sábado, 4 de agosto de 2018

Buenos Aires Celebra Montenegro, Grecia, Bulgaria y Croacia.

A partir de las 12hs se iba a desarrollar el evento Buenos Aires Celebra Montenegro, Grecia, Bulgaria y Croacia. Pasado el mediodía, estábamos llegando, y al cruzar por la zona del obelisco empezamos a notar una buena cantidad de gente, un poco más allá, medio metrobus cortado y un gran escenario, ¿qué sería? No teníamos noticias de que podía ser. Había muchos puestos de comida, parrillas de calle hechas con medio tambor y una garrafa. También empezamos a ver a muchos vendedores de pañuelos, pañuelos celestes en su mayoría, aunque algunos pocos que vendían los pañuelos verdes. En esta moda del momento entre los pro aborto y los contra aborto, aparecen los oportunistas de siempre, los repulsivos que estuvieron durante veinte años callados la boca y de repente están en todos los programas de tv, los fanatizados y los tontes (o tontxs, para estar a tono) útiles que ni saben porque usan o no usan tal o cual pañuelo, con un hilo común a todos, la tienen bien clara en todo lo que respecta al tema, por poco no escribieron un tratado de la materia, así es como funciona en Argentina, un país lleno de sabelotodos. Más tarde por las noticias, nos enteramos que se trataba de un encuentro de las iglesias evangélicas en contra de la ley de aborto  http://www.perfil.com/noticias/politica/organizaciones-pro-vida-marchan-contra-el-proyecto-de-ley-del-aborto.phtml más allá de las posturas que asuman los unos y los otros, lo que me llamó la atención la cantidad de gente reunida que luego pude ver la televisión ya pasamos temprano pasado el mediodía, y el encuentro tenía lugar como para las 17hs, y me llamó la atención porque no recordaba otra movilización masiva de “iglesias evangélicas”.





Continuamos caminando, y llegamos al lugar del evento Buenos Aires Celebra Montenegro, Grecia, Bulgaria y Croacia. Cuatro países, dos de ellos relativamente nuevos ya que proceden de la desintegración del país Yugoslavia, y de ellos, uno que está presente en el ideario común debido al partido del último mundial de futbol.
Desde el escenario, solo había una cuadra de puestos, dos de u lado de la calle y dos del otro lado. Lo que hicimos fue dar una primera pasada mirando los puestos. Estaban los de idiomas, los de souvenires, uno de la Defensoría del Pueblo y el resto casi todos de comida.  De un lado de la calle estaban los búlgaros y los griegos, y del otro lado, los croatas y los montenegrinos. Era el mediodía, y la gente se acercaba a comer. Todavía no habían comenzado los show artísticos, pero ya se veían circular entre la gente personas con los atuendos típicos que supongo, algunos de ellos luego serían los que iban a bailar en el escenario. Un camarógrafo con un notero de Crónica TV, único medio que vimos presente, yendo, viniendo y comiendo también.



Como se podía caminar tranquilamente, había gente pero no tanta, lo que facilitaba el acercamiento a los puestos. Nos decidimos por un puesto de los búlgaros. Parecían más higiénicos, los cocineros con guantes de latex, los cobradores separados de los cocineros, los postres tapados con film.


Encontramos un stand que recién arrancaba, hasta ese momento no había nada, de afuera se veía carne en una parrillita, nos acercamos y preguntamos. Eran dos los encargados de la comida, uno estaba a cargo de la coción y el otro preparaba y entregaba. Cada stand tenía pegado lo que ofrecía y sus precios, generalmente eran tres opciones en casi todos los puestos. El cocinero nos contesta explicando en detalle lo que ofrecen y nos decidimos por un sandwich de bondiola de cerdo con lyutenitsa, una especie de salsa con tomates y pimientos asados. No recuerdo como llaman al sándwich, si recuerdo que otra de las opciones ofrecidas era el kebapche. La salsa no era picante, no obstante preguntamos, y el cocinero nos ofreció una salsa picante que tenían guardada pero no estaba en el menú. Preferimos que no.
En la mesa, había unas tarjetitas, al parecer de la encargada del puesto, al menos, de quien cobraba. Creería que era la chef, es lo que insinúa el logo en la tarjetita.



Del otro lado, los postres a la vista, sin film protector, sin nada que los cubra, la gente que tose, que los toca, que los apoya, una tilingota que apoyaba la cartera encima de unos bocaditos dulces ¿no te das cuenta o no te importa? parecía lo segundo, luego que le avisamos, y continúo ignorándonos con la cartera apoyándola sobre los postres. También algo de irresponsabilidad de los que los ofrecen, los que están a cargo de los puestos, o mucho no les importa, si se consumen rápido, y se venden, el placer que entra por la vista y a muchos consumidores tampoco les importa demasiado si la comida está al contacto con todo lo que se cruza. Algunos preferimos algo de higiene y otro no.

En puesto de comida griega, del mismo estilo que los demás, ofrecían un menú de tres opciones distintas, compramos una brochetas de carne, pan y salsa con yogurt, ajo y otras especias o vegetales que no distinguí, y por otro lado una albóndigas con especias y cebolla, que no eran muy lindas.
Los precios giraban en torno de los 90 a los 150 pesos cada porción.
Y para comer algo dulce, como postre, elegimos una porción de tarta de manzana con nueces.



Para ente momento comenzó el espectáculo. Canto, bailes, danza, iban pasando uno atrás de otro. En el fondo del escenario una pantalla gigante. En un momento el conductor, comenzó a hacer preguntas bastantes sencillas de tres opciones al público presente relacionadas con los países celebrados. La primera en responder, una ecuatoriana (mañana domingo Bs As celebra México y Ecuador) el conductor le hace una broma, “llegó un día antes del Bs As celebra Ecuador”. Vimos un canto y tres bailes. Luego nos retiramos. Todo muy lindo.

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