jueves, 23 de enero de 2020

Detención en la entrada del subte.

Pude presenciar la detención de dos personas, en realidad ya habían sido detenidos y las tenían esposadas sentadas en la vereda. Se trataba de una pareja. Al lado de la mujer estaban los bienes que habían sustraído a sus víctimas, mayormente eran celulares, había como cinco o seis. Hurtaban en el Subte, línea D donde combina con línea C, en Estación Pueyrredón, y ahí mismo los atraparon. Estaban custodiados por tres o cuatros policías. Esperaban que lleguen más policías, hagan las pericias de rigor y se los lleven detenidos. ¿Detenidos? En realidad, demorados, como es un delito menor, excarcelable, de seguro que ya están sueltos prestos a delinquir otra vez. Y eso fue lo que sucedió en los breves minutos que estuve allí, vinieron dos grupos de policías, uno que supongo eran los forenses, tomaron datos, hicieron el inventario, sacaron fotos, utilizaban guantes de latex blanco, resguardaron lo secuestrado, etc… y otro grupo que metió a los randas en un patrullero y se los llevó.

No es casual que justo me haya cruzado con los carteristas atrapados, al mismo tiempo que el resto de los vecinos y transeúntes que también observaban la imagen de los dos punguistas detenidos. Increíblemente, por suerte o por el trabajo en diversas políticas, durante el año 2019 bajaron todas las cifras de los delitos en CABA (robo automotor, homicidios, robos con motos, robos a manos armada, etc…) excepto uno, un delito aumentó, justamente el de los hurtos. (1)
Según el Gobierno de la Ciudad, no es que haya más delitos de hurto que antes, sino que la gente los denuncia más. ¿…? Estamos en la misma, solo que ahora es un delito formal y antes era informal y pertenecía a la cifra negra, pero es incomprobable, se suele asumir un x3 a la cifra oficial. Como sea, yo me quedó con que el hurto aumentó, y más que excusas, prefiero ver políticas que se encaminen a reducirlo.

Y me pongo a pensar ¿hasta qué punto, los rateros conocen o desconocen la realidad actual del Subte? ¿les conviene practicar la actividad delictual allí a pesar del riesgo de ser atrapados? ¿no leen los medios, no escuchan las noticias? ¿saben de la existencia de cámaras y algunos policías por allí? ¿son ajenos a la realidad social actual que se los llevó puesto? ¿no lograron ver el avance con cámaras que perjudicaba su tarea delictual y terminaron siendo víctimas de las cámaras contra el hurto? ¿los perjudicó la ignorancia? o aun así, con todo en su contra es preferible el riesgo de ser atrapados debido a que hay tantos hurtos que solo atrapan a un porcentaje mínimo de ladronzuelos, y estos tuvieron la mala suerte de caer como delincuentes frustrados. O ¿sigue siendo redituable el riesgo de hurtar en subte frente a otras opciones alternativas (ej. shopping o trenes o recitales o lo que fuere)? O ¿eran extranjeros recién llegados de algún país en peores condiciones que el nuestro y creyéndose el hurto fácil cayeron por desconocimiento torpe?

Hubo época en el tiempo que era fenomenal para los punguistas, no había control, se hacían de todo tipo de bienes (celulares, billeteras, relojes, etc…), nadie los molestaba, y si eran atrapados, como ahora, al poco tiempo estaban ya libres para seguir haciendo de las suyas. Luego hubo una movida de usuarios de subte que los comenzaron a perseguir, a escachar, a alertar a la gente cuando uno merodeaba o atacaba, a cazarlos y presentarlos a la policía. La empresa jamás se metió contra estos rateros, los sindicatos (ni de izquierda ni peronistas) jamás se metieron contra estos rateros. Fueron grupos de personas dentro del inmenso mundo de usuarios usuales de subte reunidos a través de redes sociales. Al final, el Gobierno de la Ciudad tomó el control parcialmente (ya se ve que el hurto aumentó). Policías y cámaras, sobre todo cámaras. Hay cámaras hasta debajo de las baldosas. Hay postes que no tienen una cámara, tienen como cinco juntas. Debido a que el Gobierno de la Ciudad metió cámaras en el subte, y en todos los recovecos que pudo, las repartió por toda la ciudad. Y lo anotició, al menos salió por todos los medios de comunicación. No solo eso, sino que hace alrededor de un año, pusieron en uso un sistema de Reconocimiento Facial orientado a la búsqueda de prófugos de la justicia, prófugos que se encuentran en el Registro de Consulta Nacional de Rebeldías y Capturas (Conarc), de tal manera que se analizan miles y miles de rostros de cada uno, que captan por las cámaras, los confrontan con el registro, y si coincide lo atrapan, así cazaron a unos cuantos. Como todo lo informático se presta a errores y hay un porcentaje de cazados que son falso positivos, al atrapar al inocente, naturalmente lo asustan, luego chequean, se dan cuenta que no es el buscado y lo dejan partir, lo que nunca leí sobre estos casos de falsos positivos, es si de alguna manera registran que el atrapado no es el buscado y por consiguiente si el atrapado no buscado (inocente no prófugo) corre el riesgo de caer nuevamente en la esquina próxima. Me gustaría conocer si se dan casos de reincidencias de falsos positivos, y pobre persona, que a como lo pienso, debido a su genética, siendo un buen ciudadano, queda por apariencia estigmatizado por un software como símil a delincuentes prófugos. Con todo, es sistema es ineficiente en algunos sentidos, por ejemplo, todavía en CABA no lo utilizan para buscar paraderos, ojalá pronto lo aggiornen para con este fin también.

Al día de la fecha, a fines de enero de 2020, ya hay una segunda ciudad que se suma con Cámaras de Reconocimiento Facial, se trata de Villa Carlos Paz. No es casual, a nivel país, en nivel de importancia, después de CABA y Buenos Aires viene Córdoba con peso histórico-político-social-económico. Incluso, a pesar de ser la segunda ciudad que coloca y utiliza este tipo de dispositivo digital, primerea a la CABA en tanto que van más allá y no solo buscan prófugos, sino que también impedidos de salir del país y paraderos de personas ausentes/desaparecidas por cualquier motivos (forzadas, voluntarias, con problemas psicológicos, etc…) y que se las esté buscando. Según las noticias, la base de datos de esta segunda ciudad, se nutre con información de la provincia, de provincias vecinas (ej. Santiago del Estero) y dos o tres fuentes más.

Una vez más vemos la inoperancia de un Estado a nivel nacional, ya que con dos ciudades que cuentan con un mismo (o muy parecido dispositivo) lo utilizan de manera parcial, sesgada, incompleta, toda vez que podrían complementarse. La burocracia estatal (a nivel provincial y nacional) choca contra el sentido común, un prófugo cordobés en Capital Federal, lo mismo que un prófugo porteño en Córdoba, ambos siguen siendo prófugos de la justicia, lo mismo para un prófugo chaqueño o rionegrino, el resultado final es lo mismo aquí o allá, no se trata que se juegan la libertad como sucedía con algunos Estados de Estados Unidos en 1840, o como podría suceder ahora que un Estado tiene pena de muerte y otro no, aquí en Argentina es más fácil, prófugo en una provincia o en otra, a nivel punitivo da igual, varían los procedimientos, lo mismo vale para una persona a la que se la busca porque desapareció. Creería ver que hay fallas en otro lado, y esas fallas se solucionan a mi modo de ver, centralizando todo aquello que afecta a todos los habitantes por igual, ejemplo, no es lo mismo tener una tarjeta de colectivo apta para todos los micros del país, que tener veinticinco o más tarjetas diferentes, al habitante ¿cuál de los dos sistemas le favorece?

Estas dos ciudades vendrían a ser las vanguardias. Aunque al sistema los han probado en Córdoba capital primero, desconozco si también los dejaron fijo o si lo probaron y luego lo instalaron para comenzar en Villa Carlos Paz o si eligieron esta última por ser un destino turístico de verano. También desconozco si hay más ciudades en el país con Cámaras de Reconocimiento Facial, pero es una tendencia en crecimiento, como los fueron las Cámaras Municipales, que comenzaron en una ciudad y luego se extendieron a muchísimas ciudades del país, era conocido el caso de la localidad de Tigre y su implementación de cámaras municipales hace algunos años atrás. Y como siempre sucede, la tecnología estatal siempre llega después de la tecnología privada, habida cuenta que el uso masivo de cámaras de seguridad comenzó con los privados, primero por empresas y luego se extendió a personas. Y hay algo notable a tener en cuenta, cuando una persona (ya sea en su vivienda o en un local comercial) tiene la posibilidad de colocar una cámara de seguridad privada, es decir, se le presentan las dos opciones, colocarla o no colocarla, la persona opta por hacerlo, la coloca, es raro, casi nulo que una persona diga “no, no la voy a colocar, porque la cámara invade mi privacidad, mi intimidad, y lo mismo hace con terceros” y este mismo razonamiento se aplica para los terceros que son filmados por las cámaras, exceptuando el caso de delincuentes juveniles que son filmados cascoteando cámaras municipales muchas veces en sitios marginales, la inmensa cantidad de la gente no se para a romper cámaras, ni se manifiesta, ni se organiza en contra de las cámaras, ni se organiza de alguna manera (teórica o práctica) para plantear el tema de las cámaras de seguridad/vigilancia (públicas o privadas), incluyendo grupos de personas, que teniendo la posibilidad de votar cámaras sí o cámaras no, optan por sí, pensemos en los consorcios o los clubes o asociaciones o fundaciones. Pero sí hay un grupo minúsculo y reducido de personas que atacan (hasta el día de hoy, sin éxito alguno) a las cámaras de seguridad, son los políticos de partidos de izquierda (una increíble paradoja si lo miramos desde el aspecto “control” y algo apropiado si lo miramos desde el aspecto “discurso engañoso”), algunos docentes de derecho en aulas de facultades (sobre todo penalistas y constitucionalistas que siguen posturas radicales como el garantismo entendido como la defensa irrestricta del delincuente frente al ataque que se ve sometido por la sociedad y sobre todo por el Estado) y algunos periodistas (de los amarillos, ni se creen lo que escriben pero buscan irritar con su notón), a pesar de todo ello, la realidad les pasa por la cara. La inmensa mayoría de las personas, ya tienen internalizado el hecho de que están siendo constantemente filmadas, pareciera que no afectada su privacidad e intimidad, incluso existen métodos para burlar/esquivar la detención facial, no uno sino hasta cuatro (2) y más métodos. Y sin embargo, la gente es indiferente a las cámaras.

¿Y cuál es el uso concreto de las cámaras? Casi como prevención no sirven, existían hace un tiempo unas cámaras plásticas económicas, que en realidad eran una réplica e iban acompañadas de una cartel impreso que decía “sonría lo estamos filmando”, eran tan eficaces como el cuervo plástico ahuyenta palomas, que colocan en un balcón y terminan todo cagado sin asustar ni a los pichones. Lo mismo pasó con las cámaras falsas, los delincuentes roban a cara descubierta con cincuenta cámaras reales filmándolos, no se atemorizan por nada que filme. El uso viene después de cometido el delito, sirve como prueba o para identificar y buscar sospechosos, la mayoría de las veces se gana tiempo y evita confusiones de personas, además que permite identificar prendas, vehículos, cómplices, etc… y también sirve para casos de victimarios que se defienden y termina su acción estando justificada o no, depende lo que se visualice con las cámaras. En definitiva la función útil viene a posterior de cometerse el ilícito. Y aun así insuficiente, pienso por ejemplo, en caso de Rusia donde cantidad de automóviles tienen cámaras, otra vez la realidad se lleva puesta los planteos de los teóricos, ya sea por la corrupción, los fraudes, el crimen organizado, las mafias policiales, los accidentes de tránsitos, etc… los particulares le colocan una cámara al auto para su propia seguridad, y esto es algo que aun no llegó de forma masiva a los vehículo argentinos.

En 1948, George Orwell publicó Nineteen Eighty-Four (1984) (3) una novela que recrea una sociedad donde se manipula la información, se practica la vigilancia masiva y la represión política y social. Novela que con el tiempo se fue transformado en un clásico, y fue estudiada y analizada y dio que hablar. Si algo quedó fue el concepto de Gran Hermano (4) , ese ojo que lo ve todo, y que fue identificado con regímenes totalitarios (a pesar del uso que le dio el mismo Orwell), pero que con el correr del tiempo, hubo algunas transformaciones, a escala mínima terminó siendo ridículamente un show para televisión, pero a escala grande, si pensamos en ciudades pequeñas o medianas completamente vigiladas con cámaras en todas las esquinas, es algo que empieza a acercarse a esa creación de Orwell, pero que no asume un rol opresor (al menos por ahora) ni está relacionada con regímenes totalitarios, sino más bien con democracias liberales (con distintos grados de diferenciación). Lo que hubiese sido el sueño de Stalin (totalitario) o la pesadilla de Locke (liberal), finalmente está llegando y viene de una manera no prevista, casi a contramano de lo que se la pensaba (por el planteo de peligrosidad) hasta cierto punto favorable, la sociedad en general no percibe la vigilancia como un peligro (de hecho, está adaptada a ella), prima facie no se la aplica para perseguir opositores político y/o “enemigos internos” y/o minorías y/o cualquier tipo de supresión de individuos libres, y el uso que se le da a las cámaras es justamente para la aplicación de justicia frente al crimen, es decir, al Estado cuando resuelve las controversias de los individuos libres, como una herramienta más para proteger los derechos vulnerados.

Citas.
1. https://www.cronista.com/economiapolitica/Bajaron-todos-los-delitos-en-la-Ciudad-de-Buenos-Aires-menos-uno-cual-fue-20200115-0032.html Consultado el 23/01/2020
2. https://retina.elpais.com/retina/2019/10/22/innovacion/1571730281_157570.html Consultado el 23/01/2020
3. https://es.wikipedia.org/wiki/1984_(novela) Consultado el 23/01/2020
4.  https://es.wikipedia.org/wiki/Big_Brother_(personaje) Consultado el 23/01/2020

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