lunes, 29 de junio de 2020

Días de ocio en la Patagonia.


Reseña.

Naturalista, novelista, poeta, escritor de historias cortas, William H. Hudson es un caso paradigmático. Escribió, en inglés, las más bellas páginas sobre el campo argentino.

Vivió su infancia y juventud en estas tierras y, siendo aun joven, viajo a la tierra de sus ancestros, Inglaterra, y nunca más regresó. Su obra, única y original, está encaballada en una dualidad que, al parecer, marcó significativamente su vida. Los romances americanos de Hudson son trabajos únicos, donde la ficción aparece trasportada por un lenguaje exótico, al menos para los angloparlantes, y una narrativa quijotesca, que conserva la marca de la prosa inglesa, la que sin duda alimentó con sus lecturas juveniles. Observador agudo, sensible y de cultura refinada, las páginas de Días de ocio en la Patagonia son un deleite para el espíritu y para el acercamiento a una figura que pensaba en inglés y sintió en "argentino".


Autor.

William Henry Hudson (1841-1922). Hijo de inmigrantes norteamericanos protestantes, nació a orillas del arroyo Las Conchitas, hoy partido de Florencio Varela. A los cinco años la familia se traslada a Chascomús, donde el padre establece una pulpería. Hudson creció en el campo argentino, que recorrió en sus años jóvenes. Allí pudo observar detenidamente la naturaleza y, en especial, las aves. A los 24 años, por intermedio de Germán Burmeister, director del museo de Ciencias Naturales de Buenos Aires, se contactó epistolarmente con eminentes ornitólogos. Al poco tiempo comenzó a colaborar con el Smithsonian Institute, en Whashington. Envió más de seiscientas pieles, correspondientes a ciento cuarenta y tres variedades autóctonas. Más allá de estos vínculos, Hudson no tuvo una relación continua con el mundo académico. En 1874, a los 33 años de edad, y ya muertos sus padres, Hudson se embarcó hacia Inglaterra para no regresar nunca más a su país natal. Ese año, ya en Inglaterra, y sin abandonar su afición por la vida silvestre, emprendió una carrera literaria que lo colocó entre los mayores escritores de lengua inglesa de su tiempo.


Ficha técnica.

Título: Días de Ocio en la Patagonia. Diario de un naturalista. (1893)

Título original: Idle Days in Patagonia. (1893)

Autor: William H. Hudson.

Editorial: Continente.

Colección: Exploradores y Viajeros.

Edición: 2007

Número de páginas: 156

Traducción del inglés por J. Hubert, Joaquín Gil Editor.

Primera edición, junio 1940.

www.edicionescontinente.com.ar


Con ganas de distenderme un poco y cortar un poco con la lectura de libros de divulgación científica, decidí sacar del estante algún libro de carácter distinto, y fue este titulado Días de ocio en la Patagonia de William H. Hudson, el libro elegido. 


Encontrarme en la lectura de este autor fue todo un descubrimiento, solo conocía ese apellido por la localidad de la provincia de Buenos Aires que lo lleva y nada más. Ahora ingresé en la lectura de una de sus obras, y luego comencé a leer algunas páginas web, su biografía, y todo aquello accesorio. 

Algunos links para comenzar

https://es.wikipedia.org/wiki/Guillermo_Enrique_Hudson

http://www.lehman.cuny.edu/ciberletras/v09/fernandez.html


El hecho de que haya sido un naturalista, una especie de ambientalista de fines del siglo XIX, por ejemplo, recomendaba no utilizar plumas de aves en los sombreros parta proteger justamente a las aves, además de ser considerado uno de los primeros ornitólogos argentinos. Fue uno de los considerados “nature writters”, escritores de la naturaleza, y tuvo un considerado éxito con sus textos. Además abarcó varios géneros dentro de la literatura, y si bien no tuvo una formación académica, varios de sus textos fueron analizados y estudiados por justamente ese aspecto científico. Podría considerarse como un ejemplo de lo que los norteamericanos llaman “self-made man”, un hombre hecho a sí mismo o un hombre que alcanza su propio éxito. 


En el libro Días de ocio en la Patagonia narra sobre el tiempo que estuvo en la provincia de Río Negro hacia 1871. Allí se queda algunos meses. En este tiempo, tiene sus vivencias, ocupa su tiempo en la reflexión sobre lo que ve, aplica muy bien la observación. Y el recuerdo. En 1874 se va para Inglaterra para nunca ya volver, publica algo en 1875 y luego se manera continuada lo hace a partir de 1883 en adelante. Es decir, publicó a partir de sus notas y su recuerdo, años después de sus vivencias en el terreno. Este libro puntual lo escribe en 1893. Evoca un pasado desde la distancia.

  

La finalidad del viaje que realiza es su amor por las aves, como ornitólogo se dirige al sur argentino para llevar a cabo observaciones, en especial, las golondrinas y su comportamiento migratorio. El objetivo se ve desbordado toda vez que describe con minuciosidad todo otro tipo de aves con las que se cruza. Pero suma un amplio abanico de aspecto que explora, sobre sí mismo, los colonos, los gauchos, los indígenas, usos y costumbres, la vida cotidiana, anécdotas que le cuentan, personaje con los que se cruzan, en fin, con gran observador, termina dando forma a un libro que incluye crónicas, pareceres personales, exposición con objeto científico, relatos, y todo ello configura un valioso testimonio para los que aprecian esas temáticas multifacéticas de la cultura de ese entonces.


El tema de ocio que surge de su título Días de ocio, viene a cuenta de un imprevisto que le sucede estando en el sur, lo cuenta específicamente en un capítulo del libro, y aprovecha ese tiempo de inactividad y descanso para reflexionar, para contemplar el espacio a su alrededor, y a partir de esa experiencia generar contenido de tinte espiritual por un lado, o pensamiento que exceden el motivo del viaje.


En el libro, el autor menciona otros autores, agrega muchas citas, refiere a varios poetas, cuentas numerosas anécdotas, hace alusión a científicos de su época, denota que era un afanoso lector y además no regala ese aspecto con el que enriquece el texto. Se nota un marcado interés por el estudio de las cosas y su entorno en ese momento histórico. Dedica dos capítulos a los ojos. Y más adelante hace referencias sobre el olfato. Sentidos. Ver y oler. Lo veo a partir de varias aristas. Por un lado el aspecto científico-enciclopédico, por otro el desarrollo de esos sentidos en un medio donde era necesario. Por otro lado, la manifestación de lo que expresaba el mismo como observador. Pero además, el adhiere a una corriente evolucionista darwiniana, que confrontaba directamente con las creencias religiosas, hasta el día de hoy sucede, pero en aquello época la irrupción de la teoría darwinista estaba más fresca, y si había algo que planteaban los creacionistas era la magnificiencia del ojo, un diseño tan fenomenal que era difícil de creer y explicarlo como consecuencia de la evolución. Pero al mismo tiempo tiene momentos de ilusión, y momentos de reflexión, y porque no momentos de divague con un fin casi lúdico, en un momento pretendió conocer el color de los ojos de los ingleses, y utilizó el método que bien conocía, la observación. Una pregunta que se formula con frecuencia, pero que todavía no tiene respuesta definitiva -¿cuál es el color de los ojos de los ingleses? Mi plan era simple: consistía en caminar a lo largo de las calles avenidas más concurridas, observando los ojos de todas las personas que pasaban a mi lado. (pág. 128) Salir a la calle y observar, en este caso, ojos. No era nada loco, de hecho yo mismo y muchas personas lo hacen actualmente, salir a la calle y observar: aves, árboles, plantas, carteles, murales, autos, fachadas, estilos arquitectónicos, torres, manifestaciones, eventos, espectáculos, etc….

También creo ver cierto contenido humanista, por ejemplo, cuando habla de lo “salvaje”. 

Demás está decir que es un libro que se lee con claridad, que se disfruta, y que puede resultar interesante a un amplio abanico de personas con intereses diversos pero que uno u otro camino pueden llegar a su lectura. 


Bajando la mirada percibí que a mis pies crecía en la arena una planta de buenasnoches con no menos de veinte capullos abiertos en sus ramas bajas, ampliamente extendidas, y era ésta, mi flor favorita, tanto en los jardines como en  los desiertos incultos, la que exhalaba su perfume en esa soledad. Su fragancia sutil, antes y ahora, ha representado mucho para mí; me ha seguido del Nuevo al Viejo Mundo, sirviéndome a veces como una especie de segunda memoria más fiel y planteando a mi espíritu un bello problema, al que dedicaré un capítulo al final de este libro. (pág. 18)


Sostengo en mis manos una flor de buenasnoches. En realidad, en este momento no tengo más que la pluma con que escribo estas líneas, pero me imagino de nuevo en el jardín y apretando la flor que me sugirió este pensamiento. La vuelvo hacia un lado u otro, y aunque me agrada, no me deleita, no me emociona; ciertamente, no la considero muy bella, ya que puesta a la par de la rosa, fucsia, azalea o lirio, no atrae en absoluto la vista. En cambio, es como un eslabón que me liga a tiempos idos y trae a mi mente pasajes olvidados. Reconozco que la planta de donde la arranqué  tiene un gran poder de adaptación, cualidad difícil de sospechar en ella si solo se la ha visto en un jardín de Inglaterra. Así recuerdo que, cuando por primera vez la conocí, era una flor de jardín que crecía ampliamente sobre una planta de gran tamaño, como aquí; en las noches de verano contemplaba sus capullos abiertos, amarillos y delicados, llamándola, cuando hablaba en castellano, por su curioso nombre nativo: dondiego de noche, y en  inglés prímula, simplemente. Recuerdo con una sonrisa el efecto que produjo en mi mente infantil descubrir que nuestra prímula no era la prímula. Luego, cuando tuve edad suficiente para salir a caballo por las llanuras, me sorprendí al saber que esa prímula, diferenciándose de la dama de noche,  campanillas y otras flores de la tarde de nuestro jardín, era también una flor silvestre. La reconocí por su perfume inconfundible; (...) (pág. 148)


¿Será que refiere a esta planta Mirabilis jalapa? https://es.wikipedia.org/wiki/Mirabilis_jalapa

¿O a esta otra https://es.wikipedia.org/wiki/Primula ? ¿o las confunde? ¿o es que en el hemisferio norte llaman a la primera de manera indistinta como a la segunda?



En el capítulo 7 relata una historia, la cual comienza escribiendo “Quiero relatar un episodio de su memorable historia… El relato resulta tan extraño, aun en los románticos anales sudamericanos, que hasta parece increíble(pág. 65 y ss.)

Refiere a la Batalla de Carmen de Patagones de 1827 https://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Carmen_de_Patagones


Cuenta una historia sobre un muchacho cautivo de los indios de nombre Damián. (Págs. 68 y ss). Es impactante. Y cierra con:

Había algo patético en la vida de ese hombre vuelto a su pueblo, extraño para sus   propios coterráneos, sin un hogar entre los plácidos viñedos, bosques de álamos y viejas casas de piedra donde había visto por primera vez la luz. Oiría las campanas de la torre de la capilla, como lo había hecho durante su infancia, y quizá por primera vez se daría cuenta, con profunda tristeza, de que no podría rehacer el pasado, ya muerto. Probablemente, también, el recuerdo de su esposa  India, que lo amara durante tantos años, agregaría amargura a su extraña vida solitaria. Pues muy lejos, en su hogar, todavía lo aguardaba temerosa, con los ojos  velados por la pena y fatigados de tanto mirar a la distancia, la mujer fiel que no había de verlo regresar jamás de la misteriosa niebla del desierto. ¡Pobre Damián y pobre esposa!. (Págs. 73 y ss).



Algunas citas, donde se lo menciona a Hudson y este libro en particular, que fui encontrando por la web:


Llega a la Patagonia y escribe su “Idle days in Patagonia”: “Para mí nada hay en la vida tan deleitable como esa sensación de alivio, evasión y libertad absoluta que uno experimenta en medio de una vasta soledad, donde acaso el hombre no estuvo nunca o al menos no dejó huella alguna de su existencia”.

https://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2008/01/15/opinion/OPIN-04.html



La siguiente cita está tomada de un libro llamado Memorial de la Patagonia. Aysén., donde dedica puntualmente un capítulo para hablar de Hudson y su libro Días de ocio en la Patagonia, el capítulo en cuestión lleva un título homónimo. Se puede visualizar gran parte del capítulo a través de Google Books.

(...) No debo olvidar que cuando Hudson escribe sobre Patagonia lo hace en un tiempo en que casi nadie lo había hecho.

(...) Absolutamente enamorado de las infinitas llanuras patagónicas, Hudson, al igual que mi amigo Chatwin, con quien tuve el honor de recorrer las cercanías de Coyhaique, enarbola un poderoso cetro a modo de varita mágica para lograr una armazón dulcificada y romántica.

Memorial de la Patagonia. Aysén. Oscar Aleuy Rojas. RIL Editores. 2012. Pág. 43.

https://books.google.com.ar/books?id=AYzXX7tcWlgC



Sobre  las  posibilidades  descriptivas  del  paisaje,  se  han  ocupado narradores como Guillermo Enrique Hudson: “En la Patagonia no hay que internarse con preconceptos, no buscar nada, ya que surgirá un sentimiento que nos hará sentir y conmover”.

Poesía y Regiones: Patagonia. Por Juan Carlos Moises.

http://www.excentrica.com.ar/nuevo/wp-content/uploads/2016/10/E_Patagonia.pdf



Sensación  cercana  fue  la  que  transmitió William Hudson en Días de ocio en la Patagonia (1893): todo hombre que  llegara  hasta  los  paisajes  del  sur  lograba  (re)encontrarse  con  suyo  animal,  con  su  esencia,  y  deshacerse  de  una  cultura  libresca, metropolitana,  vacua  y  superflua  que  nada  tenía  que  ver  con  lo esencial de la vida. 

La Patagonia (de la guerra de Malvinas al final de la familia ypefiana). Ernesto Bohoslasvky. Biblioteca Nacional. Universidad Nacional de General Sarmiento. Pág. 82.

https://www.bn.gov.ar/micrositios/admin_assets/issues/files/a892c1dc7785ac0c84a24f474d240426.pdf



Pero el embrujo de su pampa surge en toda su fuerza en sus libros nuestros “Días de Ocio en la Patagonia” (“Idle days in Patagonia”, 1893) “Un naturalista en el Plata” (“The Naturalist in La Plata”, en 1892), “El Ombú” (cuentos, 1902), “Tierra Purpúrea” (“The purple land that England lost”, 1885) y “Allá lejos y hace tiempo” (“Far away and long ago”, 1918); surge de ellas su pasión por la pampa salvaje, poblada de ruidos y silencios y seres. 

https://quilmero1.rssing.com/chan-6346709/all_p42.html



La siguiente cita refiere a una tesis de una carrera universitaria titulada La Patagonia en los relatos de viajes de Amanda Mercedes López, donde la autora analiza brevemente los textos de algunos viajeros y uno de ellos es Hudson. Particularmente me interesa porque la autora toma y se basa en citas del libro Días de ocio en la Patagonia.

Por su parte Hudson, explorador científico que realiza su viaje por Patagonia en 1893 por motivos de estudio de fauna y flora de la región, señala:

Siento que no hay en la vida nada tan placentero como el sentimiento de alivio, de escape y libertad absoluta que se experimenta en una soledad tan infinita, donde  el  hombre  tal  vez  no  ha  estado  jamás,  ni  dejado  vestigios  de  su existencia(Pág. 9. Días de Ocio en La Patagonia. Buenos Aires Books Ediciones. Argentina) 


A su vez, indica lo siguiente al ver la Patagonia por primera vez, él se sentía sumamente feliz por estar viviendo en esa naturaleza salvaje:

no  tardamos  en  trepar  las  dunas  y  perder  nuestras  miradas  en  la  lejana inmensidad.  Al  fin,  La  Patagonia!  Cuantas  veces  había  dibujado  en  mi imaginación,  deseando  con  intensidad  visitar  este  desierto,  que  descansa solitario en su primitiva y desolada paz, no tocada por el hombre, alejada de la civilización!  Allí  estaba  en  todo  su  esplendor  ante  mí -el  desierto  virgen  que despierta  extraños  sentimientos;  la  antigua  morada  de  los  gigantes,  cuyas huellas en la orilla del mar asombraron a Magallanes y sus hombres, y obtuvo por ellas el nombre de Patagonia... Sin embargo, no fue, no la fascinación de las  viejas  leyendas,  ni  el  deseo  del  desierto  lo  que  me  atrajo,  porque  no  fue hasta  haberlo visto  y  haber  probado  sus  sabores,  que  mucho  después  supe cuánto significarían para mí su soledad y desolación, que extraño conocimiento me brindarían, y cuanto duraría su efecto en mi espíritu. No fueron estas mis motivaciones, sino la pasión del ornitólogo que se apoderó de mi(Pág. 4. Días de Ocio en La Patagonia. Buenos Aires Books Ediciones. Argentina)


En el capítulo VI, Hudson, hace referencia a su estado de olvido y desinterés por el mundo ajeno a Patagonia (lugar en el que estaba en ese momento), se preguntaba qué era lo que causaba esa indiferencia repentina, la respuesta que encontró fue La Naturaleza y que había vivido esos meses en Paz, sin preocuparse por cuestiones políticas del mundo en general43. El autor destaca de la Patagonia, la monotonía de las llanuras, la expresión de los cerros bajos y el color grisáceo que todo lo cubre, junto con la ausencia de animales y objetos nuevos a los ojos, lo que hace que tenga la mente abierta y lista para recibir una impresión de la naturaleza visible como un todo. Indica que cuando ya no tenía excusas para la inactividad, la costumbre se había apoderado de él, la pereza, que era algo bastante común en la gente de la Patagonia. (Hudson, 1893).


Él tiene sentimientos encontrados en la región, indica que las tierras patagónicas no pueden inspirar sentimiento de admiración y sorpresa, sino que puede despertar sentimientos más profundos y dejar huellas imborrables en la mente. En la página 199, Hudson cita a Darwin cuando narra sobre su viaje a bordo del Beagle:

Todos dicen que son las más pobres e inútiles que existen. Se les atribuyen solamente  características  negativas,  sin  viviendas,  sin  agua,  sin  árboles,  sin montañas, solo tienen unas pocas plantas enanas. Entonces, ¿Por qué estos áridos baldíos se han apoderado de mí? ¿Por qué no han producido la misma impresión las Pampas más verdes y fértiles, que son a la vez más útiles al ser humano? A penas si puedo analizar estos sentimientos, pero esto debe ser en parte por la poca influencia que se otorga a la imaginación. Las llanuras de la Patagonia  son  ilimitadas,  porque  son  apenas  accesibles  y  por  lo  tanto desconocidas, mantienen la imagen de haber permanecido por siempre, y su futuro parece no tener límites. Si, como nuestros ancestros suponían, la plana tierra  estaba  rodeada  por  una  extensión  infranqueable  de  agua,  o  por  los desierto  de  intolerable  calor  ¿quién  no  miraría  a  estos  últimos  límites  del conocimiento del hombre con sensaciones profundas pero indefinidas?”.


Hudson se encuentra completamente convencido de la explicación correcta de las sensaciones que se experimentan en la Patagonia y de la fuerza que las impresiones dejaron en su mente. Comenta que todo lo que dijo Darwin es tan verdad hoy como en 1836. Aquellas desoladas regiones han dejado de ser inaccesibles y habitadas en muy pocas partes por pocos nómadas, ya no son desconocidas.

La Patagonia en los relatos de viajes. López, Amanda Mercedes

Universidad Nacional de La Plata. Licenciatura en Turismo. 2016. Págs. 31, 32 y 33.

http://catalogo.econo.unlp.edu.ar/meran/opac-detail.pl?id1=19037

http://catalogo.econo.unlp.edu.ar/meran/getDocument.pl?id=1136

 


Un libro publicado en 1980 que junta dos de los textos más conocidos de Hudson, disponible parcialmente en Google Books, cierra la contratapa con dos frases que a continuación reproduzco la primera de ellas.


De todos los escritores que recuerdo, Hudson (Argentina 1841-1922) es el que más se acerca a la naturaleza. Era en sí la naturaleza personificada. Escribió de los hombres con quienes pasó su juventud, no desde el punto de vista de observador, sino como ellos lo habrían hecho si hubieran dejado el lazo y tomado la pluma.

Robert B. Cunninghame Graham. (Quien fuera amigo de Hudson)

https://books.google.com.ar/books?id=hTkVKYMRPiAC



Algunos links para visitar:

https://quilmero1.rssing.com/chan-6346709/all_p42.html

http://parquehudson.blogspot.com/

http://www.lehman.cuny.edu/ciberletras/v09/fernandez.html

https://books.google.com.ar/books/about/La_memoria_en_el_atril.html?id=TvSUxxZ2rcwC


El libro disponible en español

https://www.biblioteca.org.ar/libros/900104.pdf


El libro disponible en inglés

https://archive.org/details/idledaysinpatag01hudsgoog/page/n10/mode/2up

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