El punto de partida y llegada es la intersección de Thames y Avenida Santa Fe, en el corazón de Plaza Italia. Por delante quedan 14,38 km de caminata urbana, un ejercicio de observación que demanda dos horas y media de atención constante. Hoy, el senderismo urbano me lleva a atravesar Palermo, Recoleta, Balvanera y San Nicolás.
La caminata comienza con el hallazgo de lo pequeño. En una vidriera, me detengo ante una caja de vino que es, a la vez, un objeto de diseño: un tablero de ajedrez cuya particularidad reside en las piezas de plástico a inyección, todavía unidas a sus guías, esperando ser separadas para entrar en juego. Un recordatorio de la fabricación y el potencial de las cosas.
Avanzo y los muros empiezan a hablar. Primero, una intervención sutil: un mural de hojas verdes con una frase que funciona como declaración de principios para cualquier caminante: "La vida es una aventura, no un viaje organizado". Poco después, la escala cambia radicalmente sobre la Avenida Scalabrini Ortiz. Aquí se impone el mural de grandes dimensiones realizado en 2014 por la dupla Martín Ron y Nase POP, una obra que ya es parte del patrimonio visual indispensable de Palermo.
https://www.facebook.com/photo.php?fbid=762320440514764&id=170185329728281&set=a.170463776367103
https://buenosaires.gob.ar/noticias/dos-nuevos-murales-asoman-en-palermo
https://buenosaires.gob.ar/noticias/el-street-art-llega-buenos-aires-0
Al entrar en el área de los hoteles históricos, me encuentro con la escultura del caballo en el Hotel Savoy. Existe una curiosa disputa de autoría en el imaginario urbano: algunos se la atribuyen a Carolina Espinel y otros a Marta Minujín. Sin una versión definitiva, la pieza permanece allí, ajena a la controversia, imponiendo su figura en el interior del edificio.
Por aquí una versión https://www.flickr.com/photos/marioba/14396638303
Por aquí otra versión https://leoveoytecuento.blogspot.com/2017/01/el-caballo-de-marta-minujin-en-el-hotel.html
Al llegar a la esquina de Avenida Corrientes y Avenida Callao, la arquitectura porteña se duplica. Me detengo a observar el edificio reflejado en la piel de vidrio de la torre Atlas; una distorsión visual que superpone el presente vidriado con el pasado de piedra y molduras de la ciudad.
El tramo final me lleva ante el monumento a Bernardo de Irigoyen, obra de Mariano Benlliure de 1933. La figura de bronce del prócer contrasta con el dinamismo salvaje de los altorrelieves de mármol que lo custodian: el arreo de equinos a la izquierda y el de bovinos a la derecha. La potencia de los animales al galope parece vibrar contra la inmovilidad de la estatua central. Recuerdo entonces una frase que define bien la persistencia de estas figuras en el tiempo: “El hombre vale por lo que le hiere”.
https://www.argentina.gob.ar/escultura-bernardo-de-irigoyen
https://www.instagram.com/p/CMxUWEep_TJ/ (patrimonioba)
https://tn.com.ar/general/2023/04/02/bernardo-de-irigoyen-el-gran-diplomatico-argentino/
Cierro el circuito regresando al punto de inicio. El cuerpo registra los kilómetros, pero la mirada se lleva la reconstrucción de una ciudad que nunca se termina de recorrer.
Datos de la ruta:
- Distancia: 14,38 km
- Tiempo: 2h 31min
- Barrios: Palermo, Recoleta, Balvanera y San Nicolás.
Link a la ruta subida en el Wikiloc:

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