Cuando se estableció la cuarentena social obligatoria en este
país, me pareció apropiado llevar adelante un registro día por día de lo que
iba sucediendo a modo personal y algunas impresiones mayormente críticas con lo
que veía que iba mal desde mi humilde y lejano lugar, el de un ciudadano más,
uno del común de la gente. Llevé mi registro hasta el día 38, y dije basta para
mí. Hay que tener en cuenta que inmediatamente antes de la obligatoria, ya
había existido una cuarentena “opcional” o recomendada sin mucho asidero por
parte de la población. Si bien corté mi registro, la cuarentena continuó, y a
partir del 1º de julio la restringieron aún más, yo la denominé cuarentena de
retroceso, otras hablan del “martillazo”, otros indican una vuelta a fase 1,
otros dice cuarentena restringida. Y así hay miles de maneras de como llamarla.
Creo que es una de las cuarentenas más larga del mundo, y es sorprendente y
nivel de paciencia de esta sociedad, tal vez sea el acostumbramiento a vivir de
crisis en crisis, crisis económicas, crisis sociales, crisis democráticas,
crisis, crisis, crisis, lo normal para los argentinos son las crisis, para
algunos países lo normal son los terremotos, para otros son los tsunamis, para
otros es la estabilidad y el equilibrio, para otros son las revueltas y las
guerras, y para nosotros son las crisis.
Aclaro, yo estoy de acuerdo con una cuarentena, ¿el tiempo?
me parece excesivo, pero lo puedo tolerar, claro, cuando las reglas son claras
para todos los jugadores, cuando los que la establecen se van a jugar al
paddle, o cuando se juntar a comer un asado, o cuando se abrazan y se sacan
selfies, cuando pasean por los canales de tv, es decir, cuando hacen todo lo
que le piden a la población que no haga, entonces no estoy de acuerdo, un confinamiento
que sea justo lo acepto, un confinamiento injusto, burlesco, parcial, trágico,
patético, sin sentido útil, no lo acepto, no estoy de acuerdo. Si se utiliza la
reclusión y las limitaciones para efectuar testeos, buscar y cercar focos,
generar un mapa de recorrido de virus, acrecentar la presencia en donde está el
problema, duplicar y triplicar los insumos y elementos de atención, etc… lo
acepto, cuando todo eso no se hace o se hace de manera parcial, desganada, o
con falencias, no estoy de acuerdo. Y en este tiempo de cuarentena extensa de
más de cien días se han visto mucho grises y muchos desatinos en todos los
niveles de gobierno.
Los números con relación al día 38 se dispararon realmente
fuerte, hoy llegan a 1.437 fallecidos mientras que los infectados pasaron a ser
de 72.786 de los cuales más de 25.000 se recuperaron. Se han batido algunos
números, incluso la última provincia que tenía 0 infectados hoy tuvo el 1º. No
voy a entrar en gráficos y estadísticas porque para eso tenemos las que ofrecen
los diversos medios y organismos oficiales. El sistema todavía no desbordó y
aún resiste. Las camas todavía no llegaron al completarse, por suerte no
tenemos el tema de la “cama caliente” o “última cama”. El sistema de salud no
colapsó y eso es bueno y rescatable, hasta ahora viene funcionando bien si lo
medimos con otros países.
Aun así, hay estudios que proyectan un colapso al llegar a
los 3500 infectados diarios, de lo cual no estamos muy lejos, apenas a 700
infectados. Hay un médico, que ya manifiesta que a este ritmo y a pesar de la
cuarentena restrictiva, el sistema va a colapsar igual.
El tema de los médicos de la televisión, si bien bajaron un
poco, continúan haciendo su show, y cada tanto se mandan barrabasadas, lo peor
y más doloroso es cuando vienen de alguno con “cierto” prestigio, por ejemplo
cuando un asesor señala a los “porteños” de manera despectiva, una actitud
fuera de lugar y oportunista.
De fondo está la política, y una vez más, la Ciudad de Buenos
Aires demuestra su fuerza frente al resto, y se ve el porque… Dios atiende en Bs As. Es una realidad
bien distinta con respecto al conurbano y otras ciudades del interior, con
muchas falencias. Aquí han logrado una meseta estable, no así en el conurbano,
es verdad que hay muchos otros factores que intervienen y entre ellos los más
importantes son la cantidad y la densidad de población.
La política no deja de mostrar sus miserias, desde los malos
ejemplos, de la más alta jefatura toda vez que salía y no respetaba el
distanciamiento y se tomaba fotos, a los ruines más canallas que prohibían
caminar por un country y en plena cuarentena se iban a jugar un partidito de
paddle. Empezaron a detectarse casos en diversos personajes de la política en
todos los niveles y partidos, incluso en opositores con y sin cargos. Y caso
estrambóticos como el de un ministro haciendo show por twitter cuestionado el
proceder de personajes en la otra punta del mundo cuando deberían enfocarse en
su realidad diaria. ¿Qué se puede esperar de los habitantes cuando los
responsables administrativos no dan el ejemplo mínimo de comportarse
correctamente? Buscan efectividad en el refrán haz lo que digo pero no lo que hago. Ni siquiera una gesto, un
gesto al menos de imagen, de transmitir algo, un gesto para con parte de la
clase media, que está siendo golpeada muy fuerte. Pero esto es Argentina.
Los medios de comunicación, otro grupo que tiene sus
contagiados también, riéndose en programas sin considerar el distanciamiento
como si nada, resultado: cadena de contagiados, en otros casos tal vez por su
trabajo, pero ¡ojo! son de los exceptuados, ahora la pregunta es ¿para proteger la libertad de expresión (con lo que estoy de acuerdo) hay que equipararla a manifestaciones lúdicas por ejemplo (programas patéticos donde expresan divertimiento)? si no hay derechos absolutos, podrían haber mermados los programas intrascendentes donde las opiniones y expresiones son lo de menos, y dejar o transformarlos a programas de expresión y opinión, por ejemplo el teatro es un modo de expresión, incluso más fuerte que muchos programas de tv, sin embargo el teatro recibe prohibición absoluta y programas de tv que juntan personas a comer, a jugar, a gritar, a rumorear, etc... están permitidos. ¿Dónde está la coherencia? ¿En el público? un público distraído en sus casas es mejor que un público en las salas (por más separados que esten) con la mente despierta.
Otro porcentaje de contagiados con los esenciales de primera
línea, desde los vigilantes, obedientes de órdenes, hasta personal de salud,
quizás lo héroes menos reconocidos de esta historia. Naturalmente, al hacerse
eterno el confinamiento domiciliario, en algún momento, el aplauso diario
decayó y desapareció, no así en algunos barrios del interior de la provincia de
Buenos Aires y es comprensible, porque es donde están aumentando los casos.
Hay instituciones de la sociedad que directamente no aparecen
ni en broma, por ejemplo, los organismos y referentes de los derechos humanos,
no hablan, no se muestran, no comentan nada en ningún sentido sobre nada cuando
siempre hablaban de todo, sin embargo hubo dos casos terribles en Tucumán, uno
de ellos bien clarito de desaparición forzada seguida de muerte, también hay un
caso en investigación sobre la desaparición de un joven en la provincia de
Buenos Aires, pero parece que no eran muy importante, salvo algunos periodistas
que cumplieron con informar.
El sindicalismo, ni el tradicional peronista, ni el
kirchnerista, ni el de extrema izquierda se hacen eco de la situación
económica. No existe un mensaje donde se dé cuenta de un plan económico, muchos
negocios siguen cerrando, se están fundiendo, y parece que la solución es
imprimir dinero. Supongo que si se sigue en este rumbo sin tomar otras medidas,
se va correr un importante riesgo de que la crisis económica y social explote,
y es sabido que cuando explota, se lleva puesto presidente, partidos, y varios
jugadores más, nunca se sabe las consecuencias, y ha pasado ya en la historia
reciente y ajena.
Las agrupaciones sociales, inmersas en los movimientos sociales,
tienen algunos de sus “representantes” en cargos políticos, tampoco hablan, son
parte acreedora da aquellos 21 millones de personas que reciben algún tipo de
beneficio monetario. Apenas, tibiamente hubo un par de manifestaciones con
reclamos de grupos que responden a parte de la extrema izquierda y nada más.
Es increíble ver como aumenta la burocracia, ahora se creó un
comité de asesores ampliados, nadie los conoce, nadie los muestra, peor los
medios presentan a uno o dos que por particulares características bien (para la
prensa) darlos a conocer. ¿Qué hacen? ¿a qué se dedican? ¿qué recomiendan?
Nadie se entera. El Estado se infla y parece que nadie ve o no quieren ver o es
el efecto buscado que esto no puede terminar bien con un Estado enorme que emite
billetes en grandes cantidades, ojalá me equivoque pero no pareciera ser el
rumbo más apropiado a mi modo de ver. Entiendo que hay emergencia, y algo hay
que hacer, puede ser una salida pero momentánea, no se vislumbra un plan
económico a futuro.
Otro aspecto es el judicial, ya de por sí partimos de una
justicia devaluada, es una pena, que paguen
justos por pecadores, o dicho de una manera que no remita a la religión,
que paguen honestos por deshonestos,
porque hay algunos honestos y trabajadores dentro de la justicia, algunos
juzgados hasta han logrados certificaciones internacionales, pero son pocos y
nadie los conoce, pero eso sí, en las primeras planas salen jueces cuestionados
en su proceder, casos írritos de persecución por “retuiteos en una red social”
(caso que rápidamente en dos días dan de baja y desestiman) pero ni dos días
alcanzan para evitar el escarnio mediático que genera algún anónimo con claro
tinte político como objetivo de fondo, y seguimos con juzgados que no funcionan
o que no poseen los elementos y los lugares acondicionados para trabajar
dignamente con las medidas de seguridad y protección correspondiente.
Así podría seguir para tener un panorama de como funciona el
país. No todo está podrido, hay gente que puja para adelante, hay gente que la
pelea. Hay gente que nunca va a ser parte del parasitismo. Hay gente que a
pesar de las detenciones por querer ir a trabajar va seguir haciéndolo. Hoy
salí a caminar un par de cuadras, muchos comercios que deberían estar cerrados
(zapaterías, ópticas, casa de fotos, librerías, colchonerías, bazares, etc…)
estaban abiertos. Me crucé con cinco policía y ninguno me paró ni a mí ni a
nadie, mucha gente caminando, de hecho vi una pelea callejera en la que
intervino una policía mujer, al final la pelea paró la mujer policía se quedó
con dos intervinientes, y llamó a los refuerzo, más de 25 minutos después llegó
un solo patrullero, evidentemente están ocupado en los controles y retenes de
tránsito y transporte público. No dan abasto. El lunes 1º salí dar una caminata
también, no me crucé con ni un solo policía. Y pienso en esos comercios que
abrieron y no deberían, y esto me lleva a pensar en aquella película llamada Los siete samuráis, en un pasaje uno le
dice al otro para que te preocupas por la
barba cuando van a cortarte la cabeza. Y con estos comerciantes lo veo muy
similar ¿para que se van a preocupar por una multa si abren el comercio cuando
si siguen cerrados se van a fundir? Además hay que sumarle otros factores, la
carencia de policía, la carencia de inspectores, el amesetamiento de los
infectados en Capital, lo posibilidad que si aparecen cerrar todo, la
posibilidad que si aparecen inspectores llorarles, rogarles y tener la suerte
que no hagan nada, y todo por trabajar. Pienso hasta cuando resistirá la
legitimidad de la ley, en este caso el decreto, que establece la cuarentena. Hoy
se dieron dos casos registrados por los medios, un joven que iba a trabajar con
permiso vencido y trabaja en negro, ¿cómo podía acreditar que trabajaba cuando
trabajada en negro? Otro caso era el de aquellos que obtuvieron el permiso y
como “se cayó” la aplicación no lo podían mostrar. Hay detenidos por estos
policías que en lugar de enfrentarse con el crimen organizado, o con
delincuentes comunes armados, o simplemente con rateros y carteristas, no, ahí
en sus retenes, orgullosos, elaborando actas.
El ejecutivo continúa gobernando por decreto, ya parece que
lo naturalizamos, el Congreso ¿tenemos legislativo? creo que ni por asomo hacen
algo. Algún dicho para los titulares pero nada más. Un secretario de seguridad,
una especie de Rambo tercermundista haciendo su show televisivo, primero en la
calle, y más tarde en el estudio de la televisión de lo más resonante. Los
ministros, ni se saben quienes son ni que hacen, si es que hacen algo, un
gabinete que parece inactivo.
Ni hablar los efectos distractivos para la sociedad, el caso
de los corredores, cuando refieren a ellos de manera despectiva como runner,
cuando no está comprobado de ninguna manera que sean los que más esparcen la
infección y como diversos actores a través de los medios, incluyendo periodistas
berretas los estigmatizan, señalan y acusan. Ya había mencionado esto hace un
par de meses en crónicas anteriores, lo mismo con otro caso patente de la
truchada argentina, el caso de la participante del programa Bake-Off Argentina. Lo dice el dicho, si trompezás tres veces con la misma piedra
merecés romperte la cabeza. Y así fue como hace un par de meses escribí que
dejaba de ver al programa porque no soportaba que a la participante llorona le
tenían piedad y la hacían ganar en detrimento de los que competían
honestamente. Y así fue, dejé de ver esa porquería de la televisión, nada que
ver con el original, la versión inglesa. Aquí tenía el toque de la picardía, de
la viveza criolla, algo que detesto, premiar al tramposo porque es más vivo que
los demás, más vivo en el sentido de hacer trampa, y aquí la trampa la veía en
el llanto y la compasión hipócrita de los que se compadecía de ese llanto,
porque perjudicaba a los demás. Así pasó el tiempo y fui leyendo las noticias
en los medios. La llorona llegó a la final con pico de rating contra la
competencia. Luego siguieron acusaciones fundadas con capturas, y videos, que
se trataba de una pastelera profesional, todo pareciera indicar que la hicieron
ganar le programa (ya que el programa fue grabado el año pasado), hasta surgió
que la participante era una condenada por un homicidio culposo. Así es el nivel
de gente que tenemos en este país, y recuerdo otro dicho, la culpa no es del chancho sino de quien le da de comer. ¿No se
dieron cuenta esos avanzados pasteleros y la conductora otra experimentada de
la tv que premiaban siempre a una llorona? ¿la producción no googleo el nombre
de la participante? ¿la producción ni siquiera miró sus propias redes sociales
dónde figuraba su pasado profesional? Había a lo lejos un desbalance, cada vez
que hacía algo “lo hacía dos veces, por las dudas, y bien hecho” cuando un
pastelero amateur apenas si puede hacerlo una vez y reza para que le salga
bien. Y así múltiples ejemplos para el ojo entrenado. Yo lo sentí como una
burla a los espectadores, un engaño más a todos en general, por eso al tercer
llanto no lo vi nunca más a ese programa, pero parece que es lo normal, es la
media de la gente que habita este país, parece que si embromás a los demás sos un
piola bárbaro y está fenomenal, sino basta mirar los picos de rating, uh pobrecita, llora, hagámosla ganar, ¿y
los otros participantes? ¿los que compiten honestamente? ¿los que tienen ganas
de llorar y se la aguantan? ¿los que pierden y felicitan al que ganó y después
lloran? Que se jodan, que tengan lástima
¿acaso no ven que llora?, que sufre. Vino a competir, vino a llorar, vino a
ganar, se gana llorando, y además, la hacen ganar, la hacen llegar la final ¡para
que les quede bien en claro!. Que falta de consideración para con el resto
de los participantes, para con el público, y para con la sociedad en general,
porque es un programa masivo y que además, con el escándalo llega a muchas
personas que ni siquiera lo miraban. Y es penoso que llegue a partir del
escándalo y no a partir de un mérito, de algo bueno y saludable que sobresale
por encima de los demás. En algunos programas y muchas notas por la web habla
de otra final, de una descalificación, de que estudian el contrato, de que si
la participante es o no es pastelera profesional, de que piensan en una nueva
final, etc… dan por sentado que algo pasará, algunos hasta insinúan “la presión
de las redes sociales”, etc… Yo no sé qué sucederá en la final, es un show
televisivo, y además hay contratos de por medio, supongo que si cambian algo
deberían buscarle la vuelta por el lado contractual para evitarse problemas
judiciales a futuro. Pero televisivamente me queda la imagen del escándalo,
porque es lo que ofrecen al público, y es lo que público mira. Porque una cosa
es la participante, pero que haya mentido o no es la parte más débil, los
responsables de presentar el programa son otros, la conductora, los jueces
pasteleros, los productores, los publicistas, y muchos que están detrás y el
público no ve. Me queda la sensación de transparencia cero. Por mi parte no
miro más a ese programa, ni a los conductores, ni a los pasteleros “jueces” en
ese programa ni en ningún otro programa que estén.
Volviendo a la cuarentena y sus medidas, pienso en los
cubreboca. Leo que estudios en otros países, señalan que reduce un 40% la
posibilidad de contagio del covid-19. ¿Por qué no lo establecieron como norma
general y universal para todo el país y de carácter nacional? ¿Por qué fue
paulatino, por ciudades y por provincias? ¿por qué no se estableció ambos,
barbijo y mascarilla? Hay muchos irresponsables y muchos otros irracionales que
utilizan el barbijo mal o lo llevan en el cuello, o dejan la nariz afuera o lo
que fuere. ¿Por qué nunca controlaron a los peatones y conductores de todo tipo
de vehículo que utilicen barbijo y mascarilla? ¿por qué no utilizaron
detectores faciales justamente para identificar
a los que no los utilizan o los que los utilizan mal? ¿por qué no se
implementó como obligatorio el uso de alcohol en las manos a las salidas de los
edificios, a la entrada de los comercios, al hablar con una policía, guardia
urbana, agente de tránsito, cajeros de bancos, empleados administrativos,
personal de salud, etc…? (siempre es voluntario y generalmente están los
recipiente en un mostrador) ¿por qué no se hicieron tantos testeos como se
hicieron en CABA? ¿por qué no se hicieron mapas
de recorrido del virus desde el comienzo? Y muchos “¿por qué?” que se me
ocurren y no ocurrieron. ¿por qué no hubo campañas agresivas (en el buen
sentido) publicitarias, de concientización, de capacitación?
La situación económica está afectando a muchos comercios,
algunos directamente cierran, otros tratan de sobrevivir como pueden, ya se
venía golpeado por el fracaso del gobierno anterior, este gobierno asoció
pandemia con cuarentena, pero no van de la mano, es una excusa, la pandemia
afecta al mundo, en este caso podría verse como lo que un antropólogo llamó los
imponderables de la vida social, de repente apareció la pandemia peor el mundo
sigue, y asociar la respuesta a la pandemia con la respuesta elegida para
enfrentarla es un error, había muchos caminos, incluso el que se eligió
presenta muchas falencias, utilizar la pandemia como excusa no es apropiado.
Muchos comercios, sobre todo restaurantes, pero también otros de diversos
rubros se han convertidos en verdulerías. Como si fuera poco, en medio al de
crisis aparecen ataquen vandálicos y organizados contra los silos bolsas, de
repente lo que no pasaba en años, surge ¿de la nada? Y sin ninguna ganancia
para los delincuentes, hay que ser muy ingenuo para creer que no hay una planificación
detrás. Durante el día se sienten muchas sirenas, más de lo normal en días
previos a la cuarentena, o es una sensación (debido a otros factores, ausencia
de ruido por ejemplo), yo creo que no, que realmente se sienten con mayor
frecuencia. Muchos funcionarios hablan y muestran estadísticas, y siempre son
parciales ¿Cómo se puede sostener algo cuando se discriminar las estadísticas
que no me gustan? Si soy opositor (así son acá, no alternativa, sino
opositores) entonces utiliza unas estadísticas, si soy oficialista, entonces
usa las otras estadísticas ¿no hay nadie honesto que junte estadísticas con
buenos y malos números? No, en Argentina eso no pasa, y sin embargo el país
sigo igual. Incluso se discontinúan planes manifestados en cada etapa que
comienza, se cuidan en el lenguaje y los gestos, todos son perfectos, salvo
algunos que miramos con atención y nos hacen ruido estos cambios y
discontinuidades, ausencia de gráficos, no hay una consecuencia, y ahora con el
retroceso al confinamiento casi total, mucho menos. Han fallado todas las
previsiones y proyecciones del pico, no lo han dicho en cada renovación de
cuarentena, pero si en los medios de comunicación los múltiples voceros de la
salud, ninguno acertó. Que el pico iba a ser en abril, luego la segunda semana
de mayo, después en junio, ahora ya piensan en agosto, y esto sigue. Todas
proyecciones fallidas, no hubo pico, entonces la consecuencia es continuar con
el encierro, si se libera puede explotar, entonces mejor encerrar, pero no todos,
solo algunos, los esenciales, ni siquiera se tiene un panorama exacto de quien
contagia y quienes se contagian, se habla muchísimo de los “chicos” cuando son
los menos afectados por el covid-19, no se tomó en cuenta los geriátricos y
resultó fatal ¿pero nadie vio lo que pasaba en Europa, en Italia y en España? La
franja etaria de contagiados ronda entre los 35 y 45 años, salvo casos
puntuales, se recupera, al menos no mueren como los adultos mayores. El tema es
arto complejo, porque hay muchos factores de análisis, y solo puede presentar
mi opinión con los datos que encuentro desde la mirada de un habitante más.
Pero la administración pública cuenta con infinidad de profesiones y asesores
de todo tipo, una burocracia muy completa, y no se concentra la información en
una lugar y se distribuye a manera de hacerla pública, para poder entender y
comprender que están haciendo y como lo están haciendo. Practican un
reduccionismo economía vs. vida y a
aceptarlo sin preguntarse el porqué. Es verdad que mucho mejor que no está el
gobierno anterior, lo malo que muchos de aquellos no se callan y andan hablando
después que hundieron el país económicamente. Pero hay derecho a preguntar que
están haciendo desde el gobierno actual.
Hasta el día 38 de la cuarentena ya había aumentado 3kg,
ahora aumenté 2kg más, un total de 5kg ¿hasta qué punto se si esto es
potencialmente peligroso para mi salud? Cuando todos los especialistas y
entendidos del rubro de salud condenan el sedentarismo, el aumento de peso, la
falta de ejercicio. El solo hecho de caminar es beneficioso. Incluso al haber
menos tránsito, leí en un artículo que el aire está mínimamente más “limpio” en
las grandes ciudades, y ni siquiera se puede salir a “tomarlo”, es decir, solo
se puede caminar dos o tres calles a hacer compras esenciales, salvo que tengas
un perro, entonces te permiten sacar a pasear y ejercitar al perro para que
esté saludable, haga sus necesidades afuera y no adentro, en cambio si sos
persona soltera, o sos persona con hijos no podés salir caminar (en este caso,
salvo una hora los fines de semana), y sos runner ¡cruz diablo! sos lo peor y
es mejor que no te muevas (así los estigmatizaron algunos médicos y periodistas
berretas). Ahora, si por causa de mi aumento de peso, sufro un problema como un
síncope o un acv ¿alguno de los infectólogos junto con los políticos de turno
me va ayudar? No. Solo engrosaré un número en las estadísticas que en diez años
mencionaran de la misma manera que actualmente algunos refieren a las
estadísticas durante y post gripe N1H1 del 2009. Hay varios que enfocan en la
salud mental de las personas, la angustia, la pena, la soledad, la melancolía,
la “tirisia”, el desaliento, la tristeza, el sufrimiento, porque enfermedad es
sufrimiento/dolor, y depende en cada quien como se desarrolla, hay casos más
graves que otros, pero eso nadie lo mide, ni importa, porque han establecido la
dualidad economía-vida, y acá reducen
todo a vida, y el resto de las consecuencias, bueno, no se miden, se ignoran,
se hacen los desentendidos tanto los funcionarios como los asesores, y lo peor
son aquellos asesores que no conocemos, y mucho peor aquellos que cobran por
asesorar lo que no conocemos que asesoran. Algunos de los que aparecen en
televisión hacen comparaciones y maneras de medir esos efectos “colaterales” o
“no deseados” o que no se visualizan bien. Pero es ciencia social, y se pueden
encontrar argumentos para uno y otro lado, lo cierto es que aquellos son
afectados indirectamente por el covid-19 pero no están infectados por el
covid-19 quedan excluidos, aun en el peor de los casos que mueran de alguna
manera que no sea por covid-19. Ya van tres meses, tres meses de estadísticas
fácilmente contrastables, pero no se habla de eso, ¿o acaso no pasa eso? Quizás
sea yo el equivocado, pero no lo creo, hay información a partir de estadísticas
que muestreas determinados datos. ¿Por qué no se muestra información con datos
sobre las repercusiones en temas de salud?. Por ejemplo, la web Chequeado.com, una web que en algunas de
sus entradas me genera desconfianza, titula un artículo como “Los 4 datos inesperados que deja la
cuarentena”, el título ya de por sí es engañoso
¿datos inesperados? ¿inesperados? Ya había hecho mención (yo, un simple
habitante) en este mismo blog nada original, leí y escuché a muchos
profesionales (en varias áreas) más hablar de ello hace meses, y además sucedió
en otros países extranjeros que vivieron la cuarentena antes que nosotros, así
que de inesperados nada, por eso es
un título engañoso. El artículo
menciona la caída drástica de la producción de residuos en el Área
Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), la reducción de los niveles de ruido en
la Ciudad de Buenos Aires, la reducción de un 74% el promedio de muertes
diarias por siniestros viales y la caída del 30% los casos de robo y 5% los
homicidios. Dando por hecho que sean datos certeros, la pregunta es, ¿por qué se tienen y se informan estos
datos y no datos con respecto a la salud? ¿cantidad de consumo de
medicamentos? ¿cantidad de pacientes psicológicos? ¿cantidad de pacientes
psiquiátricos? ¿cantidad de afectados con acv? ¿cantidad de afectados por
“ataques al corazón”? ¿cantidad de suicidios? ¿cantidad de enfermedades
psicomáticas? ¿cantidad muertes evitables por no acudir a una guardia clínica?
¿cantidad de muertes evitables por no llamar a emergencias? ¿cantidad de
personas que no continuaron un tratamiento médico? ¿cantidad de consumo de
drogas legales como el alcohol o el tabaco? ¿cantidad de personas a las que se
les desarrolló una afección/enfermedad de manera repentina (ej: diabetes,
hipertensión, etc…)? Etc… estos datos no los vemos, no se analizan, y es
entendible, porque pueden arrojar números negativos contrarios a la idea del
enfrentamiento economía-vida, lo
infiero a partir de varios indicios, por ejemplo, si fueran números positivos,
estarían todos levantando la bandera de triunfo, y no creo que no tengan esos
números, si algo tenemos de sobra son número (hablando de números, otra
consecuencia es la postergación del censo nacional), conocemos de números, y en
este país se han manipulado números, se han interpretados números de todas las
maneras posibles, se han generados controversias al hablar de números, etc… no
podemos desconocer que números no faltan, y se parte de una premisa muy simple,
teniendo los número se pueden contrastar con números anteriores y ¿han
aumentado, se han mantenido o han disminuido los casos en cada ítem? entonces
¿por qué no se pone sobre la mesa los números de la salud?.
Seguiremos viendo y viviendo esto, por los próximos días, al
menos hasta el 17 de julio y todo hace pensar que va a seguir complicado.
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