jueves, 14 de diciembre de 2017

Entre los Flamencos.

Título: Entre los Flamencos. Autor: Georges Simenon. Editorial: Tusquets Editores. Edición: 2003. Título original: Chez les Flamands. Traducción: Javier Albiñana. Diseño de la cubierta: Opalworks. Ilustración de la cubierta: Cover. Primera edición: septiembre de 2003.


Acabo de finalizar la lectura de este libro llamado Entre los Flamencos de Georges Simenon, y me resultó una grata sorpresa.

¿Cómo llegué al autor?. Ya conocía de nombre a Simenon. Había leído algo al pasar en la web, y quizás en algún diario. También lo tenía visto hasta el cansancio en las librerías de usados y saldos, en una colección de libros negros y robustos, llamada Grandes maestros del crimen y el misterio. Obras completas. Que cada tomo de ellos, suele incluir tres textos del autor. Aunque nunca había comprado ninguno. Y este año, cursando un par de talleres se dio una situación particular. En un taller de los días miércoles, el profesor, relacionando un tema, hace mención a tres o cuatros escritores argentinos, y agrega también a Simenon. Escribe los nombres en el pizarrón. Y comenta un par de obras. Termina la clase. Pasa el día jueves, y el día viernes, en la misma aula se desarrolla otro taller distinto al anterior y con otro profesor. Lo anotado en el pizarrón perduró. Cuando llega el profesor del día viernes lo ve, se detiene frente al pizarrón, hace un par de comentarios, y entre ellos se refiere a Simenon. Era el único que había estado en los dos talleres. Y había escuchado a dos docentes hablar bien de un escritor, dos docentes de temas muy distintos entre sí, dos personas generacionalmente separadas por no menos de 20 años, dos profesores hablando de una escritor que murió hace casi 30 años atrás y que escribió su obra muchísimos años antes (el libro que comento, fue escrito hace 85 años). Este conjunto de factores me llevaron a pensar que debía leer una obra de Simenon.

¿Cómo llegué al libro? Caminando por la feria de libros de Plaza Italia. Hurgando en las mesas de los puestos, la inmensa mayoría, hoy por hoy (y desde un tiempo) bastante caros si se compara con otras ferias y librerías de usados, encuentro de casualidad una mesa de ofertas, 1 x 40 o 3 x 100. No estaba mal, cuando la media en esta feria es 1 x 60 de los más económicos y bastantes berretas. ¿Había en esa mesa títulos interesantes? Diría que sí, usados, en buen estado, algunos de Patricia Highsmith, este de Georges Simenon y algunos más. Diría que es un libro que se puede conseguir usado, en buen estado y económico.

Sinopsis (tomada de la contratapa del libro)
Los Peeters no son como los demás habitantes de Givet, una pequeña ciudad a orillas del Mosa. Son flamencos, ricos, y muy devotos.
Germaine, una pobre obrera, mantuvo relaciones con el hijo de los Peeters, y como resultado nació un niño. Una tarde, la chica entró en la casa de los flamencos y desde entonces nadie ha vuelto a verla. En Givet se rumorea que los Peeters la han asesinado y arrojado al Mosa.
Maigret observa, pregunta aquí y allá. No le gusta la malsana seducción que los Peeters ejercen sobre su entorno, ni ese salón demasiado tranquilo donde las hijas cantan acompañándose del piano. Lo que descubre le llena a la vez de repugnancia y de piedad. ¿Cumplirá hasta el final la misión que le ha llevado hasta Givet?.

Sobre el autor. Biografía. (tomada de la primera hoja del libro)
Georges Simenon nació en Lieja en 1903 en una familia de escasos medios. Pese a ser un alumno dotado, abandonó pronto la escuela y, a los diecisiete años consigue entrar como reportero local en la Gazette de Liége. En 1922, tras llegar a París, se introduce en los ambientes de Montmartre, publica con seudónimo numerosas novelas populares y se codea con figuras como Colette, Vlaminck, Picasso y Joséphine Baker. En 1931 inicia la célebre serie de novelas protagonizadas por el comisario Maigret. Se abre entonces una época de grandes viajes, que lo llevan a lugares tan dispares como África, Tahití, Australia o el Mar Rojo. De regreso en Paris, inicia una fructífera amistad con Gide y comienza la publicación de las llamadas "novelas duras". Durante la segunda guerra mundial ocupa con eficacia el cargo de alto comisario para los refugiados belgas, pero la necesidad de mantener a la familia le obliga a no olvidar la escritura. Acabada la guerra, se instala en Norteamérica (Québec, Arizona, Nuevo México), y en 1955, dos años después de una gira “triunfal” por Europa, decide volver definitivamente a Francia. Más tardes buscará la tranquilidad familiar y vital en Suiza, donde nacerá su cuarto y último hijo. En 1960 preside el festival de Cannes, dato muy ilustrativo del cortejo al que lo someten los medios de comunicación. En 1972 decide abandonar del todo la narrativa, los que no le impide seguir escribiendo textos autobiográficos, y muere en Lausanne en 1989.
Desde que en 1993 Tusquets Editores inició la publicación de la obra de Georges Simenon han aparecido treinta y seis novelas y cuarenta y dos casos de la serie Maigret.

Esta es la primera vez, aunque no desconozco que existen otros casos, que en la portada del libro no aparecen de manera relevante ni el título ni el autor, es un caso, donde lo relevante es el personaje creado por el autor. En este caso, figuran en el siguiente orden Maigret – Simenon – Entre los flamencos.
El editor, en la portadilla señala que el libro pertenece a una colección llamada Biblioteca Maigret. Y en la página legal, el editor suma una aclaración “Los libros de la serie Maigret se publican siguiendo el orden cronológico en que los escribió Simenon.
De las 75 novelas que escribió cuyo personaje principal es el comisario Maigret, ésta la escribió en 1932, es la número 15, como así también figura en el lomo del libro.
Así es como este personaje ficticio se hizo famoso, hasta tiene una estatua propia y una entrada en Wikipedia con su biografía https://es.wikipedia.org/wiki/Jules_Maigret

La edición es linda, pequeña y cómoda para leer. La novela es bastante corta, 172 páginas. Se lee de un tirón, es llevadera y atrapa al lector. Los personajes están bien caracterizados, están bien humanizados, no encontramos héroes y villanos, encontramos un transfondo social que caracteriza a determinada población con sus pro y sus contras. Es verosímil, pero a mi parecer, pierde algo de esto con el final. De por sí, el detective literario es una creación, es verosímil, pero viendo el final, no se si tan verosímil, al menos molesta un poco, desde los ojos actuales (y creería que desde la mirada de antaño), dejar un crimen impune, luego de haberlo descubierto, mirar para otro lado, hacerse el desentendido por algo que podría ser un sentimiento de compasión para con el delincuente, incluso si el mismo comisario Maigret se vio utilizado por el delincuente, terminar toda una historia con un ¡El resto no me interesa! No estoy de servicio. (p. 162) deja un aire de incomodidad en algunos lectores (como mi caso) ¿Cómo no está de servicio si lo contrataron para resolver un caso? Y llevándolo al extremo, ¿cómo no denunciar un delito del cual es quien lo resolvió?, cuando lo contrataron para eso. El autor juega ahí en el límite entre lo legal/ilegal, lo justo/injusto, lo moral/inmoral. El personaje de Anna, tiene unos rasgos psicológicos muy bien marcados, no sabemos si se trata de una psicópata, pero sabemos que es una persona que alguna patología lleva consigo (alguien que reprime su arrebato emocional), y durante todo el texto lo va señalando muy bien, lo mismo con el marinero, apuntado como el principal sospechoso, y que en definitiva es un delincuente de poco monta, me gustó mucho como creo ese personaje. Lo mismo sucede con Joseph Peeters, uno ahí no se equivoca, se lo descubre rápidamente, pero sin embargo él no tiene un capítulo especial para su desarrollo, aunque aparece en varios ocasiones a lo largo del texto. No sucede lo mismo con el inspector Machére, está retratado como un tonto que se traga el primer verso que le llega, supongo que lo hace para contraponerlo al comisario Maigret, pero es demasiado, lo vuelve poco creíble.
- El inspector Machére es un muchacho espabilado.
- No parece muy inteligente – articuló Anna lentamente.
Maigret le dirigió una sonrisa de complicidad.
- ¡Tan poca gente parece inteligente! Yo, por ejemplo, cuando me encuentro en presencia de una posible culpable, lo primero que hago es hacerme el tonto. (p. 144)
En tanto que el resto de los personajes, todos están bien elaborados, no hay quienes sobresalgan, parecen muy genuino, como si fueran reales, uno se imagina totalmente a esa persona que describe con su cambios de humor, sus actitudes, sus emociones y acciones.


Según que publicación en la web uno encuentre, la incluyen como novela policial, como novela negra, policial francés, etc... De por sí, sigue las reglas del policial clásico con la figura del comisario Maigret pero con algunas particularidades.

La literatura de Simenon se diferencia de la novela policial inglesa porque se interesa menos por resolver el crimen y más por las psicologías tortuosas del criminal. (...)
En contraste con estas dos narrativas (novela enigma inglesa y novela negra norteamericana), la de Simenon transcurre en barrios suburbanos de Paris o pequeñas ciudades de provincia o en puertos brumosos que recuerdan al realismo poético del cine francés de entreguerra. En ese escenario de pueblo apacible y vida monótona donde todos son conocidos se desatan, en cualquier momento, pasiones inesperadas pero no hay violecia explícita, los delitos son silenciosos. Los personajes no suelen pertenecer a las clases altas ni tampoco al bajo fondo, son con frecuencia miebros de familias decadentes de la burguesía mediana provinciana, seres anodinos de existencia gris que viven en casonas deterioradas. (...)
En sus investigaciones, Maigret usa la intuición más que la dedución y busca comprender al asesino para descubrir el móvil del crimen. En el sistema de escritura de Simenon primero recrea el ambiente, la atmósfera, después plantea la intriga y por último los personajes.(...)
En las historias de Simenon el verdadero culpable suele ser el grupo familiar, el entorno, la comunidad, y el asesino es un chivo expiatorio. Por eso cuando el inspector lo descubre, actúa sin mucho entusiasmo, se siente siempre un poco triste; practica con resignación su oficio porque sabe que de otra menra no se podría vivir, tiene el aire cansado de quien está de vuelta de casi todo y está acostumbrado a convivir con lo más sórdido de la sociedad. De la investigación surge que algunos sospechosos resultan inocentes pero, en cierto modo, son tan culpables como el verdadero asesino, y alguna vez cuando el rsponsable tenía atenuantes para su delito, Maigret, en un gesto inusual en policías literarios o rales, lo dejaba ir. Según historiadores de la novela policial Boileau y Narcejac, el lector de Simenon debe simpatizar con el criminal que, como en el caso de La anciana dama, puede ser una señora muy amable y pulcra.
Maigret/Simenon es un escéptico de la condición humana -en eso coincide con los detectives de la novela negra- y su ética muestra la resignación estoica ante la cruda realidad pero, a la vez no estigmatiza a quienes están fuera de la ley como mounstruos, los humaniza.
Juan José SebreliCuadernosPenguin Random House Grupo Editorial Argentina, 1 abr. 2011 - 359 páginas

La novela Entre los Flamencos (Chez les Flamands, 1932) presenta otro aspecto para el análisis. El lado social. Una lectura más que se puede hacer, y se hecho algunas personas ya la han hecho. Algunos hablan de “clases sociales” a secas, como una concepto bien claro que entienden todos, no estoy muy de acuerdo con eso, parecería que queda encasillado en una mirada marxista-comunista que atrasa, pero sí admito que el autor diferencia bien determinadas cuestiones sociales de los distintos personajes, que surgen de la realidad, de la percepción de la realidad que podría tener Simenon, pero que están lejos de politizar el libro, donde una clase pudiente y mala somete a una clase trabajadora explotada. No cae en ese reduccionismo vacuo, sino que marca los aspectos esenciales (y no tantos) de un grupo social, y a esto se suma, lo anteriormente mencionado que es el aspecto psicológico de los personajes.


Simenon ubica la acción en un pueblo llamado Givet que en 2013 tenía una población de 6618 habitantes y en 1931 tenía 6826 habitantes (Wikipedia). Geográficamente se encuentra ubicado en el norte de Francia, muy cerca de la frontera con Bélgica. Por allí para el río Mosa, un río navegable que favorece el comercio.
Habida cuenta de esto me surgen algunos interrogantes, partiendo del título mismo que utiliza SimenonEntre los flamencos” ¿a que le llama flamencos? ¿utiliza la palabra flamencos de manera genérica para referirse a los belgas? ¿es habitual esto en Francia? ¿es solo un recurso que utiliza el escritor? ¿existe en el pueblo de Givet una comunidad flamenca, o al menos, una comunidad belga? O simplemente centra los hechos en una sola familia que justo era flamenca. Esta última posibilidad parece la más adecuada, pero cuando uno lee el libro visualiza la existencia de un nutrido grupo de flamencos, aquellos que se diferencian de los demás por algunos usos y costumbres particulares y puntos de reunión distintos (por ej. bares).

¿Y por qué todos estos interrogantes?. Viene a cuenta de que Bélgica es una  nación dividida en tres regiones: Flandes, al norte, donde se habla neerlandés; Valonia, francófona, al sur, y Bruselas, la capital bilingüe, donde ambos idiomas son oficiales.
Entonces vemos que la zona geográfica de Bélgica que limita con Francia (con el pueblo de Givet) es la región de Valonia y no la región de Flandes. No obstante en la novela, se habla de los flamencos y no de los valones.
Todo esto es una conjetura pensada en una unión entre la creación literaria y la realidad, si es que existen esos puntos en común.

De todas maneras Simenon, logra introducir ciertas tensiones entre los personajes (unos con raíces en Bélgica y otros en Francia).

Lamentablemente este libro Entre los Flamencos no fue muy analizado entre los lectores hispano hablantes, o al menos no encontré casi nada, muy poco. Inclusive, a la fecha, la entrada de la obra en Wikipedia en español es bastante magra, muy escueta, apenas cuatro líneas y una palabra, una entrada muy triste que no aporta casi nada.

https://es.wikipedia.org/wiki/Entre_los_flamencos

No obstante, existen al día de hoy, otras tres entradas en otros idiomas, italiano, francés y alemán. Y vale la pena detenerse en ellas, porque existe un desarrollo, además que las tres poseen mayor extensión y contienen un análisis de la obra, las tres con enfoques diferentes.

La casa de los flamencos en la entrada de Wikipedia en francés.
https://fr.wikipedia.org/wiki/Chez_les_Flamands



Esta es la entrada más escueta de las tres. Primeramente brinda una reseña, y a continuación un apartado bien titulado que podría traducirse como “Para ir más lejos” o “Para ir más allá”. Esto es lo lindo que tiene esta entrada en Wikipedia, como maneja el lenguaje, de una manera bastante poética. Por ejemplo, frases como "la hija de un vigilante nocturno", "fue un obstáculo para el matrimonio proyectado", "Un marinero con moralejas y acciones sombrías", realmente vale leer como cuentan los hechos los franceses, da gusto.
Los franceses hacen tres apartados más, uno primero al que titulan Aspectos particulares de la novela donde señalan “Una historia cuya atmósfera, generalmente tensa, no excluye las características del humor.
Un segundo apartado que denominan Hoja de datos de seguridad del material o dicho de otra manera ficha signaléctica (documento donde se reúnen los datos). Aquí enumeran el espacio (geográfico), los personajes y el tiempo. Con respecto al marco temporal, es notable: Época contemporánea; la encuesta dura cuatro días y tiene lugar en enero. Y para ver una ficha bastante completa sobre esta novela visitar
http://www.association-jacques-riviere-alain-fournier.com/reperage/simenon/notice_maigret/note_maigret_Liberty%20Bar.htm
La web posee un último apartado referido a las adaptaciones audiovisuales (cine y televisión).

La casa de los flamencos en la entrada de Wikipedia en italiano.
https://it.wikipedia.org/wiki/La_casa_dei_fiamminghi



Presenta un desarrollo sencillo, que hace foco en la trama de la obra. La explica con bastante detalle. Y luego dos apartados más, uno con relación a las ediciones en italiano, y otro referido a las adaptaciones audiovisuales (cine y televisión).
Deseo resaltar dos aspectos, el primero un párrafo que dice:
La sua presenza in paese è vista dagli abitanti con sospetto e astio, come quella di un estraneo alla comunità (“il poliziotto di Parigi”) venuto a difendere e togliere dai guai altri estranei (i Peeters, fiamminghi). Oltre ai rancori specifici della vicenda, l'affare viene inasprito ulteriormente da attriti e odii di carattere etnico tra la minoranza fiamminga e quella francese, e di natura sociale tra benestanti (i Peeters) e operai (i Piedboeuf). https://it.wikipedia.org/wiki/La_casa_dei_fiamminghi 
que traducido dice algo así:
Su presencia en el pueblo es vista por los habitantes con recelo y resentimiento, como la de un extraño en la comunidad ("el policía de París") que vino a defender y expulsar a otros extranjeros (Peeters, flamencos) de los problemas. Además de los rencores específicos del asunto, el trato se ve agravado por la fricción y el odio hacia un carácter étnico entre la minoría flamenca y la minoría francesa, y de naturaleza social entre ricos (Peeters) y trabajadores (Piedboeuf).
Si bien es muy escueto, en este párrafo, introduce el tema del “otro”, del “extraño” como también el de las minorías étnicas.

El segundo aspecto, es algo pequeño, pero que desconocía. En la catalogación de la obra, la ubican como subgénero amarillo.
¿Qué es este subgénero? Me generó alguna confusión, dado que aquí en Argentina se suele utilizar este tipo de etiquetamiento para la lectura infantil-juvenil. Y en Italia también, salvo que en sus comienzos, como narrativa amarilla se denominó a lo que nosotros identificamos como policial o serie negra (e incluso intriga, thriller, enigma, espionaje, etc…).
Quien lo explica bien es Angelo Nobile en Literatura infantil y juvenil.
La literatura amarilla. Llamada así por el color de sus portadas al aparecer las primeras publicaciones de este género en Italia, la literatura amarilla ha estado marcada por un juicio negativo, debido al siempre emergente prejuicio aristocrático­ humanístico contra la ciencia-ficción, con la que este género tiene características comunes: el ser un género narrativo reciente, hijo de la civilización tecnológica y de una sociedad opulenta e industrializada, el encarnar, en forma de metáfora generadora de ansiedad, dudas e inseguridades propias de nuestro tiempo, el contar con un público propio de aficionados (amarillo dependientes, mistery addicts en los Estados Unidos), el ser una manifestación típica de literatura popular, el valerse básicamente del lenguaje icónico y de canales narrativos de comunicación de masas (cine, comics, telefilmes vistos incluso por los más pequeños), la tibia acogida del género por las editoriales para niños y por el mundo de la educación, el agradecimiento del público juvenil.
"Producto del urbanismo, de la actividad vinculada a la vida asociada y a la alta condensación de habitantes de la ciudad" (Bertondini, A.), el género amarillo, en su forma típicamente británica, de aventura cerebral, no carente de humor, dominada por el duelo intelectual entre el investigador (muy frecuentemente un gentleman, a lo Sherlock Holmes) y el asesino, o en la forma, casi siempre más tosca y violenta, del thriller o novela policiaca a la americana, basada en la acción, ha calado, con desigual fortuna y con inciertas posibilidades educativas, en el territorio adulto, donde tiene un éxito creciente y en el mundo de la literatura juvenil, bien en adaptaciones o en expresiones narrativas autónomas, creadas expresamente para niños: el amarillo científico de DOYLE, el brillante de CHESTERTON, creador de la humanísima figura del padre Brown, el humorístico de KASTNER...
Nobile, Angelo. Literatura infantil y juvenil. 1992. Ediciones Morata. 190 páginas.  La literatura amarilla. (Capítulo III, sección 7). Págs 75 y siguientes.

La casa de los flamencos en la entrada de Wikipedia en alemán.
https://de.wikipedia.org/wiki/Maigret_bei_den_Flamen





Esta entrada es la más abundante, la que contiene mayor información útil, porque no solo se detienen en la reseña y un poco más (el contenido), sino que van más allá y agregan la Interpretación, los antecedentes y la Recepción, como para completar el análisis de la obra.
De entrada, cierran la pequeña reseña con una frase que funciona como disparador “En un clima de xenofobia y un clima nublado de enero” dado que lo relevante de la entrada alemana es el apartado Interpretación. Se basan fundamentalmente en lo escrito por un autor alemán de nombre Bill Alder en su libro Maigret, Simenon y Francia: Dimensiones sociales de las novelas y las historias.

Según Bill Alder, en Maigret entre los flamencos, Simenon describe el conflicto entre dos clases sociales: por un lado, la pequeña burguesía encarnada por la familia Peeters, por otro, el proletariado de Piedboeuf. Los Peeters se han enriquecido como dueños de una pequeña tienda, a pesar de la recesión económica de principios de la década de 1930, una cierta prosperidad, y una y otra vez, la acusación de contrabando ilegal está en el ambiente. La educación de los hijos José y María, así como el matrimonio predeterminado del hijo con su prima, muestra la ambición de un ascenso social. Por el contrario, la falta de entrenamiento y las malas condiciones de trabajo de los Piedboeuf, su baja probabilidad de ganar terreno, la consiguiente pérdida de motivación y el vuelo a distracciones como el billar de Gérard y Germaines Piedboeuf. En particular, las dos jóvenes Marguerite y Germaine, casi idealmente, encarnan las vidas de sus respectivas clases, y la elección entre ellas es de gran importancia para la propia posición social de José. [Bill Alder. Maigret, Simenon y Francia: Dimensiones sociales de las novelas y las historias, pp. 75-78]

El segundo tema principal, es el diferente origen y nacionalidad de las dos familias. A pesar de su bajo estatus social, los Piedboeuf son franceses integrados en la comunidad, mientras que los flamencos siempre se consideran forasteros y extraños. En particular, el inspector francés Machère se guía por sus prejuicios racistas contra los flamencos, a quienes no entiende como iguales sino como enemigos. Los resentimientos de los marineros franceses, por otro lado, son principalmente económicos, para ellos los flamencos son competidores desagradables. Gérard Piedboeuf, lanzando consignas en el bar, dice: "¡Casi se podría creer que ser francés en Francia es un crimen! Especialmente si todavía eres pobre ..." (Georges Simenon: Maigret entre los flamencos. Diogenes, Zurich 2008, ISBN 978-3-257-23814-3, p.80). En la versión que leí, Gérard Piedboeuf, lanzando consignas en el bar, dice: "-¡No, si el criminal resultará ser un francés. Y como encima seas pobre…" (Georges Simenon: Maigret entre los flamencos. Tusquets Editores, 2003, ISBN 84-96171-14-0, p.83).

Frente a estos estereotipos nacionalistas, la visión matizada de Maigret sobre las personas, se basa más en las cualidades personales que en el origen o el estatus social. Sin embargo, el mensaje de tolerancia que el libro envía a través de la perspectiva del Comisario, para Bill Alder, se ve frustrado, contrarrestado, por el uso de Simenon de un concepto de raza, quien, por otro lado, también quiere diferenciar externamente al flamenco del francés.
[Bill Alder: Maigret, Simenon y Francia: Dimensiones sociales de las novelas y las historias, pp. 78-80, 102.]

En sus investigaciones, el Comisario experimenta un trato muy diferente por parte de los distintos estratos de la población, que se basa en actitudes fundamentalmente diferentes hacia la policía. La familia Peeters, quienes han solicitado desde Paris, a Maigret para su defensa, esperan que el Comisario proteja el orden social existente y, con eso, la protección de su propia posición social privilegiada. Por otro lado, los Piedboeuf están llenos de escepticismo y desconfianza hacia la policía, que siempre estaría del lado del dinero, por lo que esperan que Maigret dispense a los culpables. De hecho, el miedo resulta fundado, y Maigret deja al asesino indemne, impune. Para Bill Alder, la novela es uno de los ejemplos más notorios del surgimiento del comisionado Maigret como juez moral sobre su papel como ejecutor de la ley imparcial. Para él, las cualidades morales de Anna cuentan, pero no menos importante, incluye una forma de solidaridad de clase con la pequeña burguesía, más que la investigación del caso.
[Bill Alder: Maigret, Simenon y Francia: Dimensiones sociales de las novelas y las historias, p. 78, 81.]

En cuanto a los Antecedentes de la novela, han rastreado algunos hechos que pudieron influir en su realización.

En 1929, Georges Simenon compró un barco, un balandro de diez metros llamado Ostrogoth, con el que navegó las costas de Bélgica y los Países Bajos al año siguiente. El balandro es una embarcación deportiva o de recreo con aparejo compuesto de una vela mayor y un foque. En este viaje, Simenon diseñó la figura de Maigret por primera vez. El viaje lo llevó en la primavera de 1929 a dos ciudades que formaron el telón de fondo de la novela Maigret entre los flamencos: Givet y Namur. Simenon procesó en la novela numerosas ubicaciones locales, pero cambió los nombres.
Ver el capítulo Chez les Flamands, de Givet à Namur  en Michel Lemoine, Michel Carly: Les Chemins Belges de Simenon, pp. 61-72.  yMaigret del mes: Chez les Flamands (La tienda flamenca) de Peter Foord, Reino Unido en la página Maigret de Steve Trussel http://www.trussel.com/maig/momfla.htm

También la propia familia le sirvió al escritor como fuente de inspiración. Una hermana de su madre, Marie Croissant, tenía una tienda en Lieja para las barcas del Mosa. Simenon describió la atmósfera del edificio en su novela autobiográfica Genealogía. Al igual que en la familia Peeters, había tres niños entre los Croissants. Joséphine, Maria y Joseph. María trabajó como maestra, y José concibió un hijo con una vecina. El motivo de una mujer que domina a la familia y su retiro introvertido y mundano, según el modelo de su tía y su tío, se puede encontrar en numerosas obras de Simenon. [Lucille F. Becker: Georges Simenon. House, Londres 2006, ISBN 1-904950-34-5, p.18.]

El conflicto entre los nativos franceses y la familia flamenca Peeters recuerda el conflicto flamenco-valón en la Bélgica natal de Simenon. También su propia familia reflejaba este campo de tensión: los Simenon de la línea paterna eran originalmente flamencos, pero ya se habían asimilado como valones durante generaciones y reclamaban un descenso directo de los bretones franceses. La madre de Simenon, sin embargo, provenía de una conexión holandés-alemana y se sintió durante toda su vida en Lieja como una extranjera que no hablaba francés con fluidez. Tanto el padre, hijo de un fabricante de sombreros y agentes de seguros, como la madre, la vendedora y la casera de la habitación amueblada, pertenecían a la pequeña burguesía, que también representa a la familia Peeters. Según Bill Alder, la compasión proverbial de Maigret por los "pequeños" está reservada principalmente para las personas del mismo origen que la propia familia de Simenon y menos para el proletariado.
[Bill Alder: Maigret, Simenon y Francia: Dimensión social de las novelas y las historias, p.101.]

En tanto que para el apartado Recepción, dicen lo siguiente:
La revista femenina Annabelle resumió a Maigret entre los flamencos como: "De la manera habitual, el pensador malhumorado Maigret se acurruca en el mundo de la vida de los afectados, se resfría y al final cierra los ojos". [citado en: Maigret entre los flamencos en Diogenes Verlag.] 

Michael Schweizer describió en la comunidad: "El comisionado camina bajo la lluvia, se sienta en pubs, va al Mosa, habla con la mayor cantidad de gente posible. Sin demasiados rodeos, descubre lo que ha sucedido." Esto es típico de Maigret como un "atmosférico" que puede sentir las historias en el aire. Los perpetradores confían al comisionado con mucho gusto, ya que a menudo son simplemente "un paso demasiado lejos en un drama común".
[Michal Swiss: Diez buenos thrillers. En: Kommune 6/2012, página 244 (archivo pdf, 169 kB).] 

"La justicia terrenal", según Tilman Spreckelsen, "es en vano en este caso. Si aplica estándares legales".
[Tilman Spreckelsen: Maratón Maratón 14: Los flamencos . En FAZ.net desde el 11 de julio de 2008.]

Según Klaus N. Frick, Maigret entre los flamencos es "una novela de varios niveles, que trabaja con descripciones concisas y diálogos concisos". Hay "relatos impresionantes de la vida de la gente común", y la novela, que por cierto es una súplica contra los patrones de pensamiento nacionales, muestra "qué tan bien pudo escribir y caracterizar Simenon". ¡Muy bien hecho!.

Para Jean Améry, Chez Les Flamands se unió a "algunas de las obras maestras" en el trabajo de Simenon.

Kirkus Reviews encontró en la antología, que también incluía Maigret y el pequeño pub rural, otras dos "hazañas heroicas", el comisionado Maigrets, cuyos métodos idiosincrásicos en la solución de los casos demostraron ser de primera clase.
["Dos exploits más del detective francés [...]. Los métodos individuales de Maigret prueban ser el mejor en la resolución de dos misterios". Citado de: Maigret al rescate por Simenon . En: Kirkus Reseñas del 4 de enero de 1940.]

Un análisis muy bueno, algunas veces citado, bastante minucioso y que contiene varias relaciones de textos con textos en esta obra de Simenon con otros escritos del él mismo, lo podeos encontrar en el siguiente link http://www.trussel.com/maig/momfla.htm


Adaptaciones:

The Flemish Shop, episodio de la serie televisiva inglesa Les enquêtes du commissaire Maigret de Eric Tayler, protagonizada por Rupert Davies, lanzada en 1963.

Maigret chez les Flamands, episodio de la serie de televisión francesa Les enquêtes du commissaire Maigret de Jean-Paul Sassy, protagonizada por Jean Richard, transmitida en 1976.

Maigret chez les Flamands, episodio de la serie de televisión franco-belga El comisario Maigret de Serge Leroy, protagonizada por Bruno Cremer, estrenada en 1992.

En 1994 apareció en las Éditions Claude Lefrancq una adaptación cómica de Odile Reynaud y Frank Brichau, que el Ehapa Verlag tradujo al alemán.

En 1998, Edgar M. Böhlke leyó la novela para libros Steinbach en formato de audiolibro. Buchkultur elogió la "recepción más antigua, pero exquisita" que estaba llena de sabor local: "El oyente cree que puede percibir los olores en la casa de los Flamencos, cree que está caminando por el muelle con Maigret a lo largo del Mosa y viendo las barcazas, él no puede continuar debido a la inundación".


Bien, voy a finalizar esta entrada sobre el libro Entre los Flamencos con algunas peculiaridades que me llamaron la atención.

Pipa de espuma de mar (p. 29). Hace mención en al menos dos ocasiones. Ya el nombre me llamaba la atención. Ahora lo busco y me entero de que va. Se trata del material de construcción de la pipa (uno de los tantos que hay).
El material denominado espuma de mar (Meerschaum en alemán) es un silicato hidratado de magnesio, un mineral que se halla principalmente en pequeños depósitos alrededor de la ciudad de Eskisehir en Turquía central. Es muy valorado por su plasticidad, que permite que sea trabajado en formas decorativas y figurativas. Antes de la introducción del brezo y junto con la arcilla, era el material más utilizado para la fabricación de pipas. De color originalmente blanco (de ahí su nombre), con el uso va absorbiendo elementos del tabaco, cambiando su color hacia diversos tonos dorados, marrón e incluso (tras varias generaciones) negro. El proceso de coloración lleva muchísimos años; aún en nuestro tiempo se considera como un legado valioso generalmente entre primogénitos varones de un mismo linaje (abuelo, padre, hijo). La pipa de espuma de mar causó furor en su época y sustituyó casi pr completo el uso de la pipa de porcelana, que da un humo mucho más ardiente. Se tallaban con formas de personajes, animales e incluso pequeñas escenas de alcoba y de caza. La boquilla se solía realizar con ámbar, resina vegetal fósil dura como el cristal.

Menciona la ginebra Schiedam vieja (p. 71). Me preguntaba si aún existe. No lo sé. Igualmente fui a buscar lo particular de Schiedam. ¿Por qué esa y no otra?.
La ginebra (en inglés: gin) es un aguardiente derivado del genever o jenever neerlandés. Su graduación alcohólica varía entre 37° y 47°. Se obtiene por destilación de la cebada sin maltear, rectificada con bayas de enebro y aromatizada con cardamomo, angélica y otras hierbas que le dan su fragancia y aroma característico (corteza de cassia, lirio y cáscara de naranja).
La genever propia de Holanda no se destila en alambique de columnas, sino en alquitara, a partir de una mezcla de cereales -cebada, trigo, maíz y centeno- sin maltear; en definitiva, de un mosto similar al utilizado para obtener aguardiente de cereal. Esos productos se conocen en el mercado con los nombres de genever y jenever. Esas ginebras también son designadas en Inglaterra como “geneva” y como “Hollands”, por se propias de Holanda y “Schiedam”, por el renombre de esa destilería señera cercana a Rotterdam. 
Schiedam es una ciudad de la provincia de Holanda Meridional, situada entre Róterdam y Vlaardingen, en los Países Bajos. La ciudad es conocida principalmente por ser origen de la ginebra, por su centro histórico con canales, y por poseer los molinos más altos del mundo.
(Wikipedia)

Hace alusión a las monjas ursulinas y se refiere a ellas como quienes representan a la aristocracia de la enseñanza. (p. 120)
La Orden de Santa Úrsula o Compañía de Santa Úrsula (en latín: Ordinis Sanctae Ursulae), es una familia religiosa católica, integrada por diversos institutos de vida consagrada, de mujeres dedicadas principalmente a la enseñanza, según el modelo de la Compañía de Jesús. Las diversas comunidades de ursulinas consideran a Ángela de Mérici como su fundadora. Las religiosas de la Orden son conocidas generalmente como ursulinas y en algunos períodos históricos como jesuitinas. (Wikipedia)

Algo último, dice en un párrafo:
– ¿Qué ha recogido usted? 
– Un pañuelo, un pañuelo de mujer. 
Lo desplegó, lo iluminó con la linterna y buscó en vano unas iniciales. (p. 28)

El pañuelo con iniciales. Hoy es un uso de antaño. Por cuestiones de salud, de economía, de practicidad, y como fruto de los avances tecnológicos, existe el pañuelo de papel, el pañuelo descartable. Así como en el mundo occidental surgió la costumbre de usar pañuelos, impuesta desde los gobierno de turno para enfrentar la expansión de la tuberculosis en siglos pasados y se buscaba frenar la enfermedad sonándose la nariz y evitar expandirla, hoy el pañuelo de tela fue suplantado por el de papel y por otro camino se ha enfrentado a la enfermedad. No obstante aún existen pañuelos de tela, pero a los que se le mayormente otros usos (ej. estéticos).
Llevar un pañuelo y sobre todo uno con iniciales es algo que ha pasado de moda para la mayoría de los hombres. Pero hubo un tiempo en que era un elemento básico en el bolsillo de un hombre. Sin embargo, el uso de los pañuelos está reapareciendo en algunos círculos sociales, de acuerdo con el sitio web The Art of Manliness. Así que si un hombre decide llevar un pañuelo, debe entender las reglas que existen en relación a las iniciales y su bordado en los pañuelos.
Las iniciales originalmente eran colocadas en prendas de ropa y camisas para que la persona que las lavaba supiera a quién pertenecían, según un asesor del sitio web The Etiquetteer. Ya que las iniciales en un pañuelo pueden significar un símbolo de estatus, también están sujetas a reglas de etiqueta. A diferencia de las mujeres, quienes colocan la inicial de su nombre en su pañuelo, en los hombres es apropiado que usen la inicial de su primer apellido.

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