lunes, 20 de septiembre de 2021

Crónica a pie: Del corazón de Once a Plaza Italia.

 
El urban trek por Buenos Aires no es solo ejercicio; es una lectura a cielo abierto de la arquitectura y los mitos de la ciudad. Hoy la caminata comienza en el límite de Balvanera, un barrio donde lo sagrado y lo profano conviven en cada esquina.

El punto de partida: Lavalle y Riobamba.
Los pies se ponen en marcha hacia el norte, dejando atrás la intensidad comercial para encontrar las primeras joyas patrimoniales.
 

Parroquia Nuestra Señora de Balvanera.
La primera parada es: la Parroquia Nuestra Señora de Balvanera. Construida hacia 1930, este templo (junto al Colegio San José) es un Monumento Histórico Nacional que define la identidad del barrio. Su fachada impone un respeto que frena, por un segundo, el ritmo frenético de la zona.
 

El vuelo de la arquitectura (Riobamba y Sarmiento).
Un poco más adelante, en Riobamba al 300, nos topamos con un imponente edificio ecléctico de 1918. Obra del ingeniero César B. Pertierra, esta pieza protegida destaca por su elegancia. En su frente, un cartel pasacalle rompe la estética académica, recordándonos que Buenos Aires es una ciudad viva y en constante diálogo con lo cotidiano.
 

Oro y Negro en el Palacio Rossini.
Al llegar a Perón y Larrea, la vista se eleva hacia el Palacio Rossini. Antiguo edificio de la Società Italia Unita y actual restaurante tanguero, hoy luce una sugerente combinación de negro y dorado. En lo alto, un águila vigila la esquina, sumándose a ese bestiario de cemento que solo los que caminan mirando hacia arriba logran descubrir.
 

El mito de los "Setenta Balcones".
Cruzamos hacia la emblemática esquina de Corrientes y Pueyrredón. Aquí se alza la antigua Caja Internacional Mutua de Pensiones (1908). De puro estilo academicista, es mundialmente conocida como "La casa de los 70 balcones".
Dato curioso: La leyenda dice que este edificio inspiró a Baldomero Fernández Moreno para su famoso poema "Setenta balcones y ninguna flor". Aunque el autor aclaró en vida que la casa original estaba en el actual Paseo de Julio y ya no existe, el mito urbano es más fuerte que la realidad y los caminantes seguimos buscando, por inercia, las flores inexistentes en estos balcones.

El tramo final: hacia Plaza Italia.
El senderismo urbano continúa. Dejamos atrás el bullicio de Once para adentrarnos en la transición hacia Palermo. Las veredas cambian, el aire se vuelve más abierto y el destino final, Plaza Italia, nos espera como el cierre perfecto para este paseo de contrastes.

Podés seguir esta ruta detallada en
https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/caminata-por-balvanera-y-palermo-caba-225475213

 

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