miércoles, 13 de agosto de 2014

Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia.

Octubre de 2006. Un fin de semana de aquél año visité el Museo Argentino de Ciencias Naturales "Bernardino Rivadavia".

Este museo se encuentra en Parque Centenario, alrededor del Parque hay varias edificaciones, el Instituto de Zoonosis Luis Pasteur, la Asociación Argentina de Amigos de Astronomía, la Fundación de Investigación Luis Leloir y el Museo Argentino de Ciencias Naturales. Si bien había visitado el parque en varias ocasiones, tenía pendiente visitar el museo.

El Museo abre sus puertas a las 1400hs. Ahí mismo, por la vereda está la Feria, hay una Feria de antigüedades, otra Feria de vestimenta y una Feria con puestos de libros. Era sábado se empezaba a llenar de gente, el día estaba lindo, con sol, y cuando llegué recién comenzaban los preparativos para abrir, había algunas personas esperando, así que me di una vuelta al Parque. Cuando estaba nuevamente en la puerta del museo, éste ya había abierto, así que ingresé.

La entrada cuesta $3 (esto era en el 2006), te hacen dejar el bolso, llevaba una mochila, ya muy vieja y gastada por el uso, pero cómoda. No permiten sacar fotos al acuario, ya que las luces les hacen mal a los peces, pero sí permiten fotografiar dentro del museo cuantas fotos quieras, así que no perdí el tiempo y aproveché lo más que pude.

Con la entrada te dan un planito de todo el museo, algo útil y bueno, y luego se comienza el recorrido por el acuario que es lo primer sala que hay para ver. En un sector son todos peces de aguas argentinas, así que tuve oportunidad de ver varios que solía pescar cuando hace años atrás íbamos al río con los amigos. Otro sector, mucho más pequeño contiene peces de aguas tropicales.
Es interesante y me quedé con las ganas de tomar nota de algunos muy comunes pero que desconozco como se llaman, más que por el nombre popular con el que se los conoce.

Las salas de exposición están buenas, el día de la visita, la sala de las aves estaba incompleta, más bien completamente vacía, no tenía nada, estaba en preparación.

Cuando llegué a la sala de los mamíferos, se me habían acabado las baterías, se me apagaba la cámara y no había recargado más, motivo por el cual tuve que desistir y dejar para otra ocasión concluir esa visita con fotos, lo cual me proyecta a regresar.


Fui un fin de semana, y como me gusta pasear tranquilo, no era la mejor fecha, había bastante gente, algunos turistas extranjeros, y muchos chiquitos, corriendo y gritando, es lindo para llevar a los pequeños a conocer el lugar, se sorprendían mucho con los huesos de dinosaurios, es que era para sorprenderse. Pero era incómodo para mi gusto, por el griterío que había y la cantidad de gente.

La sala de los reptiles, tenía muchos animales en frascos, supongo que en formol.

Después de estar algunas horas recorriendo, no recuerdo, pero alrededor dos y un poco más, emprendí el regreso.

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