viernes, 3 de septiembre de 2021

Llavero. Boleadoras.

 


Este llavero de boleadoras lo compré en alguna feria de la ciudad de Salta.

El objeto de la imagen parece ser un par de mini boleadoras artesanales, a menudo utilizadas como llaveros o decoraciones estilo gaucho. 

Material: Generalmente hechas de cuero crudo o madera tallada. 

Diseño: Consisten en tres bolas unidas por cuerdas de hilo o cuero, simulando la herramienta tradicional. 

Uso: Principalmente decorativo, como llavero o amuleto. 

 Tejido con cordones rojos y amarillos que sostienen tres esferas de madera (que representan a las piedras). Una de ellas es más pequeña y, además, diferenciada por el color: ese detalle me intriga, no sé si responde a una cuestión estética o si guarda un sentido técnico heredado de las boleadoras originales.

Más que un simple accesorio, es un objeto que condensa la historia de los habitantes de estas tierras y la ingeniería táctica de los pueblos originarios.

Las boleadoras, instrumento tradicional de los pueblos de estas tierras, se utilizan por el peso de sus bolas —dos o tres, según el caso— para inmovilizar animales al enredar sus patas.

Lo primero que llama la atención de esta pieza es su configuración de tres bolas. A diferencia de lo que se podría pensar a simple vista, la diferencia de tamaño y color no es un mero capricho estético. La diferencia de tamaño no es casual. En las boleadoras reales, este diseño asimétrico es una necesidad técnica.

Una de las esferas es notablemente más pequeña. En el uso original, esta pieza se conoce como "manija" (o agarre). Es la que se sostiene con la mano para dar impulso a las otras dos, que son más pesadas y se encargan de generar la fuerza centrífuga necesaria.

Un arma de precisión en miniatura.

Este diseño asimétrico permite que, al ser lanzadas, el centro de masa se desplace de forma tal que las pesas mayores giren con una velocidad e impacto superiores.

Es fascinante pensar cómo este principio físico se aplicaba para:

La caza menor: Con las ñanduceras o avestruceras (de dos bolas).

Animales mayores y combate: Con las potreras (de tres bolas), como la que representa mi llavero.

Cada cultura indígena adaptaba formas y tamaños según su necesidad. En este llavero, esa diferencia de tamaño se convierte en un guiño a la función original, transformada ahora en recuerdo portátil, en miniatura que concentra tradición y técnica.

  


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jueves, 2 de septiembre de 2021

Crónica de un paseo por Palermo. 5,31km. 53min.

 

 Hoy, la caminata comienza en la intersección de Godoy Cruz y Charcas, avanzando con ritmo constante hacia la esquina de Av. Santa Fe y Gurruchaga. No es solo un desplazamiento; es senderismo urbano en su estado puro, donde la mirada se detiene en los detalles que la mayoría pasa por alto.

Los libros descartados: En un rincón de la calle, aparecen descartados dos tomos de las obras completas de un escritor colombiano. La literatura que busca un nuevo dueño en pleno espacio público. Dos tomos de las obras completas de Arturo Camacho Ramírez, junto con ejemplares de Luz del Mundo de Benedicto XVI, apilados junto a un contenedor. Ese gesto de abandono habla de un tránsito cultural: lo que alguna vez fue biblioteca, ahora es residuo.

Arte en vidriera: Al pasar por la Galería Quimera, la exhibición actual se apodera de la vista a través del cristal. Exhibición de cuerpos intervenidos por brochazos blancos, y el cartel de STEIN – El ojo en la boca. El arte contemporáneo rompe la monotonía del cemento y obliga a una pausa visual.

Arqueología publicitaria: Un cartel del GCBA sobre los cuidados del COVID-19 todavía resiste el paso del tiempo.

 

El urban trek como una forma de redescubrir la ciudad.

 

Ruta detallada en Wikiloc: Si querés ver el trayecto completo y los puntos exactos del recorrido, podés consultarlo aquí:

https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/caminata-por-palermo-caba-223554930

 

miércoles, 1 de septiembre de 2021

Llavero. Coca-Cola.

 


Un mapa de metal, rojo y dorado de Argentina.

Hoy sumo a la bitácora este objeto que es, al mismo tiempo, geografía simbólica y memoria publicitaria.

Se trata de un llavero vintage de Coca-Cola, una pieza metálica esmaltada que recorta la silueta de Argentina.

Este llavero pertenece a la década de 1990, cuando Coca-Cola lanzaba artículos promocionales en campañas de fidelización, como la “Semana de agradecimiento al cliente”.

 

Estética y conservación.

A simple vista, el contraste es total: el rojo icónico de la marca sirve de fondo para el logotipo clásico en dorado. El diseño es sencillo pero contundente.

Lo más interesante, para quien observa los objetos con detenimiento, ocurre en el reverso y en los bordes. El tiempo no pasa en vano: una pátina verde empieza a reclamar su lugar en la parte trasera. Lejos de restarle valor, este rastro de oxidación le otorga carácter; es el recordatorio físico de que este objeto ha sobrevivido décadas desde su lanzamiento en los años 90.

 

Ficha técnica del hallazgo.

Material: Metal con acabado esmaltado.

Dimensiones: 5.2 cm de alto por 2 cm de ancho aproximadamente.

Origen: Mercado argentino, década de 1990 (posiblemente vinculado a campañas de fidelización).

Estado: Conserva el brillo del esmalte frontal con signos de desgaste natural (pátina) en el metal base.

 

Valor de mercado.

En el ecosistema del coleccionismo y la copoclefilia, estas piezas mantienen una demanda constante. Estos llaveros circulan en plataformas de reventa, buscados por coleccionistas de parafernalia de Coca-Cola. Su precio ronda entre 14 y 20 dólares dependiendo de la integridad del esmalte, pero su valor real se mide en memoria y rareza.

Más allá de su precio, tenerlo hoy entre las manos es recuperar un fragmento de la parafernalia de una época donde las promociones físicas tenían un peso y una permanencia que lo digital no puede replicar.

 

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