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martes, 2 de diciembre de 2025

Perseidas: por qué el cometa más peligroso conocido nunca se queda sin balas


Cada agosto pasa lo mismo: la Tierra entra, puntual como un tren suburbano, en una región del espacio donde la atraviesa la lluvia de meteoros que llamamos Perseidas. Esos trazos de luz que cruzan el cielo no son magia ni polvo cósmico genérico: son los restos de un cometa específico. Y ahí es donde empiezo a rascar, porque el dato suelto nunca me alcanza.
¿Es verdad que se trata del cometa Swift-Tuttle, el mismo que la literatura especializada suele señalar como uno de los objetos más peligrosos que conocemos? ¿Qué se dice exactamente sobre el riesgo que representa?
Y hay una segunda pregunta, más de fondo, que es la que en realidad me interesa: el cometa deja partículas y fragmentos dispersos en su órbita, y la Tierra los encuentra, año tras año, siempre en el mismo lugar del recorrido. ¿Cómo es posible que esos restos —piedras y hielo congelado— no se agoten nunca, ni siquiera después de siglos de repetir la cita? ¿Por qué hay material disponible cada vez que cruzamos esa región, como si alguien reabasteciera el depósito?
La respuesta no está en la cola brillante que uno se imagina cuando piensa en un cometa. Está en la escala de su masa, en cómo se reparten sus escombros en el espacio y en el tamaño real —minúsculo— de lo que efectivamente vemos caer.

El "rastro" no es una cola flotante, es una autopista de escombros
La imagen intuitiva de un cometa es la cola de gas y polvo que arrastra al pasar cerca del Sol. Pero lo que produce la lluvia de meteoros es otra cosa: el rastro de escombros orbital, lo que en inglés se conoce como dust trail.
A lo largo de miles de años y cientos de vueltas alrededor del Sol, el cometa Swift-Tuttle —que completa su órbita cada 133 años, aproximadamente— va desprendiendo material de su superficie helada cada vez que se acerca al calor solar. Ese material expulsado no se queda flotando en un punto fijo del espacio: sigue orbitando al Sol por la misma trayectoria que el cometa. Con el correr del tiempo, la gravedad y la radiación van distribuyendo esas partículas a lo largo de toda la órbita, hasta formar un anillo gigantesco —un túnel, si se quiere— de rocas y polvo que rodea al Sol. Lo que hace la Tierra, cada mediados de agosto, es simplemente cruzar ese anillo.

¿Por qué nunca se terminan las partículas?
Hay tres razones que explican por qué este material parece inagotable.
A. Las partículas son ridículamente chicas y ridículamente abundantes
La inmensa mayoría de los meteoros —lo que llamamos "estrellas fugaces"— durante las Perseidas no son rocas grandes. Son granos de polvo, gravilla, fragmentos del tamaño de un grano de arena o, como mucho, de una arveja.
Entran a la atmósfera terrestre a unos 59 km/s —más de 210.000 km/h— y a esa velocidad, la fricción y la compresión del aire hacen que hasta una partícula de un milímetro brille con fuerza y se desintegre por completo. En el pico de las Perseidas, la Tierra choca contra cientos de miles de estos granos. Suena a mucho, pero en términos de masa total es una fracción diminuta.
B. El cometa es gigante y recarga el camino
El núcleo del cometa 109P/Swift-Tuttle tiene unos 26 kilómetros de diámetro. Para dimensionarlo: es más del doble del tamaño del asteroide que se asocia a la extinción de los dinosaurios. Contiene billones de toneladas de hielo, polvo y roca.
Cada vez que pasa cerca del Sol —cada 133 años— libera millones de toneladas de material nuevo, recargando la autopista de escombros por la que la Tierra pasa todos los agostos.
C. La Tierra apenas toca una tajada mínima
El túnel de escombros del cometa mide millones de kilómetros de ancho. La Tierra solo atraviesa una franja muy estrecha de ese flujo, durante unos pocos días al año. La gran mayoría de los granos de polvo sigue orbitando tranquilamente al Sol, sin cruzarse nunca con nuestro planeta.

Pero entonces, ¿por qué el cometa mismo no se acaba? ¿No se desgasta perdiendo tanto polvo y partículas?
Esta es la pregunta que en realidad me faltaba cerrar. Porque una cosa es explicar por qué los restos que ya soltó no se agotan en el anillo, y otra muy distinta es preguntarme por la fuente misma: si el cometa pierde una cantidad masiva de material en cada pasada, ¿cómo no se consume? La respuesta no es que no se desgaste —se desgasta, y mucho— sino que hay un equilibrio entre su tamaño original descomunal, la geometría de su órbita y el modo en que envejece.
1. Su masa original es astronómica
Vuelvo al dato de los 26 kilómetros de diámetro, pero esta vez para dimensionarlo distinto: es como imaginar una montaña de hielo, roca y polvo más grande que toda la Ciudad de Buenos Aires, con varios kilómetros de altura. Pierde millones de toneladas cada vez que pasa cerca del Sol, sí, pero esa pérdida representa apenas una fracción diminuta de su masa total —del orden del 0,1% o incluso el 0,01% por órbita—. Haciendo la cuenta simple, un cuerpo de esa escala tiene material de sobra para sobrevivir miles, quizás decenas de miles, de pasajes por el perihelio antes de agotarse por completo.
2. Solo se desgasta durante una fracción mínima de su vida
Acá está la clave que se me escapaba: el Swift-Tuttle tarda 133 años en completar su órbita, pero no se está "quemando" todo ese tiempo.

•    El horno (perihelio): el cometa se calienta y pierde material de forma intensa solo cuando pasa cerca del Sol, un período que dura apenas unos meses de esos 133 años.
•    El freezer (afelio): el resto de su vida —más de 130 años por vuelta— lo pasa en el sistema solar exterior, más allá de la órbita de Neptuno, con temperaturas cercanas al cero absoluto (-273 °C). Ahí está completamente congelado, inerte, y no pierde absolutamente nada de masa. El desgaste se detiene por entero.
Dicho de otro modo: el cometa no se desgasta 133 años seguidos, se desgasta unos meses y después se congela para volver a empezar.
3. Envejecer no es lo mismo que desaparecer
A medida que pierde sus hielos —agua, dióxido de carbono, metano— por el calor solar, el cometa no simplemente se va achicando de manera uniforme: cambia de estructura, y ese cambio le extiende la vida útil o le redefine el destino.
•    La corteza aislante: con el tiempo, el polvo y las rocas más pesadas que el gas no logra arrastrar se van acumulando en la superficie del núcleo. Esa capa oscura y rocosa funciona como aislante térmico —como una conservadora que protege el hielo de adentro— y reduce drásticamente la sublimación en las órbitas siguientes.
•    Cometas dormidos o extintos: con el tiempo, un cometa puede perder todos sus hielos superficiales o quedar cubierto del todo por esa corteza. Ahí deja de producir coma y cola brillante, y se convierte en un objeto inerte, indistinguible a simple vista de un asteroide. Los astrónomos lo llaman cometa "dormido" o "extinto": sigue orbitando, pero ya no se desgasta ni recarga ninguna lluvia de meteoros.
En síntesis: el Swift-Tuttle no se acaba porque es una reserva monumental de material que solo "se quema" durante instantes breves cada siglo. Su masa le da una longevidad de miles de años de actividad, y cuando finalmente se apague no va a ser una desaparición mágica, sino una transformación en un cuerpo rocoso e inerte, dormido para siempre.

Entonces, ¿es realmente el objeto más peligroso conocido?
En el ámbito de la astronomía sí se lo suele calificar como "el objeto más peligroso para la humanidad si llegara a impactar", por la combinación de su tamaño enorme (26 km) y la velocidad altísima a la que cruza nuestra órbita (~60 km/s). Un impacto de Swift-Tuttle liberaría, se estima, decenas de veces más energía que el evento que acabó con los dinosaurios.
Ahora bien, no hay motivo para la paranoia inmediata: las órbitas y trayectorias, calculadas con precisión, garantizan que el cometa no representa ningún riesgo de colisión con la Tierra durante, al menos, los próximos dos milenios.

La síntesis
Los restos no se acaban porque no estamos chocando contra rocas únicas y gigantes, sino atravesando un anillo compuesto por billones de granos diminutos, distribuidos a lo largo de una órbita colosal, que además recibe una recarga masiva de material nuevo cada 133 años. No es magia ni casualidad: es escala, distribución y tiempo geológico funcionando a favor de la repetición.




Fuentes:
•    https://science.nasa.gov/solar-system/meteors-meteorites/perseids
•    https://www.esa.int/Science_Exploration/Space_Science/First_glimpses_from_the_Perseid_meteor_shower
•    https://orbitalradar.com/blog/perseids-annual-meteor-shower-explained
•    https://es.wikipedia.org/wiki/Perseidas
•    https://es.wikipedia.org/wiki/109P/Swift-Tuttle
•    https://en.wikipedia.org/wiki/Comet_Swift%E2%80%93Tuttle

Nota de transparencia: Escrito con ayuda de IA. Revisado y editado por mí. Utilicé Gemini, Mistral y Claude.

domingo, 18 de julio de 2021

Caminata 3,58km. 39min. El universo holográfico.


Caminata con objetivo no cumplido, ni en pasos ni en tiempo. No tengo nada para escribir de la salida. No tomé fotos, ni me sucedió nada, ni vi algo como para comentar en este día.

Me encanta leer libros de divulgación científica. Por muchas razones, no son tan escuetos como un artículo de revista, y no son tan complicados como un libro técnico especializado. Apuntan a un público general para, justamente la palabra dice, divulgar (transmitir, propagar, difundir, sembrar) ciertos conocimientos alcanzados por la ciencia. Esto me resulta gratificante porque me acerca a un mundo desconocido (en ocasiones, me reafirma conocimientos) y al mismo tiempo me genera un montón de dudas e incertidumbres. Pero siempre suman, acrecientan el saber, no un saber profundo y avanzado, pero sí un saber que está por encima de la media, es decir, por sobre aquellos no lo saben por no haberlo aprendido, lo mismo sucede con por ejemplo, un hobby o un oficio aprendido, en este caso hablamos de libros y de cultura general. No hay una verdad, hay muchas verdades, y estos libros de divulgación las presentan con sus fundamentos (lo que plantea cada autor). Los divulgadores se refieren a las obras de otros autores que es lo que buscan hacer llegar, y muchas veces son posturas contrapuestas bien defendidas, y dejan en manos de cada quien tomar partido por tal o cual corriente o teoría o lo que fuere.  Y como la ciencia es muy amplia, hay libro de divulgación para todos los gustos.

No todos los libros de divulgación son fáciles de comprender, hay veces, en mi caso, cuando se trata de ciencias duras (matemáticas, física, química, etc…) incluyen fórmulas que son difíciles o imposibles de comprender, sobre todo cuando uno proviene de otra área de la ciencia, pero no hay que dejarse vencer, o se las intenta aprender o se las pasa por alto y se sigue con la lectura. En ocasiones, el libro de divulgación, si bien apunta a un público general, el autor necesita incluir cuestiones “difíciles” para aquellos lectores que sin ser avanzados están un paso más adelante que el lector común, por ejemplo un estudiante universitario. Esto también pasa en libros de divulgación de ciencias blandas o artísticos, por ejemplo un libro de divulgación de filosofía o de un filósofo en particular, puede contener referencias que uno desconoce o postulados complejos en su enunciación, frases en otros idiomas, etc…

Hace algunos años, cinco o seis años atrás, me fui comprando la colección de libros titulada Un paseo por el cosmos. Actualmente, ya se puede encontrar estos ejemplares en las librerías de saldos, ya que venden los rezagos. En su momento me fui comprando los 80 tomos, y ya llevo leídos más de la mitad. Y la mayoría están muy buenos, depende mucho el interés del lector sobre los temas que se tratan, la idea es leerlos todos. Para no apabullarme con tantos libros de divulgación, voy intercalando entre lecturas más de recreación con uno o dos de divulgación, y dentro de los de divulgación, de diversas colecciones o temas. Con todos los libros se aprende, pero leer una novela (en general, porque hay novelas de lectura compleja) suele ser más relajado que leer un libro de ciencia. 



Después de haber leído este libro en particular titulado El universo holográfico. Desentrañando la naturaleza del especio y el tiempo. Se me ocurre mencionar este libro, por un lado para completar con algo la entrada la blog, y por otro lado, porque dedica unas cuantas páginas al planteamiento realizado por un científico argentino. Es difícil reseñar un libro de divulgación, generalmente alcanza con leer al contratapa (o alguna web con reseñas “oficiales”), porque los libros de divulgación suelen ir encadenando conceptos (ideas, planteamientos) que para entender el segundo primeramente hay que comprender el primero, y para pasar al tercero, previamente hay que haber entendido los dos primeros. Uno puede leer un capítulo “descolgado”, pero, al menos que tenga un sustento teórico suficiente puede que no lo entienda si no sigue el desarrollo del autor.
 

Básicamente en la física, hay dos modelos de estudio, la teoría clásica y la teoría de la mecánica cuántica, una estudia (y explica) los grandes cuerpos y la otra estudia (y explica) los cuerpos microscópico (y todo lo más pequeño que pueda existir). Todo esto dicho a las apuradas, muy pero muy genéricamente. El problema radica que ambas posiciones no se pueden juntar (unir). Esto da camino a tres posibilidades: que las dos posturas estén mal, que las dos posturas estén bien pero aún no se haya conocido el saber que las junta, que una u otra de las postura este bien y la otra este mal. Es un problema que la física intenta desentrañar desde hace casi 100 años. Pareciera que uno de los principales inconveniente es la “fuerza de gravedad”, que no puede “encajar” en la teoría cuántica. Para esto se trata de estudiar los “agujeros negros”, algo que existen ene le universo, y que se creen que allí convergen las dos teorías, es decir, si pueden entender que pasa dentro de los “agujeros negros”, podrían elaborar un conocimiento que una a ambas teorías. Pero los “agujeros negros” son un problema en sí mismos, están lejos, no se puede acercar a ellos, y todo lo que entra no sale, ¿entonces como se los va a estudiar? Por ahora todo lo que se hace, es formular teorías tratando de aplicar esas formulaciones, y refutando y creando nuevas, y refutando, y así, así como funciona la ciencia. Una de esas tantas hipótesis de trabajo, es la llamada “principio holográfico” que sobre lo que trata el libro. El rol de Maldacena, es de los más importantes, porque es quien le da el fundamento matemático que sirve para explicar la hipótesis del “principio holográfico”. Que dicho sea de paso, no es nada fácil de entender, para el individuo común y corriente que lee el libro de divulgación, ni quiero imaginar lo que debe ser la explicación científica en crudo, pero esto ya es saltar a otro nivel, inaccesible para el lector común como mi caso. 

 

En la introducción, el autor Eduardo Arroyo, dice “Un gran avance en la compresión del principio holográfico fue el que logró el físico argentino Juan Maldacena (n. 1968), que construyó un modelo de universo, distinto del real, tal que toda su física podía ser descripta por la de un espacio-tiempo con una dimensión espacial menos, y que, en un determinado sentido, es su superficie. Maldacena usó para la física de la superficie, una variante específica de la teoría cuántica de campos, la teoría CFT, que, pese a no describir el universo que habitamos, tiene muchas características en común con el modelo estándar (la teoría cuántica de campos es el conjunto de procedimientos con que se construye el llamado modelo estándar de la física de partículas, que describe las partículas elementales hasta ahora conocidas y sus interacciones, salvo la gravedad). El logro de Maldacena permitió establecer la primera correspondencia entre un universo con todas sus dimensiones, entre el bulto, pues, de ese universo, y una superficie que, en algún sentido lo envuelve, demostrando que el principio holográfico no solo era admisible, sino que emergía de forma natural de un universo relativamente parecido al nuestro. Además, en el modelo de Maldacena, las leyes de la física en la superficie, al contrario que en el bulto del universo, no contienen la gravedad: es decir, una teoría puramente cuántica daba lugar, a través de la holografía, a un universo con una dimensión más y con gravedad.
 

Un aspecto que me hizo volar la cabeza, es cuando habla del “entrelazamiento”. Muchos libros mencionan el entrelazamiento cuántico, ponen ejemplos, pero casi ninguno lo desarrolla un poco. Este sí lo hace (claro está, desde la perspectiva del principio holográfico), pero no deja de ser sorprendente. Al final del libro, el autor, deja en manifiesto muchos aspectos que aún faltan resolver, algunas cuestiones no claras y otras que fueron refutadas de alguna manera, o al menos, puestas en duda con dificultades que sobrevienen, pero la idea de desarrollar el principio holográfico y el camino recorrido hasta su formulación, resulta interesante para aprender, leyendo el libro.

lunes, 31 de octubre de 2016

Borges y la física cuántica.

De visitas por la librería Cúspide, buscando un libro en particular, que finalmente no encontré, mirando y mirando, en una mesa di con este libro Borges y la física cuántica. El primer contacto me llamó la atención, lo abrí, lo ojee, ví algunos títulos, leí algún párrafo y lo dejé donde estaba. Una semana más tarde, estaba de vuelta y de los tres libros que me traje, este era uno de ellos.
El libro es Borges y la física cuántica. Un científico en la biblioteca infinita. Su autor Alberto Rojo. Editorial Siglo XXI Editores. www.sigloxxieditores.com.ar Año 2013. Diseño de tapa: Juan Pablo Cambarieri.

Sinopsis del libro (tomada de la web de la editorial)
En uno de sus relatos más conocidos, Borges dice que la metafísica es una rama de la literatura fantástica: el discurso de la verdad y el de la ficción no serían sino dos caras de una misma moneda. Acaso haciéndose eco de esta singular hipótesis, Alberto Rojo aventura en este libro la provocadora idea de que la ciencia (discurso metafísico por excelencia) tal vez no esté del todo divorciada del arte. Tanto una, con su inteligencia razonada, como el otro, con sus juegos de la imaginación, se complementan y confunden para llevar el conocimiento humano –siempre parcial y limitado– un paso más allá.
Muestra de ello es el propio Borges, quien –sin saber de física, según él mismo bromeaba, más que el funcionamiento del barómetro– anticipó en sus ficciones las modernas teorías de la mecánica cuántica. Así, los ensayos aquí reunidos nos proponen un recorrido audaz y personalísimo por este territorio de convergencia: de la teoría de la relatividad a la antimateria, de la serie de Fibonacci a las partículas elementales, de Galileo a Einstein, y por supuesto, de Borges a Borges (tema recurrente a lo largo de estas páginas), Rojo nos explica con simpleza las complejidades del universo y nos revela cuánto hay de poesía en la ciencia y cuánto de ciencia en la poesía.
Una vez más, Alberto Rojo da muestras de su talento para conjugar rigurosidad, claridad y sensibilidad estética, con el propósito de acercar al lector a las sutilezas del arte y de la física moderna, y brindarle una original mirada sobre ambas.

Sobre el autor: (biografía tomada de la web de la editorial, que también se encuentra en la solapa del libro)
Alberto Rojo. Nació en Tucumán. Tras doctorarse en Física en el Instituto Balseiro, continuó su vida profesional en los Estados Unidos. Fue investigador en la Universidad de Chicago y es profesor en la Universidad de Oakland.
Ha publicado numerosos trabajos de investigación en revistas de primera línea, así como contribuciones sobre enseñanza de las ciencias. Es autor de La física en la vida cotidiana y El azar en la vida cotidiana (Siglo XXI Editores), y creador y conductor de la serie Artistas de la ciencia, emitida por el canal Encuentro. Fue Jack Williamson Professor of Science and Humanities en la Universidad del Este de Nuevo México, “Specialist” en la Fundación Fulbright, y es miembro colaborador de la Academia Norteamericana de la Lengua Española. Es además músico notable. Grabó con Mercedes Sosa y tiene tres discos como solista (De visita, en la colección Guitarras del Mundo, Para mi sombra y Tangentes).

La primera búsqueda que hice sobre este autor, un autor desconocido para mí, pero que en realidad no lo es (es un autor conocido), ... decía, en la primera búsqueda que realicé en la web, aparecí en una página con fondo rojo (ahora tiene sentido ¿no?) y una persona con una guitarra, y al lado, una primera lectura me permitió leer, a vuelo de pájaro, música, folklore, cd, etc… automáticamente la cerré y volví a realizar una segunda búsqueda. Estaba equivocado. Este autor, además de ser físico y científico divulgador, también es músico, compositor y cantante, y de allí su extenso currículum donde le dio prioridad a su carácter musical. Su página web es http://www.albertorojo.com/ y su biografía http://www.albertorojo.com/biografia_c.html
En Wikipedia también posee una entrada, cuyo link es https://es.wikipedia.org/wiki/Alberto_Rojo y de allí podemos destacar en el apartado de premios y distinciones, la siguiente: 2012: Ciudadano Ilustre de la Provincia de Tucumán (resolución de la Legislatura Provincial de Tucumán)

Lo primero que se ve del libro es la portada y como me gusta ver las portadas, por ejemplo, no me gustan aquellas donde se destaca en gigante el nombre del autor sobre un fondo neutro y un título minúsculo, este no es el caso, aquí tenemos una portada llamativa, una silueta negra, partida por la mitad, intuyo que representa a Borges, se logra ver el bastón, pero la fisonomía de la cabeza no lo pareciera, y sabemos que de Borges se tiene muchísimas fotografía en blanco y  negro y mayormente ya de grande. El título, subtítulo y autor están escritos con una fuente que da la sensación de estar algo gastada. Aparece el color verde. Todo el fondo en blanco y un círculo entre amarillento y dorado detrás de la silueta. Parecieran insinuar, a partir de arte visual, lo que pretende exponer el libro. Si solo es una inspiración del diseñador teniendo como base algunos conceptos claves o si en realidad representa algo más, no lo sé, solo se puede conjeturar. Busque en la página web del diseñador y justamente esta portada no figura entre las demás que hizo.

El libro Borges y la física cuántica. Un científico en la biblioteca infinita. Es de lectura sencilla y se lee rápido, al menos en mi caso. No por eso menos interesante. Es una recopilación de artículos publicados por el autor en otros medios. Por ejemplo, el primero de los artículos que compone el libro fue parte de un libro llamado Borges en diez miradas editado en 1999 fruto del Premio Edenor a escritores sin libro publicado en el género ensayo,  organizado por la Fundación El Libro en el marco de la 25a Exposición Feria Internacional de Buenos Aires. Así con todos, como lo indica el mismo autor. Pero no hay que creer que el libro solo se concentra y analiza la obra de Borges, sino que va mucho más allá. Mezcla e interrelaciona física cuántica con diversos aspectos de la cultura como la literatura (otros autores aparte de Borges) y/o diversas obras de arte. Presenta explicaciones asequibles con ejemplos, y además viene con ilustraciones, no trae fórmulas ni nada por el estilo. A partir de todo esto, me preguntaba ¿a qué tipo de lectores puede interesarle un libro de estas características? Claro está, hablando vulgarmente y si es que existen “tipos” de lectores. En mi caso particular me fascina el mundo de la física cuántica y todo lo que de ese mundo se presenta en documentales y textos simples, ya que estoy completamente alejado de las ciencias duras, quizás sea esa aventura de conocer lo que desconocemos y que poco a poco se va vislumbrando con sus avances y retrocesos.

No leí el libro de corrido, de hecho, me interesó un título, leí el primer fragmento para saber de que iba, me generó interés, y lo completé, de ahí un salto a otro capítulo, y lo mismo, la voracidad por completar la lectura debido al interés generado hizo que lea así, saltando de capítulo a capítulo sin un orden seguido.

Como siempre, me resulta gratificante cuando un texto hace mención a otros, que permite al lector acudir a esos textos mencionados y conocer algo nuevo, y en este libro vamos a encontrar alusiones a otros textos.

Algunos comentarios puntuales.
y, hablando bajito para no molestar a los vecinos acomodamos sobre el pasto un trípode y una cámara Kodak familiar, más apropiada para registrar cumpleaños que para eventos astronómicos(p. 51) Este párrafo no tiene nada de particular relevancia, ni de física ni de Borges, pero me llamó la atención la mención a la cámara Kodak, una marca de cámaras que siempre me acompañó y nunca me desilusionó tanto en las digitales como una vieja cámara de antaño, cumpliendo muy bien con su función.

mientras afila la punta de su bigote alfredopalaciesco(p. 118) Para quienes no lo comprendan, imagino lectores internacionales (o quien sea), el autor hace alusión a Alfredo Palacio (1878-1965, abogado, legislador, político y profesor socialista argentino) que se caracterizaba por llevar un bigote enhiesto. https://es.wikipedia.org/wiki/Alfredo_Palacios

Para Richard Dawkins, uno de los campeones del nuevo ateísmo…(p. 125) Esta frase merece un breve comentario. Richard Dawkins (1941  etólogo, zoólogo, analista del evolucionismo 1 y divulgador científico británico). Es autor de El gen egoísta, obra publicada en 1976, que popularizó la visión evolutiva enfocada en los genes, y que introdujo los términos meme y memética. En 1982, hizo una contribución original a la ciencia evolutiva con la teoría presentada en su libro El fenotipo extendido. En su libro El espejismo de Dios, Dawkins sostenía que era casi una certidumbre que un creador sobrenatural no existía. (Wikipedia) 
https://es.wikipedia.org/wiki/Richard_Dawkins
Nuevo Ateísmo. El término aparece en noviembre de 2006 en la revista Wired (Wired trata de reflejar la manera en que la tecnología afecta a la cultura, a la educación, a la economía y a la política) y se aplica, algunas veces de forma peyorativa, a la serie de seis superventas de cinco autores que aparecieron en el periodo 2004-2008. Estos autores son: Sam Harris, Daniel C. Dennett, Richard Dawkins], Victor J. Stenger y Christopher Hitchens. (Wikipedia) 


Hay un punto que a mí personalmente no me cierra del todo, quizás por falta de comprensión. El autor comienza escribiendo en el prólogo “Hay una región donde conviven (…), el arte con la ciencia. No la entiendo como una región de antagonismos sino como un abrevadero común, una zona franca, un territorio de intercambios conceptuales, de mutua fertilización. (…) Los textos que siguen, (…) visitan, algunos más que otros, ese territorio de convivencia.” (Prólogo)
Luego escribe “El caso más llamativo de una anticipo literario de una idea científica es…” (Prólogo)
Y finalmente, también en el prólogo, continúa “Así como hay ciencia en la ficción, hay ficción en la ciencia.
Los fragmentos que seleccioné, son los que sugieren el planteo que no me cierra, y están relacionados también, con uno más, del último artículo, que dice “En una coincidencia fortuita, la coexistencia de dos fenómenos sugiere un vínculo casual entre ellos que de hecho no existe.(p. 141)

La relación ficción-ciencia y ciencia-ficción la veo acertada, no cabe dudas que así es, tanto como lo plantea el autor en su texto referido a Einstein como los innumerables ejemplos que provienen de la literatura de ciencia ficción.
No obstante el lugar común entre arte y ciencia y que en el texto, en algunos casos, el autor lo llama anticipo literario (se me ocurren como ejemplo los casos del tango o de la biblia) me llevan a pesar en dos conceptos:
El primero es la serendipia
Adapt. del ingl. serendipity, y este de Serendip, hoy Sri Lanka, por alus. a la fábula oriental The Three Princes of Serendip 'Los tres príncipes de Serendip'.
1. f. Hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual. El descubrimiento de la penicilina fue una serendipia.
(Real Academia Española.)
El segundo concepto es la pareidolia
(derivada etimológicamente del griego eidolon (εἴδωλον): ‘figura’ o ‘imagen’ y el prefijo para (παρά): ‘junto a’ o ‘adjunta’) es un fenómeno psicológico donde un estímulo vago y aleatorio (habitualmente una imagen) es percibido erróneamente como una forma reconocible. Una explicación de este fenómeno, conforme al funcionamiento del cerebro, es descrito por Jeff Hawkins en su teoría de memoria-predicción. (Wikipedia)
Ninguno de los dos conceptos aparecen en el libro, pero a mi modo de ver, también están interrelacionados (para bien o para mal) en la relación arte-ciencia. Por ejemplo, si miramos en Wikipedia, vemos ejemplos de serendipias lierarias, que tranquilamente podrían aplicarse a casos de los mencionados en el libro. También existe un libro cuyo título es justamente Serendipias, editado por la misma editorial que este (Siglo XXI) y que se puede ver parcialmente en Google Book. El mismo Google Book devuelve más de 3500 libros que tienen el concepto pareidolia.
El tercer concepto que trata el autor es el de coincidencia fortuita, pero lo utiliza, a mi modo de ver, de forma negativa, definiendo las coincidencias fortuitas como pistas falsas que constituyen una suelo fértil para lo esotérico y lo pseudocientíco. (p. 141) 
La primera pregunta que me surge, es si estas coincidencias fortuitas ¿no puede ser sino eso, solo coincidencias?, y vérselas desde una perspectiva positiva. ¿Por qué no los ejemplos del tango o la biblia no podrían ser casos de coincidencias fortuitas? O bien ¿Por qué no los ejemplos del tango o la biblia no podrían ser casos de serendipias literarias? Es posible que algo se me esté pasando por alto y por ello no lo comprendo.

En conclusión, un libro pequeño que se lee rápido y recomendable para quienes les gusta la temática, lo van a disfrutar.

Vocabulario:
egregio, gia. Del lat. egregius.1. adj. Insigne, ilustre.
Real Academia Española 
egregio, egregia. Adjetivo. Etimología:Préstamo (s. xv) del latín egregius ‘que se destaca del rebaño’, de donde ‘ilustre’; derivado de grex, gregis ‘rebaño’. De la familia etimológica de grey (V.).    1. [persona] Que es ilustre, conocido por haber hecho algo importante o sobresalir en alguna actividad.
    "gran éxito obtuvo la conferencia pronunciada ayer por el ilustre doctor Cascales, figura egregia y digna de los más altos galardones"
    2. Que es propio de estas personas.
http://www.oxforddictionaries.com/es/definicion/espanol/egregio 

Para cerrar, hay disponibles algunos videos en youtube que vale la pena verlos.