Caminar por la Ciudad de Buenos Aires tiene un doble componente: es una excelente actividad aeróbica y, al mismo tiempo, una invitación a la contemplación. Recientemente salí a recorrer las calles y espacios verdes del barrio de Palermo, en un circuito que combinó naturaleza, detalles urbanos y un pequeño recordatorio de que la ciudad siempre está viva y en constante movimiento.
El trayecto: un circuito de retorno
El recorrido fue un circuito cerrado con inicio y fin en el cruce de calles Güemes y Thames.
El trazado me llevó a cruzar las vías por la calle Paraguay, bajar por Av. Juan B. Justo y Av. Int. Bullrich, para conectar luego con Av. Dorrego. Crucé por la plaza República de Haití y sumé un ida y vuelta por el Puente Peatonal Dorrego, con un breve parate en la posta de calistenia.
El retome fue por Av. Figueroa Alcorta, donde ingresé por un nuevo camino que están terminando de remodelar (al día de hoy, mayo de 2026, figura sin nombre en los mapas web). Tras pasar una rotonda, conecté con Av. Belisario Roldán, Av. Casares y, finalmente, Av. Sarmiento para cerrar el circuito.
La mirada simbólica: Desde lo físico, fue un estímulo aeróbico moderado. Desde lo simbólico, el circuito cerrado funciona como una figura de retorno: caminar para volver al punto de partida, pero transformado por la experiencia del trayecto. Una práctica meditativa en movimiento.
Análisis del rendimiento (LISS en estado puro)
Las cifras de la caminata reflejan una actividad de baja intensidad (Low Intensity Steady State o LISS), ideal para la salud cardiovascular y la claridad mental:
• Ritmo estable: Las vueltas mostraron una constancia notable, manteniendo una velocidad de entre 4,6 y 5,5 km/h. Una marcha recreativa, constante y sin pausas largas.Observaciones por el camino: ojos de caminante
• Distribución horaria: La mayor parte de los pasos se concentraron por la tarde, aprovechando la luz suave y la temperatura moderada del otoño en Palermo.
• Desnivel mínimo: Con apenas 27–41 metros de desnivel (típico del terreno plano del Parque Tres de Febrero), el circuito favoreció la regularidad del paso y una excelente recuperación activa.
Lo lindo de bajar el ritmo es que empezás a notar cosas. Estas fueron las postales de mi recorrido:
Joyas sobre ruedas: del clásico al moderno
• Peugeot 504 (oro/mostaza): Una unidad de la primera época (fines de los 70 o principios de los 80), reconocible por sus manijas embutidas y la trompa clásica. Lleva el emblema "504" en el capot con el orgullo de los clásicos que resisten el tiempo.Botánica urbana y la revolución del ADN
• Peugeot RCZ (negro): En la otra vereda del diseño, este deportivo destaca por sus arcos plateados laterales y su techo de double bubble (doble burbuja), un guiño aerodinámico a los diseños clásicos de Zagato que optimiza el flujo de aire.
Me crucé con una alfombra de Rocío o Escarcha (conocida históricamente como Aptenia cordifolia). Es una suculenta rastrera sudafricana hiperresistente, con hojas carnosas en forma de corazón y flores fucsia tipo "margarita" que solo se abren a pleno sol.
Dato curioso: Los botánicos la rebautizaron recientemente como Mesembryanthemum cordifolium. Este cambio no se debió a su aspecto, sino a una revolución silenciosa: el análisis de ADN. Hoy, en la ciencia, la genética manda sobre la apariencia.
Un homenaje a Van Halen en Palermo
Frente a un local gastronómico me topé con un instrumento giratorio gigante. No era un decorado cualquiera: era una réplica de la "Frankenstrat", la icónica guitarra que Eddie Van Halen construyó él mismo a finales de los 70 combinando un cuerpo Fender con micrófonos Gibson. Su famoso patrón de rayas rojas, blancas y negras nació de forma puramente artesanal con cinta de embalar y capas de pintura.
Contrastes del parque: entre el descarte y la supervivencia
• Mobiliario y detalles: El paisaje me regaló imágenes variadas: un grupo de rollers pasando a toda velocidad, la vista lejana de los murales del antiguo Velódromo Municipal, antiguos bolardos de madera retirados y alineados como troncos caídos, y un rústico "asiento con tronco" mimetizado con el entorno.
• El drama de los árboles: Observé montículos y ondulaciones artificiales en el terreno. Alrededor de árboles antiguos dejaron pozos circulares (llamados cajetes). Es una medida de emergencia para que las raíces "respiren" y reciban agua de lluvia frente a las obras del entorno, pero a la larga genera compactación del suelo y un perjudicial "efecto piscina".
El test de los 30 segundos: parada en la posta de calistenia
Al ver la posta vacía, recordé de un reel de salud que aseguraba que ser capaz de quedarse colgado por 30 segundos es un gran indicador de salud funcional.
Hice un primer intento calculando el tiempo mentalmente. Ya cansado, hice un segundo intento cronometrado y llegué a los 25 segundos. Me faltaron 5 para la meta, así que tendré que volver.
El dead hang (o colgado pasivo) es un ejercicio ancestral excelente por tres motivos:
1. Descompresión espinal: Dejás que la gravedad actúe a tu favor relajando el cuerpo de la pelvis para abajo.Tip de caminante: Funciona mejor por frecuencia que por volumen. Es preferible colgarse 2 o 3 veces por semana durante 30 segundos usando las estructuras de la ciudad, que intentar batir un récord un solo día.
2. Fuerza de agarre (Grip Strength): Un marcador clave vinculado a la longevidad.
3. Salud del hombro: Abre el espacio subacromial y estira el pectoral menor, previniendo pinzamientos.
El Planetario y un encuentro con la Garcita Blanca
Uno de los momentos más fotogénicos ocurrió al acercarme al agua. La superficie actuaba como un espejo perfecto, duplicando la vegetación, el cielo y la inconfundible cúpula del Planetario Galileo Galilei recortándose al fondo. Con los tonos dorados y ocres del otoño y el sol ocultándose en el horizonte, la atmósfera era de absoluta tranquilidad.
Allí, caminado con sigilo sobre las piedras de la orilla, me encontré con una Garcita Blanca (Egretta thula).
A diferencia de la garza blanca grande, esta es más compacta, tiene un pico esbelto completamente negro y un detalle espectacular si mirás con atención el agua clara: tiene "patas con guantes" (patas negras pero dedos de un color amarillo vivo). Estaba en plena actitud de caza, moviéndose milimétricamente para sorprender a algún pequeño pez.
Cierre con sirenas
El final del recorrido abandonó la paz zen de la reserva y me devolvió la adrenalina de la Reina del Plata. Desde lejos empecé a ver las luces de un patrullero junto a un principio de incendio (no llegué a distinguir si era un contenedor de basura, un auto o una moto). A los pocos metros, el camión de los Bomberos Voluntarios pasó tocando sirena para acudir al incidente.
Palermo en estado puro: naturaleza, deporte, historia, diseño y, sobre el final, la chispa impredecible de la gran ciudad.
Track del recorrido en Wikiloc: https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/caminata-por-palermo-caba-garcita-blanca-bomberos-265445425




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