jueves, 3 de enero de 2019

Visitando el Parque Nacional Calilegua. (Parte IV).

(Continuación de Visitando Parque Nacional Calilegua. Parte III.)


Entrada al sendero El Pedemontano.



Sendero El Pedemontano.
Nace frente al Mirador, culmina frente al sendero Tataupá. Recorre Selva Pedemontana. Ideal para la observación de aves y especies arbóreas.
Recorrido.  1 hora.
Dificultad. Baja.

Este recorrido nos llevó 1 hora y 10 minutos realizarlo. Coincide con lo que está estipulado en el cartel y en el folleto. Efectivamente es de dificultad baja, y como viene en bajada, al menos, en el sentido que lo veníamos haciendo nosotros, se facilita aún más. El camino en su totalidad es llano. Si uno mira el mapa, incluso este sendero, es uno de los únicos tres, de los más de diez, que aparece marcado en google maps, y uno pude ver que viene paralelo a la Ruta 83, pero aún así, casi no se escucha nada de los vehículos que la circulan, salvo en un par de cortos trayectos, el resto pareciera que está alejado, aunque en  realidad no es tan así. Del otro lado, también paralelo, va el sendero El Tapir (que lo hicimos en subida), pero tampoco se lo ve. Mirando el mapa, pareciera que hay un punto donde casi se tocan, pero en camino, esto no sucede. Otra cosa, el sendero El Tapir, está más bajo. Hay como un barranco que delimita un sector de otro sector. Y esta diferencia de nivel, si se puede apreciar, casi no visualmente, pero sí utilizando el oído, por los sonidos de los pájaros y los movimientos entre las ramas, y fue justo a poco de comenzar el sendero El Pedemontano, que escuchamos, movimientos de ramas, y el grito característico de una pava de monte, no la vimos, pero la oímos claramente. Esto era una constante en este recorrido, el aleteo de aves y sus cantos se sentían todo el tiempo.


En el camino vimos más de esas plantas que algún animal come al ras del piso, incluso que escarban en la tierra para consumirla, vimos más cochas de caracoles, bayas, troncos que tenían adheridos inmensos hongos de los cuales desconozco su especie, troncos podridos y todos astillados en sus puntas.




Hongo grande. ¿especie?


Conchas de caracoles.

Tronco astillado.

El camino está bastante bien delimitado, aunque hay partes, las menos, pero las hay, que pueden prestarse a confusión, pequeños desvíos, pero que por suerte, todos ellos, están bloqueados por una cinta plástica. Estos desvíos, luego de un trayecto, se puede ver que aparecen desembocando en el mismo camino, es decir, son atajos, o alternativas, que por alguna razón, han sido bloqueados. Otros sectores del camino, y todo su alrededor, está como abierto, es decir, no ha una vegetación abundante sino más bien, árboles muy jóvenes en crecimiento, y por tanto sus troncos tienen un diámetro más pequeño, hasta que llega la misma vegetación se va cerrando y solo queda el camino visible, y el resto, todo verde.

Ramaje.

Ramaje

Por algunos trayectos de nuestra caminata, yo tomaba la delantera, y fue en uno de estos tramos que apareció otra ave, una ave grande, que cuando la alcancé a ver estaba posada en el suelo, así que comencé a acercarme lentamente, con el celular en la mano, lo fui preparando para disparar la foto, a lo que el ave, me detectó y se alzó en vuelo. Tiré dos veces, una falló pero la segunda alcanzo a tomar al ave volando. Para mi suerte, se posó en un tronco no muy lejano. Y ahí se quedó un buen tiempo, y nosotros la observamos un rato allá arriba. Se trataba de un ave rapaz, un Carancho (Caracara plancus), diferenciada a lo lejos por su característica “boina” negra.

Carancho (Caracara plancus)

Carancho (Caracara plancus)

Carancho (Caracara plancus)

Carancho (Caracara plancus)

Continuamos caminando, y aparecieron más senderos bloqueados, algunos con carteles de madera, además de la cinta, era en aquellos, donde la bifurcación y el sendero alternativo estaban bien demarcado y podían prestarse a confusión, pero al igual que otros, luego de un trayecto, aparecía la salida, igualmente no tomamos por ninguno de los bloqueados.
Fotografié una especie de vegetal con las hojas rojas, desconozco cual es, la hoja parece conocida, muy similar a algunas plantas de interior, pero aquí estaba completamente roja.
También vimos más cuevas, esta vez entre las raíces de los de los árboles, que junto con la tierra, formaban una buena guarida.
En el suelo, desparramados, seguramente de algún árbol cercano, había unos frutos redonditos, entre un amarillo y un verde muy claro, parecían unos limoncitos. Algunos estaban roto o reventados, quizás consumidos por algún animal. Desconozco que eran.
Más adelante un integrante del reino funghi se destacaba sobre un tronco, con una blanco bien notorio, desconozco de que especie de hongo se trataba.


Hojas rojas ¿especie?

Cueva.


Hongo blanco.

Continuamos caminando, y se me cruzó un insecto por delante de la cara, para mi suerte fue a posarse sobre un tronco que estaba ahí nomás a un par de metros, me acerqué sigilosamente, y el bicho se quedó allí, así que me permitió tomarle algunas fotografías. Es conocidísimo, aunque no pueda identificar claramente la especie exacta, su nombre vulgar surge inmediatamente, y no uno, porque es conocido por numerosos nombres como cigarras, chicharras, coyuyos, coyoyos, tococos, cocoras, chiquilichis, cícadas o ñakyra (en guaraní), al menos, en mi caso, los cinco primeros me suenan de haberlos escuchados o leído. Un bicho cicádido (Cicadidae).

Cigarra. Coyuyo.

Cigarra. Coyuyo.

Luego apareció otro miembro del club funghi. Este presentaba un color en la gama de los marrones, y parecía como si fuese el tronco de un árbol con corte transversal. Y siguiendo con el color marrón, apareció algo extraño que surgía del suelo, y como si fuera un pepino de mar, allí estaba, y por debajo se visualizaban unas bolitas amarillas, algún fruto o semilla de ese vegetal que no conocemos, y que posiblemente sea el alimento de algún animal, aquella incógnita de las huellas en la tierra, de aquello que escarbaban, ¿qué será?




El sendero continúa y nosotros veníamos en bajada por él, hasta que sucedió algo extraño, en realidad no fue extraño, fue la sorpresa lo que lo volvió extraño. Primero vimos una cartel que indicaba seguir el camino, justamente al contrario de como veníamos nosotros, luego se armó como una pasillo, de un metro o poco más, y vegetación a ambos lados, cuando vimos venir a una persona, bueno suponemos que era una persona, y efectivamente lo era, por suerte :) lo sorprendente fue que era la primera persona, y salvo el inglés, y la única que cruzamos en los senderos del parque por los que circulamos, pero además el hecho de como venía vestido, totalmente de blanco, pantalón y campera deportivos blancos, un gorro todo negro, y anteojos solares también negros y una mochilita muy pequeña, como las que utilizan los runner, también negra. Venía caminando como bala, a paso rápido, y pasó sin mirarnos, ni siquiera nos saludó. Iba con la mirada fija hacia adelante, nunca giró la cabeza. Más tarde íbamos a atar cabos sueltos. Esta persona iba a buscar algo, y de paso, se hizo el sendero.



Continuamos nuestro trayecto por las yungas, y aparecieron unas bayitas marrones, pequeñas; unos frutos redonditos rojos, y más socios del club funghi, en la gama de los marrones. Las telas de arañas, no desaparecían, si bien había una merma con relación otras partes que caminamos, seguía habiendo bastantes, que cruzaban el sendero de lado a lado, y uno de las pegaba en la cara.



Hongo marrón. ¿especie?

Al fin llegamos a un lugar conocido, el Mirador de Aves. Ya faltaba poco para salir al camino nuevamente. Aquí en el Mirador hicimos un parate y nos comimos unas frutas de las que nos iban quedando.
Luego de unos minutos de descanso, continuemos con el descenso. Y apareció un árbol, cuyo tronco estaba rodeado de unas largas espinas. Lo que no se, si las espinas son la defensa del mismo árbol, o si se trata de una interacción de dos especies, como por ejemplo una posible una simbiosis. Más bien parecía ser el Árbol espina corona (Gleditsia amorphoides) también conocido como La espina de Cristo, pero no lo sé con seguridad. Y más del club funghi, esta vez, parecían unos muñecos de nieve en miniatura, todos blancos y con formas redondeadas una encima de la otra.



Más rastros de un desenterramiento, más hongos blancos establecidos en un tronco caído y un panal de avispas en el suelo, quien sabe si ese fue el lugar elegido para realizarlo o si cayó de algún árbol.



Panal.

Y así es como llegamos al final del sendero El Pedemontano.
Volvimos a salir al Mirador que se encuentra sobra la Ruta Provincial 83. Allí tomamos otro descanso de algunos minutos antes de seguir. En este lugar, ahora había más gente. De un lado un grupo de dos parejas en un auto, que habían llegado a hacer picnic, y luego de comer y tomar mates, juntaron todo y se fueron. Y en otra mesa, había una mujer sola, leía, estaba de ropa informal y con chancletas. A pocos metros de ella, había tendido una camina de hombre sobre una tronco. Cuando pasamos nos sonrío, saludó y siguió leyendo. Al parecer era turista extranjera, no lo sabíamos, pero lo suponíamos, por la tonada al saludar.
Pasaron unos cuantos minutos, y de repente llega un hombre en un auto. Auto color blanco, era el auto que habíamos visto allá arriba. Y quien lo conducía, era la persona que cruzamos pasando rápido por el sendero El Pedemontano. Este señor había subido a buscar el auto, bajó por la ruta, recogió a la mujer que estaba leyendo, y los dos se fueron en dirección a la entrada del Parque Nacional.




Mirador.

Allí en el Mirador, tomamos un nuevo descanso para reponer energías. Comimos las últimas frutas que nos quedaban. Y estábamos algo cómodos, había sombra, corría una levísima brisa a pesar del calor sofocante que hacía. Y teníamos unos bancos de maderas para poder sentarnos. Este lugar es bastante utilizados por paseante, por tránsito de ocasión, por jóvenes que llegan en motos, etc… los bancos fueron vandalizados por aquellos que pretenden dejar rastro de su paso con un simple líquido corrector. Y más fotos del paisaje con el Río San Lorenzo allá abajo y a lo lejos.

Río San Lorenzo.


Ruta Provincial 83.

Camino ya conocido, solo que la subida y el sol se hacía difícil, solo compensado con la emoción de comenzar con los senderos. Ahora de bajada, era más fácil, pero el sol seguía estando allí arriba. Como veníamos más tranqui, podíamos ver los costados del camino con mayor cuidado. Así iban mostrándose las plantas, algunas flores, una nueva planta con la hoja totalmente rojas, y arbustos sobre los cuales se posaban cantidad de mariposas, en este caso eran mariposas totalmente blancas. Estos arbustos a veces estaban juntos y otras veces estaban separados en el camino, pero eran los preferidos por esta especie de mariposas.

Ruta Provincial 83.







Hojas rojas.




Mariposas blancas ¿especie?


Sendero La Herradura.
Comienza a pocos metros de la Seccional Aguas Negras. Recomendado para realizar con niños. Se pueden observar grupos de bromelias, lianas y árboles.
Recorrido.  10 minutos.
Dificultad. Baja.

Llegamos a la entrada del sendero La Herradura, como ya antes dije, estaba clausurado. No obstante, me adentré unos metros en su interior. Al menos, desde la entrada hasta unos metros que caminé, el sendero tiene una camino de cemento, que permite caminarlo con comodidad, incluso hasta un cochecito de bebé una silla de ruedas podría ir por allí con comodidad, lo cual me parece fabuloso que hayan hecho eso, pero lo que no sé, es hasta donde llegaba dicha vereda. En esos pocos metros que avancé había una buena cantidad de pájaros, pero iban y venían de ramas en ramas, no se posaban, tiré un par de veces con la cámara del celular, pero salieron movidas, muy escurridizas estos pájaros.

Entrada al sendero La Herradura.

Sendero La Herradura.





Guardaparques.

Ahora hemos llegado a la entrada al Parque Nacional Calilegua. Nuestro punto de partida. Luego de una extensa caminata, bueno, sin considerar que nos iban a quedar dos horas más de caminata hasta llegar a nuestro destino en la ciudad de Libertador Gral San Martin. Lo primero que hicimos fui ir al sector baños, y en las piletas de afuera remojarnos la cara con agua. También tomamos un descanso. Pensamos en esperar las tres horas que faltaban para que pase de regreso el micro o si nos arriesgábamos a irnos caminando. En última instancia, si el micro nos alcanzaba, tal vez haciendo señas nos paraba en el camino. Decidimos regresarnos caminando. Entre la entrada al Parque Nacional y la zona de camping, hay un sector con un par de parrillas, que está en la zona baja, y bajando un metro más se encuentra la costa del río, en realidad creo que es el Arroyo Aguas Negras que más adelante se encuentra con el río. Lo cierto es que allí, en ese cauce de agua, había gente bañándose, un par de familias, llegan con sus autos, y utilizan el lugar para pasar la tarde.









Y llegamos al final de la vista al Parque Nacional Calilegua. Simplemente estuvo genial. Para repetir con los otros senderos. Tal vez los señalados como difíciles. En realidad, nuestra caminata continuó por 9 km, 2 hs más hasta nuestro destino, pero esto último lo comentaré en otra entrada.

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