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jueves, 8 de julio de 2021

Caminata 5,77km. 64min.


Caminata con objetivo cumplido.

Durante la caminata vi un cartel, que fotografié y luego edité la foto tapando dato de contacto. La finalidad no es la foto particular, sino escribir algo en general. Se ven cantidad de carteles por el estilo con gatos “perdidos” en la ciudad. Tal es la magnitud que existen grupos en redes sociales con titulares como “gastos perdidos”; “gatos perdidos y encontrados”; “buscamos tu gato perdido”; “perros y gatos perdidos”; etc… Sólo con realizar una búsqueda en google español de “gatos perdidos” devuelve casi 500.000 resultados, muchos más que la misma búsqueda en inglés. 

Cartel sobre "gato perdido".

Un gato considerado como “perdido” es el resultado de una convención humana. Se me ocurre el ejemplo de una paloma que come en una plaza, y de repente la paloma se va comer restos de comida alrededor de un tacho de basura, nadie denuncia a la paloma como perdida, porque es un animal libre, no tiene dueño, vive en estado silvestre pero se la tilda de doméstica por haberse adaptado al medio urbano. Ahora vuelvo al gato, en las ciudades muy populosas no se ven gatos sueltos por todos lados, algunos asoman de balcones, algunos asoman en puertas, puede que alguno en un tapial, y no mucho más, en alguna época había cantidad en el Jardín Botánico pero ya hace años se ocuparon de ellos. Y algunos sobreviven algún tiempo en terrenos descampados de alguna futura obra en construcción. Si hay más, viven en locales o viviendas particulares, como los que asoman en puertas y balcones. Prácticamente no hay gatos en estado salvaje. Ahora ¿cómo es posible que se “pierda” un gato?, hablando en espacios restringidos o cerrados como una ciudad. El gato de alguna manera salió de su territorio, y ya no volvió. Y es fácil no volver, en una ciudad solo tiene la calle con vehículos, la vereda con peatones, y el resto puertas y portones cerrados, en esas condiciones es entendible que el animal no regrese, más si no conoce “el afuera”. A lo que voy, ¿cómo es posible determinar que el animal no se quiso ir por la causa que sea de su lugar habituado y buscar su propio rumbo? En espacios abiertos, ciudades del interior, casas con patios, campos, etc… los animales viven en su territorio y salen por los alrededores, y saben no perderse, claro está, exceptuando algún accidente, ataque de otro animal, ser víctima de robo o que muera en el camino, pero si no se dan las excepciones, los gatos salen de gira y regresan sin problemas de confusión de no encontrar el camino de regreso, salvo aquellos que toda su vida vivieron “encerrados”, o que no tuvieron contacto con otros animales de la misma especie, de hecho, esto es de lo más común y se ve mucho en barrios, pero ¿es tan así? o se trata de la excepción, es decir, de la cantidad de gatos que andan sueltos, que van y vienen, que no se pierden, que salen a la calle o cruzan a las casas de los vecinos y luego vuelven a su territorio es la inmensa mayoría y por eso mismo no se los cuenta, son gatos que no se los mide en tanto salen y vuelven, y solo se toma noticia de aquellos que se pierden y que pueden parecer muchos, pero si se tomaran el total, tal vez no sean tantos y sea un porcentaje mínimo. Según una nota publicada en Infobae (1) en el año 2011, Argentina contaba con una población de 3.000.000 de gatos como mascotas, y teniendo este número como base, suponiendo que se haya mantenido en 10 años, los gatos que se pierden (y se comunican en las redes sociales y carteles en la vía pública) son uh porcentaje bajo. Muchas notas hablan de Argentina como un “país mascotero”, un “país pet-friendly”, el país de América Latina con mayor cantidad de mascotas, el país con mayor cantidad de mascotas por habitantes del mundo, etc… Se indica también que los argentinos tienen preferencias por los perros frente a otros tipos de mascotas. El las mascotas que se han medido en censos de carácter local han ido en crecimiento. Y todos los aspectos positivos de contar con una mascota. En el artículo que mencioné, hay un párrafo que me interesa destacar, el mismo dice “Sin embargo, otros datos de la encuesta indican lo mucho que aún queda por construir en materia de tenencia responsable de animales de compañía en la Argentina.” Y me pregunto, si aquellos “gatos perdidos” en la ciudad, son producto de una tenencia poco responsable. Tener un animal encerrado en un departamento citadino, de 2 o 3 ambientes, cuanto mucho un balcón como única vista al exterior para el animal, ¿hasta qué punto es tenencia responsable?. Un descuido de dejar una puerta o ventana abierta y el gato sale y se va ¿qué se puede esperar de un animal que por instinto se puede movilizar a donde la curiosidad le lleve? ¿o es de tenencia responsable pensar que el animal porque vivió meses o años encerrado en dos habitaciones se va quedar quieto y no va sentir la necesidad de explorar el mundo nuevo que se le presenta si se abre una puerta o ventana?. Es solo una opinión.



Referencia.
1. https://www.infobae.com/2011/09/16/605985-argentina-el-pais-la-region-mas-mascotas-habitante/


martes, 16 de junio de 2020

Caminatas 1 y 2. 6,25km. 1hs 3min.


El objetivo del día de hoy era caminar 5km pero terminé completando 6,25km. Con lo cual me marcó objetivo alcanzado. 



En el camino me encontré un gato doméstico (Felis silvestris catus) descansando bajo el sol sobre una mesa, de esas mesas que ahora, durante tiempo de cuarentena, se utilizan para bloquear puertas. 



También encontré un zorzal colorado (Turdus rufiventris) que buscaba su alimento entre el pasto.





Rufiventris por vientre rojo. De amplia difusión, anda por toda la ciudad bien adaptado al entorno. Elegí al ave como fondo para los datos del recorrido.




Dos horas y media más tarde ya estaba de nuevo caminando por la calle. En esta segunda caminata completada en 20 minutos, obtuve un mejor ritmo que la anterior, a la vez que fue más corta, de solo 2km, y la finalicé justo en la puerta del Jardín Botánico Carlos Thays. Una foto de la entrada a la este lugar fue la elegida para ilustrar el fondo con los datos y mapa de recorrido. 

jueves, 24 de julio de 2014

El gato, los pollitos y la ironía popular: iconografía y significado de una estampa comercial

 

Las imágenes muestran un clásico almanaque comercial argentino de bolsillo (tarjeta calendario):

•    Anverso: Presenta una entrañable imagen fotográfica de estilo vintage que muestra a un tierno gatito blanco de ojos azules/celestes rodeado de flores amarillas junto a tres pequeños pollitos amarillos sobre el pasto. 


Esta tierna escena ha sido muy popular a lo largo de los años como imagen decorativa, fondo de pantalla e incluso en manualidades como cuadros de diamond painting o calendarios. 

"Dios hizo al gato para ofrecerle al hombre el placer de acariciar un tigre." 
— Victor Hugo


Raza del gato de la imagen

En las imágenes impresas de estética comercial e industrial (típicas de tarjetas almanaques o láminas publicitarias de las décadas de 1980 y 1990), suele utilizarse el macho o hembra de gato doméstico mestizo de pelo corto (domestic shorthair), de pelaje enteramente blanco y heterocromía/ojos azules.

No responde necesariamente a una raza con pedigree estricto, aunque comparte rasgos fenotípicos con:

•    Gato Doméstico blanco de pelo corto (común europeo o criollo).

•    Angora turco o khao manee (por el pelaje blanco inmaculado y el color celeste o verde claro de sus ojos).

Significado y simbolismo

La iconografía de la estampa reúne elementos tradicionales del imaginario bucólico y la estética kitsch de mediados del siglo XX:

•    Inocencia y pureza: El blanco del gatito y el amarillo brillante de los pollitos simbolizan la infancia, la ternura y la pulcritud moral.

•    Armonía improbable / idilio pastoral: En la naturaleza, el gato es un depredador natural de las aves. Mostrar a un felino conviviendo apaciblemente con pollitos recién nacidos en un campo de flores (ranúnculos o botones de oro) construye una alegoría de la paz universal, la convivencia pacífica y la vulnerabilidad compartida, rompiendo el instinto natural en favor de un espacio utópico.

•    La primavera y la vida: Las flores, el verde vivo del césped y los animales jóvenes son símbolos universales de renacimiento, vitalidad y prosperidad (motivo idóneo para un almanaque comercial de fin de año).

"Estar como el gato con el pollito" / "Cuidar como el gato a los pollos"

Refrán popular hispano que suele utilizarse en sentido irónico o cauteloso cuando alguien cuida o vigila a quien en teoría debería ser su presa o rival, o para remarcar una aparente mansedumbre que exige vigilancia.

Es un matiz fundamental. En el habla popular y la paremiología hispana, este tipo de modismos opera precisamente desde la ironía y la sospecha:

•    "Cuidar (o guardar) como el gato a los pollos": Es una metáfora directa sobre la falsa custodia o el conflicto de intereses. Expresa la imprudencia de dejar un bien, a un vulnerable o una responsabilidad en manos de quien, por naturaleza, apetito o beneficio propio, terminaría devorándolo o sacando ventaja. Equivale a expresiones como "poner al lobo a cuidar las ovejas" o "dejar al zorro en el gallinero".

•    La tensión fotográfica: Esto le da un giro de doble lectura muy interesante a la imagen del almanaque. En el plano puramente visual e industrial, la lámina busca transmitir una ternura bucólica y candorosa (la inocencia de la convivencia entre especies). Sin embargo, al pasarlo por el tamiz del refrán popular, la escena cobra una sutil tensión dramática: ¿es una verdadera postal de paz e inocencia, o es la calma previa de una fiera contenida contemplando a sus presas? 

Ese contraste entre la mansedumbre aparente de la imagen y el recelo atávico que sugiere la sabiduría popular es justo lo que vuelve a este tipo de estampas comerciales tan sugerentes en la gráfica popular.



Elaborado con la colaboración de herramientas de IA, según el concepto y guía del autor.