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sábado, 19 de julio de 2014

Biological Lottery and Electric Hearts: A 1992 Almanac and the Persistence of Myth

 
Advertising pocket calendar from 1992 for "La Bomba-Chita," a shop that still exists today.
Obverse (Front Side): Features a romantic, retro illustration with an 80s or early 90s aesthetic. It depicts the silhouette of a young couple under a starry sky, connected by a circuit or energy that forms a large, luminous lightning-bolt-shaped heart.

 

"Behind the myth of the cosmic spark and the joining of souls, there are only two brains exchanging electrical impulses and neurochemistry. We supply the poetry; physics supplies the current."

 

"The universe was not pregnant with life, nor the biosphere with man. Our number came up in the Monte Carlo game."

— Jacques Monod, Chance and Necessity (1970)

 

Jacques Monod's quote is from the final chapter (Chapter 8, titled "The Kingdom and the Darkness") of his seminal work Chance and Necessity (Le Hasard et la Nécessité, 1970). The original French reads: "L'univers n'était pas pregnant de la vie, ni la biosphère de l'homme. Notre numéro est sorti à la loterie de Monte-Carlo." It remains one of the most famous summaries of evolutionary biology and 20th-century skeptical, materialist thought.

Two silhouettes face to face, connected by headbands or electrodes, project a heart made of lightning and electric current against the starry night. The image was intended to be romantic, but viewed through the cold lens of science, it turns into an unwitting lesson in molecular biology. As Monod pointed out, living organisms are strange objects in the universe: microscopic systems of blind precision operating under the laws of physics and chemistry.

What poetry and popular culture insist on calling "love at first sight" or a "soul connection" is nothing more than the result of a biological lottery—a chance encounter between two trajectories that, upon crossing, trigger a thoroughly ordinary electrochemical cascade.

The irony of the illustration lies in its literalness: the wires and electricity binding the lovers connect them not to the cosmos, but to raw matter. The luminous heart in the firmament is a fiction manufactured by the brain to make sense of the spark. The universe, meanwhile, remains mute and indifferent in the background.

And yet, defying all skeptical reason, culture insists on wrapping that electrical current in eternity, repeating the old refrain Michael Hutchence sang during the golden years of INXS:

"I was standing
You were there
Two worlds collided
And they could never tear us apart..
."

— INXS, Never Tear Us Apart (1987)

There lies the true tension: between the cold mechanics of bodies exposed by science and the stubborn urgency of myth. When all is said and done, the luminous heart in the firmament will remain the cherished fiction with which we try to warm a brief spark amid stellar indifference.

viernes, 18 de julio de 2014

Lotería biológica y corazones eléctricos: un almanaque de 1992 y la resistencia del mito


Calendario de bolsillo publicitario de 1992 de la casa "La Bomba-Chita", un comercio que aún existe. 

Anverso (Cara frontal): Presenta una ilustración romántica y retro con estética de los años 80 o principios de los 90. Muestra la silueta de una pareja joven bajo un cielo estrellado, conectados por un circuito o energía que dibuja un gran corazón luminoso en forma de rayo. 

«Detrás del mito de la chispa cósmica y la unión de almas, solo hay dos cerebros intercambiando impulsos eléctricos y neuroquímica. La poesía la ponemos nosotros; la física pone la corriente.» 


«El universo no estaba preñado de la vida, ni la biosfera del hombre. Nuestro número salió en el juego de Montecarlo.»
— Jacques Monod, El azar y la necesidad (1970)

La cita de Jacques Monod pertenece al capítulo final (el octavo, titulado precisamente "El reino y las tinieblas") de su obra fundamental El azar y la necesidad (Le Hasard et la Nécessité, 1970). En el original en francés dice: "L'univers n'était pas pregnant de la vie, ni la biosphère de l'homme. Notre numéro est sorti à la loterie de Monte-Carlo." Es una de las síntesis más célebres de la biología evolutiva y del pensamiento escéptico y materialista del siglo XX.

Dos siluetas cara a cara, conectadas por diademas o electrodos, proyectan sobre el cielo estrellado un corazón hecho de rayos y corriente eléctrica. La imagen pretendía ser romántica, pero vista con la frialdad de la ciencia resulta una lección involuntaria de biología molecular. Como señalaba Jacques Monod, los seres vivos somos objetos extraños en el universo: sistemas microscópicos de una precisión ciega que obedecen a las leyes de la física y la química. Lo que la poesía y el consumo popular insisten en llamar «flechazo» o «conexión de almas» no es más que el resultado de una lotería biológica. Un encuentro fortuito entre dos trayectorias que, al cruzarse, desencadenan una cascada electroquímica perfectamente ordinaria. 

La ironía de la ilustración radica en su propia literalidad: los cables y la electricidad que unen a los amantes no los conectan con el cosmos, sino con la pura materia. El corazón luminoso en el firmamento es la ficción que el cerebro inventa para interpretar el chispazo. El universo, mientras tanto, permanece mudo e indiferente en el fondo de la escena. 

Y sin embargo, contra toda razón escéptica, la cultura insiste en revestir esa corriente eléctrica de eternidad, repitiendo el viejo estribillo que Michael Hutchence cantaba en los años dorados de INXS:

«I was standing / You were there / Two worlds collided / And they could never tear us apart...»
(«Yo estaba de pie / Tú estabas allí / Dos mundos colisionaron / y nunca pudieron separarnos...»)
— INXS, Never Tear Us Apart (1987)

Ahí radica la verdadera tensión: entre la fría mecánica de los cuerpos que señala la ciencia y la terca urgencia del mito. Al fin y al cabo, el corazón luminoso en el firmamento seguirá siendo la entrañable ficción con la que intentamos abrigar un chispazo en medio de la indiferencia estelar.