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lunes, 26 de julio de 2021

En auto a través de los continentes.



Ficha técnica:
Título: En auto a través de los continentes. (1990-2004)
Autora: Clara Stinnes.
Editorial: Juventud.
Colección Universal. Viajes.
Año: 1994.
Páginas: 295.
Número de Edición de E.J.: 8984.

Reseña:
El 25 de mayo de 1927 Clara Stinnes inció su proeza: recorrer en automóvil casi 50.000 km alrededor del mundo. La historia de la primera mujer que dio la vuelta al mundo en automóvil. Algunos gigantes del automóvil como Adler, Bosch y Aral financiaron la travesía. Junto a ella iban un fotógrafo Carl-Axel Söderström, que había conocido dos días antes y con quien se casó a la vuelta, a bordo de un Adler Standard 6 (conocido como Eagle 6), y dos mecánicos que los escoltaban en otro coche con repuestos. Finalmente tras numerosas aventuras y más de dos años de travesía, entraron en Berlín el 24 de junio de 1929. El libro fue todo un Best Seller de la época.

Autora:
Clärenore Stinnes (1901-1990) fue una piloto de carreras alemana que en 1929, a los 28 años, se convirtió en la primera persona en dar la vuelta al mundo en coche. Antes de este éxito, era una consumada piloto de carreras. Para 1927, en sus dos primeros años de carreras, había ganado 17 títulos.
Nacida el 21 de enero de 1901 en Mülheim, Alemania como Clara Eleonore, Stinnes era hija del industrial alemán Hugo Stinnes. Más tarde conocida como Clärenore, comenzó a dar vueltas alrededor de la fábrica de su padre a los 15 años y obtuvo su licencia de conducir a los 18. Cuando tenía poco más de 20 años, ayudó a su padre a administrar una sucursal del negocio familiar en América del Sur. Cuando él murió, ella regresó a Berlín para comenzar a correr autos a los 24 años. Al ganar muchas de sus carreras, rápidamente se hizo conocida como una de las pilotos de autos de carreras más exitosas de toda Europa.  
El 25 de mayo de 1927, Stinnes partió en un automóvil Adler Standard 6 desde Frankfurt. La acompañaba un camarógrafo sueco, Carl-Axel Söderström, dos mecánicos, un camión de escolta y su perro, Lord. El viaje tomó dos años y un mes y cubrió 29,054 millas (46,758 km). Se completó con éxito el 24 de junio de 1929.
Stinnes y Söderström se casaron en 1930 y se mudaron a Suecia para administrar una granja. La pareja tuvo tres hijos y acogió a muchos otros.
Clärenore Stinnes murió el 7 de septiembre de 1990, a los 89 años.


Este libro lo compre en una librería de saldos. Estaba en una mesa del fondo junto con cuatro o cinco más, diferentes, pero de la misma colección. Baratísimo. Y como me gustan los libros de aventuras, viajes y hazañas, me lo llevé.

Es una edición vieja, que proviene de España. Aún conserva la tarjeta postal, con las que las editoriales, en la época pre-internet enviaban los catálogos a domicilio para luego realizar las compras. Es pequeño, casi de bolsillo, teniendo en cuenta que tiene casi trescientas páginas. Lo que me gusta de la edición, es que trae mapa del recorrido realizado, y fotografías en blanco y negro que tomaron los viajantes. Sirve para ponerse en contexto y ubicarse.

Imagen tomada del libro con el mapa del recorrido de Stinnes y su equipo.

Imagen tomada del libro con el mapa del recorrido de Stinnes y su equipo.

No trae introducción, ni reseña, ni biografía de la autora, ni siquiera prólogo. Busqué en web, y es difícil encontrar una biografía resumida de Clärenore Stinnes o Clara Eleonore Stinnes (1), quizás la más completa que se encuentra, es la que figura en Wikipedia. En los últimos años, al menos, en el mundo occidental, pongamos 10 años en Argentina, y 20 años hacia atrás en primer mundo o países desarrollados, se ha revitalizado el rol de la mujer, y han surgido compendios y estudio sobre mujeres que a lo largo de la historia han sido ocultadas u olvidadas. Por ejemplo, la biografía en Wikipedia en español, finaliza con un atribuyó la falta de cobertura mediática al aspecto de género: que tales logros no se esperaban de una mujer en ese momento que algún anónimo escribió. Esto mismo figura en la web Wikipedia en alemán, ambas biografías son casi un calco, y las más completas que hay en la web (salvo libros puntuales). ¿Es realmente así? ¿su figura decayó solo por ser mujer? Puede ser, pero debería estar mejor fundado, también se da el caso de hombres que hay pasado al olvido luego de realizar una hazaña. La mayoría de los escritos sobre ella data de los últimos 20 años, pero este libro que posee data de 1994, en Wikipedia figura otro que data de 1981, otro texto en 1996, entrevistas entre 1983 y 1986. Es decir, ¿hasta qué punto o bajo que parámetros se considera que una persona fue olvidada o no se le dio cabida en los medios o por “culpa” del machismo se la dejó de lado y ahora es momento de elevar su figura después de ese ostracismo? Siguiendo nuevamente las biografías leídas en Wikipedia, tanto en alemán como en español, en ambas figuran lo siguiente “Stinnes fue el líder del pequeño equipo que empujó a los tres hombres y a los muchos ayudantes…” y “Stinnes era la líder del pequeño equipo que empujó implacablemente a los tres hombres y a los muchos ayudantes…”. Nótese que quien haya editado la entrada en español agregó el “implacablemente” ¿eso verdaderamente fue así?. Existe una necesidad de colocar al figura de la mujer, con todos sus pros, que fue grande, corredora y conductora, como por encima de todo, pero se pasa al olvido y al ostracismo, lo que ella misma escribió al comienzo de su libro, que fue acompañada por tres hombres, dos de ellos olvidados casi para siempre, y el otro mencionado como su esposo.

Para los que como a mí, les gustan los libros de viajes y aventuras, más que nada en tiempos pasados, está bueno. Vale la pena leerlo. Que además va presentando aspectos culturales de aquel mundo que vivió. Por parte es redundante, habida cuenta que circulaban horas y horas en un coche pero lo bueno es ir descubriendo esa riqueza con la que se iban encontrando, y es muchas ya que dieron la vuelta al mundo. El viaje les llevó dos años 1927-1929.

En cierta medida la tuvo fácil. Trabajaba como administrativa y si su padre era un empresario pudiente. Como si fuera poco, uno de los productos a los que se dedica su padre eran automóviles. Ella misma lo cuenta en el primer capítulo.
La magna organización industrial de mi padre comprendía, entre otras empresas, una importante fábrica de automóviles. (Pág. 7)
Durante la semana no me faltaba nunca trabajo de escritorio en exceso. (…)
El viaje de prueba que el gobierno comunista organizó en Rusia en 1925, suscitó en mí, el deseo de realizar en auto un viaje mundial. (Pág. 8)
Contraté a los dos mejores mecánicos que encontré en los talleres Adler: Victor Heidtlinger  y Hans Grunow, quienes tendrían que relevarse en la conducción del furgón. (Pág. 15) (…)
No habiendo nunca nadie que se me anticipara en un viaje de tal naturaleza, decidí hacer filmar todos sus incidentes y peripecias. (Pág. 15)

Mejor idea no podía haber tenido, fotografiar y filmar todo lo que pueda. Se lee en la web que llegó a tomar hasta 800 fotografías, y en Youtube se pueden ver fragmentos de sus filmaciones. Es una herramienta fenomenal para poder ver una época desde la distancia. Su co-equiper Carl-Axel Söderström, era quien hacía de camarógrafo y fotógrafo, aunque se lee que ella también tomó fotografías. En un momento corrieron la mala suerte de perderlos cuando los bártulos cayeron al agua, pero con buena suerte rescató la bolsa con los negativos que finalmente no se vieron afectados. (Págs. 235/236)



Como nadie se le “anticipó” en hacer dicho viaje, quedó registrada como tal en el libro de los Record Guinnes.

Imagen Tapa y pág. 70 del libro Guinness World Records 2014.

Captura del libro Guinness World Records 2014.


Se trata de una mujer de alta situación social. Y como es de suponer, un pensamiento de acuerdo a su época. Esto es relativo, en ocasiones ve bien cazar animales, hoy día por ejemplo, los animalistas lo verían mal. Pero el punto en este momento, es la diferencia social entre “normales y civilizados” y los “otros” qué, ¿quiénes serían? ¿los “anormales e incivilizados”?, que trae a la mente el libro de Sarmiento, Facundo o Civilización y Barbarie, publicado en 1845. En el libro de Stinnes, esta diferenciación está llevada nivel mundial, así lo escribe “Mientras tanto, las tierras que recorríamos eran todavía demasiado normales y civilizadas para que pudieran despertar en nosotros verdadero interés (Pág. 21)
También podría mencionar el tema del “trabajo”, hoy día en Argentina, mucho lo verían mal, justamente los que no trabajan, en tanto que en el libro, escrito hace 90 años, y a pesar que tenía un buen pasar, hace mención al trabajo como sostén para ganarse la vida, sobre todo, mucho énfasis al comienzo, de hecho las primeras hojas del libro están cargadas de ideas morales y/o costumbres de vida.
Lo bueno, que “lo diferente” es lo que era de interés para ellos.

Y ya que mencioné la palabra “costumbres”, hay una referencia muy importante que dice en un par de ocasiones, y que es de utilidad para cualquier viajero, si hay una norma implícita en los viajeros, creería que es esta, cuando dice “Decidida a no ir jamás contra las costumbres… (pág. 179)

Clara Stinnes tiene una forma particular de hablar, cuando uno lo lee el texto detecta enseguida esa manera “diferente” en que lo escribió. En realidad, no sé si es un acento puntual, o es así como se habla el alemán, ya que no lo conozco, de todas maneras, lo que me llega es a partir de la traducción, y estaría considerando una traducción literal. Algunos ejemplos:
“Desde que salí del colegio, viviendo todavía mi padre, me acostumbré al trabajo. Mis ocupaciones fueron múltiples y diversas, por querer mi padre adiestrarme en diferentes actividades a fin de poder descansar de mí.” (pág. 7)
“Lo que más me agradó fue el tamaño y disposición del motor, construido por el profesor Becker, de la Escuela Técnica Superior de Berlín, hombre a quien yo siempre tuve por muy competente” (Pág. 9)
“En la misma exposición hablé con los directores de los talleres Adler, apalabrando con ellos un coche…” (Pág. 9)
“Empleaba las horas que le dejaba libre la escuela, en ayudar a los demás y hacerse útil.” (Pág. 10)
“Al concluir el servicio militar se presentó, pues, Sörderström, en los laboratorios Pathé Fréres, quedando inmediatamente colocado.” (Pág. 11)
“Con cuantas comodidades hubiera podido soñar el más inteligente.” (Pág. 183)
“Desde El Real emprendimos nuestro regreso poco menos que prensados por los plátanos. No había que soñar ya con las comodidades de la ida.” (Págs. 277/278)

Como se ve con estos ejemplos, así es todo el libro, llama la atención esa manera de hablar y los remates al final de cada frase.

“Fuera de la ciudad, vimos en el camino que debía conducirnos a Bulgaria, a través de las montañas, un imponente monumento que recordaba la dominación turca: era una casa construida con cráneos de soldados serbios…” (Pág. 24)
¿A qué se referirá? ¿existirá aún? ¿será Céle Kula (2)? Aunque si fuera este último, ya para cuando pasaron ellos, se le había construido una capilla a su alrededor.

“De Constantinopla a Ismid se nos prohibió por razones militares, trasladarnos en automóvil y forzoso nos fue hacer el viaje en tren.” (Pág. 31)
En la actualidad han cambiado los dos nombres de estas dos ciudades, Constantinopla ahora es Estambul, e Ismid ahora es Izmit (en la antigüedad se llamaba Nicomedia), en realidad, Estambul ya se había oficializado como tal aunque los occidentales continuaban llamándola Constantinopla. ¿Por “razones militares”? La distancia eran apenas 100km ¿qué peligro podían ocasionar dos automóviles con cuatro personas? ¿tal vez los vieron como espías? ¿o tal vez había focos de conflictos? Algunos años antes había tenido lugar una grave conflagración turco-griega.  

“…inútil buscar sombra bienhechora de árboles que no existen.” (pág. 34)
Esto me recordó algunas ciudades pequeñas de este país que carecen de árboles en sus veredas. Sin ir más lejos, hacia 2021 un barrio de CABA carecía de plaza, no tenía ni una sola plaza.

“Vimos una vez a un pobre caballo al que dos persas se empañaban en hacerle tirar del carro, a pesar de tener la pata rota. ¡Era de ver con qué dolorosos esfuerzos iba avanzando el animal, merced a sus tres patas útiles, a los golpes, palos y latigazos de sus desalmados dueños!” Sölderström y yo tuvimos la misma idea: comprar el caballo. Detuvimos el coche y pregunté al propietario, cuanto quería por el animal. Me pidió 30 marcos en moneda persa; más por fin se contentó con 20, en consideración a que lo probable era que de ningún modo pudiese recorrer la miserable bestia los 110 kilómetros que la separaban todavía del mercado más próximo. Toda la caravana se detuvo para ver lo que haríamos nosotros con el caballo recién comprado. Lo apartamos del camino y con dos o tres tiros le pusimos fin a sus sufrimientos. Los persas nos miraban asombrados como si estuvieran en presencia de un par de locos.” (Pág. 57-58)                                                  
La anécdota resulta entretenida, y hasta benevolente con el animal, pero al mismo tiempo es raro, es rara la actitud que tienen para con los animales a lo largo del libro, por ejemplo, un momento sentían deseos de cazar liebre, no a los tiros sino encandilándolas con los focos (p. 21) o en otros momentos refiere a la nostalgia que sintió su perro en su ausencia (p. 278), así como esta, hay más situaciones con animales. De hecho, nos toca de cerca, al pasar por Argentina le hicieron ver un espectáculo de doma “como se hacía antes”, se sorprende con la crueldad con que se trata al animal realizando algunas apreciaciones.
Encabritábase entonces el animal, y daba tremendos botes con ánimo de despedir al jinete. Esta lucha, entre la bestia y el hombre, duraba hasta que, vencido el potro y cubierto el cuerpo de espuma y sudor, se rendía, fatigado, a la voluntad del jinete.
Esta era una muestra de los antiguos métodos de doma; los modernos, sin embargo, son menos brutales. Actualmente principíase por acostumbrar al potranco a la compañía y vecindad de los hombres desde que nace. La doma es, luego, gradual y paulatina, quedando suprimida la violencia y la crueldad. Los gauchos del antiguo cuño apenas si existen ya. (Pág. 262)
Como cierra el párrafo es genial, apenas un par de años antes se había publicado el libro cásico (3) que evoca la figura del gaucho ya desaparecido/extinto.
Pero la autora sigue, e incluye la palabra “salvajismo”, que denota cierto aprecio por los animales al tildar así ciertas prácticas para con ellos.
Las vacas y los toros crecían con el mismo grado de salvajismo que los caballos. Sujetábase a los animales con el lazo y se les marcaba el hierro de su propietario. También esta costumbre empieza a caer en el olvido. Se construyen corrales con distintos apartaderos. El animal entra en ellos y allí se les pone la marca, sin la crueldad del lazo. Verdad es que aún hoy en día se les graba la marca en la piel con un hierro al rojo; pero se le atiendo  luego al animal y se le prodigan los cuidados necesarios. (Pags. 262/263)



“Los aldeanos la fabrican con alcohol añadido a una maceración de maíz. Rechazar a un bureta la libación ofrecida es inferirle un agravio; (…) Los cánones de consumo con la cortesía, exigían que se llenase el vaso hasta los bordes; se vertían luego en el suelo algunas gotas, se bebía un sorbo y el resto era para el forastero o invitado a quien deseaba obsequiar.” (Pág. 112)
¿Conocido? En casi toda hispanoamérica, sobre todo en pueblos del interior, tienen la misma práctica, bebida fermentada del maíz (chicha), arrojan una chorrito a la tierra (madre tierra) y se ofenden cuando se les rechaza.  
 
“A nuestra llegada salió a recibirnos un muchacho con ojos de sueños.” (Pág. 164)
La manera de referirse a la “brida mongólica”,(4) epicanto, o pliegue epicantico, comúnmente llamados ojos rasgados, ojos achinados, ojos orientales.

En el texto encontré un montón de palabras que no conocía, enriqueciendo el vocabulario como por ejemplo: albayalde (p. 6), relejes (p. 34), alquería (p. 66), astroso (p. 66), quinqué (p.81), corvejones (100), tolla (p. 100), pitanza (p. 101), pelmeni (p. 108), muflón (p. 110), garduña (p. 168), vedija (p. 201), oquedal (p. 201), acémulas (p. 204), balumba (p. 205), gollerías (p. 65 y p.165), pollino de tiro (p. 225), cura de mono (p. 243), etc… el texto posee un lenguaje enriquecedor de palabras poco comunes, al menos, por estos lares.

“Tula, la famosa ciudad de los aurífices” (p. 72)
Con Tula se refiere a una ciudad rusa, pero lo llamativo aquí es la palabra “aurífice”. ¿A qué se refiere?. Equivocadamente, lo relacioné con el oro y pensé en alguna leyenda que desconocía, pero estaba errado. Aquí tenemos una palabra que si bien está relacionada con el oro, es una palabra en desuso, ya no se la utiliza, pero figuraba en un Diccionario histórico de la lengua española (1933-1936).
https://www.rae.es/tdhle/aur%C3%ADfice


Cuenta un relato sobre los lobos, que se lo contaron lugareños de Flachland ¿…? ¿qué lugar se refiere con Flachland? No lo pude encontrar, pero se trataría de una lugar en Rusia, ya que iba por ese camino. El fragmento dice:
Por la noche, mientras preparábamos nuestra cena los aldeanos nos contaban historias espeluznantes. En invierno se reunían en manadas de treinta o cuarenta y, acuciados por el hambre, declaraban al hombre la guerra. Caían inopinadamente sobre los trineos que se aventuraban a viajar solos, y se daban el gran banquete a costa de los infelices que tan cara pagaban su imprudencia. (Pág, 99)
Me interesa rescatar la primera parte “los aldeanos nos contaban historias espeluznantes”, esto es algo muy común en todos los pueblos pequeños del “interior” de cada país, cualquier manual de supervivencia alerta sobre esto, cualquier viajero, de antes o en la actualidad conoce de esto ¿por qué es así? tal vez, la tradición oral mezclada con creencias, y el hecho que un “cuento” puede atemorizar al viajante/invitado, creando cierta “magia” y “prestigio” en quien lo cuenta, y pesar que uno sepa que le están contando una terrible mentira poco convincente, todos recomiendan “seguir el juego” y no “faltarle el respeto” contradiciendo lo que relatan. Dicho esto, paso a la segunda parte, el ataque de mandas de lobos, en este caso la historia es creíble, no se trata de hechos sobrenaturales sino de algo real, no obstante, hay que considerar dos cosas, una que las manadas de lobos solían atacar más a otros animales a un humano, y dos, que la figura del lobo tiene mucha relevancia en la cultura europea.(5) Si bien, aquí estamos geográficamente en Asia, se trata de pueblos eslavos.

Las villas suntuosas de los ricachos, estaban pintorescamente situados en un inmenso parque de feraz vegetación tropical. Veíanse entre las fronda animales de diferentes especies, unos en libertad, otros enjaulados. (Pág. 185)
Hablando de los animales, y también sumo a los vegetales, no es específica con la naturaleza que se encuentra, en muchas ocasiones, habla en “general” y no detalla, tal vez por desconocimiento y/o dificultad para acceder a ese conocimiento más específico por ejemplo, cuando habla del guano, y menciona a las “aves” no puntualiza que aves.

He notado que no hace alusión a mujeres, en líneas generales, no “rescata” a  ninguna, no hablaban o evitó mencionar alguna, a lo sumo, las menciona como “la esposa de…”, “su esposa…”,  “la geisha…”, “una negra…”, “una mujer pelirroja…”, jamás un nombre propio, salvo un caso, el nombre de un vapor costero llamado Olga, en tanto que los hombre, sí, a casi todos (salvo algún “indio”) los menciona con nombres propio, generalmente acompañado de un título “el capitán”, “el señor”, “el jefe”, etc… Incluso en cierta ocasión, hace alusión a la confusión que pudo originar pasar como hombre. No queda claro si lo dice con ironía o si en verdad pudo darse esa confusión o fue un descrédito hacia ella por parte del capitán.
El capitán Möller, un verdadero lobo de mar, salió a recibirnos con su paso tardo y grave, a la escalerilla del barco. Su recibimiento no pudo ser más amable. Nos acercamos a saludarle; con gran alegría saludó el capitán a su compatriota Söderström y con menos afabilidad me tendió la mano, sin saber a punto fijo si aquella persona con pantalones de vellorí era un muchacho o una muchacha. (Pág. 187)  


En cierta medida, la vuelta “al mundo”, efectivamente lo fue, pero “pudiendo” haber pasado por muchas más regiones no lo hizo, no le quito méritos a la hazaña, por ejemplo, el "mundo" no incluyó África, el continente quedó fuera, podría especularse con que la “vuelta al mundo” se puede completar sin pasar por allí, es cierto, pero también se puede completar sin pasar por América del Sur y sin embargo sí pasaron por estos lugares. Lo mismo podría decir de Oceanía, América Central y partes de Asía (Medio Oriente, India e Indochina, sudeste asiático) que se evitaron. Supongo que se debe a las dificultades que se presentaban, sobre todo, lo referido a los caminos, y peligros de zonas mayormente colonizadas y/o poco conocidas. Circular cruzando con barcos, no les causó mayores problemas. Ni quiero meterme en considerar al título En viaje a través de los continentes.

Algo que resulta llamativo, visto a la distancia, es la facilidad y comodidad de comprar y llevar explosivos con los cuales se abrían paso por los caminos de montaña, impensado hoy en día, porque ya existen los caminos, y además, porque está prohibido. Y al parecer, la utilizaban bastante “De nuevo tuvimos que recurrir al frecuente uso de la dinamita(Pág. 223) Esto de la dinamita va de la mano con que viajaban armados, y al parecer no tuvieron ningún inconveniente en ningún país por los que cruzaron para con sus armas, que las podían usar para matar animales como para matar personas y sin embargo dieron la vuelta al globo armados. Hoy no sería viable (y hasta sorprende leerlo/verlo a la distancia), al menos, los viajantes de los últimos 50 años no andan armados. No obstante, peligros y amenazas de peligros no les faltaron en el recorrido. El tema de las armas que portaban aparece varias veces, algunos ejemplos son los siguientes:  
Una de las fotos lleva la leyenda “Los facinerosos se hacían señas con banderas”.
Teníamos que atravesar una de las comarcas más peligrosas: la región de los tunguses, bandas de salteadores formadas por soldados chinos licenciados o desertores y por habitantes de aquellos pueblos ladrones.” (Pág. 141)
“Cada minuto aumentaba para nosotros de ver cortado el camino de Pekín por las mesnadas de atacantes.” (Pág. 156)
“Antes de internarnos en la región montañosa, nos aseguramos del buen estado de nuestras pistolas. La semana anterior los bandidos habían asaltados tres autos.” (Pág. 197)
“Por haber sido asaltado y robado el convoy con nuestras provisiones que habíamos comprado en Caraveli, nos vimos obligados a echar mano de nuestras reservas.” (Pág. 225)

En un caso, el acompañante le pego un tiro en el pie a uno agresor.


Algo para rescatar, es el trato recibido en Sudamérica, en realidad siempre recibieron buen trato en cada acogida donde paraban, pero la impresión que se llevaron de los sudamericanos parece que fue más fuerte que las demás.

Nunca como entonces pudimos comprobar el espíritu de hospitalidad de los sudamericanos. No se nos hizo ninguna pregunta. Nadie quiso saber de donde procedíamos, adonde íbamos, que habíamos ido a hacer a aquél país, qué nos proponíamos. Tan solo se nos hizo objeto de atenciones, procurarnos hacernos grata la estancia y autorizándonos incondicionalmente a prolongar esta cuanto quisiéramos. (Pág. 196)
Los peruanos del interior nos dispensaron un recibimiento verdaderamente cordial. (Pág. 198)
Hasta cuando la pasaban mal, se sentían bien por el ofrecimiento de un lugara para dormir.
Pasamos las noches en albergues de lo más primitivo. En Arequipa, pintoresco pueblecito de la montaña, creí morir devorada por las pulgas. La misma desdichada suerte cupo al capitán Gálvez, Söderström, en cambio, se libró de las picadas de los ruines animalejos por haber preferido quedarse a dormir en el auto. Pero si no con comodidades, el dueño de la posada conquistó, al menos, nuestra simpatía con su afabilidad y cordial acogimiento. (Pág. 208)


Hay un fragmento que resulta interesante, donde se refleja cuestiones de eurocentrismo del pasado (¿y presente?), tanto de aquellos años como de mucho antes, y al mismo tiempo la realidad de los pueblos caribeños, en parte, las poblaciones pobres de aquellos lugares. Cierta mirada personal y no está exenta de comentario que se le pueden formular.
Nunca he visto gente más simpática que aquellos bronceados habitantes del bosque. Su mirada era franca y abierta. Les rogamos que se dejaran fotografiar para poder enseñar su retrato a nuestros hermanos y hermanas cuando regresásemos a la patria. Accedieron a la demanda a condición de que les diéramos cuatro libras de abalorios. Prometimos enviárselas; pero nuestra palabra no les bastó. Querían que les diéramos los abalorios en aquél instante mismo. . No tenían ellos la culpa de su desconfianza, ya que hubo una vez un blanco que les hizo la misma promesa que nosotros, olvidándose, después, de cumplirla. Nos costó gran trabajo convencerles de nuestra absoluta buena fe. Convencidos, por fin, se ataviaron con sus mejores galas. Vergüenza hubiera tenido que darle al blanco que abusó de la credulidad de gentes tan cándidas. Por su culpa, una tribu de indios tiene por falsa y desleal a toda la raza blanca. Así es como se incuban las guerras. (Pág. 275)


Por momentos, la lectura se vuelve un poco densa en cuanto a la descripción de los trayectos y algunos inconvenientes repetitivos que se van presentando, como roturas, caminos cortados, desperfectos con el auto, hondonadas y hundimientos, camino fangoso, pero que en definitiva son parte de la aventura.  

Hay mucho más para comentar que resulta interesante, como por ejemplo la mención de tipos de vegetación que encontraron en suelo argentino y los animales que también mencionan como yuntas de bueyes, grillos, escorpiones, serpientes, arañas, vacas, etc… que comparado con otras partes donde casi no menciona nada (liebres en una lago, aves en otro lado, etc…), a pesar de mencionarlos genéricamente, los menciona, que sumados son bastantes. Un accidente que por distracción, terminó el acompañante golpeando con la cabeza contra el parabrisas (p. 256) (pensemos hoy día en el cinturón de seguridad y los airbags).  Pero ya me excedí demasiado comentado este pequeño libro. Algo más para finalizar, aparecen algunos errores, en cuanto a las localidades, que puede ser por desconocimiento de la autora o por algún error en la traducción, no he mirado la primera edición en idioma original como para corroborar. A modo de ejemplo dice “nos acercábamos a Quiaca, última ciudad boliviana(p. 252) cuando es y fue en ese entonces una ciudad argentina. “Tuvimos que resistir la incomodidad hasta Malibrán(p. 257) en realidad se refiere al municipio de Malbrán en Santiago del Estero. Con “Punto del Inca” supongo que estaría refiriendo a “Puente del Inca (p. 264).

Algunas fotos tomadas del libro que ilustra con unas cuantas más.





Referencias.
1. https://es.wikipedia.org/wiki/Cl%C3%A4renore_Stinnes
2. https://es.wikipedia.org/wiki/%C4%86ele_Kula
3. https://es.wikipedia.org/wiki/Don_Segundo_Sombra
4. https://es.wikipedia.org/wiki/Brida_mong%C3%B3lica
5. https://es.wikipedia.org/wiki/El_lobo_en_la_cultura_europea

jueves, 10 de junio de 2021

Veintiún días en el asilo San Miguel.


Ficha técnica:
Título: Veintiún días en el asilo San Miguel.
Autora: Victoria Fénix.
Editorial: Calidón.
Año: 1983.
Primera edición: 1955. (“best-seller”)
Segunda edición, corregido y aumentada: 1982.
Páginas: 112.

Reseña:
…Victoria Fénix es una mujer fuerte: siempre pensó vigorosamente y su alma intrépida se liberó de los vanos terrores que dominan el corazón de los hombres. En 1955 lanzó su primer libro Veintiún días en el asilo San Miguel, un reflejo fiel de la realidad padecida. Acusa la autora de ese resumen de vida, generosas cualidades creadoras, imaginación dinámica, sensibilidad desvelada y fluidez en su estilo narrativo. Los argentinos que deseamos saber algo de nuestro País tenemos que recurrir a nuestros novelistas más que a nuestros sociólogos. Victoria Fénix aporta una cosa digna de señalarse a nuestras letras, que cuenta con tantos otros valores: la seriedad, la fuerte convicción, el deseo de ser útil, la capacidad de emoción. El libro termina, pero sus personajes siguen viviendo… César Tiempo, 1970.

Veintiún días en el asilo San Miguel, novela testimonial mereció distinguida crítica y ahora Calidón reedita por su alto valor literario y humano.
(Tomado de la contratapa).

Autora:
Victoria Fénix, escritora y periodista radial y TV, conferenciante y traductora, nación en Colón, Entre Ríos. Estudio Literatura hispano-americana e Historia de la pintura. Alemán, francés, italiano e inglés. Creadora y directora de la Audición “Mar del Plata en Buenos Aires”, Radio El Mundo 1962. Entre sus libros publicados se destacan Poemas en Prosa, 1958; Un Jardín en el hospital, 1970; Un Jardín en el hospital, reeditado con tercera parte, 1993. Su novela La Transferencia, 1960 obtuvo el Premio Benito Lynch del Consejo del Escritor. La Transferencia de Múltiples Departamentos, segunda edición, 1987. Siete cuentos infantiles, Siete, 1987. Creíbles Historias –cuentos–, 1988. El 29 de junio de 1990 recibió el homenaje de la Sociedad Argentina de Escritores por su trayectoria literaria y humana.
En 1993 forma parte de la Comisión Directiva de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE).
Proyecto de Ley Solidaridad con los hospitales. Y anteproyecto por el cual buscaba incorporar la materia “Moral y Solidárismo” al sistema de enseñanza (1998).



Terminé la lectura de este libro y voy a realizar un comentario sobre el mismo. El libro me lo encontré, es tapa blanda, y pequeño (19cmx13cm), pocas páginas y tipografía “normal”. Se lee de un tirón. Busqué información sobre la autora, y no encontré mucha, salvo la plasmada detrás de la contratapa de libros. Uno señala que era el pseudónimo de una conocida escritora argentina, pero es erróneo por otros datos comparativos que no coinciden, pero me queda cierta duda en el aire si su nombre era así tal cual como figura o si se trataba de un pseudónimo. Creo que ese era su nombre, pero no es descabellado pensar en un posible pseudónimo ya que hace sesenta o más años, era muy común la utilización de pseudónimos. Otro dato que figura en una web, señala que nació en 1908, pero este dato no me cierra, no dan las fechas si nos apegamos a lo que escribe el libro, en caso de estar relatando hechos con base real. Tampoco tengo ningún dato como para confrontarlo. He buscado y encontré que no tiene entrada con su biografía en Wikipedia, al mes junio de 2021, de tal manera que si aparece un lector-editor wikipedista, puede rellenar su biografía utilizando los datos aquí proporcionados.

El asilo San Miguel, funcionó desde 1898 hasta 1968. En ese lugar se encerraba a cierta población penal: prostitutas y detenidas por “orden político”. Estaba regido por religiosas. En la web, hay disponible un interesante artículo titulado Asilo San Miguel (1898-1968) Fundación, reglamento y testimonios. (1) que describe y cuenta la historia de este lugar. La Escuela Federal de Suboficiales y Agentes “Don Enrique O’Gorman” originalmente fue la Alcaldía y Cárcel de Mujeres Contraventoras “Asilo San Miguel”, construida durante el gobierno de Juan Domingo Perón. (2)

Volviendo al libro, me queda la duda si se trata de un hecho real, de una crónica, de una ficción basada en un hecho real, o si es totalmente ficcional. Si me apego a lo que señala la reseña en la contratapa del libro “un reflejo fiel de la realidad padecida” y “novela testimonial”, tampoco clarifica mucho, porque la novela testimonial aparece un poquito después que esta fuese publicada. Lamentablemente queda la duda, uno cuando lo lee le surgen mucho interrogantes, si se la toma como puramente ficcional, no conmueve, “muy actuada”, pero si se la toma como crónica real de esos acontecimientos, resulta un poco cuestionable, dado que señala cosas que no son o no se muestran tales, al final.

Lo positivo es el registro de una época, precisamente el año 1944. El aspecto histórico es rescatable. El tema del “crimen político”. La falta de garantías para con la persona acusada. El tipo de proceso y como era llevado a cabo. La actividad policial. Los peligros de un sistema de esas características. Los abusos. Los diferentes roles de otras instituciones ajenas a la justicia que terminaban siendo cómplices de esas irregularidades. La historia más o menos pasable, no es emocionante, un poco tediosa o monótona. Pero que permite tener una idea de como se vivía encerrada en la década del ´40, al menos unos pocos días que relata a autora, tal vez un encierro más prolongado y “otro tipo” de mujer hubiese sido relatado con más rudeza y dificultades.  

La lectura por momentos se vuelve irritante, más que nada visto lo sucedido con los ojos de hoy. Pero haciendo un ejercicio mental, y trasladándonos a aquella época, también aparecen “contradicciones desagradables o molestas”. Esto viene a cuento, porque la narradora se presenta como una persona culta, leída, educada, decente e íntegra, pero en el texto empiezan a aparecer discriminaciones, estigmatizaciones, un desprecio considerable de esta mujer (la narradora) hacia otras mujeres (no todas). Y realmente esto aparece cada dos por tres en casi todo el texto, es por este aspecto que me resulto penoso. Y puedo entender que si quien habla no tenía otra manera de tratar a las semejantes, estén en la situación que estén, lo haya hecho como lo hizo, pero viendo que solo se despachaba de manera verbalmente contra las mujeres más vulnerables de todas y al mismo tiempo se jactaba de su status educacional y sus valores cristianos, entonces no lo puedo aceptar.

Aquí hay otra cuestión que es difícil de dilucidar correctamente. ¿Qué postura asume la narradora? ¿o cuáles son sus cualidades frente a los demás? ¿Es comunista? Ella dice que no pero se expresa de maravillas para con las comunistas y el movimiento de los trabajadores. ¿Es política, es decir, adhiere a algún sector de la política? Ella dice que no, pero parece conocer muy bien de la política en general. ¿Está implicada en algo? Lo niega rotundamente, se dice inocente, pero luego descubrimos que “algo” hizo. ¿Es católica? Se asume como tal, pero al mismo tiempo que dice expresar caridad y sentir compasión, desprecia con toda el alma y las peores palabras a algunas de sus semejantes. ¿Adhiere a la religión? Ella dice que sí, pero castiga verbalmente y condena mucho de lo que hacen las religiosas. ¿Era como se presentaba? Ellas se decía ser muy querida pero no la visitaba nadie o casi nadie… etc… es difícil tener una idea exacta de quien era en realidad, es verdad que es muy humano lo que plantea, muchos pro y contras, pero al mismo tiempo se acerca mucho a una creación ficcional bastante contradictoria. Algunos lectores pueden encontrar algo bueno en este tipo de caracterizaciones.


– ¿Por qué?
Muy sencillo. A su demanda: – ¿Ha estado usted escribiendo un papel que anda por ahí? –respondí: No, señor, –y según me explicó luego, con eso dí a entender que lo había escrito, pues no inquirí de que papel se trataba… Lo lamentable es que tuve en la punta de la lengua la pregunta: – ¿Qué papel? –, no atreviéndome a hacerla, teniendo en cuenta la mala educación que se demuestra al responder con otra interrogación. (Pág. 11)
Este fragmento señala dos aspectos.
Uno, la incriminación a partir de una respuesta correcta, incriminación inducida por el interrogador de manera canalla, “con esa respuesta dio a entender que sí”, si esto realmente sucedía así hace 80 años, sea testimonial o novelado, es a todas luces malo y peligroso, baste colocarse en lugar de la víctima para sentirse afectado, para evitar esto existen las garantías procesales.
El segundo aspecto que me interesa apuntar, es el final del fragmento “teniendo en cuenta la mala educación que se demuestra al responder con otra interrogación.
Hoy día no sé si está mal visto, creería que no, tampoco sé que se enseña en las escuelas, colegios y universidades al respecto. Pero justamente en la vida diaria es muy común la respuesta con una pregunta. Podemos verlas en las redes sociales infinidad de veces, pero si saltamos a la pantalla, los comunicadores sociales, explotan al máximo la respuesta con una pregunta, se nota muchísimo en aquellos que trabajan de “panelistas”. Estamos en el año 2021, y el libro que estoy comentando data de hace 70 años que fue editado, pero cuando busco en la web, encuentro una consulta a la RAE que data de 2019. Y según la RAE, se trata de una consideración extralingüística, dentro del idioma es totalmente válido la respuesta con una pregunta. Acudí a buscar alguna una respuesta en el listado de Sesgos cognitivos, pasando también por el listado de Figuras literarias y no encontré ninguna justificación que dé cuenta de esa “mala educación”. Un surtido variopinto de respuesta, aparecieron en el Foro de WordReference (3) pero nada fundamentado.

Captura Twitter de RAE con consulta y respuesta.



Me trataba con respeto a causa del incidente con el chofer cuando me dio tratamiento de “vos” al encaminarnos hacia la escalera. Reaccioné con energía, gritándole: –¡Usted a mí no me va a tutear! Exijo que me respete. –Y permanecí inmóvil, mirándolo con arrogancia desde lo alto de la a escalera, haciendo ademán de regresar para quejarme. Se disculpó entonces con humildad, manifestando que no lo había hecho adrede. Más tarde comprendí que me había confundido con algunas de las prostitutas que conducía diario. (Pág. 13)
(…)
Conmigo bajaron otras dos mujeres, de rara catadura… (Pág. 13)
(…)
¡Qué caras espantosas, Dios mío! Reían y eran máscaras. Hablaban y emitían blasfemias, palabras soeces, brutales, bromas inmundas, risas cínicas. Los bajos términos que me herían a veces en la calle, proferidos por carreros y de los que huía, alejándome veloz, los tenía junto a mí. (Pág. 18)
(…)
Era imposible desear comer junto a ellas a mí alrededor. (Pág. 18)
(…)
La horrible mujer desdentada parecía más conmovida… (Pág. 18)
(…)
Ofendida, obligada a soportar que me tutearan, lo que consideraba una enorme falta de respeto… (Pág. 19)
¡Qué aspecto de bruta tenía…! (Pág. 45)
Había cinco mujeres gordas, engrosadas hacia los costados, de piel oscura, ojos negrísimos y oblícuos, aindiados, labios carnosos, abultados. (Pág. 77)
Este tipo de contrapuntos en la figura de la narradora son aquellos que irritan. El tuteo lo veía como una inconcebible falta de respeto, pero describir a la mujer desdentada, o las caras que le parecían máscaras, le parecía bien, y así quedó escrito. Existe una distancia, y esa distancia se expresa en la arrogancia manifestada. La estigmatización por el aspecto, cuando supuestamente la narradora era una persona de conducta intachable.


Cuando me investigaron en la política, respondí que mi conducta fue siempre intachable: carecía de cualquier  clase de antecedente; era apolítica. (Pág. 21)
Aquí introduce un tema interesante. La cuestión política. Equipara la militancia política con delito. Es un tema que se lo pasa muy por arriba, no se detiene en pormenores, ¿realmente está hablando de un delito? ¿o con delito se refiere a otra figura? Por ejemplo, en el libro siempre se habla de “policías”, por tanto, con “delitos” ¿estará refiriendo a los antiguos edictos policiales?. También hay una realidad histórica, durante la década del ´40 fue difícil ideas opositoras con total libertad, lo que se vio reflejado en las leyes penales de la etapa, endurecidas al compás de la escalada en el conflicto político entre peronismo-antiperonismo. En este sentido, las actividades de los partidos políticos estaban muy limitadas, los periódicos opositores encontraban dificultades para editarse y circular. (4)

 

Lo que importaba era que yo había sacado copias de un panfleto que hablaba contra el gobierno y debía decirles quien me había suministrado el original. (Pág. 21)
Ahora la cuestión se pone más clara. Panfleto, de allí venía la insinuación anterior del crimen político. La peligrosidad del panfleto. Hoy día, prácticamente en desuso, lo que se busca  controlar (al menos en gobiernos autoritarios) son las fake news y las comunicación directa por redes sociales. Pero el tema del panfleto, y sobre todo la impresión del panfleto, resultó perjudicial para muchas personas, en Argentina y en el mundo. Por sui carácter, el panfleto es utilizado en la política. Y muchas veces, personas inescrupulosas se han aprovechado de una situación de jerarquía para sacar provecho de la situación de una secretaria o ejecutiva con acceso a máquinas de escribir o impresoras, dependiendo el momento. También se daba el caso de quien lo hacían voluntariamente por la motivación que fuere.


En cierto momento menciona un tormento azteca (Pág. 47-48), que leyó en un folleto, el cual decía que los aztecas metían a los españoles en un pozo pintado con franjas rojas y blancas y cuando daba el sol, producía un efecto cegador.
No conocía de esto, y no encontré nada al respecto. Si es verídico, tal vez se me pasó, o no está muy desarrollado. Tal vez una búsqueda más precisa en la web permita encontrar mejor resultado.


En esta cárcel teníamos además el insoportable olor nauseabundo que se expandía en ese espacio reducido, donde hacinaron a tanta mujer sucia, maloliente: prostitutas de la especie más baja, mendigas con pulgas, piojos, chinches y rateras, pendencieras y borrachas. (…) Con mi olfato tan sensible sentí que me iba a indisponer. (Pág. 48)
Otra de las contradicciones irritantes. Las adjetivaciones, el olfato sensible pero nada de sensibilidad para con las otras detenidas.


Menciona la medalla del asilo (Pág. 48) con la imagen del Arcángel San Miguel.


Una página más (Pág. 49) y se aprecia cierto trato preferencial en cuanto a la descripción de las comunistas por parte de la narradora. No es aquella descripción con adjetivos descalificadores sino todo lo contrario.


La lectora irlandesa, con cuya conversación me entretuve tanto algunos días más tarde, me refirió que le Asilo vendía empanadas y pastelitos deliciosos… a total beneficio de la Congregación de esas hermanas, los que preparaban con provisiones destinadas a las presas. (Pág. 50)
Que raro la corrupción en este país. Este párrafo, sin mayores fundamentos ni datos, es completamente creíble. La caridad con dinero ajeno, lo mismo. Las malas costumbres argentinas, repetidas y transmitidas años tras año, época tras época. Ya había dejado entrever cierta estrechez de juicio en la mentalidad de las monjas, o cierta necesidad de hacer daño, cuando hablaba de la película proyectada (Pág. 48).


En cierto momento, comenta una conversación que tuvo con una joven detenida. (Pág. 51) La joven era bastante ingenua y estaba casada con un obrero. Este obrero era militante comunista. Lo que me interesa rescatar es cuando describe al sujeto, una persona con “ideas adelantadas” como así lo veía (o le hacía ver) la joven a su esposo. Esto tampoco varió, los partidos de izquierda actuales, se basan en un núcleo de dirigentes “esclarecidos” y luego vienen los obreros/trabajadores. Hablamos de 70 u 80 años, pero el “adelantado” del ayer es el “esclarecido” de hoy. La narradora, continúa le relato de la joven, y vuelve sobre un tema referido anteriormente, el de la máquina de escribir. Cuando llegó la policía a requisar (posiblemente de manera injusta) lo primero que atinó la joven fue a esconder la máquina de escribir, ya que ella enseñaba dactilografía. Es raro, ya que la joven “apenas sabía leer y escribir” pero “enseñaba dactilografía”. ¿O era una excusa y la máquina de escribir pertenecía al señor de ideas adelantadas? Es una suposición, nada dice, y jamás lo sabremos. Pero queda dando vuelta esa insinuación en el aire al leer el texto en contexto.


Más adelante, recibe cartas (Págs. 54 y ss.) y resulta que las firmas son solo una letra, tu hermano J., el Sr. B, también F., D., L., y M., Saludos L. Cariños la Inglesita. Clarísimo que protege la identidad de los firmantes. Pero hasta este momento, no hizo lo mismo con las detenidas, todas ellas tenían nombre Berta, Isabel, Raquel, Clara, Elena, Anne, Aurora, etc… Es, cuanto menos, chocante. ¿Por qué hizo eso me preguntaba? ¿Para proteger a sus familiares y cercanos del trabajo? Podría ser, pero hay dos cuestiones, habían pasado varios años (10 u 11 años) desde que estuvo detenido hasta que publicó, y también podría haber inventado nombres. Supongamos, a la inversa ¿por qué le dio nombres a las detenidas? Son nombres comunes y corrientes, podrían ser inventados, y si no lo fueron, y alguien hiciese una super-investigación para conocer quienes eran, deberían rastrear registros si es que queda alguno, con fechas y demás concordancias. Me parece, que allí aparece otra vez esa diferenciación entre ellos o nosotros. Los de cierto status social y los de otro status social. A algunos hay que cuidarlos y a los otros no importa si se los expone. Pero solo es una suposición personal.


Pasada la mitad del libro (Págs. 60 y ss) la historia da un leve giro, y uno se pregunta ¿hay que creerle a la narradora? Si confrontamos lo que nos decía a los lectores y luego nos que nos está diciendo aquí, finalmente aparecen las palabras “tenía buenas amigas, camaradas de infortunio”. (Pág. 65)


Aunque parezca increíble, la narradora da “clase” de caridad, y refuta a la madre superiora cuando el interés de esta era una cuestión de fe (en el fondo, política), frente al comunismo ateo. (Pág. 67) En otra ocasión, luego de otra “clase”, directamente le reprocha a la madre superiora la carencia de caridad cristiana (Pág. 69). Por lo que se describe, está claro que a la madre superiora no le importaba nada ni tenía caridad, pero la narradora ¿la tenía?. Las religiosas, siempre están pintadas de autoritarias, y no me extraña, en régimen de jerarquía, tratando con personas rudas, y conociendo la historia, no faltarían algunos excesos también. Al tiempo que estaban al servicio del poder de turno, el análisis pasaría, si el tiempo que estuvieron a cargo del correccional fue positivo o si fue para peor, más allá de las formas, si las hacían rezar o lo que fuere, ¿era mejor eso o directamente una cárcel?. Hoy día ya no existen los asilos, delito igual cárcel, y por suerte tampoco existe “a disposición del poder ejecutivo” o los edictos, a lo sumo contravenciones que se pasan con multa o trabajo comunitario, aunque subsisten algunas con días de arresto, las libertades políticas se ampliaron muchísimo, pero en aquél entonces ¿el rol del asilo fue mejor que la cárcel o no?. Y algo más, el libro al venderse la primera edición, según consta en la segunda edición, fue un best-seller. Al ser de los más vendidos ¿tuvo alguna influencia concreta?. No encontré nada en la web, solo encontré un registro gráfico de lo que se tituló “Se rebelan las mujeres del Asilo San Miguel” en 1968 (Revista Careo Nº289), pero un hecho posterior y ajeno al libro. Pareciera que el libro se vendió mucho, pero no tuvo un peso en mejorar la situación de las detenidas ni mucho menos un cambio drástico en el sistema de detenidas.


Detrás de ese enrejado estaba mi prima... (…)
Era la persona que menos esperaba ver, puesto que había procurado que no se enterara de mi detención conociendo su tendencia a la angustia, que podía enfermarla de gravedad. (Págs. 84-85)
Única persona que la visita… y la descalifica.


Se había llenado prácticamente todo el Asilo con ejemplares muy repugnantes; la última hez de los bajos fondos de Buenos Aires. (…)
En la capilla sentía escalofríos cada vez que me debía sentar entre esas mujeres, temiendo el contagio de sus piojos y chinches. (Pag.s 91-92)
¿Y los valores cristianos? ¿la humildad? ¿la caridad fraterna?


La autora nos lleva a una morigerada transformación de la narradora, cuando se volvió impertinente y contestadora frente a la religiosa (Pág. 97). Luego relata un conflicto entre una prostituta y las comunistas, con los maridos de estas últimas que termina en nada, una se va (supuestamente humillada) y las otras se ponen a tejer. (Pág. 98-99). Podría verse como nimiedades, para ambos grupos, como un aire de superficialidad en sus vidas cotidianas. Llegando al final cita poetas, hasta cierto punto, levanta una frase de lucha, y al dos páginas más, antes del final, relata sobre le médico, que prácticamente fue él quien la envió presa, con una admiración, que no deja de sorprender. Con un mensaje final de tinte moral sobre la amistad, los amigos y la confianza.


Sin nada más que comentar de este libro. Solo agregar que aparecen palabras propias del lunfardo, ya en desuso, como por ejemplo: gavio, vento, gira, etc… Un libro pequeño, pero que me generó algunas chispas.



Referencias.
1. https://www.revistadeprisiones.com/wp-content/uploads/2020/12/2.-Carmen-Graciela-Rodriguez-Lopez.pdf
2. https://www.buenosaires.gob.ar/sites/gcaba/files/boletin_el_observador_26.pdf
3. https://forum.wordreference.com/threads/responder-a-una-pregunta-con-otra-pregunta-denominaci%C3%B3n.2699109/
4. Sarrabayrouse, Eugenio C. El derecho penal del primer peronismo y los fusilamientos de junio de 1956. Revista de historia del derecho. 2015. Versión On-line.

domingo, 6 de junio de 2021

Soberbias argentinas.


Ficha técnica:
Título: Soberbias argentinas. Miradas a un país ciclotímico. (1990-2004)
Autora: Manuela Fingueret.
Editorial: Emecé.
www.editorialplaneta.com.ar
Año: 2005.
Páginas: 176.
Imagen de cubierta: Juan Vera.
Foto de autor: Alejandra López.

Reseña:
Estos textos aquí reunidos fueron escritos con el afán de dejar un registro de los años noventa, una década crucial en la Argentina. Casi como si hablara en voz alta y compartiendo con un lector-observador una mirada crítica y reflexiva, Manuela Fingueret intenta comprender cómo de la fiesta menemista se desembocó en el temblaredal delarruista, cómo se pasó de la exaltación a la depresión, de la fantasía del Primer mundo al abismo de la disolución, del individualismo a ultranza a la reconstrucción de lazos solidarios; y cómo esta percepción de la realidad puede ser desvirtuada por el espacio cada vez más omnipresente de los medios de comunicación.
Manuela Fingueret hace honor a su agudeza para reflexión y la ironía y traza un breviario en el que consigna estos cambios profundos; los usos y costumbres en la vida pública y en la privada, y lo que subyace y trasciende décadas y personajes, los vicios y virtudes, “las soberbias argentinas” que nos distinguieron porque así como nos encumbran también nos derrotan.
“Soy poeta y narradora, por eso no hay ninguna pretensión de incursionar en el ensayo, más bien todo lo contrario, trato de buscar distintos modos de expresar a veces en los detalles, esas palabras que estallen a contramano de la sonrisa fácil, la circunspección académica, el dolor masoquista, la caricia obsecuente o la voz melosa.”

Autora:
Manuela Fingueret (1945-2013) nació en Buenos Aires, Argentina. Escritora, periodista y gestora cultural.
Ha publicado siete libros de poesía –entre ellos, Esquina (2001)–, dos recopilaciones de ensayos, cuentos para chicos (en colaboración) y una novela Hija del silencio (Planeta, 1999). Como periodista dirigió publicaciones y una FM; condujo programas de radio y televisión y actualmente colabora en distintos medios del país y del exterior. Fue Directora General de Bibliotecas Públicas de Buenos Aires (2000 y 2003) y Coordinadora del Comité Científico para la Reedición de las Obras Completas de Domingo F. Sarmiento (2000-2004). Desde 2004 es Coordinadora General de los Programas Casa del Escritor de la Secretaría de Cultura del Gobierno de Buenos Aires. Asesora en temas de cultura y gestión en ámbitos públicos y privados. (Tomado de la solapa del libro).


Este libro lo compré casi de lástima, no me llamaba mucho la atención, estaba ubicado en una mesa de los más baratijas en una librería de saldos sobre la calle Corrientes, la tapa tampoco me decía mucho, remite a uno de los períodos más complicados de crisis económica y social que vivió el país. No conocía a la autora. Pero como la mirada estaba puesta en los argentinos, un día decidí comprarlo. Realmente no costaba nada, en casi todas las librería suele haber un grupo de libros que prácticamente son de descarte remate, los ponen a la venta a precios muy económicos, y la verdad que casi nunca veo gente siquiera mirándolos, muy pocos, como mi caso, supongo que el precio en estos casos va en relación con el rechazo de los compradores. La editorial es buena, y la edición está bien cuidada.

El libro está catalogado como ensayo, y realmente es un ensayo, la autora se expresa sobre un tema, y el tema es el contexto histórico argentinos comprendido entre los años 1990 y 2004, a pesar de ello, en el prólogo, la autora reniega de esta catalogación como ensayo diciendo Soy poeta y narradora, por eso no hay ninguna pretensión de incursionar en el ensayo, más bien todo lo contrario… y define lo publicado como un breviario de sensaciones.

La obra está compuesta de muchos textos cortos, Solo algunos (muy pocos) de estos textos han sido publicados en el desaparecido diario Perfil y en Clarin. La mayoría esperó el momento de emerger del lugar inanimado de la computadora al que los fui confinando durante estos años… Esto es importante saberlo, porque si uno lee la entrada en Wikipedia de la biografía de la autora, (1) verá que encontrará un error, allí se afirma (fecha junio-2021) lo siguiente “recopilación de textos publicados en el diario Perfil y otros medios, entre 1990 y 2004” lo cual es erróneo, ya que como lo afirma la misma autora en el libro, “Solo algunos (muy pocos)” fueron los publicados en Perfil y Clarin, y no “en otros medios”.

La autora se consideraba a sí misma una kirchnerista crítica (2) y esto lo deja ver en el libro. ¿Qué es ser kirchnerista crítica? Pareciera que el agregado de crítico/a es un plus diferenciador. Visto desde la distancia, si quitamos el crítico/a solo queda kirchnerista. Y eso es lo que se ve, porque hubo un lapso temporal de tiempo, de más de dos períodos gobierno kirchnerista y no hubo otro libro de esta índole como el que cuestiona el período menemista-delaurrista, entonces acudo a lo que ella misma escribe en su interior, y menciona el caso de Lanata al que describe como periodista que hizo escuela de la investigación y la denuncia y ahora confrontamos al mismo Lanata con la realidad y vemos que no dejó de investigar/denunciar lo mismo estando el menemismo, el delaurrismo o el kircherismo, a partir de aquí hago la analogía con la autora, y solo vemos un libro Soberbias argentinas referido al menemismo y ningún libro referido al período kirchnerista, entonces surge la pregunta ¿dónde quedó lo “crítico”? Esto tiene que ver con algunos contenidos que vamos a encontrar dentro del texto, que no detallaré ahora, pero del tipo “esto pasaba antes y también pasa ahora” o “en esto otro hubo una continuidad” o “esto se agravó con el período siguiente”. Es decir, el hecho de encasillarse, por más adjetivo que sumen, solo sirve para excluir, para tomar “partido”, para asumir una mirada, y parte de esa mirada se expresa en el libro. Por eso mismo no es casual, que el libro aparece condenatorio de la década del ´90 y sus peores efectos con la explosión del 2001, pero cierra en 2004, no fue azar, desde 2003 en adelante irrumpe el kirchnerismo, y no se produjo una transformación radical donde todo lo condenado como malo en el libro, mucho de ello pasó a ser suplantado por algo igual o peor, pero esto no lo vemos, al menos en boca de la autora, ya que no escribió un nuevo libro con un análisis crítico de este nuevo período. Tampoco debía hacerlo, hubo otros autores y autoras que sí lo hicieron, el tema pasa porque reivindica una figura y ciertos valores que deberían seguir una línea y no una ruptura.

El libro es de lectura rápida y fácil. Y es un libro pesimista. Son un conjunto de reflexiones personales de todo lo que la autora ve, o vio mal, en el período 1990-2004. Lamentablemente, es una visión parcializada de una historia, pareciera que no hubo nada bueno, pero… si lo hubo, fue todo muy superficial, frívolo, para unos pocos, y nada más. La realidad es que no, no fue así, todo tan siniestro y nefasto, el país continuó funcionando, y un ejercicio más elaborado hubiese podido descubrir cosas buenas. Capacidad no le faltaba, fue deliberado pintar en todo lo malo de la época. No está mal, es una decisión, y como lector, uno se da cuenta. ¿Cómo afrontar la lectura de este libro? Un camino es hacer una lectura rápida, con conclusión “sí, todo fue terriblemente malo, pero ya pasó” y listo, el camino fácil. Yo busqué hacer una lectura un poquito más completa, que genere algo, mínimo, pero algo al fin. Lo compré hace unos 6 o 7 años atrás, pero quedó estacionado en la biblioteca hasta este momento que lo leí. Desde que fue publicado, han pasado unos 16 años, es decir, casi el mismo período que pasó desde 1990 a 2004, y de estos 16 años, 10 fueron gobernados por el kirchnerismo, 10 si no contamos los últimos 2 ¿pero quién quitaría estos 2 últimos, como no kirchneristas?. La idea que me propuse, en líneas generales fue leerlo, e ir relacionando lo expuesto con la realidad continuada de estos últimos 16 años, realizar una especie de comparativa entre estos dos períodos, buscando analogía, cambios, transformaciones, semejanzas, diferencias, etc… Uno de los posibles rumbos de lectura que me propuse, además de los comentarios personales que siempre hago luego de leer un libro.   

En principio, el libro es una sumatoria de impresiones de la autora, de las cuales es muy difícil no coincidir en muchas de ellas, por lo menos a mí me pasó eso, me identifico con muchos de los pareceres allí vertidos. Porque en definitiva, en el fondo hay valores de lo que está bien y lo que está mal, el tema pasa que son generalidades, y es difícil ver donde está línea demarcatoria, a partir de cuando una conducta o un proceder está bien o está mal. Por eso, en estos casos, una generalización sirve, funciona bien, pero no dice mucho, por eso es un ensayo. En otros aspectos, claramente ideológicos no comparto nada o casi nada, sobre todo cuando refiere a los setenta, pero volvemos a lo mismo, desde la mirada de la autora, mucho de lo sucedido en los setenta está bien, pero desde la mirada actual, a muchas personas le puede parecer mal. Muchas de las soberbias argentinas, que las pienso y las identifico como lo que está mal entre los argentinos, le terminan cayendo a la autora misma, que mucho de los planteos que hace caen en lo soberbio.

El texto menciona muchos autores de renombre, pero en contexto de impresiones simples y genéricas. Refiere unas cuantas citas, pero… ¿coinciden con lo que plantea?, algunas de ellas parecen descolgadas o forzadas.


 

El capítulo Ser o no ser informático, pareciera renegar de las nuevas tecnologías, en este caso la informática. Neoludismo. Nada nuevo, los ludistas en el siglo XIX atacaron las nuevas máquinas industriales. Están lo que se oponen al consumismo. Hace unos dos o tres años, los taxistas que se oponían a uber, cabify y otras apps. Hace unos meses surgieron los anti-vacunas covid. Pero la realidad, es que la informática está presente, llegó y no parece ser pasajera, sino que se quedará en nuestras vidas y cada vez más ensimismada.

 

El capítulo Todo sea por papá y mamá, me dejó una sensación como algo de resentimiento. Una generalidad que no representa un todo. Comienza con un “Nacieron de una mamá profesional y psicoanalizada…(pág. 23) ¿Era necesario el psicoanalizada? ¿A qué chicos se refiere? ¿A los que nacieron en 1990? ¿o a los que nacieron en 1980? ¿o a los que nacieron en 1970? Porque en 14 años (período 1990-2004) no da el tiempo para todo lo que describe en ese capítulo.

 

En el capítulo Desnudarse en veinte pulgadas, realiza una crítica a los talk shows y la tv basura, lo cual quedó en un pasado revivido todo el tiempo con los reality, pero mejorado y superado por las redes sociales, los canales de videos, y la propia figura del usuario anónimo. Dice algo casi al finalizar el capítulo que es lo siguiente “A lo mejor, estos programas son un modo directo de avance sobre nuestras mentes con armas más eficaces que la bomba de neutrones (pág. 32) No habría un error en la proyección pero sí tal vez en el hecho, no serían los talk shows y la tv basura, sino algo llamado algoritmos que funcionan sin que los veamos y actúan sobre nuestras mentes, muy utilizados en las redes sociales (y la www en general), esto se ve y se explica en el documental llamado El dilema de las redes sociales. (2020).

 

El capítulo Con sello nacional finaliza con un “Como no hemos aprendido a poner límites a tiempo, encandilados por viajes, celulares, dólares y otros entretenidos juguetes del primer mundo con que nos ilusionaron, y que compramos con la conciencia a plazo fijo, nos aguardan tiempos de intemperie(pág. 48) Desubicado, relacionar celulares, viajes y dólares con la violencia, está fuera de lugar. “…entretenidos juguetes del primer mundo con que nos ilusionaron” ¿cuál sería el problema? ¿quién nos ilusionó? ¿era más apropiado el modelo cubano con comida racionada, autos de los ´50 y sin celulares? ¿acaso esto cambió con el período kirchnerista al que adhirió la autora? De yapa, para quien haya leído el capítulo, el kirchnerismo en sus banderas, entre las cinco o seis figuras que reivindicaba, colocaba la figura de Rosas. Es una reflexión bastante cruel, tener a la gente encerrada, sin posibilidad de conocer otras realidades del mundo, desconectada, sin información, es decir sin celulares, y sin dólares, donde el peso inflacionario no tiene valor, y sumamos “otros entretenidos juguetes del primer mundo” ¿es lo correcto? ¿no debemos apuntar a ser como los países del primer mundo? ¿mejor quedarnos con lo peorcito del mundo?
 
 

Los capítulos El oscuro iceberg (pág. 52) y Vaciados y viciados (pág. 54) resultan interesantes como para ahondar en ellos, coincido con ese modo de ver.

 

El capítulo Sensibilidad asordinada cierra con dos preguntas “¿Cómo sería recuperar esa impronta de la pasión que nos fuimos arrebatando y que estimulaba situaciones perturbadoras? O dicho de otro modo, ¿cómo hacer  que ciertas experiencias reingresen a nuestra cotidianeidad para desandar un camino en el que tomamos atajos equivocados?” ¡qué estimulaba sensaciones perturbadoras! Y esto parecía ser el camino correcto, en la mirada de la autora. La pregunta final es excluyente, quien es quien para determinar “los caminos con atajos equivocados”, esa pregunta excluye nuevas sensibilidades, y tal vez, sensibilidades no perturbadoras. Vuelve con el tema de los setenta, una pregunta que infiere un razonamiento ultraconservador del tiempo “todo tiempo pasado fue mejor”, con el plus que se saltea la década del ochenta. Pareciera que el modelo a seguir, después del “atajo equivocado 1990-2004” con “presente confuso”, es regresar a 1970. Es lo que se conoce como atavismo (Conjunto de ideas o formas de comportamiento propias del pasado.). La realidad socio-cultural cambió, es el camino que siguen todas las realidades socio-culturales, es consecuencia del dinamismo de las sociedades.

 

En el capítulo Hormonas y neuronas, escribe “No se escuchan voces de las feministas combativas ni de las esclarecidas mujeres de la política ni de las entusiastas esposas de gobernadores ni de las damas de caridad ni de las desprejuiciadas mujeres de la noche ni de las encumbradas intelectuales, ni siquiera de la liga de defensa de las amas de casa. Tampoco declaraciones indignadas de los que cuidan las buenas  costumbres…(pág. 81) En este capítulo, luego divaga con acontecimientos decadentes del mundo, ya a nivel internacional, y el rol de la mujer, pero, volviendo al párrafo ¿es tan así como lo describe? ¿Feministas combativas? Habría que preguntarle a las feministas de las agrupaciones de izquierda si estuvieron vigente o no durante aquellos años, ¿las esclarecidas mujeres de la política? Se me ocurre pensar en unos cuantos casos de cierta relevancia, por ejemplo, una fuerza minoritaria de izquierda que en 2001 llegó con una diputada al Congreso (y luego nunca más hasta estos días), o una senadora que luego llegó a presidenta, o podría mencionar algunas intelectuales aún vigentes…
En estos días que circulan chistes varios acerca de las mujeres y el uso que le damos a las neuronas, sería buenos reconocer esas neuronas que nos distinguen, las del afecto y la solidaridad (pág. 83) Esta situación cambió bastante, ya no se escuchan chistes machistas o misóginos o discriminadores en los medios de comunicación, nunca falta algún desubicado, es más hasta han premiado en muchas ocasiones a discriminadores del ayer. En algunos casos, se exponen al escarnio público, en otro se judicializan, muchos medios contratan especialistas que revisan las cuestiones de género antes de lanzarse al mundo de la gráfica o la televisión. Pero esto viró, en cierta medida, a las redes sociales. En muchos grupos, se reparten chistes incorrectos, aunque cada vez menos, en muchos casos, los que reparten los chistes machistas o misóginos ni siquiera comprenden el sentido del chiste, porque la ignorancia tampoco se reconoce como cualidad del sujeto que la porta (y son muchos). Ahora en la materia sí que hubo “avances”, hasta existe un ministerio de la mujer y cuestiones de género, ley de cupos, etc… pero hay problemas graves que aún no han terminado, ni disminuidos, los femicidios, las violaciones de restricciones, la falta de traspaso de alimentos, etc… Más que “solidaridad” ahora hay una palabra que se hacen eco muchas mujeres, que proviene del feminismo, al menos quienes la imponen en los medios, que es la palabra “sororidad” pero en los hechos, es una idealización que no se visualiza al confrontar dichos con hechos. Pero volviendo a la cita “En estos días que circulan chistes varios acerca de las mujeres” ¿esto era lo más relevante en cuestiones de género como para cuestionar en 2004? Es la pregunta que me hago.

 

En el capítulo Yo simulo, tú simulas, él simula, la autora escribe “Por eso a la hora de los nombramientos, el amigo que se quedó con la embajada, el diputado que no ascendió a los grupos claves de poder (energía, transporte, asuntos constitucionales, etc.) el extrapartidario que avaló al triunfador o el que demuestra escalafón partidario será el experto al frente de teatros, bibliotecas, museos o la ópera con casilleros de avance y retroceso como en el juego de la oca. (pág. 84). En este caso, coincido en el diagnóstico, es una miseria que nos aqueja como país, no ha cambiado, o si lo hizo fue gatopardismo, no han intención de modificar nada, y sigue todo igual, durante el período de 1990-2004 y también desde 2004 hasta le presente, cambiaron gobiernos y pero la estructura manifiesta del amiguismo, y peor, el nepotismo, continua vigente.

 

En el capítulo Periodismo S.A. es otro reflejo de la triste realidad, todo sigue igual a mi parecer, coincido con lo que dice, y es muy vergonzoso. Pero ahora ha evolucionado, la grieta setentista, ha cruzado por los medios, hay bandos de periodistas, pero hay más cantidad, más expresiones, con el mismo proceder, pero diversificado, además se suman los medios virtuales que le han quitado rating a los televisivos, y también se suman al combo, las fake news.

 

En el capítulo Privilegios de la intelligentzia cita como reflexión positiva a Habermas (pág. 90) pero en el capítulo siguiente La TV simulada cita a Jean Baudrillard (pág. 92) como reflexión en tono pesimista.
Una realidad que no tiene ni un poquito de ese glamour con el que invitan a soñar a los televidentes.(pág. 94) Ese glamour con el que sueñan los televidentes, ahora se hizo internacional, con una Reina y un Papa, no solo siguen igual sino que empeoró. Tal vez la figura del “televidente” se redujo, pero aumentó la del “usuario” en época de interconectividad masiva por internet con app que estilizan la propia figura, ya muchos sueñen con su propia imagen bajo los efectos delos miles de filtros que se aplican para crear su imagen ideal.

 

En el capítulo Desalambrar el alma escribe “Todos ellos intentan revertir esta cultura de la desesperación a través de una democracia que propicie contenido humano a la República.(pág. 100) Eso resultó ser todo parte de una puesta en escena, una gran mentira, no pasó así. La cultura de la sospecha y la desesperación continúa. Y “todos ellos” ¿qué “contenido humano” a un país con 50% o 60% de pobreza?. La “inoperancia”, el “clientelismo” y el “cinismo” continuaron y se potenciaron, igual que la “corrupción” sin límites. La autora cierra fácil con un abstracto “territorio del alma”, entonces podemos hablar de un “imaginario”, pro cuando bajamos a la realidad, vemos la ausencia, el silencio y la complicidad del “todos ellos”.
 
 

En el capítulo El cuerpo en suspensión, escribe “como ese beso que lograba exaltar nuestro imaginario adolescente en las novelitas de Corin Tellado o de Carlos Santander”.(pág. 113) (4)(5) El punto es la palabra “novelitas”, la utilización del disminutivo para rebajar, o de manera peyorativa, ¿cuánto hay de soberbia en ello? Porque se trataba de escritores populares, con éxito (pasajero o no), con muchas ventas, con un público variopinto, ¿es que merecen el disminutivo?, ellos escriben “novelitas” en tanto que el resto delos autores mencionados en el capítulo escriben “novelas” o la obra que fuere. Esto del ninguneo viene a cuento, ya que en el capítulo que sigue reniega de quienes ningunean la literatura infantil.

 

En el capítulo Vivita pero coleando, escribe “Considerada durante bastante tiempo el “patio de atrás de la literatura”, la narrativa infantil” y “esto sucede porque  la literatura infantil es ignorada, al igual que sus autores, pues se la considera una subgénero”.(pág. 117) ¿Está mal que se tilde de subgénero a la literatura infantil o que directamente se la ignore? Pero tildar de novelitas a las novelas románticas ¿está bien?. Cierra el capítulo con un “En fin, sin escuelas con maestros aptos y formados para tal fin, sin padres interesados en leer más que el bestseller de moda(pág. 117) ¿qué tendría de malo leer el bestseller de moda? Al menos leen algo, otra vez aparece el ninguneo hacia los lectores del bestseller de moda, menos mal que todavía el leer es una actividad libre. No obstante hay que saber que distintas encuestas culturales, a lo largo de diferentes años, 2012(6), 2014(7), 2017(8) posicionan a Argentina como el país latinoamericano donde más se lee, y no creo, que solo se trate de la lectura de bestseller de moda. Claro que estas estadísticas más contemporáneas y no del período de 1990-2004, pero las preguntas son ¿hubo estadísticas de lectores argentinos en ese período? ¿de repente surgió un país de lectores o se fue formando con el tiempo? ¿Desde cuándo viene la cultura de la lectura en Argentina? Los hábitos de lectura, las preferencias, van cambiando con el tiempo, tal vez hubo un período de bestseller de moda, que en realidad siempre hubo bestseller de moda, por definición, siempre que salen lanzamientos, uno o algunos de ellos, se disparan en el ventas y esto estos son los más vendidos. Tiene cierta lógica, de allí a reducir los padres de los niños solo leen el bestseller de moda es un poco exagerado.

 

En el capítulo El analfabetismo de la modernidad, escribe “Este presente con menos lectores interesados en lo literario, hay responsables visibles y encubiertos. Cuando editoriales importantes publican sólo a quienes le garantizan ganancias considerables; cuando el chisme suplanta a la historia; cuando cierta crítica unge a escritores intocables y se recomiendan libros mediocres de los amigos; cuando los maestros huyen de la literatura antes que sus alumnos; cuando la universidad se empecina en cánones de capilla; cuando algunos intelectuales admonizan desde un púlpito para gozar de la plusvalía del escritor comprometido, ¿cómo devolverle al libro su sentido?, ¿cómo estimular una lectura que conjugue la banalización estructural?(pág. 126) No sé si es tan así, o si fue así en el período referido por la autora, pero, hay quienes ven en la modernidad un camino de transición, más que nada por la introducción de las nuevas tecnologías. “Y se recomiendan libros mediocres de los amigos” hay cierto sesgo de autoridad en esa frase. Luego agrega “En tiempos de confusión conceptual y de trivialidad organizada, a lo mejor desde los pequeños espacios cotidianos se puede redescubrir un sutil y afable vínculo con lo literario. Saber leer no basta, manejar una computadora no es suficiente. Las especialidades no garantizan conceptos. Sin una lectura crítica, sin un lector que se deslice por las telarañas de otros saberes, estamos a merced de la información que ha jibarizado la sensibilidad. Es el analfabetismo de la modernidad.(pág. 127) En parte estoy de acuerdo, pero ese analfabetismo ¿no existió siempre? Las redes sociales suplantaron el chisme verbal, las fake news se esparcieron tanto como consecuencia de la “democratización” de la información, tal vez antes existía pero no era visible, por muchos factores que ahora con la interconectividad se hacen más palpable. “Tenemos que enseñar a leer, tenemos que enseñar a releer, y tenemos que enseñar a conjugar, a unir los conocimientos.(pág. 127) De acuerdo. ¿Quién no?.

 

En el capítulo De la M a la K, no lo dice explícitamente, pero implícitamente se traduce como de Menem a Kirchner. Es un elogio al kirchnerismo, la toma de partido por la política del momento expresada con la timidez de una letra. Supuestamente, según dice la autora, se esperaba “abastecerse de ideas con contenido real”, yo creo que eso no pasó, la Argentina continuó funcionando, el país, con altos y bajos continuó su camino y hubo un crecimiento como siempre los hubo, pero en la política siguió la mediocridad, claro que es  mi opinión, cada quien tendrá la suya, con cifras que llegaron al de 50% de pobreza y una inflación que no encontró techo, durante los años siguientes, algunos todavía ven crecimiento y progreso. “Del hombre de Neandertal que todo lo devoraba (pág. 161) Acaso los años siguientes, el país de los subsidios, los planes, los sobreprecios, la corrupción ¿no eran propios de un “devorador”? “El señor K conquistó con prisa, pocas palabras y algunos hechos importantes un lugar de privilegio que él mismo no imaginaba (pág. 161) ¿que él mismo no imaginaba? Cada quien saque su conclusión, a mí parecer, esta inclusión llena de obsecuencia, borra con el codo mucho de lo antes dicho para el período 1990-2004, es cuando se deja el lugar de la crítica para pasar al lugar de aplaudidor.

 

En el capítulo La intrascendencia duele, arremete contra un grupo de escritores/autores en principio para luego ir en contra de parte de la literatura argentina “lo que ha contribuido a exponer parte de la literatura argentina de estos años en los anaqueles del aburrimiento o entre las ofertas de lo insustancial (pág. 136) Dice el refrán No escupas hacia arriba que te puede caer a vos, y puede que aquí se dé este caso, este mismo libro lo encontré el fondo, en la caja de las ofertas con lo insustancial. Libros que no ofrecen demasiado, que no lee casi nadie, y van quedando ni siquiera en las mesas de ofertas, sino en las ofertas de las ofertas, casi a precio irrisorio.

 

En el capítulo Walsh en presente, cuestiona al conjunto de la gente que no acude a marchar a la Plaza de Mayo a conmemorar el aniversario del Golpe (pág. 137) como si esas marchas fueran obligatorias para la ciudadanía, como si no están impregnadas de ideología donde cada grupo lleva su bandera, etc… Esto le sirve de introducción para reivindicar a Walsh, al cual “olvida” señalar que participa en una agrupación armada durante un gobierno democrático, o salvo que uno tenga que descifrarlo cuando se refiere a él como un militante y figura contradictoria. (pág. 138-139). Pero este capítulo tiene otro párrafo interesante cuando dice “la hipocresía que se demuestra al no asumir las propias iniquidades, con la que colaboramos desde nuestro mundillo cultural: vergonzosas entregas de premios y subsidios, críticas inmerecidas a gente sin talento, participación en jurados de concursos digitados y comentarios obsecuentes sobre editoriales, pintores o músicos (siempre los mismos) que disfrutan de distintas prebendas(pág. 138) Aquí tengo que hacer dos comentarios, una primera pregunta relacionada con el comienzo de este capítulo, ¿en las marchas de Plaza de Mayo, aquellos actos fastuosos que se sucedieron año tras año, corre esa crítica?, el segundo comentario viene a cuenta de leer la biografía de la autora en Wikipedia, allí dice “Entre 2004 y 2005 fue jurado de IncuBA (pymes literarias), del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Otorgó los subsidios del Fondo de Cultura Buenos Aires (en letras, periodismo y literatura). (8) ¿En qué quedamos? ¿otorgar subsidios está bien o está mal? ¿o depende quien lo otorga y como los otorga?, claro que si nos apegamos a la reflexión de la autora, una generalidad que se aplica a todos “vergonzosas entregas de premios y subsidios” entonces está mal, salvo que solo hayan sido vergonzosas en el período de 1990-2004 y luego ya no.

 

En el capítulo Mundillo autista se remonta a los años setenta y allí se queda estancada, supuestamente los jóvenes de los años setenta debatían todo, con argumentos, esa actividad era “la polémica”, que supuestamente es “algo que se perdió”. Pero ¿es tan así?. En un momento dice “ensañarse con el colega que apoya a determinado partido como si fuera un pecado jugarse por un acreencia en democracia”. Todo es crítica en base a esos polemistas de primera de la década del setenta. Y como las reflexiones refieren al período 1990-2004 ¿me pregunto en qué lugar habrá quedado la década del ´80? ¿fue el momento de la transición a la desaparición de la discusión? ¿o fue una planicie que ni fu ni fa? Como fuere, no importa, lo relevante me parece que es de destacar que esos tiempos de las opiniones filosas y esa práctica de la discusión acalorada (pág. 140) comprendió la década más salvaje y violenta que vivió el país. Las décadas que siguieron, “sin esas discusiones de los setentas” no fueron de violencia y muerte ¿habrá algún punto de unión de lo uno con lo otro?.
 

 

El libro contiene 51 capítulos (o reflexiones), de las cuales solo hice referencias a algunos de ellos, poco más de quince, sin ser obsecuente con ninguna de ellas, aunque con varias coincido en la manera de ver. Hay un ataque cuestionamiento sistemático al rol de los medios de comunicación y a los comunicadores y formadores de opinión. Después de todo, son visibles, están presentes y además conforman el cuarto poder. Coincido bastante en ese aspecto. También hace lo mismo con los libros, autores y editoriales, que es el rubro donde se mueve la autora, por tanto lo conoce. También hay bastante referido a la situación de la mujer y cuestiones de género, tema muy vigente hoy día. Cierra el texto con una poesía.


 

Referencias.
1. https://es.wikipedia.org/wiki/Manuela_Fingueret (visitado junio-2021)
2. https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/202088-60301-2012-08-29.html
3. https://es.wikipedia.org/wiki/Cor%C3%ADn_Tellado
4. https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Lozano_Rico
5. https://www.iprofesional.com/actualidad/135301-la-cultura-festeja-argentina-encabeza-el-ranking-de-paises-mas-lectores-de-latinoamerica
6. https://soybibliotecario.blogspot.com/2014/05/argentina-pais-latinoamericano-mas-lee.html
7. https://www.telam.com.ar/notas/201703/183834-encuesta-argentina-lee-mas-libros-alemania-francia.html
8. Id. 1.