, mientras que los reanimados (2018, 2022) lo fueron por DEA y RCP en ruta, no por prevención. Al no auditar ni medir la correlación entre el «apto presentado» y los eventos adversos en calle, el requisito administrativo se convierte en un ritual burocrático invulnerable a la refutación: un acto de fe normativa más que de rigor epidemiológico.
Matices a la línea Taleb/Popper
Taleb diría también lo contrario: en Antifrágil elogia el estresor de correr como algo que fortalece el sistema. Su crítica sería al screening burocrático de baja señal, no al ejercicio. Esto puede usarse a favor de las caminatas.
El argumento popperiano tiene un contraempírico: los registros muestran que la sobrevivencia a un paro cardíaco en carrera mejoró con desfibriladores en ruta —es decir, la intervención que salva vidas no es el apto, sino la respuesta rápida in situ. Eso refuerza el punto: el dinero del screening masivo quizá rinde más en logística de emergencia.
Reflexión final
Plantear esta crítica no significa descartar la medicina ni oponerse a los chequeos. Al contrario: la recomendación coherente es hacerse los estudios lo más completos posible (sumando análisis de sangre, ecocardiograma Doppler y consulta cardiológica personalizada) entendiendo sus límites.
El apto físico administrativo funciona como un filtro masivo de bajo costo para detectar anomalías evidentes, pero no debe reemplazar la autopercepción del atleta, el entrenamiento progresivo ni la prudencia cuando el cuerpo da señales en la calle.
Enlace a Wikiloc: https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/caminata-por-palermo-y-recoleta-caba-apto-fisico-290489166
Estadísticas internacionales
• Registro RACER (TCTMD): https://www.tctmd.com/news/racer-no-change-cardiac-arrests-during-marathons-survival
• Estudio Marine Corps/Twin Cities (PubMed): https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/8800121/
• Estudio completo del NEJM sobre el mismo registro: https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa1106468
Casos argentinos
• Media Maratón de Buenos Aires 2018 (La Nación, el corredor que murió cinco días después): https://www.lanacion.com.ar/sociedad/un-corredor-se-descompenso-a-300-metros-de-la-llegada-de-la-media-maraton-de-buenos-aires-y-murio-nid04092026/Estudio japonés / cifras de contexto
• Cobertura de 2018 (La Nación, muerte del corredor): https://www.lanacion.com.ar/deportes/murio-corredor-media-maraton-buenos-aires-otro-nid2165933/
• 21K Buenos Aires 2022 (la chilena reanimada tras 22 minutos, La Nueva / El Ciudadano): https://www.lanueva.com/nota/2022-8-24-11-42-0-corrio-los-21k-de-buenos-aires-se-descompenso-y-la-reanimaron-estuve-22-minutos-muerta
• Mar del Plata 2024 (El Día): https://www.eldia.com/nota/2024-4-15-4-37-35-conmocion-murio-un-corredor-en-la-maraton-de-mar-del-plata-informacion-general
• Mar del Plata 2024 (La Nación): https://www.lanacion.com.ar/sociedad/conmocion-por-la-muerte-de-un-atleta-porteno-de-48-anos-en-la-maraton-de-mar-del-plata-nid14042024/
• Clarín (método japonés, 93% de reanimación exitosa): https://www.clarin.com/sociedad/muertes-maratones-exitoso-metodo-japones-salvo-93-infartados-carreras_0_Hy_tv1XDQ.html
Cita indirecta:
• MacLachlan et al. (5,6/100.000 en jóvenes). Frontiers. El dato aparece en esta revisión sobre muerte súbita en atletas: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9965876/
Este ensayo fue elaborado con el apoyo de herramientas de inteligencia artificial: Gemini y Mistral.





