viernes, 15 de agosto de 2014

Parque Thays.

La segunda semana de diciembre de 2006 realicé una visita Parque Thays. Era un día de verano y se me ocurrió salir a caminar, pasear y recorrer el Parque Thays que no conocía. Sabía de haberlo leído en los medios de comunicación que el Parque Thays era de creación no muy lejana en el tiempo, y que anteriormente en ese lugar, estaba instalado un conocido parque de diversiones, el Italpark, el mismo fue descuidado en el mantenimiento y se cobró la vida de una joven hacia 1990 lo que hizo que las autoridades (tarde, como muchas veces) lo cerraran, y en su lugar erigieron el Parque Thays. Conocía la noticia porque allá por 1990 la había leído en el periódico. Thays, el nombre que le dieron al nuevo Parque recreativo, también me es familiar, porque se debe en honor al arquitecto y paisajista que realizó varias obras en Argentina, una de ellas, muy conocida, el Jardín Botánico.

En las cercanías, llegando al Parque, lo primero que encontré y fotografié fue el monumento en homenaje a Alvear en Recoleta obra de Antoine Bourdelle. El autor realizó la obra en Francia y demoró 10 años en finalizarla para luego enviarla hacia Argentina. El lugar donde se encuentra el monumento se llama Plaza Julio de Caro.

Desde allí cruce la Avenida F. Alcorta y entré al Parque Thays, se veía mucha gente en el Parque y, en principio el recorrido era volver por una placita que está adelante del monumento a Alvear.


Como se acercan las fechas navideñas, es común ver árboles metálicos como adornos de parques y plazas, en cuya cima hay una estrella y de noche se vuelven luminosos con las luces que los rodean, algunos tiene luces otros no, y otros solamente la estrella.


Cuando estaba cruzar la avenida, alguien me preguntaba algo, pero no me di cuenta hasta la segunda vez que preguntó, me doy vuelta y era una turista, no se le entendía casi nada, y me preguntaba si estaba en la Recoleta, lo que le respondí afirmativamente, luego me pregunta por el Círculo de Arquitectos, sobre arquitectura, y no tenía ni idea, así que le dije que no sabía, lo cual es cierto. Tal vez se refería al Museo de Arquitectura y Diseño, que se encuentra en una de las puntas del parque, pero no se si se refería a dicho museo o a otro lugar que desconozco.




Una vez dentro del Parque Thays, se me cruzaron algunos pibes todos vestidos de naranja y negro, creo que hacían propaganda a una radio, e iban sacando fotos. En la fotografían se observan todos ellos, y en primer plano, el busto de Carlos Thays, que es una réplica del original, del autor Alberto Lagos. La obra original se encuentra en el Jardín Botánico.
El día era muy caluroso, había muchas personas tomando sol, en un sector del parque hay unos chorros de agua que salían del suelo hacia arriba, al rato paraban de tirar agua, y al rato volvían los chorros de agua, y algunas personas se estaban mojando con esos chorros de agua. Otros jugaban a la pelota, varios grupos que jugaban partiditos de dos o tres dispersos por el parque. Otros leyendo en los bancos.

En el parque hay algunas obras de arte interesantes. Una de ellas es una donación de la comunidad vasca, del año 1997, realizada por el artista Néstor Basterretxea, y titulada El Árbol. Es una obra algo grande, al parecer metálica, en un tono algo beige o marrón claro, que para evitar el ataque vandálico de individuos que hacen mal uso del aerosol, se encuentra rodeada por un enrejado,  a saber que el parque también se encuentra en su totalidad rodeado por un enrejado como muchos de los parques y plazas de la Ciudad.



Otra de las obras es Torso Masculino del artista colombiano Fernando Botero. Esta obra es del año 1994. Este artista tiene la particularidad que a casi todas sus obras las realiza exaltando su volumen, vulgarmente pareciera que sus obras están infladas. Algunos críticos hablan de Boterismo para referirse a la generalidad de la obras de este autor por la singular identidad que adquieren. Para conocerlo, baste poner “boterismo” en el buscador www.google.com y poner buscar imágenes y allí aparecen.



La obra que sigue, un cuerpo completo, femenino que porta la bandera de la ONU, con la particularidad de estar fragmentado. Está obra se llama Venus fragmentándose. La Humanidad y las Naciones Unidas. Año 1996. La realizó la escultora Marta Minujin. Esta autora tiene la particularidad de fragmentar varias de sus obras, una de estas obras fragmentadas, que se llama Cabeza fragmentada, se encuentra en el Museo Nacional de Bellas Artes. También es la autora de la imagen gráfica de un conocido analgésico, que justamente presenta una rostro partido, es decir, fragmentado.



Llegué caminando hasta la otra punta del parque, y antes de emprender la retirada, fotografié un avión que al aprecer estaba llegando a aeroparque, foto que salió muy mal, y finalmente una última estatua pequeña que no sabía de cual se trataba, luego indagando en la web encontré que se llama Pro Cultura Nacional y es obra del escultor italiano Alejo Afani, sin más datos que esos.



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