lunes, 27 de junio de 2016

Las indias negras.

Este libro que acabo de leer titulado Las indias negras cuyo autor es Julio Verne se corresponde con el volumen 112 de la colección Robin Hood, característicos de tapas amarillas, editados por la Editorial Acme. Este pertenece a la tercera edición de 1982. Título original Las indies noires. Traducción de Alfredo Julio Grassi. Ilustración de tapa de Eli Cuschie. Ilustración de interiores de C. Arteche.

Leer a Julio Verne siempre resulta satisfactorio, es un escritor clásico, sus obras han perdurado en el paso del tiempo y se continúan reeditando. Lo fue publicando en 1877. No me voy a extender en su biografía, ya hay abundante material en la web y libros dedicados a él. Este ejemplar que adquirí, usado, ya que esta colección desapareció, se encuentra en excelente estado, o bien se mantuvo en un depósito y nunca se vendió, o bien quien lo compró por primera vez nunca siquiera lo abrió o si lo leyó fue un lector muy cuidadoso, al menos eso deja ver por el buen estado en que se encuentra. Este comentario viene a cuenta que muchos libros de esta colección en particular se consiguen pero no todos en buen estado.

El dibujo de la portada ilustra la figura de un minero ingresando a una mina carbonífera. Cuando leí una sinopsis me quedé tentado de leer una novela basada en las minas de carbón, en la novela la mina está ubicada en Aberfoyle (Stirling) y esto queda en Escocia, no en Inglaterra que son diferentes lugares, pero ambos se encuentran en Reino Unido. Y me resultaba interesante, debido a haber leído bastante como material de estudio sobre las “minas de carbón de Inglaterra”, a industria carbonífera, la revolución industrial, la máquina a vapor, el desarrollo del ferrocarril y la locomotora a vapor, y todo aquellos que tenía una relación con el carbón como materia prima. Aquí estaba el libro novelado que se introducía de lleno en el interior de la producción carbonífera. El mismo Verne lo explicita en la misma obra cuando da a conocer porque se le llaman “indias negras”, que a su vez da título al libro, dice “Se sabe que los ingleses han dado al conjunto de sus vastos yacimientos de hulla un nombre bien significativo. Los llaman muy justamente las “indias negras”, y estas Indias han contribuido quizás más que las Indias orientales a acrecentar la sorprendente riqueza del Reino Unido.

Primeramente lo pensé como un relato realista, pero mi sorpresa fue cuando en medio de la lectura aparece lo fantástico, la aparición del fantasma que rompe con lo normal para dar lugar a la presencia de lo sobrenatural, que sorprende pero no deja de ser interesante. Esta obra no pierde su carácter cultural, social, histórico, didáctico, es instructiva, para aprovechar su lectura. Lo que no se, si la edición de esta colección a la que pertenece el presente ejemplar es un edición íntegra o se trata de un resumen, el libro no dice nada al respecto

Sinopsis de la obra:
La vieja mina escocesa de Aberfoyle, que había sido cerrada diez años atrás, es reactivada cuando el minero Simon Ford hace un hallazgo asombroso, encuentra un yacimiento de carbón que dará trabajo a cientos de familias. Sin perder tiempo, Ford contacta con el ingeniero James Starr, antiguo trabajador de la mina, y el descubrimiento los lleva a una gran reserva de carbón que tomaría generaciones enteras para ser totalmente aprovechada. La mina es reabierta y se vuelven a obtener ganancias a partir de su rendimiento. Sin embargo, un misterioso personaje aparece perturbando la tranquilidad del lugar.

Un aspecto positivo de la obra es la presencia de citas, que a mi juicio, ayudan de mucho, son bastante útiles. Un aspecto negativo, a mi juicio, es la ausencia de fechas, al menos de años, si bien señala el siglo en que se encuentran, lo deja incompleto, es escribe 18…. Y esto resulta un fastidio para la lectura, pero no deja de ser una cuestión menor.

En la siguiente webpage http://jv.gilead.org.il/rpaul/Les%20Indes%20noires/  se encuentran las ilustraciones originales que acompañaron la primera publicación, a quien le interese puede pasar y verlas.

En 1859, Verne, realizó un viaje por Escocia, es muy posible que este viaje haya influido mucho en la realización de esta obra y otra más de su autoría llamada “El rayo verde”. Sobre como generó la novela y que tema central subyace en la obra, conviene leer el siguiente fragmento:

“Las indias negras, novela compuesta a partir del manuscrito del viaje a Escocia de 1859. La primera intención de Verne era describir una ciudad industrial subterránea en la que se explotaba el carbón. En 1877 Hetzel (editor de Verne) escribe a su hijo: "Las indias negras se ha convertido en una novela realmente interesante, pero tuvo que ser cuatro veces reescrita. Al final, Verne, me escribió que no reconocía en ella su primer libro". La lectura detenida de la obra muestra que en “Las indias negras”, al igual que en la otra novela escocesa de Verne, "El rayo verde" (1882), se plantea la cuestión de qué vía, la del entendimiento o la del sentimiento, lleva a un conocimiento más adecuado del mundo y la naturaleza. Verne apuesta por una amplia síntesis de ambos (que ve realizada en el arte). Con todo, si en la primera novela (Las indias negras) se verifica una exaltación de la razón frente a los desvaríos de la superstición, en "El rayo verde" la intuición afectiva se impone a la descomposición y análisis racionalista de la naturaleza.”
(“Jules Verne”. Volker Dehs. EDAF. 2005. Página 134-135).

En la novela Verne da vida a personajes que viven bajo tierra, no es la primera vez que el autor genera esta fantasía en el lector creando este tipo de situación. En esta obra en particular, da para pensarlo, ¿quiso transmitir algo? ¿visualizó algo hacia o para el futuro? ¿estaba utilizando una metáfora? ¿quiso expresar las condiciones en las que vivían los obreros de las minas carboníferas? Encontré un libro donde sus autores se expresan sobre este punto en particular.
“La revolución industrial agrava la condición de los trabajadores: los empresarios despiden a muchos hombres y contratan en su lugar a mujeres y niños, que resultan más fácilmente explotables y para los que no hay limitaciones horarias. Será necesario más de un siglo de luchas obreras duramente reprimidas para llegar, en 1936, a la semana de cuarenta horas y a las vacaciones pagas.
El eco de esas luchas está muy presente en todas las novelas de Charles Dickens, en "Sin Familia", de Hector Malot, y en varias novelas de Julio Verne, en particular, "Las indias negras" y "Pequeño hombrecito". Sin embargo, Verne parece muy dispuesto a considerar el alojamiento subterráneo de los obreros, lo que implicaría la aceptación de una sociedad en dos tiempos, aunque lo cierto es que esta concepción, que aparece en sus últimas obras, es condenada y atribuida a los héroes negativos.”
(“La literatura para niños y jóvenes: guía de exploración de sus grandes temas”. Marc Soriano. Ediciones Colihue SRL, 1995. Página 691)  

Al margen de esta “vida subterránea”, Verne, también describe como era la vida de los mineros, de sus familias, de como la mina repercutía en el entorno y la influencia que ejercía en las localidades cercanas. Habla de la circulación en botes/barcas a través de ríos o riachos navegables como vía de circulación de un lugar a otro. Incluso, muy brevemente, introduce el turismo, cuando escribe “Un barco a vapor, el “Sinclair”, aguardaba a los turistas que hacen la excursión a los lagos. (…) El día comenzaba con un hermoso sol, libre de esas brumas británicas que lo cubren tan a manudo. Ningún detalle de ese paisaje que se desarrollaría a lo largo de cincuenta y cinco kilómetros debería escapar a los ojos de los viajeros. (p. 173)

Al comienzo, la novela inicia con conceptos de tinte educativo e informativo, y brinda una explicación de carácter geológico de como se formó la hulla en las profundidades de la tierra. Esto tiene una razón, y la explicación de ella, se encuentra en el siguiente fragmento:
“Verne transmite una idea, bastante moderna por otra parte, del carácter acumulativo de la ciencia, de su aspecto de adquisición colectiva del conocimiento. (...)
Verne hace el resumen sin dar más importancia a unas páginas que otras. El tercer capítulo de "Las indias negras" empieza diciendo que "Para comprender esta narración es conveniente recordar en pocas palabras cual es el origen de la hulla". Pero no se limita a informar sobre su origen, sino que también informa sobre los lugares donde se encuentran las reservas más importantes, cuál es el consumo en los países industrializados y otros datos geográficos y económicos que considera de interés.
Dentro de la narración aparecen aclaraciones de palabras técnicas o extranjeras. A veces estas aclaraciones aparecen en notas al pie de página.”
(“Sueños de ciencia: Un viaje al centro de Jules Verne”. Jesús Navarro Faus.
Universitat de València. 2011. Página 106-107)

El anciano minero se acercó lo más posible a la pared y Harry, con su pico, destapó la parte de la pared obturada. De inmediato oyeron el característico “puff” del gas al salir con cierta presión. Harry acercó la llama de la lámpara y de inmediato pudieron  escuchar una detonación… y una pequeña y una pequeña llamita roja, con ribetes azulados, comenzó a errar por la superficie e la pared como un “fuego de San Telmo”. -¡Hurra! ¡Hurra! ¡Hurra!... ¡El gas está ardiendo! ¿Lo ve usted, señor Starr? ¡El filón no puede estar lejos…!(p. 86)
Aquí la inquietud se reduce al “fuego de San Telmo”. ¿Qué es este fuego? ¿A qué se refiere? ¿Por qué San Telmo? Evidentemente nunca había escuchado esta frase.
Este tema ya lo abordé anteriormente en la lectura de otro libro, relacionado con el mar y la navegación, ahora, aparece nuevamente el mismo fuego, pero en las profundidades de una mina carbonífera.
Al buscar, inmediatamente aparece una entrada en Wikipedia, decidí buscar un poco más y acudí a Google Book, y allí el buscador me devuelve 3700 resultados, así que para facilitar, me regresé a Wikipedia.
El fuego de San Telmo o Santelmo es un meteoro ígneo consistente en una descarga de efecto corona electroluminiscente provocada por la ionización del aire dentro del fuerte campo eléctrico que originan las tormentas eléctricas.
Aunque se le llama «fuego», es en realidad un plasma de baja densidad y relativamente baja temperatura provocado por una enorme diferencia de potencial eléctrico atmosférica que sobrepasa el valor de ruptura dieléctrica del aire, en torno a 3 MV/m.
Este fenómeno toma su nombre de San Erasmo de Formia (Sanct’ Elmo), patrón de los marineros, quienes habían observado el fenómeno desde la antigüedad y creían que su aparición era de mal agüero; aunque otros marineros lo asociaban con una forma de protección de parte de su patrono. Los marineros españoles harían referencia a San Pedro González Telmo.
Físicamente, es un resplandor brillante blanco-azulado, que en algunas circunstancias tiene aspecto de fuego, a menudo en dobles o triples chorros surgiendo de estructuras altas y puntiagudas como mástiles, vergas, pináculos y chimeneas.
(Wikipedia)

Como está ambientado en las tierras de Escocia, como buen escritor que es, naturalmente hace alusión que tiene estrecha relación con el lugar, por ejemplo cuando menciona la gaita como el instrumento nacional o cuando escribe “La voz resonaba en esos momentos con un magnífico agudo, como si proviniera de un salón con enorme acústica. Bien pronto las primeras palabras de una canción escocesa se oyeron netamente como para poder comprenderse. – ¡La canción de los lagos! – exclamó Harry.(p. 47) Luego no dice más nada. Cabe preguntarse ¿a qué canción se refiere? ¿cuál es “la canción de los lagos” a la que hace alusión?.
Posiblemente se refiera a un poema de Walter Scott, de 1810, titulado La Dama del Lago, que relata la rivalidad entre el rey Jacobo V de Escocia y el clan Douglas.
Pero no lo sé, no encontré mayores datos ni puedo asegurar a que canción se refiere. Lo comentó, dado que más adelante en la obra, cuando se encuentra “sobre la costa del lago Katrine” escribe "No sé si será cierto, pero debemos recordar que sirvió de escenario a los hechos de “La Dama del Lago”" (p. 182)


Un tanto más adelante, hace un doble comentario combinado, esta vez referido a la gastronomía escocesa.
“Fue una buena comida escocesa. Primero se comió un “hotchpotch”, sopa con trozos de carne navegando en un excelente caldo. Al decir de Simon, su compañera no tenía rival en el arte de preparar “hotchpotch”.
Había, además, “cockyleeky”, especie e asado de pollo, que solo merecía elogios. Todo esto fue rociado abundantemente con la excelente cerveza escocesa.
Pero el plato principal consistía en un “haggis”, pastel nacional hecho con distintas clases de carne. Este manjar delicioso, que inspiró al poeta Burns una de sus mejores odas, tuvo la suerte de las cosas hermosas: pasó como un sueño…
Madge recibió las sinceras felicitaciones de su huésped. El almuerzo concluyó con un postre compuesto por queso, “cakes” –torta de avena– muy bien preparados, acompañados por unos vasitos de “usquebaugh”, aguardiente de cereales que tenía veinticinco años, es decir, la edad de Harry.” (p. 63-64)
Al respecto de este tema, encontré en Google Book un libro que recorre las comidas que menciona Verne sus libros. Aquí no solo hace mención a la comida sino que también completa la referencia que Verne hace del poeta Burns. En relación en este plato en particular dicho libro dice lo siguiente:
“Haggis. Las indias negras: en Aberfoyle, Escocia.
Julio Verne nos ofrece en las indias negras otro excelente menú escocés, de esos que tanto le gustan. Y lo prepara y degustaen el fondo de una tenebrosamina de carbón abandonada, en Aberfoyle, en el hogar de los que no quieren vivir en la superficie, la familia Ford, seguro que perientes lejanos de tantos otros exiliados vernianos: el capitán Nemo, Robur el conquistador, Kerr Karragen y otros náufragos y desaparecidos que pueblan el universo de nuestro autor.
Este pudding nacional al que el poetaa Robert Burns cantó es el haggis, una variante escocesa de un rotundo morcillo hecho con estómago de cordero, y que ya citó Verne con parecidos términos en el menú de la "Posada Las Armas de Duncan", en "El rayo verde", y que hemos leído en la receta anterior. En el original francés de "Las indias negras" aparece el término haggis que desaparece en la traducción que he utilizado. Lo efímero de la gastronomía lo destaca Verne al decir, sobre el haggis, que "como todas las cosas buenas de este mundo, pasó como un sueño".
No solo Burns escribe un poema sobre el haggis, también Verne es capaz de llamarlo "un sueño", además, seguro que lo había probado en sus viajes a Escocia. Primero, cultivemos el espíritu con el poema de Burns:
To a Haggis
Fair fa´your nonest sonsy face,
Great Chieftan o´ the puddin´ race!
Aboon then a´ye tak yer place,
Painch, tripe or thairm;
Weel are ye worthy of a grace
A lang´s my arm.”
(Julio Verne y la cocina: la vuelta al mundo en 80 recetas. Eduardo Angulo. EDAF. 2005. Dia 52. En el General Gran, hacia San Francisco. Página 173-174)

Ahora la receta inspiradora del poema:
“Limpiar cuidadosamente el estómago de cordero y tenerlo un noche en agua fría con sal. Al día siguiente, darle la vuelta dejando el interior del estómago hacia afuera. Hervir el hígado, el corazón y los pulmones del cordero hasta que estén tiernos, dejar que se enfríen y picarlos en trozos pequeños. En una sartén dorar la harina de avena con grasa de cordero y añadir más grasa, cebolla picada, sal y pimienta. Añadir el hígado, los pulmones y el corazón picados y mezclarlo todo bien; debe quedar jugoso y para ello se puede utilizar e caldo de cocer el hígado y demás casquería. Con esta mezcla rellenamos el estómago, siempre dejando sitio, porque luego se va a hinchar, sobre todo la harina de avena. Se pone a cocer en agua durante varias horas; esa agua se puede mezclar con whisky y el regusto no queda nada mal. Si se ve que puede reventar, se pincha con una aguja. Se puede dejar enfriar y guardar, pero, al volver a calentar, hay que tener otra vez cuidado de que no explote. Se sirve con puré de patatas y nabos.”
(Julio Verne y la cocina: la vuelta al mundo en 80 recetas. Eduardo Angulo. EDAF. 2005. Dia 52. En el General Gran, hacia San Francisco. Página 175-176)

El poema del poeta Burns a esta comida es más extenso, allí se menciona una fragmento, pero completo dice:
Address To A Haggis
Fair fa' your honest, sonsie face,
Great chieftain o' the pudding-race!
Aboon them a' yet tak your place,
Painch, tripe, or thairm:
Weel are ye wordy o'a grace
As lang's my arm.
The groaning trencher there ye fill,
Your hurdies like a distant hill,
Your pin was help to mend a mill
In time o'need,
While thro' your pores the dews distil
Like amber bead.
His knife see rustic Labour dight,
An' cut you up wi' ready sleight,
Trenching your gushing entrails bright,
Like ony ditch;
And then, O what a glorious sight,
Warm-reekin', rich!
Then, horn for horn, they stretch an' strive:
Deil tak the hindmost! on they drive,
Till a' their weel-swall'd kytes belyve
Are bent like drums;
Then auld Guidman, maist like to rive,
Bethankit! hums.
Is there that owre his French ragout
Or olio that wad staw a sow,
Or fricassee wad make her spew
Wi' perfect sconner,
Looks down wi' sneering, scornfu' view
On sic a dinner?
Poor devil! see him owre his trash,
As feckles as wither'd rash,
His spindle shank, a guid whip-lash;
His nieve a nit;
Thro' blody flood or field to dash,
O how unfit!
But mark the Rustic, haggis-fed,
The trembling earth resounds his tread.
Clap in his walie nieve a blade,
He'll mak it whissle;
An' legs an' arms, an' hands will sned,
Like taps o' trissle.
Ye Pow'rs, wha mak mankind your care,
And dish them out their bill o' fare,
Auld Scotland wants nae skinking ware
That jaups in luggies;
But, if ye wish her gratefu' prayer
Gie her a haggis!
(1786) http://www.robertburns.org/works/147.shtml 

A continuación voy a transcribir algunos fragmentos de “Las indias negras”

—Sin duda, hijo mío. La lucha constante, el peligro de los desprendimientos, de los incendios, de las inundaciones, del grisu, que hieren como el rayo. (p. 18)

—Sí y ojalá fuese la lámpara de seguridad de que nos servíamos en otro tiempo. 
¬¡En efecto, dijo Starr, la formación de grisu no es ahora temible! (p. 20)

—Harry había observado una o dos veces durante sus excursiones en el occidente de la mina, resplandores que se apagaban en seguida, y que aparecían algunas veces al través del esquisto o del piso de las galerías extremas. ¿Qué  causa encendía estos resplandores? No podía, ni puedo decirlo aún. Pero seguramente estos fuegos no eran producidos sino por la presencia del hidrógeno carbonado, y para mí el hidrógeno carbonado es el filón de hulla. 
—¿Y no producían ninguna explosión? preguntó vivamente el ingeniero. 
Sí; pequeñas explosiones parciales respondió Simon Ford, que he provocado yo mismo, cuando he querido cerciorarme de la presencia de este gas. ¿Os acordáis de qué modo se evitaba antiguamente la explosión en las minas, antes que nuestro buen genio, Humphy Davy, inventase su lámpara de seguridad? 
—Sí, respondió Jacobo Starr. ¿Queréis hablar del "penitente"? Pero yo no lo he visto practicar nunca. 
—En efecto, señor Starr, sois demasiado joven, a pesar de vuestros cincuenta y cinco años, para haberlo visto. Pero yo, con diez años más que vos, he visto funcionar al último penitente de la mina. Se le llamaba así porque llevaba un largo hábito de fraile. Su verdadero nombre era "fireman"; hombre de fuego. En aquella época no había otro medio de destruir el gas maléfico que descomponiéndole por medio de pequeñas explosiones, antes de que su ligereza le condenase en grandes cantidades en lo alto de las galerías. He aquí por qué el penitente, con el rostro enmascarado, la cabeza cubierta con un capuchón y el cuerpo envuelto en su sayal, iba arrastrándose por el suelo. Respiraba en las capas inferiores cuyo aire es puro, y en la mano de recha llevaba, elevándola por encima de su cabeza, una antorcha encendida. Cuando el carburo se encontraba mezclado con el aire formando una mezcla detonante,  se producía la explosión sin ser funesta; y renovando varias veces esta operación, se conseguía evitar las catástrofes. Alguna vez el penitente, herido por la explosión, moría. Otro le reemplazaba. Así se hacía hasta que la lámpara de Davy fue adoptada en todas las minas. Pero yo conocía este procedimiento, y es el que he empleado y el que me ha hecho conocer la presencia del carburo de hidrógeno, y por consiguiente la de un nuevo depósito carbonífero en la mina Dochart. Todo lo que el capataz había dicho respecto del penitente era rigurosamente exacto. Así se hacía antiguamente en las minas de carbón para purificar el aire de las galerías. 
El hidrógeno protocarbonado o gas de los pantanos incoloro, casi inodoro, con un poder poco iluminante, es impropio para la respiración. El minero no podría vivir en una atmósfera de este gas maléfico, del mismo modo que no podría vivir en un gasómetro lleno de gas del alumbrado. 
Además lo mismo que éste, que es el hidrógeno bicarbonado, el grisu forma una mezcla detonante así que se une al aire en una proporción de ocho y aún de cinco por ciento. La inflamación se produce por una causa cualquiera, y se origina una explosión casi siempre acompañada de catástrofes espantosas. 
Para evitar este peligro se usa la lámpara de Davy, en que oscilando la llama de la luz en un tubo de tela metálica, quema el gas en el interior del tubo, sin dejar que la inflamación se propague al exterior. Esta lámpara de seguridad ha sido modificada de mil maneras. Si llega a romperse, se apaga. Si a pesar de la prohibición formal que se ordena siempre, el minero quiere abrirla, se apaga también. ¿Por qué, pues, hay todavía explosiones? Por-que nada puede evitar la imprudencia del obrero que quiere encender su pipa, ni el choque de una herramienta que puede producir una chispa. (p. 39-40)

(Cita) Grisú es una voz francesa. Demasiado introducida ya en nuestro lenguaje técnico, y que por tanto empleamos alguna vez. Es el protocarburo de hidrógeno, o hidrógeno protocarbonado, que también suele llamarse por los mineros gas del carbón.

(Cita) Penitente: Persona que se encargaba de iluminar y disipar los primeros gases en una mina. Era un trabajo sumamente peligroso, por lo que sólo se asignaba a personas de edad avanzada o que no tuvieran familiares. Poca de la gente que desempeñaba esta labor podía gozar de un retiro, pues casi siempre fallecía en una explosión o por inhalación de gases. (Wikipedia)

(Cita) El penitente era un penado, que para redimir su condena penetraba el primero en la mina llevando una pértiga o un palo encendido en la mano, con la intención de quemar los gases inflamables. Iba cubierto de sacos muy bastos y empapados en agua para evitar las quemaduras que le produciría el gas al inflamarse. Hay constancia del empleo de estas personas con tal fin y que en innumerables ocasiones perdían la vida en el desempeño de su labor. Generalmente en las minas con gases inflamables entraba una hora antes que el resto de los mineros y recorría las galerías. Esta misma operación se repetía por la tarde. (http://lucesenlasminas.blogspot.com.ar/2008/04/la-estatua-del-penitente.html)

Hice mención a estos fragmentos de la obra de Verne, completándolos con tres citas para mencionar un par de conceptos. El primero es simplemente una anécdota y el segundo un comentario sobre un tema.
En los fragmentos elegidos, Verne hace alusión al “grisú” y lo explica muy bien, no hace falta agregar nada. Esto viene a colación de un recuerdo, cuando habiendo finalizado el colegio secundario hace algunos años, realizamos el “viaje de egresados” a la ciudad de Bariloche. Allí, cada una de las noches nos llevaban a un local bailable distinto. Y recuerdo que uno de estos “boliches” se llamaba “Grisú”, aún existe y tiene página web con tour virtual http://www.grisubariloche.com/?startscene=0 y como se puede ver, se encuentra acondicionado de una manera particular, parece rocas lo que conforman las paredes, efectivamente esa fue la sensación la primer y única vez que estuve en ese lugar, parecía pequeño, con pasillos y escalinatas, como si uno circulara por entre cavernas, y esas paredes como si fueran la roca de una cueva. Es posible que haya sufrido algunas modificaciones, creería que estaban pintadas color marrón y ahora parecen de un gris azulado, no obstante la sensación de noche, iluminado, con música, lleno de gente, humo, y charlas, es muy distinta a verlo plenamente preparado en la visita virtual, la sensación es diferente. Siempre había creído que el nombre era de fantasía y la ambientación simplemente algo rústico sin más.
Fue la lectura de este libro de Verne, la que me permitió muchos después, comprender la apariencia y estética decorativa tan particular y su relación con la denominación que portaba aquél local bailable. Grisú, gas explosivo, en una mina.
Dejando de lado la anécdota, el segundo aspecto que surge de la lectura del libro “Las indias negras” y más precisamente en ese fragmento es la cuestión del “penitente”, los peligros mortales de la actividad penitente. Aquí podría verse un aspecto social, al menos el de estas personas o estos desdichados del pasado, ya que cuando Verne escribe la situación del penitente (en España también se los llamaba nazarenos o sufridores) había cambiado, algo que queda de manifiesto, haciendo explayar a su personaje al contar la historia de estos obreros. El carácter educacional de sus obras (y recordemos que se lo recuerda como uno de los creadores de la ciencia ficción) le valió la condecoración de la Legión de Honor.
El tema de los penitentes en la minería se puede ampliar visitando los siguientes links:
http://lucesenlasminas.blogspot.com.ar/2008/04/la-estatua-del-penitente.html
http://alfon-lavidadesdeellago.blogspot.com.ar/2014/01/la-mina-el-penitente-y-las-indias.html
http://elblogdeacebedo.blogspot.com.ar/2015/02/los-penitentes-blancos-y-el-luminoso.html

Verne hace mención en un breve párrafo a la piratería (escribió dos textos con participación de piratas), aquí, solo menciona la piratería como crimen de antaño erradicadas por la acción de la justicia. Notemos como hace incapié en la justicia como ciencia enfrentando las supersticiones. El fragmento dice:
Según ellos, el “fantasma del fuego” había atraído al “Montala” hacia la costa. Y en cuanto a la posibilidad de vengarse de ellos…, bueno; eso era imposible. Por más que las autoridades dispusieran persecuciones u otras medidas de represalia, era muy poco probable encarcelar a una llama o encadenar a un ser inmaterial…
No obstante, las autoridades resolvieron realizar algunas investigaciones… y he ahí que estas parecieron dar razón a los crédulos aldeanos.
Durante las diligencias ordenadas por el sumario por la pérdida de a embarcación, todos los testigos concordaron en culpar al “fantasma del fuego” como causante de la pérdida aludida. La justicia no podía conformarse con aquellas explicaciones. En las ruinas se había producido algún fenómeno de lógica explicación, pero… ¿existía alguna razón casual… o sería de origen crimina…?
Porque el origen criminal de muchos naufragios no es novedad en la historia de Gran Bretaña. Muchos piratas atraían a los barcos hacia lugares de los que no podían salir, por medio de pequeños incendios en árboles resinosos o atando antorchas encendidas a los cuernos de algún toro, que paseando la luz a su antojo, confundía a los navegantes sobre el camino a seguir.
La práctica de estas maldades daba casi siempre, como resultado, un desastroso naufragio. Desastroso para los embarcados, pero no así para os pira, que sabían aprovechar la situación. Tan bárbaras costumbres habían sido desterradas por la enérgica acción de la justicia, pero… ¿no sería posible que alguna mano criminal hubiera repetido las antiguas tradiciones de la piratería? (p. 122-123)

Me quedan dos temas por tratar de esta novela, y el siguiente es uno que no me llama mucho la atención, pero aparece mencionado en varios sitios, y no puedo pasarlo por alto. Es la creencia de que Verne pertenecía a alguna sociedad secreta, y que en esta obra, “Las indias negras”, se encontrarían ocultos o cifraos algunos mensajes, mensajes que daría cuenta de ellos.
“Un Verne oculto. Al consultar muchos de los artículos de varios especialistas en la obra verniana, se llega a la conclusión de que el autor francés cargaba muchos de sus textos de mensajes y palabras ocultas. Una de las hipótesis que se maneja es que Verne pertenecía a algún tipo de sociedad secreta o que estaba vinculado con la masonería francesa; otra teoría asegura que le daba mucha importancia a los nombres de sus personajes y por esto los reforzaba de algún sentido especial.”
Julio Verne, un agitador de la imaginación. Clarín.com  »  Edición Sábado 02.04.2005  »  Revista Ñ. http://edant.clarin.com/suplementos/cultura/2005/04/02/u-949392.htm 

En el fragmento anterior se plantea el tema, en los dos fragmentos siguientes, se llega a una afirmación, aunque me parece apresurada, no obstante los menciono.

“En novelas como Viaje al centro de la Tierra y Las indias negras, se describen ritos masónicos.”
http://www.jverne.net/biografia/resumen.htm
“Las descripciones subterráneas que ofrece esta novela han sido utilizadas como ejemplos de los mensajes masónicos que el autor dejaba en sus novelas.” (Wikipedia)

Y finalmente el fragmento de un libro, donde habla de los “rumores”, y menciona las dos vertiente de ellos.
“Verne y las sociedades secretas. Entre tantos rumores que alimentó la figura de Verne está su participación en sectas secretas. A Verne se lo relaciona con los Masones y los Rosacruces. Los que sostienen el primer rumor, cuentan que fácilmente podría haber sido iniciado en la secta por alguna de sus amistades. Se dice que sus amigos Jean Macé, el compositor Aristide Hignard y hasta su editor Jules Hetzel formaban parte de la secta masónica. Quienes creen esta teoría sostienen que en su novela "Las indias negras", da pistas delos ritos de iniciación en la secta. Por otro lado, quienes afirman que Verne formó parte de la secta de los rosacruces, un grupo ocultista con conocimientos místicos, muestran como prueba las iniciales de la sociedad donde es socio Phileas Fogg, el protagonista de "La vuelta al mundo en 80 días". Con el Reform Club, Verne estaría dando pista a su participación en la Rose-Crux.”
(“Julio Verne”. Juan José Dimilta. Ediciones LEA. Cap. V.)


El texto se conforma de 22 capítulos breves. En el antepenúltimo retoma la figura del penitente, y n el último comenta una leyenda. Existe una conexión con “el último penitente” y la leyenda, al haberse dado la desaparición de tal peligrosa actividad que se cobraba vidas, en una región de tradición minera y donde, como era común antaño (aunque actualmente también sucede) era común la existencia de leyendas (imagino que por tradición oral), el texto cierra perfecto. Con respecto a la leyenda que incluye “un viejo pájaro” y al “viejo Silfax” no pude encontrar nada en la web que profundice en el tema, tampoco puedo conocer si Verne la recreó o la adaptó fielmente de como la conoció. Todo lo que encontré la web habla de “leyendas escocesas” pero no ahondan.

Como muchas de las obras de Verne son un clásico, y muchas de ellas fueron llevadas al cine, “Las indias negras” no escapa a esto, y fue adaptada en dos oportunidades. La primera en 1917 mediante un cortometraje  cuyo director fue Michel-Jules Verne http://www.imdb.com/title/tt1984198 y la segunda vez en 1964, un película para la televisión dirigida por Marcel Bluwal www.imdb.com/title/tt0308406

El libro de Julio Verne, “Las indias negras” está disponible y se lo puede leer y/o descargar gratis en el siguiente link
http://www.biblioteca.org.ar/libros/656333.pdf

Links recomendados para visitar:
http://jgverne.cmact.com/
http://jverne.net/
http://jv.gilead.org.il/
https://es.wikipedia.org/wiki/Las_Indias_negras


Vocabulario:

Bailío. (De baile.)
1. m. Caballero profeso de la Orden de San Juan, que tenía bailiaje..

Macio.
1. m. Cuba. espadaña (‖ planta).

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