miércoles, 17 de febrero de 2021

La gran mentira.



Ficha Técnica.
Título: La gran mentira.
Título original: The Lost.
Autora: Michelle Hancock.
Editorial: La Factoría de Ideas.
Url: https://www.lafactoriadeideas.es
Edición: 2014 Primera Edición.
Traducción: Jaime Valero Martínez.
Páginas: 280.
Ilustración de portada: Heisenbad Studios.


Sinopsis:
¿Si tuvieras pruebas irrefutables de que Jesucristo hubiera formado parte un complejo engaño, las destruirías? ¿Dejarías que ellas te destruyan a tí?

El vagabundo Guy Daniels se despierta en el hospital tras un aparente intento de suicidio. En dos años, ha pasado de ser un brillante especialista en lenguas muertas a un alcohólico sin motivos para vivir. La apatía del joven tiene su fuente en un manuscrito hebreo que tradujo para Pia Cecilio, una rica heredera numeraria del Opus Dei. ¿Qué pudo encontrar Daniels en esos pergaminos para provocar su pérdida de fe? Pia lo desconoce, pero está dispuesta a averiguarlo, y por eso ha puesto todos los medios a su alcance para encontrarlo. Y es que lo que trata de esconder el lingüista son las palabras perdidas de Jesús, unas revelaciones tan inesperadas que podrían poner el mundo, literalmente, del revés.


Autora:
Sirvió en el Cuerpo de Paz entre 1997 y 1999, y dio clases de inglés a del país centroasiático de Turkmenistán. Se licenció en literatura inglesa, se especializó en filosofía en la Escuela de Idaho y tiene un máster en Educación por la Universidad de Misisipi. Tras terminar sus estudios, Hancock cursó interpretación en la Academia Americana de Arte Dramático de Nueva York. Actualmente trabaja como consultora docente en el programa de escritura de Universidad de Misisipi.
En su primera novela, Michelle Hancock se basa en los pergaminos del Mar Muerto para tejer una bella historia que trasciende el thriller religioso y profundiza en la parte más espiritual del ser humano.



Este libro lo compré no muy convencido, estaba en la mesa de una librería de saldos y usados. Este libro es uno de los tantos que traen de España como rezago, está nuevo pero fue novedad hace algunos pocos años atrás. Cuando allá ya no se venden, aquí los colocan en estas librerías de viejo. Lo había visto en una par de oportunidades pero no me decidía a comprarlo. Creo que en la decisión tuvo que ver cuando leí provocativo thriller religioso. Después de haberlo comprado pasaron algunos meses, luego el año de pandemia, y hace unos días se me dio por leerlo.

Es un novela, y como tal cuenta una historia. Pero esta historia fue lo de menos, al menos para mi gusto, me pareció muy agarrada de las manos, era esperable, hasta cierto punto poco creíble en tanto acción (el aspecto thriller), pero de alguna manera había de colar esa acción. Personalmente, creo que, salvo que sea (o camine a serlo) un clásico, las novelas masivas con cierta orientación comercial pecan de lo mismo, ofrecen lo que algunos llaman una “lectura recta”, o bien, lo que otros llaman “estructura común” donde hacen girar la historia. Como fuere, en ese sentido, esta novela no escapa, va por ese camino.
Pero hay un segundo aspecto, como thriller religioso, donde el aspecto religioso nos mete en algunos temas interesantes. Sobre todo en el gnosticismo (1) (2) (3) (4). Lo voy a resumir a vuelo de pájaro, muy escuetamente. En los orígenes del cristianismo, existieron varios grupos religiosos que tenían su propia interpretación de la “ley divina”. Es complejo, porque hoy día, 2000 años después de Cristo tenemos varios grupos distintos que se engloban dentro del cristianismo. En la antigüedad sucedía lo mismo, hasta que se impuso una corriente, y esta corriente estableció su doctrina y excluyó a las demás, incluso las persiguió hasta la extinción. El libro dice “surgieron muchos clanes pequeños durante el siglo I, que la mayoría de las veces disentían sobre los actos y las palabras de Jesús (pág. 178).  Durante los dos o tres primeros siglos, continuaron surgiendo diferentes interpretaciones/corrientes que a su vez eran perseguidas y excluidas. Pero volviendo a los principios, entre las diversas “sectas” existentes, todas ellas o muchas de ellas, escribieron sus textos en pergaminos o papiros o rollos, cada una con sus distintas interpretaciones de carácter religioso. La mayoría se perdieron con el tiempo, las persecuciones y destrucciones hicieron lo suyo, pero a fines de la década de 1940 se encontraron dos grupos de textos en distintos lados, los Manuscritos de Nag Hammadi o Biblioteca de Nag Hammadi (5) y los Manuscritos del Mar Muerto o Rollos de Qumrán (6). Algunos, muchos o todos estos textos son conocidos como los Evangelios apócrifos (7), escritos surgidos en los primeros siglos del cristianismo en torno a la figura de Jesús de Nazaret que no fueron incluidos ni aceptados en el canon de las corrientes del cristianismo actual.

Toda esta historia re-descubierta, presenta aspectos interesantes, por un lado, las propias corrientes religiosas dentro del cristianismo tienen sus propias instituciones con investigadores y científicos (que a veces son religiosos y otras veces son laicos) que trabajan para ellas pero que no dejan de estar “impregnadas” por la religión misma, algo así deja entrever cuando dice “No creas que todos los hombres de fe son unos ignorantes, cargamos con dudas y preguntas que exigen respuestas, como todo el mundo(pág. 219); por otro lado, existen unas cuantas ciencias (historia, antropología, filosofía, etnología, lingüística, etc…) ajenas a la religión (universidades públicas, emprendimientos privados, investigadores particulares, etc..) que aportan lo suyo con sus diversas interpretaciones de los textos encontrados, interpretaciones fuera de la órbita religiosa. Creo que aquí se encuentra la riqueza de esos textos encontrados, conocer todo aquello que se buscó esconder/destruir.

Es muy difícil pensar que alguno de esos textos de hace dos milenios atrás pueda tener alguna influencia en la religión actual, no digo imposible, pero sí muy difícil. Y más difícil aún que ese “saber” llegue a la gente común, tanto los feligreses que ya están muy convencidos con lo que le ofrece el cristianismo actual, y los no feligreses que a lo sumo se conforman con cualquier entretenimiento ajeno a la religión además de muchos otros factores. Primero la radio, luego la tv y el cine, y ahora las series interminables por streaming se encargan de ocupar el tiempo que en otras épocas ocupaba la religión para la complaciencia espiritual del individuo. No es tan tajante, existen muchos factores, pero lo cierto que no existe un refugio masivo en la religión ante nada, así que pueden aparecer miles de textos diversos de dos mil años de antigüedad y solo pueden servir a un grupo de personas interesadas en conocer ese pasado y no mucho más. Creo que ahí radica el desafío muy pretensioso que se planteó la autora, y a mi juicio, esa parte de la trama resulta poco convincente. No obstante, creo que la autora estuvo muy astuta en colocar una suerte de temas de interés para los lectores, más aún para los lectores que les gusta ahondar en los temas que abre la novela. Y se enfocó bien, aunque no nombra a la secta como tal, en aquella interpretación de uno de estos grupos del cristianismo primigenio, que asemejó la figura de Dios con la del Diablo, los ofitas (8) y que por tal razón fueron de los más perseguidos. Pero este mundo religioso antiguo es más diverso e interesante.  


La caracterización de los personajes puede resultar chocante, porque casi todos ellos son extremos, y si alguno habla o dice algo medianamente racional, el lector se encuentra con ese choque extremista de la mayoría de los personajes, y se pregunte ¿cómo es posible que no exista un sentido común en ellos? Al principio me pareció irritante, pero al terminar el libro, hice una “lectura” diferentes de ellos, como una crítica a estos fanatismos, sea cual sea, me parece que el enemigo del conocimiento es el fanatismo, en realidad, el fanatismo es enemigo de todo, hasta de ellos mismos, y esto lo pongo a consideración, dado que la autora es una mujer formada con estudios universitarios, es decir, mujer de ciencia, y por tanto sabe que en las ciencias no hay verdades absolutas, una “verdad” del momento puede ser “derribada” o “suplantada” por otra “verdad” más convincente, este modo de camina la ciencia pero no funciona así en las religiones, donde lo que impera es dogma, “verdades indiscutibles”, donde nadie puede cuestionar nada ni pensar de otro modo, y esto trae el problema cuando la interpretación del dogma cae en manos de un fanático, un radicalizado peligroso que termina produciendo un daño a los demás. Esto deja ver el sendero recorrido por todas aquellas “sectas gnósticas” de los siglos I, II y III, pero ese mismo fanatismo se fue trasladando a lo largo del tiempo y en todo (o casi todo) el mundo religioso. Por eso, veo en esas caracterizaciones molestas de los personajes, esa representación del fanático, donde aparece la que se castiga con un látigo por sus pecados, el delirante que se siente perseguido y se esconde o huye, hasta el descerebrado que anda con un arma persiguiendo a otros.

El personaje principal adhiere a las ideas del Opus Dei (9). “Al haber estado expuesta a la filosofía del Opus Dei que promulgaba austeridad y el desapego hacia el mundo material(pág. 55)


Un capítulo interesante es el capítulo 10. La autora introduce una cuestión de índole filosófica, de manera sencilla, que sirve como punta de lanza para el desarrollo que luego vendrá.
–Buenas tardes. Soy el doctor Ed Moore y esta clase es “El problema del mal.” (…)
Alrededor del año 300 a.e.c., Epicuro, que era una contemporáneo de Aristóteles (supongo que habrán oído hablar de él), planteó lo que vino a llamarse el problema del mal. Dice lo siguiente. –En ese momento, extrajo otra hoja de una de las carpetas apiladas y comenzó a leer–: “Los dioses pueden prevenir el mal y no lo hacen; o, aunque desean hacerlo, no son capaces; o ni son capaces de ello ni tienen deseo de hacerlo; o, por último son capaces y tienen deseo de prevenir el mal. Si tienen el deseo pero no la capacidad, entonces no son ni omnipotentes ni benevolentes. Si no tienen la capacidad ni el deseo de usarla aunque la tuvieran, entonces no son ni omnipotentes ni benevolentes. Por último, si tienen tanto la capacidad como el deseo de prevenir el mal, ¿entonces por qué existe la maldad?. (pág. 91)

Este capítulo comienza un debate “de carácter filosófico” y finaliza en un “debate de carácter religioso”, cuando entra en escena la Biblia ¿está realizando una crítica al creacionismo y lo derivado de él?, en cierta medida la autora, se excusa marcando la diferencia entre filosofía/religión y que si el debate toma el camino religioso, se volverá complicado.  “–Dijo el doctor Moore–, quiero recordarles que estamos en una clase de filosofía. Estamos aquí para debatir ideas. Soy consciente de que las discusiones sobre religión pueden tornarse bastantes apasionadas…(pág. 95)
El capítulo continúa con un ida y vueltas de preguntas y respuestas interesantes, pero breve, se corta para continuar con la novela. No es un tema menor, sirve al texto, y sirve para abrir puertas e investigar si a uno le interesa, dado que el problema del mal (10) es extenso, trabajado por muchos autores.
En este capítulo 10, hay un párrafo que dice:
–Piénsalo. Dios es omnipresente, ¿no?. Eso significa que está en todas partes al mismo tiempo: en este escritorio, en el aire que respiramos, en el profesor Moore aquí presente. –El profesor Moore sonrió y saludó con la mano–. Si está en todas partes, entonces es imposible que se ausente de ningún lado. Eso significa que dondequiera que esté el mal, Dios también está. ¿O acaso alguien quiere decir que Dios no es omnipresente? –preguntó. (pág. 94)

Ese párrafo es interesante porque presente un problema sin solución, no es una cosa menor en la filosofía y el pensamiento de distintas disciplinas, ya lo conocía, formulado de otra manera, lo había leído en un libro de acertijos matemáticos, precisamente en la Introducción del libro Los acertijos de Canterbury de Henry Ernest Dudeney, que dice lo siguiente:
Siempre debe recordarse que una persona muy sencilla puede proponer un problema que sólo puede ser resuelto por cabezas inteligentes, en todo caso. Un niño preguntó: “¿Puede Dios hacer todo?” Al recibir una respuesta afirmativa, ella dijo de inmediato: “Entonces, ¿puede Él hacer una piedra tan pesada que no pueda levantarla?”. Muchas personas adultas despiertas no ven de inmediato una respuesta satisfactoria. Sin embargo, la dificultad radica simplemente en la forma absurda, aunque astuta, de la pregunta, que en realidad equivale a preguntar: “¿Puede el Todopoderoso destruir Su propia omnipotencia?”



En la lectura nos topamos con frases sugerentes, como “La ignorancia es la felicidad(pág. 116) o “La gratificación inmediata del mal resulta muy tentadora, pero los efectos a largo plazo son difíciles de combatir(pág. 136)


Hay capítulos que son centrales, y además es muy saludable releerlos, porque contienen el corazón de la historia, el fundamento del planteo “de los manuscritos descubiertos”, que al tiempo que juegan como eje central de la novela resultan en una invitación a pensar, más de un lector va a quedar sorprendido. Estos capítulos son: parte del 16, y los capítulos 20, 21, 22, 22 y capítulo 26, este último y fragmento de otros tocan temas con puntos en común sobre el cristianismo, el judaísmo y el islam, incluso en un punto cuela algo de filosofía trayendo concepto de Platón.


Lo que no me gustó, es como abunda en la descripción de personajes y su entorno familiar, descripciones excesivas, ¿o será que soy muy ansioso para llegar a “lo importante”?, es densa en el sentido que dedica un par de páginas hablando de un personaje, a modo de intriga, sin decir nada de él para descubrirlo a final, una intriga cansadora que hace perder la atención. Pero quitando estas páginas, el resto se lee con bastante fluidez.


Es una novela de lectura rápida, que intercala al menos tres momentos históricos distintos los cuales va alternando, con un planteo ingenioso que puede requerir una segunda lectura de los capítulos más relevantes, en algunos lectores para asentar conceptos y en otros lectores por el impacto y el efecto sorpresa que causa, que a mi juicio es lo fuerte de la novela, la autora no se queda corta e introduce frases en latín, menciona libros fictos y libros existentes (como por ejemplo La danza de la muerte), cita de alguna obra (como por ejemplo Hamlet), hace mención incluso de una película clásica, ilustra con una pintura, y da lugar algunas etimologías o significados de palabras (págs. 178, 183, 246, 247). Está bien lograda. Me despertó algo de curiosidad y me sumó algo de cultura general.

La lectura de esta novela, me hizo recordar que poseo dos libros que pueden relacionarse de alguna manera como para ampliar algún conocimiento en la materia. Es un texto recomendable.



Referencias.
1. https://es.wikipedia.org/wiki/Gnosticismo
2. https://es.wikipedia.org/wiki/Herej%C3%ADa_en_el_catolicismo
3. https://es.wikipedia.org/wiki/Contra_las_herej%C3%ADas
4. https://es.wikipedia.org/wiki/Valent%C3%ADn_el_Gn%C3%B3stico
5. https://es.wikipedia.org/wiki/Manuscritos_de_Nag_Hammadi
6. https://es.wikipedia.org/wiki/Manuscritos_del_Mar_Muerto
7. https://es.wikipedia.org/wiki/Evangelios_ap%C3%B3crifos
8. https://es.wikipedia.org/wiki/Ofitas
9. https://es.wikipedia.org/wiki/Opus_Dei
10. https://es.wikipedia.org/wiki/Problema_del_mal

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