Mostrando las entradas con la etiqueta Facultad. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Facultad. Mostrar todas las entradas

jueves, 7 de agosto de 2014

Fechas de elecciones en la Facultad

Lo que sigue lo escribí en la última semana de Septiembre de 2006, fecha de las elecciones en la Facultad.

Semana de elecciones en la Facultad. Todo un acontecimiento, se abren muchas mesas en orden a los apellidos. Este año son optativas, van variando por año entre optativas y obligatorias. Esta semana como sucede cada vez que hay elecciones, la Facultad parece una fiesta. Es un mundo diferente al que estamos acostumbrados a ver. Llega un momento que todo se vuelve insoportable.
Muchos volantes, camines por donde camines te entregan volantes, volantes que la gran mayoría no los lee, los toman y los tiran al cesto de basura, pero cuando caminas dos metros te vuelven a entregar más volantes, muchas veces el mismo que acabas de tirar al cesto, te lo vuelven a entregar.
Los militantes que pasean por los pasillos, los que entran a las aulas antes que comience la cursada y dan su discurso proselitista, los más audaces que intentan entrar cuando se está en plena clase.
La Facultad se oscurece por los carteles que tapan las ventanas. Carteles de todos los colores, naranjas, azules, verdes, negros, celestes, morado, blanco, y muchos más. Aparecen agrupaciones que no existieron o que uno nunca las ve y otras que no se conoce que existen. Otras agrupaciones que siempre estuvieron. Algunas se unen entre sí formando alianza, no es sorpresa ver uniones de agrupaciones que ayer estaban enfrentadas. Todas pelean por el mismo cargo. Todas se dicen independientes, pero me atrevo a decir que ninguna lo es. Todas se acusan mutuamente, todas están bancadas por Partidos Políticos y todas lo niegan como si fuera algo malo. Hay de todo tipo, de izquierda a derecha, fundamentalistas y moderados. Todas te dan su plataforma de gobierno. Todas tienen proyectos. Todas se acusan mutuamente de no tener ideas. Todas acusan a la que gobierna que no hace nada. La que gobierna acusa a las demás de que nunca estuvieron en la Facultad. Todas se acusan de traer militantes pagos. Todas traen militantes de afuera, en s mayoría de otras facultades. Hay papeles por todos lados, se arrancan los viejos, viejos son los carteles de más de dos días. Se pegan carteles nuevos. Se pelean por quien tiene el cartel más grande. Cartel más grande, cartel que más cuesta. Las que menos dinero invierten, menos carteles. Algunas agrupaciones hasta pegan hojas impresas de PC. Algún efecto debe tener, a todos les molestan los volantes y carteles, pero cada vez hay más. Un efecto visual, no se si se traduce en votos, pero que funciona, es algo seguro. Acusaciones de todo tipo, ya están curtidas todas las agrupaciones, es como si nada, nadie prueba nada, pero las acusaciones las hay de todas las variedades. Algunos hacen bromas, otros ponen música, otros pasean en carritos-collages, antes te ponían volantes colgando en calesitas, la inventiva no tiene límites. Todas te dicen que siempre estuvieron con los alumnos. Todas te recuerdan hasta el más mínimo detalle de lo que hicieron, desde repartir fallos, cd y hasta una flor o el recordarte la gestión de gobierno con pc, hasta el haberte regalado un flor, haber hecho una conferencia o regalarte un libro o señalizar la Facultad. Todo vale. Todo fue por vos, estudiante. Todas tienen ideas y proyectos, todos buenos, pero todas saben que el proyecto de la otra siempre es malo. Y muchos estudiantes que se quejan de la mugre, muchos de esos mismos que luego tiran el cigarrillo al suelo, y muchos se cuestionan de donde sale la plata de los volantes, los mismos que luego fotocopian un libro, y muchos se quejan del ruido, los mismos que luego pasan la hora y media de clase charlando (molestando) con el compañero, y muchos se quejan de los volantes que igualmente toman, los mismos que se niegan a aceptar cuando caminan por la calle, y muchos se quejan con justa razón por las molestias ocasionadas. Todo es negativo, nadie habla nada positivo, cuando lo hacen, es para justificar una crítica que viene luego de lo lindo que dijeron. El ruido de una canción molesta a los que estudian en la biblioteca silenciosa.
Ahora se aproximan los festejos, los ganadores y los vencidos, las burlas y los cánticos, algunas caras tristes, y luego todo a la normalidad. La vida de los militantes es una más de los que están en la Facultad, pasan gran parte del día en las mesas de las agrupaciones, hacen sociales, se hacen amigos, se pelean, están a las corridas, toman mates, cantan, organizan fiestas, estudian, chusmean, se cantan en grupos los unos a los otros, se hacen los serios, algunos son serios, algunos van todos crotos, otros van de trajes, siempre dispuestos ayudar, a veces no es más que decir un par de palabras, otras veces hay que redactar escritos y orientar a los desorientados, hay mucha utilidad en su existencia, y muchas veces uno queda con la sensación de ¿para qué están? tal vez por no estar en ese grupo, por no pertenecer a ese mundo, por tener otras forma de estar en la Facultad, nadie está para cuestionar su actuar, siempre hasta para lo más mínimo alguna vez fue de utilidad la existencias de las agrupaciones en la Facultad. Estos jóvenes tienen su mundo ahí, no cuestionan a los estudiantes que no participan, es su forma de vivir, tienen sus proyectos ahí, nadie puede cuestionarles lo que hacen de sus vidas, participar es la palabra, la mayoría no participa, muchos van, estudian su materia y se regresan, algunos, los menos se involucran en la docencia, y otros en la actividad política, el resto usa la Facultad como medio de paso para sus proyectos, cumplen su ciclo de 5 o 10 años y luego no vuelven más, no les interesa nada de la misma, ni de los que va a ser la Facultad en el futuro, las prioridades son otras y en la Facultad lo único que importa es terminar la Carrera, y esta visión también es muy respetable como todas las otras. Respeto por la Institución, y la Institución comprende todo lo que la hace vivir, incluyendo la actividad política, y los militantes, y los volantes y los carteles, así funciona, es bueno que sea así, hay variedad y libertad para que funcione así, las elecciones duran una semana por año, 5 días, luego se termina todo hasta el próximo año, en esa semana se puede elegir, incluso hasta la opción de quienes proponen que esa semana no exista, nunca nadie elige esa opción, a pesar de todas las molestias que ocasione ésta semana de elecciones, todos la quieren, nadie quiere que no exista, tenemos la posibilidad de elegir, tenemos mucha oferta para elegir, y hasta tenemos la posibilidad de no hacerlo, me pone contento de que sea así, y de que exista esta semana de elecciones en la Facultad.

domingo, 25 de mayo de 2014

Legalizaciones II.

Otra vez en el sector de Legalizaciones de la UBA, ahora, recordando y comparando con el pasado (hace diez años atrás), el lugar es más cómodo, las exigencias han llevado a juntar lo que antes eran tres aulas en un solo salón-aula, salón de espera con sillas en que se acomodan los que antes hacíamos la fila de espera a lo largo de un par de veredas en la calle misma.
¿Hay necesidad? ¿No hay un solo funcionario-encargado-trabajador con algo de aptitud (y actitud necesaria) para organizar la entrega de los números?
Estimo yo que habría 200 personas para legalizaciones, muchas menos de cuando fui para febrero del 2008. Los carteles indican que entregan 800 números por día. Como una vieja costumbre, muy común en los organismos público ya también en los que no lo son, la gente va muy temprano a hacer la fila y guardarse uno de los primeros lugares, en caso extremos, guardar un lugar para otra persona. Hoy sigue sucediendo lo mismo, pero pensándolo bien, se pierde más de lo que se gana. Estuve analizando, fui a las 830 am de la mañana, y ya habría alrededor de 50 personas esperando, hubo gente que llegó entre media hora antes y las 1100 pm que es cuando comienzan a atender. Van a razón de 50 personas por cada 20 minutos, habiendo 800. El último, que llegó a las 1100 am (caso hipotético) fue atendido en 1:20 hs, o sea las 1220 hs del mediodía. Es un negocio frente a los que esperamos desde las 830 hs hasta las 1100 hs. ¿Pero por qué muchos vamos tempranos? ¿Aún confiamos en algo? Yo creo que sí, y ese algo sería el orden en la entrega de los números. Una vez más se nos burlan. Desde que llegué, sólo estaba el personal de limpieza del lugar, y una persona, que no se que función cumple, pero que bien podría ser algo así como un ordenanza o bedel. ¿Qué cuesta en ese momento darle a esa persona los números para que los vayan entregando a medida que llega la gente? ¿qué cuesta dejar los número para que cada uno se los sirva? Solo la inoperancia de los empleados público que no son más de 5 o 6 puede dar una explicación. Cuando ya todo el mundo está desordenado esperando, sale uno de los comunes empleados con los números y los pone en una puerta y todos se agolpan y se desesperan por sacar uno antes de escuchar las palabras del empleado que dice “por favor, en orden”, ¡que hipocresía!.

Hoy día, a medida que iban llegando todos, se sentaban en forma desorganizada, se levantó uno y dijo de sentarse en forma organizada, la mayoría lo hizo, otros nos quedamos como estábamos, me había ubicado cerca de la puerta. Los que seguían llegando, luego que se llenaron las primeras filas en forma organizada, se iban sentando en forma desorganizada. Una mujer, antes que traigan los números, se paró,  habló que los retiremos en forma organizada, le respondió a uno en forma altanera, dando a entender que había ido el día anterior y fue un desorden, pero eso no era nada nuevo, siempre es un desorden, mañana va a volver a ser un desorden, no se soluciona en una autogestión de los que esperan, no existe esa cultura entre nosotros y no hay nadie con autoridad que imponga ese orden, es más, justamente la autoridad es quien provoca el desorden. Cuando trajeron los números, un pibe de los último encaró directamente por el pasillo a tomar uno de los primero, y un griterío con silbidos lo hizo regresar de donde había salido, la “viveza” se había despertado en ese individuo, pero no es nada nuevo, cuando todos los días se repite lo mismo, justo este sujeto tuvo la mala suerte que hoy se habían auto-organizado los “esperantes”.

Pensemos en el caso de los que viajan y tiene que venir del interior, o que tiene una hora de viaje dentro de Capital mismo, pensemos en los que trabajan y piden llegar más tarde, por hacer este trámite, no se les puede burlar con una espera innecesaria y evitable, sin ningún beneficio.

En las carteleras están mal explicado los aranceles, al menos confusamente, aunque son de lo más eficientes al momento del cobrar.

En fin, presupongo que mañana la historia de la espera en busca de un número para legalizaciones, volverá a repetirse, pero con otros actores.
  
(publicado originalmente el 29/7/2008)

sábado, 24 de mayo de 2014

Lección.

Sucedió una hecho para rescatar allá por julio del 2007 mientras esperaba en una fila la atención por ventanilla en la Facultad, que se me ocurrió comentarlo aquí en el blog. Luego de una espera de no se cuanto tiempo, quizás una hora, llegando al final, un individuo se encontraba adelante mío, saca algunos papeles, y entre ellos uno cae al suelo, era un papel inservible de comprobación de un trámite que se realiza en legalizaciones. Observaba todo lo que sucedía porque me encontraba detrás del sujeto. En ese momento estaban atendiendo a una joven, que por alguna razón, ese día sólo atendían por una ventanilla, cuando siempre atienden por dos, más que era un día de inscripción. Una estudiante que era la segunda en espera para ser atendida, ve el papel que cae, y le avisa que se le cayó un papel al individuo, el cual respondió “no importa, no sirve” con total indiferencia, y entonces la joven piensa un par de segundo, y replica con toda suavidad “bueno, pero igual no lo vamos a dejar acá”, lo recoje, y se lo guarda (para luego tirarlo a cesto de basura). El individuo no se dio ni por enterado, tal vez por la vergüenza que habrá sentido frente al gesto de la estudiante.