lunes, 5 de agosto de 2019

Daño vandálico a un mural.

En el año 2016, con motivo del 150 aniversario de la Sociedad Rural Argentina (SRA), se realizó un mural en una pared del frente del predio.
El mural, titulado 2166 fue realizado por el artista urbano Martín Ron.
Las dimensiones del mural son de 15 metros de altura por 13 metros de ancho, y fue realizado con aerosoles y lacas sintéticas. El trabajo demandó tres días.
Más allá de lo que se piense de la Rural y las posturas que se tengan, el mural, es una obra de arte, lícita, que completa el panorama visual del lugar.

Mural 2166 en Abril de 2017 (no vandalizado)

Lamentablemente, en ocasiones, este mural es objeto de ataque de la furia de grupos de inadaptados, que siempre buscan, con todo el odio más profundo, ensuciarlo, arruinarlo, mancharlo, destruirlo ¿y para qué?
El daño por el solo hecho de causar daño.
Llevo registrados dos ataques al mural, no sé si sufrió más y se me pasaron. El anterior hecho, tampoco se bien si los atacantes fueron los grupos radicalizados de veganos o algunos grupos de izquierda, a veces confluyen y siempre con el mismo odio y bronca. En aquél ataque, le arrojaron pintura roja.

Mural 2166 en Febrero de 2019 (vandalizado)

Esta semana, con motivo de la exposición rural, un grupo de veganos, se introdujo con prepotencia en la feria, entró a la pista, y sacaron sus carteles en clara provocación, al tiempo que un grupo de gauchos sacados y desubicados los corrió a rebencazos. Luego, dos o tres caripelas, representantes de estos reducidos grupos de veganos, organizados (¿pero por quién? ¿quién es/son el/los ocultos?), tuvieron sus 5 minutos de fama, pasearon por la televisión, se victimizaron, recibieron el rechazo de parte (¿mayoría?) de la sociedad y ahora vuelven al olvido hasta la próxima provocación con la que buscan llamar la atención para intentar imponer sus pareceres.

Mural 2166 en Julio de 2019 (no vandalizado)
Mural 2166 en Agosto de 2019 (vandalizado)

Pero en el interín, esta última semana, con sus “manifestaciones”, los veganos ¿qué más hicieron? Si se animan a entrar y meterse en la pista ¿cómo no se van a animar a algo menos peligroso? Sí, atacaron el mural, como solo ellos lo saben hacer, arrojando bombitas de pintura, para mancharlo, ensuciarlo, dañarlo ¿y qué obtienen con ello además del propio daño? ¿cambiaron algo? ¿los miles de visitantes a la rural dejaron de repente de comer carne? No sé, creo que no, no han logrado nada, ¿era necesario el daño al mural como fruto de la impotencia de estos grupos minúsculos? ¿Así es como concientizan con sus ideas al resto de las personas, causando un daño a un mural? La expresión de los perdedores, algunos insultan y ellos, además de insultar con sus cánticos, provocan un daño al mural.
Esta vez, se deben haber sentido más importantes, no les alcanzó con un manchon, sino que efectuaron tres manchones para el vandalismo vegano. Como si se tratase de una gesta heroica para estos individuos insignificantes.

En este tipo de eventos, casi nunca andan solos, hay veces que confluyen varios grupos, algunos más organizados que otros, algunos menos populares que otros, algunos más pequeños que otros, algunos que nadie sabe que existen y otros que se forman para la ocasión, algunos tratan de meter la cuña como representantes de algún grupo politizado de mayor envergadura. Hay de todo. Así como sucedió la invasión de pista por parte de los veganos, un par de días después, la agrupación Greenpeace hizo lo suyo en pleno acto desplegando dos cartelitos (¿Para eso pagan el abono mensual lo que se suscriben a Greenpeace?).

Luego de estos dos hechos, algunos grupejos, incluyendo a los veganos, bajaron un cambio, y mostraron una cara diferente, se victimizaron, y hablaron de manifestaciones pacíficas en la puerta del evento y alrededores. No sé si hay vínculos de unión, si son los mismos o no lo son, pero sí tienen muchos puntos en común, convergen todos a manifestarse en los mismos eventos. Apareció otro grupo con el lema liberación animal. Así que tenemos los que no comen carne, los que no comen carne ni sus derivados ni “seres sintientes”, los que quieren a los animales libres (salvo perros y gatos que los tienen en sus casas como mascotas, algunos para ser más cool los llaman pets), los que luchan por el medio ambiente y en contra de la contaminación, etc… y así muchísimos más. Fue precisamente el fin de semana siguiente a los sucesos antes mencionados, que uno de estos grupos, llevó a dos individuos porta-carteles que se paraban unos segundos en cada semáforo en rojo, mientras que otros individuos repartían volantes. Habían ocupado parte de la reja de Plaza Italia para colgar banderas y carteles con sus frases hechas. Una de ella decía “Paremos el calentamiento global. Paremos de comer animales.” Y en la vereda habían instalado dos vacas de cotillón inflable, de tamaño natural, fabricadas con el mismo plástico que contamina el mundo y por el que mueren miles de especies de animales, más que nada, acuáticos y voladores.



No hubo nadie, de los miles y miles de visitantes a la exposición rural, que haya agredido a estos grupos, no hubo nadie que les haya arrojado pinturas a sus carteles o que le hayan tajeado alguna de sus tres vacas plásticas, y eso que sobraban facones y cuchillos en esa feria de gauchos y carnívoros.

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