miércoles, 17 de septiembre de 2014

Venganza.

Venganza de George Jonas, libro en el que se basó la película Munich (de Steven Spielberg) que trata el tema de la respuesta de los israelíes a los terroristas palestinos luego de la masacre de Munich en 1972. El Mossad prepara y envía a Europa occidental a un grupo de agentes con un listado de 11 individuos a eliminar. Empiezan la tarea, pero no la terminan como estaba pensado en un comienzo. El libro fue escrito en 1984. No pierde vigencia, aunque ahora han cambiado algunas tácticas, como los asesinatos selectivos de algunos líderes de grupos terroristas árabes, o por lo menos lo que se leía en las noticias hace un par de años atrás. Esto no es algo nuevo ni propio de Israel, pero en este caso, el libro cuenta esta historia. Tiene unas cuantas citas interesantes. Son alrededor de 440 páginas. Lenguaje simple, aunque algunas veces no me gustó como está redactado, en algunas porque no logra su cometido y en otras porque tiene un lenguaje poco apropiado, o quizás sea la traducción. Es interesante desde el punto de vista de la historia, es detallista en algunos aspectos pero sin llegar a ser abundante. El libro habla de un argentino, el encargado de enseñar e instruir en lo que respecta a las falsificaciones. Luego hay una parte que no me cerró del todo, cuando habla que nunca le dijo al Mossad sobre la existencia del Grupo, ¿o sea que el Mossad se enteró cuando leyó el libro? No tiene mucho sentido esa parte, por lo menos yo no le encontré sentido. El autor comienza hablando que está a favor de este tipo de venganzas, del “ojo por ojo y diente por diente”, pero luego ya llegando al final, da entender prácticamente lo contrario, pero lo pone en boca del líder de los agentes de la misión, y lo deja ver en dos o tres ocasiones, como que no sirvió de mucho o que no es un método para frenar la violencia, más que nada cuando hace un balance al final de todo lo sucedido y menciona otros hechos que ocurrieron por parte de los terroristas. Aplica otro dicho que dice “la violencia engendra más violencia”. El autor citas otros textos, textos a los que continuamente marca diferencias. Es recomendable leer el libro y no quedarse sólo con la película que también esta buena de ver, me pasó que con la película a uno le queda una sensación fea, de la historia y todo lo sucedido, pero cuando uno lee el libro también deja esa sensación fea sumado a que uno puede hacer un análisis que va un poco más allá de la matanza, los tiros y las bombas. Tener un panorama más general, como pensaban, como se organizaban, tanto la parte operativa como la directiva, porque tales o cuales personas, su situación en la sociedad, las relaciones de poder, como se comportan los gobiernos o los diferentes grupos frente a determinados actos y determinadas situaciones, y mucho más, que si bien no se hace un análisis en profundidad uno puede tener una idea superficial y luego sacar conclusiones propias.
Además permite tener una idea muy general sobre como estaba (y funcionaba) el mundo en ese momento histórico con respecto al tema tratado y algunas aristas que tocan en alguna medida al eje central del libro. Es llamativa la corta edad de los agentes, y de los terroristas también, o por lo menos no pasaba por mi cabeza esa idea de que eran bastante jóvenes, aunque sí tenía una idea de parte de los terroristas, pero no de los agentes del Mossad.

Hay un fragmento que me causó gracia, hay que entenderlo en el contexto que se da, en plena misión, estalla la guerra, y tres deciden regresar al país a combatir, lo hacen sin decir nada, arriban, se integran a sus respectivos regimientos, van al frente, combaten y tienen suerte de terminar todos ilesos, hasta que los descubren, los mandan a llamar y se da lo que sigue:

Por el camino se pregunta si Steve y Robert estarían allí esperándole, pero no fue así. Sí estaba Efraín.
- ¿Estáis todos locos, muchachos? – inquirió cuando Avner fue llevado a su despacho - . ¿Creéis que sois héroes, que no podemos ganar la guerra sin vosotros? ¡Debería llevaros a un consejo de guerra!
A pesar de las palabras de Efraím, Avner pudo apreciar por el tono de su voz, como esperaba, la cosa no tendría verdaderas repercusiones.
- Quiero que salgáis de Israel hoy mismo – continuó Efraím - . Volved a Europa y acabad lo que estáis haciendo. Si necesitamos que volváis aquí, os llamaremos. Si no os ordenamos regresar, no quiero que ninguno de vosotros se presente en Israel otra vez. ¿He hablado claro?.

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