domingo, 5 de septiembre de 2021

Senderismo Urbano: Postales de Palermo. 6,08km. 1h 22min.

 


Las calles de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tienen su propio relieve de historias y texturas. Mi caminata comienza en la esquina de Paraguay y Uriarte, con el sol pegando de costado y la ciudad despertando en cada paso. 


Pequeños hallazgos y pasajes escondidos.

Apenas arranco, el suelo me regala un detalle: un pin de una carita sonriente con la lengua afuera. Un guiño amarillo entre el cemento que parece decir que el camino va a estar bueno.

Me pierdo unos minutos en el Pasaje Emilio Zola. Palermo tiene esa magia de los pasajes que te sacan del ritmo frenético de la avenida. En una de las fachadas, me detengo a observar un adorno de mosaiquismo con piezas geométricas cuadradas que juegan con la luz. Poco después, el arte escala a otra magnitud: un mural de Melero (2013) domina una pared. Es una figura femenina estilizada, casi etérea, que descansa con gafas de sol entre patrones orgánicos azules y verdes que parecen fluir con el viento.


La crudeza y la calma del barrio.


La ciudad también tiene su parte amarga. En medio de la vereda, encuentro una paloma torcaza (Zenaida auriculata) sin vida, con un fino hilo de sangre que delata un final abrupto. Es un recordatorio de la naturaleza urbana, a veces hostil.

Sigo camino hacia el Pasaje Atacalco, una zona parquerizada que se siente como un pulmón necesario. A lo lejos, se divisa un mural floral que suaviza el frente de un local. La caminata se vuelve rítmica, casi literal, cuando me cruzo con alguien cargando una conga o tumbadora; ese instrumento membranófono de raíces africanas que es el corazón de tantas canciones, aquí transportado como un habitante más.


Rostros en los muros.

El arte urbano se vuelve psicológico al llegar a Serrano 1291. Allí, la obra de @AngelBae.Art (2021) presenta una versión libre y onírica del rostro de Salvador Dalí, con un segundo rostro integrado que parece una disección de su genio.

No es el único que me vigila desde las paredes:

  • En una persiana cercana, un rostro de trazos fuertes me recuerda inevitablemente al escritor Charles Bukowski.
  • En una esquina, encuentro un mural que data de al menos 2016. No tiene firma, pero su mensaje es claro: está dedicado a la discapacidad y la accesibilidad (vinculado a ASDRA y COPIDIS), recordándonos que la ciudad debe ser para todos.


Final del trayecto.

Cerca del cierre, un auto decorado con moños blancos espera estacionado. El optimismo de un posible casamiento contrasta con el ajetreo del barrio.

Llego finalmente a la esquina de Borges y Güemes. Las piernas sienten el recorrido de este paseo urbano, pero la cámara se va llena de esas contradicciones que hacen de Palermo un lugar inagotable para el senderismo urbano. Una caminata que es, al mismo tiempo, exploración y relato.


Ruta en Wikiloc:

https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/caminata-por-palermo-caba-223554988

 


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