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lunes, 11 de mayo de 2020

Los mamíferos en la cultura argentina.


A través del perfil de Facebook de la Universidad Libre del Ambiente puede ver y oir la charla sobre naturaleza y cultura, llamada Los mamíferos y la cultura argentina brindada por Carlos Fernández Balboa. La cual recomiendo escuchar, por lo interesante que es, y porque como la fue desarrollando, de manera llevadera, que por suerte, no tuvo ningún problema técnico, mencionó algunas bibliografía, habló de autores, relacionó con cultura originarios, acompañó con la muestra de algunos libros, máscaras, objetos, etc… como para no dejarla pasar y adquirir una pizca de cultura general.


En el minuto cincuenta de la charla, el expositor dice algo de lo que, a continuación, transcribo la parte más relevante
“También formas de acercarnos a los mamíferos pueden ser hasta de una manera impuesta, ustedes saben que en la Argentina tenemos monumentos naturales, seleccionados por el Estado, que han sido, esos monumentos naturales, clasificados de esa manera, son la máxima categoría de protección que uno le puede brindar a una especie, en este caso estamos hablando de la ballena franca austral, el yaguareté, la taruca y el huemul, estos son monumentos naturales nacionales, que sí fueron acompañados hace poco tiempo, en el gobierno anterior con algunos documentales, pero son, como digo, ¿no?, cuestiones que colaboran en alguna medida (...) en ese sentido, también me pregunto, desde el punto de vista de la comunicación, que efecto tuvo, que efecto tiene (...) el haber puesto en los billetes los animales (...), sería un debate interesante, para ver, para hacer una evaluación, ¿qué pasó después que nosotros pusimos a los animales en los billetes? ¿la gente lo tomó verdaderamente? ¿fue una forma de comunicar efectiva? ¿o fue una imposición que pasó con el tiempo y el que estaba a favor sigue pensando que estuvo muy bien y la gente que estaba en contra sigue pensando que hubiera sido mejor poner otro tipo de símbolo en los billetes?. Son cosas que se hacen, pero que no cuentan después con un elemento fundamental que tiene que ver con la evaluación, que tiene que ver con evaluar porque nosotros protegemos estas cosas, como cualquier proceso educativo, es interesante plantearse porque nosotros hacemos las cosas y desarrollamos determinada tarea, no solamente porque si, sino porque tiene un significado que después tenemos que ver si lo hemos conocido o no.”

Y es un tema que como ciudadano común me interesa, porque toca diversos aspectos, y nos revela algo de lo que somos como sociedad. Recuerdo que durante el gobierno de Alfonsín, se hicieron monedas sencillas con las imágenes del hornero, el ñandú y el puma. Luego los animales, fueron dejados de lado, para volver a aparecer durante el gobierno de Macri. Dejo de lado algunas monedas especiales generadas para coleccionistas. Y es un tema que me apasiona porque me interesa la naturaleza, me interesa lo social, y me interesa la numismática. Siempre como simple aficionado. Y si bien desde el aspecto político-económico, el gobierno anterior fue un desastre, y es mi opinión, recibieron una economía con muchos problemas, y sencillamente, el supuesto “mejor equipo de los últimos cincuenta años” la empeoró, y lamentablemente en este país no pagan responsabilidad (o irresponsabilidades por la ineficiencia), lo único que queda es el castigo social, y la herramienta es el voto, razón por la cual, en lo particular no los votaré nunca más, y deseo que no vuelvan a aparecer por el fracaso que resultó esa gestión, no obstante, si de todo el descalabro económico que hicieron y dejaron, algo fue bueno, y fueron justamente los billetes de la República Argentina, la familia de billetes titulada Animales Autóctonos de Argentina y su hábitat.


Desde que asumió el actual gobierno, el presidente del BCRA, en no menos de 3 o 4 oportunidades, sino me quedo corto, salió a decir que cambiaran los billetes. Y era realmente molesto, a mí en particular me molestaban sus dichos, no precisamente por el hecho de querer cambiar los billetes, algo realmente innecesario y con lo cual no estoy de acuerdo, sino por el desprecio con que lo decía, todo el tiempo hablando de los “animalitos” de manera despectiva, utilizaba el disminutivo, no de forma amistosa, agradable, sino peyorativa. El descontento mío, se vio reconfortado cuando en espacios de numismática, muchos participantes no dijeron nada, pero sí todos aquellos que algo manifestaron fue en consonancia con lo que pensaba yo, el hecho es que ninguno hizo un comentario en conformidad con los dichos del presidente del BCRA. Pero el mundo numismático es pequeño. No obstante, algo parecido creí ver en los medios de comunicación, que siempre se enfocaban en el “los animalitos se van”, con esa orientación titulaban las noticias cada vez que hablaba el presidente del BCRA, si decía algo más, algo más interesante, bueno no era tan así, no era relevante porque la noticia era “vamos a cambiar a los animalitos”, acompañando esos dichos con una soflama de los próceres, la historia, y cuantas frase olvidadas, porque los medios se encargaron de dejar el recuerdo mental de “los animalitos se van”. Cada vez que salían esas noticias, penaba escribir algo, mi opinión al respecto, y guardaba los links y capturas y algunas palabras claves, pero nunca lo hacía. Hasta que llegó el coronavirus y la cuarentena de los habitantes. Está de más decir que si el BCRA algo hizo, parece que no fue tan relevante como el “los animalitos se van”, de hecho, en materia económica, algunos economistas críticas hablan de la ausencia de números positivos en todos los aspectos, durante la cuarentena y antes de la cuarentena, y cuando se habla de todos, el todo incluye al BCRA. Yo voy con esa idea, y creo que el “los animalitos se van” funciona como una manera de desvirtuar la realidad, de hacer noticia algo intrascendente pero que tal vez toque algo del inconsciente social, y al mismo tiempo “golpear”, quizás lo único bueno que dejó el gobierno anterior. Como decía, llego el coronavirus y la cuarentena, el tema de los “animalitos” quedó freezado, no obstante, el señor presidente del BCRA fue noticia el día que hicieron salir a todas las persona que por alguna razón debían acudir a los bancos, sin ningún tipo control y organización violando la cuarentena, y fue noticia dado que en los medios de comunicación, fue sindicado como uno de los responsables. La situación pasó, y ahora llegando a mitad del mes de mayo, como pareciera que no hay algún otro problema serio en el país, surge nuevamente el “problema” de los “animalitos”.
En estos días, el portal El Cronista publica que ya está “todo listo” para imprimir nuevos billetes de 5000 pesos, la realidad es que están emitiendo grandes cantidades de dinero y buscan facilitar algunas cuestiones como traslados, cajeros, etc… Incluso circulan algunos billetes, que no se si son los que realmente piensan imprimir o si son esbozos de futuros billetes, y por supuesto, con rostros de personas históricamente relevantes. El Cronista agrega “solo falta la decisión política”. Y la decisión política llegó, negativa, de boca del mismo Presidente de la Nación, con una frase que figura en la captura que adjunto a continuación.


Hay una historia que pasó no hace mucho, apenas menos de diez años, la inflación aumentaba, y el gobierno de turno evitó realizar emisiones de mayor valor, y con el gobierno que le siguió, si bien cambió los billetes, por un lado no los repuso todos correctamente, sino que convivimos con distintos billetes de mismo valor, y además la inflación siguió subiendo y no se crearon mayores numeración, al parecer creen, o eso es lo que insinúan algunos especialistas, que la razón radica en el hecho de que generar mayor numeración es ratificar una inflación en curso, eso es cierto, aumentar el valor nominal es reconocer inflación, pero eso no significa que no aumentarlo, deja de haber inflación, o lo que pueda llegar a inferirse por más loco que sea, la inflación es real, la gente la percibe, la vive y la sufre, con o sin billetes de más alto valor.


Volviendo al tema, los animales en los billetes, me remito a una nota publicada en Infobae en diciembre de 2019.


Es un ejemplo de lo que antes mencionaba, nótese como se marca la frase, no solo se la pone en negrita y subrayado, sino que al mismo tiempo se la pone centrada y con tipografía más grande.
"Siempre tiene un valor simbólico lo que hay en los billetes. En un país que tiene poetas, políticos, tener que recurrir a animalitos es un poco triste".
La frase es desafortunada por donde se la vea, creo que en toda la historia argentina, nunca se utilizó la figura de un poeta en un billete, quizás esté equivocado, de hecho los poetas, no sé hasta qué punto están valorizados en este país, basta ver las editoriales importante que lugar le dan a los poetas en sus impresiones. Y aquí se los lleva al rango billeteril. Luego, menciona a los políticos, sí es verdad, hubo políticos en la notafilia, pero por suerte, creería que los que hubo, no los fue por su rol como políticos sino más puntualmente por otra cuestión, como por seguir un orden se sucesión presidencial, que si bien están englobados como políticos, más bien, su elección para el billete fue por otros motivos y no precisamente por el de políticos. Quizás haya quien vea cierta proyección en el rol de los políticos actuales y se identifiquen como para figurar en los billetes y de allí la mención, pero es incomprobable, y me excede pensarlo por allí, pero no lo descarto, aunque no puedo avanzar por ese camino. Luego viene el remate, como mencioné antes, referirse a los “animalitos” con cierto dejo de desprecio, queriendo “atacar” a quienes “recurrieron” a los “animalitos” dejando de lado a “poetas y políticos”. Pero hay algo más, la frase en sí, tomada en su conjunto, denota cierto vacío, cierto desconocimiento. Lo que a mí me parece “triste”, es que los “animalitos” que figuran en los billetes, son especies amenazadas, y al mismo tiempo, especies protegidas por el Estado, me parece que allí está el mensaje y no en si no hay poetas y políticos. Aquí es donde lo relaciono con la charla titulada Los mamíferos y la cultura argentina con la que inicié esta entrada, porque allí se habla del valor simbólico, y es como inicia la frase resaltada del funcionario del BCRA, quien dice “Siempre tiene un valor simbólico lo que hay en los billetes.” y eso es todo, así inicia y ahí termina, no ahonda, ¿cuál es el valor simbólico? ¿acaso los “animalitos” no tienen un valor simbólico? ¿Se realizó un estudio para analizar el impacto en la sociedad de ese valor simbólico? La respuesta es no, al menos nadie dio a conocer nada, ni creo que el BCRA ni ninguna otra área del gobierno se haya ocupado de ello, y la experiencia también muestra que las figuras en los billetes pasados no generaron nuevos San Martines, Belgranos o Sarmientos. El hecho de hacer mención al “valor simbólico”, denota que se conoce que existe ese valor simbólico, y acto seguido, ningunearlo, rebajarlo de nivel, plutonearlo, ni siquiera minimizarlo, ignorarlo completamente, yo personalmente lo percibo como ofensivo, como así lo noté en los numismáticos que pude leer (que generalmente se engloba dentro de los numismáticos a los notafílicos, ya que casi van de la mano), y meses después veo una charla donde se habla del valor simbólico de los animales y la cultura, una charla donde se une y no se separa, donde la naturaleza va junto a la cultura, donde animal y humano se los concibe juntos interrelacionados y no separados como si fuesen diferentes (salvo para el estudio técnico), donde uno no es superior a otro en clave de discriminación sino que conforman un mismo espacio territorial y de convivencia, donde se concibe la unidad, donde se concibe que el poeta vaya junto con la taruca o la ballena, o la especie que sea, no donde un poeta tiene más mérito para estar en un billete que una taruca. Tampoco creo que se haya hecho alguna vez, un estudio que analice las consecuencias y/o efectos, de aquellos animales que formaron parte de las monedas del austral. Ese fue otro momento de “refundación” del valor monetario, de los tantos que tuvimos, terminó en un fracaso, una nueva moneda, de vida corta, que se evaporó en una hiperinflación, aquellos animales tenían algún sentido, algún valor simbólico ¿es posible medir si algo quedó de aquello? Quien sabe, tal vez, algún investigador o grupo de investigadores, alguna vez lo estudien, lo mismo puede que suceda con estos “animalitos” actuales. Pero más allá del valor simbólico, esta familia de billetes, Animales Autóctonos de Argentina y su hábitat, tuvo (y tiene) otro valor agregado, de los seis billetes emitidos, tres de sus diseños recibieron nominaciones para premios, y dos de ellos ganaron premios. Eso no pasa todos los días, y la información está provista por la misma página web del BCRA.

https://www.bcra.gob.ar/MediosPago/Nueva_familia_billetes.asp

¿Qué necesidad tan imperiosa de cambiarlos? ¿Por qué tanto énfasis en desaparecerlos para colocar en su lugar a nuevas figuras? ¿Por qué no dejarlos que sigan su vida y se vayan solos? Es el camino más fácil, al ritmo que están imprimiendo, al ritmo que están generando y van a generar inflación, necesariamente van a necesitar crear nuevos billetes, ¿por qué no dejar los que ya están y enfocarse en los nuevos a por venir? ¿por qué repetir el pasado? ¿por qué no superar al pasado y ganar más premios con nuevos valores en nuevo billetes? ¿por qué no respetar el trabajo anterior y concentrarse en el nuevo a futuro? Si esta familia de billetes ganó premios, pasarlos a destrucción para generar otros distintos, es casi como desestimar esos premios, nadie rompe sus trofeos obtenidos en una competencia, gran parte de las personas e instituciones los exhiben orgullosos, pero aquí parece que no, mejor desdeñar a esos “animalitos”, después de todo parece que esos animales no incluyen valores, pareciera que se hace un desaire a la responsabilidad, empatía, compromiso con el medio ambiente, respeto, etc… todo aquellos que no se ve, o no se quiere ver en los animales, pero que sí lo vio un prócer, porque no tengo nada en contra de los próceres, y uno que apareció mucho en billetes y monedas como lo fue Sarmiento, sí vio algo en los animales, no es casual que se llame Ley Sarmiento a la ley que castiga los malos tratos y la crueldad contra los animales.

Que si a los billetes de la familia Animales Autóctonos de Argentina y su hábitat se los mira con detenimiento, lo relevante son los animales, pero también hay algo del mundo vegetal, cada billete va acompañado con una flor diferente, en el siguiente enlace se puede leer un análisis https://ifinra.files.wordpress.com/2020/03/flores-en-billetes-lc3adnea-animales-autc3b3ctonos.pdf

Para concluir mi opinión sobre el tema, que inició con una charla virtual, sobre los mamíferos en la cultura y derivó en el valor simbólico de los animales en los billetes, quería decir que el billete que lleva el hornero, que es el diseño que a mí más me gusta, si bien no ganó ningún premio, forma parte de la portada en una edición de un catálogo internacional de billetes.



Algunos documentales que se realizaron con motivo de los actuales billetes que están circulando.

El guanaco. La Estepa Patagónica.


El Cóndor Andino.


La taruca.



La Ballena Franca Austral.



Yaguareté. Región noreste.



Hornero. Ave nacional.

domingo, 10 de mayo de 2020

Las aves en la cultura argentina.


Me llegó un email con un boletín de la Fundación Azara. Me cayó de sorpresa, porque me había suscripto al boletín el año pasado, y pasaron los meses y nunca me llegaba nada, hasta que por fin llegó el primero, con algunas noticias y la publicación del último número de la Revista Azara que se puede leer y descargar gratis de su web https://fundacionazara.org.ar/ . De por sí dicha web está buena para visitar, ya la conocía, allí tienen mucho material y de todo este material, gran parte lo comparten gratuitamente, uno se puede leer y bajar libros, o bien ver otras secciones como documentales, y otros muchos recursos sumamente útiles.


Hace muchos años, o no tan muchos, pero sí más de diez, Ediciones Continente, sacó una colección de libros bastante bonita, con el tiempo me los pude ir comprando casi todos, y leído más de la mitad, esa colección llevaba el apoyo y asesoramiento técnico-científico de, justamente, la Fundación de Historia Natural Félix de Azara.

En este Boletín Digital "Exploración y Ciencia" que recibí, figuraba una entrada que me llamó la atención, titulada Las aves en la cultura argentina.
La charla se daba, como indicaba la publicación “en el marco de los 25 años de la Universidad Libre del Ambiente”, fui a ver que era ese centro educativo, del que jamás había escuchado hablar. Visito su perfil del Facebook, y ahí me entero que también se había desarrollado una segunda charla, titulada Los mamíferos en la cultura argentina, brindada por Claudio Bertonatti, charla que también era de mi interés.




Las aves de la cultura argentina.
El pasado miércoles 29 de abril de 2020 el naturalista Claudio Bertonatti de la Fundación Azara brindó la charla en vivo ''Las aves de la cultura argentina'' en el marco de los 25 años de la Universidad Libre del Ambiente de la ciudad de Córdoba.


La charla aún se encuentra en el Facebook de la ULA. Si bien tuvo alguno inconvenientes, más que nada con el sonido, tal vez en parte porque las comunicaciones en cuanto a velocidad de internet no son las mejores si las comparamos a nivel global, y un poco quizás debido al equipo técnico, podría ser que el software utilizado tenía habilitado algún tipo de “normalización de audio” o bien, alguna deficiencia en la acústica, parece que cuando se acercaba a hablar al micrófono, se producía un breve delay, o lo que fuere. Pero armado con paciencia se la puede disfrutar, y resultó grato escuchar al docente, porque desarrolló el tema con una pizca de varias cosas, desde humor hasta música, y él mismo acompañó con un bombo leguero, hizo mención a alguna que otra especie de ave, y también a algunos textos (algunos se pueden descargar gratis). Señaló la interrelación entre la cultura y la naturaleza, aunque, tal vez por cuestiones técnicas, estén separadas en su tratamiento a nivel político-social. Es llevadero, sabe captar la atención de la audiencia, y la temática planteada es interesante, y además nadie es ajeno, las aves están por todos lados y esa palabra, cultura, nos engloba a todos, conocer un poquito más en detalle, hace bien. Me encantó la biblioteca que tenía de fondo, una biblioteca viva, que además de estar llena de libros, en todas ubicaciones (derechos, inclinados, verticales y horizontales), también estaba repleta de souvenires/recuerdos o regalos, fotos, y varias cosas más. A partir de esta charla, también me doy por enterado que ambos docentes, el de la charla de aves y el de la charla de mamíferos, suelen dar un curso sobre patrimonio cultural y naturaleza, nunca había tenido noticias de ese curso, pero si llego a ver cuando lo realizan nuevamente en Ciudad de Buenos Aires, seguramente me anotaré.

jueves, 15 de octubre de 2015

Ciclo Tips de Escritura III.

Hoy día se dio lugar la tercera y última presentación del ciclo llamado Tips de Escritura. La improvisación de un decálogo. Modera Maximiliano Tomas. Tres destacados escritores hablaran como se construye un texto de ficción.
La crónica de la charla anterior se la puede leer en el link que sigue http://reuniendoletras.blogspot.com.ar/2015/10/ciclo-tips-de-escritura-ii.html , y de allí se puede continuar viaje hasta llegar a la primera, motivo por el cual, nuevamente, pasaré directo a comentar el suceso sin presentar las cuestiones básicas ya comentadas en el entrada mencionada.
El escritor invitado a cerrar el ciclo fue Eduardo Sacheri. Este escritor es el autor, entre otros varios, del libro La pregunta de sus ojos. Libro sobre el cual se filmó una película que ganó unos cuantos premios. Para conocer una brevísima biografía de él se puede visitar https://es.wikipedia.org/wiki/Eduardo_Sacheri
Pero la realidad es que la charla final no se dio, fue suspendida, y no sé cuando se realizará.
Como las veces anteriores, y sin recibir previamente ningún tipo de comunicación ni aviso por mail por parte de Yenny-El Ateneo, acudí tempranamente al lugar. Estuve recorriendo la librería, esta vez por el sector de novelas históricas y luego subí al segundo piso donde se desarrollan las charlas. Lo primero que note es que no había nadie, no obstante, estaba ya armado el escritorio y todas las sillas, había bien colocadas no menos de veintidós sillas, pero me llamó la atención, que se encontraban cercadas por postes separadores que sirven para delimitar espacios o marcar el sentidos de las filas de espera, también conocidos como tensabarrier, bolardos o palos con cinta. Y efectivamente estaban delimitando la sala para la charla y en el centro de la faja había un cartel que decía algo así “prohibido utilizar las sillas, son para uso en eventos”. Como yo iba a escuchar un evento, me senté en una esquina, y al poco tiempo llegaron tres personas más, una mujer y dos hombres que también pasaron y se sentaron. Allí estábamos esperando, y no llegaba nadie más. Al rato pasó un mujer de aquellas que hacen la seguridad privada del lugar. Nos miró y continuó circulando, subió por una escalera y bajo por la otra, la ronda habitual. Unos minutos más tarde, regresa la señora de seguridad, mira a la mujer del grupo que estábamos sentados y le pregunta
- ¿Ustedes porque están acá sentados?. 
- Estamos esperando el comienzo del evento. (Le responde la mujer sentada).
- ¿Cuál evento? Vuelve a preguntar la mujer de seguridad.
- El evento de las 19hs del Ciclo Tips de Escritura. (Contesta la mujer sentada).
- Ah, ese evento se suspendió, recién los ví sentados, así que bajé y pregunté si había algún evento y me confirmaron que se suspendió. Responde la mujer de seguridad.


Y yo me pregunto, si ya sabía que estaba programado un evento y luego le fue confirmado que el evento fue suspendido ¿para qué pregunta “cuál evento”? ¿cuál otro va a ser? En definitiva, fue respetuosa, nos avisó de la suspensión del evento, y se rebuscó la forma de entablar la conversación de manera cordial para poder avisarnos.


El motivo de la suspensión, fue el corte de luz registrado en la zona desde hace dos días atrás. La noticia de la continuidad de los cortes se puede ver aquí

El 20% de los afectados por el apagón todavía sigue sin luz.
http://www.infobae.com/2015/10/15/1762571-el-20-los-afectados-el-apagon-todavia-sigue-luz

Así que nos levantamos y nos retiramos, como siempre baje por las escaleras, las otras tres personas, que eran tres adultos mayores, también lo hicieron por las escaleras ¡Y menos mal! Que optaron por ese camino, que ni bien estoy llegando a planta baja, un corte total afecta toda la librería, la cual queda casi en su totalidad a oscuras, salvo una lámpara posiblemente alimentada por uno de esos generadores portátiles que suelen alquilar los días de cortes que los negocios los colocan en las veredas. Tomé un par de fotografías a oscuras y me retiré, mucha gente que también se retiraba y los guardias de seguridad observando a cuatro ojos, ya que al no haber luz, estaba oscuro y no funcionaban las máquinas de control de alarma anti-robo.

El Ateneo a oscuras por los cortes de luz.

Así fue como finalizó para mí este ciclo, con la última charla suspendida... Ahora a esperar el próximo ciclo de charlas.

jueves, 8 de octubre de 2015

Ciclo Tips de Escritura II.

Hoy día se dio lugar la segunda presentación del ciclo llamado Tips de Escritura. La improvisación de un decálogo. Modera Maximiliano Tomas. Tres destacados escritores hablaran como se construye un texto de ficción. 
La crónica de la primera charla se la puede leer en el link que sigue http://reuniendoletras.blogspot.com.ar/2015/10/ciclo-tips-de-escritura-i.html motivo por el cual, esta vez, pasaré directo a comentar la charla sin presentar las cuestiones básicas ya comentadas en el entrada mencionada.
El escritor invitado para la charla de hoy, en el mismo lugar El Ateneo Grand Splendid, fue Noe Jitrik. No tenía idea quien era, ni que había escrito. Nunca lo había sentido nombrar, ni jamás había leído algo de este escritor. Busqué en internet, para no asistir ignorando de quien se trataba. El link a su biografía en Wikipedia es https://es.wikipedia.org/wiki/No%C3%A9_Jitrik
Esta vez llegué muy temprano, una hora y un tanto más antes que comience, pero no me importaba, tenía toda la librería para recorrer, así que busqué el anaquel que me interesaba en gusto, busqué y encontré un libro que me compré, que ya lo comentaré más adelantes, y es de una temática que me interesa pero no me deslumbra, quizás para tener un acercamiento ente literatura y números o matemáticas.
Ahora, me dirigí al tercer piso, y me encuentro que no había nada armado, nada preparado. Empecé a cuestionarme si había o no había charla. Volví a bajar, continué mirando libros, al rato miro para arriba y veo que comienzan a preparar la mesa. Volví a subir, y un empleado ya estaba colocando las sillas. La exposición de fotografías de la semana pasada ya había sido levantada, esta vez no había nada, las paredes solas. El encargado ya había ubicado las tres primeras filas, así que me senté en una para ir ojeando el libro. Se acerca y me dice “tenés para elegir”, y así es, era el primero en llegar, todas las sillas a mi disposición, una vez que colocó un par de filas más, me cambié al lugar que más me gustaba y allí me quedé. Al rato, el empelado sentenció “suficiente” y se acabaron las sillas. Las conté. Total 34, 13 sillas menos que la charla anterior. No se equivocó, este escritor efectivamente tuvo menos convocatoria. Si bien se ocuparon en su totalidad, tampoco hubo necesidad de más, había dos o tres personas paradas, pero era porque así lo querían, porque entre todos los sentados, quedaban disponibles dos o tres lugares.
Mientras estaba sentado, leyendo a vuelo de pájaro el libro comprado, observaba alrededor. A medida que pasaba el tiempo comenzaban a llegar asistentes a la charla, aunque muchos, diría la mitad, llegan sobre la hora misma a riesgo de no encontrar asiento, pero al menos en esta charla todos encontraron lugar. Muchos turistas, de paseo, recorriendo el lugar. Muchos visitantes suben hasta el tercer piso para tomar las fotografías. Hay una empleada, que atiende en el tercer piso, y no es de los que dan ayuda con respecto a los libros, aquí estaban entregando y/o vendiendo entradas, entradas para algún evento de algún artista, y este día tenía mucho trabajo, era incesante la cantidad de gente que subía por su entrada, si bien la atención era rápida, a los que iba a buscar entrada (supongo que la habrían ganado o reservado) solo presentaban el documento y se la entregaban, y los que iban a comprarla, elegían el lugar y la abonaban, se formaban filas de tres o cuatro personas, algunos indecisos como un par de mujeres que cuando se enteraron que la ubicación campo costaba 900 pesos, pensaron a viva voz “con ese dinero llenamos la heladera, mejor lo pensamos y volvemos”.
Había pasado media hora de la hora estipulada, y ni el moderador ni mucho menos el invitado, habían llegado. 19:30hs, media hora más tarde, ingresaron saliendo del ascensor, y en los cuatro metros desde el ascensor hasta la mesa de conferencia, el escritor invitado se cruza con un asistente con el cual evidentemente se conocía, se saludan y comienzan una charla personal entre ellos. Y el resto, bien… gracias, ahí esperando, y parece que se sentían cómodos dado que seguían charlando sin sentirse molestados por las miradas de los asistentes que esperaban, que esperábamos, hasta que el moderador haciendo uso del micrófono tuvo que llamarlo, ahí fue que completó los dos metros que faltaban y dio comienzo a la charla del día.
Tomó la palabra el moderador Maximiliano Tomas y presentó al invitado Noe Jitrik, tal y como está publicado en el Facebook de El Ateneo, leyendo lo siguiente: “Nació en Buenos Aires en 1928. Crítico, ensayista, poeta y escritor de ficciones, fue uno de los integrantes centrales de la revista Contorno desde 1953. Trabajó como profesor universitario en la Argentina y en el extranjero. Entre 1974 y 1987 vivió exiliado en México, donde no dejó de publicar. Desde 1999 dirige la Historia Crítica de la Literatura Argentina, publicada en doce tomos. Obtuvo premios como el Casa de las Américas, el Konex de Platino y doctorados honoris causa en casas de estudio de la Argentina, Uruguay y México. Entre decenas de libros teóricos y narrativos, de sus últimas obras podemos mencionar Cálculo equivocado, Los lentos tranvías, Amaneceres, Mediodía y Casa Rosada.”
Aquí, el escritor invitado realizó una primera corrección, no es Amaneceres sino que el libro se titula Atardeceres. Ahora, leyendo en internet, dicho libro versa sobre “recuerdos de la infancia en un pueblito de la provincia de Buenos Aires”, y esto, que a primera vista podría parecer casual, inocente, ingenuo, ahora que lo pienso, podría no haberlo sido tanto, un pensamiento conspirativo, pero ¿a cuenta de qué? Allí mismo al comienzo de la charla, el moderador planteó el tema, donde había nacido el escritor, diciendo que en internet, se daba un caso raro, debido a que diferentes biografías situaban el nacimiento en distintos lugares, al menos en tres ubicaciones diferente, y las mencionó, aunque el escritor salvó cualquier duda aseverando haber nacido “en un pueblito de la provincia de Buenos Aires”. Algo escueto y conciso pero no mucho más. ¿Casualidad la del error en “Amaneceres-Atardeceres” y luego la “duda del lugar de nacimiento”? para ahora conocer que el libro Atardeceres trata de “recuerdos de la infancia en un pueblito de la provincia de Buenos Aires”. Quedará en cada uno sacar conclusiones. No se pierde nada embarcándose en algo tan ingenuo como eso, pero se gana un mínimo en publicidad, y en última instancia, los escritores viven de escribir, y deben vender sus obras (como la charla pasada donde se insinuaba de forma indirecta la realización de talleres de escritura de la escritora). Si así fue, la hicieron bien. Si fue un error, una transpié del presentador y de quien redactó la breve reseña (o quizás la copiaron de Wikipedia donde también figura mal el título del libro, al menos a octubre de 2015).
Este escritor nos comentó algunos conceptos teóricos: escribir a manos, requiere tiempo extendido, pero es muy bueno para realizar poesías, por ejemplo. Escribir en computadora requiere respuestas inmediatas, y es muy bueno para escribir reflexiones o cartas, por ejemplo. Hizo mención a la época de las máquinas de escribir, antepasado de las pc, algo más rico, en el aspecto que permitía realizar una “genética textual”. Resaltó la importancia de tomar notas.
Hizo mención a una película, si bien no dijo el título, se trata de El verano de sus vidas. The Magic of Belle Isle (Summer at Dog Dave's) (2012) http://www.filmaffinity.com/es/film643353.html donde el actor Morgan Freeman, representando el papel de lisiado en una silla de ruedas, como escritor agobiado, en diálogo con una niña, realiza una reflexión sobre escribir ficción, diciendo  “escribir aquello que todavía no está” (imaginación).
A partir de aquí, el invitado, previamente aclarando que no es su caso el antes comentado, nos habla de su particular manera de comenzar un texto, un escrito. Él necesita de una frase. Para todo lo que escribe, necesita una frase inicial. Una frase inicial que exige alimentación. Luego se pasa al segundo momento que es el de la articulación. Cuando hablaba de la frase inicial, enumeró algunos caracteres de la misma: no viene de afuera, no es pura, siempre viene trabajada, “contaminada” de reminiscencias, esta frase inicial proviene del inconsciente, aquél lugar que contiene una acumulación de conceptos, pero solo de aquellos conceptos registrados, y es registrado todo aquellos que para el cerebro tiene un sentido. De esa profundidad del inconsciente surge la frase inicial. Aquí formuló un interrogante ¿existe la espontaneidad? Pero decidió no ahondar dado que se estaba rozando áreas de la psicología y la filosofía y se volvería extenso tratarlo excediendo el tema planteado.
De alguna manera, esto es mi opinión personal, todas aquellas personas necesitan de una frase con la cual comenzar, e imagino que esa frase primeramente surge en la cabeza de uno o bien en algún momento llegó del exterior, pero uno la analiza y luego la traslada al texto. Por eso, no entendí muy bien, esa idea de la frase inicial. Ya que me parece que es una generalidad. Pero supongo que hacía referencia a la “frase justa y necesaria”, esa y no otra la que dará comienzo a su escrito. O aquella frese que luego no será modificada, suprimida o cambiada de lugar una vez que ha comenzado. De todas maneras me resulta algo confuso.
Hizo referencia a la importancia de tener un buen comienzo. Mencionó el “resplandor de la frase”. Habló sobre los ensayos que deben estar siempre motivados, de las “frases cerradas” propias de los poemas o que dan origen a poemas, y de las “frase abiertas” que dan lugar a la narrativa. También comentó la búsqueda de respuestas a un problema literario. Continuó con la alusión a la “lógica” necesaria para la articulación del texto.
Contó algunas anécdotas, de sus viajes por ejemplo, y otra que se llevó algunas sonrisas, cuando dijo que actualmente se despierta  con un endecasílabo en su cabeza (endecasílabo, verso de once sílabas). Esto, él lo llama “brote”.
Otra de las preguntas que formuló, supongo, que desde la mirada de crítico literario, fue referida a las “metáforas”, si son o no arte, para él, el taller es donde se trabajan las artesanías pero no se hace arte. Al menos es lo que entendí, puede que no sea correcto, o que no esté bien redactado de mi parte. Cuando escribe, o bien lee otros autores, espera algo más que una metáfora, el texto tiene que conmover al lector.
Hasta que punto esto es así, no lo sé, personalmente no creo que todos los textos tengan como objetivo el conmover, o visto desde otro aspecto, no todos se conmueven con lo mismo que leen.
Es un autor que escribió una variedad de obras que van en narrativa, novela, ensayo, poemas, artículos, columnas de opinión y crítica literaria. Pero según dijo, desde su mirada, habiendo cruzado por tantos caminos, si hay un hilo en común que conecte todo, “siempre está contando algo, narrando para comunicar”, así ha dicho.
La charla era breve y solo se trataba de un encuentro, esto es alrededor de una hora y media, básicamente lo que hizo fueron acercamiento a títulos de temas que cada uno por su cuenta, al menos aquellos que les interese, pueden profundizar, abrió un camino, trazó algunas líneas que a cada quien sabrá si les sirven o no.
En cuanto al público asistente, tomando como referencia, la charla anterior, diría que la mitad de los asistentes se renovó. Y diría que en un 80% (calculado a ojo) eran personas mayores a los 55/60 años, no obstante, cuando se dirigía al público con algún consejo decía “a ustedes, los jóvenes”, y me preguntaba ¿nos hablará a nosotros? ¿estará viendo bien a la audiencia? ¿estará halagando al público?, pero pensándolo desde otra perspectiva, este señor tiene 87 años, para él todos éramos jóvenes, los más viejos que había en la sala tenían entre 10 y 15 años menos que él. Comento este parecer que contempla el tema de la edad, dado que el mismo hizo algunas bromas con la edad (por ejemplo, mencionó la cantidad de vivencias acumuladas, y aquello poco que recordaba que le podía servir cuando de escribir algo nuevo se trataba, y otros ejemplos más), además que no parece que tenga tantos años y se mueva tan bien, de hecho se lo hicieron saber otros asistentes del público, felicitándolo. Cuando contestaba preguntas, se notaba que tenía un caudal de conocimiento, a veces la respuesta comenzaba de forma pedante, pero enseguida la reencauzaba para completarla con algún chiste, alguna broma, alguna anécdota.
En referencia al público asistente, algunos dejaban bastante que desear, maleducados e irrespetuosos, esta vez se hizo notar la presencia de celulares, algunos ni siquiera tuvieron la delicadeza de apagarlo, suponiendo que tu cerebro esté tan apegado al aparato, que tengas una adicción al teléfono de la que no podes no atender ¿no tenían otra alternativa? Sí, muchas opciones, colocarle volumen bajo, ponerlo en silencio pero con luz titilante, configurar modo vibrante, pero nada alcanza a estos personajes irrespetuosos que para llamar la atención, y faltándoles el respeto al resto de los asistentes y a quienes están brindando la charla, permiten hacer sonar el teléfono a máximo volumen, no lo apagan, hacen que todos asistentes los miren con cara “que irrespetuosa que sos” y se van a hablar a la escalera, ahí mismo molestando ¿quién te quiere escuchar?, fuimos a escuchar al invitado, no a vos ¿te crees estrella?, y otros que no llegaron a ese punto pero que se permitían una o dos sonadas hasta que lo apagaban. Otro caso era el de un muchacho grandulón que fue con una mujer, daba la sensación de haber ido a acompañar a su pareja, mientras ella estaba respetuosamente atenta a lo que hablaba el conferenciante, este sujeto paveaba, se ve que sufría el calor de la sala dado que las orejas las tenía sumamente coloradas, y para matar el aburrimiento se puso a revolver el cabello de su compañera, y jugaba con ese bendito cabello como su fuera un niño, todo el tiempo lo enroscaba, lo revoleaba y de nuevo repetía, la miraba a ella y no al invitado, luego con aire de superación, se había recostado en dos sillas cual si fueran un sillón, y brindaba un espectáculo ridículo a todos los que estábamos detrás, me pregunto, si queres cuchichar, ¿no te podés ir a un bar o una plaza? ¡estás en una conferencia! El invitado y el público asistente merece algo de respeto. Evidentemente a este individuo con comportamiento de niño, eso no le interesaba. Hasta que llegaron las preguntas, si bien algunas fueron moderadas y un par de asistente lo felicitaron, hubo dos individuos que se hicieron notar, primero porque preguntaban y preguntaban, habían acaparado el micrófono y parece que no se saciaban con las respuestas, pero dieron la nota en otro aspecto. Una primera asistente confrontó al escritor invitado con una tanda de inquisidoras preguntas, daba la sensación que la asistente se sentía ofuscada con el escritor por lo que decía y lo confrontaba con lo que el mismo escritor había publicado en el diario Página12 donde es columnista. La preguntante se encontraba desencantada con las respuestas que recibía por parte del escritor y retomaba con nuevas preguntas, parecía que buscaba escuchar las respuestas que ella quería escuchar y no otras, y lo indagó mencionado a una poetisa argentina, la respuesta parece que le gustó menos que las anteriores, luego bajó un tono (previo leve abucheo de la sala) y las preguntas que siguió realizando fueron más tranquilas. Tomó el micrófono otro asistente, realizó varias preguntas, hasta que llegado un momento, saca de su bolsillo un recorte de dos páginas del diario oficialista Tiempo Argentino, con un texto de otro escritor y confronta al invitado leyéndole algún párrafo. Es crítico literario, no necesita que le lean un párrafo de otro autor. ¿Con qué necesidad de hacer eso? Si tenía ganas de llevar un par de hojas de diario ¿por qué no llevó algo escrito por el invitado? El tema del ciclo es Tips de escritura, y hay tres escritores invitados claramente identificados ¿qué necesidad de llevar textos de otro autores? Todos podemos llevar y confrontar a los invitados con los miles y miles de escritores que hay en el mundo (o que existieron alguna vez) pero me parece bastante desubicado. Hasta casi una falta de respeto, si llevan de invitado a A, bueno… hablamos de A. ¿Cómo vas a ir a con escritos de B o C? ¿Cuál es la finalidad? ¿Cuál es el balance? ¿Qué objetivo se persigue? ¿Se logró algo productivo para el conferencista y/o los asistentes? Nada. Finalmente, el preguntante obtuvo su respuesta, volvió a doblar el cuatro las hojas de diario y se las guardó en el bolsillo.
Cumplido el horario, aplaudimos al escritor y finalizó el encuentro. A esperar el próximo jueves en el último de los encuentros.

jueves, 1 de octubre de 2015

Ciclo Tips de Escritura I.

A fines del mes de septiembre recibí un mail, uno de los tantos que llegan, proveniente de Yenny – El Ateneo, donde promocionaban un ciclo de charlas que me llamó la atención. El ciclo se completa en tres encuentros. En cada encuentra participa un escritor. Se llama Tips de Escritura. La improvisación de un decálogo. Modera Maximiliano Tomas. Tres destacados escritores hablaran como se construye un texto de ficción. La escritora que brindó la charla inaugurando el ciclo fue Inés Fernández Moreno. Lugar, El Ateneo Grand Splendid. Entrada libre y gratuita sujeta a capacidad de sala.
Decidí asistir. Así fue que me dirigí algo temprano, una hora antes de comenzar ya estaba en la librería. Realmente no tenía idea de como era “la sala”, su capacidad, y la cantidad de personas convocadas que podían llegar a asistir, a fin de no llegar tarde y quedarme sin lugar opté por llegar bien temprano, y siempre tenía disponible la librería para hojear libros.
Sobre esta librería en particular no tengo mucho que aportar más que varios link con bastante información. Desde hace mucho la conozco y esporádicamente la visito. La primera vez que la visité lo hice en la sucursal de la calle Florida, por sugerencia de mi padre, quizás la primera gran librería que me recomendó recorrer. Pero por cuestiones de gustos y preferencia, no la frecuento mucho, cuando se trata de adquirir libros en alguna librería grande de alguna cadena conocida, prefiero otra que posee una tarjeta que suma puntos y luego a cambio de los puntos entrega libros. El Ateneo también tiene una tarjeta de puntos pero los beneficios son distintos. También me gusta buscar libros en otras librerías que se agrupan en una corredor “librero” que resultan mucho más económico y no difieren en calidad. No obstante, cada tanto recorro El Ateneo, posee mucha cantidad, mucha variedad, y es un placer el solo hecho de visitarlo, son dos pisos, un subsuelo, hay películas, música, juegos, puzzles y muchas categorías de libros, además del bar cuando uno va acompañado y después de adquirir uno o más libros se van a tomar algo y a charlar un rato. Sin contar la arquitectura del lugar que ya bello por sí mismo, aún si no tuviera libros.

Links de interés: 
http://www.lanacion.com.ar/103709-la-cadena-yenny-compro-la-tradicional-libreria-el-ateneo
http://www.lanacion.com.ar/5395-el-grand-splendid-sera-una-libreria-el-ateneo
http://www.lanacion.com.ar/429434-cumple-90-anos-la-libreria-el-ateneo
http://www.lanacion.com.ar/979452-el-ateneo-grand-splendid-una-joya-entre-las-librerias-del-mundo
http://www.lanacion.com.ar/618516-cupula-del-grand-splendid-como-ver-la-obra
https://es.wikipedia.org/wiki/El_Ateneo_Grand_Splendid
http://www.buenostours.com/el-ateneo-grand-splendid-bookstore
http://www.turismo.buenosaires.gob.ar/es/atractivo/el-ateneo-grand-splendid
http://www.buenosaires123.com.ar/paseos/libreria-ateneo.php
http://viajes.101lugaresincreibles.com/2013/04/entre-las-librerias-mas-bonitas-del-mundo-el-ateneo-grand-splendid-buenos-aires/
http://www.libreriaateneo.com/
http://www.yenny-elateneo.com/

Comencé a recorrer, pasé al piso primero, y luego llegué al segundo piso. Allí estaba la sala. Un espacio pequeño donde habían acondicionado un escritorio, los parlantes y 47 sillas. Luego de las 3 sillas disponibles en el escritorio, dejaron dos y sumaron otra para el público presente. Ahí entendí el porqué de aquella frase “sujeta a capacidad de la sala”. Era temprano, todavía no había nadie, al menos sentado, tal vez, más personas hacían tiempo recorriendo la librería o no.
Como en muchas de las grandes librerías, dejan espacios para que los visitantes tomen un libro y lo lean allí dentro, entonces, algunas suman el bar, otras agregan sillas o sillones como en este caso. Pero los sillones no son muchos y se ocupan rápidamente. Los pisos superiores están alfombrados, es común ver en dichos pisos varios visitantes leyendo cómodamente sentados en el piso alfombrado. Más que nada jóvenes, y quizás influya los géneros que se encuentran allí arriba: deportes, informática, autoayuda, psicología, educación, manualidades, dietas y nutrición, matemáticas, etc…

En el segundo piso, justo en uno de los rincones, detrás de una estantería, era el lugar elegido por una madre para amamantar a su bebé, también sentada en piso alfombrado como aquellos lectores que comenté antes.
Por mi parte, iba y venía, miraba los títulos en los lomos de los libros, de vez en cuando sacaba alguno para hojearlo o mirarle el índice. Hasta que volví al segundo piso, y las sillas aún seguían vacías.

Alrededor de este sector del piso había una muestra fotográfica. Titulada “Geometría urbana. Buenos Aires”  inaugurada el 19 de agosto. Muestra a la que le tomé algunas fotografías y las adjunto a continuación.


La muestra tenía un cartel introductorio que decía:
“Geometría Urbana. Unas rectas que conducen a infinitos, perspectivas que se repliegan y vectores de fuga que nos invitan a recorrer la ciudad a través de su arquitectura. ¿Qué se esconde detrás de las simetrías? ¿Qué hay más allá de las invasiones al cielo? La ciudad tiene mucho para contarnos y Geometría Urbana parece explorar cada rincón en búsqueda de respuestas e historias encendidas. Detrás de esas imágenes cuasi minimalistas y aparentemente despojadas, reconocemos una ciudad que vive, late y se expresa en cada una de sus líneas y texturas. Así como detrás de cada lente, un ojo entrenado y curioso nos invita a recorrer y descubrir con una mirada recién adquirida aquello que creíamos cotidiano. La fotografía, como todo arte, es capaz de convertir lo habitual en extraño, ofreciéndonos una imagen completamente nueva de aquello que sin embargo vemos todos los días, invitándonos a convertirnos nosotros también un poco en otros. Eso es lo que esta muestra parece querer recordarnos: que solo hay que mirar con más atención para poder perdernos en la magia de la ciudad y convertir el detalle en infinito.”










Cuando ya faltaban 45 minutos para comenzar, llegó la primera participante del público y se sentó. ¿Para qué esperar más? Hice lo mismo, fui y me senté, en la otra punta. Y allí esperaba. Faltando 30 minutos, ya habían llegado más personas, alrededor de 14 estábamos sentados. Menos cuarto de hora, ya sólo quedaban libres alrededor de 17 sillas. 19 horas en punto llegó una mujer, supongo que de la organización de la charla, trajo el agua para los expositores y nos anunció que en 10  minutos comenzaba. Y así fui, pasado los 10 minutos, llegaron la escritora y el moderador.
El moderador era Maximiliano Tomas. Periodista, escritor y crítico argentino. Aquí podemos ver una breve biografía https://es.wikipedia.org/wiki/Maximiliano_Tomas y aquí un enlace a su labor como columnista en un medio http://www.lanacion.com.ar/autor/maximiliano-tomas-2282 se encontraba resfriado, al menos algo congestionado y tal vez eso le haya impedido explayarse un tanto más, no era el único, se notaba que la mitad de los asistentes habían ido acompañado de un resfrío o lo que quedaba de él. Comenzó presentando a la escritora invitada por si había “algún colgado” que no supiera de que se trataba la charla ni quien era la escritora. En mi caso particular, yo era un paracaidista que no tenía ningún conocimiento de su persona ni de sus obras, pero me había tomado el tiempo de buscar en internet información necesaria para tener una idea. Había llegado por el título del ciclo y no por los nombres de los expositores.
A continuación, lo que hizo Maximiliano Tomas fue señalar una breve conceptualización del título del ciclo, o más bien de los títulos del ciclo. Allí radicaba la cuestión, podía verse como una unidad de título o como dos títulos diferentes, y cada uno de los asistentes nos quedábamos con lo que nos pareciera mejor. Yo me quedé con la idea de unidad. El título era Tips de Escritura. La improvisación de un decálogo. Aquí hay que señalar que, desde mi parecer, efectivamente se señalaron varios trucos, pero que en definitiva son generalidades, más que nada, a aquellos que algunas vez leímos algo al respecto, solo se nos los recordaron. Por otro lado, se improvisó, justo dicho, improvisó el moderador un decálogo con los puntos que tomó nota de la exposición de la escritora invitada. Enumeró los puntos de los que anotó en su apunte, y luego se cuestionó si decálogo comprendía solo diez o se valía agregar más, dado que él anotó trece. Aquí voy a recurrir a los diccionarios.
La primera definición de decálogo la tomo del diccionario de Oxford, que en su segunda acepción nos dice “Conjunto de reglas que se consideran básicas para una actividad.”. La segunda definición de decálogo la tomo del diccionario de la Real Academia Española que en su segunda acepción nos dice “Conjunto de normas o consejos que, aunque no sean diez, son básicos para el desarrollo de cualquier actividad.”
Así fuesen diez o fuesen trece los ítems, ambos caben en la definición de decálogo.
El moderador luego de presentar a la escritora invitada, le dio la palabra y ella comenzó a hablar. Inés Fernández Moreno. Escritora y publicista argentina. No tiene entrada en Wikipedia (al 10-2015), alguien debería incluirla como escritora, no obstante tiene webpage propia http://www.inesfernandezmoreno.com.ar/ y para conocerla un tanto más, dos reportajes que brindó en los link que siguen http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/4-1346-2005-12-21.html y http://www.lavoz.com.ar/ciudad-equis/ines-fernandez-moreno-para-escribir-hay-que-chapotear-embarrarse-y-salir-como-se-pueda Si bien en particular no leí nada de ella, tengo presente, solo de vista en las mesas de librerías, tal vez el más conocido de sus libros, llamado La última vez que maté a mi madre. Al año 2015 es la última ganadora del premio literario Sor Juan Inés de la Cruz. http://www.revistaenie.clarin.com/literatura/FIL-Guadalajara-Ines-Fernandez-Moreno_0_1259874379.html y http://www.lanacion.com.ar/1748329-ines-fernandez-moreno-premiar-literatura-hecha-por-mujeres-es-valioso
Fernández Moreno comenzó a hablar, y primeramente delimitó una línea divisoria, dos momentos, unos cuando una persona tiene una idea y comienza a trabajarla en la tarea de escribir, otro momento, el previo, cuando una persona tiene ganas de escribir y no sabe como comenzar, no le llega la idea, sabe que quiere escribir pero no sabe acerca de que. Así es que ella, propuso hablar de ese momento previo, de donde tomar ideas, como encontrar ese camino que nos lleve a la escritura, estamos motivados, pero nos falta la palabra inicial. No obstante, al mencionar el tema del decálogo, nos comentó que leyó varios, y releyó algunos para brindar la charla, de los cuales, hizo mención a algunos de ellos. El primero de ellos, y quizás el más importante de todos, el de Horacio Quiroga titulado Decálogo del perfecto cuentista que se lo puede leer aquí http://www.ciudadseva.com/textos/teoria/opin/decalogo_del_perfecto_cuentista.htm luego el decálogo de Augusto Monterroso titulado Decálogo del escritor que se lo puede leer aquí http://www.ciudadseva.com/textos/teoria/opin/decalogo_del_escritor.htm y finalmente también lo mencionó a Edgar Allan Poe, este último, si bien no dejó un decálogo, si escribió lagunas pautas a seguir, que para tener un acercamiento se pueden leer https://es.wikipedia.org/wiki/El_principio_po%C3%A9tico y https://es.wikipedia.org/wiki/Filosof%C3%ADa_de_la_composici%C3%B3n
Como se puede ver, la escritora señaló lineamientos relativos al cuento (incluyendo la narrativa breve) donde ella se maneja más cómodamente.
Luego, nos comentó algunas anécdotas vivida por ella que luego, trabajadas, la llevó al texto, e incluso las incluyó en algunas de sus obras, por ejemplo, una de esas historias, la de una pareja de desconocidos, que vivían una situación algo extraña, en un subterráneo, y los unía su corte de cabello, una aventura de dos “pelíferos”, que logró que todos los asistentes emitamos algunas risas cuando escuchamos el remate.
En varias ocasiones hizo mención a los talleres, ella dicta talleres de escritura. A algunos les sirven y a otros no. Algunas ideas para trabajar, el hecho de leer mucho como una necesidad para cualquiera que quiera escribir, el saber escuchar a aquellas personas que realizan un relato verbal convincente, el preguntarnos porque y como lo hacen tan bien, el saber observar desde las cosas más pequeñas hasta las más grandes, el intentar describir cosas comunes, la lectura en voz alta de lo que escribimos, el saber mentir, la mentira como medio de relato para la escritura, el pensar lo que escribimos y como lo escribimos,  

En el transcurso de la charla, amén, que al comienzo, tanto el moderador como la escritora nos dijeron que iban a tratar que se transforme en una “diálogo” esperando la interacción de los asistentes, que por supuesto no se dio, salvo cuatro o cinco preguntas y no mucho más. En mi caso particular, más que escuchar al resto de los asistentes iba con ganas de escuchar a quien iba de invitada a exponer. Al parecer no todos pensaban igual, dos mujeres que se sentaron detrás cuchichaban entre ellas. Pero nada más, no hubo interrupciones, ni siquiera de los tan comunes teléfonos celulares, no sonó ni uno solo en toda la charla, no es que no los mirasen, pero estaban sin sonido porque en la hora y media no se sintió ninguno.
La participación de los asistentes solo fue con algunas preguntas, ya que prácticamente fueron no más de tres o cuatro personas las que las realizaron. En un momento, una asistente, a modo de ejemplo, relató como le llegó una gran idea para llevarla al texto, fue durante un sueño, imágenes oníricas que por estar soñando no podía escribirlas, y que luego las recordó al despertar, el sueño radicaba en como “se le licuaba la cabeza”, enseguida tomó la palabra otro asistente, y continuando el tema, pero “sin hacer referencia a ningún caso en particular”, consultó por los efectos de los estupefacientes (drogas legales o no) en la “inspiración” de las personas.
Delante mío se sentó una señora bien perfumada. Dentro de la sala hacía calor. Esta señora del perfume se llevó un abanico, y cuando se ventilaba un vientillo con su fragancia llegaba fuertemente hacia los que estábamos atrás. Al lado mío se sentaron dos señoras, que antes de comenzar el ciclo charlaban entre sí. Una de ellas, me ofreció un caramelo, le dije que no y le agradecí, insistió con el argumento “son de miel y limón”, le dije que sí y me lo comí. Otra vez la señora de adelante que aventa su perfume hacia atrás en otra ronda del ventalle que utiliza. Y aquí se dio un diálogo que no se si fue sincero o si fue metáfora. Y nunca lo sabré. Este diálogo fue a viva voz, y lo participaron mis dos vecinas.
- Hoy comí cebolla.
- Sí, se nota.
- ¿Te gusta la cebolla?
- No, no me gusta.
- Tennnnngo un aroma….
- Perfume francés.

Cada tanto alguna intervención de Maximiliano Tomas y Inés Fernández Moreno continuaba con la exposición, llegó recomendar un libro llamado La gramática de la fantasía. Introducción al arte de contar historias de Gianni Rodari, un libro editado hace varios años, se consigue usado o sino también, para estudiar, se lo puede encontrar en internet.

En un momento, comentó que era conveniente que tengamos varios finales disponibles para nuestro escrito, y además que el escritor siempre conoce mucho más de la historia de lo que le llega al lector, y allí fue que mencionó el tema de si es necesario tener una idea de principio a fin, de tener un final para la historia que estamos escribiendo, y lo confrontó con la línea de aquellos autores que sostienen que no es necesario tener un final, que este se pude ir desarrollando a medida que va avanzando la historia, mencionó a Cortázar, y de repente levanta la mirada al frente, y menciona a “Any Shu”, al menos eso fue lo que entendí, había escuchado mal pero algo así dijo, luego continúa con un “ah pero si no me equivoco está allá atrás” y se saluda con una de las personas que se encontraba en la sala. En realidad hacía referencia a Ana María Shua, escritora, autora de novelas y cuentos entre otras obras, ganadora de varios premios y que estaba allí presente, cuya webpage es http://www.anamariashua.com.ar/ y también se puede visitar el link https://es.wikipedia.org/wiki/Ana_Mar%C3%ADa_Shua
Y siguiendo la línea de asistentes escritoras, una mujer que realiza una pregunta y antes se presenta como “hola Inés soy Macarena”, evidentemente se conocían, y luego otra pregunta precedida de “de nuevo yo, Macarena”. Se me ocurrió que era escritora dado que ella misma lo insinuó en sus preguntas, varias veces mencionó la escritura de cuentos, y luego comentó la práctica de tratar de representar físicamente lo que uno se figura en el texto, de modo tal que sea posible existiendo una correspondencia y no que se trate de un delirio imposible. Se me dio por buscar en google, y con solo colocar en la caja de texto “macarena escritora argentina” allí apareció. Efectivamente se trataba de otra escritora presente, Macarena Moraña, que publicó su primera novela este mismo año y cuya webpage es http://maquimora.wix.com/texto
Me pregunto si entre el resto de los asistentes habría más escritores.
No tengo más nada que comentar como crónica de esta primera cita de este ciclo. Estuvo bueno, valió la pena asistir, habiendo en esa pequeña sala al menos tres escritora premiadas (confirmadas, quien sabe si no había más) algo bueno tiene que salir. Ahora a esperar el próximo encuentro.