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miércoles, 11 de junio de 2014

El Chingolo.



 Chingolo capturado para la foto, en la punta del techo 
de un galpón antes de emprender su vuelo.


Es común ver chingolos, es un ave muy común por allá y por acá también. Recuerdo cuando era pequeño, fui primera, única y última vez a cazar pajaritos, no fue todo un éxito, de hecho no atrapé ninguno de los que comúnmente se logran, pero si cayeron cuatro o cinco chingolos. Hasta ese momento no conocía que dichos pájaros eran chingolos, venía contento con los cuatro pajaritos, dado que uno se las rebuscó y escapó. Con el tiempo supe que eran chingolos. Se pasan el tiempo cantando, y tienen un canto bien fuerte. Viven en cautiverio pero nadie los tiene, se cree que es porque son muy comunes. Esa vez los atrapamos con pegamento, es una porquería ese sistema porque se les pegan todas las alas, y en el intento de escapar se pegan más y luego cuesta quitarles el pegamento sin lastimarlos. Estos chingolos vivieron algunos años en un pajarera grande, hasta el día fueron soltados, ese mismo día o al siguiente, ahora no recuerdo bien, jugando en la calle, me encuentro a uno de ellos que estaba a una cuadra de distancia, no podía volar bien por falta de costumbre debido al encierro. Un error haberlos soltado en la ciudad, debería haberlos llevado al campo.

A raíz de esta anécdota viene el recuerdo de un libro de la escuela primaria, el cual contenía un poema al chingolo, en el libro había poemas a varios pajaritos, y entre ellos uno al chingolo. El poema era de Leopoldo Lugones, poema que transcribo a continuación.


El chingolo es el más gaucho de los pájaros canoros, su fama llegó al folklore, la leyenda y dichos populares, hasta inspiró a poetas, como lo demuestra Leopoldo Lugones, que le cantó así:
Cuando el campo está más solo
y la casa, en paz, abierta
aparece por la puerta
muy si señor, el chingolo.

Viene en busca de una miga
o una paja de escoba
que, ciertamente, no roba
porque la gente es su amiga.

Salta confiado, al umbral
y solicita permiso
con un gritito conciso
como pizca de cristal.
Su ropa pastoril
la agracia un lindo copete.
(Si el cardenal es cadete
él es conscripto gentil).





Para conocer una breve síntesis acerca del ave, dejo los siguientes link
http://es.wikipedia.org/wiki/Zonotrichia_capensis
http://www.avesdelapatagonia.com.ar/chingolotx1.htm


Y a continuación la Leyenda del Chingolo

Guillermo Perkins Hidalgo, en "Leyendas y Supersticiones de Iberá", publicadas en Cuadernos del Instituto Nacional de Antropología N~ 4, Buenos Aires, Argentina, 1963.

Recoge esta versión:

"El Chingolo. Todavía parece que anda con su grillo, recordando al mundo un pecado. Era un hombre impetuoso y lleno de soberbia. Tenía mucha fuerza y cometió una vez la terrible profanación de derribar el pesado portal de una iglesia. Por eso fue engrillado y conducido a la cárcel, de donde más tarde salió volando, doblemente castigado por la justicia del Cielo".

"El Chingolo, diminuto y nervioso, es el único pájaro que camina a saltitos como si estuviera maneado por invisibles grillos..."

"El Chingolo es sociable y visita los patios familiares en busca de migas de pan y restos de comida. Sólo se aleja con rapidez, cuando advierte la presencia peligrosa de un gato. Por eso dice el refrán, cuando alguien llega a una casa como el Chingolo, en forma inesperada, sin previa invitación ni aviso, a la hora habitual de la comida:

¡Entra solo
como el Chingolo!