Mostrando las entradas con la etiqueta religión. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta religión. Mostrar todas las entradas

miércoles, 17 de febrero de 2021

La gran mentira.



Ficha Técnica.
Título: La gran mentira.
Título original: The Lost.
Autora: Michelle Hancock.
Editorial: La Factoría de Ideas.
Url: https://www.lafactoriadeideas.es
Edición: 2014 Primera Edición.
Traducción: Jaime Valero Martínez.
Páginas: 280.
Ilustración de portada: Heisenbad Studios.


Sinopsis:
¿Si tuvieras pruebas irrefutables de que Jesucristo hubiera formado parte un complejo engaño, las destruirías? ¿Dejarías que ellas te destruyan a tí?

El vagabundo Guy Daniels se despierta en el hospital tras un aparente intento de suicidio. En dos años, ha pasado de ser un brillante especialista en lenguas muertas a un alcohólico sin motivos para vivir. La apatía del joven tiene su fuente en un manuscrito hebreo que tradujo para Pia Cecilio, una rica heredera numeraria del Opus Dei. ¿Qué pudo encontrar Daniels en esos pergaminos para provocar su pérdida de fe? Pia lo desconoce, pero está dispuesta a averiguarlo, y por eso ha puesto todos los medios a su alcance para encontrarlo. Y es que lo que trata de esconder el lingüista son las palabras perdidas de Jesús, unas revelaciones tan inesperadas que podrían poner el mundo, literalmente, del revés.


Autora:
Sirvió en el Cuerpo de Paz entre 1997 y 1999, y dio clases de inglés a del país centroasiático de Turkmenistán. Se licenció en literatura inglesa, se especializó en filosofía en la Escuela de Idaho y tiene un máster en Educación por la Universidad de Misisipi. Tras terminar sus estudios, Hancock cursó interpretación en la Academia Americana de Arte Dramático de Nueva York. Actualmente trabaja como consultora docente en el programa de escritura de Universidad de Misisipi.
En su primera novela, Michelle Hancock se basa en los pergaminos del Mar Muerto para tejer una bella historia que trasciende el thriller religioso y profundiza en la parte más espiritual del ser humano.



Este libro lo compré no muy convencido, estaba en la mesa de una librería de saldos y usados. Este libro es uno de los tantos que traen de España como rezago, está nuevo pero fue novedad hace algunos pocos años atrás. Cuando allá ya no se venden, aquí los colocan en estas librerías de viejo. Lo había visto en una par de oportunidades pero no me decidía a comprarlo. Creo que en la decisión tuvo que ver cuando leí provocativo thriller religioso. Después de haberlo comprado pasaron algunos meses, luego el año de pandemia, y hace unos días se me dio por leerlo.

Es un novela, y como tal cuenta una historia. Pero esta historia fue lo de menos, al menos para mi gusto, me pareció muy agarrada de las manos, era esperable, hasta cierto punto poco creíble en tanto acción (el aspecto thriller), pero de alguna manera había de colar esa acción. Personalmente, creo que, salvo que sea (o camine a serlo) un clásico, las novelas masivas con cierta orientación comercial pecan de lo mismo, ofrecen lo que algunos llaman una “lectura recta”, o bien, lo que otros llaman “estructura común” donde hacen girar la historia. Como fuere, en ese sentido, esta novela no escapa, va por ese camino.
Pero hay un segundo aspecto, como thriller religioso, donde el aspecto religioso nos mete en algunos temas interesantes. Sobre todo en el gnosticismo (1) (2) (3) (4). Lo voy a resumir a vuelo de pájaro, muy escuetamente. En los orígenes del cristianismo, existieron varios grupos religiosos que tenían su propia interpretación de la “ley divina”. Es complejo, porque hoy día, 2000 años después de Cristo tenemos varios grupos distintos que se engloban dentro del cristianismo. En la antigüedad sucedía lo mismo, hasta que se impuso una corriente, y esta corriente estableció su doctrina y excluyó a las demás, incluso las persiguió hasta la extinción. El libro dice “surgieron muchos clanes pequeños durante el siglo I, que la mayoría de las veces disentían sobre los actos y las palabras de Jesús” (pág. 178).  Durante los dos o tres primeros siglos, continuaron surgiendo diferentes interpretaciones/corrientes que a su vez eran perseguidas y excluidas. Pero volviendo a los principios, entre las diversas “sectas” existentes, todas ellas o muchas de ellas, escribieron sus textos en pergaminos o papiros o rollos, cada una con sus distintas interpretaciones de carácter religioso. La mayoría se perdieron con el tiempo, las persecuciones y destrucciones hicieron lo suyo, pero a fines de la década de 1940 se encontraron dos grupos de textos en distintos lados, los Manuscritos de Nag Hammadi o Biblioteca de Nag Hammadi (5) y los Manuscritos del Mar Muerto o Rollos de Qumrán (6). Algunos, muchos o todos estos textos son conocidos como los Evangelios apócrifos (7), escritos surgidos en los primeros siglos del cristianismo en torno a la figura de Jesús de Nazaret que no fueron incluidos ni aceptados en el canon de las corrientes del cristianismo actual.

Toda esta historia re-descubierta, presenta aspectos interesantes, por un lado, las propias corrientes religiosas dentro del cristianismo tienen sus propias instituciones con investigadores y científicos (que a veces son religiosos y otras veces son laicos) que trabajan para ellas pero que no dejan de estar “impregnadas” por la religión misma, algo así deja entrever cuando dice “No creas que todos los hombres de fe son unos ignorantes, cargamos con dudas y preguntas que exigen respuestas, como todo el mundo” (pág. 219); por otro lado, existen unas cuantas ciencias (historia, antropología, filosofía, etnología, lingüística, etc…) ajenas a la religión (universidades públicas, emprendimientos privados, investigadores particulares, etc..) que aportan lo suyo con sus diversas interpretaciones de los textos encontrados, interpretaciones fuera de la órbita religiosa. Creo que aquí se encuentra la riqueza de esos textos encontrados, conocer todo aquello que se buscó esconder/destruir.

Es muy difícil pensar que alguno de esos textos de hace dos milenios atrás pueda tener alguna influencia en la religión actual, no digo imposible, pero sí muy difícil. Y más difícil aún que ese “saber” llegue a la gente común, tanto los feligreses que ya están muy convencidos con lo que le ofrece el cristianismo actual, y los no feligreses que a lo sumo se conforman con cualquier entretenimiento ajeno a la religión además de muchos otros factores. Primero la radio, luego la tv y el cine, y ahora las series interminables por streaming se encargan de ocupar el tiempo que en otras épocas ocupaba la religión para la complaciencia espiritual del individuo. No es tan tajante, existen muchos factores, pero lo cierto que no existe un refugio masivo en la religión ante nada, así que pueden aparecer miles de textos diversos de dos mil años de antigüedad y solo pueden servir a un grupo de personas interesadas en conocer ese pasado y no mucho más. Creo que ahí radica el desafío muy pretensioso que se planteó la autora, y a mi juicio, esa parte de la trama resulta poco convincente. No obstante, creo que la autora estuvo muy astuta en colocar una suerte de temas de interés para los lectores, más aún para los lectores que les gusta ahondar en los temas que abre la novela. Y se enfocó bien, aunque no nombra a la secta como tal, en aquella interpretación de uno de estos grupos del cristianismo primigenio, que asemejó la figura de Dios con la del Diablo, los ofitas (8) y que por tal razón fueron de los más perseguidos. Pero este mundo religioso antiguo es más diverso e interesante.  


La caracterización de los personajes puede resultar chocante, porque casi todos ellos son extremos, y si alguno habla o dice algo medianamente racional, el lector se encuentra con ese choque extremista de la mayoría de los personajes, y se pregunte ¿cómo es posible que no exista un sentido común en ellos? Al principio me pareció irritante, pero al terminar el libro, hice una “lectura” diferentes de ellos, como una crítica a estos fanatismos, sea cual sea, me parece que el enemigo del conocimiento es el fanatismo, en realidad, el fanatismo es enemigo de todo, hasta de ellos mismos, y esto lo pongo a consideración, dado que la autora es una mujer formada con estudios universitarios, es decir, mujer de ciencia, y por tanto sabe que en las ciencias no hay verdades absolutas, una “verdad” del momento puede ser “derribada” o “suplantada” por otra “verdad” más convincente, este modo de camina la ciencia pero no funciona así en las religiones, donde lo que impera es dogma, “verdades indiscutibles”, donde nadie puede cuestionar nada ni pensar de otro modo, y esto trae el problema cuando la interpretación del dogma cae en manos de un fanático, un radicalizado peligroso que termina produciendo un daño a los demás. Esto deja ver el sendero recorrido por todas aquellas “sectas gnósticas” de los siglos I, II y III, pero ese mismo fanatismo se fue trasladando a lo largo del tiempo y en todo (o casi todo) el mundo religioso. Por eso, veo en esas caracterizaciones molestas de los personajes, esa representación del fanático, donde aparece la que se castiga con un látigo por sus pecados, el delirante que se siente perseguido y se esconde o huye, hasta el descerebrado que anda con un arma persiguiendo a otros.

El personaje principal adhiere a las ideas del Opus Dei (9). “Al haber estado expuesta a la filosofía del Opus Dei que promulgaba austeridad y el desapego hacia el mundo material” (pág. 55)


Un capítulo interesante es el capítulo 10. La autora introduce una cuestión de índole filosófica, de manera sencilla, que sirve como punta de lanza para el desarrollo que luego vendrá.
–Buenas tardes. Soy el doctor Ed Moore y esta clase es “El problema del mal.” (…)
Alrededor del año 300 a.e.c., Epicuro, que era una contemporáneo de Aristóteles (supongo que habrán oído hablar de él), planteó lo que vino a llamarse el problema del mal. Dice lo siguiente. –En ese momento, extrajo otra hoja de una de las carpetas apiladas y comenzó a leer–: “Los dioses pueden prevenir el mal y no lo hacen; o, aunque desean hacerlo, no son capaces; o ni son capaces de ello ni tienen deseo de hacerlo; o, por último son capaces y tienen deseo de prevenir el mal. Si tienen el deseo pero no la capacidad, entonces no son ni omnipotentes ni benevolentes. Si no tienen la capacidad ni el deseo de usarla aunque la tuvieran, entonces no son ni omnipotentes ni benevolentes. Por último, si tienen tanto la capacidad como el deseo de prevenir el mal, ¿entonces por qué existe la maldad?. (pág. 91)

Este capítulo comienza un debate “de carácter filosófico” y finaliza en un “debate de carácter religioso”, cuando entra en escena la Biblia ¿está realizando una crítica al creacionismo y lo derivado de él?, en cierta medida la autora, se excusa marcando la diferencia entre filosofía/religión y que si el debate toma el camino religioso, se volverá complicado.  “–Dijo el doctor Moore–, quiero recordarles que estamos en una clase de filosofía. Estamos aquí para debatir ideas. Soy consciente de que las discusiones sobre religión pueden tornarse bastantes apasionadas…” (pág. 95)
El capítulo continúa con un ida y vueltas de preguntas y respuestas interesantes, pero breve, se corta para continuar con la novela. No es un tema menor, sirve al texto, y sirve para abrir puertas e investigar si a uno le interesa, dado que el problema del mal (10) es extenso, trabajado por muchos autores.
En este capítulo 10, hay un párrafo que dice:
–Piénsalo. Dios es omnipresente, ¿no?. Eso significa que está en todas partes al mismo tiempo: en este escritorio, en el aire que respiramos, en el profesor Moore aquí presente. –El profesor Moore sonrió y saludó con la mano–. Si está en todas partes, entonces es imposible que se ausente de ningún lado. Eso significa que dondequiera que esté el mal, Dios también está. ¿O acaso alguien quiere decir que Dios no es omnipresente? –preguntó. (pág. 94)

Ese párrafo es interesante porque presente un problema sin solución, no es una cosa menor en la filosofía y el pensamiento de distintas disciplinas, ya lo conocía, formulado de otra manera, lo había leído en un libro de acertijos matemáticos, precisamente en la Introducción del libro Los acertijos de Canterbury de Henry Ernest Dudeney, que dice lo siguiente:
Siempre debe recordarse que una persona muy sencilla puede proponer un problema que sólo puede ser resuelto por cabezas inteligentes, en todo caso. Un niño preguntó: “¿Puede Dios hacer todo?” Al recibir una respuesta afirmativa, ella dijo de inmediato: “Entonces, ¿puede Él hacer una piedra tan pesada que no pueda levantarla?”. Muchas personas adultas despiertas no ven de inmediato una respuesta satisfactoria. Sin embargo, la dificultad radica simplemente en la forma absurda, aunque astuta, de la pregunta, que en realidad equivale a preguntar: “¿Puede el Todopoderoso destruir Su propia omnipotencia?”



En la lectura nos topamos con frases sugerentes, como “La ignorancia es la felicidad” (pág. 116) o “La gratificación inmediata del mal resulta muy tentadora, pero los efectos a largo plazo son difíciles de combatir” (pág. 136)


Hay capítulos que son centrales, y además es muy saludable releerlos, porque contienen el corazón de la historia, el fundamento del planteo “de los manuscritos descubiertos”, que al tiempo que juegan como eje central de la novela resultan en una invitación a pensar, más de un lector va a quedar sorprendido. Estos capítulos son: parte del 16, y los capítulos 20, 21, 22, 22 y capítulo 26, este último y fragmento de otros tocan temas con puntos en común sobre el cristianismo, el judaísmo y el islam, incluso en un punto cuela algo de filosofía trayendo concepto de Platón.


Lo que no me gustó, es como abunda en la descripción de personajes y su entorno familiar, descripciones excesivas, ¿o será que soy muy ansioso para llegar a “lo importante”?, es densa en el sentido que dedica un par de páginas hablando de un personaje, a modo de intriga, sin decir nada de él para descubrirlo a final, una intriga cansadora que hace perder la atención. Pero quitando estas páginas, el resto se lee con bastante fluidez.


Es una novela de lectura rápida, que intercala al menos tres momentos históricos distintos los cuales va alternando, con un planteo ingenioso que puede requerir una segunda lectura de los capítulos más relevantes, en algunos lectores para asentar conceptos y en otros lectores por el impacto y el efecto sorpresa que causa, que a mi juicio es lo fuerte de la novela, la autora no se queda corta e introduce frases en latín, menciona libros fictos y libros existentes (como por ejemplo La danza de la muerte), cita de alguna obra (como por ejemplo Hamlet), hace mención incluso de una película clásica, ilustra con una pintura, y da lugar algunas etimologías o significados de palabras (págs. 178, 183, 246, 247). Está bien lograda. Me despertó algo de curiosidad y me sumó algo de cultura general.

La lectura de esta novela, me hizo recordar que poseo dos libros que pueden relacionarse de alguna manera como para ampliar algún conocimiento en la materia. Es un texto recomendable.



Referencias.
1. https://es.wikipedia.org/wiki/Gnosticismo
2. https://es.wikipedia.org/wiki/Herej%C3%ADa_en_el_catolicismo
3. https://es.wikipedia.org/wiki/Contra_las_herej%C3%ADas
4. https://es.wikipedia.org/wiki/Valent%C3%ADn_el_Gn%C3%B3stico
5. https://es.wikipedia.org/wiki/Manuscritos_de_Nag_Hammadi
6. https://es.wikipedia.org/wiki/Manuscritos_del_Mar_Muerto
7. https://es.wikipedia.org/wiki/Evangelios_ap%C3%B3crifos
8. https://es.wikipedia.org/wiki/Ofitas
9. https://es.wikipedia.org/wiki/Opus_Dei
10. https://es.wikipedia.org/wiki/Problema_del_mal

miércoles, 20 de enero de 2021

Caminata 5,59km. 60min.

 Un día con meta de caminata cumplida 5,59km en 60 minutos exactos. Una hora de caminata, con temperatura calurosa, que a la nochecita fue bajando un poco.





 


Hoy no tomé fotos, y mientras caminábamos, en una esquina, a punto de cruzar, dos mujeres repartían volantes, en la esquina de enfrente otras dos haciendo lo mismo. Una de las mujeres nos entregó uno de los volantes. Lo conservé con la idea de hacer un comentario.




Cuando las ví, lo primero que pensé fue en esquivarlas, pero ya era tarde, nos atraparon, y no recibirlo hubiese sido descortés (al menos para los que trabajan de esto, que entregan volantes). Este no era el caso de trabajadores repartiendo volantes, sino más bien, parecían fieles voluntarias para la entrega de los volantes. Incluso les habían entregado una remera o pechera con el logo de la “iglesia”. El volante en sí, es un papel, que parece una simple fotocopia a color, donde se omite el nombre de la “iglesia” en cuestión, no así el logo, pero está elaborado para la captación directa. Comienza con un título en mayúscula “Toque en el Manto Consagrado”. “Toque” es un orden, un imperativo ¿acaso no se puede acudir sin tocar?, también podría verse no como un imperativo, sino como una sugerencia, pero en el contexto, más que sugerencia es una orden. ¿Qué es el Manto Consagrado? En mayúsculas, se ve que es algo importante, o eso parece, consagrado significa que es sagrado, y esto que es sagrado está ofrecido a Dios. Y no voy a preguntar ¿qué es Dios? Porque ahí sí, me voy al carajo derivaré en cualquier cosa. En definitiva, el Manto Consagrado, a mi modo de ver, sería un objeto que tiene características mágicas que van más allá del conocimiento de los creyentes, es decir, nada, un manto es un una tela, un velo, una prenda, consagrada o no, no deja de ser eso mismo, pero hay un problema, y ese problema se encuentra en la cabeza del que cree en propiedad no evidenciadas sobre ese objeto, y quien prueba esas propiedades, si existiesen o no, es la ciencia, y sabemos que la ciencia no entra, camina por otra senda, en muchos casos ni le permiten entrar. El volante luego sigue con una tanda de horarios, y un “Escriba su petición”, o sea, aquí hay dos caminos que se abren, uno que marca Escriba su petición siendo una invitación, sin vueltas, a que acuda al templo ¿sino para que va a escribir una petición? ¿Qué sentido tendría? Uno puede escribir peticiones todo el tiempo, donde quiera y como quiera, pero en una volante de una iglesia, todo indica que es para que uno se acerque a la iglesia a dejar la petición que escribió, es decir, la captación. El segundo camino es la petición, apunta directamente a alguien que tiene algo que pedir, no se concibe la idea que haya gente suelta sin mayores problemas, o con problemas y que los resuelvan de cualquier manera, aquí se apunta a la captación del vulnerable, el desesperado, el que tiene que pedir, el que necesita ayuda, y no cualquier ayuda, una cruz blanca sobre fondo rojo, donde hay mucho simbolismo detrás, apunta a la persona desahuciada, la que pasa por el motivo que sea, por un estado desesperante y necesita acudir a los mágico, en este caso una religión, culto, secta, lo que fuere, algo que le tranquilizará su espíritu, su ser interior, sus pensamientos, creyendo en algo más allá de su propia comprensión, algo que le va a ayudar sin realizar mayores esfuerzos, ni siquiera el de pensar, algo simple, la buenaventura fácil, con solo el hecho de “peticionar en un papelito” y “tocar el manto consagrado”. Algo falso, algo incomprobable, o comprobable por la negativa, se puede comprobar que eso no ayuda en nada (o casi nada, tal vez le reconforte momentáneamente la psiquis al fiel, hasta que es demasiado tarde), no hay correlación de bueno-malo, es más malo que bueno. Finalmente el volante cierra con una foto una frase. Es, el boca en boca, es la captación por medio del par, es creerle a uno en igual o peor condición, aunque todo sea una mentira. ¿Ana María Ramírez? Ana y María son nombres bíblicos y populares, si bien decayó su uso, no pierden vigencia. El apellido Ramírez es uno de los 15 más populares del país. Con esto no quiero decir que sea un nombre falso, pero sí podría serlo por la común y corriente del mismo. Cuando leemos el texto que está trascripto en el volante como expresión de la señora de dicho nombre, encontramos el “milagro”, pero no cualquier “milagro” sino el que se produce luego de “tocar el manto consagrado”, lo más miserable de todo esto, es la inclusión de la enfermedad. No podía faltar la palabra “sanar”, la mujer fue “sanada”, sabemos que la palabra “sanar” viene como consecuencia positiva a la palabra “enfermedad”, ¿y por qué deberíamos creerle? Yo más bien descreo, no le creo nada, ni si quiera creo que existe, y si existe no creo lo que afirma, que por el hecho de toca una tela se cura una enfermedad, nadie puede afirmar eso, pero como se presenta de manera amigable, sobria, hasta sonríe en la foto, es “una más del montón”, es “una” y no “uno”, no falta en sus dichos el “gracias a Dios”, lo místico, lo mágico, el sueño ¿quién no quisiera que los problemas se solucionen de la manera más fácil posible? tocar una tela no es muy difícil...

El volante no dice nada más, supongo yo que está estudiado por los captadores que así resulta efectivo. Podría detenerme más con las supuestas enfermedades curadas, pero me parece muy deleznable como para darle mayor entidad.

Por otro lado me llegan comentarios de gente que estuvo en esa iglesia (aunque uno podría dudar de lo que escribo), que de primera nomás, al feligrés le cobran el diezmo, le exigen el diezmo, la colocación de dinero no voluntaria, lo hacen parecer como tal pero es forzada verbalmente, y depende cada quien, cuando más “débil/vulnerable” es la persona, más aporta. La excusa o fundamentación de ellos, se debe a que estas iglesias no reciben subvención por parte del Estado.

Otro aspecto es el referente a las personas “captadas”, para cualquier culto, este o aquel, masivo o minoritario. Yo me pregunto ¿cómo se puede ayudar o brindarles las herramientas necesarias a aquellas personas pausibles de caer en la captación? Es muy complejo, por en algunos cultos, como este, los captados son personas vulnerables, y como hacer que una persona vulnerable le diga no al culto captador (aclaración, esto no excluye que esa persona pueda sumarse a otro culto que no le venda pescado podrido). Es muy complejo, no hay ong, ni organismos gubernamentales, ni asociaciones civiles, que se ocupen de esto, en definitiva termina siendo un gasto, terminaría siendo una actividad altruista, por eso mismo esas personas vulnerables andan a la deriva, hasta que son captada, y detrás de la captación, en estos caso no hay altruismo justamente, hay una negocio económico, hacen leña del árbol caído.

sábado, 18 de agosto de 2018

Sobre una nota referida a la apostasía.





Una nota “replicada” para relleno por el periodismo amarillo. Es mi subjetiva apreciación cuando leí algo tan insustancial. En realidad, hay veces que presentan buenas notas, no quiero mencionar ninguna en particular, pero las tienen, tuve docentes que escriben en dicho medio, y otras veces te sacuden con cosas tan superficiales que dan ganas de cerrar de una la ventana del navegador.

Primero pensé que era materia prima, y como estaba firmada (ya que Infobae no siempre firma lo que publica), googlee al autor, ahí veo que se trata de una “replicación”, tomada del perfil del autor, que lo menciona en su twitter, así funciona, el individuo escribe en un lugar que se llama Vice, (se presenta como “colaborador en Vice”), y Vice se presenta como “medio global de periodismo de investigación”, de ahí que fui directo a ver esas investigaciones https://www.vice.com/es_mx
Y encontré artículos encabezados con una fotografía, algunos títulos de distintos autores:
- Diez patadas legendarias del ascenso argentino.
- Esta niña le grito "puto" al sacerdote que la estaba bautizando.
- Este hombre devoró carne cruda para burlarse de un festival vegano. 
Ni perdí el tiempo en leer estas tonterías, ¿este es el periodismo de investigación? Esto no es más que una burla al periodismo en general.
Ahora empieza a cerrar cuando vemos que el artículo “replicado” nació en este lugar.

El mismo autor dice que la nota fue replicada, y no pude dejar de asociar con los replicantes de Philip Dick y preguntarme ¿serán notas artificiales que imitan a las notas periodísticas?, también podría asociarse con la producción en masa….

Antes de dejar este tuit, no voy a dejar pasar el anónimo/a (da igual para twitter) que le escribe, el único, que de entrada le espeta al autor, “tu nota está llena de falacias…” seguidamente la/el tuitera/o incurre en el sesgo de la conclusión irrelevante.

Y ahora que lo pienso, volviendo a Vice, es un portal mexicano (o eso parece, su web en español), con muchas notas despreciativas de la religión, pero increíblemente ninguna “investigación” referida a la religión (en este caso, la católica). “Investigación” lo que "se dice" investigación.


La nota es  “Nos dimos de baja de la iglesia católica argentina” Por Cristian Calavia (17 de agosto de 2018) replicada por Infobae.
La nota ¿es una investigación? Claramente no. Tampoco es original, es mero oportunismo de ocasión. Y se puede encontrar el origen en la fecha de tratamiento de la ley del aborto por el Senado argentino hace unos días atrás. Hubo dos grupos de presión, los verde y los celestes. Un rejunte de gente y grupos de un lado, y lo mismo del otro lado. Del sector de los verdes, había un grupo que llamaba a la “apostasía colectiva”, un grupo con algunos años de existencia, y que encontraba captación en mentes lo suficientemente no autónomas sin el coraje para hacerlo por su cuenta (más la ignorancia en la materia), y con una cuota de aprovechamiento del movimiento en grupo, lograban convencer y ayudar a aquellos futuros apóstatas, lo cual no me parece para nada mal. Lo cierto, es que este mínimo evento dentro del evento mayor que era la marcha por el sí o no al aborto legal sancionado en diputados, fue levantado por varios medios masivos de comunicación.
Algunos ejemplos:
http://www.perfil.com/noticias/politica/quienes-son-los-impulsores-de-la-apostasia.phtml
https://www.clarin.com/sociedad/rechazo-aborto-legal-apostasia-catolicos-quieren-renunciar-iglesia_0_BJ6V1Gir7.html
https://www.rionegro.com.ar/roca/aborto-en-roca-promovieron-la-apostasia-colectiva-FA5534654
https://www.infobae.com/sociedad/2018/08/08/apostasia-colectiva-largas-filas-en-el-lado-verde-para-renunciar-a-la-iglesia-catolica/
Las notas linkeadas son del 8, 9, y 10 de agosto. Una semana después, el 17 de agosto, se “replica” esta nota de la que hablo en el post.

Empieza con un tono elevado, “salieron a comprobar”, parece que da fuerza a lo que viene, vamos a tener una certeza a partir de su “comprobación”, tanto como si uno quiere “comprobar” la radiación que emite cierto elemento utiliza un contador geiger o si quiere “comprobar” la contaminación sonora en una esquina de la ciudad utiliza un sonómetro o decibelímetro, pero la “comprobación” del autor se asemeja más a ¿quiero conocer que tan potente es un petardo? Entonces… lo exploto. ¿Poco serio?

Inmediatamente utiliza la palabra “difícil”, da por sentado un presupuesto, al menos lo presenta de esa manera, dado que al final habla de lo “simple” que le resultó. Pero lo importante es saber que parámetros utiliza para determinar ese “difícil”, no los dice, supongamos que quien desea tramitar la apostasía es una persona analfabeta ¿el trámite es difícil, medio o fácil?

Para fundar su nota, comienza con lo que podría ser una falacia (y aquí recordamos a la tuitera que tuitea con verdades y falacias, todo en uno) “La mayoría de la gente bautizada no eligió ser bautizada. De hecho, generalmente las personas atraviesan esa experiencia poco después de nacer y ni siquiera la recuerdan.” De esta súper genial frase podemos pensar ¿quiénes eligieron ser bautizados? ¿algunos apóstatas arrepentidos? Estos más bien serían re-bautizados o re-integrados. Pero en líneas generales, y teniendo como base el Código Civil (sí, ya saben a donde apunto, tampoco nadie eligió tener el Código Civil por Código Civil), desde el momento en que adquirimos capacidad (para la ley) es que podemos elegir libremente, o desde algún otro momento depende la ciencia (psicología, neurología, biología, etc…) que se tome como para determinar en que momento asumimos conciencia para poder elegir, antes de ese punto, no podemos elegir, así que como dice el autor La mayoría de la gente bautizada no eligió ser bautizada podemos decir frases como la mayoría de la gente no eligió tener un documento de identidad, la mayoría de la gente no eligió tener una partida de nacimiento, la mayoría de la gente no eligió se vacunada, la mayoría de las mujeres no eligieron tener un arito, y así podríamos llevarlo al extremo de decir la mayoría de la gente no eligió que le corten el cordón umbilical. Es decir, la mayoría de la gente… suena lindo, pero no dice nada, o quizás estas frases (y otras muchas más que se me ocurren) pueden servir como disparador para futuras “notas de investigación”.

Luego viene con una asociación religión con fútbol, además de ser una nueva falacia, ¿el recurso a las emociones? Lo cierto es que hace una mezcla entre fútbol y religión, es decir entre deporte y creencia, pero para el autor es todo lo mismo, claramente predomina la confusión (¿con o sin intención de confundir?), la religión católica tiene más de 2000 años de historia, y si nos remontamos a las creencias la cuestión ya se complica, el fútbol apenas unos cientos de años. ¿Qué necesidad de mezclar temas y conceptos? Se pueden abordar de manera independiente y es como se debe hacer.

Continúa con una foto de su libreta de bautismo y una descripción de quien es y como descubrió que estaba bautizado, algunos datos biográficos ¿era necesario? No. Totalmente irrelevante, pero supongo que lo hace para mostrar algo “documental” y darle fuerza a su nota. La religión, hablo de religión en general para no puntualizar, dado que pienso que casi todas las religiones grandes tienen algunos aspectos en común, como la transmisión de determinados valores, el mismo autor los refiere y parece no darse cuenta “mis padres decidieron”, “una caja llena de fotos viejas”, “en la Iglesia”, la imagen de la libreta con padrino y madrina, es decir, ese conjunto de valores que hablo me hacen pensar que no fue criado por dos chimpancés como pasó con Tarzán, que sus padres no lo llevaron a la estación de Letten, lo llevaron a un templo religioso, y que conservaron su memoria pasada en una caja de fotos, y esas fotos hablan, es decir, tuvo la suerte de no haber sido un recogido en alguna ruota o peor aún, no resultó una víctima de los miles de niños abandonados como consecuencia de las primeras leyes socialistas de la atea Revolución Rusa. Quizás el autor nunca comprendió lo que abarca una religión, y lo que significa un bautismo más allá del simbólico chorrito de agua. Pero nos cuenta que a los treinta años “entendió” que la religión no lo representa, vuelvo a preguntarme como lector de la nota ¿es relevante? ¿para qué quiero conocer la historia de vida de este señor? Para eso están la familia, los amigos, los psicólogos, los grupos de ayuda, los coach, los sacerdotes que escuchan confesiones, los libros de autoayuda, la meditación, los blogs, los diarios personales, etc…  pero esto trata de una nota, en principio, referida al “trámite de apostasía”.
Ahora bien, si desea, con toda libertad, llevar adelante su apostasía, lo cual me parece fenómeno, pienso como sería para mí caso, o para otros casos, y lo pienso desde el bien común, si a vos te hace bien abandonar una creencia perfecto, presupongo que lo harás (yo lo haría) por algo superador, por algo mejor, me voy de esto porque no estoy cómodo, no me gusta, no lo quiero más, deseo otra cosa, y lo primero que hago al irme es… atacar a la iglesia como institución escribiendo una nota con algo de enojo ¿dónde está lo mejor? No me parece bien. Su nueva creencia (sea cual fuere, incluso creer en nada, pero al menos cree en notas para los medios) ¿le dicta que debe atacar al credo que dejó sin proponer nada mejor?. Porque ahora viene el nudo de su nota, ahora deja ver en esencia lo que quería transmitir, es partir de este momento que manifiesta lo que no hizo de entrada, es el momento que surge lo que quería decir y encubrió bajo una frase introductoria “Decidimos salir a comprobar qué tan difícil es realizar el trámite de apostasía en la ciudad de Buenos Aires”. El trámite fue la excusa.
Comienza diciendo que utilizó la impresora del trabajo para imprimir las hojas, es decir se ahorró el gasto de luz, el gasto de tinta, el gasto de papel, hasta el trabajo de poner en funcionamiento la impresora de su casa, ¿para qué utilizar lo propio si se puede usar lo ajeno? del trabajo, es muy común, no se sí ya está incluido dentro del catálogo de la “viveza criolla” ¿qué pueden cambiar la impresión de dos hojas más en un trabajo?.
Y lo que viene es una genialidad “tuve que comprar un blíster de 20 sobres oficio inglés porque, lamentablemente, no los vendían por unidad.” ¡tuvo que comprar 20! Pero no realizó una renuncia a la compra de sobres por 20, hay veces que es mejor someterse a las leyes invisibles del mercado, me pregunto ¿desde cuándo el mercado te impone la compra de un blíster de 20? ¿10, 20 o 100 años? Algo tan superficial pero aceptado con los ojos cerrados, aquí no hay trámites para renunciar a la compra obligatoria de 20 sobres, quizás esto resulte motivador para que un nuevo escritor de nota de Vice se despache al respecto, ¡el capitalismo imperialista me impone la compra de 20 sobres! ¡el mercado no me deja comprar 1 solo sobre! ¡la empresa que no menciono y vende sobres lo hace en blíster de 20 y no los vende sueltos! Lo acepto y no reniego… Ni hablar de alternativas. Más adelante el autor habla de los gastos de la iglesia, pero omite decir que utiliza y se sirve de los recursos de su empleador (dice “del trabajo”, supongo que si fuera la propia no haría falta la diferenciación) y acepta, sin más, pagar a un comerciante (en la cadena, a una empresa final) por 19 sobres de más que no utilizó favoreciendo el enriquecimiento de estos, pero bien, son maneras de ver los hechos.

A continuación viene el ataque a la iglesia, deja al descubierto la verdadera intención de su nota, que recuerdo, no es de investigación (como así se publicita el portal Vice) y deja al descubierto una nueva falacia en su texto, “la Constitución Argentina en su artículo segundo...” bla bla bla. No vendría mal, leer el artículo de una Constitución Nacional comentada como para empezar, la hay online y gratis publicada por el gobierno anterior, pero en cualquier biblioteca importante se encuentra una. Recordemos que la Constitución Nacional también lo precede y le impone las reglas (como le sucedió con el bautismo) pero no obstante, aquí no renuncia a la Constitución Nacional, incluso esta fue reformada en 1994, ya habiendo nacido el autor, y ese artículo se lo dejó tal como está. Y cuando “interpreta” al artículo segundo olvida mencionar que se debe realizar una interpretación en conjunto con no menos de otros siete artículos (además del preámbulo, tratados internacionales, concordatos con la Santa Sede, fallos jurisprudenciales de la Corte, etc…) y no se trata de “la Constitución Argentina garantice la libertad de culto”, no es una garantía, es una libertad personalísima, un derecho reconocido, libertad de culto y libertad de conciencia como parte de la libertad religiosa, las garantías son otra cosa, los mecanismo para la protección estos derechos, no obstante lo que le hace ruido al autor (y a muchos otros desde hace tiempo, nada nuevo) es la palabra “sostiene”, ahí se encuentra el punto en conflicto.

Donde quedó eso de “Decidimos salir a comprobar qué tan difícil es realizar el trámite de apostasía en la ciudad de Buenos Aires”. No era eso, aquí la intención era otra, no lo considero honesto, pareciera un engaño al lector con la intención de bajar línea. Suponiendo que el lector es un futuro apóstata y desea conocer el trámite, pero las motivaciones de su apostasía son otras totalmente distintas de las que plantea el autor en su nota, que por cierto el autor solo esgrime “la religión no lo representa” pero más adelante señala unos cuantos conceptos que funcionan como indicios de porque esa religión no lo representa. Si se es honesto se dice de entrada cual es el planteo. Pero señalar un camino para desviar por otro, bajar un mensaje encubierto no es muy serio a mi modo de ver. En definitiva, el enojo del autor es con la cuestión administrativa-monetaria en la relación Estado-Iglesia, con la que puedo estar de acuerdo, pero me parece que es flojo el argumento “trámite de la apostasía”.

Terminando la nota, el autor hace algunas referencias entrelazadas y dos o tres menciones de estadísticas y opiniones cruzadas que no dicen nada. No son relevantes, ni vale la pena detenerse, datos viejos, personas desconocidas, dichos certeros, nada relevante para la nota.
Casi finalizando dice el autor “el número de bautizados en Argentina jamás se achicará mientras que la gente no tenga la posibilidad de elegir libremente si quiere o no pertenecer al culto católico.” ¿Cómo puede aseverar algo así? Supongamos el caso que haya miles y miles de apóstatas, y todos esos miles cuando se reproduzcan, no bauticen a sus hijos, ¿el número debería o no debería reducirse? Tiene mil maneras de abordarse desde las matemáticas hasta la biología, sin dejar de pasar por lo social. Me parece que el conflicto al que se enfrenta el autor es que los apóstatas son un grupo reducido minoritario, y que gran parte de la población prefiere practicar el culto católico a no practicarlo, y esta decisión, aunque políticamente y legalmente estén asociadas, socialmente son independientes, y pareciera que de la nota se desprende que el autor no logra visualizar esto.

El final, dice mucho, y creo que es lo peor de la nota, escribe
“cada bautizado será católico para siempre y la apostasía no será más que el acto irónico de buscar legitimación de parte de una institución a la que el apóstata justamente busca deslegitimar.”
De aquí hay varios aspectos a señalar. Asocia bautizado con católico, pero desconoce o no dice que el bautismo lo practican también los judíos, los evangelistas, los metodistas, los mormones, los adventistas del séptimo día, los de la iglesia universal, incluso en algunos países existe un bautismo civil. Además si es para siempre o no, es algo propio de cada religión, no debería importarle si ya realizó la apostasía. Luego habla de una acto irónico, ¿esa es la importancia que le da a su acto? Una ironía. Quizás sea una manera de replantearse porque hay tan pocos apóstatas, tal vez se deba a que los bautizados, los creyentes, los que practican alguna religión y/o culto, lo hagan con algo más de convicción en su persona que como una simple ironía. Quizás haya algo más profundo donde indagar. Y finalmente cierra diciendo que el apóstata busca deslegitimar a la institución, en este caso la iglesia católica, me parece errado, completamente equivocado, más que antes mencionó a la Constitución Nacional que tolera la libertad de cultos, es decir, se legitima a todas las demás religiones y cultos (excluyo a las sectas) más allá de que cada uno sea de la que fuere, pero aquí, el autor señala que el apóstata busca deslegitimar a una institución en particular, ¿no hay punto medio? ¿no hay manera de cuestionar el sostenimiento monetario de la iglesia sin necesidad de deslegitimar la institución? ¿es necesario llegar a un punto de fanatismo ciego? Sin entrar en consideraciones jurídicas, voy a avocarme a la RAE tal como lo hizo el autor, y es ahí como la primera acepción para la palabra “legítimo/a” como adjetivo es simplemente conforme a las leyes. Si los apóstatas buscan deslegitimar a la institución ¿buscan volverla contra las leyes? Mi opinión es que no, mi opinión es que el autor, a menos que estemos ante un fanático, ha mezclado muchos conceptos sin revisar las palabras que dan diversos sentidos a lo que escribe. Asumir una postura radicalizada para cuestionar una situación administrativa-monetaria (con todo lo que ello implica) no lleva a nada. Se me ocurre pensar, en el hecho que los jueces no pagan ganancias (con lo cual no estoy de acuerdo) pero de ahí a cuestionar (deslegitimar) toda la institución judicial en su conjunto, ya de por si desprestigiada, hay un largo trecho. Creo que para deslegitimar a la institución religiosa, en este caso la iglesia católica, se necesitan argumentos de más peso que solo un mero “trámite de apostasía” o la expresión de deseo de finiquitar los bautismos.

Links.
https://www.vice.com/es_mx/article/d3edb7/nos-dimos-de-baja-de-la-iglesia-catolica-argentina
https://www.infobae.com/america/vice/2018/08/17/nos-dimos-de-baja-de-la-iglesia-catolica-argentina/